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Ajuares de la nobleza en contextos de Capacocha: collares, tupus y colgantes de las Doncellas del Ampato y Llullaillaco

Trousseaux de la noblesse dans des contextes de Capacocha : colliers, tupus et pendentifs des Demoiselles de l’Ampato et du Llullaillaco
Noble’s trousseaus in Capacocha contexts: necklaces, tupus and pendants from the Maidens of Ampato and Llullaillaco
Dagmar Bachraty y Caroline Nautré
p. 21-46

Resúmenes

El presente artículo tiene por objetivo el análisis comparativo y funcional del collar que acompaña la vestimenta de la Doncella del Llullaillaco y los colgantes en miniatura que pendían de los dos tupus metálicos que cierran el acsu de la Doncella del Ampato. El acercamiento multidisciplinario permite establecer la importancia de las prácticas rituales vinculadas a dichos elementos y su relación dentro de los ámbitos de poder político y social que envolvieron a dichas Capacochas. Se destaca, además, que la materialidad con la cual fueron elaborados estos objetos podría estar relacionada con la sacralización de su portadora, su protección y estatus social.

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Introducción

1La Capacocha corresponde a un sacrificio humano de origen inca que es ampliamente descrito por cronistas de los siglos XVI y XVII, quienes sugieren una heterogeneidad ideológica relacionada con su celebración, ya que es nombrada como «proveimiento sacrificial y sacrificio solemne», «lo tocante al servicio de los templos», «tributo de infantes» y «ley inviolable» (respectivamente, Betanzos, 2015 [1551]: 163, 260; Cieza de León, 2005 [1553]: 365; Molina, 2010 [1575]: 88-89; Guaman Poma de Ayala, 1615: 264). Además, estas descripciones evidencian la variedad de sacrificados y ofrendas, observándose distintos objetos en cada contexto arqueológico. Según los documentos coloniales, este sacrificio humano se habría llevado a cabo en ocasiones relacionadas con la vida del Inca, frente a desastres naturales, hambrunas, una vez al año para cumplir la función de oráculo, para ritos de paso, sellar pactos de reciprocidad con jefes étnicos, como pago a los templos, para marcar ámbitos territoriales y en fiestas relacionadas con fenómenos astronómicos-agrícolas, lo que demuestra su naturaleza cíclica y ocasional. Los lugares de su celebración no solo incluyen huacas ubicadas en las alturas andinas, sino espacios identificados por la ideología inca como lugares fundantes, sitios donde el Inca habría estado presente (Betanzos, 2015 [1551]: 266), huacas provinciales (Cieza de León, 2005 [1553]: 364) y templos principales y del Cuzco —por ejemplo, la Casa del Sol— (Betanzos, 2015 [1551]: 163).

2Su organización estaría directamente relacionada con el mensaje desplegado y la petición a las huacas, es decir, con la identidad o «apetito» de cada una. Francisco de Ávila (Taylor, ed., 1987 [1598]: 301) comenta que cuando el Inca pretendió alimentar a la huaca Macahuisa, esta rechazó la ofrenda, señalando que solo comería mullo. Este molusco es un elemento recurrente dentro de los objetos de una Capacocha, aunque no se le encontró en el ajuar de la «Niña del tocado de plumas» del Ampato. Ello podría indicar, como señala Catherine Allen (2021: 58), que las huacas poseían distintas personalidades y propiedades, lo cual explica la existencia de diferentes ofrendas y modalidades de presentación dentro de los contextos rituales de alimentación relacionadas con ellas. En este sentido, en una Capacocha (fig. 1) es posible observar ofrendas de esta valva y/o otros elementos con distintos materiales, como textiles de algodón, lana de camélido, fibra vegetal y plumas procedentes de todo el Tawantinsuyu (Cobo, 2016 [1653]: 238). Estos conforman un microcosmos a través de una síntesis representada en el conjunto de especificidades existente en una Capacocha como, por ejemplo, el caso de la «Niña del tocado de plumas», quien estaba rodeada por más de veinte cerámicas, o las jóvenes de Cerro Esmeralda, con más de setenta textiles en su ajuar. Este aspecto no solo señala particularidades en cada una de ellas, sino también las identificaciones sociales y funcionales de los sacrificados y las huacas.

Figura 1 – Mapa de las Capacochas citadas en el artículo

Figura 1 – Mapa de las Capacochas citadas en el artículo

Fuente: Google Earth, 2024

3Las ofrendas con las cuales los sacrificados fueron alhajados presentan características individuales que nos permiten una aproximación a su filiación étnica y al rol que jugaron. Por ello trabajaremos en el análisis de los elementos que acompañan la vestimenta, particularmente el collar de la Doncella del Llullaillaco y los colgantes de los tupus de la Doncella del Ampato. Ninguna de estas piezas estaba expuesta a la vista, pues se encontraban debajo de la lliclla, y se conjetura que cumplían una función simbólica. Desde esta premisa, proponemos que el uso de los colgantes estaría inscrito en ámbitos propiciatorios y de protección relacionados con la representación del objeto, su materialidad y poder como, por ejemplo, la de un animal, flor o deidad. Esto sugiere un vínculo estrecho en los elementos de los colgantes, y el mensaje desplegado en cada una de estas Capacochas y el simbolismo cuzqueño y provincial.

1. Valor simbólico de los objetos y las escogidas

4En muchas culturas, el cuerpo y los objetos han tenido características asociadas al concepto de trascendencia e inmanencia, revelando una persistente conexión entre la materialidad del cuerpo humano, los objetos, los dioses o ancestros a través de la representación del poder y su objetivación, es decir, en su transformación como objeto de culto (Augé, 1998: 58). Este objeto dotado de la «fuerza y sombra» del cuerpo que representa tiene la particularidad de convertirse en el «otro yo del mismo» a través de un ritual que lo carga de poder (Augé, 1998: 59-60), por lo que el objeto es más que una ofrenda en sí misma, pues se encuentra directamente relacionado con los esquemas sociales a los cuales pertenece y a su función específica dentro del ritual. Así, es importante discutir quiénes fueron las portadoras de los objetos en estudio y el lugar que ocuparon en el sistema social inca.

5Desde esta perspectiva, la etnohistoria ofrece diversas narraciones en relación con las «escogidas» para un acllawasi y el rol que jugaron dentro de los esquemas rituales, incluyendo motivaciones de carácter tributario, económico y político vinculadas a las concepciones de belleza y linaje (Molina, 2010 [1575]: 93; Hernández Príncipe, 1923 [1622]: 61; Cobo, 2016 [1653]: 276). Estas doncellas y niñas (según su rango etario) recibían el nombre de acllas, acllacunas o escogidas y eran «mugeres religiosas que estaban en recogimiento escogidas para el servicio de su Dios el sol» (González Holguín, 2007 [1608]: 43). De acuerdo a Guaman Poma de Ayala (1615: 300-301) existían diferencias en el nombramiento de las acllas, pues las había como «avadesa, mamacona o señora, monjas, akllacuna y mamacuna», y las «seys maneras de vírgenes a los ídolos y says maneras de vírgenes comunes en todo el rreyno».

6Entre las acllacunas, Martín de Murúa (1987 [1613]: 390-394) señala tres clases: (1) las ñustas, niñas de entre 10 y 14 años e hijas de señores principales, quienes se dedicaban a la confección de las vestimentas del Inca; (2) las cayangaurme, hijas de señores principales de un estatus menor que las anteriores; y (3) las viñachicuy, quienes eran llevadas desde muy niñas a los acllahuasis y estaban encargadas de hilar y tejer la ropa para los «bultos», los sacrificios, la vestimenta de la Coya y el Inca. Por otra parte, Garcilaso de la Vega (2016, [1609], tomo I, libro IV: 176-177) informa que existían mujeres mayores y menores escogidas para el culto al Sol debido a su linaje o belleza y que se vinculaban según su misma casta. Bernabé Cobo (2016 [1653]: 275) agrega que el encargado de reclutar niñas era llamado Apupanam, «el cual, discurriendo por los pueblos de su jurisdicción, tenía potestad de señalar todas las que á él le parecieran en hermosas y de buena traza y disposición, desde ocho o nueve años para abajo, las cuales llamaban Acllas». Por su parte, Cristóbal de Molina nos ofrece un relato más específico vinculado a la Capacocha: «[a]via tanbien que quando sujetavan y conquistavan algunas nasciones, tomavan y escojian de los mas hermosos que podía aver entre ellos y los tray´an al Cuzco adonde los sacrificaban al Sol por la vitoria que ellos decían les avia dado» (Molina, 2010 [1575]: 93).

7Además de ello, algunas eran elegidas para «para servir a las huacas y santuarios, conservando perpetua virginidad», mientras otra parte era destinada para los sacrificios ordinarios que hacían de doncellas y otros extraordinarios llevados a cabo por guerra o por la salud o muerte del Inca (Acosta, 2003 [1590]: 241). Esta fuente permite considerar que existían doncellas destinadas a servir en los santuarios vinculados a las huacas y otras para sacrificios «ordinarios y extraordinarios», entre ellos, una Capacocha.

2. La Doncella del Llullaillaco y los elementos de prestigio existentes en su ajuar: ¿ñusta, sumaq aclla o tributo?

  • 1 Comunicación personal en marzo del 2022 con Gabriela Recagno, exdirectora del Museo de Alta Montaña (...)

8La Doncella del Llullaillaco es una joven de aproximadamente quince años, encontrada junto al cuerpo de un niño de siete años y una niña de seis en una estructura pircada de forma rectangular cercana a la cima del volcán Llullaillaco. El hallazgo de los cuerpos y numerosos objetos se produjo en el año 1999, a 6715 m s. n. m., en una expedición arqueológica liderada por Johan Reinhard y la codirectora del proyecto, María Constanza Ceruti. La Doncella estaba peinada con numerosas trenzas que recuerdan al peinado del Niño del Cerro El Plomo y vestida con un acsu de tipo abasca con mangas cortas1 (única prenda de estas características encontrada en contextos de una Capacocha), franjeada en color café claro y oscuro y sujeto por un tupu en su hombro derecho; una lliclla gris prendida por un tupu de plata; un chumpi en su cintura con motivos geométricos color blanco, café y negro; unos pollqo de cuero; un tocado de plumas blancas dispuesto a su costado; un uncu con la «llave inca» en colores azul, rojo y amarillo sobre su hombro; y un collar del cual penden elementos hechos de hueso, dientes humanos, espinas, metal y moluscos (Abal de Russo, 2010: 232). El tipo de vestimenta evidencia que ella no sería inca, pues no solo su acsu posee la particularidad de tener mangas cortas, sino que su urdimbre, trama y terminaciones en punto de festón no corresponden a la típica vestimenta femenina inca.

9Dentro de su ajuar existen tres objetos que podrían señalar su pertenencia a un estatus de privilegio y un vínculo político entre su etnia y el Inca. El primero de ellos corresponde al tocado en forma de abanico hecho de plumas blancas, muy similar al de la Doncella del Cerro Esmeralda y también al de algunas estatuillas femeninas halladas, por ejemplo, en el volcán Llullaillaco, Ampato y Cerro El Plomo, entre otras. Este tipo de tocado femenino no posee referencia etnohistórica, aspecto que dificulta su comparación desde ese campo de estudio. Sin embargo, el hecho de que esté compuesto de plumas y se repita el color blanco dentro de esta y otras Capacochas puede aproximarnos a ámbitos sociales relacionados con un grupo específico de doncellas escogidas. Al respecto, Cobo señala que el color blanco estaba asociado al culto femenino inca de la Luna (Quilla), pareja de la deidad solar y diosa con la que contaban el tiempo (Cobo, 2016 [1653]: 124, 293). Además, el uso de plumas tanto en la vestimenta como en el tocado habrían estado reservados a grupos de privilegio, pues eran portadoras del poder del ave (Vélardez, 2018: 220), materialidad también encontrada en bolsos cilíndricos dentro de una Capacocha.

10El segundo, otro elemento indicativo de su estatus elevado lo constituye la presencia de un uncu masculino tipo cumbi con «llave inca» dispuesto sobre su hombro. Su presencia podría indicar la posición de privilegio del padre de la sacrificada o corresponder a un regalo del mismo Inca para la celebración de esta Capacocha (Gentile, 2021: 599). El cumbi es una prenda cusqueña de gran importancia que habría sido otorgada a los jefes provinciales considerados «incas de privilegio» que cumplían funciones militares y fronterizas (Mignone, 2015: 70). Por lo mismo, no resulta extraña la posibilidad de que esta Doncella, al llevar sobre su hombro dicho cumbi, manifieste simbólicamente un doble rol: como hija de un jefe provincial, como las cayangaurme que señala Murúa (1987 [1613]: 390-394), y de tejedora, pues en su collar se observan dos agujas que podrían indicar la función femenina que comenta Garcilaso de la Vega (2016 [1609], tomo 1, libro IV: 176).

11El tercer elemento corresponde al collar. Este no representa un elemento común dentro de los ajuares personales de doncellas sacrificadas, siendo el único colgante de este tipo encontrado dentro de los contextos arqueológicos conocidos. Sin embargo, existe un collar de cuentas de valvas marinas con una especie de tumi colgando dentro del ajuar de la Niña del Chuscha (fig. 2), un collar de mullu portado por la Doncella del Cerro Esmeralda y dos collares pertenecientes al Niño del Aconcagua (fig. 3), uno constituido por semillas y el otro por cuentas de piedra (Gentile, 1996: 62). En el caso de la Capacocha de la Niña del Chuscha (Argentina), no es posible asegurar con certeza de que este collar le haya pertenecido debido al saqueo del contexto sacrificial.

Figura 2 – Collar de la Niña del Chuscha, Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM)

Figura 2 – Collar de la Niña del Chuscha, Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM)

© Caroline Nautré

Figura 3 – Collar del Niño del Aconcagua, Museo Canals Frau, Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO)

Figura 3 – Collar del Niño del Aconcagua, Museo Canals Frau, Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO)

© Dagmar Bachraty

3. Los collares en el mundo andino: análisis material del collar de la Doncella del Llullaillaco

12El collar de la Doncella del Llullaillaco (fig. 4) está compuesto por hilos de color rojo, azul, amarillo y blanco, dispuestos a modo de zigzag (forma de amaru geométrica) y posee diversos abalorios que son conocidos como «piña» en aimara (Abal de Russo, 2010: 232). El uso de collares aparece documentado por Guaman Poma de Ayala (1615: 120, fol. 39) en la lámina de Mama Uaco, la primera «coia» (fig. 5), quien porta un collar con colgantes del cual se sujetan dos tupus, al igual que el collar de la Doncella del Llullaillaco. Este aspecto podría indicar una posición social de prestigio dentro del mundo femenino inca.

Figura 4 – Collar de la Doncella del Llullaillaco

Figura 4 – Collar de la Doncella del Llullaillaco

Foto de Archivo, Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) - Lisardo Maggipinto

Figura 5 – Lámina de «Mama Vaco» o la primera Coya

Figura 5 – Lámina de «Mama Vaco» o la primera Coya

Tomado de Guaman Poma de Ayala, 1615: 120

13Además de su uso dentro de la nobleza inca, existen registros arqueológicos preincas en contextos de enterratorios costeños. Particularmente se aprecia su porte en algunos fardos funerarios femeninos de la cultura Chancay, algunos de ellos existentes en el Museo Oro del Perú. Entre ellos se observa el uso de mostacillas y plaquitas hechas de mullu y colgantes con forma de «campanita», muy similares al collar de la Doncella del Llullaillaco (figs. 6 y 7). Al parecer, el intercambio entre la costa y la sierra habría sido habitual, así como también la producción de artículos cusqueños hechos por productores costeños (Schobinger, 1999: 8).

Figura 6 – Fardo funerario femenino, Museo Oro del Perú

Figura 6 – Fardo funerario femenino, Museo Oro del Perú

a. Detalle costado derecho del collar con plaquitas trapezoidales de spondylus; b. Detalle frontal del collar; c. Detalle costado izquierdo del collar con cuentas y colgantes hechos con conchas de moluscos

© Dagmar Bachraty

Figura 7 – Collar con colgantes de «campanitas» de procedencia costeña no especificada, Museo Oro del Perú

Figura 7 – Collar con colgantes de «campanitas» de procedencia costeña no especificada, Museo Oro del Perú

© Dagmar Bachraty

  • 2 Según el diccionario de González Holguín (2007 [1608]: 131, 391): «el sartal de cuentas, collares y (...)

14Existen diversas descripciones sobre la vestimenta de esta Doncella (Ceruti, 2003; 2015; Abal de Russo, 2010) sin embargo, ninguna parece reparar en la importancia simbólica del collar. La mayor referencia la encontramos en el trabajo de Clara Abal de Russo (2010: 232), quien indica que en el sector del pecho se observan un conjunto de abalorios consistentes en tres piezas dentarias de animal, un diente humano horadado en su centro y unido a veinte pequeñas cuentas de valvas de moluscos, una aguja y tres campanillas de cobre, una de ellas con forma de la flor llamada «cantuta» (cantua buxifolia). Pese a la importancia de dichos elementos, este collar estaba tapado por la lliclla de la Doncella, aspecto que le otorgaría una función no ornamental2.

15La particularidad de este collar no solo reside en el detalle de sus colgantes, sino en cómo se conforma la trama y disposición, pues está formado por un hilado que nace desde el tupu de su hombro derecho, el cual se va afinando y da forma al trenzado blanco, azul, rojo y amarillo a través del engarzado de la pieza dentaria enfundada en metal. Este cordel circular con forma de amaru (serpiente) tiene en sus costados dos hilos de color blanco y negro de los cuales cuelgan dos tupus, mientras en el centro del collar se observa otro hilado del que penden dos agujas que van unidas a la faja de la Doncella a través de dos hilos. Se debe destacar que estos hilos de color blanco y negro se asemejan al diseño de las amarras de la faja de esta Doncella y a la faja dispuesta a modo de ofrenda sobre el cuerpo de la Doncella del Ampato.

16En cuanto al porte de dientes de animales este debe ser entendido más allá de su componente estético, ya que su uso estaba relacionado con el poder del animal al cual perteneció. En este contexto específico, se desconoce su procedencia, al igual que el del diente humano. Sin embargo, los diferentes tamaños y formas acampanadas sugieren que posiblemente provengan de un animal de gran tamaño. Concerniente a ello, Pedro Cieza de León señala que diversos ayllus y «caciques y principales» de la zona de Guancavilca tenían por tradición el uso de dientes con puntas de oro y que para hacer sacrificio tenían sus «atambores, y campanillas e ídolos figurados a manera de león y tigre que ellos adoraban» (Cieza de León, 2005 [1553]: 162). Dicha información permite inferir que el diente con funda metálica del collar esté relacionado con el padre (cacique o principal) de esta joven, puesto que en el ajuar de ella existen otros restos humanos en faneras de pelo, uñas y dientes. Estos elementos corporales también se repiten en el ajuar de los otros Niños del Llullaillaco y del Niño del Cerro El Plomo.

17A diferencia de otros objetos de prestigio, el collar no posee la presencia de mullu o spondylus, valva asociada a la deidad del mar o mamacocha. Las cuentas «menudas» hechas de este material eran llamadas «chaquira» y eran usadas por mujeres de principales y por señores de gran importancia (Cieza de León, 2005 [1553]: 139, 169). También existían chaquiras hechas de huesos (Cieza de León, 2005 [1553]: 83). A pesar de que este pendiente esté hecho con otras valvas marinas, su fina elaboración denota un gran trabajo y una consideración social de prestigio relacionada con la difícil extracción y movilidad entre espacios costeños y serranos.

18Finalmente, hay que tener en cuenta la importancia de las flores, las que se encuentran presentes en el tocado del Inca, en la iniciación de los jóvenes, para la protección del soberano, su esposa o quien las portaba, como ofrenda a las huacas y caminos y en algunas acciones rituales realizadas durante el Inti Raymi, Capac Raymi y equinoccios (Mulvany, 2005: 282-283). El tema es también mencionado por Guaman Poma de Ayala (1615: 87) quien se refiere a la flor uayoc tica, portada por Manco Capac. Las flores nos otorgan una amplitud comunicacional relacionada con un aspecto agrario-calendario, una marcación ritual del paisaje y una distinción del linaje inca (Mulvany, 2005: 384). Encontramos en el diccionario de González Holguín los nombres de parhuayan (flor del maíz), achancara (flor grande blanca y colorada), ayna çica (flor), chihuan huay (flor roja y amarilla), huariccolla (flor para hacer alumbrar), ñupchu (flor larguilla) y ttica (flores como plumaje), además se las asocia a la juventud (González Holguín, 2007 [1608]: 79, 354, 42, 94, 136, 181, 223). Asimismo, Bertonio (1612, libro II: 243) menciona que la flor colorada larguilla es conocida como «cantuta» o chihuanahuaya (fig. 8), la cual también se encuentra presente en algunos queros coloniales acompañada de símbolos míticos como el arcoíris y la doble serpiente (fig. 9). La cantuta era considerada la flor del soberano cuando tenía tonos rojos, anaranjados y violáceos (Mulvany, 2005: 383).

Figura 8 – Cantua boxifolia

Figura 8 – Cantua boxifolia

Disponible en https://www.guiadejardineria.com/​la-cantuta-o-flor-sagrada-de-los-incas/​

Figura 9 – Quero de madera con representación de cantutas, Museo Pedro de Osma

Figura 9 – Quero de madera con representación de cantutas, Museo Pedro de Osma

© Caroline Nautré

4. Los tupus: prendedores femeninos de la nobleza

19El uso de tupus, alfileres asociados a la vestimenta femenina, es una tradición ancestral en el mundo andino demostrada con el hallazgo de la «Dama de los cuatro tupus» en el año 2016. Esta mujer de unos 40 años perteneciente a la élite de la civilización Caral llevaba un collar elaborado con cuentas de moluscos, un dije de spondylus y otro de rodocrosita y cuatro prendedores o tupus confeccionados con huesos de mamíferos con representaciones zoomorfas, incluyendo dos aves y dos monos.

20Los tupus fueron usados por mujeres de alto rango social en las culturas prehispánicas. Usualmente eran elaborados en plata u otras aleaciones (plata y cobre), en hueso o madera. La mayoría de ellos estaban compuestos por un tallo fino y forma ovalada en la extremidad superior, aunque podían tener formas geométricas o zoomorfas, como serpientes bicéfalas o aves. En la época Inca los tupus sujetaban las llicllas y acsus de mujeres importantes, como la Coya, esposa del Inca. Los dibujos de Guaman Poma de Ayala de las mujeres de la élite con tupus son evocadores y permiten darnos cuenta de su presencia en la vestimenta femenina. Estos fueron encontrados en diversos contextos arqueológicos, tanto en la vestimenta de las Doncellas como en las estatuillas femeninas (fig. 10) halladas en los mismos contextos y también como ofrendas sueltas.

Figura 10 – Estatuilla femenina con tupus metálicos, volcán Ampato (a) y detalle tupu (b)

Figura 10 – Estatuilla femenina con tupus metálicos, volcán Ampato (a) y detalle tupu (b)

© Museo Santuarios Andinos (MUSA)

5. Simbólica de los colgantes de la Doncella del Ampato: mundo animal, pacto y fertilidad

  • 3 También llamada «Dama de hielo» o «Juanita» en honor al nombre de su descubridor, Johan Reinhard.

21El hallazgo de la Dama del Ampato3 fue realizado en 1995 por Johan Reinhard y José Antonio Chávez. El estado de conservación del cuerpo permitió practicarle diversos estudios que determinaron una edad de 14 años, mientras que la muerte fue ocasionada por un golpe con un objeto contundente al lado derecho de su cabeza. Estos datos permiten confrontar las informaciones consignadas por los cronistas, quienes sostienen que estos niños eran embriagados, enterrados vivos, ahogados, golpeados en la cabeza o estrangulados con un lazo (Molina, [2010] 1575: 89-90; Murúa, 1987 [1613]: 275; Ramos Gavilán, 2015 [1621]: 27; Cobo, 2016 [1653]: 275). Pese a los estudios realizados (Reinhard, 1996; Conklin, 1996; Chávez, 2001), aún permanecen algunas incógnitas en torno a esta joven y a los otros infantes sacrificados en el Ampato. Al parecer esta joven estuvo sola en una plataforma a 6300 m s. n. m., mientras dos niñas y un niño de entre 6 y 7 años fueron encontrados a 5800 m s. n. m. (Socha et al., 2021: 6-8). Entonces, ¿a qué corresponde esta diferencia de ubicación?

22La vestimenta de «Juanita» está conformada por diversos textiles escasamente estudiados, excepto por Conklin (1996). Poco se sabe acerca de quién fue esta Doncella o su rol dentro de la Capacocha, ya que, al ser encontrada fuera de su contexto arqueológico, no existe información de su plataforma ceremonial y demás objetos. A pesar de ello, nuestra aproximación puede hacerse a través de otros elementos asociados al cuerpo y bienes directamente ubicados sobre este, como los colgantes de los dos tupus que cerraban su acsu.

  • 4 Comunicación personal con Ruddy Perea Chávez, exdirector del Museo Santuarios Andinos, en el año 20 (...)

23Esta joven de cabello castaño oscuro tenía una larga trenza conectada mediante un hilo negro a su chumpi (cinturón) de diseños geométricos y con cuerdas amarillo-verde a los costados. Aquel, tanto por sus colores (amarillo, rojo, violeta en su parte central) y diseños (zigzag y círculos principalmente), presenta muchas similitudes con algunos textiles hallados en el contexto de Cerro Esmeralda. El cuerpo de «Juanita» fue encontrado envuelto por dos mantos de tonos café-beige, uno externo con bandas anchas sin diseños y otro interno con bandas más finas. La parte superior del cuerpo y rostro estaba cubierta por un tejido café-rojizo y café-amarillo con hilos de diversos colores en los bordes, similares a la vestimenta de las estatuillas antropomorfas. Este tipo de prendas femeninas de la nobleza, las «ñañacas», usualmente en algodón, eran usadas como cubrecabeza. Sobre sus hombros y anudada a su pecho con un tupu de plata, esta joven vestía una lliclla en algodón y lana de camélido de colores blanco y rojo con diseños geométricos amarillos, similar a los textiles de Cerro Esmeralda. Además, usaba un acsu, vestido envuelto a su cuerpo en tonos oscuros violáceos, asegurado por los tupus con los colgantes en estudio y zapatos llamados «pollqos». Dos elementos textiles fueron encontrados sobre su cuerpo. Uno es un chumpi de tonos café-beige con diseños geométricos colocado a la altura de las piernas, el cual pudo constituir una ofrenda diplomática similar al «uncu» del Llullaillaco. Este chumpi se encontraba asociado a un textil cuadrangular de algodón con múltiples objetos en su interior íntimamente relacionados con su portadora, entre ellos, pelo y posiblemente el cordón umbilical de la joven4.

24Dentro de los bienes de prestigio que conformaban la vestimenta de la Doncella del Ampato, fueron hallados unos objetos peculiares, desconocidos en otros contextos de Capacocha por el momento y cuya presentación detallada es inédita pese a haber sido brevemente mencionados por Conklin (1996). Nos referimos a los colgantes de los tupus que sujetaban el acsu de «Juanita» (fig. 11) designados como «supplemental offerings» (Conklin, 1996: 109). Estos eran de diversos materiales (madera, piedra, concha marina, fibra de camélido) y caían a la altura del pecho de la joven mujer, encima de sus brazos entrelazados.

Figura 11 – La Doncella del Ampato (a) y detalle de tupus y colgantes (b)

Figura 11 – La Doncella del Ampato (a) y detalle de tupus y colgantes (b)

© Johan Reinhard

  • 5 Gracias a la autorización del Dr. Franz Grupp, director del Museo Santuarios Andinos de Arequipa (p (...)

25Nuestra investigación en el Museo Santuarios Andinos de Arequipa durante el período 2022-2023 y el trabajo de inventario llevado a cabo junto con la arqueóloga Winnie Martínez nos han permitido acceder a la documentación y objetos arqueológicos relacionados con los bienes procedentes de diversos volcanes de la región5. Así, accedimos a los colgantes y realizamos nuevas fotografías (fig. 12) con la totalidad de piezas asociadas a los tupus, las cuales serán analizadas a continuación.

Figura 12 – Tupus localizados a los lados de «Juanita»

Figura 12 – Tupus localizados a los lados de «Juanita»

Tupu derecho con sus elementos asociados (de arriba hacia abajo): una aguja, dos keros miniatura y elemento cilíndrico, animal de madera y conchas marinas. Tupu izquierdo: «colmillos», cencerro, elemento en spondylus. Museo Santuarios Andinos (MUSA)

© Caroline Nautré

5. 1. El tupu derecho y sus elementos asociados

26El primer elemento corresponde a una aguja hecha con la espina de un cactus (fig. 13), posiblemente una neoraimondia arequipensis o el cactus pasacana, abundante en el valle del Colca y conocido por sus propiedades alucinógenas (Ceruti, 2013: 347). La presencia de la aguja podría ser interpretada como un indicador del rol de tejedora de la joven durante su vida y la confección de prendas textiles de prestigio como los cumbis, prendas destinadas a los personajes de alto rango social del Tawantinsuyu. En las figuras 14 y 15 apreciamos unas estatuillas antropomorfas femeninas de plata sin vestimenta, similares a las halladas en contextos de una Capacocha, que representan mujeres de la élite con un huso en la mano, elemento de importancia en la sociedad inca.

Figura 13 – Aguja del colgante (a) y detalle de la extremidad superior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

Figura 13 – Aguja del colgante (a) y detalle de la extremidad superior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

© Caroline Nautré

Figura 14 – Estatuilla femenina de plata con huso en la mano, Museo de Arte de Lima (MALI)

Figura 14 – Estatuilla femenina de plata con huso en la mano, Museo de Arte de Lima (MALI)

© Caroline Nautré

Figura 15 – Estatuilla femenina embarazada con huso en la mano, Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP)

Figura 15 – Estatuilla femenina embarazada con huso en la mano, Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP)

© Dagmar Bachraty

27La presencia de queros de madera con incisiones geométricas es recurrente en contextos de Capacocha. En el caso del volcán Ampato fueron hallados dos queros con la «Niña del tocado de plumas», dos más pequeños con el «Niño» y uno dentro del fardo de la «momia 4», detectado mediante una radiografía (Socha et al., 2021: 8). Estos queros (fig. 16) llevan en ambos lados diseños geométricos compuestos por líneas horizontales y diagonales en forma de «X» y rombos. A diferencia de los queros, el elemento cilíndrico asociado no presenta ningún tipo de diseño. Sin embargo, todos sirvieron de contenedor, ya que pudimos observar dentro la presencia de una sustancia orgánica no identificada que, debido al fuerte olor desprendido, podría corresponder a sebo.

Figura 16 – Queros y elemento cilíndrico en madera (a) y detalle en el interior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

Figura 16 – Queros y elemento cilíndrico en madera (a) y detalle en el interior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

© Caroline Nautré

28Los queros son vasos ceremoniales por excelencia, usados en festividades de gran importancia, ya que simbolizan pactos y alianzas entre los que bebían la chicha. En torno a ellos, Guaman Poma de Ayala (1615: 249) dibuja al propio soberano Inca brindando con Inti, el Sol, mediante unos vasos de chicha (fig. 17). En un quero colonial (fig. 18) figura una escena pintada en la cual observamos dos personajes de alto rango sentados uno frente al otro, brindando con un par de queros en el marco de posibles negociaciones. Entonces, la presencia de estos queros miniatura en los colgantes, con una presentación inusual ya que están pegados el uno al otro, podría sugerir la realización de una alianza o pacto, tal vez entre el Inca y el jefe provincial quien entregó a su hija en sacrificio.

Figura 17 – Junio, Haucaicusqui, bebe con el Sol en la Fiesta del Sol

Figura 17 – Junio, Haucaicusqui, bebe con el Sol en la Fiesta del Sol

Tomado de Guaman Poma de Ayala, 1615: 246

Figura 18 – Quero colonial, Museo Pedro de Osma

Figura 18 – Quero colonial, Museo Pedro de Osma

A. Quero en madera con dos personajes brindando, B. Detalle de personajes: se observa al Soberano (izquierda) libando junto a otro personaje (derecha), cada uno con dos queros en las manos

© Caroline Nautré

  • 6 Interpretación hecha tras una comunicación con el Dr. José Luis Martínez (comunicación personal, ma (...)

29Un elemento particularmente notorio entre los colgantes de la Doncella del Ampato es un pequeño animal de madera atado a una cuerda gruesa de diseños geométricos y círculos concéntricos de color rojo, negro y beige (fig. 19). Esta cuerda, por sus colores, técnica y diseños, es similar a las presentes en ondas ceremoniales y en las estatuillas halladas en contextos de una Capacocha. El animal con orejas y cola pronunciada e incisiones en la parte del lomo podría corresponder a un felino con cuerpo de lagarto, elemento recurrente en los queros cuzqueños6. Resulta interesante observar la proximidad entre los colgantes de queros miniatura y este animal, el cual estaba bajo los primeros. Respecto a la relación entre el felino y los vasos ceremoniales, el cronista Bartolomé Álvarez apunta en su descripción de la población altiplánica de Aullagas que «[a]l león mochan según sus tontedades, viéndole pintado y esculpido, porque de esta manera lo ponen: o en diversas maneras de vasijas de madera que tenían para beber en sus borracheras, o en los asientos en que se sientan o en los edificios de sus casas, donde hay maderamientos» (Álvarez, 1998 [1588]: 145).

Figura 19 – Animal colgante junto a la soga (a) y detalle (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

Figura 19 – Animal colgante junto a la soga (a) y detalle (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

© Caroline Nautré

30Finalmente, el último elemento consiste en unas conchas marinas de pequeñas dimensiones (fig. 20). Como lo mencionamos anteriormente, estos elementos están estrechamente vinculados con el mar. Recuerdan además las valvas de moluscos de la Doncella del Llullaillaco.

Figura 20 – Conchas marinas, Museo Santuarios Andinos (MUSA)

Figura 20 – Conchas marinas, Museo Santuarios Andinos (MUSA)

© Caroline Nautré

5. 2. El tupu izquierdo y sus elementos asociados

31En la parte superior del tupu izquierdo encontramos dos elementos triangulares de madera (fig. 21) que podrían representar unos colmillos, probablemente de felino, animal sagrado en la cosmovisión andina debido a su fuerza y poder. La representación del felino puede por lo menos remontar al Horizonte Temprano de la cultura Chavín, la cual tuvo una amplia difusión en las culturas posteriores. Esculturas como el «Dios de los Báculos», donde se mezclan distintos elementos zoomorfos (un felino, una serpiente y un ave), podrían simbolizar la unión de las fuerzas de esos animales procedentes de la selva y la sierra. La representación simultánea de estos animales sagrados podría simbolizar la unidad del territorio andino, aspecto que se encuentra de manera repetitiva en las culturas prehispánicas de manera realista, geométrica o a través de un elemento evocador, como los posibles colmillos de felino.

Figura 21 – «Colmillos» de madera, Museo Santuarios Andinos (MUSA)

Figura 21 – «Colmillos» de madera, Museo Santuarios Andinos (MUSA)

(a) «Colmillo oscuro» y (b) «Colmillo claro»

© Caroline Nautré

32El siguiente objeto adopta la forma de una pequeña caja de madera similar a un «cencerro» (fig. 22), dentro de la cual observamos un elemento que podría corresponder a sebo. Los documentos etnohistóricos coloniales describen la presencia de sebo como un elemento ofrendario de las ceremonias incas. El cronista indígena Joan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamayhua relaciona su uso con el acto de arpar, es decir, untar los ídolos con sangre humana o animal:

«Dizen que en tiempo deste los imbentaron el sacrificio de capac hucha cocuy, enterrándole á los muchachos sin mancha y con oro y plata, y lo mismo an embentado el arpar con sangre humana como con corderos blancos llamado Imacar paña, porque con aquello an hecho sus arpamientos y con cuyes, ó conejo, y çebo» (Pachacuti Yamqui Salcamayhua, 1879 [1613]: 259).

Figura 22 – «Cencerro» (a) y detalle al interior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

Figura 22 – «Cencerro» (a) y detalle al interior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

© Caroline Nautré

33El extirpador de idolatrías Pablo José de Arriaga menciona que el culto a las huacas, relacionado con la limpieza de acequias y llevado a cabo antes de emprender las actividades de sembrío, implicaba diversas ofrendas y sacrificios de chicha, coca y sebo: «[i]tem si saven, que alguna, o algunas personas ayan adorado a las Huacas, que llaman Compac, quando limpian las azequias para sembrar, y a las Huacas, que llaman Huanca, o Chichic, teniéndolas en medio de sus Chacras, y las ofrezcan sacrificios de chicha, coca, sebo quemado y otras cosas» (Arriaga, 2010 [1621]: 91).

34El último elemento está conformado por una cuerda rojiza que termina en un fragmento de spondylus (fig. 23). Su forma original ya no es visible posiblemente debido a la fragilidad del material, por lo que nos preguntamos si podría haber sido un animal o un ser antropomorfo o un elemento trapezoidal similar a los collares de estatuillas. Esta concha marina, conocida como mullo en las crónicas y descrita como «hija de la mar» (Murúa, 1987 [1613]: 68), era un bien sagrado en el mundo andino, al igual que el oro y la plata o tal vez más que ellos, ya que era una ofrenda recurrente en contextos funerarios y sacrificiales. Esta valva estaba asociada al agua y a la vida, aspecto que permite pensar que su color rojizo tendría relación con la energía vital de la sangre. Su presencia sobre el cuerpo de la joven podría hacer referencia a la fertilidad o una petición por agua para obtener buenos cultivos y mantener el equilibrio dentro de la sociedad.

Figura 23 – Elemento en spondylus con cuerda en fibra de camélido (a) y detalle del spondylus (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

Figura 23 – Elemento en spondylus con cuerda en fibra de camélido (a) y detalle del spondylus (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

© Caroline Nautré

35El mullu se encuentra generalmente en las Capacochas, ya sea en forma de valvas, estatuillas o como elemento de un collar. Guaman Poma de Ayala (1615) hace referencia a las ofrendas de mullu en la realización de una Capacocha para la fiesta del Inti Raymi o durante el Capac Raymi, en honor a los ídolos y huacas de las cuatro regiones del Imperio, entre ellos el Cuntisuyu, territorio donde se encuentra el volcán Ampato:

Idolos y huacas de los condesuyos: Arequipa conde, Hunculpi, Collahua conde, Cuzco conde, Huinacota, Toro Achambi, Pomatambo, Condesuyos, cada uno tuvo sus dioses idolos y huacas puestos por los incas para el sacrificio, como sacrificaban al huaca idolo de Coropuna orco con oro y plata y con niños de doce años y plumas de parihuana y de huachihua, coca, mullu, sanco (Guaman Poma de Ayala, 1615: 93).

36La mención constante del mullu en ofrendas de una Capacocha hace aún más notoria su ausencia en el contexto de la «Niña del tocado de plumas» (Ampato). En ese caso no se encontraron valvas o estatuillas elaboradas con ese material, aunque sí las había en un pozo ofrendario cercano al enterratorio. Finalmente, queremos subrayar que este tipo de cuerda rojiza con spondylus de forma geométrica trapezoidal es similar a los colgantes de estatuillas de contextos de una Capacocha (fig. 24). También nos recuerda al collar de spondylus del Llullaillaco (fig. 25).

Figura 24 – Estatuilla femenina de oro del Ampato (a) y detalle de los colgantes en spondylus (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

Figura 24 – Estatuilla femenina de oro del Ampato (a) y detalle de los colgantes en spondylus (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)

© Caroline Nautré

Figura 25 – Collar de spondylus, volcán Llullaillaco

Figura 25 – Collar de spondylus, volcán Llullaillaco

© Johan Reinhard

37Los colgantes de la Doncella del Ampato, asociados al mundo marino y animal, tienen un fuerte componente político. Esto es sugerido a través de los queros y su relación con las celebraciones mayores del Imperio, alianzas entre el Inca y los jefes provinciales o el Inca y las deidades. Existe documentación colonial que hace referencia a tupus y colgantes directamente vinculados con el Inca, como, por ejemplo, el relato de Rodrigo Hernández Príncipe, el extirpador de idolatrías, quien ofrece en su crónica una descripción detallada de la Capacocha de Tanta Carhua, una niña de 10 años dada en sacrificio por su padre para el Inca. Además de los objetos ofrendados, es el soberano quien le habría atribuido el nombre de Tanta Carhua en honor a la huaca donde fue sacrificada: «(…) estaba la capacocha sentada a uso gentilico con alhajas de olletas cantarillos y los topos y dijes de plata muy vistosos que el Inga le había dado en dones» (Hernández Príncipe, 1923 [1622]: 62).

38De tal manera podríamos sugerir que, en el caso de «Juanita», el Inca pudo tener una participación directa en cuanto a los bienes observados sobre su cuerpo, confiriéndoles un carácter sagrado relacionado con el soberano y el Cuzco. Además, la vestimenta de la Doncella, similar por sus formas, colores y diseños a las estatuillas de estilo cusqueño halladas en contextos de Capacocha, invitan a vincularla con una representación del poder del Incario. Así, es posible conjeturar que esta fue una Ñusta cuzqueña o joven vinculada al poder del Tawantinsuyu y cabe preguntarse si sería la hija de un personaje de alto rango de Cuzco o un mitimae del valle del Colca. Aunque no podamos saber con certeza quién fue precisamente la Doncella del Ampato, el estudio de su vestimenta y ajuar abre la discusión y ofrece alternativas de interpretación.

6. Conclusión

39El análisis de los símbolos de poder, tales como el collar y colgantes de las Doncellas del Llullaillaco y del Ampato, dos contextos separados por más de 1000 km, invita a reflexionar acerca de la identidad, rol y estatus de estos niños y jóvenes sacrificados, quienes podrían ser hijos de jefes provinciales o cuzqueños.

40Por un lado, en el caso de la Doncella del Llullaillaco, su vestimenta-ajuar sugiere que pertenecería a un acllawasi y no sería cuzqueña. Además, el tipo de urdimbre de su acsu y lliclla, al igual que su peinado, permiten pensar en una filiación altiplánica; mientras el porte de un tocado de plumas blancas sería un distintivo de la posición social del acllawasi al cual perteneció y el uncu de «llave inca», un símbolo atribuido a algún jefe provincial. Además, algunas doncellas sacrificadas en este contexto también representarían el poder político masculino de su padre y el femenino, puesto que su collar indica la compleja disposición de un elemento de protección o prestigio político y un objeto de poder en sí mismo, lo que lo hace contenedor de dualidades complementarias importantes dentro de la ideología inca. Por lo mismo, sus componentes nos hablan no solo de representaciones simbólicas propias de todo el Tawantinsuyu, sino de la existencia de espacios de poder contenidos en representaciones zoomorfas y naturales que acompañaron a estas jóvenes en su viaje al mundo de los dioses.

41Por otro lado, el caso de la Doncella del Ampato sugiere una relación estrecha entre la joven y el Cuzco e invita a pensar acerca de la participación del Inca en una Capacocha. Este estudio nos lleva también a reflexionar acerca de los collares y tupus con colgantes, debido a que estos últimos objetos no tendrían simplemente una función utilitaria relacionada con la fijación de las prendas (acsus o llicllas), sino una connotación simbólica estrechamente relacionada con el poder y el rol de sus portadoras dentro del sacrificio; además, nos lleva a pensar en el uso mayoritario de la madera en los colgantes de «Juanita». Este aspecto nos deja más preguntas acerca de la materialidad de los objetos colgantes, debido a que una Niña encontrada en 1996 en el volcán Pichu Pichu (Arequipa) presentaba también elementos de oro, plata, turquesa y madera en la parte del pecho, muy similares a los colgantes y collar de las Doncellas estudiadas. Asimismo, la presencia de una aguja, un cencerro de madera y algunos objetos metálicos de forma acampanada, posiblemente vinculados a la flor llamada «cantuta», podrían simbolizar dones otorgados a las Doncellas sacrificadas y elementos de prestigio pertenecientes a círculos de poder masculinos y femeninos del Tawantinsuyu.

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Nota al final

1 Comunicación personal en marzo del 2022 con Gabriela Recagno, exdirectora del Museo de Alta Montaña de Salta (MAAM), Argentina. En esta institución se encuentran los tres cuerpos de los sacrificados en el volcán Llullaillaco y sus objetos.

2 Según el diccionario de González Holguín (2007 [1608]: 131, 391): «el sartal de cuentas, collares y todo lo que se ponen al cuello hombres y mujeres» lleva el nombre de huallcca, palabra que también es designada una «presea de gran valor».

3 También llamada «Dama de hielo» o «Juanita» en honor al nombre de su descubridor, Johan Reinhard.

4 Comunicación personal con Ruddy Perea Chávez, exdirector del Museo Santuarios Andinos, en el año 2019.

5 Gracias a la autorización del Dr. Franz Grupp, director del Museo Santuarios Andinos de Arequipa (período 2022-2023).

6 Interpretación hecha tras una comunicación con el Dr. José Luis Martínez (comunicación personal, marzo de 2023).

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Índice de ilustraciones

Título Figura 1 – Mapa de las Capacochas citadas en el artículo
Créditos Fuente: Google Earth, 2024
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-1.jpg
Ficheros image/jpeg, 372k
Título Figura 2 – Collar de la Niña del Chuscha, Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-2.jpg
Ficheros image/jpeg, 80k
Título Figura 3 – Collar del Niño del Aconcagua, Museo Canals Frau, Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO)
Créditos © Dagmar Bachraty
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-3.jpg
Ficheros image/jpeg, 223k
Título Figura 4 – Collar de la Doncella del Llullaillaco
Créditos Foto de Archivo, Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) - Lisardo Maggipinto
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-4.jpg
Ficheros image/jpeg, 573k
Título Figura 5 – Lámina de «Mama Vaco» o la primera Coya
Créditos Tomado de Guaman Poma de Ayala, 1615: 120
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-5.jpg
Ficheros image/jpeg, 731k
Título Figura 6 – Fardo funerario femenino, Museo Oro del Perú
Leyenda a. Detalle costado derecho del collar con plaquitas trapezoidales de spondylus; b. Detalle frontal del collar; c. Detalle costado izquierdo del collar con cuentas y colgantes hechos con conchas de moluscos
Créditos © Dagmar Bachraty
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-6.jpg
Ficheros image/jpeg, 1,7M
Título Figura 7 – Collar con colgantes de «campanitas» de procedencia costeña no especificada, Museo Oro del Perú
Créditos © Dagmar Bachraty
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-7.jpg
Ficheros image/jpeg, 86k
Título Figura 8 – Cantua boxifolia
Créditos Disponible en https://www.guiadejardineria.com/​la-cantuta-o-flor-sagrada-de-los-incas/​
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-8.jpg
Ficheros image/jpeg, 129k
Título Figura 9 – Quero de madera con representación de cantutas, Museo Pedro de Osma
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-9.jpg
Ficheros image/jpeg, 210k
Título Figura 10 – Estatuilla femenina con tupus metálicos, volcán Ampato (a) y detalle tupu (b)
Créditos © Museo Santuarios Andinos (MUSA)
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-10.jpg
Ficheros image/jpeg, 1,1M
Título Figura 11 – La Doncella del Ampato (a) y detalle de tupus y colgantes (b)
Créditos © Johan Reinhard
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-11.jpg
Ficheros image/jpeg, 4,7M
Título Figura 12 – Tupus localizados a los lados de «Juanita»
Leyenda Tupu derecho con sus elementos asociados (de arriba hacia abajo): una aguja, dos keros miniatura y elemento cilíndrico, animal de madera y conchas marinas. Tupu izquierdo: «colmillos», cencerro, elemento en spondylus. Museo Santuarios Andinos (MUSA)
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-12.jpeg
Ficheros image/jpeg, 127k
Título Figura 13 – Aguja del colgante (a) y detalle de la extremidad superior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-13.jpg
Ficheros image/jpeg, 452k
Título Figura 14 – Estatuilla femenina de plata con huso en la mano, Museo de Arte de Lima (MALI)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-14.jpg
Ficheros image/jpeg, 2,5M
Título Figura 15 – Estatuilla femenina embarazada con huso en la mano, Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP)
Créditos © Dagmar Bachraty
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-15.jpg
Ficheros image/jpeg, 2,8M
Título Figura 16 – Queros y elemento cilíndrico en madera (a) y detalle en el interior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-16.jpg
Ficheros image/jpeg, 427k
Título Figura 17 – Junio, Haucaicusqui, bebe con el Sol en la Fiesta del Sol
Leyenda Tomado de Guaman Poma de Ayala, 1615: 246
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-17.jpg
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Título Figura 18 – Quero colonial, Museo Pedro de Osma
Leyenda A. Quero en madera con dos personajes brindando, B. Detalle de personajes: se observa al Soberano (izquierda) libando junto a otro personaje (derecha), cada uno con dos queros en las manos
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-18.jpg
Ficheros image/jpeg, 2,9M
Título Figura 19 – Animal colgante junto a la soga (a) y detalle (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-19.jpg
Ficheros image/jpeg, 570k
Título Figura 20 – Conchas marinas, Museo Santuarios Andinos (MUSA)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-20.jpeg
Ficheros image/jpeg, 102k
Título Figura 21 – «Colmillos» de madera, Museo Santuarios Andinos (MUSA)
Leyenda (a) «Colmillo oscuro» y (b) «Colmillo claro»
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-21.jpg
Ficheros image/jpeg, 286k
Título Figura 22 – «Cencerro» (a) y detalle al interior (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-22.jpg
Ficheros image/jpeg, 328k
Título Figura 23 – Elemento en spondylus con cuerda en fibra de camélido (a) y detalle del spondylus (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-23.jpg
Ficheros image/jpeg, 222k
Título Figura 24 – Estatuilla femenina de oro del Ampato (a) y detalle de los colgantes en spondylus (b), Museo Santuarios Andinos (MUSA)
Créditos © Caroline Nautré
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-24.jpg
Ficheros image/jpeg, 748k
Título Figura 25 – Collar de spondylus, volcán Llullaillaco
Créditos © Johan Reinhard
URL http://journals.openedition.org/bifea/docannexe/image/15154/img-25.jpg
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Para citar este artículo

Referencia en papel

Dagmar Bachraty y Caroline Nautré, «Ajuares de la nobleza en contextos de Capacocha: collares, tupus y colgantes de las Doncellas del Ampato y Llullaillaco»Bulletin de l'Institut français d'études andines, 52 (1) | 2023, 21-46.

Referencia electrónica

Dagmar Bachraty y Caroline Nautré, «Ajuares de la nobleza en contextos de Capacocha: collares, tupus y colgantes de las Doncellas del Ampato y Llullaillaco»Bulletin de l'Institut français d'études andines [En línea], 52 (1) | 2023, Publicado el 13 septiembre 2024, consultado el 06 septiembre 2026. URL: http://journals.openedition.org/bifea/15154; DOI: https://doi.org/10.4000/12g5o

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Autores

Dagmar Bachraty

Investigadora asociada al Centro de Estudios Históricos de la Universidad Bernardo O´Higgins y al Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad de Chile. Orcid: 0000-0002-6020-0579. E-mail: djbachraty@uc.cl

Caroline Nautré

Doctoranda asociada al Laboratoire «Mondes Américains UMR-8168» de la Université Paris Nanterre. E-mail: caroline.np@parisnanterre.fr

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Derechos de autor

CC-BY-NC-ND-4.0

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