Cervantes y los perros del «Coloquio»: una cinología de la fábula
Texte intégral
Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto «DIALOMOM 2. Dialogyca: Del manuscrito a la prensa periódica. Estudios filológicos y editoriales del diálogo hispánico en dos momentos 2», n.º ref. PID2021-125646NB-I00 (MCIE/AEI), con sede en el IUMP (UCM). Además, la aportación de Blanca Santos de la Morena ha sido financiada por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación español a través de la ayuda RYC2021-034856-I del programa Ramón y Cajal 2021.
- 1 Freud, Sigmund, Lettres de jeunesse, Paris, Gallimard, 1990, p. 140.
Los miembros de la A.E. se llaman «perros»; este es el mayor título que han tenido y tendrán1.
- 2 Sobre este aspecto de la recepción del «Coloquio», léanse las páginas de León Grinberg y Francisco (...)
- 3 Riley, «Cervantes, «Freud and Psychoanalytic Narrative Theory», Modern Language Review, n° 88, 1993 (...)
- 4 Lakhdari, Sadi, «Freud et Cervantès», Érès, n° 6, 2005, p. 83: «Les chiens se demandent, comme Desc (...)
11871. «Querido Berganza:». Así empezaban, y en castellano, las cartas del adolescente Sigmund Freud a su amigo Eduard Silberstein, al cual designaba con el nombre del famoso alano inventado por Cervantes2. La afición que Freud sentía psor la última «novela ejemplar» llegaba hasta tal punto que se autoapodaba Cipión, firmando las epístolas a su compañero con la despedida «Tu fiel Cipio». El relato escrito por Campuzano debió de haber hechizado de alguna manera al futuro neurólogo austriaco. Tanto fue así que los dos, Freud y Silberstein, formaban así la «Academia Española», «ambos los únicos miembros de la A.E.», ambos «p.e.e.h.d.S», perros en el hospital de Sevilla. Durante diez años, los dos amigos se carteaban con el orgullo de haber adoptado los papeles de Cipión y Berganza. Las razones han parecido obvias: en el diálogo entre los dos alanos de Mahúdes se iba perfilando una mayéutica cinóloga, un canino logos, que luego cristalizaría en el psicoanálisis3; además, el relato de las aventuras de Berganza parecía ser fruto de una pesadilla, es decir, de una de las materias mentales predilectas de Freud4. Como la pareja que aunaba Sancho Panza con Alonso Quijano, la de los dos perros del hospital vallisoletano posee una densidad icónica, una fuerza fantasmática singular y, casi podríamos decir, una estabilidad vigorosa que el paso de los siglos no logra deshacer.
2La «Novela y coloquio», sin embargo, y pese a la copiosa bibliografía que se granjeó, ha recibido enfoques de cariz generalmente teórico. Para dar con el encanto del relato, la crítica persiguió deslindar en efecto su peculiar naturaleza. Tres grandes preguntas han estructurado la empresa científica: ¿es el «Coloquio» una novela picaresca?; ¿cómo comprender su disposición burlesca y paródica?; ¿cuáles son los componentes que hacen de este «sueño» un texto literario?
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- 5 Sobre la adscripción a la sátira menipea, véanse las lecturas recientes de Pedro Ruiz Pérez, «Vente (...)
- 6 En esta línea se pueden leer los trabajos de Blanco Aguinada (1957), Sobejano (1975) y Rey Hazas (1 (...)
Así, dentro del debate genológico, los que alinean al «Coloquio» con la prole del Lazarillo discuten con los que prefieren anclarlo en la secular tradición iniciada por Apuleyo y Luciano5. Más allá de sus divergencias, sin embargo, un relativo consenso emerge para alejar a Cipión y Berganza de Guzmán de Alfarache, como si de un antepasado indigno se tratara6.
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- 8 Edwin Williamson, «Cervantes as Moralist and Trickster: the Critique of Picaresque Autobiography in (...)
- 9 Francisco Márquez Villanueva, Cervantes en letra viva: estudios sobre la vida y obra, Barcelona, Re (...)
- 10 Joseph Hillis Miller, «El Coloquio de los perros como narrativa posmoderna», en J. Jiménez Heffern (...)
Lo esencial, para la crítica, consistía a menudo en garantizar la literariedad de la duodécima novela de Cervantes con objeto de ajustarla a los ideales universitarios: se ha buscado el aperturismo de la obra8, su verosimilitud maravillosa9 y su denso posmodernismo10.
- 11 Oldrich, Belic, Analisis estructural de textos hispanos. Madrid: Prensa española, 1969; Peter N. Du (...)
- 12 Sobre las funciones ejemplarizantes que algunos autores relacionan con las secuelas del erasmismo e (...)
- 13 Agustín González de Amezúa y Mayo, en Miguel de Cervantes, El casamiento engañoso y el coloquio de (...)
- 14 Sobre el relato-confesión: Michel Moner, Cervantes conteur: écrits et paroles, Madrid, Casa de Velá (...)
- 15 Jarocka ibid., p. 17, y, sobre todo, la síntesis esencial de J. García López en su ed. del «Coloqui (...)
3No obstante, como han señalado algunos exegetas, las tres grandes conclusiones del trabajo crítico sobre el coloquio deberían ponerse en tela de juicio: el aire de familia con la picaresca alemaniana podría revelar una filiación estrecha con el Guzmán11; detrás de la parodia del sermón, despuntan posibles funciones ejemplarizantes12; en cuanto a la óptica filológica, podría haber producido múltiples deformaciones del «Coloquio» como los hrönir borgianos de Tlön, que invisibilizan las auténticas prácticas históricas que el texto manifiesta (los sueños proféticos o los panfletos históricos13, los diálogos amistosos y sinceros14 o los monólogos íntimos15).
- 16 Julio Rodríguez-Luis, Novedad y ejemplo de las Novelas ejemplares, Madrid, Porrúa, 1980 (vol. 1), p (...)
- 17 Jarocka, 1979, pp. 12-17 y Hainsworth, 1933.
- 18 Alberto Blecua, «Libros de caballerías, latín macarrónico y novela picaresca: la adaptación castell (...)
4Sin pretender abarcar el conjunto de la novela corta, el presente trabajo científico busca comprender in eventu la singularidad de la «Novela y diálogo que pasó entre Cipión y Berganza». Para conseguirlo, este volumen pretende entender por qué Cervantes concedió el protagonismo narrativo y discursivo de su duodécima novela ejemplar a dos animales, a dos perros. Si, por un lado, Berganza es, como observó, Julio Rodríguez Luis, un criado «en forma de perro»16, por otro lado, Cipión es un censor que ladra contra la verborrea de su «hermano». Los comentaristas han percibido con razón la intención cervantina de resaltar el parecido de los dos perros con la escuela cínica, pero en el viaje de Berganza, salta a la vista también la posible resonancia de Argos, el perro de Ulises, con los distintos ecos que este modelo supone, por no hablar de los subtextos orientales del Calila y Dimna y Las mil y una noches17. Pero ¿no deberíamos aquí también acercarnos a la realidad histórica y cortesana para entender que Cipión, como sugiere el traductor castellano del Baldus, suele ofrecer igualmente una representación de los cortesanos incontinentes?18 Lo cierto es que no se ha llevado a cabo un programa de análisis del interés que Cervantes podía asignar a la figura habladora del perro. La prosopopeya animal era un truco retórico conocido, pero para llegar a obtener un relato curricular de andadura dialógica y perruna había que andar un buen trecho. ¿Cuáles han sido, por lo tanto, las pretensiones más o menos explícitas, más o menos encubiertas, de Miguel de Cervantes a la hora de dar la voz cantante a un alano?
5Para responder a este interrogante, cada uno de los ensayos reunidos aquí abre una perspectiva distinta. El contexto de escritura y los prolegómenos del relato de la vida de Berganza sugieren, en efecto, algunas calas para indagar la naturaleza canina de los dos protagonistas.
6El primer ensayo, titulado «De animales e identidades en las Novelas ejemplares: hacia “El coloquio de los perros”» estudia la presencia animal en el conjunto de la colección, con especial hincapié en aquellos usos simbólicos relacionados con la construcción de la identidad de los personajes. Manuel Piqueras Flores y Blanca Santos de la Morena ponen el acento en «La Gitanilla», en la que analizan el símbolo del águila y la presencia de la mula, y en «La ilustre fregona», donde profundizan en la identificación de Costanza y Carriazo como mula y asno respectivamente. Se toman estos ejemplos como prueba de un cuestionamiento del linaje como componente definitorio de la identidad. Esta perspectiva se proyecta a la interpretación de «El coloquio de los perros» desde algunos aspectos contradictorios de la simbología de estos animales: la imagen de comer el propio vómito, que declara la incapacidad para el aprendizaje, y la memoria, que se vincula con la fidelidad.
- 19 Canines in Cervantes and Velázquez: an Animal Studies Reading of Early Modern Spain, Farnham- Burli (...)
7El segundo ensayo examina la novela corta a la luz de los Animal Studies con el fin de estudiar a los dos personajes de Cipión y Berganza dentro del marco cotidiano de las múltiples formas de existencia y de coexistencia de los perros en la sociedad de principios del Seiscientos. Como comenta John Beusterien en «Del enxiemplo alano»19, la crítica tiende a referirse a los perros en términos generales o bien como símbolos, sin ahondar en los distintos papeles que la sociedad áurea daba a los perros en la vida cotidiana y sin enmarcar sus análisis en la raza particular de los dos amigos, la de los alanos. ¿Por qué Cervantes hizo de sus dos personajes dialogantes perros de caza y de agarre? ¿Por qué una raza que hunde sus orígenes en el pasado godo? ¿Estas coordenadas ficcionales podría sugerir alguna pista que ayude a comprender la «ejemplaridad» del relato?
8Siguiendo la pista de los realia, Jorge García López se interroga sobre la dimensión biográfica del diálogo en «Cipión y Berganza en la vida de Cervantes». Cuestionando los asedios barthianos de la «muerte del autor», A. Compagnon nos ha invitado en La vie derrière soi (2021) a reconocer los últimos años de escritura de los grandes autores de la literatura como posibles piezas de un puzle testamentario. García López, historiador de don Miguel, traza en «Cipión y Berganza en la vida de Cervantes» los contornos de la última novela ejemplar desde el punto de vista del taller del creador. Retomando los distintos indicios de escritura dentro del coloquio, el biógrafo muestra por qué podemos pensar que el diálogo perruno «se escribió al menos en dos tandas perfectamente diferenciadas», dando a leer así «personajes» en la primera parte de la novela corta, cuando la segunda parte ofrece más bien un retablo de «figuras». El «Coloquio de los perros» sería, pues, representativo de esta etapa importante de la vida de Cervantes tras el éxito del Quijote. Desde esta perspectiva, interrogarse sobre la impronta biográfica en la ficción significa buscar por qué, por un lado, tiene un «carácter tan culto», impregnado por la cultura del cinismo y del escepticismo, y cómo, por otro lado, la estratagema de la caja china permite expandir el famoso discurso del canónigo del primer Quijote.
- 20 Sobre el horizonte evangélico: Correard, ibid., 2021, 336-338.
9Un cuarto acercamiento, en coherencia con la historiografía bibliográfica, indica el camino de la tradición religiosa. Desde este punto de vista, si bien se ha estudiado con resultados interesantes el entronque del cuento con la escuela de Diógenes, no se ha examinado con la atención suficiente el componente cristiano. Si el don del habla es un «milagro», la inscripción del recorrido de Berganza dentro del paradigma católico carece aún de las investigaciones necesarias20. Detrás de la «gran fidelidad» de los perros, podemos preguntarnos si no late una cuestión de la fe. Como ha señalado J. Hillis Miller, el «Coloquio de los perros» «está poseído por un sentimiento de urgencia, como si los perros estuvieran hablando en contra de la muerte, hablando para posponer la muerte, como el propio Cervantes» (2008, p. 73). Especialista de la tradición bíblica durante los dos Siglos de Oro, Elvezio Canonica, en «La oposición simétrica y especular entre los amos de Berganza como figura de la inversión en los valores sociales proclamados en la profecía de la Camacha», después de manifestar cómo se oponen los 5 amos de la primera parte del coloquio con los 5 últimos, nos recuerda hasta qué punto el texto del Nuevo Testamento subyace en varias acciones, descripciones y expresiones de la historia de Berganza. La profecía de la Camacha no es el único componente novelesco en convocar a los evangelios. Desde el perro guardián hasta el hospital de la Resurrección deslinda, si no un camino de perfección, por lo menos un «rumbo» para «las almas», donde la caridad, la fe y la esperanza son aquí también virtudes centrales.
10De profundos alcances filosóficos y biográficos, el protagonismo canino del «Coloquio» entraña también sin duda significados humanos: entre el símbolo inaugural de la amistad perfecta y la profecía central del derrumbamiento de los soberbios, la prosopopeya perruna esboza una especie de encarnación que apunta a un envés de la sociedad de hierro que atraviesa (Molho, 1970). Si los Sueños literarios son un llamamiento al despertar, ¿qué aviso ético pintó Cervantes para sus contemporáneos? De la misma manera que la Eneida, la Comedia dantesca (ambas según la exégesis de C. Landino) y los primeros Sueños quevedianos ofrecían advertencias morales, el somnium de Cervantes pudiera ser un emblema, como una guía tropológica. La mera posibilidad de que Berganza sea un ser humano transformado en animal recordaba los subtextos paganos donde las hechiceras castigan la hybris humana. Así, en «El perro humilde y el celo servicial: un análisis de mitificación (autobiográfica)», Pierre Darnis muestra que, al menos en un nivel más superficial, una de las principales razones que llevaron a Cervantes a escoger a un perro fue la de ser una imagen emblemática de servicio humilde para que Berganza apareciera en las antípodas de la libertad-hybris que lucen negativamente tanto el estereotipado héroe picaresco como el protagonista pecaminoso del «Casamiento engañoso»: la defensa de la humildad brindada por el coloquio tenía la ventaja de contradecir de dos maneras la tendencia ambiciosa de la «prole de Celestina», a veces teñida del soplo protestante de la predestinación.
- 21 Alicia Parodi, Las Ejemplares: una sola novela. La construcción alegórica de las Novelas ejemplares (...)
- 22 En ningún caso la alegoría (el «ánima del ánima» de la fábula, según dicho tratadista, en la epísto (...)
11Si la piel del perro se antojó a Cervantes un envoltorio idóneo, dotado de gran plasticidad para arropar conceptos abstractos, el trabajo cinológico que desarrolla este volumen colectivo también plantea desde luego la cuestión del «alegórico» juego de «bolos» propuesto por Cervantes a sus lectores. Ni el esfuerzo autorial de la mímesis y ni el de la verosimilitud se oponen a la poética de la «adivinanza» que contiene la última novella. Como han observado varios estudiosos, el «disparate» del dialogar de dos perros no se agota en la dialéctica de la creencia o incredulidad21. A semejanza del «licenciado» y silencioso lector del «Coloquio» (Peralta), los lectores discretos deben hacer tal vez un uso intenso de «los [ojos] del entendimiento». Si Peralta, imagen de «lector modelo», quiere descansar después del trabajo intelectual exigido por el relato cervantino, ¿qué esconde, pues, la retórica ilusionista de la tropelía? ¿Cómo el prisma canino de la panorámica cervantina favorece la intelección alegórica que, para Alonso López Pinciano, era la condición imprescindible de la realización literaria de un texto?22 Esta investigación la lleva a cabo Nicolas Correard en «Circunloquios y rodeos caninos: disimulo, alegoría y sentido político del «Coloquio de los perros». Con ella, entendemos la sutil forma de comunicación de Cervantes, entre la locuacidad y el «buey en la lengua». Si, en efecto, como sugiere el comparatista francés, Cipión y Berganza son las máscaras del diálogo secreto que sostienen Peralta y Campuzano sobre la república de España, podemos entender que la gobernanza del momento esté cuestionada simultáneamente por Cervantes en su alegórico «coloquio» con su público.
- 23 Michel Moner, Cervantès: deux thèmes majeurs (l’amour – les armes et les lettres), Toulouse, France (...)
12Al lado del rastreo de las «figuras» alegorizantes del «Coloquio» y de la exégesis preconizada por Alfonso de Carvalho (El cisne de Apolo), quizá sea necesario acudir también a la omnipresente cultura de los emblemas. Desde la llegada del duque de Lerma a la privanza de Felipe III, la vena de los emblemata iba en aumento. Estudiar, pues, cómo este arte iconográfico impregnó la narrativa de la ejemplaridad cervantina podría ayudarnos a esclarecer el trabajo compositivo del «Coloquio». M. Moner y, de manera más reciente, D’Onofrio subrayaron la importancia que este sustrato mental e imaginario tuvo para la conceptualización de la narrativa cervantina23. ¿Cómo entender así el valor de la amistad simbólica de Cipión y Berganza, la de los perros junto a los hermanos de la Orden de San Juan de Dios? ¿Qué significa que velen los alanos como aquellos «leones» emblemáticos que guardan casas «con grande cuidado y vigilancia» (p. 535)? En el último trabajo de este conjunto, «La forma de la espera». Apuntes sobre el simbolismo canino en «El coloquio de los perros» de Cervantes, la propia Julia D’Onofrio da cuenta de las distintas representaciones emblemáticas de las que pudo valerse Cervantes para nutrir de sentidos varios las figuras de Cipión y de Berganza. A diferencia de lo que sucede en los emblemas, el autor alcalaíno no necesitaba ceñirse a una simbolización unívoca, sino que pudo tejer una ficción en la que se combinaran varios de los significados asociados al perro. Se plantea que Cipión y Berganza actúan como animales de rastreo en busca de la verdad, que se sitúan en el umbral, en la esperanza de «volver a su forma verdadera».
13Reuniendo especialistas en la obra de Cervantes, los directores de este monográfico esperan, por lo tanto, que esta miscelánea sobre Cervantes y los perros del «Coloquio» represente de alguna manera una cinología de la fábula, que pueda revelar las complejas funciones y relaciones que tienen entre sí los perros y sus homólogos humanos en la última novela ejemplar.
Notes
1 Freud, Sigmund, Lettres de jeunesse, Paris, Gallimard, 1990, p. 140.
2 Sobre este aspecto de la recepción del «Coloquio», léanse las páginas de León Grinberg y Francisco Rodríguez («Cervantes as Cultural Antecesor of Freud», Quixotic Desire: Psychoanalytic Perspectives on Cervantes, ed. Ruth El Saffar and Diana de Armas Wilson, Ithaca-Londres, Cornell University Press, 1984, pp. 28-31.
3 Riley, «Cervantes, «Freud and Psychoanalytic Narrative Theory», Modern Language Review, n° 88, 1993, 1-14.
4 Lakhdari, Sadi, «Freud et Cervantès», Érès, n° 6, 2005, p. 83: «Les chiens se demandent, comme Descartes dans ses méditations, s’ils ne sont pas en train de rêver, puis Berganza rapporte à la fin qu’ils seraient fils jumeaux d’une célèbre sorcière et qu’ils auraient été transformés en chiens par vengeance d’une rivale jalouse»).
5 Sobre la adscripción a la sátira menipea, véanse las lecturas recientes de Pedro Ruiz Pérez, «Venteando la novela» (en La tropelía. Hacia el Coloquio de los perros, ed. J. Jiménez Heffernan, Tenerife, Artemisa, 2008, pp. 379-429) y Nicolas Correard, Nicolas, «Cervantes y la metamorfosis novelística de la sátira: el Coloquio de los perros en la tradición menipea», Sátira menipea y renovación narrativa en España, ed. E. Canonica, P. Darnis, P. Ruiz Pérez, A. Vian Herrero, Bordeaux-Cordoue, PUB-UCOPress, 2017, pp. 283-307.
6 En esta línea se pueden leer los trabajos de Blanco Aguinada (1957), Sobejano (1975) y Rey Hazas (1983).
7 Respectivamente, una parodia del Guzmán para Blanco Aguinada (1587, p. 333) y de la Eneida para Amezúa y Mayo (1958, p. 621).
8 Edwin Williamson, «Cervantes as Moralist and Trickster: the Critique of Picaresque Autobiography in El casamiento engañoso and El coloquio de los perros», Essays in Honour of Edward C Riley, Edimbourg, Department of Hispanic Studies - Edinburg, 1989, pp. 183-199; Julian Jiménez Heffernan, «Entre lobos y hombres: la causa de los perros», en J. Jiménez Heffernan, La tropelía: hacia El Coloquio de los Perros de Cervantes, Madrid, Artemisa, 2008, pp. 9-29.
9 Francisco Márquez Villanueva, Cervantes en letra viva: estudios sobre la vida y obra, Barcelona, Reverso, 2005, pp. 268-285; Rey Hazas, «Género y estructura de El coloquio de los perros, o “cómo se hace una novela”», en José Jesús Bustos Tovar, Lenguaje, ideología y organización textual en la Novelas ejemplares, Madrid-Toulouse, Universidad Complutense – Université Toulouse-Le Mirail, 1983, pp. 138-139.
Márquez Villanueva, 2005, Cervantes en letra viva: estudios sobre la vida y obra, Barcelona, Reverso.
10 Joseph Hillis Miller, «El Coloquio de los perros como narrativa posmoderna», en J. Jiménez Heffernan, La tropelía: hacia El Coloquio de los Perros de Cervantes, Madrid, Artemisa, 2008, pp. 33-98.
11 Oldrich, Belic, Analisis estructural de textos hispanos. Madrid: Prensa española, 1969; Peter N. Dunn, «Cervantes de/reconstructs the Picaresque», Cervantes, 2, 1982, pp. 109-131.
12 Sobre las funciones ejemplarizantes que algunos autores relacionan con las secuelas del erasmismo español: Edward C. Riley, «Cervantes and the Cynics (El licenciado Vidriera and El coloquio de los perros)», Bulletin of Hispanic Studies, 53, Liverpool, Liverpool University Press, 1976, pp. 189-200; Alban K. Forcione, Cervantes and the humanist vision: a Study of Four Exemplary Novels, Princeton (New Jersey), Princeton University Press, 1982, pp. 243-262.
13 Agustín González de Amezúa y Mayo, en Miguel de Cervantes, El casamiento engañoso y el coloquio de los perros, Madrid, RAE, 1958, p. 621; Dunn, ibid., 129; M. L. Jarocka, El coloquio de los perros a nueva luz, México D.F., Universidad Nacional de México, 1979.
14 Sobre el relato-confesión: Michel Moner, Cervantes conteur: écrits et paroles, Madrid, Casa de Velázquez, 1989, p. 245.
15 Jarocka ibid., p. 17, y, sobre todo, la síntesis esencial de J. García López en su ed. del «Coloquio» por la RAE.
16 Julio Rodríguez-Luis, Novedad y ejemplo de las Novelas ejemplares, Madrid, Porrúa, 1980 (vol. 1), pp. 237-238.
17 Jarocka, 1979, pp. 12-17 y Hainsworth, 1933.
18 Alberto Blecua, «Libros de caballerías, latín macarrónico y novela picaresca: la adaptación castellana del Baldus», Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, 35, 1971-1972; Nicolas Correard, en C. Boidin, N. Correard, Florence Godeau, Michel Riaudel, Fictions animales: Apulée, “L'âne d'or”, Miguel de Cervantès, “Le mariage trompeur, suivi du Colloque des chiens”, Franz Kafka, “La métamorphose” et “Un rapport pour une académie”, João Guimarães Rosa, “Mon oncle le jaguar”, Neuilly, Atlande, 2021, p. 74.
19 Canines in Cervantes and Velázquez: an Animal Studies Reading of Early Modern Spain, Farnham- Burlington, Ashgate, 2013; Transoceanic Animals as Spectacle in Early Modern Spain, Amsterdam, Amsterdam University Press, 2020.
20 Sobre el horizonte evangélico: Correard, ibid., 2021, 336-338.
21 Alicia Parodi, Las Ejemplares: una sola novela. La construcción alegórica de las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantès. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, 2002; Pierre Darnis, Lecture et initiation dans le récit bref cervantin, Toulouse, thèse de doctorat, 2006.
22 En ningún caso la alegoría (el «ánima del ánima» de la fábula, según dicho tratadista, en la epístola XI) restaba sentido a la obra; antes bien, lo completaba. Así, mientras que la alegoría retórica (silepsis de sentido) «es cuando [las palabras] van significando a otras» mediante una «junta de metáphoras», la alegoría poética se da «cuando unas cosas a otras enseñan». Tomada así, la alegoría no consiste en una lectura diferente de la literal (como en los casos analizados por el propio Pinciano en la epístola V), sino en las «moralidades» o «doctrina» que se desprenden de ella, como propone en la epístola XI: «Ésta, pues, es la alegoría que en la épica se halla muy ordinariamente; de manera que la Ilíada y Odysea de Homero, y la Eneida están llenas destas alegorías y ánimas intrínsecas» (Alonso López Pinciano, Philosophia antigua poética, Madrid, Fundación José Antonio de Castro, 1998, pp. 218-466).
23 Michel Moner, Cervantès: deux thèmes majeurs (l’amour – les armes et les lettres), Toulouse, France-Ibérie Recherche, 1986; Julia D’Onofrio, Cervantes frente a la cultura simbólica de su tiempo: el testimonio de las Novelas ejemplares, Buenos Aires, EUDEBA, 2019.
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Référence papier
Pierre Darnis et Blanca Santos de la Morena, « Cervantes y los perros del «Coloquio»: una cinología de la fábula », Bulletin hispanique, 128-1 | 2026, 9-16.
Référence électronique
Pierre Darnis et Blanca Santos de la Morena, « Cervantes y los perros del «Coloquio»: una cinología de la fábula », Bulletin hispanique [En ligne], 128-1 | 2026, mis en ligne le 06 juillet 2026, consulté le 16 septembre 2026. URL : http://journals.openedition.org/bulletinhispanique/23863 ; DOI : https://doi.org/10.4000/16mi0
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