1Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. (1900-1986) representa un punto de inflexión en la modernidad mexicana. La riqueza previa de Monterrey se gestó durante un periodo de paz relativa, cuyo último sobresalto fue la Guerra Mexicano-Estadounidense (1846-1848). Tras ese conflicto, a causa de los territorios tomados por Estados Unidos, la nueva frontera quedó a solo 200 kilómetros de la ciudad, lo que favoreció una relación comercial constante con el país vecino. Esta cercanía geográfica contribuyó a que los empresarios locales desarrollaran una naturalidad en el trato económico con los foráneos (Cerutti, 2016, p. 30).
2Poco después, la Guerra de Secesión en los Estados Unidos (1861-1865) ofreció a la naciente aristocracia regiomontana la oportunidad de contrabandear —sobre todo algodón y armas— con los Estados Confederados del sur, cuyos puertos estaban bajo el control de los Estados de la Unión del norte. Esta práctica coincidió con el Arancel Vidaurri, un decreto de aduanas marítimas y fronterizas promovido por el político independentista Santiago Vidaurri, que permitía a los comerciantes pagar hasta 60% menos de impuestos. Esta bonanza comercial se sostuvo hasta la apertura de la oficina de contrarresguardo, que modificó sustancialmente la forma local de acumular riqueza (Guerra y Trejo, 2000, p. 114).
3En 1882 empezó a operar una vía férrea binacional que, de manera paradójica, ocasionó problemas financieros, debido a que las poblaciones mexicanas del sur y el oeste, cuyo intermediario era Monterrey, podían recibir mercancías “directamente en menor tiempo y a menor costo” (Mendirichaga, 1996, p. 416). En 1889, dio inicio la revolución industrial en la ciudad, a causa de las políticas federales que propiciaron el establecimiento de nuevas empresas, atraídas por una exención de impuestos durante 20 años, además de la ocasional donación de tierras para la construcción de instalaciones industriales (p. 421).
4Esta ley impulsada por el Gobernador Bernardo Reyes, quien cumplía con la iniciativa modernizadora del presidente Porfirio Díaz, atrajo la inversión nacional y extranjera, mediante concesiones otorgadas para la fabricación de toda suerte de productos (p. 423, 424). Además, esta ley respondió estratégicamente a una medida adoptada en los Estados Unidos: el arancel Mckinley, que impuso tarifas altas a la exportación de material en bruto, obligando a procesarlo directamente en México (Vizcaya, 2006, p. 76).
5El empresariado regiomontano estableció un modelo de hacer negocios derivado de su idiosincrasia y de su contexto sociohistórico y geopolítico. Entre sus estrategias destacan: la perdurabilidad intergeneracional; la articulación parental que propició matrimonios entre miembros de las mismas familias; la adopción de la sociedad anónima como base jurídica; y la creación de holdings o empresas madre que permitieron sortear las leyes antimonopolio. A ello se suman el denso tejido empresarial y productivo, así como su habilidad para “usufructuar el aparato de protección, subsidios, concesiones, créditos y consumo dirigido que montaba un Estado dedicado a estimular la industrialización”. (Cerutti, 2016, p. 41). Gracias a este modelo, resistieron los traspiés económicos provocados por la Revolución Mexicana (1910-1920), la Gran Depresión (1929), la devaluación de 1976 y la crisis económica de 1982.
6Fundidora fue el principal abastecedor de acero a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, con la experiencia previa de haber colaborado desde 1905 con el Estado mexicano y su incipiente industria militar (Guerra y Trejo, 2000, p. 289). Además, su producción abasteció múltiples sectores: la construcción residencial y pública, el sistema ferroviario, la industria automotriz, las telecomunicaciones, la industria nuclear y una amplia gama de bienes manufacturados. La importancia simbólica de Fundidora para la ciudad es tal que, en 1943, al diseñarse el escudo de armas del Estado de Nuevo León, se incluyeron en su segundo cuartel inferior —sobre un campo de oro— las cinco chimeneas de su Horno Alto Número Uno, como emblema de la industria estatal (figura 1).
Figura 1 Horno Alto Número Uno con la siderúrgica en operaciones. Escudo de armas del Estado de Nuevo León. Horno Alto Número Uno en el contexto del Parque Fundidora.
7Fundidora funcionó como un todo organizado que articulaba la vida laboral, social y familiar de sus trabajadores (Martínez, 2009, p. 119). La empresa apostó por la construcción de ciudad: en 1911 inició el sistema de Escuelas Acero, hoy denominadas Adolfo Prieto, “por las cuales pasaron más de 110 mil hijos de trabajadores” (Guerra y Trejo, 2000, p. 302). En 1945 puso en servicio “la maternidad María Josefa para atender a las esposas de los empleados y obreros” (p. 308). En 1947, los trabajadores adquirieron las prestaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social, mediante un acuerdo entre esta institución, Fundidora y el Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (p. 309).
8En 1977, Fundidora dejó de ser una empresa privada para convertirse en una paraestatal, como consecuencia de la crisis petrolera en el Golfo Pérsico (1973), del decrecimiento de la industria siderúrgica en Occidente y de su efervescencia en China, además del endeudamiento de la compañía con bancos estadounidenses. En 1986, Fundidora se declaró en quiebra, dejando sin empleo a cerca de diez mil trabajadores y afectando indirectamente los ingresos de al menos cuarenta mil personas más. Las causas de este cierre fueron atribuidas a la baja productividad de la empresa en comparación con las otras dos siderúrgicas estatales: Lázaro Cárdenas-Las Truchas y Altos Hornos de México. Sin embargo, los extrabajadores ofrecieron otra explicación: “La tradición de lucha sindical y su organización era una característica de los trabajadores de Fundidora, que asustaba a los grupos de empresarios con la ideología más conservadora del país” (Ovalle, 2011, p. 60).
9El cierre de Fundidora precedió al proceso de reestructuración neoliberal que se consolidó en 1994 con la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá, y que fue ratificado en 2019 como T-MEC. En este contexto, las fronteras se abrieron a la inversión extranjera, el Estado comenzó a soltar cargas sociales e inició la ola de privatización de las empresas públicas. En 1988, el gobierno federal entregó las instalaciones de la siderúrgica al gobierno del Estado de Nuevo León, con el propósito de convertirlas en un área verde para la ciudad. Ese mismo año se creó el Fideicomiso Parque Fundidora para su rehabilitación y acondicionamiento, el cual amplió los fines del proyecto a los ámbitos comercial, cultural y social (Guerra y Trejo, 2000, p. 336).
10Los planes maestros del Parque Fundidora, elaborados por Abaroa y Terrazas en 1988, definieron los espacios a construir y sus finalidades, en un proyecto que contemplaba la construcción de un centro de exhibiciones, un conjunto empresarial, un hotel con centro de convenciones, una arena multifuncional, una casa de la industria y la ciencia, jardines y una feria de diversiones (González, 2017, pp. 184, 185).
11El Alto Horno No. 1, primero de Latinoamérica, fue distinguido en 1978 como sitio histórico por la Sociedad Americana de Metales (Guerra y Trejo, 2000, p. 329), y en 2001 la ex siderúrgica fue reconocida como Museo de Sitio de Arqueología Industrial por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Sin embargo, su designación internacional no ocurrió debido a la destrucción de edificaciones enteras y la venta de partes significativas de la maquinaria instalada.
12The International Council on Monuments and Sites (ICOMOS) advierte en su normativa que, para cada intervención de conservación, deben establecerse criterios y directrices previas para definir los límites aceptables de la intervención. También recomienda incluir expertos interdisciplinares, elaborar un plan de mantenimiento, identificar a los responsables de la conservación y gestionar adecuadamente los archivos y la documentación (ICOMOS, 2017, p. 6).
13La idea inicial del Estado Federal fue declarar de utilidad pública la conservación y mejora del terreno donde funcionó la siderúrgica, apelando a otra causa de utilidad pública: “la construcción de parques que permitan y coadyuven a prevenir y combatir la contaminación del ambiente”, así como fomentar “actividades de recreación y esparcimiento” (Gobierno Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, 1988, p. 17).
14Fue mediante este cambio en el uso de suelo y bajo la figura del Fideicomiso, que se entregaron las instalaciones para los fines mencionados, en específico “la construcción del parque-museo tecnológico-centro de exhibiciones y la urbanización de la aludida superficie”, según el Plan Director del Área Metropolitana de Monterrey (p. 18)
15Este gesto medioambiental en una ciudad marcada por su industria no era nuevo. En 1984 el gobernador Alfonso Martínez Domínguez desplazó a 20 kilómetros de la ciudad las trituradoras de piedra que habían operado en los cerros de las Mitras y el Topo Chico durante décadas (Mendirichaga, 1985, p. 483). Asimismo, elevó la proporción de área verde por habitante de medio metro cuadrado a cuatro metros y medio, tras la adquisición de predios para hacer parques y áreas verdes (p. 485).
16Con el neoliberalismo en marcha, Monterrey experimenta el florecimiento de los servicios y la internacionalización de algunas de sus empresas, de este modo se consolida como destino financiero en el norte de México.
17Las obras en la ex siderúrgica, hoy convertida en parque, dieron inicio con un proceso de descontaminación del suelo. El material más contaminado fue extraído y dispuesto en un tiradero de desechos tóxicos, mientras que el resto fue recubierto con una capa impermeable para evitar la contaminación de aguas superficiales, como las de las fuentes y el Canal Santa Lucía. Después se formaron lomas para guiar los escurrimientos a pozos de absorción, sin hacer contacto con el material contaminado, por último, el área no construida fue recubierta con tierra para la siembra de árboles y plantas (Abaroa, 2016).
18En 2009, una ley promulgada por el Gobernador José Natividad González Parás transformó el fideicomiso Parque Fundidora en un Organismo Público Descentralizado. Con ello, pasó a formar parte de la Administración Pública Estatal. Ahora contaba “con personalidad jurídica y patrimonio propio”, y gozaba de “autonomía técnica y de gestión para el cumplimiento de su objeto”. (Congreso de Nuevo León, 2009, p. 1). Este grado de independencia supuso la estructura operativa de un consejo de administración, un director general y un comisario para funciones de vigilancia y control.
19Esta autonomía desencadenó una acelerada ola privatizadora y un modelo peculiar de gentrificación. No se trata de la transformación de un área urbana popular, como suele ocurrir en otros contextos, sino de un espacio industrial que durante más de ocho décadas fue símbolo de identidad regiomontana. Tras su cierre como siderúrgica, el terreno fue destinado —al menos en el discurso oficial— a saldar una deuda ecológica y cultural con la ciudad.
20La conversión de Fundidora en Organismo Público Descentralizado, en 2006, abrió la puerta a una seguidilla de iniciativas empresariales que no parecen tener fin y que han asumido, o bien una idea de tierra baldía abierta a la colonización —porque “no es posible tener un terreno sin usufructo”—, o bien el aprovechamiento de un escenario industrial que funge como decorado para animar una inversión permanente, sin considerar la noción de bien común.
21Los vestigios de arqueología industrial tienen un valor significativo para Monterrey porque permiten reconstruir el pasado que cimentó su condición de ciudad. Como afirma el historiador Lewis Mumford, para sentar las bases de una nueva vida urbana es preciso conocer su naturaleza histórica (Stratton, 2000, p. 6). Monterrey ha sido una ciudad empresarial y obrera; en este sentido, representa una forma de colonización más silenciosa e inconsciente: la impuesta por la industrialización y el sistema económico internacional (Novelo, 2005, p. 42).
22Para los geógrafos Neil Smith y Michael Pacione, los segmentos urbanos —como barrios, comunidades o distritos— tienen fases de crecimiento, declive y revitalización. En esta última se inscribe el proceso de gentrificación (Checa-Artasu, 2011, p. 9). De este modo, el cierre de la siderúrgica, la pérdida de empleos y el posterior desalojo del terreno abrieron paso al florecimiento del parque Fundidora.
23Los vestigios de la siderúrgica han sido utilizados por el parque Fundidora para legitimar simbólicamente las actividades que allí se realizan. En otras palabras: el patrimonio genera valor (Yúdice, 2002, p. 27). Así, el espacio transitó de un contexto empresarial y de trabajo, a uno de ocio y consumo, mediante actividades impulsadas por intereses político-empresariales. A la par de la transformación paisajística y comercial que ocurre en el parque, han surgido desarrollos residenciales y comerciales en sus proximidades, que cambian el entorno de las colonias obreras en comunidades propias de nuestro tiempo, es decir, aquellas que se caracterizan por familias monoparentales con mayor poder adquisitivo, un aumento en el índice de solteros y divorciados, y la consolidación de comunidades como la LGBTQ+ (Checa-Artasu, 2011, p. 7).
24Ante este escenario de transformación simbólica y reconfiguración social del espacio, el presente trabajo adopta una aproximación metodológica que hace coincidir el arte y el archivo, ya que permite establecer lecturas posibles del patrimonio y sus correlatos desde la imagen, así como subvertir las narrativas del lucro. El archivo es una fuente inagotable de sentido que permite establecer contacto con la historia; es algo detenido y latente a la vez, que cobra vida cuando alguien lo interviene; el archivo es, además, un recurso que permite encontrar puntos de fisura en la ideología imperante.
25Fundidora S. A. (2011-2017) es un proyecto de investigación/creación desarrollado por el Colectivo Estética Unisex (Lorena Estrada y Futuro Moncada) a partir de la exploración y resignificación del archivo fílmico, documental y fotográfico de la extinta Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. Dichos acervos constituyen un recurso excepcional para aproximarse a las dinámicas sociales e históricas que dieron forma a esta emblemática empresa.
26Nuestro trabajo con los archivos conlleva una aproximación crítica al fenómeno laboral, social y político de la ex siderúrgica; a los valores que esta y otras empresas locales irradiaron en la sociedad —trabajo, progreso, riqueza— y las complejas tensiones entre lo público y lo privado que determinan su dimensión colectiva.
27El proyecto utiliza la estrategia de apropiación: imágenes, videos y documentos de archivos públicos son reinterpretados e introducidos de nuevo en la sociedad mediante exposiciones, conversatorios y publicaciones. El término “apropiación” fue acuñado en el contexto del arte durante la década de 1980 para designar las prácticas de artistas que tomaban obra de sus colegas —o elementos de la cultura— para declararlos propios o para hacerlos parte de un lenguaje expresivo. Si bien esta práctica no es nueva en el contexto del arte, en ese momento dejó de tener el estigma de la copia o el plagio.
28Los casos de Sherrie Levine y Richard Prince son radicales e ilustran los alcances críticos de esta práctica. Levine reproduce fotografías de Walker Evans —autor referencial de la fotografía moderna estadounidense— a partir de uno de sus catálogos, y las declara propias bajo el título After Walker Evans (1979-2014), en un gesto que puede leerse como un homenaje y como una reivindicación de género. Prince, por su parte, reencuadra fragmentos de anuncios de Marlboro para componer su serie Cowboy (1980-1999), apropiándose del icónico vaquero del Oeste. Estas irrupciones en la propiedad intelectual artística y publicitaria resultan desafiantes porque problematizan la noción tradicional de autoría, así como las nociones de originalidad y legitimidad cultural (figura 2).
Figura 2 Arriba: Alabama Tenant Farmer Wife, impresión en gelatina de plata, Walker Evans, 1936. After Walker Evans, Sherrie Levine, 1981. Abajo; anuncio de Marlboro. Untitled (Cowboy), Richard Prince, 1989.
29Roland Barthes (1994) afirma que “el nacimiento del lector se paga con la muerte del Autor”. Desde el ámbito literario, plantea que la centralidad otorgada al autor a partir del Renacimiento procede de la ideología capitalista, y concibe al escritor moderno como alguien que nace de manera simultánea al texto. Sostiene, además, que ninguna escritura es original, ya que “el texto es un tejido de citas provenientes de los mil focos de la cultura”, por lo tanto, concluye que “la unidad del texto no está en su origen, sino en su destino”. Ese destino es colectivo, ya que corresponde al lector, “un hombre sin historia, sin biografía, sin psicología” (p. 71).
30Levine (2009) retoma y traslada estas ideas al campo de las artes visuales al declarar que “una imagen es un tejido de citas extraídas de innumerables centros de cultura”. Y reformula la tesis de Barthes desde la imagen: “el nacimiento del espectador debe ser a costa del pintor” —o del fotógrafo, en este caso— (p. 81).
31Las imágenes de Fundidora pertenecen a la colectividad, al “hombre sin historia” que, por falta de formación o de tiempo, no puede detenerse a pensar en el archivo, pero que quizá logre hacerlo a través de este proyecto de arte. La sustracción de imágenes del archivo atiende al impulso de dotarlas de una nueva dimensión simbólica. Nuestro propósito es construir un discurso en torno a asuntos colectivos, enlazando pasado, presente y futuro a través de la imagen y sus reverberaciones.
32Douglas Crimp (2009) curó la exposición Pictures en 1977, para reflexionar sobre la ambigüedad de la imagen posmoderna. En su opinión, el análisis del arte moderno es topográfico, pues determina sus estructuras; en tanto que el análisis del arte posmoderno —que opera mediante la cita, el extracto, el encuadre y la puesta en escena— requiere de un tratamiento estratigráfico, ya que “no buscamos fuentes ni orígenes, sino estructuras de significación: debajo de cada imagen hay siempre otra imagen” (p. 76).
33Nuestro trabajo es estratigráfico pues plantea diferentes capas de sentido, en tanto deja, detrás de cada imagen, elementos que activan memoria, reflexión y duda.
34Ana María Guasch (2013) alude al origen del archivo y la lógica que lo rige, es decir, el “principio de procedencia” formulado por el archivero alemán Philipp Ernst Spieß en el siglo XVIII para ordenar los documentos del castillo bávaro de Plassenburg. Este principio plantea que “el origen debe privilegiar la procedencia más allá del significado”, de modo que el archivo se mantenga como un lugar neutro que le permita a los usuarios regresar a las condiciones originales de los documentos (p. 16).
35A diferencia del archivo, la colección constituye un conjunto artificial de documentos, agrupado y organizado con criterios distintos a los del origen. En este sentido, la colección permite estructurar ideas en un orden semántico o temático que revela la postura del autor. Este es precisamente nuestro caso, ya que trabajamos con colecciones que creamos a partir de una intervención conceptual y contextual.
36La historia como campo disciplinar, debe su existencia a los documentos: es a partir de ellos que se rememoran los hechos del pasado. Foucault (2010) señala que el historiador ha dejado a un lado el principio de procedencia, pues ahora decide qué es relevante, da un orden a los documentos, los distingue y traza relaciones entre ellos (p. 16). Así, la historia transforma los documentos en monumentos, ya que “tiende a la arqueología”, es decir “a la descripción intrínseca del monumento” (p. 17). Esta producción constante de sentido, a la que Foucault denomina arqueología, no es sino una actualización inacabada del archivo (p. 223).
37Foucault entiende por archivo no solo una colección de documentos, sino un sistema de enunciados, de “acontecimientos” discursivos y de las “cosas” o posibilidades de uso que estos habilitan (p. 219). Desde esta perspectiva, el archivo está en constante transformación, ya que es “el sistema general de la formación y de la transformación de los enunciados” (p. 221).
38Esta maleabilidad del archivo, derivada de las prácticas discursivas de la historia, adquiere una dimensión radical en el détournement (secuestro), planteado por Guy Debord como una práctica subversiva que consiste en tomar y resignificar imágenes, textos, películas o cualquier producto de la cultura dominante, con el fin de cuestionar el sistema capitalista y la sociedad del espectáculo. Esta sociedad —alienada y pasiva—es controlada a través de las narrativas impuestas por los medios, la publicidad y el entretenimiento, donde incluso las emociones, las relaciones y la cultura se convierten en mercancía.
39El détournement irrumpe como “el lenguaje fluido de la anti-ideología” (p. 124) para deshacer o cuestionar las verdades instituidas. Esta actitud —incendiaria y crítica— se relaciona con nuestra propia manera de entrar al archivo: una intervención de la memoria para exponer la simulación y estimular la crítica.
40Fundidora S. A. legó un acervo fotográfico en el que es posible observar la progresión del tiempo desde la perspectiva de la empresa, su surgimiento, evolución, cierre y posterior conversión en el parque más importante del área metropolitana. En este archivo se perciben huellas de la hegemonía del poder, así como indicios de negociación y resistencia. El Fondo Fundidora es un eslabón clave que vincula a Monterrey con su origen industrial y la consecuente exaltación celebratoria del proyecto moderno.
41El archivo fotográfico de la empresa está conformado por 43,342 imágenes —entre copias en papel y negativos— que fueron clasificadas por historiadores y ex trabajadores en categorías relativas a los departamentos productivos, la dirección, las relaciones públicas y laborales, las prestaciones y servicios, así como el Grupo Fundidora, es decir, sus filiales (Casillas, 2017, pp. 71-73). Tuvimos la oportunidad de acceder a este acervo con la guía de Alberto Casillas, historiador de Fundidora, quien participó en el proceso inicial de catalogación.
42Desde nuestra primera visita, fue evidente que el archivo contenía una parte significativa de la historia de la ciudad. Sin embargo, el sentido de nuestro trabajo se fue perfilando de manera gradual: reinterpretar los fenómenos del capitalismo a través de las prácticas artísticas. Así, nuestro proyecto reflexiona sobre las transformaciones simbólicas del espacio: empresa privada (1900), empresa paraestatal (1977), parque en fideicomiso (1988) y, desde 2006, Organismo Público Descentralizado.
43El proyecto Fundidora S. A. (2011-2017) fue expuesto en la Fototeca Nuevo León durante 2017, el mismo espacio donde se resguardan los acervos fotográficos del Estado, incluido el Fondo Fundidora. La Fototeca ocupa el edificio que albergaba la Nave Maquinaria de la siderúrgica y funciona simultáneamente como lugar de resguardo y espacio expositivo. En consecuencia, la exposición tuvo una doble manifestación, la del archivo patrimonial y la del arte que lo interviene (figura 3).
Figura 3-Fundidora S. A., exposición en el Centro de las Artes, Parque Fundidora, Colectivo Estética Unisex, 2017.
44Los lugares donde se exhibe el arte visual son significativos porque generan resonancias en la obra; su carga arquitectónica, histórica y simbólica incide y aporta sentido. Al visitar la Fototeca, es inevitable imaginar cómo lucía cuando la fábrica estaba en funcionamiento. La transformación de un lugar de trabajo industrial en un espacio cultural resulta, cuando menos, impactante. El proyecto Fundidora S. A. incluye algunas piezas que aluden a esta transición de siderúrgica a parque de usos mixtos.
45Monterrey es una de las ciudades más contaminadas de América debido a su fuerte vocación industrial, el intenso tráfico vehicular y las emisiones de las pedreras ubicadas en cerros dentro de la mancha urbana. Si bien la relación entre área construida y numero de habitantes resulta clave, otros parques urbanos de la región cuentan con terrenos más grandes y usos más verdes que los del Parque Fundidora, como el Parque Simón Bolívar (Bogotá), con 1,276,900 m²; Central Park (Nueva York), con 3,410,000 m²; el Parque Tangamanga (San Luis Potosí), con 4,110,000 m²; el Parque Dona Sarah Kubitschek (São Paulo), con 4,200,000 m²; el Parque Chapultepec (Ciudad de México), con 5,990,000 m²; y el Parque Metropolitano (Santiago de Chile), con 7,220,000 m².
46El Parque Fundidora tiene 1,137,836 m2, de los cuales al menos una tercera parte ha sido concesionada a empresas privadas (Figura 4). Actualmente, en Fundidora se encuentran: un centro de convenciones y exposiciones (Cintermex, 1991), un teatro (Teatro Fundidora, 1994), un parque acuático (Plaza Sésamo, 1995, cerrado en 2020), un parque de aves (Expedición Amazonia, 1995), un hotel (Holiday Inn, 1995), una cineteca y una fototeca (1998), un museo de sitio (Horno Tres, 2001), una pista de hielo para patinaje (Mabe, 2006), dos auditorios para conciertos (Arena Monterrey, 2003 y Auditorio Banamex, 2011), un Museo del Acero (2007), un Museo de Cera (2015), un museo interactivo (Papalote, 2016), un Museo del Béisbol (2019), varias torres de edificios residenciales (Novus, 2019), y el ingreso de una línea del metro en sus instalaciones (2024).
Figura 4 Obra pública: en rojo las zonas privadas y en verde las públicas, Colectivo Estética Unisex, 2015.
47Fundidora es un parque público; sin embargo, muchos de sus espacios han sido entregados mediante concesión estatal a empresas privadas. Los visitantes pueden acceder a dichos lugares pagando boleto, salvo en los seis edificios administrados por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, que con gratuitos. Las concesiones comerciales otorgadas por el Parque han sido dadas a treinta, cuarenta o cincuenta años con opciones de renovación; sin embargo, con frecuencia los gobiernos en turno han condonado los réditos a las empresas concesionarias. Así, el Parque Fundidora se debate entre su vocación pública y los crecientes planes de privatización.
48La serie 1.137.836 metros cuadrados (2015) establece una relación temporal entre algunas áreas de operación de la siderúrgica y los nuevos usos que les han dado. Mediante un patrón numérico determinado por el área medida en metros cuadrados, se cubre o descubre una u otra imagen, generando una simultaneidad en la que podemos ver la interpretación política y empresarial del cambio de uso del suelo (figura 5).
Figura 513.770.46 mt.2 Del Sindicato al Holiday Inn, Colectivo Estética Unisex, 2016.
49Esta pieza en video comenta el cambio de uso de suelo en Fundidora mediante dos tomas: la primera procedente del archivo fílmico de la compañía, muestra una coquila vertiendo su contenido incandescente —arrabio destinado a la producción de acero—; la segunda presenta una coquila restaurada y empotrada en el suelo, que vierte agua de forma continua y casi mágica en el Paseo Santa Lucía (2007), un canal artificial de dos kilómetros y medio que une el Parque Fundidora y la Macroplaza, eje gobernativo de Monterrey.
50Así, la empresa que empleó a decenas de miles de personas, que fue motivo de orgullo ciudadano y que también contaminó la ciudad durante más de ocho décadas, persiste convertida en parque y es representada simbólicamente mediante una paradoja: un vestigio de arqueología industrial asociado al fuego se convierte en una fuente que rebosa agua. (figura 6).
Figura 6 Crisol, video, Colectivo Estética Unisex, 2017.
51Fundidora sigue siendo un espacio de negociación entre los principales agentes históricos de la ciudad. Infografía (2017) es una pieza que presenta, de manera abreviada, hechos pasados (reales) y futuros (ficticios) que abarcan de 1890 a 2050. La obra está compuesta por líneas de tiempo en las que convergen datos sobre la fundación de empresas locales, factores económicos que las hicieron posibles, hechos políticos y sociales significativos, infraestructura construida en las instalaciones de Fundidora y cifras de producción económica histórica. Además, incluye un decálogo que comenta la ideología regiomontana, un registro de huelgas locales, el número de derechohabientes del Instituto Mexicano de Seguro Social en Nuevo León y una mención a los trabajos no remunerados del afecto (figura 7).
Figura 7 Infografía (fragmentos), vinil recortado a muro, Colectivo Estética Unisex, 2017.
52En Teoría de la tierra presentamos una progresión histórica y un diálogo visual entre la siderúrgica y el ecosistema que la rodea. Este ecosistema, conocido como matorral xerófilo, se caracteriza por su clima semiárido de temperaturas extremas; la presencia de ríos temporales y manantiales en las montañas cercanas, así como por el paso de la Sierra Madre Oriental, que genera microclimas en los alrededores.
53Mediante trece imágenes del Fondo Fundidora y una de nuestra autoría, damos cuenta de las transformaciones del terreno y su relación con el Cerro de la Silla, emblema geográfico y simbólico de la ciudad (figura 8). Este índice natural traza un bucle de siete cordilleras que narra distintas fases: el paisaje intocado, la agricultura, las vías del tren, el crecimiento urbano, la visita de funcionarios a los hornos altos, la del presidente de la República a la Escuela Adolfo Prieto, un día de festejo de los trabajadores, las instalaciones deportivas, el desmantelamiento industrial tras el cierre, la arborización posterior a la declaración del terreno como de utilidad pública y, finalmente, la instalación de una rueda de la fortuna en el Parque Fundidora. De este modo se enfatiza la geografía como matriz de una sociedad empresarial que, al desarrollarse, transforma a su vez el territorio.
Figura 8 Teoría de la tierra, impresión de tintas pigmentadas, Colectivo Estética Unisex, 2017.
54A las actividades comerciales permanentes del parque suelen sumarse grandes eventos masivos de paga en espacios exteriores, sobre todo conciertos administrados por empresas privadas. Estos eventos obstaculizan el acceso a amplias áreas públicas del parque durante al menos cinco días en cada ocasión, debido al montaje, desmontaje y reparación de áreas verdes.
55Los festivales de música son los más concurridos, entre ellos Pa´l Norte, que en 2025 reunió a más de 300 mil personas en tres días y ocasionó el cierre temporal del 50% del parque durante 12 días. Otros eventos similares incluyen Tecate Live Out, Machaca Fest, Beyond Wonderland Monterrey y Mother of All Rock Festival. A lo largo del año también se celebran competencias deportivas como el Maratón Powerade Monterrey, el Medio Maratón 21K y diversas carreras temáticas, además de ferias y exposiciones.
56Durante varios años fotografiamos estas ocupaciones del espacio público y sus efectos. Uno de nuestros registros documenta el extenso muro metálico que suelen instalar los empresarios para impedir el ingreso de personas sin boleto, así como los guardias encargados de vigilarlo (figura 9). Este muro condensa de forma elocuente la disputa constante acerca del espacio y sus usos.
Figura 9 -Parque tomado I y IV, impresión de tintas pigmentadas, Colectivo Estética Unisex, 2013.
57En el Fondo Fundidora identificamos cuatro acciones que emergen de gestos repetidos a lo largo del tiempo, en los que es posible ver una performatividad del cuerpo social vinculado al capitalismo. Estas acciones también derivan de la manera como fueron fotografiados los eventos sociales de la empresa y cómo actúan sus personajes principales: obreros, políticos y empresarios.
58Las cuatro acciones —que definen, tanto por su visualidad como por su posterior denominación, una forma de relación con el modelo económico y laboral—son Ascender/Descender escaleras, que representa los desplazamientos de la jerarquía social, económica y política; Mirar/Apuntar, gesto del visionario que proyecta futuros seguidos por los demás; Saludar —de mano—, como juego de fuerzas en las relaciones de poder, y Dar/Recibir, lenguaje de los intercambios simbólicos entre patrones, sindicatos y obreros.
59Acto fundacional (2017) es una pieza que consiste en realizar colectivamente las cuatro acciones identificadas en el archivo, durante un recorrido por el parque un domingo, día de mayor afluencia. Ochenta y seis personas realizaron la acción, vestidas con traje, corbata y casco, en alusión al número de años que operó la empresa.
60El recorrido duró cerca de hora y media. Las acciones se escenificaron en lugares simbólicos del parque, como la antigua oficina del sindicato y la Cooperativa Acero —hoy Centro Internacional de Negocios Monterrey (Cintermex)— y el Alto Horno Número 3 —hoy Museo del Acero Horno 3—. Para uno de los tramos del recorrido invitamos a diez ex trabajadores de la siderúrgica a esperar frente a las instalaciones de la antigua dirección de Fundidora. Quisimos con ello hacer un reconocimiento, pues para muchos de ellos Fundidora fue una casa, y su cierre representó un hecho traumático.
61El imaginario colectivo local aún señala a los obreros como principales responsables del cierre de la empresa. Tras el cual, muchos de ellos, así como sus hijos y nietos, fueron añadidos a listas negras que les impedían ser contratados en otras fábricas de la ciudad. Para algunos ex trabajadores, la causa de este rechazo fue el carácter combativo del sindicato de Fundidora, el único en Monterrey que no estaba bajo control patronal.
62El momento del saludo secuencial fue muy emotivo. Lo interpretamos como un acto de perdón y como un acuerdo (figura 10). Reproducir físicamente las acciones identificadas en el Fondo Fundidora supuso no solo un comentario sobre las dinámicas actuales del parque, sino también la posibilidad de trazar puentes hacia el pasado. Recordamos, por ejemplo, que este lugar fue, hace casi cuatro décadas, una siderúrgica a la que solo podían acceder los empleados e invitados especiales. Las familias de los trabajadores pudieron hacerlo a partir de 1977, cuando la empresa fue adquirida por el Estado, y el común de la gente lo hizo desde 1988, cuando el sitio se transformó en parque y se abrieron gradualmente distintas áreas del terreno.
Figura 10 Acto fundacional, acción Saludar —de mano—, stills de video, Colectivo Estética Unisex, 2017.
63En Monterrey se adoptaron con naturalidad las dinámicas del capitalismo moderno y, posteriormente, las del neoliberalismo. Esta saga ideológica es consecuencia del carácter industrial que define a la ciudad desde el siglo XIX. El Parque Fundidora no es una excepción a este proceso: su paulatina privatización es motivo de reflexión ciudadana y razón suficiente para emprender un proyecto de arte como Fundidora S. A.
64La transformación de la siderúrgica en parque, bajo la figura de Organismo Público Descentralizado, revela claras tensiones entre lo público y lo privado. En esta disputa se hace evidente la injerencia de los políticos en turno y su cercanía con el empresariado en la toma de decisiones, todo ello inscrito en una deuda ética, ecológica y cultural que los líderes de esta sociedad aún no han saldado. La historia de Fundidora es múltiple y paradójica: en ella converge el origen industrial de la ciudad y su transición hacia una metrópolis multidimensional, donde coexisten proyectos de memoria, dinámicas de consumo y nuevas formas de exclusión.
65El Fondo Fundidora nos ha permitido coleccionar y generar imágenes que no solo funcionan como inventarios o álbumes para el escrutinio teórico, sino como expresiones sintomáticas de un imaginario social, muchas veces reprimido, con un alcance que interpela al ciudadano. En otras palabras, estas intervenciones del archivo buscan generar una reflexión sobre el poder de la imagen. El trabajo con el archivo nos ha permitido entender que la memoria es un asunto político porque conlleva una narrativa que rara vez pertenece al dominio público y que, por tanto, puede —y debe— ser cuestionada y reinventada.
66El proyecto de investigación/creación Fundidora S. A. establece vínculos entre pasado, presente y futuro, a partir de la memoria, la restitución y la ficción.