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Comptes Rendus

Marta P. Cacho Casal, Damaged Soul: Visual Cultures of the Penitent Magdalene in Spain

Arantza Mayo
p. 326-328
Référence(s) :

Marta P. Cacho Casal, Damaged Soul: Visual Cultures of the Penitent Magdalene in Spain, The Spanish Gallery Collection Studies, Bishop Auckland y Madrid: Spanish Gallery y Centro de Estudios Europa Hispánica (CEEH), 2024. (215 páginas, incluida bibliografía e índice) ISBN: 9788418760501

Texte intégral

1En un bellamente ilustrado volumen Marta Cacho Casal franquea las puertas de la Spanish Gallery de Bishop Auckland (Reino Unido) para indagar en la serie de María Magdalenas penitentes que esta alberga: tres lienzos y un boceto al óleo ejecutados por tres de los más insignes, aunque relativamente desconocidos, maestros españoles del Seiscientos: Juan Bautista Maíno (1581-1649), Luis Tristán (1585-1624) y Mateo Cerezo (1637-1666).

2Si bien el propósito primordial de Cacho Casal (autora de Francisco Pacheco y su Libro de retratos, Marcial Pons, 2011) consiste en brindar un minucioso análisis de estas cuatro piezas, la estudiosa aprovecha su cohesión temática para ofrecer una investigación contextual que abarca tanto la popularidad de las representaciones iconográficas de la santa en los siglos áureos como su trascendencia para comprender prácticas devocionales del período. La figura de la Magdalena penitente –amalgama de al menos tres mujeres bíblicas y la santa más omnipresente en el arte y las letras del Siglo de Oro español– encarna a la perfección las contradicciones de la época y sus encontradas aspiraciones e inquietudes. María Magdalena, tal como se concebía, sintetiza las tensiones entre pecado y redención asociadas respectivamente a lo sensual y lo ascético, entre los deleites y peligros de una existencia intensamente social y las virtudes y galardones vinculados al retiro del mundo que parecen haber simultáneamente turbado y fascinado a los españoles del XVII. Estas tensiones, fundamentales para la comprensión de las obras examinadas, reciben cuidada consideración a lo largo de la investigación de Cacho Casal.

3La monografía se estructura en cinco capítulos organizados en dos secciones, complementadas por una introducción y reflexiones finales, así como un útil índice. Los dos primeros capítulos, bajo el epígrafe “Interpreting and imaging the penitent Magdalene in the seventeenth century”, abordan la figura de la santa penitente y su representación visual, extendiéndose más allá de óleos y grabados para abarcar diversos objetos domésticos, enmarcando diestramente el posterior estudio de las obras de Bishop Auckland. La autora empieza por delinear la influencia paleottiana en la producción artística religiosa post-tridentina, presentación seguida de una exploración sucinta de las actitudes contemporáneas hacia la desnudez y la sensualidad –elementos centrales al estudio de la santa pecadora– así como la penitencia tanto en cuanto a disciplina de mortificación como a sacramento, ambos aspectos ampliamente fomentados durante los siglos áureos. En el segundo capítulo, Cacho Casal rastrea la presencia de María Magdalena en la cultura material del período, proporcionando una selección cuidadosamente curada, aunque necesariamente circunscrita por las limitaciones espaciales, que demuestra la ubicuidad e importancia de la santa en el ámbito doméstico de la España post-tridentina.

4En la segunda sección del volumen (“The paintings: three and a half penitent Magdalenes at Bishop Auckland”), a lo largo de tres capítulos, la autora lleva a cabo una detallada lectura de las Magdalenas de la Spanish Gallery. La secuencia cronológica de estas imágenes no solamente guía el análisis, sino que permite al estudio abarcar un período cardinal en el desarrollo de la tradición pictórica en España. Los lienzos de Maíno y Tristán fueron ejecutados entre 1605-1615, en pleno reinado de Felipe III, mientras que las dos obras de Cerezo datan de 1665-66, abarcando las postrimerías de Felipe IV y el advenimiento de Carlos II. Cada capítulo presenta una concisa semblanza biográfica de los respectivos artistas junto con secciones dedicadas al análisis de la proveniencia e iconografía de cada obra.

5La voluptuosa y monumental Magdalena de Maíno, una de sus obras más importantes aunque solo recientemente atribuida al maestro y fechada por Cacho Casal entre 1609 y 1613, inaugura la serie. La autora reconstruye meticulosamente la historia de la pintura –un lienzo recortado largamente confundido con una figura pagana– estableciendo su relación con otro óleo, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, que considera una copia de la versión de Bishop Auckland.

6Le sigue el análisis de la Magdalena atribuida en décadas recientes a Luis Tristán, discípulo del Greco, cuya personalidad artística y producción reciben excelente tratamiento introductorio por parte de Cacho Casal. Esta exquisita figura es la única penitente individual pintada por el toledano y fue previamente adscrita a Alonso Cano. Su genealogía caravaggesca, que engalana la cubierta del volumen, está escrupulosamente trazada por la autora. Los instrumentos de meditación y mortificación ante los cuales se postra en devota oración la protagonista –tan elocuentes para el público del Seiscientos y claros indicadores del sufrimiento expiatorio buscado por la santa– reciben merecida atención y complementan el análisis de las otras tres obras consideradas.

7El quinto capítulo examina independientemente y en mutua relación un óleo y un boceto producidos por Mateo Cerezo, pintor burgalés medio siglo más joven que Maíno y Tristán, cuya trayectoria, truncada por la muerte antes de cumplir la treintena, se concentró en apenas dos décadas. Una vez más, la autora sitúa tanto al artista como a su obra dentro de sus respectivos contextos artísticos y sociales, proporcionando un sucinto y útil panorama biográfico que incluye apuntes sobre su sustancial producción magdalenesca así como sobre la práctica de crear variaciones y prototipos que respondiesen a las preferencias de sus clientes.

8Este volumen ofrece un muy ameno, elegante y valioso estudio que logra, mediante el examen de tan solo cuatro imágenes de una única figura en menos de doscientas páginas, iluminar lúcidamente aspectos fundamentales del complejo panorama religioso de la época, así como la evolución de la pintura española a lo largo de la primera mitad del siglo XVII, progresivamente distanciada de las hasta entonces ineludibles influencias itálicas. La Spanish Gallery y todos aquellos interesados en la cultura religiosa post-tridentina tenemos mucho que agradecer a la excelente contribución de Cacho Casal.

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Pour citer cet article

Référence papier

Arantza Mayo, « Marta P. Cacho Casal, Damaged Soul: Visual Cultures of the Penitent Magdalene in Spain »Bulletin hispanique, 128-1 | 2026, 326-328.

Référence électronique

Arantza Mayo, « Marta P. Cacho Casal, Damaged Soul: Visual Cultures of the Penitent Magdalene in Spain »Bulletin hispanique [En ligne], 128-1 | 2026, mis en ligne le 06 juillet 2026, consulté le 17 septembre 2026. URL : http://journals.openedition.org/bulletinhispanique/24762 ; DOI : https://doi.org/10.4000/16mif

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Auteur

Arantza Mayo

Royal Holloway – University of London

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Droits d’auteur

CC-BY-NC-ND-4.0

Le texte seul est utilisable sous licence CC BY-NC-ND 4.0. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont susceptibles d’être soumis à des autorisations d’usage spécifiques.

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