Introducción
A Miguel de Cervantes no solo le interesan los perros en general, sino también las razas particulares. La primera línea de Don Quijote menciona la raza del galgo corredor y, un poco más adelante, se refiere a Cide Hamete con el insulto de «galgo»: «si algo bueno en ella faltare, para mí tengo que fue por culpa del galgo de su autor, antes que por falta del sujeto» (I, IX, 104). En sus Novelas ejemplares, Cervantes también menciona a los galgos. «El licenciado Vidriera» ironiza sobre galgos prestados: el protagonista no es dueño de sus propios galgos, que son una señal de estatus social elevado, sino que los tiene prestados. El prólogo de la Parte II del Quijote menciona otra raza: el autor lamenta ver a dos locos, uno en Sevilla y otro en Córdoba, abusando de sendos podencos. Cervantes cuenta esta historia para establecer un paralelismo con lo ocurrido con su libro: igual que el autor apócrifo tomó a su protagonista, don Quijote, y lo deformó, así los dos locos cometen b...


