La novela en verso en España en la Edad Moderna
Texte intégral
1A diferencia de lo que sucede en otras épocas y contextos, la novela en verso tuvo pocos cultivadores durante nuestra Edad Moderna en el ámbito hispánico. Tal vez por ello, la crítica apenas se ha ocupado de este particular género narrativo: el número monográfico que ahora presentamos a los lectores busca paliar parcialmente esa carencia, al detenerse con interés en dos de los grandes representantes de esta forma literaria en España (el licenciado Tamariz y Salas Barbadillo, correspondientes a dos momentos bien distintos en la evolución del género) y en las incursiones narrativas de Cristóbal de Virués en su conocido poema épico, El Monserrate (1587), que comparte forma estrófica con algunas de las aportaciones del otro par de autores analizadas en este número.
2Los dos primeros trabajos aquí reunidos rellenan una laguna pendiente de la investigación sobre la narrativa áurea, al centrarse en las Novelas en verso del licenciado Tamariz. En el primero de ellos, Guillermo Carrascón (Università di Torino) ofrece un completo y atinado status quaestionis acerca de este original y todavía poco conocido narrador renacentista: arranca con un interesantísimo estudio textual de las distintas ediciones modernas existentes –que demuestra el valor innegable de la Filología pura y dura en estos tiempos líquidos, donde la voz parece amedrentar a parte de la Academia–, para indagar a continuación sobre la identidad y personalidad de este autor. La parte del león, sin embargo, se la lleva una novedosa y original propuesta de clasificación de las novelas de Tamariz, que discurre en la segunda parte del trabajo: a partir de distintos indicios reunidos por el doctor Carrascón –extensión en verso, alusiones explícitas a los destinatarios, estructura de los relatos, afinidades argumentales…–, se propone una taxonomía tripartita para estos relatos en verso, divisibles en novelas urbanas (son la mayoría, que por lo general continúan o imitan de forma diáfana modelos italianos), novelas de aventuras (que tienden a lo maravilloso) y facecias (aquellas que suelen servirse del relato como motivo para contar chistes largos). Aunque no todas las novelas de Tamariz encajan en este esquema triple, la aportación promete frutos venideros.
3Frente al carácter general y totalizador del primero de los estudios sobre Tamariz, María Jesús Lacarra (Universidad de Zaragoza) desciende en su trabajo al análisis pormenorizado de algunos de los cuentos. Como es bien sabido y ha atestiguado parte importante de la crítica más solvente, el licenciado es deudor de tradiciones narrativas italianas que fertilizaron la narrativa romance europea renacentista y barroca, especialmente en el ámbito hispánico. La aportación de la autora, en esta ocasión, no solo acentúa esas fuentes italianas, sino que añade un grado de comprensión más, al desvelar, bajo la impronta de fuentes escritas, ecos de la tradición folklórica o de relatos difundidos en el occidente europeo desde la Edad Media. El asunto planteado por María Jesús Lacarra es de capital importancia, ya que no es fácil trazar la lábil línea que separa lo oral/folklórico frente a lo específicamente literario, y hay motivos folklóricos que pudieron llegar al cuentista romance a través de las versiones literarias italianas. El conocimiento de la cuentística medieval permite a la investigadora descubrir huellas medievales en algunos relatos de Tamariz –los números 4 («Cuento de un gracioso caso»), 7 («Exemplum de dimidio amico») y 5 («Cuento de una burla que hizo una dama»)–, así como revelar el carácter facticio de «El torneo», que aúna dos tradiciones, al tratarse de un cuento maravilloso pasado por el tamiz de la cultura escrita y literaria, en el que ciertos elementos animalísticos son sustituidos por el cuentista español, quien además recurre al fortalecimiento del marco narrativo mediante procedimientos que lo alejan de la fuente original italiana.
4Si los dos primeros trabajos analizaban desde distinto ángulo la obra del licenciado Tamariz, la pareja siguiente se articula en torno a las novelas en verso de Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo. Giulia Giorgi (Università di Ferrara) parte de la constatación de que Salas sigue la costumbre de Tamariz de componer novelas cortas en verso, empleando asimismo un idéntico molde métrico, la octava real, para analizar a continuación El mal fin de Juan de Buenalma, una de las tres novelas incluidas en la colección Corrección de vicios (1615). En este tipo de obras moralizantes es frecuente encontrar las profesiones criticadas y censuradas de forma conspicua por los autores del primer Barroco, pero el caso del escribano protagonista parece dibujarse sobre códigos más complejos y sofisticados, una clave retórica que, uniendo la descriptio personarum epidíctica pseudo-ciceroniana a la de corte judicial, permite engarzar el personaje en un armazón híbrido entre épica y novela corta. Así, se comienza con la patria y la evolución del protagonista, describiendo su crecimiento físico y espiritual, pero a partir de cierto momento se descubre un cambio de modelo retórico, pues Salas parece obedecer los dictados que el Pseudo-Cicerón enumera entre los bienes exteriores que se añaden a las calidades innatas y familiares. Dos modelos pues, la descriptio forense y la descriptio encomiástica, enfatizan la conducta desviada del protagonista y justifican el desenlace trágico del cuento.
5Además de su preferencia por componer novelas en verso, Matteo Mancinelli (Università di Macerata) recuerda la costumbre de Salas Barbadillo de acudir en ocasiones a la auto-reescritura, esto es, partir de un texto propio anterior (la comedia Los prodigios de amor, publicada por vez primera en la Segunda parte del caballero puntual, 1619) para bien poco tiempo después transformarla en una novela en verso (Polidoro y Aurelia, incluida en El subtil cordobés Pedro de Urdemalas, 1620). Todo es literatura sobre literatura, pues el primer intento de Salas ya seguía de cerca otra pieza del Fénix, La difunta pleiteada. Mancinelli estudia, a la zaga de parte de la crítica estructuralista francesa, ese proceso transformativo. El cambio es relevante por cuanto Salas no procede, como otros autores de la época, a volver a embutir su texto original sin apenas cambios en otra colección posterior. Antes, al contrario, el texto original sirve casi como pretexto para una reescritura completa, y a la vez como buen ejemplo de adaptación de la materia argumental dramática a la sintaxis novelesca: ni la métrica es la misma, ni lo son los personajes (que se han adelgazado en el segundo intento) ni el desenlace, como corresponde a los distintos géneros de que se trata. Así hay que entender, por ejemplo, que en el cuento predomine la supresión de elementos puramente dramáticos y la amplificatio de los elogios de las ciudades (al tratarse de un componente habitual de las novelas cortas).
6Finalmente, Andrea Baldissera (Università del Piemonte Orientale «Amedeo Avogadro») estudia un episodio del Monserrate, el famoso poema épico de Cristóbal de Virués, una pausa narrativa que presenta puntos de intersección con el género que motiva este monográfico, pese a que no se trate exactamente de una novela en verso, sino de un relato ejemplar teñido de colores heroicos en el que aparecen trufados elementos de otras tradiciones narrativas (como la novela bizantina o la morisca). El resultado es un análisis concienzudo de este remanso narrativo en las peripecias del monje Garín, protagonista de la obra de Virués.
7Concluimos, pues, subrayando la importancia de las contribuciones aquí agavilladas, que a buen seguro serán semillero fértil de futuras investigaciones sobre la novela en verso en el ámbito hispánico.
Pour citer cet article
Référence électronique
Rafael Bonilla et Emilio Blanco, « La novela en verso en España en la Edad Moderna », Atalaya [En ligne], 21 | 2021, mis en ligne le 11 mai 2022, consulté le 09 août 2026. URL : http://journals.openedition.org/atalaya/5303 ; DOI : https://doi.org/10.4000/atalaya.5303
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