«No se puede juzgar si [la naturaleza] ha sido para el hombre la mejor
madre o la más funesta madrastra»
(Plinio, Historia natural, VII, 1)
Las dos naturalezas
La frase entrecomillada, de ascendencia pseudopliniana, que figura en el título del artículo la pone Galdós en boca de Maxi al final de la novela. Con aquellas palabras el desdichado marido de Fortunata recuerda e ilustra un motivo irónico perceptible a lo largo de las cuatro partes del libro: la inamovible primera naturaleza, lejos de acoger, enmendar, auxiliar o enseñar a los dos personajes principales (Fortunata y Juanito Santa Cruz), les impide cambiar, evolucionar y adaptarse a los tiempos y circunstancias, como si su determinante peso desalojara de su carácter y actitud los otros condicionantes habituales del naturalismo (el medio, el ambiente, la ocasión…) y les impidiera hacerse con una segunda naturaleza moral, civilizada.
Para entender estas dos nociones, conviene recordar, respectivamente, dos conceptos fundamentales d...


