Navigation – Plan du site

AccueilNuméros53DossierRelaciones culturales franco-espa...

Dossier

Relaciones culturales franco-españolas (años 20 y 30)

Les relations culturelles franco-espagnoles (années 20 et 30)
The French-Spanish cultural relations (the 20s and 30)
Paul Aubert
p. 71-90

Résumés

La France symbolise pour l’Espagne la culture occidentale et même cosmopolite. Lorsqu’elle n’est pas le modèle à imiter, elle reste l’intermédiaire nécessaire. La dépendance de l’Espagne à l’égard du pays voisin est matérielle, diplomatique et culturelle. C’est sur elle que se fondent des relations inégalitaires et que se cristallisent des représentations stéréotypées qui s’affirment à nouveau lors des moments critiques. Celle-ci expliquent la permanence du malentendu franco-espagnol : l’Espagne sait tout ou espère tout de la France alors que celle-ci ignore la réalité espagnole. Le débat passionné de cette situation suscite à la veille de la Première Guerre mondiale occulte une perte d’influence de la France alors que l’Espagne semble encore vivre comme au siècle précédent de science importée et de mimétisme tandis que de nombreux auteurs espagnols continuent à dénoncer “le mythe de Paris”. Dans ce contexte, la Catalogne, où se sont réfugiées les avant-gardes en 1917, occupe une place particulière car elle trouve en France, où se formèrent ses hommes politiques (Cambó, d’Ors, etc.) et ses meilleurs artistes, un raccourci vers la modernité.

Haut de page

Texte intégral

1Francia simboliza para España la cultura occidental e incluso cosmopolita. Cuando no es el modelo por imitar, sigue siendo el intermediario necesario. La dependencia de España con relación al país vecino es material, diplomática y cultural. Sobre ella se fundamentan relaciones desiguales, y se cristalizan representaciones estereotipadas que se afirman nuevamente durante los períodos críticos. Éstas explican que permanezca un malentendido franco-español: España lo sabe todo y lo espera todo de Francia mientras Francia ignora la realidad española. El apasionado debate que suscita tal situación oculta una pérdida de influencia de Francia en vísperas de la Primera Guerra mundial, cuando España parece vivir todavía, desde el pasado siglo, de ciencia importada y de mimetismo aunque muchos autores españoles siguen denunciando “el mito de París”. En este contexto, Cataluña ocupa un lugar particular porque encuentra en Francia, donde se formaron sus políticos (Cambó, d’Ors, etc.) y sus mejores artistas, un atajo hacia la modernidad.

  • 1 Paul Aubert, “L’appel de l’étranger: le rôle des correspondants de presse”, in Paul Aubert, Manuel (...)
  • 2 Paul Aubert, "La propagande étrangère en Espagne dans le premier tiers du XXe siècle", Mélanges de (...)
  • 3 Paul Aubert, “¿A la Sorbona, a Marburgo o a la Alpujarra?: La Junta para Ampliación de Estudios”, C (...)
  • 4 J. Ortega y Gasset, “Pidiendo una biblioteca”, El Imparcial, 21 febrero 1908, O.C., t. I, op. cit., (...)

2Varios factores contribuyen a cambiar la visión que los españoles tienen del mundo exterior. Por una parte, los grandes diarios disponen de una red de corresponsales en las capitales europeas1 que forjan una visión sublimada de Europa en general y de Francia en particular. Presentan al país vecino como el de la cultura, la ciencia, la justicia y la democracia, olvidando que la IIIa República francesa no fue un paradigma de las libertades. Además España percibe con ojos franceses la evolución del mundo contemporáneo, porque hasta 1905 la agencia francesa Havas tiene el monopolio de la información que llega a la península2. Por otra parte, desde 1907, la Junta para Ampliación de Estudios, fruto de la perseverancia de José Castillejo y de la colaboración de Francisco Giner de los Ríos y de Romanones, abrió España a la cultura internacional. Desempeñó un doble papel de difusión y de formación mandando a los mejores estudiantes a trabajar con los maestros europeos3 y permitiendo que la ciencia y la cultura españolas estén representada en el seno de la comunidad científica internacional. El objetivo era, según Ortega, “nacionalizar lo europeo”4. Lo cual era menos ambicioso pero sin duda más realista que el empeño de Unamuno que consistía en exigir una reciprocidad “españolizando a Europa”, pero confirmaba la misión que el maestro de Salamanca asignaba a sus coetáneos al final de En torno al casticismo (1895), cuando escribía: «España está por descubrir y sólo la descubrirán españoles europeizados» mientras Ortega y Gasset profetizaba: «Europa ha de salvarnos del extranjero» (España invertebrada, 1921) para sugerir que la necesidad de estar a la altura de Europa evitará la ciega imitación o la asimilación por el extranjero.

Francia: un intermediario cultural

  • 5 J. Ortega y Gasset, Prólogo para alemanes, O.C., t. VIII, op. cit., p. 21.

3La dependencia de España para con Francia es tanto técnica como intelectual y literaria.  Francia es pues el símbolo de la modernidad, cuando no de la civilización. Con la persistencia de la interrogación identitaria en torno a la pertenencia del país a Europa o no, la proyección internacional de España se caracteriza todavía en las primeras décadas del siglo xx por la importancia de las influencias extranjeras. “se hallaba España enormemente influida por ideas y formas de Francia. Añádase a esto un ligero influjo de ciertas cosas inglesas. De Alemania poco más que nada”, recuerda Ortega en 19035, antes de proponer “reabsorber la cultura germánica” y glosar la filosofía de la decadencia de Spengler. Inglaterra atrae por sus experiencias pedagógicas y la vigencia del liberalismo. España encuentra en Italia un modelo artístico y, en los años 20, un auxiliar diplomático. pero Francia sigue siendo un intermediario cultural, el embudo por el que España recibe las producciones exteriores.

La hegemonía cultural francesa

4La penetración de las ideas europeas fue favorecida por la liberalización del régimen y el reconocimiento de la libertad de expresión, tras la llegada Sagasta en el poder en 1881. A pesar de una incomprensión mutua —debida al cuestionamiento de la hegemonía cultural y de las pretensiones francesas de ejercer en España un magisterio político— la francofilia, vivida como profesión de fe democrática por la nueva generación de intelectuales que hizo la II República, es el símbolo de la secularización del pensamiento y de la ruptura con la España dinástica.

5Se atribuye a Francia el reconocimiento del principio constitucional y la responsabilidad del modelo político y administrativo español. Se le achaca tanto la difusión del anticlericalismo que la de ideologías contrarrevolucionarias. Casi todos los movimientos ideológicos, excepto, naturalmente, el krausismo, vienen de Francia (incluso se leyó a Hegel en España gracias a una traducción francesa). Es un hecho que reconocen, hasta 1900, todos los autores, incluso quienes, como Giner de los Ríos, no se sienten atraídos por el espíritu francés.

  • 6 Pi y Margall, estudió a los materialistas y socialistas utópicos franceses, y tradujo a Proudhon.
  • 7 Véase Socialismo utópico español, selección, prólogo y notas de Antonio Elorza, Madrid, Alianza, 19 (...)
  • 8 V. Santiago Castillo,"Las relaciones entre el socialismo español y francés a principios del siglo X (...)
  • 9 Representado entre otros por Eduardo Sanz y Escartín, y el Vizconde de Eza, a nivel teórico, y por (...)
  • 10 De la casa Garnier donde trabajaron en 1899 los hermanos Machado.

6Que sean de origen francés, como el positivismo, el naturalismo o el simbolismo, o no, como el romanticismo o el darwinismo, todos los movimientos ideológicos llegan a España gracias a la mediación francesa, a menudo tardíamente, con todos los inconvenientes que supone el anacronismo, porque los textos fundamentales son recibidos después que las críticas que han suscitado. La mayoría de las doctrinas se constituyen en reacción con influencias ideológicas recibidas desde Francia: federalismo6; liberalismo, republicanismo, socialismo utópico7, luego marxismo, tras la estancia en París de José Mesa, traductor de Marx y Engels8, y a través de Guesde, Deville y Lafargue; catolicismo social9, pero también tradicionalismo, desde el influjo de Joseph de Maistre y Louis de Bonald sobre Donoso Cortés y Jaime Balmes, o de Hippolyte Taine, cuya obra impresionó a los conservadores, hasta la fundación de la Action Française en 1908 cuya oposición a la tradición centralizadora jacobina interesó a ciertos jóvenes catalanistas. La influencia francesa se manifiesta también en el dominio de las ciencias sociales y en materia de educación, tanto más cuanto que el intelectual español reformador está convencido de que la solución a los males de la patria es de índole pedagógica. Casi todos los manuales de derecho, de medicina o de ciencia son franceses. Y cuando se resignan a hispanizar por una traducción un saber extranjero, hasta los diccionarios se importan de Francia10. Francia es la que transmite las influencias extranjeras. Hasta tal punto que, hacia 1880, las revistas y los diarios españoles incluyen en sus columnas una « Crónica de París », redactada desde la capital francesa. Sólo después de 1900 diarios y revistas como El Imparcial, La Lectura, Nuestro Tiempo etc. mandan informadores a Berlín o a Londres (Ramiro de Maeztu fue uno de ellos). Antes las reseñas de las revistas eran a menudo un catálogo comentado de títulos franceses.

  • 11 V. por ejemplo, José Miguel Guardia, " La misère philosophique en Espagne", Revue Philosophique, 18 (...)
  • 12 Unamuno, La Lectura, 1902, t. II, p. 250.
  • 13 Manuel Machado, Día por día de mi calendario (1918), Universidad de Sevilla, 1974, p.187.
  • 14 Solos de Clarín, Prefacio a manera de sinfonía, Madrid, Alianza ed.,1971, p.19. Pío Baroja leyó a N (...)

7El conocimiento de la literatura francesa da acceso a los valores de la cultura moderna, ausentes de la producción española11. Unamuno, por ejemplo, reconoce haber descubierto el pensamiento europeo a través de los autores franceses12. Incluso ciertos escritores confiesan haber conocido artistas españoles gracias a su estancia en París, como Manuel Machado quien recuerda todavía en 1918 que fue en la capital francesa donde vio por primera vez cuadros de Sorolla y de Zuluoga13. El joven "Clarín" era consciente de ello, cuando retrataba a su generación, en 1881: " Ahora los muchachos españoles somos como la isla de Santo Domingo en tiempo de Iriarte : mitad franceses, mitad españoles ; nos educamos mitad en francés y mitad en español, y nos instruimos completamente en francés. La cultura moderna que es la que con muy buen acuerdo procuramos adquirir, aún no está traducida al castellano…"14. De tal manera que Díez Canedo, traductor de poetas franceses, aconsejaba, cuarenta años después, la resignación a quienes irritaba aquella influencia preponderante :

  • 15 "El"oro extranjero" y la literatura francesa", España, n°145, 17 de enero de 1918.

8No nos indignemos, pues contra los influjos que vienen de Francia, sobre todo porque apenas podemos recibir otros. Los que en España aman a Tolstoi, a Nietzsche, a Carlyle, a Ibsen, confiesen si no los han leído en francés, al principio por lo menos. Los que hayan podido gozar de las otras literaturas en las lenguas que nos son propias, declaren si no han visto a Rousseau en Tolstoi, a Stendhal en Nietzsche, a Hugo en Carducci, a los naturalistas franceses en Hauptmann. Huimos de Francia y con Francia nos encontramos por todas partes15.

Una pérdida de influencia

  • 16 Pedro Mata Fontanet, fundador de la psiquiatría en España, hacia 1860, o su alumno, José María Esqu (...)
  • 17 Los psiquiatras Nicolás Achúcarro y Gonzalo Rodríguez Lafora, por ejemplo, van a trabajar todavía c (...)
  • 18 Sobre todo en el ámbito de la psiquiatría en el que ésta es pionera a principios de siglo : Achúcar (...)
  • 19 Excepto sin duda Azaña o Madariaga, que amplían sus estudios en Francia.
  • 20 "El español siente una mezcla de admiración y de desdén por los franceses", apunta Baroja (Nuevo Ta (...)
  • 21 Nueva campaña, Madrid, 1887, p. 12.
  • 22 Toda una controversia en torno a la índole y al alcance de la influencia francesa separa, en efecto (...)

9Si, hasta finales del siglo XIX, los científicos y médicos se formaron sobre todo en Francia y mantuvieron contactos prolongados con los medios médicos franceses16, los de la nueva generación hacen preceder su estancia en París17 por un período mayor de formación en Alemania18. Si sus mayores hacían, hasta 1900, el viaje obligatorio a París, como Unamuno en 1889, Baroja en 1897 etc., los intelectuales más conocidos de la generación del 14 — gracias a las becas de la Junta para Ampliación de Estudios — van a estudiar también en Alemania hacia la que se desplaza el centro de gravedad del pensamiento filosófico19. Estos jóvenes intelectuales que intentarán una síntesis entre el socialismo y el neo-kantismo, lo mismo que sus mayores habían procurado conciliar el krausismo y el positivismo, soñarán a veces con liberar a España de la tutela intelectual francesa y procurarán moderar la pasión que experimentaron un momento por la Ville lumière. Pero Francia sigue provocando un doble movimiento de atracción o de repulsión, según lo apunta Baroja20. Los demócratas conciben a menudo la francofilia como una forma superior de patriotismo. Pero esta moda acaba engendrando en la víspera de la Primera Guerra mundial, a pesar del apego a los valores de la Francia jacobina, un sentimiento de galofobia21 hasta entre ciertos intelectuales progresistas tradicionalmente francófilos poco entusiasmados por aquel progreso que tendrían que resignarse a recibir del extranjero.22

  • 23 Julián Juderías, La leyenda negra, (1a ed, 1914), Barcelona, Araluce, 8a ed., 1917, p. 433-437.
  • 24 "Algunas consideraciones sobre libros recientes", art. cit.,
  • 25 Carta a Unamuno, 16 de enero de 1915, O.P.P., op. cit., p. 920.
  • 26 Ibid.

10Mientras a Unamuno y a Azorín les molestan las campañas hostiles a su país suscitadas por el caso Ferrer y Julián Juderías vuelve sobre las consecuencias de la “leyenda negra”23, otros destacados francófilos, que quieren que su país se defina y se sitúe por su cuenta en el concierto de las naciones europeas, empiezan a poner el influjo francés en tela de juicio. A Machado el prestigio actual de este vecino presuntuoso —"este gran pueblo espiritualmente agotado24— le parece muy exagerado. El poeta gusta de distinguir entre dos Francia que todo opone: la Francia clásica, reaccionaria y neocatólica25 a la que detesta, que es la que atrae a Azorín, y la de la Revolución francesa, cuya herencia no duda en reivindicar. Y Machado propone este inventario heteróclito de los aportes culturales franceses que Baroja, quien también ponía en guardia sus conciudadanos contra la inmoralidad y el cinismo francés, no hubiera rehusado: "Hoy recibimos de Francia productos de desasimilación, toda clase de géneros averiados y putrefactos : sensualismo, anarquismo, pornografía, decadentismo y pedantería aristocrática."26

11La actitud condescendiente de Francia, su voluntad mal afirmada de ser el tutor de la España nueva, llegaron a provocar hasta entre sus propios amigos una incomprensión suscitada por un efecto de imitación y de dominación sin reciprocidad, cuando Francia pretende transmitir a España toda la cultura europea y no recibir de ella más que algunas notas de exotismo. Este debate apasionado que oculta una pérdida de influencia de Francia, en la víspera de la Primera Guerra mundial, no merma sin embargo, entre sus amigos, su prestigio de cuna de la democracia. Pero la proclamación de la República en Madrid, el 14 de abril de 1931, no acerca ambos países.

  • 27 Bajo la pluma de dos viejos hispanófilos, Léon Rollin, excorresponsal en España de Le Petit Journal(...)
  • 28 «Es muy posible que tengamos el comunismo en puertas y en la puerta de Marruecos”, apunta Pierre Ga (...)
  • 29 « L’impérialisme français appelle les dictateurs Azaña et Caballero à renforcer la répression des m (...)

12Aunque el pueblo madrileño canta “La Marsellesa” en la Puerta del Sol, los diarios franceses empiezan a desconfiar de España. La derecha denuncia “una revolución obrera y campesina”, mientras la izquierda lo teme todo de “una república burguesa”. Sólo la prensa socialista o republicana, Le Populaire, L’Œuvre, L’Europe Nouvelle, saludan con entusiasmo el nuevo régimen27. Los diarios de la extrema derecha recuerdan los disturbios que siguieron la proclamación de éste, haciendo hincapié en el peligro comunista28. Los periódicos de centro y de derechas subrayan la inexperiencia de los políticos del nuevo régimen y recuerdan que Francia acogió al Rey Alfonso XIII en el exilio. En cuanto a L’Humanité, que denuncia “la república de los banqueros y los curas”, el 9 de mayo de 1931, no acepta el fracaso de las reivindicaciones obreras de enero 1932 : «El imperialismo francés llama los dictadores Azaña y Caballero a endurecer la represión de los movimientos obreros”29.

  • 30 « L’Espagne est située entre notre territoire métropolitain et notre Empire africain, c’est-à-dire (...)
  • 31 Anónimo, La situation actuelle en Espagne, Paris, noviembre de 1932. Con el mismo título pero firma (...)
  • 32 Ministère des Affaires Etrangères, Archives Diplomatiques de Nantes, Madrid, carp. 216 Desp. de Jea (...)

13El embajador francés en Madrid, Jean Herbette, explica en 1931, con argumentos geopolíticos, cuál debe ser la actitud francesa respecto al país vecino: «España está situada entre nuestro territorio metropolitano y nuestro Imperio africano, es decir en un lugar donde no necesitamos ver ni banderas rojas, ni camisas negras. »30 Por fin Herbette y el nuevo ministro de Estado español Luis de Zulueta piden al Quai d’Orsay que procure que los diarios franceses manifiesten mayor benevolencia. Pero los panfletos sustituyen las críticas: la prensa de la extrema derecha denuncia “la falta de libertad”, “las deportaciones”, “el reinado de la venganza y del resentimiento”, “el régimen anticonstitucional español”, “el caos económico y social”, “la tiranía socialista y la ficción parlamentaria” 31, mientras la prensa conservadora condena las reformas del primer bienio. La République y L’Information, preocupadas por las consecuencias que los cambios políticos en España pueden tener sobre la economía francesa, critican la política de Azaña. Lo cual irrita a Herbette, uno de los pocos franceses favorables a la República española, quien denuncia la inconsecuencia y el egoísmo de los intereses franceses en España32.

  • 33 Archivo del Ministerio de Asuntos Exterriores, Madrid, carp. R 975/17 prensa del 25 de octubre, des (...)
  • 34 René Richard, Je Suis Partout, 22 de febrero de 1936.
  • 35 Ibid. 25 de abril de 1936 .

14Esta campaña dura hasta la victoria de las derechas en las elecciones legislativas de noviembre de 1933. Entonces le toca a la prensa francesa de izquierdas denunciar la política reaccionaria de España. Y Léon Blum en Le Populaire, condena, el 16 de noviembre, “la represión más atroz” que haya conocido la Europa civilizada33. Después de la victoria del Frente Popular en España en febrero de 1936, la campaña electoral francesa para las elecciones legislativas de la primavera de 1936 propiciará un desencadenamiento de la violencia verbal de la extrema derecha francesa que ve en España lo que hace falta evitar en Francia: “la dictadura del Frente popular (en España) lleva el país a la anarquía”34, tiende a justificar un llamamiento a un golpe de Estado militar para vencer “la dictatura comunista”35. En cuanto a la prensa moderada (France-Soir, Le Temps), comenta al contrario la debilidad de la izquierda española frente al peligro comunista y anarquista. En una palabra, la prensa francesa, no defiende nunca la política española de su gobierno, sino que ve en España un laboratorio ideológico del que se sacan ejemplos para comentar la evolución de la vida política nacional. Equívocos y desencuentros caracterizan pues estas relaciones a nivel político en los años treinta.

  • 36 Isabelle Lostanlen, Un réseau culturel sur mesure: les établissements français en Espagne, 1939-196 (...)
  • 37 Se hospedaron a residentes como Américo Castro, Azorín, Pío Baroja, Josep Puig i Cadafalch, Narciso (...)
  • 38 También se organizan fiestas franco-españolas en algunas ciudades de la península: en 1931 Santande (...)
  • 39 M. Bruezière, L’Alliance Française, histoire d’une institution, 1883-1983, Paris, 1983.

15Sin embargo, varios focos de cultura francesa se han desarrollado en Madrid, empezando por la Casa de Velázquez, inaugurada en 1928, y los institutos franceses de Madrid y Barcelona que acogen respectivamente 500 y 200 alumnos36. España inaugura el Colegio de España en París en abril de 1935, institución impulsada por Alfonso XIII paralelamente a la creación de la Casa de Velázquez en Madrid, con el fin de acoger en sus estancias académicas en París a estudiantes y profesores37. y afianzar las relaciones científicas y artísticas entre España y Francia38. Las clases de la Alianza francesa atraen unos quinientos cincuenta alumnos en 1928 en Barcelona39. Por su parte, la república española acoge a científicos o literatos franceses, Paul Langevin, Jean Giraudoux, Paul Morand etc. están en Barcelona en 1932; Marie Curie, en abril de 1931, o André Maurois, en octubre de 1933 pronuncian una serie de conferencias en Madrid.

  • 40 Francia manda también, en 1931 los galas Karsenty, especializados en el teatro del bulevar, que no (...)
  • 41 Archives Diplomatiques de Nantes, Madrid, carp. 105, circular n°44, 16 de octubre de 1934. Respuest (...)
  • 42 Archives Diplomatiques de Nantes, Madrid, reg. 38/2 mi1092, despacho de Herbette a Herriot, n° 965, (...)

16A pesar de torpezas francesas40 es sin duda el momento de mayor difusión de la cultura francesa oficial en España. Con motivo de una encuesta sobre los nombres de personalidades francesas atribuidas al callejero español, Francia pudo apreciar la difusión de su cultura en España41. Pero no se aprecia un cambio importante en la política francesa respecto a España, fuera de la propuesta reiterada de un pacto mediterráneo en diciembre de 1931 que Tardieu evoca de nuevo con Zulueta, el ministro español de Estado42. De hecho, Francia y España esperan mantener el statu quo para contrarrestar las ambiciones italianas. Lo que confirma el nuevo ministro español, Fernando de los Ríos, en julio de 1933. La visita de Herriot en Madrid en noviembre de 1932 no parece surtir efectos, pero el presidente del Gobierno francés estaba preocupado por las facilidades de comunicación en caso de agresión de parte de las dictaduras europeas y no podía proponer a España ningún tipo de alianza, aunque no renunciaba a su ambición de seguir ejerciendo un magisterio político y cultural en la península.

El desarrollo cultural de españa

  • 43 La Junta aceptó una propuesta del Gobierno francés y contribuyó también, a partir de 1910, al envío (...)

17La Junta para Ampliación de Estudios constituye el mayor esfuerzo del recién creado Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes para modernizar la educación y fomentar la investigación. Su constitución en 1906 corresponde al momento en que convergen el interés del régimen por ampliar su base liberal y el deseo de Giner de los Ríos de aproximarse a la esfera política para contribuir a la erosión ideológica del sistema de la Restauración. Este organismo independiente, coordinado por José Castillejo, criticado por algunos políticos conservadores y ciertos universitarios aferrados a la cultura nacional, fue sin embargo un verdadero puente hacia Europa y América. Su fin era poner a España al nivel de las naciones cultas. Por una parte, hizo conocer la cultura española y por otra abrió España a la cultura internacional43. Con otras instituciones conexas (Centro de Estudios Históricos, Residencia de Estudiantes etc.) salidas de la Institución Libre de Enseñanza fue el en crisol donde se fraguaron los valores de la IIª República: renovación de la pedagogía, desarrollo cultural sin precedentes, aportación considerable a la historiografía, formación ideológica de la joven generación.

  • 44 Residencia, 1926, p. 85-86. El primer número de Residencia, revista de la Residencia, se publicó en (...)
  • 45 La mayoría de los hombres de ciencia, de los artistas o de los escritores españoles del momento pas (...)

18La Junta no se contentó con organizar una huida de cerebros, como se lo reprocharon sus enemigos, sino que dotó a España de instituciones capaces de acoger a los pensadores, científicos y artistas extranjeros.. La Residencia de Estudiantes, concebida como centro de encuentro y de reflexión, llegó a ser un lugar en el que se tenía conciencia de preparar el porvenir. El programa publicado en 1914 la definía como el instrumento de una vanguardia científica y moral44. Procuró formar una aristocracia de la cultura consiguiendo la colaboración de los sectores intelectuales más activos45.

  • 46 Juan Ramón Jiménez, « Visita nocturna a la colina », Antolojía jeneral en prosa (1898-1954), A. Cre (...)
  • 47 Isabel Pérez-Villanueva Tovar, « La Residencia de Estudiantes en el Madrid de su tiempo », Los oríg (...)
  • 48 Alberto Jiménez Fraud, «Función de una minoría, Fragmento de la presentación del Cincuentenario de (...)
  • 49 Luis de Zulueta estuvo al lado de Melquíades Álvarez. Onís, Navarro Tomás y Solalinde se adhirieron (...)

19La Residencia llegó a ser un lugar de intercambio intelectual y de tolerancia —« Un nutrido oasis » dirá de ella Juan Ramón Jiménez46 — que ofrecía más un estilo que una doctrina. La impronta krausista explica el afán de totalidad que permite aunar una actividad editorial, la práctica deportiva y la labor investigadora47. No dudarán en reprocharle su carácter minoritario y elitista e incluso en los años veinte su prudencia en un momento políticamente difícil48. Al pretender inmiscuirse por todos los resquicios de sociedad civil, penetrando todas las sensibilidades políticas, afirmaba su fe en la regeneración nacional mediante una reforma individual que fuera fruto de una educación basada en la tolerancia49 .

20La idea de que en la europeización estriba la reforma moral del país y que ésta pasa por la educación, tanto como el entusiasmo de sus fundadores y la necesidad de desarrollar la investigación explican el carácter polifacético de estas instituciones complementarias que pusieron a España en contacto con las vanguardias europeas.

Las vanguardias y el arte nuevo

  • 50 Guillermo de Torre, Manifiesto vertical, 1920. Literaturas europeas de vanguardia, Madrid, Caro Rag (...)

21Como en otros países, la vanguardia se conjuga según dos tiempos: reivindica primero una violencia iconoclasta al rehusar los códigos poéticos y artísticos vigentes; expresa luego su programa en manifiestos que celebran la descomposición del presente para invitar a instaurar una dialéctica destinada a construir el futuro50. El conflicto entre las vanguardias y la cultura burguesa toma vías inesperadas. La imprecisión de las respuestas a la pregunta de Miguel Pérez Ferrero, entre junio y agosto de 1930 en La Gaceta Literaria : « ¿Qué es la vanguardia? », demuestra que un lustro más tarde la cuestión no se había clarificado. Lo que se llama « arte nuevo » es una nebulosa, hasta tal punto que se puede preguntar cómo el ensayo de Ortega y Gasset, La deshumanización del arte, ensayo hecho tanto de perplejidad como de interrogaciones, haya podido pasar, en 1925, por un manifiesto vanguardista. El título es provocador: se tiene la impresión de que denuncia algún peligro, de que el arte se ha vuelto material e inhumano, cuando Ortega reconoce todas las formas del arte nuevo que renunciaron a la mímesis y al realismo para explorar los arcanos de un impulso creador desprovisto de referentes autobiográficos aunque no de sensibilidad. De ahora en adelante, el artista sabe que las cosas son múltiples e inacabadas pero también que ninguna percepción da cuenta de la totalidad de los planes de la obra cubista y que ninguna norma logra imponer una lectura unívoca de la realidad. Reivindica en suma la autonomía de la obra de arte y una libertad expresiva Ésta sería capaz de alterar la realidad en cuanto pueda nombrar o enseñar las cosas de otra manera.

22Las nuevas interrogaciones epistemológicas que caracterizan el principio del siglo XX en España como en el resto de Europa –con la formulación de la teoría de la relatividad, la aparición del psicoanálisis y de la lingüística –, agitan también el arte y el pensamiento. Después de Oswald Spengler y Paul Valéry, numerosos autores glosan en páginas famosas la impresión de que se está asistiendo a la decadencia de Occidente. La teoría vitalista de Spengler seduce a Ortega y Gasset y a Eugenio d’Ors: como todos los seres vivos, las civilizaciones nacen, viven y mueren. A la intuición de una historia cíclica se añade la percepción de la aceleración de ésta y de la incomprensión entre el científico y la masa de los ignorantes.

  • 51 J. Ortega y Gasset, Obras Completas, Madrid, Alianza ed., 1983, t. III, p. 376.

23A partir de 1924, Ortega, convencido de la autonomía del arte y de la legitimidad de las teorías que cuestionan la mímesis y el realismo, considera el arte como fruto de la mirada del pintor. Se interroga finalmente sobre la principal consecuencia del arte nuevo: el hecho de que la idea que se tiene del objeto pueda llegar a ser más importante que éste. Dicho de otra manera, el arte deja de expresar los sentimientos del artista, y arranca la obra de arte a la expresión de la intimidad “deshumanizándola”, del mismo modo que Mallarmé supo con la metáfora construir otro universo, mientras la introspección de Kandinsky exigía otra figuración de la vida invisible que habita al ser humano: «El artista es quien sabe permanecer ciego frente el espectáculo del mundo para estar atento a su música interior.» Ortega reitera literalmente esta idea: «De pintar las cosas se ha pasado a pintar las ideas : el artista se ha cegado para el mundo exterior y ha vuelto la pupila hacia los paisajes internos y subjetivos51. » El arte procedería pues de una necesidad interior y abriría sobre otro mundo. En este sentido, la deshumanización sería fecunda y, después de la tiranía de la trascendencia romántica, expresaría una nueva inmanencia.

24Estas mutaciones ideológicas y culturales eran fruto de innovaciones estéticas que desde el impresionismo hasta el cubismo, el wagnerismo y el dodecafonismo, ilustran la libertad de una época. Francia es la tierra de esta renovación cultural y del cuestionamiento de la visión tradicional de Occidente. En torno a la Primera Guerra mundial se suceden las escuelas y las experiencias picturales. En esta revolución artística los artistas españoles, y singularmente los catalanes tomaron una parte importante junto con las vanguardias parisinas y europeas. Gracias a estos artistas que habían encontrado en Francia una segunda patria, se impone otra percepción del tiempo y otra visión del espacio; se les debe el hecho de que Europa no se haya fosilizado en el conformismo de un orden autoritario. Este medio siglo de creación artística inaudita y nunca igualada confiere a los artistas un papel político: los pintores contribuyen a la concepción de un arte total uniéndose al teatro y a la danza. Inventan, después de Paul Cézanne (muerto en 1906) otra manera de pintar “formas coloradas” : Seurat con le puntillismo, Matisse, contribuyendo al paso a la abstracción, Braque y Picasso y luego Juan Gris con el cubismo, el pintor americano Edward Hooper, que está en París entre 1906 y 1910, proponen otro acercamiento al mundo sensible y social.

25El surrealismo, que propone una nueva mirada sobre los objetos y las palabras con el deseo de superar su utilitarismo, se adelanta a las investigaciones de los lingüistas contemporáneos, que procuran distinguir entre el poder del significante y la cosa significada. Olvidando el sentido estrecho de las palabras, los surrealistas las consideran en sí y examinan sus relaciones recíprocas, reivindicando una liberación del espíritu que pueda conducir a una insurrección contra las consignas de la burguesía. Guillermo de Torre observa que la creación artística no es más que una cuestión de lenguaje que rehúsa cualquier referencia al mundo exterior considerado parasitario. Para sus detractores, este arte nuevo hubiera dejado de dar cuenta de la acción de los hombres para interesarse por su pensamiento o su imaginación. Así « deshumanizado », se hubiera hundido en la abstracción con el riesgo de suscitar la incomprensión.

26España aprende a conocer la nueva edad técnica, nacida en Norteamérica, que favoreció la victoria aliada. Araquistáin teme que la invasión de la prensa escrita y —profetiza— hablada, por la publicidad, contribuya a una degeneración conjunta del arte y de los medios de información bajo el dominio del capitalismo. Este temor lo comparte un poeta como Antonio Machado, quien impresionado por el cuestionamiento de los medios de expresión tradicionales, en particular cuando la eclosión del dadaísmo, se interroga sobre las consecuencias sociales y artísticas de la Primera Guerra mundial:

  • 52 Antonio Machado, Obras, poesía y prosa, Buenos Aires, Losada, 1963, p. 628.

27Los hombres saldrán algo idiotizados de las trincheras, preguntándose por qué han guerreado y para qué se guerrea. De modo más o menos consciente esta pregunta la hará el arte. ¿Para qué se escribe? ¿Para qué se pinta? ¿Y usted? ¿Para qué esculpe? Y como no ha de saber responder, el hombre de la posguerra será un hombre estéticamente desorientado y dará en el culto del infantilismo y del non-sens52.

28Pero Ortega observa el movimiento de las vanguardias con una prudente ironía. Como la modernidad, éstas se designan a sí mismas, mediante un abuso de lenguaje, con un término que no es un término neutro, el nombre de una época sino una valoración de la época moderna” sobre sí misma, sobre sus orígenes y sus pretensiones. Por ello, la vanguardia se exponen a verse adelantada ruidosamente por otra vanguardia. Lo que sorprende en España es la impresión de un fracaso y de una vuelta a empezar. Las generaciones coexisten difícilmente. Ninguna quiere tomar el relevo: ningún heredero, lo que fortalece el orgullo de los mayores; pero ninguna herencia tampoco, lamentan los jóvenes quienes inscriben su acción en la perspectiva de una perpetua renovación y por consiguiente de un imposible presente. Pero se trata de algo más que de una clásica querella entre antiguos y modernos. A causa de este déficit ontológico y comunicacional, estas sucesivas promociones tienen que llevar a cabo un perpetuo combate por la vida, como si el fracaso de los mayores fuera a la vez causa y consecuencia de la reacción iconoclasta de los cadetes que van corriendo siempre tras una vanguardia artística o política sin lograr anclar el ideal de la modernidad en la contemporaneidad: ser jóvenes, en suma.

29La vanguardia acaba siendo tanto la expresión de un deseo de cambio como la organización de la conciencia presente: un eterno proyecto, una carrera hacia un horizonte que huye siempre sin desaparecer nunca, el último avatar del historicismo. Querer adelantarse a su tiempo equivale a condenarse a no tener relevo, a negar cualquier posteridad.

30Paradójicamente, reivindicar el papel de precursor implica para los partidarios de la vanguardia la instalación en un eterno e imposible presente y la condición incómoda de quienes se portan como si fueran los últimos. Cuando una nueva relación a la obra de arte obliga a los intelectuales a interrogarse sobre las normas y las formas de su compromiso, la vanguardia, que encontró su propio fin, acaba siendo todo lo contrario de lo que pretendía: una actitud más que un proyecto.

Un arte revolucionario

31Desde 1919, el manifiesto fundador de Clarté, que publica en España la revista Cosmópolis reprocha a las vanguardias su esteticismo egoísta y su desinterés por las cuestiones sociales. Más tarde, Lukács y Adorno llegan a la conclusión de que las vanguardias no son más que la expresión de la enajenación de la sociedad capitalista. Y varias voces se elevan para expresar, en nombre del marxismo, su discrepancia con los presupuestos estéticos de la vanguardia (César Vallejo en 1926, José Carlos Mariátegui en 1930). César Muñoz Arconada, en su respuesta a la encuesta de La Gaceta Literaria, denuncia el hecho de que la juventud se dedique « al juego sofisticado de las ideas» y pretende que « el joven que está siempre de vanguardia […] se interesa por la política». José Díaz Fernández va aun más lejos al afirmar: «Defender una estética puramente formal, donde la palabra pierda todos aquellos valores que no sean musicales o plásticos, es un fiasco intelectual, un fraude […] La metáfora es una creación popular, un elemento que reside en la boca del pueblo. Los nuevos literatos querían arrancarla de esos labios democráticos por donde afluye desde que el mundo es mundo y transformarla para uso de minorías.» La radicalización política de los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera, luego la que precede la insurrección asturiana de octubre de 1934, acentúan este divorcio entre la minoría vanguardista y las masas. La vanguardia, que se identificó con la deshumanización estetizante y experimental, conoce cierto descrédito precisamente a partir de 1930, cuando los autores comprometidos, que buscaban también una alternativa a la ideología estética dominante, inician el proceso de « rehumanización » de la literatura. Ramón Sender alude a los escritores de vanguardia en términos muy despectivos: « No se identifica a la masa quien quiere, sino quien puede.» Y el pintor Ferrán Callicó publica su libro L’art i la revolucio social (1936) en el que arremete confusamente contra el vanguardismo.

32Tales reticencias vienen corroboradas por la comprobación de que el mercado del arte conoce una grave crisis (en 1933-1934, sobre 1 680 obras expuestas a lo largo de sesenta y seis exposiciones organizadas en Madrid, sólo veinticuatro hallaron adquiridor). Sin embargo, los movimientos de vanguardia permiten superar la tradición y la tendencia regionalista de la pintura de los años 1920 (encarnada por Sorolla y Zuloaga) y, después de las exposiciones de los Artistas Ibéricos que se quejaban en su manifiesto de 1925 de que se les había injustamente olvidado, anclan el arte nuevo en la contemporaneidad cosmopolita.

33Los detractores de la vanguardia, que creen distinguir entre la modernidad y un modernismo cándido, acaban considerando ésta como una vacuna contra el progreso, en cuanto se halla subvertida por la burguesía cuyo orden social refuerza inoculándole una dosis de anticonformismo que justifica el academismo burgués. El deseo de Ortega y Gasset de racionalizar la vida artística, de la misma manera que procura pensar la vida pública y reformar España inculcándole una moral política, que pase por la renovación del discurso público y la definición de nuevas modalidades de acción cívica (la educación política), se adapta a la percepción de las circunstancias y a la tensión que éstas provocan. Pero se podía pensar aquella febrilidad que haría peligrar la obra de arte: esta voluntad de aventura, constitutiva de la libertad, que permitirá superar el idealismo con una vuelta a la circunstancia. Pero se está lejos todavía del segundo manifiesto del surrealismo publicado por Breton en 1929, que proclamaba que la tarea suprema del arte era la creación de un nuevo orden universal y quería ponerse « al servicio de la revolución».

34Tanto la JAE como la Residencia favorecieron unas transferencias culturales que parecían verificarse en sentido único: España recibía cultura pero carecía de proyección internacional. Se encuentra, sin embargo, una excepción a nivel artístico y particularmente en Cataluña donde las relaciones con el país vecino no son unilaterales y alcanzan, con el desarrollo de las vanguardias artísticas, una intensidad inaudita.

La excepción catalana

  • 53 AMAE, Serue Europa, 1914-1918, España, vol. 483, Informe del general Denvignes, n°371 al ministro d (...)
  • 54 Gabriel Alomar, La política idealista, Madrid, Minerva, 1922, p. 349-350.
  • 55 Joan Estelrich, “Per la valoración internacional de Catalunya”, conferencia pronunciada ante la Ass (...)
  • 56 Ya en 1904 escribía Claudio Frollo: “Quien quiera ver una reducción, pero bien hecha de París, que (...)

35La expansión comercial y financiera provocada por la Primera Guerra mundial pone en marcha una modernización. Pero España, a causa de sus exportaciones masivas, comparte el esfuerzo de guerra de los Aliados —en cuyo arsenal se había convertido sin saberlo53—, y sale agotada económicamente de una guerra que no ha hecho y desestabilizada por unas reivindicaciones sociales debidas a una fuerte inflación, que no compensa el incremento de los salarios (durante la guerra la inflación es superior al 60%, mientras que en la misma época, los salarios aumentan un promedio del 25% y los beneficios obtenidos, el 133%). España sigue exportando materias primas y mano de obra e importando capitales y tecnología. Esa coyuntura excepcional para su economía no tuvo efectos estructurales importantes, aunque reforzó la industria barcelonesa. Se trata sobre todo de una expansión de carácter fiduciario. España atrae un dinero que no se invierte en la producción. Cataluña tiene excedentes de producción y mano de obra inmovilizados. Pero este periodo es uno de los raros momentos en que se acerca al modelo europeo. Hasta tal punto que la nueva generación de catalanistas no duda en oponer la España inanimada y proteccionista54 a la proyección europea de la nueva Cataluña55 ni en ver en Barcelona, como algunos críticos madrileños de principio de siglo, una réplica de la capital francesa56.

Barcelona: refugio de la vanguardia

36Desde mediados del siglo XIX, numerosos artistas catalanes dejaban de lado a Madrid para instalarse en París. Su participación en la Escuela de París fue importante (Mariano Fortuny llegó a la capital francesa en 1866.) A principios de siglo XX, algunos de ellos participaron activamente en el movimiento impresionista. Ramón Casas, que estudió en París en el taller de Carolus-Duran, viajaba regularmente a Barcelona, donde introdujo el impresionismo y luego el simbolismo, e influyó en el joven Picasso, quien en 1904 se instala en el taller de Opaco Durrio. Hermen Anglada Camarasa, Miguel Utrillo, Santiago Rusiñol (que en 1892 expone en París sus “Jardines de España”, en la sala Art Nouveau), Ricard Canals, Francesc Gimeno, Joaquim Sunyer i Miró, Ramon Pichot, etc. Hasta tal punto que, en 1901, Félicien Fagus hablaba en un artículo de la Revue Blanche de una “invasión española”, a la que unía el nombre de Picasso. Por último, el pintor Josep Maria Sert, que expuso en 1912 algunos fragmentos de la decoración mural de la catedral de Vic que había empezado a restaurar, gozaba de un enorme prestigio. Pero fue en Barcelona en la Galería Dalmau donde Georges Braque, Maurice de Vlamink, André Derain, Henri Matisse, Marie Laurencin, Raoul Dufy, etc. expusieron sus obras desde 1912, en tanto que la evolución de Torres-García se explica por su contacto en París con el cubismo de Braque y el futurismo del italiano Filippo Marinetti.

  • 57 Alfar, A Coruña, n°51, Julio de 1925, en P. Aubert, Les Espagnols et l’Europe (1890-1939), op.cit., (...)

37La Primera Guerra mundial llevó a una Barcelona en pleno proceso de renovación a numerosos creadores que se habían instalado en París. Anteriormente, a España llegaban pocas noticias de la creación europea, pese a la presencia de Pablo Picasso, Juan Gris o Daniel Vázquez Díaz en la capital francesa. Daba la impresión de que su país de origen les ignoraba y que ellos mismos se habían olvidado de él. Tal fue el sentido de la protesta de los Artistas Ibéricos en 192557Hubo que esperar hasta 1929 para que se organizase, en la Residencia de Estudiantes de Madrid, una exposición sobre “Españoles de París”. Antes de 1936 no hubo en España ninguna exposición de obras de Picasso. Tras la guerra, París volvió a ejercer su atractivo sobre los artistas españoles. El escultor barcelonés Julio González llevaba años instalado en la capital francesa. Los pintores catalanes reunidos en la Escuela de París (Jaume Miravitlles, J. Esplandiu) eran sobre todo cubistas.

  • 58 Francisco Aranda, El surrealismo español, Barcelona, Lumen, 1981, p. 30-33.

38La primera exposición vanguardista tuvo lugar en Madrid en 1915 (con obras de Maria Blanchard). A partir de 1917, la revista Trossos empieza a traducir a Max Jacob, Philippe Soupault, Pierre-Albert Birot, Paul Dermée y Pierre Reverdy. Josep Maria Junoy admiraba tanto a Guillaume Apollinaire (de quien la revista España había publicado algunos caligrammes en 1916) que en 1920 publicó un libro titulado Poems i cal.ligrames. En ese contexto favorable, Francis Picabia se instaló en Barcelona, donde pronto se le unieron Gabrielle Buffet, Arthur Cravan y Otho Lloyd, Albert Gleizes y el pintor ruso Serge Charchoune58 o Helena Grunhoff (1916) . Todos ellos expusieron en la Galería Dalmau, donde había tenido lugar en 1912 la primera exposición de arte cubista fuera de Paris, el “Planismo “ de Celso Lagar (1914), influido por el cubismo que había descubierto en París, las pinturas de Van Dongen (1915) y los trabajos de algunos artistas de vanguardia europeos.

  • 59 Los críticos musicales consideran también que en esta época se crea, desde París, un espacio musica (...)

39Paralelamente al trabajo de promoción de la vanguardia pictórica de Dalmau, el poeta Josep Maria Junoy daba, desde 1911, muchas informaciones sobre el cubismo en sus críticas publicadas en 1917 en La Publicidad59. Picabia empezó a practicar la escritura automática en Barcelona. Cuando abandonó la ciudad, Joan Prats, un sombrerero rico, tomó el relevo y pronto se convirtió en el mecenas de Joan Miró. Su mejor discípulo catalán fue Joan Salvat-Papasseit, un obrero, que se oponía a los seguidores del Noucentisme —este intento de institucionalización del modernismo— y practicaba una poesía libre, a la que contribuía el hecho de ser casi analfabeto.

40En Cataluña nacen, a partir de 1917, grupos de artistas jóvenes: Els Evolucionistes, Agrupació Courbet, Saló Nou Ambient, Agrupació d’Artistes Catalans que quieren diferenciarse del grupo noucentista preeminente. Practican un arte más realista siguiendo dos tendencias contradictorias: el Impresionismo y Paul Cézanne. Este volvía a la forma y al volumen y parecía revolucionario por su rechazo del Impresionismo. Por eso inspira a una parte de esa nueva generación de artistas educados en la norma noucentista pero que huyen del clasicismo. Al lado de pintores que permanecen fieles a la estética realista (Rafael Benet, Rafael Sala, Joan Serra etc.) integran figuras de la vanguardia como Joan Miro y el ceramista Josep Llorens Artigas, cuyas respectivas etapas juveniles se inscriben en ese realismo de tipo cezaniano, como también unos años más tarde, el joven Dalí.

41Sin embargo, los movimientos de vanguardia permiten superar la tradición y la tendencia regionalista de la pintura de los años 1920 (encarnada por Sorolla y Zuloaga) y, después de las exposiciones de los Artistas Ibéricos, anclan el arte nuevo en la contemporaneidad cosmopolita.

La aventura surrealista: una experiencia recíproca

  • 60 José Moreno Villa, “La jerga profesional”, El Sol, Madrid, 12 de junio de 1925.

42A finales de los años veinte en Barcelona hubo también una intensa actividad de signo surrealista. ¿Se puede decir, por consiguiente, que existió una escuela surrealista catalana? Este movimiento que inventó otra realidad, también suprimió las fronteras. En cambio, contribuyó a sacar a los artistas españoles —a los catalanes, pero también a los canarios, amigos de Oscar Domínguez— de su aislamiento. Foix precisó que Dalí, que según Moreno Villa, “contenía toda la pintura desde el cubismo hasta el neoclasicismo: es decir, desde Picasso hasta Derain”60, no tenía patria, y Miró proclamaba: “¡Soy un catalán internacional!”

43No obstante, en España se pueden encontrar algunos precursores del movimiento surrealista: Juan Larrea, en Bilbao y Josep Vicenç Foix en Barcelona. Foix explica que para él el surrealismo es sólo un medio para pasar de lo surreal a lo sobrenatural; por eso es apartado del movimiento. Además encontraba “antiartística” la escritura automática y prefería eso que llamaba un “onirismo diurno”, basado en la definición de un “racionalismo mágico”.

44Sin embargo, unos años antes, el surrealismo encuentra un precursor en la figura de Ramón Gómez de la Serna. Cuando éste viaja por Europa, vuelve regularmente a París donde cuida su fama y ejercer su magisterio hasta el punto de convertirse en testigo español de los primeros brotes de las vanguardias europeas (publica el manifiesto futurista de Marinetti en Prometeo en 1909, la escritura de sus primeras greguerías coincide con las primeras manifestaciones del dadaísmo). Publica en las revistas francesas vanguardistas de la posguerra y se integra en el círculo vanguardista parisino de los años 20 que va nutriendo con un pensamiento analógico que pretende como el surrealismo crear un objeto poético nuevo y, por consiguiente, ensanchar los límites del mundo real. Pero Ramón Gómez de la Serna es un precursor y cuando se afianza el movimiento surrealista, anda ya por otros derroteros menos experimentales y más comerciales, y el encuentro no tuvo lugar. Mientras tanto, el surrealismo había llegado a España por otros conductos.

  • 61 José Ortega y Gasset, La Deshumanización de arte e ideas sobre la novela, Obras Completas, t. III, (...)
  • 62 Guillermo de Torre, “Neodadaísmo y Superrealismo”, Plural, n°1, julio de 1925; ver Joaquim Molas, L (...)

45André Breton visitó Barcelona, en noviembre de 1922, para inaugurar la nueva exposición de Francis Picabia en la galería Dalmau. En la conferencia que pronunció, el 17 de noviembre en el Ateneu, puso en guardia contra el futurismo y reflexionó sobre el porvenir del movimiento, al que dotó de un manifiesto dos años más tarde. El Manifiesto del surrealismo, que Breton publicó en octubre de 1924, apareció inmediatamente en el número de enero-marzo de 1925 de la Revista de Occidente. Su director, el filósofo José Ortega y Gasset publicó ese mismo año un libro titulado La deshumanización del arte, en el que comentaba las consecuencias de las figuraciones abstractas del arte contemporáneo y el agotamiento del género novelístico. La concepción agresiva que tenía de la creación no dejaba ningún hueco para el naciente surrealismo: “Cada obra, más perfecta que la anterior, anula a ésta y a todas las de su nivel. Como en la batalla, el vencedor es siempre a costa de dar muerte a sus enemigos, en el arte el triunfo es cruel, y al conseguirlo una obra aniquila automáticamente legiones de obras que antes gozaban de estimación”61. Dicha concepción provocó la reacción de José Díaz Fernández, que se negaba a separar el arte de la vida, pero quizá explica el silencio con el que Guillermo de Torre envuelve a los creadores españoles en su obra Literaturas europeas de vanguardias, publicada el mismo año, después de haber sido capaz de diferenciar el neodadaísmo del surrealismo62.

  • 63 Josep Vicenç Foix, “Algunas consideraciones sobre la Literatura de vanguardia, Revista de Poesía, n (...)

46Si la publicación del Manifiesto del surrealismo halló poco eco en Madrid, los artistas barceloneses se alinearon junto a André Breton. En tanto que el surrealismo era objeto de debates apasionados en la revista Alfar de La Coruña o en la efímera Plural, en Barcelona, J.V. Foix se contentaba con comunicar las reflexiones que le inspiraba la vanguardia63. Parecía tanto más circunspecto que que, en oposición a su esteticismo, Dalí se presentaba como un iconoclasta. La concentración organizada por este último en 1926 para destruir el Barrio Gótico de Barcelona, tan amado por los barceloneses, fue asimilada a una manifestación anarquista por las autoridades. Dalí, que expuso por primera vez en la Galería Dalmau en 1925, no se convirtió en pintor surrealista hasta más tarde. Ese mismo año, Picasso y Miró participaron en la primera “Exposition mondiale du surréalisme” en la Galería Pierre de París. La colaboración de Dalí con Max Ernst en los ballets rusos de Diaghilev le valió la reprobación del grupo surrealista parisino.

47En 1927, Foix escribió en catalán Gertrudis, una mezcla de poema en prosa y novela, fruto de la escritura automática, y KRTU, que publicó en 1932 con dibujos de Miró. En noviembre de 1930, Salvador Dalí, fascinado por Gala, publicó en francés su único libro de poemas eróticos, La Femme visible. La supuesta “Generación del 27”, que no formó un grupo ni reunía atributos generacionales, fue una heredera superficial del surrealismo, que reivindicaba entonces en Málaga el grupo de la revista Litoral, en torno a José María Hinojosa y Emilio Prados.

48En Cataluña, el principal órgano de expresión surrealista fue una revista de Sitges con la que estaba vinculado Dalí, L’Amic de les Arts, fundada en 1926 por Josep Carbonell (que había participado en la manifestación de Barcelona organizada por Dalí) y dirigida luego por J.V. Foix. Su esteticismo no bastaba para tranquilizar a la burguesía barcelonesa, que no aceptaba la vanguardia. La revista —cuyos principales colaboradores eran Sebastià Gasch, Magí A. Cassanyes, Lluís Montanyà y Salvador Dalí— publicó traducciones de Paul Eluard y Jacques Baron. En 1928, un texto violento firmado por Dalí, Montanyà y Gasch, el Manifiesto antiartístico catalán o Manifiesto GROC (“Manifiesto Amarillo”, del color del papel en que estaba impreso), atacaba todos los valores de la cultura catalana heredados del Noucentisme y denunciaba su falta de interés por el arte vivo. Al año siguiente aparece la revista Hèlix (1929) constituye la plata forma del surrealismo en Cataluña.

49Dalí empieza a asimilar a Freud: el principio del placer, el polimorfismo perverso infantil, las nociones relativas a la paranoia que serán las bases de su método paranoia-crítico que expondrá en su conferencia “Posició moral del surrealismo”, de 22 de marzo de 1930, en el Ateneu de Barcelona. En 1929, Dalí, se instala en París y se incorpora, gracias a Miró, al grupo surrealista francés, infundiéndole, junto con Luis Buñuel (quien acaba de colaborar en el rodaje de un corto metraje Un chien andalou) una nueva dimensión, que consiste en una temática escatológica, digestiva con formas viscosas y blandas. Luego las relaciones de Dalí con la vanguardia madrileña y con Lorca la amistad entre Sebastiá Gasch y Giménez Caballero —que acaba de fundar La Gaceta Literaria (1927-1932)— facilitan una propagación rápida del Surrealismo en Madrid.

50No obstante, es difícil incluir a los grandes artistas españoles como Picasso, Juan Gris, Miró, Julio González, Pablo Gargallo, Manolo Hugué en el panorama del arte español de los años veinte. Si estos artistas viven en París es porque no encuentra la posibilidad de producir un arte de vanguardia en su país a causa de la estrechez del mercado y de la Dictadura de Primo de Rivera que favorece el provincianismo artístico. Por otra parte, la recepción de su obra parisina en España fue muy limitada hasta la II República con la excepción de Barcelona, con las muestras colectivas organizadas por Dalmau (“Exposició d’Art Francés d’Avantguarda” en 1920, con la presencia de Maria Blanchard, Picasso, Juan Gris y Miró en medio de los artistas franceses; “Exposició de Modernisme pictòric català confrontat amb una secció d’obres d’artistes d’avantguarda estrangers”, en 1926, y en Madrid, con la exposición colectiva en 1929 en el Jardín Botánico, “Exposición de pinturas y esculturas de españoles residentes en París”, organizada por la Residencia de Estudiantes y la Sociedad de Cursos y Conferencias, donde están casi todos los españoles que figuraban en la “Escuela de París” a los cuales se añaden, por su afinidad estética, Dalí y Benjamín Palencia.

51Quizá haya que considerar una excepción la llamada “Escuela de Vallecas” en torno al escultor Alberto Sánchez y a los pintores Benjamín Palencia, Juan Díaz Manuel Caneja y Maruja Malló, como proyecto vanguardista anclado en las afueras de Madrid. Estas tendencias, a las que cabe añadir los realismos de nuevo temple, logran superar la doble tendencia regionalista y nacionalista representada por Sorolla y Zuloaga.

  • 64 Emmanuel Guigon, “ADLAN (1932-1936) et le surréalisme en Catalogne”, Mélanges de la Casa de Velázqu (...)
  • 65 Josep Vicenç, “La complanta dels gossos”, L’Amic de les Arts, n°16, 3, Barcelona, 1° de julio de 19 (...)
  • 66 Magí Cassanyes, “Pintors d’avui. Dalí o l’anti-qualitat”, La Publicitat, Barcelona, 22 de diciembre (...)

52Y, por otra parte, los elementos formales sintetizados por las vanguardias contribuyen a dar nuevo rumbo al arte español durante la República (vanguardia, surrealismo etc.). El 23 de octubre de 1932, se creó en Barcelona el grupo de Les Amics de l’Art Nou (ADLAN)64, que reunía a los principales redactores de L’Amic de les Arts (Josep Vicenç Foix, Lluís Montanyà, Sebastià Gasch), a artistas (Salvador Dalí, Joan Miró, Àngel Ferrant), a directores de galerías de arte y a los arquitectos del GATCPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el progreso de la Arquitectura Contemporánea), fundado en 1930 por José Luis Sert, Josep Torres Clavé, etc.). La defensa del arte moderno que este grupo reivindicaba tenía virtudes ecuménicas. Se fundada en la glosa de las ideas artísticas de Arthur Rimbaud y no desdeñaba el modern style. Dalí, más provocador, se hizo notar más que Miró —que, sin embargo, fue el único pintor catalán que participó en la creación del grupo surrealista— y se convirtió en la referencia del grupo, que organizó en diciembre de 1933 la segunda exposición del artista en España, tras la de 1928, en la Galería Catalònia, en el número 3 de la Ronda de Sant Pere. En dicha exposición, Dalí presentó por primera vez El enigma de Guillermo Tell y una serie de aguafuertes que ilustraban Los cantos de Maldoror de Lautréamont. (Después se expusieron en la Julien Levy Gallery de Nueva York y en la Librairie des Quatre Chemins de París en junio de 1934). Durante la inauguración, Foix leyó un fragmento de Lautréamont que había traducido varios años atrás en L’Amic de les Arts, bajo el título “La complanta dels gossos”,65 y Magí Cassanyes comparó a Dalí con un “marqués de Sade de la pintura”.66

  • 67 J. Solanes Vilaprenyó, “Significació social del surrealisme”; C. M. Clavería, “Les dosis de violenc (...)

53En 1930, los escándalos reiterados ocasionados por las declaraciones provocativas de Dalí —o incluso su actitud: Gala y él recibían a la gente desnudos— suscitó un debate en las revistas catalanas. Solanes describe a los surrealistas como un grupo artístico basado en la violencia y el terror. En resumen, simbolizaban una degeneración de la cultura capitalista; una farsa, remachaba Clavería, puesto que la publicación del Segundo Manifiesto reveló que el surrealismo había abandonado la exploración de la irrealidad para dedicarse a la subversión del mundo. En estas condiciones, Rodolf Llorenç, se negó a preguntarse si la moral del surrealismo sería universal o metafísica, para comprobar que expresaba un instinto que aspira al placer inmediato. Además, en su conferencia en el Ateneu Barcelonés, Salvador Dalí convertía en inútil cualquier debate puesto que preconizaba el acto gratuito: “revólver en mano, bajar a la calle y tirar al azar, tanto como se pueda, sobre la multitud”.67

54Si se puede hablar de surrealismo español, tras años de ocultación practicada hasta finales de los años setenta a favor de la denominada “Generación del 27”, y del grupo madrileño de la Residencia de Estudiantes, fue esencialmente en Cataluña donde ese movimiento estuvo relacionado con el grupo francés y donde demostró de qué era capaz. Las exposiciones se multiplicaron en ambos países. En 1936, tuvo lugar en París una exposición de Miró y una “Exposition surréaliste d’objets” en la Galería Charles Ratton, con obras de Picasso, Miró y Ferrant, mientras en Barcelona Leandre Cristòfol inauguraba una exposición de collages de madera y alambre del grupo Logicofobista.

55En consonancia con la radicalización que se adueñó del mundo de la cultura, la Asociación de Defensa de la Cultura, contra la Guerra y el fascismo, creada en Barcelona el 28 de marzo de 1936, recibió la visita de numerosos escritores europeos, sobre todo la de los franceses Jean-Richard Bloch y Jean Cassou, antes de contar con las adhesiones de André Gide, Louis Aragon, Paul Nizan, André Chamson, Charles Vildrac, etc. Pese a la Guerra Civil, España fue el país más importante en la Exposición Internacional de las Artes Técnicas Aplicadas a la Vida Moderna —inaugurada en París en 12 de julio de 1937—, gracias al pabellón diseñado por José Luis Sert, en el que se exponían el Guernica de Picasso y El Segador de Miró, así como otras obras de artistas catalanes (Josep Renau, Julio González, Llorens i Artigas). Los pintores catalanes triunfaban en París y Londres. Acababan de nombrar a Picasso director del Museo del Prado. Aquel año, Benjamin Péret se casó con una artista catalana, Remedios Varo, que se convertiría en uno de los principales pintores del surrealismo. Al año siguiente, Miró publicaba en París una edición ilustrada de Los cantos de Maldoror de Lautréamont. A continuación, la mayoría de los artistas catalanes tomaron el camino del exilio.

56La revolución española, que a partir de la caída de la monarquía intenta hacer prevalecer los intereses inmediatos de los obreros y campesinos, se manifiesta en Barcelona en una lucha entre trotskistas y comunistas en el seno de la Guerra Civil. Ello se traduce en manifestaciones, huelgas, barricadas y ejecuciones, pero también en polémicas y debates teóricos que hacen que, para muchos franceses, esta ciudad —la última en caer en manos franquistas en enero de 1939— siga siendo una ciudad roja y agitada, donde el debate político y cultural es más intenso que en Madrid.

  • 68 “Esa tarde en las Ramblas había una agitación insólita, a la que no dimos ninguna importancia [.…]. (...)
  • 69 Jean Genet, Journal d’un voleur, París, s.e., 1949.

57A partir de entonces, sólo atrajo a los militantes. Anteriormente, algunos escritores franceses, como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, habían conocido Barcelona superficialmente68. Esos viajeros creían encontrar en la analogía una tradición pero el hecho inopinado les resultaba desconocido. Se había declarado una huelga y no se enteraron. La dificultad de unir dos lenguajes es suficiente para conjugar el país en pasiva o para buscar en los bajos fondos barceloneses un exilio voluntario elevado a la máxima potencia o, como en el caso de Jean Genet, el mejor sitio para convertirse en 1930, a los dieciséis años, en el golfo que le habían acusado de ser.69 Una Barcelona exótica o de reputación promiscua que ya no espera nada de Madrid, pero que vuelve a decir, como los fundadores de L’Avenç a finales del siglo XIX: “ La luz siempre nos llega del norte”.

  • 70 Pierre Vilar, La Catalogne dans l’Espagne moderne. Recherche sur les fondements économiques des str (...)

58En una España, que parece víctima de un marasmo creciente, la burguesía barcelonesa industrial y financiera, cansada de ver todos los sectores rentables —las minas, el textil, la energía hidroeléctrica, los ferrocarriles, los tranvías, las telecomunicaciones— en manos de capitales extranjeros, se asigna una misión de reconquista cívica y cultural. En sus relaciones con París, considerada la capital del mundo latino, encuentra la llave para un desarrollo original y, sobre todo, la mejor manera de esquivar, mediante un acceso directo a la cultura europea, las pretensiones centralizadoras de Madrid. Esta abertura a Europa, que es en parte la expresión de la “nostalgia expansionista de industriales atormentados por la estrechez de su mercado tras el fracaso del imperio colonial”70, fomenta un proyecto político y se traduce por un impulso cultural. Pero las relaciones franco-catalanas, aun cuando en ocasiones sean intensas, se fundamentan en un desarrollo económico y un interés político desiguales. Francia, que encuentra en Cataluña una región favorable para sus inversiones, una tierra de acogida para sus artistas, parece interesarse por ella sólo de manera intermitente, y de Barcelona, la ciudad que sus urbanistas han contribuido a modelar, conserva la leyenda de la ciudad revuelta, olvidando el fervor modernista y surrealista, que el franquismo ocultará, como tantas otras cosas.

59Cataluña, refugio de la vanguardia artística y tierra de lucha ideológica de países terceros, encuentra en Francia, donde se forman sus más importantes políticos y sus mejores artistas, un atajo hacia la modernidad. Sus políticos nacionalistas, cansados de ser mayoritarios en su tierra y minoritarios en Madrid, buscan en este país algunas teorías para afirmar en la francofilia una forma superior de patriotismo: la reivindicación de la autonomía política, la construcción de un Estado catalán para que la potencia económica coincida con la decisión política. Aunque las circunstancias llevaron al fracaso este proyecto político, la proyección estética del catalanismo es patente: los catalanistas más fervientes, incluso los conservadores entendieron que una cultura sólo se podía construir en contacto con la modernidad. Lejos de la mitificación de los orígenes, de las nostalgias medievales y del discurso ruralista de los felibres franceses, se lanzaron a la búsqueda de la renovación y el imprevisto, e hicieron del catalán la lengua de la vida cotidiana y del surrealismo.

Conclusión

60Las relaciones culturales se afianzaron a lo largo de los años 30 a pesar de la mediocridad de su traducción política, pues Francia desconfió del nuevo régimen republicano instaurado en España. En el dominio artístico, el auge del surrealismo acentúa el fenómeno, pues la aportación de los artistas catalanes es fundamental. Las relaciones artísticas francocatalanas constituyen una excepción porque no son unilaterales y alcanzan una intensidad inaudita. Aunque la II República tiene una proyección internacional y define una política artística europea, la labor de los corresponsales de prensa amplifica el papel de Francia y se tiene todavía la impresión de que España percibe gracias a ella la evolución del mundo contemporáneo.

61Pero, a principios del siglo XX, el viaje a París era la mejor manera de cortocircuitar las pretensiones centralizadoras de Madrid. Por otra parte, desde la exposición organizada en 1917 por la galería Dalmau hasta el surrealismo, el catalanismo olvida el regionalismo y se está anclando de modo duradero en el cosmopolitismo. Hasta finales de los años 20, Cataluña ocupa un lugar particular porque fue el refugio de la vanguardia en 1917 y encuentra en Francia lo esencial de la cultura europea y la clave de un desarrollo original. Es en el dominio artístico y en particular en Cataluña donde las relaciones con Francia alcanzaron una reciprocidad.

Haut de page

Notes

1 Paul Aubert, “L’appel de l’étranger: le rôle des correspondants de presse”, in Paul Aubert, Manuel Espadas Burgos (dir.), Los protagonistas de las relaciones internacionales, Bulletin d’Histoire Contemporaine de l’Espagne, n°28-29, Aix-en-Provence, 1999, p. 229-254.

2 Paul Aubert, "La propagande étrangère en Espagne dans le premier tiers du XXe siècle", Mélanges de la Casa de Velázquez, tome XXXI-3, Madrid, 1995, p.103-176.

3 Paul Aubert, “¿A la Sorbona, a Marburgo o a la Alpujarra?: La Junta para Ampliación de Estudios”, Circunstancia, Revista de Ciencias Sociales del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, Revista Electrónica Cuatrimestral, Madrid, n°14, septiembre de 2007. http://www.ortegaygasset.edu/circunstancia/principal.htm.

4 J. Ortega y Gasset, “Pidiendo una biblioteca”, El Imparcial, 21 febrero 1908, O.C., t. I, op. cit., p. 84.

5 J. Ortega y Gasset, Prólogo para alemanes, O.C., t. VIII, op. cit., p. 21.

6 Pi y Margall, estudió a los materialistas y socialistas utópicos franceses, y tradujo a Proudhon.

7 Véase Socialismo utópico español, selección, prólogo y notas de Antonio Elorza, Madrid, Alianza, 1970, 240 p.

8 V. Santiago Castillo,"Las relaciones entre el socialismo español y francés a principios del siglo XX", Españoles y Franceses en la primera mitad del siglo XX, op. cit., p.23-39; Santiago y Juan José Castillo, "José Mesa y Leompart (1831-1904) y el socialismo español", Revista de Estudios Sociales, n° 14-15, mayo-diciembre 1975, p. 77-126. Jean-Louis Guereña, "Un socialiste espagnol en France : José Mesa et L’Égalité de Jules Guesde", Travaux de l’Institut d’Etudes Hispaniques et portugaises de l’Université de Tours, 1979, p. 103-122. Mesa traduisit notamment Le Capital (deuxième section, Lettre-préface à l’édition française, préface à la première édition allemande), De la Guerre Civile en France, Le Manifeste Communiste, un extrait de Misère de la Philosophie (2ème chap., 7ème observation), dans La Emancipación, en 1872, et publia ensuite une traduction complète de l’ouvrage en 1891 ( El Capital, Madrid, tip. de Ricardo Fé, 1891, trad. De José Mesa, LIX-174 p

9 Representado entre otros por Eduardo Sanz y Escartín, y el Vizconde de Eza, a nivel teórico, y por los Círculos Católicos del Padre Vicent, a nivel práctico.

10 De la casa Garnier donde trabajaron en 1899 los hermanos Machado.

11 V. por ejemplo, José Miguel Guardia, " La misère philosophique en Espagne", Revue Philosophique, 1893, p. 287-293 ; Hans Juretschke, España ante Francia, Madrid, Editora Nacional, 1940, 243 p.

12 Unamuno, La Lectura, 1902, t. II, p. 250.

13 Manuel Machado, Día por día de mi calendario (1918), Universidad de Sevilla, 1974, p.187.

14 Solos de Clarín, Prefacio a manera de sinfonía, Madrid, Alianza ed.,1971, p.19. Pío Baroja leyó a Nietzsche por primera vez en una traducción francesa de Max Nordau Traducción de Entartung en 1894 bajo el título de Dégénérescence (V. "Nietzsche y su filosofía", Vida Nueva, n°1, 1899, p.21).

15 "El"oro extranjero" y la literatura francesa", España, n°145, 17 de enero de 1918.

16 Pedro Mata Fontanet, fundador de la psiquiatría en España, hacia 1860, o su alumno, José María Esquerdo se formaron en París; Aureliano Maestre de San Juan fue influenciado por la escuela histológica francesa, el cirujano Federico Rubio, estudió en Montpellier luego en Paris con Alfred Velpeau y Pierre Paul Broca.

17 Los psiquiatras Nicolás Achúcarro y Gonzalo Rodríguez Lafora, por ejemplo, van a trabajar todavía con los discípulos de Charcot, Pierre Marie en la Salpétrière, Babinski en la Pitié o Valentin Magnan etc.

18 Sobre todo en el ámbito de la psiquiatría en el que ésta es pionera a principios de siglo : Achúcarro à Wiesbaden et à Marbourg en 1899, Negrín, plus tard à Kiel, etc. (J.M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotons, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Barcelona, Península, 1983, 2 vols., 554 p. et 574 p).

19 Excepto sin duda Azaña o Madariaga, que amplían sus estudios en Francia.

20 "El español siente una mezcla de admiración y de desdén por los franceses", apunta Baroja (Nuevo Tablado de Arlequín, Madrid, Caro Raggio, 1917, p.208). V. José Corrales Egea, Baroja y Francia, Madrid, Taurus, 1969, 250 p.

21 Nueva campaña, Madrid, 1887, p. 12.

22 Toda una controversia en torno a la índole y al alcance de la influencia francesa separa, en efecto, la exclamación maravillada de Bernardino de Cándamo, en 1899 : "Hoy la luz llega de París. ¡Abrid la ventana, dejad que penetren los rayos del sol de Francia! " ("Libros y folletos", Revista Nueva, n°6, 5 de mayo de 1899). del deseo enojado de Antonio Machado, en 1913 : "¡Oh, si los Pirineos se convirtiesen en el Himalaya!" ("Algunas consideraciones sobre libros recientes. Contra esto y aquello de Miguel de Unamuno", O.P.P., op. cit., p.783.

23 Julián Juderías, La leyenda negra, (1a ed, 1914), Barcelona, Araluce, 8a ed., 1917, p. 433-437.

24 "Algunas consideraciones sobre libros recientes", art. cit.,

25 Carta a Unamuno, 16 de enero de 1915, O.P.P., op. cit., p. 920.

26 Ibid.

27 Bajo la pluma de dos viejos hispanófilos, Léon Rollin, excorresponsal en España de Le Petit Journal y de Le Temps, director de la agencia Havas, y Albert Mousset, que fue agregado en la Embajada francesa de Madrid y jefe de los servicios de propaganda durante la Primera Guerra mundial. Por otra parte, los contactos entre el PSOE y la SFIO se multiplican. Vincent Auriol es invitado al congreso del PSOE de agosto de 1931.

28 «Es muy posible que tengamos el comunismo en puertas y en la puerta de Marruecos”, apunta Pierre Gaxotte en Je suis partout, el 18 de abril de 1931« Il est possible que nous ayons le communisme à notre porte et à la porte du Maroc ».

29 « L’impérialisme français appelle les dictateurs Azaña et Caballero à renforcer la répression des mouvements ouvriers. », L’Humanité, 7 de mayo de 1932. El 14 de abril de 1932, Gabriel Péri celebra el aniversario de la proclamación de la II Republica española con este eslogan hostil: «Tiene un año, la Republica de los fusiladores de obreros”.

30 « L’Espagne est située entre notre territoire métropolitain et notre Empire africain, c’est-à-dire en un endroit où nous n’avons pas besoin de voir ni drapeaux rouges, ni chemises noires. » (Ministère des Affaires Etrangères, Archives Diplomatiques de Nantes, Madrid, reg. 31/2 mi 1086, Despacho confidencial n°445, 5 de agosto y n°540, 6 de septiembre de 1931). Véase Yves Denéchère, La politique espagnole de la France de 1931 à 1936, Paris, L’Harmattan, 1999.

31 Anónimo, La situation actuelle en Espagne, Paris, noviembre de 1932. Con el mismo título pero firmado Armand Magescas, febrero de 1933.

32 Ministère des Affaires Etrangères, Archives Diplomatiques de Nantes, Madrid, carp. 216 Desp. de Jean Herbette a Paul-Boncour, n°45, 28 juillet 1933.

33 Archivo del Ministerio de Asuntos Exterriores, Madrid, carp. R 975/17 prensa del 25 de octubre, despacho n°2400 de Cárdenas al Ministro de Estado, Ricardo Samper, 25 de octubre de 1934 ; despacho n°2539 de Cárdenas a Samper, 16 de noviembre de 1934.

34 René Richard, Je Suis Partout, 22 de febrero de 1936.

35 Ibid. 25 de abril de 1936 .

36 Isabelle Lostanlen, Un réseau culturel sur mesure: les établissements français en Espagne, 1939-1964, tesis doctoral, université de Provence, diciembre de 2008.

37 Se hospedaron a residentes como Américo Castro, Azorín, Pío Baroja, Josep Puig i Cadafalch, Narciso Yepes, Severo Ochoa etc.

38 También se organizan fiestas franco-españolas en algunas ciudades de la península: en 1931 Santander, donde la Alianza francesa desempeñó un papel importante desde 1925, y Valencia, donde se inaugura un monumento a Frédéric Mistral en 1933.,y Tarragona donde las manifestaciones de simpatía hacia Francia se multiplicaron) Archives diplomatiques de Nantes, car. 202. Desde 1933 se desarrollan los viajes de escuelas normales francesas por España.

39 M. Bruezière, L’Alliance Française, histoire d’une institution, 1883-1983, Paris, 1983.

40 Francia manda también, en 1931 los galas Karsenty, especializados en el teatro del bulevar, que no contribuyen precisamente a la renovación teatral. En abril de 1933, es la Compagnie des Quinze du théâtre du Vieux Colombier la que subvenciona el Ministerio francés de Bellas Artes (Archives Diplomatiques de Nantes, Madrid, car. 516, rapport Legendre sur l’action culturelle française en Espagne, marzo de 1931). El director de la Casa de Velázquez, Pierre Paris, cree que sería mejor abstenerse de cualquier manifestación a favor del régimen monárquico caído. Está pensando en Maurice Legendre, autor de artículos favorables al general Primo de Rivera, en La Petite Gironde, mantenido en su puesto de secretario general de la Casa de Velázquez, a quien no se atreven a dar el puesto de director cuando muere Paris porque sería un acto hostil a la República (Jean-Marc Delaunay, Des Palais en Espagne, Madrid, Casa de Velázquez, 1987, p. 259-260).

41 Archives Diplomatiques de Nantes, Madrid, carp. 105, circular n°44, 16 de octubre de 1934. Respuesta de Herbette n°88, 19 de enero de 1935.

42 Archives Diplomatiques de Nantes, Madrid, reg. 38/2 mi1092, despacho de Herbette a Herriot, n° 965, 23 de noviembre de 1932. AQO PA-AP 217, Massiglin°11, Note sur le pacte méditerranéen, 7 de Julio de 1934.

43 La Junta aceptó una propuesta del Gobierno francés y contribuyó también, a partir de 1910, al envío de lectores de lengua española en el sur de Francia. A cambio de dos horas de enseñanza diaria en los liceos, escuelas normales o facultades, estaban alojados y podían seguir las clases de la universidad. José Gaos y Luis Cernuda (que fue lector en la universidad de Toulouse), entre otros, aprovecharon esta oportunidad.

44 Residencia, 1926, p. 85-86. El primer número de Residencia, revista de la Residencia, se publicó en enero de 1926.

45 La mayoría de los hombres de ciencia, de los artistas o de los escritores españoles del momento pasaron por la Residencia que les puso en relación con extranjeros famosos durante su estancia en la capital y con los movimientos ideológicos, científicos, literarios o artísticos del mundo contemporáneo. El filósofo Henri Bergson expuso los fundamentos de su filosofía, el 10 de mayo de 1916. Albert Einstein, el novelista Wells, el arqueólogo Howard Carter, el economista Keynes, Marie Curie, Stravinsky etc. pasaron también por la Residencia. Claudel, Chesterton, Duhamel, Frobenius, Cendrars, Martin du Gard, Nicolai, Starkie, Hackin, Elliot, Smith, Pittard, Piagey, Valéry, Obermaier, Calder, más tarde en 1925, Aragon, Eluard, luego Julien Benda etc., hablaron de sus obras y se mezclaron con los residentes. En 1936 se verificó en la Residencia la segunda reunión del Comité de las Letras y de las Artes del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones, a la que acudieron Marie Curie (vice-présidente), Hélène Vacaresco, Henri Bonnet, Paul Langevin, Jules Romain, Paul Valéry, junto con Genaro Estada, García Morente, Otto Lehmann, Marañón, Orestano, Unamuno etc. El tema del encuentro fue « el porvenir de la cultura ».

46 Juan Ramón Jiménez, « Visita nocturna a la colina », Antolojía jeneral en prosa (1898-1954), A. Crespo y P. Gómez Bedate eds., Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p.984.

47 Isabel Pérez-Villanueva Tovar, « La Residencia de Estudiantes en el Madrid de su tiempo », Los orígenes culturales de la II República, Actas del IX Coloquio de Historia Contemporánea dirigido por M. Tuñón de Lara, J. L. García Delgado ed., Madrid, Siglo XXI, 1993, p. 277.

48 Alberto Jiménez Fraud, «Función de una minoría, Fragmento de la presentación del Cincuentenario de la Residencia de Estudiantes», Ínsula, Madrid, n°169, 1960, p.7. Véase la obra del mismo autor, La Residencia de Estudiantes, op. cit., p. 78: « […] pudimos crear un ambiente propicio para la formación de la debida minoría, de la más inmediata a nosotros, de la más adecuada a nuestros particulares problemas dentro de la gran familia europea.»

49 Luis de Zulueta estuvo al lado de Melquíades Álvarez. Onís, Navarro Tomás y Solalinde se adhirieron al Partido Reformista y a la Liga de Educación Política. Castro, Orueta y Sánchez Albornoz participaron en la política republicana. Sánchez Albornoz fue compañero de Azaña en Acción Republicana.

50 Guillermo de Torre, Manifiesto vertical, 1920. Literaturas europeas de vanguardia, Madrid, Caro Raggio, 1925.

51 J. Ortega y Gasset, Obras Completas, Madrid, Alianza ed., 1983, t. III, p. 376.

52 Antonio Machado, Obras, poesía y prosa, Buenos Aires, Losada, 1963, p. 628.

53 AMAE, Serue Europa, 1914-1918, España, vol. 483, Informe del general Denvignes, n°371 al ministro de la Guerra, 5 de diciembre de 1917.

54 Gabriel Alomar, La política idealista, Madrid, Minerva, 1922, p. 349-350.

55 Joan Estelrich, “Per la valoración internacional de Catalunya”, conferencia pronunciada ante la Associació Catalanista de Valls, el 14 de marzo de 1920, en Paul Aubert, Les Espagnols et l’Europe (1890-1939), Anthologie, Toulouse, PUM, 1992, p. 205.

56 Ya en 1904 escribía Claudio Frollo: “Quien quiera ver una reducción, pero bien hecha de París, que se ponga a estudiar a Barcelona […] Se parece Barcelona a París en el adelanto y se parece en el crecimiento; y se parece en el confort; y se parece en la riqueza”, Claudio Frollo (pseudo. de Ernesto López), Alma Española, n°20, 27 de marzo de 1904.

57 Alfar, A Coruña, n°51, Julio de 1925, en P. Aubert, Les Espagnols et l’Europe (1890-1939), op.cit., p. 219.

58 Francisco Aranda, El surrealismo español, Barcelona, Lumen, 1981, p. 30-33.

59 Los críticos musicales consideran también que en esta época se crea, desde París, un espacio musical europeo al que Barcelona, al acoger intérpretes como los pianistas Ricard Viñes (amigo de Erik Satie) o Joaquim Nin ( que hace revivir a los clavecinistas franceses de los siglos XVII y XVIII), contribuye en mayor medida que Madrid, que no hace demasiado caso de las innovaciones de compositores como Felip Pedrell (teórico del movimiento musical catalán), Frederic Mompou o Manuel de Falla Por ejemplo, Manuel de Falla, que había musicado el texto catalán de L’Atlàntida, crea su obra Psyché (fruto de la colaboración con su amigo, el escritor francés Georges-Jean Aubry) en Barcelona en 1924, antes de que la interpretasen en París al año siguiente (G.-J. Aubry, La Musique et les Nations, Paris, Éd. de la Sirène, 1932; Ricard Viñes, Diari inèdit (fragments relacionats amb Ravel, Debussy i Duparc), intro. y notas de Nina Gubisch, Lleida, Institut d’Estudis llerdencs, 1986; ed. francesa, Revue internationale de Musique; M. de Falla, Écrits sur la musique et les musiciens, intro. y notas de Federico Sopeña, trad. y presentación Dominique Krynen, Paris, Actes Sud, 1992; ed. castellana, Escritos sobre música y músicos, Madrid, Espasa-Calpe, 1988).

60 José Moreno Villa, “La jerga profesional”, El Sol, Madrid, 12 de junio de 1925.

61 José Ortega y Gasset, La Deshumanización de arte e ideas sobre la novela, Obras Completas, t. III, Madrid, Alianza, 1983, p. 389-390.

62 Guillermo de Torre, “Neodadaísmo y Superrealismo”, Plural, n°1, julio de 1925; ver Joaquim Molas, La literatura catalana d’avantguarda, 1916-1938, Barcelona, Bosch, 1983; Jaime Brihuega, Las Vanguardias artísticas en España, 1909-1936, Madrid, Istmo, 1981, 582 p.

63 Josep Vicenç Foix, “Algunas consideraciones sobre la Literatura de vanguardia, Revista de Poesía, n°1, Barcelona, 1925.

64 Emmanuel Guigon, “ADLAN (1932-1936) et le surréalisme en Catalogne”, Mélanges de la Casa de Velázquez, Madrid, 1990, XXVI-3, p. 53-80.

65 Josep Vicenç, “La complanta dels gossos”, L’Amic de les Arts, n°16, 3, Barcelona, 1° de julio de 1927.

66 Magí Cassanyes, “Pintors d’avui. Dalí o l’anti-qualitat”, La Publicitat, Barcelona, 22 de diciembre de 1933.

67 J. Solanes Vilaprenyó, “Significació social del surrealisme”; C. M. Clavería, “Les dosis de violencia”, R. Llorenç, “Apunts sobre la moral surrealista”, Butlletí de l’Agrupament Escolar, n°7-9, Barcelona, septiembre de 1930; Salvador Dalí, “Posició moral del surrealisme”, Hèlix, n°11, 1930. La frase figura en términos casi idénticos en el segundo manifiesto del surrealismo, aparecido en 1930 (André Breton, Œuvres complètes, Paris, Gallimard, La Pléiade, t. 1, p. 782).

68 “Esa tarde en las Ramblas había una agitación insólita, a la que no dimos ninguna importancia [.…]. Los sindicatos habían organizado una huelga general contra el gobierno de la provincia […]. Estábamos presentes y no vimos nada.” Simone de Beauvoir, La Force de l’âge, París Gallimard, 1963, p. 97. (Véase, P. Aubert, “Sartre et l’Espagne”, Obliques, París, Éditions Borderie, n° Sartre et les Arts, 1981, p. 269-281).

69 Jean Genet, Journal d’un voleur, París, s.e., 1949.

70 Pierre Vilar, La Catalogne dans l’Espagne moderne. Recherche sur les fondements économiques des structures nacionales, Paris, SEVPEN; ed. castellana, Cataluña en la España Moderna, Barcelona, Crítica, 1978-1988; ed. catalana, Catalunya dins l’Espanya Moderna, Barcelona, Edicions 62, 1964-1968.

Haut de page

Pour citer cet article

Référence papier

Paul Aubert, « Relaciones culturales franco-españolas (años 20 y 30) », Bulletin d’Histoire Contemporaine de l’Espagne, 53 | 2019, 71-90.

Référence électronique

Paul Aubert, « Relaciones culturales franco-españolas (años 20 y 30) », Bulletin d’Histoire Contemporaine de l’Espagne [En ligne], 53 | 2019, mis en ligne le 30 septembre 2020, consulté le 15 octobre 2026. URL : http://journals.openedition.org/bhce/3673 ; DOI : https://doi.org/10.4000/bhce.3673

Haut de page

Auteur

Paul Aubert

AMU-CNRS 7303-UMR Telemme

Articles du même auteur

Haut de page

Droits d’auteur

CC-BY-4.0

Le texte seul est utilisable sous licence CC BY 4.0. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont susceptibles d’être soumis à des autorisations d’usage spécifiques.

Haut de page
Rechercher dans OpenEdition Search

Vous allez être redirigé vers OpenEdition Search