La gramática de la hispanidad: retórica del imperio y arquitectura historicista en los discursos públicos de J.C. Nichols
Résumés
Nichols était un promoteur immobilier et un constructeur étonnant qui créa, à partir des années vingt, un grand centre commercial et un quartier résidentiel de luxe dans la périphérie de Kansas City, aux États-Unis. Pour offrir un produit à la fois différent et de meilleure qualité, il eut recours à une architecture fondée sur l’histoire espagnole, bien que le résultat final montre surtout une confusion énorme entre les influences islamiques, espagnoles et mexicaines. Ses projets-phare (appelés Plaza Country Club et District Country Club) montrent que son interprétation des styles architecturaux et décoratifs n’était pas toujours rigoureuse. Son grand objectif fut au contraire de présenter une vision assez fantaisiste de ce qu’avait été l’art d’autres pays, en l’occurrence celui de l’Espagne.
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- 1 Amy Kaplan, The Anarchy of Empire in the Making of U.S. Culture, Cambridge, Harvard University Pres (...)
1En The Anarchy of Empire (2002) la historiadora Amy Kaplan estudió el impacto que —a finales del siglo XIX y principios del XX (Honolulu, en 1846 o Cuba y Filipinas, en 1898)— tuvieron las muchas expansiones territoriales de Estados Unidos en los espacios de la vida cotidiana de sus propios ciudadanos. Analizó, en este sentido, tanto el modo en que la voluntad por asentar su presencia en otros países se reflejó -en su espacio doméstico- en representaciones de la identidad nacional cómo el modo en que fenómenos que consideramos domésticos o nacionales fraguaron en el crisol de las relaciones exteriores.1 Enfrentándose a la dinámica de la expansión imperialista estadounidense no como imposición unidireccional del poder sino como contradictorio reflejo de tales criterios en la configuración de una cultura nacional, Kaplan apuntaba cuánto las ideas «nación» y «hogar» estaban imbricadas en movimientos políticos, económicos y culturales del imperio que iban más allá de las fronteras tanto domésticas como extranjeras. Si antes de 1898 la línea de frontera de la Unión se situaba en el medio oeste, —potenciando en consecuencia la conquista de territorios inmediatos al Pacífico tras la guerra con España la expansión buscando extender el área de influencia— se orientó primero hacia el Caribe y concibiéndose poco más tarde como expansión intercontinental, apuntando ahora tanto hacia Suramérica como hacia Asia.
2Desde esta hipótesis, y buscando hacer ver cómo la política global incidió en el espacio doméstico de aquellos años, el objetivo del presente artículo es estudiar como un singular promotor inmobiliario y constructor de sus obras —J.C. Nichols— innovó y dio un quiebro en la vida cotidiana creando en la periferia de Kansas City el primer centro comercial de Estados Unidos, trastocando las costumbres de quienes habitualmente realizaban sus compras en el casco urbano, trasladando a aquella clientela a un nuevo barrio de lujo y, en consecuencia, obligándoles a utilizar el transporte privado (el coche) de modo novedoso (Fig. 1).
3Y desde la voluntad por presentar el nuevo espacio como diferente al que se encontraba en el casco urbano, recurrió a la arquitectura historicista «española», identificando en consecuencia el nuevo espacio comercial (la nueva cultura consumista) con una arquitectura exótica y culta. Y será en las manifestaciones públicas de Nichols donde se aprecie el orgullo nacional, en declaraciones en las que reclame tanto el papel imperial que deberían jugar los Estados Unidos como lograr el desarrollo económico de su región (Missouri) al trastocar una economía agraria por otra industrial, lo que lógicamente tendría como consecuencia el paso de una sociedad rural a otra urbana.
- 2 Para entender el proyecto de Nichols dentro de los debates de la época sobre las Ciudades Jardínes, (...)
- 3 El New Urbanism, movimiento de planificación urbana de los 1970 asociada muchas veces con los urban (...)
4La intención de Nichols, al construir aquellos espacios destinados al ocio y al consumo, fue negar el modo de vida rural asumiendo para ello la imagen de una muy imprecisa ciudad histórica «española» (concebida desde la abstracta imagen de un exotismo, confundido incluso «neomudéjar» con «arquitectura mexicana») que, entendiendo el pasado como aval histórico de una burguesía ascendente, se oponía a la diversidad étnica de la gran urbe construyendo en consecuencia un espacio segregado coherente. Presentado el proyecto de centro comercial en 1922, el Plaza Country Club de Kansas City fue el más ambicioso de los construidos en los Estados Unidos durante la primera mitad del siglo: concebido para más de 200 locales comerciales (e igual número de oficinas y otros servicios públicos) se edificó en la zona más que elitista que le daría nombre, ocupando aproximadamente la superficie que ocuparan unas cuarenta manzanas, espacio suficiente para albergar a unos 40,000 habitantes. Propietario de aquel suelo y promotor tanto del centro comercial (el Plaza Country Club) como del exclusivo barrio residencial (Districto Country Club) Nichols fue innovador por distintas razones.2 En primer lugar, por imponer una imagen urbana homogeneizando los volúmenes, uniformando la decoración y tratando el paisaje urbano de manera que ofreciera una harmonía visual. Por lo mismo, introdujo un estricto control en la apertura de los locales comerciales no solo incentivando la presencia de negocios de alta calidad sino impidiendo la reiteración de servicios. Impuso horarios de apertura y cierre en estos comercios, del mismo modo que fijó pautas en su decoración, escaparates y anuncios luminosos. Negando la idea de “centralidad” en el propio Centro, forzó la idéntica importancia de los diferentes locales, de manera tal que todos obtuvieran idénticos beneficios económicos. Además y sin duda esta fue una de las novedades más singulares de su momento, el trazado del Plaza Country Club se concibió en función del tráfico privado, permitiendo existencia de un único medio de transporte público -un tranvía- que ligaba el casco urbano con el centro comercial. Por lo mismo, todas las vías públicas del centro comercial eran de anchura inusual no permitiéndose en el interior del mismo edificio de más de dos plantas para así evitar posibles congestiones de tráfico. De este modo, Nichols utilizaría por vez primera el término «shopping center» [centro comercial] pudiéndosele en consecuencia considerar precursor del movimiento New Urbanism3.
5Nichols jugó un papel atípico y único en la historia urbana estadounidense. Valorado por sus biógrafos como «constructor de cívico de comunidades» e innovador en la construcción de barrios limítrofes para una burguesía racialmente caracterizada y modernos centros comerciales, él mismo se consideró urbanista o arquitecto/filósofo, activista capaz de plantear y llevar a término sus proyectos. Si hubo quien, en aquellos años, definieron el Districto Country Club como barrio suburbano, en diversos momentos Nichols negaría públicamente tal extremo, reiterando que si bien aquel era un barrio limítrofe del término municipal, sin discusión pertenecía al mismo. Autoconsiderándose reformador social y cívico, colaboró con el gobierno municipal consiguiendo su propósito cuando la Corporación aceptó anexionar tanto dicho Districto Country Club como otros barrios de los que también había sido promotor inmobiliario y que hasta entonces estaban fuera del límite. Frente a quienes habían optado por edificar ciudades-jardín fuera del término de la ciudad (viviendas unifamiliares de baja altura y escasa densidad) Nichols también propuso la construcción de bloques de 10 plantas y alta densidad, en contraste con otras experiencias tanto estadounidenses como europeas.
6A la vista de imágenes de época, sorprende no sólo la presencia de tales gigantescos artefactos en plena naturaleza sino también la construcción a escala 1:2 de una sevillana Giralda, exenta y ajena a cualquier trama urbana, levantada —en 1924— en el llano de Missouri (Fig. 2).
Quizá la explicación de tal hecho tuviera su origen en un triple dato: en primer lugar, la propia biografía de Nichols; en segundo lugar, la voluntad de Kansas City por competir con otras ciudades industriales estadounidenses; por último, por la fascinación que en esos momentos existía en Estados Unidos respecto a la idea de Hispanidad, entendida en esos años como una estética inherentemente imprecisa y ahistórica que combinaba la cultura andaluza con la oriental y, a su vez, estas con la denominada «arquitectura misiones».- 4 J.C. Nichols, «Is Peace a Dream: Valedictory Speech», 1897. http://www.umkc.edu/WHMCKC/PUBLICATIONS (...)
- 5 Jesse Clyde Nichols, (1880-1950) Memoir. Archivo digital Planning for Permanence: the Speeches of J (...)
7La Guerra de 1898 con España sucedió cuando Nichols era aún estudiante en la escuela secundaria en Olathe, Kansas4. Por su excepcional expediente académico recibió el encargo de pronunciar el discurso de graduación de su promoción, abogando en el mismo por evitar tal confrontación. Y tras recibir una beca para estudiar en Harvard y permanecer en aquella Universidad, Nichols señalaría en sus Memorias (publicadas en 1949)5 como —de entre sus profesores— hubo quien le incentivó para viajar tanto al sur del país (Texas, Arkansas, Nuevo México y Arizona) como al vecino México, comenzando en 1903 su actividad empresarial buscando la financiación necesaria para adquirir grandes superficies donde llevar a cabo sus proyectos de colonización. Tras fracasar en su pretensión por comprar y colonizar en México un millón de acres (esto es, algo más de 400.000 hectáreas) regresó a Missouri luchando durante años por llevar a término fantasiosas propuestas que pretendían la expansión tanto económica como repoblacional de su región. Entendía el futuro de la ciudad de Kansas City como espacio de influencia política y económica: y frente a ciudades como Saint Louis -donde se evidenció más que en otros puntos la influencia de la City Beautiful Movement- su doble proyecto para el Plaza Country Club y el Districto Country Club se definieron coherentes con las ideas sobre la expansión global imperialista de Teddy Roosevelt y de Fredrick Jackson Turner que subrayaban el derecho y el deber de los EE UU de extender la democracia al resto del mundo. En este sentido mucho más que un centro comercial el Plaza Country Club fue el espacio donde los habitantes de Kansas City pudieron experimentar de primera mano tanto cuál era su espacio dentro del mercado estadounidense como valorar el significado de lo extranjero dentro del nuevo orden global.
- 6 Citado en Robert and Brad Pearson, The J.C. Nichols Chronicle: The Authorized Story of the Man, His (...)
8El impacto del plan de Nichols es hoy tan importante en Kansas City como lo fue en los años 20. Con capacidad para intuir el futuro -construyendo núcleos urbanos que, al poco, se integrarían en trama urbana y edificando distintos barrios (siempre en Kansas City) tanto para la clase obrera como para la burguesía media o para una elite local confirió a cada uno de ellos imagen urbana propia. Reservó lo que denominó «arquitectura española” para su proyecto más ambicioso —el concebido para la élite— al tiempo que proyectó las aéreas ajustándose a la topografía, en harmonía con la naturaleza. Si previo al desarrollo del Districto Country Club las calles de Kansas City se habían trazado desde un esquema ortogonal, el trazado viario del Districto Country Club se diseñó -de acuerdo con las curvas de nivel- con calles curvas que se adaptaban a las colinas y propiciaban un ambiente de parque. En este sentido, Nichols insistió reiteradamente en que la imagen urbana de sus barrios y centro comercial tuvo su origen tanto en lo visto durante el viaje de tres meses a Europa que efectuara en 1902 (el típico Grand tour estadounidense burgués, llevado a término a finales del siglo XIX en Inglaterra, Francia y Alemania) como en aquel otro realizado en 1922, donde de nuevo visitaría ciudades ya vistas, si bien con ojos bien distintos. Según Nichols, antes de empezar la construcción en octubre de 1922 del primer edificio del Plaza había visitado, junto con su mujer, Italia para estudiar la ubicación de villas, observando como estas —por su situación en las colinas— dominaban el paisaje; España, para estudiar los estilos arquitectónicos ligados a la tradición morisca; Francia, para comprender cuanto unas estrictas ordenanzas de volumen definían la imagen urbana de Paris; Alemania, para entender la relación existente entre la densidad edificatoria y problemas de tráfico e Inglaterra, para constatar las ventajas y aportaciones a los problemas urbanos de las Garden Cities concebidas de acuerdo con la experiencia de Howard6.
- 7 Kory Paul Gallacher, Creating an Imperial City: Kansas City in the 1920s. Tesis, Universidad de Mis (...)
- 8 En un gesto poco consistente al nivel arquitectónico que apunta hacia la aceptación de la arquitect (...)
9Casi todos los biógrafos citan lo que Nichols escribiera en sus Memorias sobre el tema, reiterando como la razón principal por la cual escogió la arquitectura sevillana para recrear el Plaza Country Club fue su belleza y exotismo. Entiendo sin embargo que tales supuestas influencias no fueron sino invención, y ello por dos razones: la primera —como documenta Kory Paul Gallagher— porque el proyecto para el Plaza estaba definido previo a que la familia Nichols iniciara su viaje de 1922 siendo en consecuencia imposible que Nichols, que no era arquitecto, concretara un proyecto de tal complejidad en dos meses, tiempo transcurrido entre su la fecha de su vuelta y el inicio de las obras.7 En segundo lugar —y razón entiendo mucho más importante— porque reiteradamente Nichols evidenció su incapacidad para diferenciar la arquitectura española del barroco de aquella otra califal, o la mudéjar, presentes en Andalucía) de la colonial que viera en México. Pese levantar en el Plaza Country Club una reproducción de la fuente sevillana que se encuentra en la Plaza de la Virgen de los Reyes, el Plaza Country Club se proyectó como sumatoria de referencias tanto internacionales como estadounidenses. Si en el acceso a lo que fuera su gran proyecto (el Plaza y el Districto) optó por formas que sugerían imágenes de un falso sevillanismo, la única explicación que justificara una mezcla incoherente de estilos es que Nichols no conocía en detalle lo que estaba replicando: así, al referirse a un ejemplo específico de la arquitectura sevillana (la réplica a escala 2:1 de la Giralda) siempre señaló, de forma imprecisa, que tal monumento era ejemplo de la arquitectura «española», ignorando que había sido construido a finales del siglo XII por los almohades como minarete de su mezquita, transformándose luego en Torre de la Campana integrada en la Catedral gótica. Es importante también notar que cuando Nichols asumió la imagen de la Giralda para el Plaza, esta figuraba ya de manera destacada (como «joya de corona») no sólo en el Madison Square Garden en el centro de Manhattan en 18908, obra del famoso arquitecto Stanford White sino que igualmente, en 1898, A. Page Brown también había propuesto —como icono para el puerto de San Francisco— una copia a escala de la Giralda en el centro de la Terminal de Ferrys, siendo esta una de las muy pocas estructuras que sobrevivió al terremoto de 1906 del mismo modo que en la estación ferroviaria de Minneapolis Charles M. Frost incluiría, en 1901, de manera ecléctica elementos barrocos en lo que se quería fuera también Giralda o que años más tarde Graham, Anderson, Probst y White edificarían primero en Chicago (1924) y luego en Cleveland (1930) sendas torres que tomaban como referencia (trastocando de nuevo la escala y llevando en este último caso la altura hasta los 216m) el emblema sevillano. Por ello sorprende que Nichols (ni antes ni después de la construcción del Plaza Country Club) nunca hiciera referencia a estos precursores americanos.
- 9 9 Véase Alicia de Gregorio Cabellos, «La presencia de España en Kansas City, Missouri», Lorca, tall (...)
10Giralda y fuente de la sevillana Plaza Virgen de los Reyes: la doble referencia ha llevado a plantear cuanto la imagen romántica de Sevilla fue pauta en estos proyectos9. Entiendo sin embargo que en el Plaza Country Club hay más allá de contadas referencias formales supuestamente españolas hay también referencias tanto a la arquitectura mexicana colonial ejemplo de lo cual pudiera ser la Time Tower con sus más de 5.000 azulejos pintados a mano como añoranzas a patios y espacios públicos italianos. Sin formación artística e incapaz de determinar cuáles eran los elementos mexicanos y cuáles los españoles y árabes, a pesar de reclamar de modo insistente la inspiración sevillana para su Plaza entiendo que la imagen formal que ofrece el Districto Country Club es un espacio incoherente, ahistórico, entendido como collage de referencias a una arquitectura del pasado donde quienes vivan el mismo combinaran experiencias reales con otras imaginadas. Actuando de forma similar a como William Randolph Hearst hiciera en San Simeón o a como la Hispanic Society construyera los Cloisters en Nueva York, el espacio creado por Nichols y su equipo fue y sigue siendo una amalgama de culturas hispanas, mercantilizada en una experiencia del consumismo donde los habitantes de Kansas City negociaron sus interacciones con el resto del mundo.
- 10 Véase la historia racial de Kansas City, históricamente una de las ciudades más segregadas en los E (...)
11A pesar de su supuesto cosmopolitanismo y diversidad de referencias culturales, el Districto Country Club y el centro comercial Plaza Country Club reflejan fielmente las jerarquías sociales y raciales existentes después de la Primera Guerra mundial, en momentos en los que se producía una fuerte migración de población de raza negra del Sur al Norte del país. Quienes de estos se asentaron en Kansas City se vieron sometidos a las leyes segregacionistas que en 1876 hiciera aprobar Jim Crow (educativas, recreativas, y de transporte) y que se mantuvieron hasta 1965 bajo el lema «separados pero iguales». Lamb-Schirmer describe cómo aquella población recién llegada tuvo que asentarse en las zonas degradadas de Church Hill, Belvidere Hollow y Vine Street Corridor, localizadas a no mucha distancia del District Country Club pero muy distante en cuanto a estatus social y económico. Buscando enfatizar las diferencias entre estos barrios y los que ocupados por la burguesía de raza blanca —y en los que la innovación urbanística se centró en la edificación de espacios concebidos desde el consumismo— Nichols fue el primero en incluir en los contratos que regulaba el acceso a las viviendas (fueran pisos o viviendas unifamiliares) cláusulas que prohibían el accesos a las mismas tanto a africano-americanos como a judíos10 no siendo oficialmente anuladas estas cláusulas sino en 2005. Simbólicamente, tal política segregacionista llevó a que los Students for a Democratic Society atentaran en 1970 con bomba a la casa de Nichols en el Districto Country Club (bomba que destruyó parcialmente aquella casa) para así manifestar su oposición a la política de segregación racial.
- 11 Citado en John M. Nieto Philips, The Language of Blood: The Making of Spanish-American Identity in (...)
- 12 Richard L. Kagan, «The Spanish Craze in the United States: Cultural Entitlement and the Appropriati (...)
12A comienzos del siglo XX la gran mayoría de estadounidenses apenas diferenciaba lo latinoamericano de lo español y este de la cultura árabe. Christopher Schmidt-Nowara hacía referencia al concepto de Hispanidad señalando como «para muchos norteamericanos, los españoles y los mexicanos pertenecían a la misma raza, aunque una raza definida más por una cultura en común, por experiencias compartidas, tradiciones e idioma que no por sangre u otros factores étnicos».11 Además de esta imprecisión racial entre lo español y lo hispano, si la imagen de España se percibía desde el prisma de la llamada ‘Leyenda Negra’, durante la Guerra de 1898 dicho prejuicio se agudizó. Paradójicamente -o quizás por eso, al identificar la idea de “lo español” como algo exótico, desconocido y, precisamente por eso, deseable- hubo otra corriente de pensamiento que vio a España y su cultura de forma positiva. Richard L. Kagan ha descrito el “Spanish craze” entre los años 1890 y 1936, explicando como el descubrimiento del arte y cultura española los Estados Unidos empezó con las tensiones políticas que causara la Guerra de Cuba, a finales del XIX. Si la retórica anti-española había sido manifiesta antes del conflicto bélico (en particular en los periódicos de William R. Hearst que se referían insistentemente a la “Leyenda Negra” para subrayaba la crueldad, inhumanidad y otros vicios de los españoles en America) Kagan piensa que no es coincidencia que en 1898 se publicara una nueva edición en inglés del texto de Bartolomé de Las Casas sobre La destrucción de las Indias cambiando su título por el sensacionalista An Historical and True Account of the Cruel Massacre and Slaughter of 20,000,000 People in the West Indies by the Spaniards.12 Por lo mismo, William Merritt Chase fue el hispanófilo que en esos años promocionó tanto la carrera artística de la bailaora flamenca “La Carmencita” como quien dirigió visitas guiadas al Museo del Prado, buscando difundir entre los estadounidenses a Velázquez, El Greco y Goya. A su vez otro neoyorkino, Archer Milton Huntington, coleccionó obras de arte españolas enriqueciendo la Hispanic Society of America y Hearst intentó trasladar la burgalesa “Casa de Miranda” Burgos a Nueva York. Y quizás una de las influencias más importantes y perdurables que permitieron a los estadounidenses imaginar “lo español” fue la publicación y posteriores ediciones de las obras de Washington Irving Life and Voyages of Christopher Columbus (1828), The Chronicles of the Conquest of Granada (1829) y su famoso Tales of the Alhambra (1832) que formarían parte del imaginario cultural de los estadounidenses durante mucho del siglo XIX y principios de XX. Es obvio que aún antes del gran empuje imperialista de los Estados Unidos en el Caribe -tras la guerra de 1898- lo que los norteamericanos llamaban «lo español» —por muy confuso y equivocado que fuera— sin duda era una fascinación cultural constante.
13En las frecuentes ocasiones en las que Nichols hizo públicas sus opiniones, reiteradamente recurrió a la historia de Kansas City enfatizando la importancia que para la ciudad tuvo la red viaria promovida en 1822 por William Becknell. Desde la pretensión por retomar y hacer suyo el mito fundacional del camino que desde el oeste de Missouri alcanzaba Santa Fe —eje comercial determinante para el desarrollo económico de un Kansas City que buscaba su expansión— la referencia al pasado servía como pretexto para justificar la construcción del Districto Country Club. Porque capaz de aglutinar en torno a él a empresarios que compartían tanto su concepción de liderazgo político como deseaban sentar las bases del market empire («imperio del mercado, partidarios en consecuencia del libre mercado y de la democracia) proponían la imposición de ambas, recurriendo incluso —en el caso en que fuera preciso— al uso de la fuerza militar. Desde tal supuesto su intención fue conectar Kansas City con el resto del mundo a través de un sistema de referencias culturales y económicas, entendiendo que el espacio perfecto para esta nueva visión podía ser su Districto Country Club. Así, en 1924 destacaba -al describir la historia de aquella construcción- como para su trazado «se estudiaron los centros comerciales de América y Europa para el desarrollo moderno y científico del Plaza. Se escogió la arquitectura española por la belleza de su diseño, el uso del color, la suave línea quebrada de sus cubiertas, la silueta de sus torres y el hecho que se encuentra en lo que fuera el antiguo camino Santa Fe (en su día trazado y construido por los españoles) que abría la ruta hacia el Suroeste... Los lampadarios dispuestos en el exterior del edificio del teatro son replicas las lámparas de velas de la época castellana (sic) en España. Los azulejos de colores de las puertas fueron hechos en Sevilla, ilustrando los felices colores de las estructuras españolas (sic), las tejas de colores suaves erosionados en las cubiertas evocan un mercado español antiguo. El tamaño asimétrico (sic) y la disposición al azar de las ventanas; el perfil interrumpido de las cubiertas, las rejas de hierro compradas en el viejo mundo, balcones, azulejos bellos, piedras esculpidas… todas son copias fidedignas de modelos españoles. La España soleada vivirá siempre en el Plaza».
- 13 J. C. Nichols, «Foreign Trade Possibilities for Kansas City and This Trade Territory». (Before the (...)
14Tras comentar la necesidad de invertir en edificios y decoraciones «españolas», en hacer llegar azulejos, fuentes, estatuas de otras partes del mundo (convencido que bastaba la presencia de tales piezas para aumentar el nivel cultural de quienes acudieran al Plaza a realizar sus compras) Nichols describiría un espacio que parecía surgir naturalmente de la tierra señalando como «curvadas calles trazadas en el Districto Country Club conducen al Plaza como ramas de árbol. Los comerciantes apoyan y abogan por ciudad entera y la doctrina Compre en Kansas City. El proyecto Plaza fue concebido en la fe absoluta de que Kansas City va a convertirse en la tercera ciudad más grande de América. Consideramos el Plaza [dentro de la ciudad] como un gran almacén en que cada componente actúa en solidaridad con todas las otras partes». Esta tensión exterior/interior, global/local, antiguo/nuevo, racialmente diversa/homogénea justificaba la coexistencia de referencias culturales en el mismo espacio del Districto Country Club si bien jerarquizaba unas sobre otras, realzando y destacando la cultura indígena missouriana. Entendía la historia como referencia en el proceso de urbanización moderna: por ello propuso el Districto Country Club como forma de integrar el mundo rural en la nueva trama urbana, de manera simbióticamente enriquecedora a ambos territorios. Así, los beneficios de esa relación serían no solo económicos sino también morales destacando como «tenemos que incrementar el número de consumidores en nuestros pueblos y ciudades con vistas a fomentar la producción agraria. Debemos impedir el despoblacionamiento del campo y el abandono de nuestras granjas fomentando sistemas agrarios intensivos, en una cadena eterna del progreso. No olvidemos que la mano en el arado llega al telar en el pueblo, que el surco de la granja llega directamente a la chimenea industrial de la ciudad. Tenemos que exigir nuestra posición como Sol industrial del mundo. Esta es nuestra batalla épica. Somos el verdadero corazón de América… Si la anterior generación conquistó la salvaje tierra de la llanura ahora nuestra misión es la industria y entrar en los mercados del mundo. ¡Llevemos las alas del progreso a nuevas alturas!»13.
- 14 Otros discursos públicos de Nichols en el archivo digital, que hablan de España y Latinoamérica: «I (...)
15Este espacio comercial de Kansas City, entonces, es donde Nichols crea nada menos que el centro del imperio mercantil de América, incorporando lo que decía que era lo mejor de la arquitectura española14.
- 15 Citado en Neil Smith, American Empire: Roosevelt’s Geographer and the Prelude to Globalization, Ber (...)
16Se dice que el Presidente William McKinley en 1898, al recibir las noticias de la victoria militar de Manila, señaló «no podría decir a ciencia cierta dónde están esas malditas islas sin equivocarme en 2,000 millas».15 Si McKinley ignoraba la realidad geográfica, desconociendo la localización de Filipinas, Nichols desconocía a su vez el alcance y sentido de aquellas culturas que la sociedad estadounidense buscaba asumir. Lo árabe, lo español, las culturas indígenas latinoamericanas valoradas tras el descubrimiento de las ruinas mayas… todas pertenecían a mundos lejanos si bien por primera vez aparecían al alcance de una sociedad de consumo caracterizada por su carácter cosmopolita y multicultural donde, curiosamente, la geografía tenía ahora menor importancia. En un mundo cada vez más pequeño (más fácil de conocer y controlar) gracias a innovaciones en transportes y comunicaciones —cuando desde la premisa del Destino Manifiesto los EE UU reclamaba y hacía público su derecho a expandir sus fronteras— en 1920 el Presidente Wilson certificaba como el mundo surgido de la contienda era «más seguro para la democracia». La retórica del Destino Manifiesto fue el hilo conductor de los criterios y opiniones expresados públicamente por Nichols a lo largo de su vida profesional y testimonia exactamente no solo su preocupación por abrir mercados nuevos en el extranjero sino también en cual debía ser el papel que Kansas City debía jugar en tal estrategia. Tal preocupación por conectar con culturas «exóticas» le llevó a construir en el ámbito agrario de Missouri un barrio y un centro comercial modernos en su esquema comercial trazados desde la añoranza por imágenes «españolas» que nunca existieron, premonición de algún modo de lo que poco más tarde fuera Las Vegas.
Notes
1 Amy Kaplan, The Anarchy of Empire in the Making of U.S. Culture, Cambridge, Harvard University Press, 2002, p. 1. Las traducciones de los textos en inglés son de la autora.
2 Para entender el proyecto de Nichols dentro de los debates de la época sobre las Ciudades Jardínes, véase Richard Longstreth, «J.C. Nichols, the Country Club Plaza, and Notions of Modernity», Harvard Architecture Review 5 (1986), p. 120-135.
3 El New Urbanism, movimiento de planificación urbana de los 1970 asociada muchas veces con los urbanistas Andrés Duany y Elizabeth Plater-Zyberk, promueve la creación de un ambiente diverso, escalable y compacto para desarrollar la arquitectura y comunidades enteramente estructuradas de forma integral: lugares de trabajo, tiendas, escuelas, parques y todo lo necesario para la vida cotidiana de los residentes, situadas todas dentro de una distancia fácil de caminar. Andres Duany, Elisabeth Plater-Zyberk y Jeff Speck, Suburban Nation: The Rise of Sprawl and the Decline of the American Dream, New York, North Point Press, 1990.
4 J.C. Nichols, «Is Peace a Dream: Valedictory Speech», 1897. http://www.umkc.edu/WHMCKC/PUBLICATIONS/JCN/JCNPDF/JCN001.pdf.
5 Jesse Clyde Nichols, (1880-1950) Memoir. Archivo digital Planning for Permanence: the Speeches of J.C. Nichols. Western Historical Manuscript Collection Kansas City. http://www.umkc.edu/WHMCKC/PUBLICATIONS/JCN/JCNspeeches.htm
6 Citado en Robert and Brad Pearson, The J.C. Nichols Chronicle: The Authorized Story of the Man, His Company and His Legacy, 1880-1994, Lawrence: University of Kansas Press, 1994, p. 91.
7 Kory Paul Gallacher, Creating an Imperial City: Kansas City in the 1920s. Tesis, Universidad de Missouri-Kansas City, 2011. UMI 1497421.
8 En un gesto poco consistente al nivel arquitectónico que apunta hacia la aceptación de la arquitectura historicista de mezclar varios estilos para el mismo espacio, White reemplazó el ángel original con una estatua dorada a escala exagerada de la diosa Diana. La mayoría de los críticos de la época consideraba el edificio como ejemplo de arquitectura barroca española.
9 9 Véase Alicia de Gregorio Cabellos, «La presencia de España en Kansas City, Missouri», Lorca, taller del tiempo, ed. Pedro Guerrero Ruiz, Nueva York, Aldefeu, 2004. pp. 25-34.
10 Véase la historia racial de Kansas City, históricamente una de las ciudades más segregadas en los Estados Unidos desde el siglo XIX en Sherry Lamb Schirmer, A City Divided: The Racial Landscape of Kansas City, 1900-1960. University of Missouri Press, 2002, pp. 107-109 y Williams S. Worley, J.C. Nichols and the Shaping of Kansas City: Innovation in Planned Residential Communities, University of Missouri Press, 1990, pp. 68-73.
11 Citado en John M. Nieto Philips, The Language of Blood: The Making of Spanish-American Identity in New Mexico, Albuquerque, University of New Mexico Press, 2008. P. 171. Véase también Schmidt-Nowara, The Conquest of History. Spanish Colonialism and National Histories in the Nineteenth Century. Pittsburgh, Pittsburgh University Press, 2008 y «Spanish Origins of the American Empire: Hispanism, History, and Commemoration, 1898-1915», The International History Review, revista en línea, n° 30, 2008, p. 32-51.
12 Richard L. Kagan, «The Spanish Craze in the United States: Cultural Entitlement and the Appropriation of Spain’s Cultural Patrimony, ca. 1890-ca. 1930», Revista Complutense de Historia de América, Madrid, Universidad Complutense, vol. 36, 2010, p. 37-58.
13 J. C. Nichols, «Foreign Trade Possibilities for Kansas City and This Trade Territory». (Before the Chamber of Commerce of Kansas City in celebration of National Foreign Trade Week May 24, 1939). Archivo digital Planning for Permanence: the Speeches of J.C. Nichols, Western Historical Manuscript Collection-Kansas City, Doc. KC106.
14 Otros discursos públicos de Nichols en el archivo digital, que hablan de España y Latinoamérica: «Important Industrial Aspects. (Given to the Kansas City Real Estate Board. Kansas City Real Estate Board)» y «Yankee Realtor in South America», en Planning for Permanence: the Speeches of J.C. Nichols. Western Historical Manuscript Collection-Kansas City. http://www.umkc.edu/WHMCKC/PUBLICATIONS/JCN/JCNspeeches.htm
15 Citado en Neil Smith, American Empire: Roosevelt’s Geographer and the Prelude to Globalization, Berkeley, University of California Press, 2003, p. 1.
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|---|---|
| Titre | Fig. 1 – Nichols |
| URL | http://journals.openedition.org/bhce/docannexe/image/3620/img-1.jpg |
| Fichier | image/jpeg, 40k |
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| Titre | Fig. 2 – Districto Country Club (Missouri) |
| URL | http://journals.openedition.org/bhce/docannexe/image/3620/img-2.jpg |
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Pour citer cet article
Référence papier
Susan Larson, « La gramática de la hispanidad: retórica del imperio y arquitectura historicista en los discursos públicos de J.C. Nichols », Bulletin d’Histoire Contemporaine de l’Espagne, 53 | 2019, 43-70.
Référence électronique
Susan Larson, « La gramática de la hispanidad: retórica del imperio y arquitectura historicista en los discursos públicos de J.C. Nichols », Bulletin d’Histoire Contemporaine de l’Espagne [En ligne], 53 | 2019, mis en ligne le 30 septembre 2020, consulté le 11 octobre 2026. URL : http://journals.openedition.org/bhce/3620 ; DOI : https://doi.org/10.4000/bhce.3620
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