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Conflictos intraeclesiales y crisis final de la dictadura franquista: la revista Eucaristía y los «carteles homiléticos» como medio de expresión del catolicismo progresista1

María José Esteban Zuriaga

Résumés

La revue Eucaristía, publiée de 1966 à 1998, fut créée au cours des dernières années du franquisme par un groupe de prêtres progressistes de Saragosse. Ils utilisent ce moyen d'expression, basé sur la structure de la messe, pour diffuser leurs idées politiques et sociales. Ils éditent également des « affiches homilétiques », posées sur les portes de certaines paroisses. Ces posters sont composés de photo-montages dont le contenu mêle des faits d'actualité au calendrier liturgique, pour dénoncer les situations qu’ils considèrent injustes. Ces supports sont publiés dans un contexte de crise et de division que l'on retrouve à plusieurs niveaux : entre le régime franquiste et une partie de l'Église espagnole, mais également au sein même de l'institution ecclésiale. Cet article analyse comment ces matériaux témoignent des tensions inhérentes à l'évolution des relations entre la dictature et l'Église espagnole et à l'application du Concile Vatican II. Pour cela, nous aborderons le contenu, le langage et le message véhiculé par la revue et les affiches, ainsi que la relation entre l’équipe éditrice et la hiérarchie ecclésiale.

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Texte intégral

Introducción

  • 1 Esta publicación es parte del proyecto PID2023-147203NA-I00 financiado por MICIU/AEI /10.13039/5011 (...)

La celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965) tuvo como objetivo actualizar el funcionamiento de la Iglesia católica y su relación con las sociedades del momento, tratando así de adaptarse a un mundo cada vez más secularizado. Las conclusiones que salieron del cónclave planteaban profundos cambios, que supusieron una conmoción en todo el mundo católico. Si bien los documentos conciliares fueron bien acogidos por la mayor parte de los católicos, el aggiornamento que propugnaba el Concilio tuvo que hacer frente a las resistencias de los sectores más conservadores de la institución eclesial.

  • 2 Laboa, Juan María, El postconcilio en España, Madrid, Encuentro, 1988; González de Cardedal, Olegar (...)
  • 3 «Carta encíclica Mater et magistra de su Santidad Juan XXIII sobre el reciente desarrollo de la cue (...)
  • 4 Las conclusiones conciliares más problemáticas para el régimen franquista y su relación con la Igle (...)
  • 5 CASANOVA, Julián, La Iglesia de Franco, Madrid, Temas de Hoy, 2001.
  • 6 Montero, Feliciano y Louzao, Joseba (Eds.), Catolicismo y franquismo en la España de los años cincu (...)
  • 7 Ortiz Heras, Manuel, De la cruzada al desenganche: la Iglesia española entre el Franquismo y la Tra (...)
  • 8 MONTERO, Feliciano, La iglesia: de la colaboración a la disidencia (1956-1975): la oposición durant (...)

En el caso de España, además, estos sectores eran los más fieles a la dictadura franquista2. Algunas encíclicas papales publicadas en los años sesenta3, así como los documentos conciliares4, establecían una serie de principios que permitían cuestionar los estrechos vínculos existentes entre la Iglesia española y el Estado franquista5. Ya antes del Concilio una minoría del catolicismo español había comenzado a ejercer autocrítica sobre la relación entre la Iglesia española y el poder político y económico6, autocrítica que desembocó en un progresivo alejamiento de la dictadura. Este «desenganche»7 llevó a algunos a ejercer una clara oposición al franquismo, llevada a cabo, en muchas ocasiones, sirviéndose de los medios y los privilegios de los que gozaba la Iglesia en el contexto de una dictadura nacionalcatólica8.

  • 9 DE LA CUEVA, Julio y LOUZAO, Joseba, Un 68 católico. Catolicismo e izquierda en los largos años ses (...)
  • 10 MONTERO, Feliciano, La iglesia dividida. Tensiones intraeclesiales en el segundo franquismo (la cri (...)

Como es natural, esto dio lugar a un importante conflicto entre el régimen franquista y una parte de la Iglesia que, si bien era minoritaria en un principio, fue ganando adeptos a medida que el franquismo llegaba a su fin. Además, este proceso no hizo sino acentuar las tensiones existentes en el seno de la propia Iglesia, dando lugar a dos sectores bien definidos: el preconciliar y fiel al franquismo, y el conciliar y favorable al cambio político, con un cariz más o menos progresista9. Por lo tanto, el conflicto no era únicamente religioso, en sus vertientes pastoral y eclesial, sino también político10.

  • 11 Labat, José Luis, Prensa religiosa en Aragón. El caso Eucaristía (1966-1976), Trabajo para la obten (...)

En ese tenso contexto, un grupo de sacerdotes progresistas de la ciudad de Zaragoza puso en marcha la publicación de Eucaristía, revista religiosa editada entre 1966 y 199811. Se trataba, en realidad, de una hoja litúrgica destinada a estructurar y guiar la misa dominical. Un año más tarde, el equipo que se encargaba de la elaboración de la hoja comenzó a publicar los llamados «carteles homiléticos». Estas iniciativas estaban enmaradas en una voluntad expresa de servir como «correa de transmisión» de los principios del Vaticano II, contribuyendo así al aggionarmento de la Iglesia española.

El objetivo de este artículo es analizar en qué medida Eucaristía fue vehículo de expresión de la crisis intraeclesial provocada tanto por la aplicación del Concilio como por la evolución de las relaciones de la Iglesia con el franquismo.

Para ello haremos, en primer lugar, una presentación general del proyecto del equipo de Eucaristía. En segundo lugar, nos detendremos en analizar cómo los contenidos publicados reflejaron las posiciones del catolicismo progresista frente a la dictadura de Franco, sirviéndose de un soporte y un lenguaje específicamente religiosos para ejercer una crítica política y social. Por último, en una tercera parte, veremos cómo se concretó la crisis eclesial en el caso preciso de Eucaristía y en la diócesis de Zaragoza.

El proyecto de Eucaristía

  • 12 Entrevista a José Bada, Zaragoza, 23 de diciembre de 2018.

1La experiencia de elaboración de la hoja litúrgica semanal Eucaristía surgió en torno a 1965 a partir de la iniciativa de un grupo de sacerdotes y seminaristas. Estos tenían como motivación reformar la misa de 11 de la parroquia de Santa Engracia, situada en el centro de la ciudad de Zaragoza, aplicando las directrices del Concilio Vaticano II en lo que se refería a la renovación litúrgica12.

Poco a poco, las reuniones semanales fueron ampliando su cometido e incorporando los distintos momentos de la liturgia. Asimismo, se terminó invitando a toda la comunidad a participar en una reunión semanal para preparar la eucaristía. A estas reuniones abiertas asistían unas 50 o 60 personas, según el testimonio de José Bada, director de la publicación hasta 1973.

  • 13 Ibid.

El objetivo inicial era, únicamente, elaborar el contenido de la misa para la parroquia de Santa Engracia, por lo que durante el primer año de la experiencia no quedaba constancia impresa de las predicaciones. Sin embargo, el interés despertado por el contenido de estas celebraciones, así como el hecho de que algunos asistentes solicitaran la versión escrita de lo presentado, llevó a este equipo a tomar la decisión de imprimir y difundir lo preparado en esas reuniones semanales13.

  • 14 Ibid. y Labat, José Luis, Prensa religiosa en Aragón, op. cit., p. 12.
  • 15 ESTEBAN ZURIAGA, María José, Entre la fábrica y la sacristía. Catolicismo de base, división eclesia (...)

Llegados a este punto, es necesario aclarar que Eucaristía se publicaba sin licencia ni censura eclesiástica14. Es decir, si bien las publicaciones dependientes de la Iglesia contaban con un estatuto especial que les otorgaba un margen de maniobra mayor que a las publicaciones sometidas a la censura civil, los editores de Eucaristía decidieron no ampararse en este estatuto y publicar la hoja sin permiso ni supervisión del arzobispado de Zaragoza. Pedro Cantero Cuadrado, cabeza de la diócesis y la archidiócesis de Zaragoza, formaba parte del sector más reaccionario y fiel al franquismo. Es probable que esta fuera una de las razones por las que el equipo editor de Eucaristía trató de preservar su autonomía y de evitar que Cantero Cuadrado pudiera intervenir en la publicación. A pesar de ello, las tensiones entre el obispo y los responsables de Eucaristía fueron frecuentes, dentro de un marco caracterizado por los constantes conflictos entre el clero progresista de la diócesis y su superior jerárquico15.

  • 16 «Introducción», Eucaristía, Año I (1966-1967), p. 1. Tanto los carteles como los ejemplares encuade (...)

En cualquier caso, lo que surgió como una iniciativa parroquial fue extendiéndose a otras comunidades, ya que se abrió la posibilidad a otras parroquias de suscribirse a Eucaristía. El resultado era una hoja de cuatro páginas que incluía todos los momentos de la liturgia, aunque con voluntad de ser únicamente un «punto de partida» que debía ser adaptado a la realidad de cada parroquia, implicando para ello a los miembros más activos de la comunidad eclesial16. En efecto, una de las principales preocupaciones de este grupo de eclesiásticos era promover una fe activa, consciente y crítica, en oposición a un catolicismo que era omnipresente en la sociedad española, aunque generalmente adoptado de manera superficial y acrítica.

Un año más tarde, en 1967, los autores de la publicación decidieron editar unos «carteles homiléticos», cuyo contenido estaba en relación con el calendario litúrgico y con algún hecho o situación de la actualidad que pretendía denunciarse desde el punto de vista evangélico. Cada cartel estaba asociado al contenido de la hoja litúrgica publicada cada semana, y estaban destinados a ser colgados en las puertas de las parroquias para llegar a aquellos que no asistían a misa. Buscaban así provocar y causar un impacto en el observador para llevarle a la reflexión sobre la cuestión abordada. Provocaciones que, según el criterio del arzobispo y de las autoridades políticas franquistas, fueron en ocasiones demasiado lejos.

Los carteles solían estar compuestos por fotomontajes, con un número de imágenes variable, pero siempre acompañados de una o dos frases en relación directa con la parte gráfica.

Ilustración

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Octava de Navidad [25 de diciembre de 1975-1 de enero de 1976]

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Jueves Santo [11 de abril] de 1974

  • 17 «Pero si hubiera algún otro daño, entonces pondrás como castigo, vida por vida, ojo por ojo, diente (...)

Estos dos carteles, publicados en 1974, nos sirven para ilustrar tanto los recursos gráficos como los argumentos de denuncia movilizados por Eucaristía. Así, el primer póster es bien representativo de la utilización de una imagen en blanco y negro, con el añadido de la sangre en un color rojo intenso. La parte textual hace referencia a la ley del talión, un principio bien conocido procedente de los textos bíblicos17, que es contrastado con una conclusión moral al respecto. El conjunto de la composición es directo e impactante, con el consecuente efecto sobre el observador.

En cuanto al segundo cartel, es una buena muestra del tipo de representaciones a las que recurría el equipo de Eucaristía para denunciar dos cuestiones muy presentes en los contenidos publicados por el equipo de Eucaristía: las injusticias sociales y la adopción de una fe religiosa superficial y acrítica. En este caso, dos imágenes estereotipadas de las clases populares y de las clases dominantes sirven para denunciar las diferencias económicas, al tiempo que se señala también la hipocresía religiosa de la burguesía.

En los dos ejemplos propuestos se constata una utilización de imágenes y frases directas y de interpretación sencilla, recurso que era frecuente en los carteles homiléticos. Sin embargo, Eucaristía también recurría a argumentos menos evidentes y en los que el sentido implícito del cartel o de los textos de la hoja litúrgica se hallaba en un segundo plano de lectura, como veremos.

«Dios y el César»: Eucaristía y la crítica del poder político

Algunos textos y carteles permiten observar de manera muy clara el conflicto entre la dictadura franquista y la Iglesia. Es preciso recordar, sin embargo, que la mayor parte de la institución eclesial continuaba siendo fiel al franquismo, con la consecuente división en el seno de la Iglesia. El conflicto estaba también condicionado por la estrecha relación que unía a ambas entidades. La Iglesia disfrutaba de numerosos privilegios y de un notable grado de autonomía, en comparación con otras instituciones, desde el establecimiento de la dictadura franquista. Pero cuando algunos sectores católicos, especialmente a partir de los años sesenta, comenzaron a servirse de sus instrumentos, presencia pública y privilegios para deslegitimar al régimen, este intentará recuperar el control.

Esto provocó la reacción de la jerarquía eclesiástica, con el objetivo de defender la autonomía y los privilegios de los que gozaba la institución eclesial. Se trataba de recordar al régimen que no correspondía a los poderes civiles controlar lo que ocurría dentro de la Iglesia.

De esta manera, las relaciones entre la dictadura y la Iglesia se fueron tensando a finales del franquismo, proceso al que también contribuyeron los postulados del Concilio Vaticano II, especialmente los plasmados en la Gaudium et Spes, que apostaban por la separación entre las Iglesias nacionales y los Estados. Esta cuestión dio lugar a diversos debates en el seno del catolicismo, de los que participó también Eucaristía a través de intensas críticas a la relación entre la Iglesia española y la dictadura franquista.

De entre los numerosos ejemplos que podrían ser elegidos para demostrarlo, nos fijaremos en el número aparecido el 22 de octubre de 1972. Titulado «Dios y el César», estaba enteramente dedicado a disertar sobre las relaciones entre el poder político y el religioso, desde las lecturas del Evangelio a los cantos y moniciones de la celebración. Evidentemente, en pleno 1972, este tema daba la posibilidad de deslizar numerosas referencias a las relaciones entre el Estado franquista y la Iglesia española. La cuestión era introducida por la lectura del Evangelio según san Mateo, 22, 15-21, pasaje en el que, ante la cuestión sobre la obediencia al César planteada por los fariseos a Jesús, este último les respondió «al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». La explicación de la lectura señalaba que:

  • 18 «Palabra de Dios: Evangelio según San Mateo, 22, 15-21», Eucaristía, Año VI, nº 58 («Dios y el Césa (...)

«El reconocimiento del poder temporal del César no tiene por qué ser un desacato a la autoridad suprema de Dios […]. De ahí que Jesús repruebe la pretensión de los zelotes que querían justificar su revuelta política apoyándose en motivos religiosos, si bien relativiza la autoridad temporal del César exigiendo el cumplimiento de los deberes para con Dios. En cualquier caso, critica una concepción integrista (podríamos decir, nacional-catolicista), en la que se mezclan indebidamente lo político y lo religioso. Jesús no dice concretamente qué es lo que es de Dios, pero debemos suponer que todos aquellos derechos que son inalienables del hombre, de todo hombre, no son del César y, consiguientemente, respetarlos es una exigencia de Dios»18.

  • 19 «Hecho de vida: Lo del César y lo que no lo es», Eucaristía, Año VI, nº 58 («Dios y el César»), 22 (...)
  • 20 «Pueblo de Dios en marcha: En defensa de los Derechos Humanos», Eucaristía, Año VI, nº 58 («Dios y (...)

Como en este extracto, todo el número gira en torno a la difícil delimitación de las parcelas que corresponderían al poder político o al religioso. Si bien no se arrojan respuestas claras, sí se critica la confusión entre ambas esferas, tal y como vemos en el extracto citado en el párrafo anterior en el que se llega a hablar de una «concepción integrista» o «nacional-catolicista», en clara referencia al régimen franquista. Este extracto introduce también la cuestión de los derechos del hombre, de los que Eucaristía hace una defensa sin fisuras al señalar, por ejemplo, que «lo importante es que los derechos se puedan ejercer, pues sólo así serán verdaderos derechos »19, y basándose en la Doctrina Social de la Iglesia20.

En efecto, varios de los textos de este número, al igual que el cartel homilético correspondiente –aquí reproducido–, explicitaban una defensa clara de los Derechos Humanos.

Ilustración

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Día de Nuestra Señora del Pilar [12 de octubre] de 1972, correspondiente al nº 58 de Eucaristía

  • 21 «Reflexiones para la homilía», Eucaristía, Año VI, nº 58 («Dios y el César»), 22 de octubre de 1972 (...)

Como era habitual, el texto más representativo de todo el número es «Reflexiones para la homilía». Este se halla plagado de referencias bíblicas, citas de la palabra de Jesús y de textos vaticanos que advierten contra la sacralización del poder político y que señalan la necesidad de imponer límites al ejercicio de la autoridad, función que cumplirían los Derechos Humanos. Asimismo, se cita la Constitución Pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II para afirmar que si el poder político oprime a los ciudadanos, estos pueden «defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de autoridad»21, legitimando así de manera indirecta la actividad antifranquista.

En este sentido, se criticaba a la Iglesia por haberse puesto, a menudo, del lado del poder establecido y haber «denunciado muchas veces como un desacato a la autoridad divina lo que no era más que la lucha por un orden nuevo». A continuación, se lanzaba una reflexión que, sin hacer referencia explícita al caso español, deja lugar a pocas dudas sobre su intencionalidad:

  • 22 Ibid.

«la Iglesia ha caído repetidamente en la tentación de ampararse en un poder que ella sancionaba interesadamente; pero es una constante histórica que todo gobierno que protege a la Iglesia y la privilegia, termina persiguiéndola»22.

Así, con esta frase parecía denunciarse la bendición que la institución eclesial había dado al golpe del 18 de julio y al régimen franquista, señalando además que esa sanción tenía como objetivo defender los intereses de la propia Iglesia. Esa bendición había permitido a la misma gozar de la protección del poder político, así como de numerosos privilegios que, en el contexto de un régimen autoritario que monopolizaba el encuadramiento de la sociedad, habían permitido a la Iglesia ocupar un lugar predominante en la vida pública española. Sin embargo, Eucaristía advertía que esto no era óbice para que ese mismo poder político que la había privilegiado terminara persiguiéndola, como así estaba ocurriendo durante los años 70 con el conflicto abierto entre la dictadura y una parte de la Iglesia española.

Por todo ello, el texto terminaba concluyendo que «también la autoridad eclesiástica puede convertirse en César» y que, cuando esto ocurra «el cristiano, por fidelidad al Evangelio y al hombre, no puede dar a la autoridad eclesial lo que solamente debe dar a Dios». Así, se advierte a la Iglesia católica en tanto que mediadora entre el poder divino y el hombre del riesgo de pretender sustituir a Dios, en lugar de representarlo. Se resumían o simplificaban todas estas disquisiciones terminando el texto con una frase que enlazaba con el cartel homilético correspondiente: «La Iglesia, el Estado o cualquier poder humano, deben estar al servicio del hombre, cuyos derechos inalienables no son ciertamente los derechos del César». Estos postulados transmitían así un profundo humanismo, y se ponía al hombre por encima de cualquier entidad u organismo, incluida la Iglesia.

Eucaristía y la crisis intraeclesial

Vemos así cómo se plantea la crítica de la institución eclesial en sí misma, reflejo de los debates y crisis internas que eran escenario de fondo y a los que Eucaristía prestó gran atención, como no podía ser de otra manera. Porque, como ya se ha señalado, las tensiones que vivía la Iglesia española de finales de los años sesenta y principios de los setenta no podían ser separadas de su relación con la dictadura franquista, problema que quedaba profusamente reflejado en el número sobre «Dios y el César» que acabamos de analizar.

Como venimos diciendo, la crisis era también interna a la Iglesia, y uno de los leit motiv de Eucaristía era la renovación del catolicismo español y la aplicación de los postulados del Vaticano II. Esta motivación quedó explicitada desde el número 1 de la publicación, a través de su sección «Hecho de vida». Esta era una sección permanente, que tenía por objetivo partir de un hecho concreto de la vida cotidiana para realizar una reflexión teológica o pastoral sobre el mismo. Así, el «Hecho de vida» del primer número de Eucaristía suponía toda una declaración de intenciones, al arrojar un diagnóstico sobre la situación de la Iglesia española postconciliar y proponer la orientación a seguir para solucionar los problemas internos.

  • 23 «Hecho de vida», Eucaristía, Año I, nº 1, domingo XVII después de Pentecostés [29 de mayo de 1966], (...)

El texto señalaba que en ese primer número se partía del «hecho de la vida: el cambio y el crecimiento de nuestra comunidad», reconociendo asimismo que «todo cambio en la vida lleva consigo una crisis», realidad que no debería ser motivo de alarma. Tras estas disquisiciones en abstracto, el texto que nos ocupa pasaba a afirmar sin rodeos que «concretamente, en España, nuestra Iglesia […] experimenta una crisis». Crisis que implicaba «una tensión» entre un punto de partida y un punto de llegada, «la nueva psicología que pide Paulo VI»23.

Eucaristía reconocía así, sin tapujos, la división de la Iglesia española ya en el año 1966, al tiempo que explicitaba su postura ante esa situación de crisis. Se abogaba claramente por llevar a la Iglesia española hacia los nuevos aires que soplaban del Vaticano, a lo cual una parte del episcopado y del clero se resistían.

También algunos carteles se ocuparon de las cuestiones referidas a la división y los conflictos internos de la institución eclesial, apostando siempre por el diálogo. De ello es buen ejemplo el segundo póster editado, el 2º domingo de Adviento de 1967.

Ilustración

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Eucaristía, 2º Domingo de Adviento [10 de diciembre] de 1967

Preside el cartel la pregunta «¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?», en consonancia con el período litúrgico del Adviento, que corresponde a la espera de la venida de Jesucristo. Entre imágenes de distintos tipos de iglesias, el póster afirma que no es posible responder a esta pregunta «con una Iglesia DIVIDIDA». Después de una cita perteneciente a la Epístola a los Romanos (15-7) en la que se invita a los fieles a acogerse los unos a los otros como Cristo los acogió, dos fotos dominan la parte inferior del cartel. En la primera aparecen dos sillas con sus respaldos opuestos entre sí, en medio de una carretera desierta que se extiende hacia el horizonte. Haciendo referencia a esa ruta despejada, junto a la imagen encontramos la pregunta «¿No habrá un camino abierto más allá de nuestras diferencias?», para terminar afirmando «La mesa de la unidad está preparada», al lado de la fotografía de una sencilla mesa de madera con unos bancos para sentarse alrededor de ella.

Así, después de señalar los problemas que planteaba la división de la Iglesia, con dos sectores que parecían ignorarse mutuamente, se apostaba de manera clara por el encuentro y el diálogo para promover la necesaria unidad de la institución. Eucaristía defendió de manera constante la vía del diálogo, sin que esto implicara eliminar las diferencias existentes en el seno de la Iglesia. Se trataba, más bien, de favorecer el pluralismo y de entenderlo como un signo de enriquecimiento y fortalecimiento.

¿Fueron posibles en la diócesis de Zaragoza el diálogo y la unidad por los que apostaba Eucaristía? No realmente, y la propia publicación fue buena muestra de las tensiones existentes entre el obispo y los sectores más progresistas de la diócesis. Además, el contenido de Eucaristía provocó ciertos quebraderos de cabeza también a las autoridades franquistas, que vigilaron de cerca el contenido de la publicación y de los carteles. Gracias a ese control, atestiguado por los documentos producidos por distintos cuerpos policiales, conocemos el desenlace de la difícil relación entre Eucaristía y Cantero Cuadrado.

  • 24 Archivo General de la Administración (AGA), 42/09001, 9, Télex Europa Press, «El arzobispo de Zarag (...)

Si bien las tensiones fueron frecuentes desde el primer momento, todo se precipitó en la primavera de 1973. Según Europa Press, la línea pastoral de la revista habría llevado a que Cantero Cuadrado recibiera un centenar de cartas de sacerdotes manifestando su sorpresa porque se mantuviera la licencia a Eucaristía, que publicaba «artículos que se consideran doctrinalmente dudosos desde el punto de vista católico»24. Esto habría provocado que Cantero amenazara con suspender la hoja en febrero de 1973.

  • 25 AGA, 42/09001, 9, Télex Europa Press, «Europa Press mantiene sus afirmaciones en torno a lo ocurrid (...)

Para responder a estas quejas y a la supuesta amenaza de Cantero, Bada desmintió a través de una nota enviada a varios periódicos que el arzobispo hubiera amenazado con suspender Eucaristía. Según Bada, «mal podría ser así ya que Eucaristía no es una publicación diocesana»25. Además, los editores de Eucaristía habrían enviado una carta a varios amigos explicando que un determinado número de sacerdotes había escrito a Cantero «protestando contra Eucaristía como hoja subversiva». Por ello, se pedía «que cuanto antes le escribas tú con toda sinceridad diciendo si hacemos un bien o un mal a la Iglesia». Además, se esperaba que estas cartas superaran «en miles a los cien de la otra parte» ya que «para nuestro señor Arzobispo el número parece le afecta mucho […]. Es una pena, pero “lo eclesiástico” aún sigue siendo así». Se terminaba la carta manifestando la plena confianza en la respuesta de los amigos a los que se enviaba la carta, pues «siempre lo habéis hecho muy bien. No falléis esta vez».

El tono y algunas de las ideas expresadas en esta carta, solicitando la intervención de unos amigos que parecían acostumbrados a este tipo de episodios, muestra el conflicto existente en la diócesis. Al considerar que era necesario superar «en miles a los de la otra parte» se expone claramente la división entre dos sectores diferenciados. Además, «lo eclesiástico» va entrecomillado en el documento recogido por Europa Press, aunque no sabemos si era el caso también en la carta original o el informante lo señala para destacar lo inadecuado de la expresión. En cualquier caso, el uso de la misma por parte de los autores denota que ellos mismos no se consideraban parte de «lo eclesiástico» o, al menos, que no lo concebían de la misma manera que el otro sector.

  • 26 AGA, 42/09001, 9, Servicio de Información – Brigada Central, «Asunto: revista Eucaristía», Madrid, (...)

Según un documento de la Brigada Central, el episodio se cerró con una entrevista entre Cantero Cuadrado y los editores de la revista, celebrada a principios de marzo, en la que se «clarificaron las actitudes» de ambas partes. Se daba así el asunto por «normalizado»26.

  • 27 Labat, José Luis, Prensa religiosa en Aragón, op. cit., pp.  96-97.

Lo que no recoge esta nota informativa es que José Bada comunicó a Cantero su dimisión como director de Eucaristía en una carta fechada a finales de marzo, cese que se hizo efectivo el 27 de mayo. Bada aducía varias razones de tipo personal, pero la presión provocada por todos los conflictos que rodeaban a Eucaristía habrían también incidido en su decisión. Luis Betés le sustituyó entonces como director de la publicación, y Bada continuó colaborando con la revista incluso una vez secularizado, hasta que en 1983 fue nombrado consejero de Cultura del Gobierno de Aragón27.

A principios de 1975 la revista y los carteles empezaron a ser editados por la editorial Verbo Divino, en la localidad navarra de Estella, pero todos estos cambios no significaron un giro en la orientación de los materiales publicados ni el fin de la vigilancia gubernamental sobre Eucaristía.

  • 28 AGA, 42/09001, 9, Télex Europa Press, «El arzobispo de Zaragoza se inhibe de la responsabilidad en (...)

Lo que sí implicó el cambio de editorial fue pasar a depender de otra diócesis, por lo que Cantero habría comunicado al Ministerio de Información y Turismo, quizás con alivio, que se inhibía de toda «responsabilidad en que pudiera incurrir la misma [Eucaristía] por el contenido de cuanto publique»28. Se ponía así fin a una ambigua relación entre el arzobispo y una publicación que, si bien no se encontraba oficialmente bajo la responsabilidad del primero, había estado siempre bajo su vigilancia.

Conclusiones

Así pues, hemos visto cómo Eucaristía fue buen ejemplo de las tensiones que asolaban a la Iglesia española del tardofranquismo, y ello no solo en sus relaciones con la jerarquía eclesiástica, sino también a través de su contenido, en su desarrollo como publicación y en las resistencias que despertó en los sectores más conservadores.

Al mismo tiempo, posiciones como las expresadas por Eucaristía eran no solo muestra de la división, sino también motor de la misma, alimentando el doble conflicto señalado. Asimismo, Eucaristía fue víctima de la crisis que vivían las relaciones Iglesia-Estado y la propia Iglesia, al sufrir el control por parte del arzobispado y de las autoridades franquistas.

Sin embargo, la crisis intraeclesial no puede ser leída únicamente en clave de conflicto. Eucaristía es representativa de los esfuerzos de una parte de la Iglesia de la época por implantar un cambio profundo en la dirección que marcaban los documentos conciliares. Se contribuyó así a la modernización y adaptación de la Iglesia a una sociedad que poco tenía ya que ver con la España de la Cruzada. Al mismo tiempo, el proceso de «desenganche» de la Iglesia respecto al franquismo permitió a la primera transitar cómodamente de una dictadura nacionalcatólica a un Estado aconfesional.

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Notes

1 Esta publicación es parte del proyecto PID2023-147203NA-I00 financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.

2 Laboa, Juan María, El postconcilio en España, Madrid, Encuentro, 1988; González de Cardedal, Olegario, «La recepción del Concilio Vaticano II en España. Reflexiones a los cuarenta años de su clausura», Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, nº 83, 2006, pp. 205-230.

3 «Carta encíclica Mater et magistra de su Santidad Juan XXIII sobre el reciente desarrollo de la cuestión social a la luz de la doctrina cristiana», 15/05/1961 y, especialmente, «Carta encíclica Pacem in terris de su Santidad Juan XXIII sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad», 11/04/1963.

4 Las conclusiones conciliares más problemáticas para el régimen franquista y su relación con la Iglesia española eran las plasmadas en la declaración sobre la libertad religiosa Dignitatis humanae y la constitución pastoral Gaudium et Spes, documento más importante del Concilio. Según Laboa, este último es un «documento crucial» que ponía «en entredicho todo el sistema sociopolítico español». Laboa, Juan María, El postconcilio en España, op. cit., p. 27.

5 CASANOVA, Julián, La Iglesia de Franco, Madrid, Temas de Hoy, 2001.

6 Montero, Feliciano y Louzao, Joseba (Eds.), Catolicismo y franquismo en la España de los años cincuenta. Autocríticas y convergencias, Granada, Comares, 2016.

7 Ortiz Heras, Manuel, De la cruzada al desenganche: la Iglesia española entre el Franquismo y la Transición, Madrid, Sílex, 2011.

8 MONTERO, Feliciano, La iglesia: de la colaboración a la disidencia (1956-1975): la oposición durante el franquismo, Madrid, Encuentro, 2009.

9 DE LA CUEVA, Julio y LOUZAO, Joseba, Un 68 católico. Catolicismo e izquierda en los largos años sesenta, Madrid, Marcial Pons, 2023.

10 MONTERO, Feliciano, La iglesia dividida. Tensiones intraeclesiales en el segundo franquismo (la crisis postconciliar en el contexto del tardofranquismo), en Ortiz Heras, Manuel, De la cruzada al desenganche, op. cit., pp. 51-76.

11 Labat, José Luis, Prensa religiosa en Aragón. El caso Eucaristía (1966-1976), Trabajo para la obtención del Diploma de Estudios Avanzados (DEA), dirigido por los Drs. Fernández Clemente, Eloy y Romero Salvador, Carmelo, Universidad de Zaragoza, 2006.

12 Entrevista a José Bada, Zaragoza, 23 de diciembre de 2018.

13 Ibid.

14 Ibid. y Labat, José Luis, Prensa religiosa en Aragón, op. cit., p. 12.

15 ESTEBAN ZURIAGA, María José, Entre la fábrica y la sacristía. Catolicismo de base, división eclesial y tensiones políticas en la diócesis de Zaragoza, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2024.

16 «Introducción», Eucaristía, Año I (1966-1967), p. 1. Tanto los carteles como los ejemplares encuadernados de Eucaristía se encuentran archivados en la BGU de la Universidad de Zaragoza. Agradezco a José Bada que me proporcionara una copia digitalizada de la colección de los carteles.

17 «Pero si hubiera algún otro daño, entonces pondrás como castigo, vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe». Éxodo, n° 2, pp. 23-25.

18 «Palabra de Dios: Evangelio según San Mateo, 22, 15-21», Eucaristía, Año VI, nº 58 («Dios y el César»), 22 de octubre de 1972, p. 2.

19 «Hecho de vida: Lo del César y lo que no lo es», Eucaristía, Año VI, nº 58 («Dios y el César»), 22 de octubre de 1972, p. 3.

20 «Pueblo de Dios en marcha: En defensa de los Derechos Humanos», Eucaristía, Año VI, nº 58 («Dios y el César»), 22 de octubre de 1972, p. 3.

21 «Reflexiones para la homilía», Eucaristía, Año VI, nº 58 («Dios y el César»), 22 de octubre de 1972, p. 2.

22 Ibid.

23 «Hecho de vida», Eucaristía, Año I, nº 1, domingo XVII después de Pentecostés [29 de mayo de 1966], p. 3.

24 Archivo General de la Administración (AGA), 42/09001, 9, Télex Europa Press, «El arzobispo de Zaragoza amenaza con suspender una hoja de su diócesis por razones doctrinales», Zaragoza, 25 de febrero de 1973.

25 AGA, 42/09001, 9, Télex Europa Press, «Europa Press mantiene sus afirmaciones en torno a lo ocurrido con la hoja Eucaristía, de Zaragoza», Madrid, 3 de marzo de 1973. Todas las citas textuales de los siguientes párrafos, salvo indicación contraria, provienen de este documento.

26 AGA, 42/09001, 9, Servicio de Información – Brigada Central, «Asunto: revista Eucaristía», Madrid, 6 de abril de 1973.

27 Labat, José Luis, Prensa religiosa en Aragón, op. cit., pp.  96-97.

28 AGA, 42/09001, 9, Télex Europa Press, «El arzobispo de Zaragoza se inhibe de la responsabilidad en que pudiera incurrir la revista Eucaristía», 11 de febrero de 1975.

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Table des illustrations

Titre Ilustración
Légende Octava de Navidad [25 de diciembre de 1975-1 de enero de 1976]
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Titre Ilustración
Légende Jueves Santo [11 de abril] de 1974
URL http://journals.openedition.org/argonauta/docannexe/image/7128/img-2.jpg
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Titre Ilustración
Légende Día de Nuestra Señora del Pilar [12 de octubre] de 1972, correspondiente al nº 58 de Eucaristía
URL http://journals.openedition.org/argonauta/docannexe/image/7128/img-3.jpg
Fichier image/jpeg, 72k
Titre Ilustración
Légende Eucaristía, 2º Domingo de Adviento [10 de diciembre] de 1967
URL http://journals.openedition.org/argonauta/docannexe/image/7128/img-4.jpg
Fichier image/jpeg, 29k
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Pour citer cet article

Référence électronique

María José Esteban Zuriaga, « Conflictos intraeclesiales y crisis final de la dictadura franquista: la revista Eucaristía y los «carteles homiléticos» como medio de expresión del catolicismo progresista », El Argonauta español [En ligne], 20 | 2026, mis en ligne le 06 septembre 2026, consulté le 16 octobre 2026. URL : http://journals.openedition.org/argonauta/7128 ; DOI : https://doi.org/10.4000/16qi9

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