Diálogo, escritura, pensamiento en Concepción Arenal. Algunas reflexiones
Résumés
Tentative d’analyse, à travers une grande variété de textes, de quelques modalités d’écriture de Concepción Arenal. Les sources étudiées permettent de mettre en évidence l’importance du recours au dialogisme, qui apparaitrait alors comme une des clefs d’interprétation de la permanence de sa réflexion tant juridique que politique, encore vive au début du XXIe siècle.
Entrées d’index
Haut de pagePlan
Haut de pageNotes de l’auteur
Una primera versión de este texto fue presentada oralmente en la Jornada de Estudios «Derechos humanos y justicia social: diálogos desde el presente con Concepción Arenal (1820-1893)», organizada el 24 de septiembre de 2021 por la catedrática Solange Hibbs-Lissorgues en el Instituto Cervantes de Toulouse.
Texte intégral
- 1 María Campo Alange, Concepción Arenal 1820-1893. Estudio biográfico documental, Madrid, Ediciones d (...)
«¿Y hemos de callar?
¡Ay, no! ¡Es necesario hablar muy alto ¡Yo hablaré […]» C. Arenal1.
Le style comme expérience
Pierre Bergougnioux, Paris, Éditions de l’Olivier, 1973.
- 2 Discurso del Señor Cos-Gayón, «Prólogo», Concepción Arenal, Obras completas, vol.1, Madrid, Tipogra (...)
1Los homenajes locales o internacionales ocasionados por el centenario del nacimiento de Concepción Arenal (1820) pusieron de manifiesto la permanencia de sus ideas, la actualidad de sus estudios penales y la modernidad de su humanismo. En el momento de su muerte, en 1893, sus contemporáneos tendieron a exaltar la excepcionalidad de la pensadora en términos líricos. Los amigos krausistas ensalzan a la «mujer genial». El Dr Wines – único criminalista inglés presente en el acto – la define como «la autoridad de su patria»; el propio Cánovas del Castillo saluda su inmenso talento y la honra con el título de «persona», cuando un conferenciante ve en ella «una combinación feliz y difícil de las cualidades de los dos sexos» porque «trabajó como un hombre y amó como una mujer»2.
- 3 María José Lacalzada de Mateo, «Estudio preliminar» Concepción Arenal, Dios y libertad, Museo de Po (...)
- 4 María Campo Alange, Concepción Arenal 1820-1893. Estudio biográfico documental, Madrid, Ediciones d (...)
2Admitir que la excelsa pensadora es mujer produce aparentemente cierto malestar y ambigüedad lingüística en el acto, cuando la posteridad parece unánime en admirarla, como lo indican y simbolizan las numerosas estatuas que adornan calles y plazas hasta fuera de Galicia, su región natal. Ahora bien, cabe matizar y contextualizar los diferentes niveles de aceptación. Durante la Segunda República, se ve a la Directora de Prisiones y diputada Victoria Kent como «una segunda Concepción Arenal» y el Parlamento vota a favor de elevar a la pensadora una estatua fundida con las cadenas de los presidiarios. Con la dictadura franquista, sigue la «recatolización» del personaje3, ya esbozada en ciertos círculos a finales del siglo XIX; en 1942, Juan Antonio Cabezas da claro indicio de la recuperación de Arenal por el régimen al afirmar que «el veneno ideológico la habría impedido de subir a los altares»4.
3En las décadas siguientes, se ha de agradecer a la notable obra científica de María Campo Alange por echar abajo la imagen austera y conservadora de la penalista, así como las indispensables investigaciones de María José Lacalzada por contribuir al reconocimiento de las ideas de Arenal. Investigaciones múltiples desde el hispanismo y tesis doctorales la inscriben dentro de la historia del derecho, del pensamiento y del feminismo precursor.
4Parece que la escritura de Concepción Arenal, a no ser en contadas ocasiones, en particular al admirar sus textos poéticos, llama poco la atención. Será el objeto de estas reflexiones, por esencia limitadas y orientadas al estudio de la omnipresencia de los diálogos en la inmensa producción de la pensadora. Constatamos que, más allá del empleo normal del diálogo en las cartas o en los correos de uso en la prensa decimonónica – y más aún en los periódicos que ella ayudó a fundar –, los diálogos y sus múltiples modalidades nutren la escritura y el pensamiento de Arenal. Puede incluso que el dialogismo explique en cierta o gran medida la modernidad de su estilo y el poder de seducción que sigue ejerciendo sobre el lector actual.
La originalidad de la escritura
- 5 Aurélie Pirat, Tesis doctoral (Directora Solange Hibbs), «La Voz de la Caridad» ou la libre express (...)
5La producción abrumadora de la pensadora hace imposible la exhaustividad del estudio de su prosa; pero sí pueden ser de alguna utilidad ejemplos sacados de los ensayos y demás informes. La Voz de la Caridad (Madrid, 1870-1884) proporciona obviamente numerosos ejemplos de dialogismo, pero el periódico merece una reflexión en profundidad que pudiera matizar nuestras propuestas y nuestra lectura5.
- 6 Gumersindo de Azcárate, «Prólogo» a Concepción Arenal, Ensayo sobre el derecho de gentes, Madrid, I (...)
- 7 Gumersindo de Azcárate, El self-goverment y la monarquia doctrinaria, Madrid, Librería de San Marti (...)
6Uno de los primeros entre sus contemporáneos en subrayar la forma original de su escritura es Gumersindo de Azcárate cuando prologa, en 1879, el Ensayo sobre el derecho de gentes, primer intento a su parecer para proponer una forma «positiva» de esta rama del derecho. Observa en esta obra «una serie de consideraciones tan profundas como originales», y una crítica «delicada» por cierto, pero «independiente de las reglas que lo constituyen [el derecho de gentes]»6. El juicio de Azcárate, representante a la vez de la Universidad de Madrid y de la Institución Libre de Enseñanza, es sumamente importante para Arenal. El catedrático es un ejemplo perfecto de la escritura jurídica y erudita: construcción de la argumentación, exposición de la legislación, demostración punto por punto, conclusiones políticas. Dos años antes de alabar el Ensayo, publicó El self-government y la monarquía doctrinaria para denunciar los fallos del sistema constitucional español y defender la organización interna de los partidos políticos ingleses: «Ahora bien, si es esta la razón de ser de los partidos y son estos sus fines, no puede estorbarse su libre organización ni su acción desembarazada […]»7.
- 8 Rafael Salillas, La vida penal en España, Madrid, Imprenta de la Revista de legislación, 1888, p. 2 (...)
7Una década más tarde, Rafael Salillas, miembro de la Dirección General de Establecimientos Penales, aboga por una escritura de la realidad penitenciaria. Si en sus obras el naturalismo en boga influye a veces la descripción, su ambición es otra: se quiere «estudiante, observador y médico» de las cárceles madrileñas y sueña, en aquella época del desarrollo constante de la fotografía, con «ser una placa sensible en que se fija la realidad»8.
8En los dos casos, el sabio y el observador tienden a lo mismo, o sea redactar libros para exponer unas reglas o unas realidades sin privilegiar el diálogo con el público; parecen entonces limitar la capacidad reflexiva del lector a la mera recepción de la lección que se le proporciona.
9Difícil para el lectorado de Arenal, coetáneo o actual, contentarse con una lectura atenta, pero en gran medida pasiva de sus escritos. Ella misma nos facilita algunas claves de lectura:
- 9 Citado por María José Lacalzada, «Estudio preliminar», op. cit., p. 12.
En épocas de entusiasmo para hacerse amigo al que escucha o al que lee, conviene hacer profesión de fe, en siglos como el nuestro es preciso hacer profesión de duda, so pena de que asome a los labios del lector una desdeñosa sonrisa […]9.
10Entablar el diálogo con el lector, y obligarle a dudar, significa jugar con las rupturas de tono, el humor, la protesta o bien provocar la compasión o la indignación solidaria. Cunden los ejemplos, pero siquiera podemos recordar aquí el conocido episodio de la guerra carlista que hace de una niña inocente una «masa informe de huesos dislocados, de carne dislacerada». No se contenta con dirigirse al lector, sino que entabla también el diálogo con el soldado protagonista de los hechos; va creándose de este modo un triángulo de actores y de inteligencias, obligando al joven soldado de la matanza a reflexionar sobre la propia responsabilidad.
- 11 Citado por María Campo Alange, Concepción Arenal 1820-1893, op. cit., p. 325. Se interpretó a veces (...)
11Esta voz personal rompe con el estilo académico. Azcárate se hizo sin embargo el defensor tanto del estilo como de la personalidad de Arenal. En 1877, imaginó con Giner de los Ríos crear un certamen jurídico y defendió la candidatura de la pensadora. Si el concurso no llegó a verificarse, Azcárate ensalzó «la personalidad algo genial, que no se parece a cosa ninguna», de la redactora, para él «uno de los primeros representantes, si no el primero de la ciencia española». Y seguirá insistiendo en la dificultad documental que encontraba entonces Concepción Arenal alejada de Madrid: «Con tan escasos materiales preparado [sic] –escribe–, es la obra más original que se ha escrito sobre tal materia»11.
Modalidades de la escritura dialógica
- 12 Cartas a los delincuentes, 1863; Cartas a un obrero, 1871; Cartas a un señor, 1875 (publicado en 18 (...)
12Sin llegar a presentar un catálogo por esencia incompleto de los procedimientos estilísticos aprovechados por Arenal, recordemos cómo la exigencia moral e intelectual de la erudita, así como su incansable fuerza de convicción se manifiestan en soportes tan distintos como la carta íntima o profesional, los informes nacionales e internacionales o las Cartas que de hecho son ensayos que llegó a publicar12.
13Resulta delicado calificar la prosa de Arenal, pero hay aspectos salientes que se mantienen a lo largo de su producción. Es una escritura espontánea, exigente, comprometida, a menudo vehemente, a ratos brutal, repleta de interrogaciones y exclamaciones. Es la escritura arriesgada de una persona que se compromete – notemos la frecuencia del «yo / nosotros» – y lucha sin partidismo con el presente que le toca vivir, como lo explicita en sus primeras obras.
- 13 Firmado Concepción Arenal, Oviedo, julio de 1858. Dios y libertad, op. cit., p. 140.
Hemos manifestado las cosas como las hemos visto […]. En el silencio de nuestra conciencia hemos meditado y creídonos en circunstancias que nos permitían ser imparciales, sino no hubiéramos escrito13.
14La escritura íntima y el tono de confidencia se reservan a los amigos y entre ellos, a Pilar Tornos (su «querida Pilín»), para quien firma «Concha», igual que para Jesús de Monasterio. En estas cartas escritas a destinatarios tan distintos como Giner de los Ríos o Pedro Armengol para citar sólo a algunos de sus eminentes corresponsales, surgen la complicidad intelectual, la fraternidad moral, la indignación, las capacidades de análisis y autoanálisis. Tampoco cabría dejar de lado la importancia del humor de la autora tan fundamental en ella y a menudo olvidado de los comentaristas. Así las cartas con Jesús de Monasterio escritas en tono de burla, facilitada por la diferencia de edad. En aquellas fechas, es visitadora de prisiones:
- 14 Concepción Arenal, «Carta a Jesús de Monasterio», in María Campo Alange, op. cit., p130. La Loba er (...)
Si Ud quiere absolutamente ser visitado por mí, todo puede arreglarse […] Robe Usted (poco, por supuesto) […] y vendrá Usted a esta Galera si cuida de disfrazarse y afeitarse, haciéndose un moño muy decente con su poblada cabellera. Le pondré al lado de la Loba y parecerá usted una vestal14.
15Meses más tarde, comentará, ahora grave y lúcida, para «su estimado paisanito», su cesantía del cargo.
- 15 Ibídem., 19 de julio de 1865 p. 317.
Para hablar en serio de todo esto, era escribir mucho y no vale la pena. Todo está dicho en dos palabras, yo he hecho lo que he debido y los demás lo que han querido. Yo era una rueda que no engranaba con ninguna otra de la máquina penitenciaria, y debía suprimirse15.
- 16 Concepción Arenal, La Mujer del Porvenir (escrito en 1861, publicado en 1868), La emancipación de l (...)
16El humor puede ser cruel cuando juzga a adversarios intelectuales: tras siete páginas dedicadas al Doctor Gall y sus conocidas teorías acerca del peso del cerebro, lo que tendría a privilegiar la inteligencia del elefante sobre la del hombre y la del hombre sobre la de la mujer, rechaza sin más a otros intelectuales: «Hay autores (les hacemos el favor de no citarlos)»16.
- 17 Ibídem, p. 240.
17La irrisión es una de las claves de La Mujer del Porvenir, en la que redacta páginas precursoras de las tesis sociológicas actuales acerca de la división social y sexual del trabajo, para reírse de «los melindres intelectuales de personas que por superiores que sean, están sujetas a las leyes de la materia organizada en forma de hombre»17.
18Una reflexión racional va casi siempre acompañada por una ferocidad humorística, que da a la argumentación filosófica o jurídica, un matiz particular:
- 18 Ibídem.
[…] no hay labor que por el solo hecho de ser mecánica envilezca al obrero ni que le inhabilite para las tareas del espíritu, ni existe más incompatibilidad esencial entre pensar y preparar una chuleta que entre meditar y comérsela18.
19Cabe precisar que el tono irrisorio se aplica a sí misma, con cierta frecuencia en los años ochenta, cuando sigue debatiendo acerca de la igualdad de los sexos en España. Cuando le presenta a Pilar Tornos La Mujer de su Casa, «corta labor de un largo año», le anuncia la publicación de su obra «en estado de ver la indiferencia pública».
- 19 Concepción Arenal, Carta a Pilar Tornos, 23 de febrero de 1883, en María Campo Alange, op. cit., p. (...)
Y (si lo leyeran) sería cosa de que me echaran […] las [mujeres] de España […] y también los hombres. Pero como no lo leerán, no habrá novedad y en todo caso las mujeres que me quieren bien me seguirán queriendo, y bien se relamerán con algunos parrafitos19.
20Más allá de la sonrisa cómplice, Concepción Arenal traduce perfectamente el sentimiento de contribuir a reformar las relaciones de género, o siquiera a intentarlo, como ya lo ponía de realce en la dedicatoria «Al lector» de la obra anterior:
- 20 Concepción Arenal, La Mujer del Porvenir, op. cit., p. 99.
He procurado agrupar los argumentos y concentrar las razones para que tengan más fuerza, porque ya se me alcanza que no será poca la resistencia que necesitan vencer20.
21La voluntad de precisión y claridad en los diálogos se traduce en aquel espíritu brillante por una gran exigencia en el vocabulario y la necesidad de que el público la entienda. Cuando expone el significado del ya citado Ensayo, no vacila en dar consejos de lectura para evitar contrasentidos.
- 21 Concepción Arenal, Ensayo…, op. cit., p. 1.
Objeto y plan de esta obra. […] el título de Ensayo que lleva este libro, no es un nombre para distinguirle de otro, es una palabra que lo califica: recuérdelo el lector a fin de no exigir en ningún caso más de lo que ella expresa y promete21.
22La preocupación por usar la palabra justa se encuentra en la inmensa mayoría de la obra de Arenal y, en particular, en dos campos. En el campo político, en los años en que saca provecho de su experiencia en el frente de la guerra carlista, obliga al lector a comprender las llamadas leyes de la guerra moderna, leyes que significan «la forma de hacerla» pero que no se aplican y contra las cuales hay que luchar.
- 22 Ibídem, p. 199.
[La guerra] valiéndonos de su lenguaje, no se puede embestir con éxito de frente; hay que flanquearla y bloquearla, hay que cortarle las comunicaciones con la ignorancia, los instintos feroces, […] la inmoralidad, en fin, con que se alimenta22.
23En estas páginas, explica, demuestra, analiza hasta lo más material de la guerra, obligando a contemplar los horrores del supuesto progreso, como es prohibir el uso de las flechas envenenadas.
- 23 Ibídem, p. 127. La ortografía es de Concepción Arenal.
[…] ¡qué inocentes son las balas figuradas o deformes si se comparan con las exágonas y los cilindroogivales, con las de acero y las fulminantes que hoy se usa!23.
- 24 Concepción Arenal Informe presentado en el Congreso penitenciario de San Petersburgo [1890], Obras (...)
24En el campo jurídico, aplica al derecho penal la misma exigencia lexicológica. Casi al final de su vida en el Informe penitenciario redactado para el Congreso Internacional de San Petersburgo, responde a la pregunta acerca de los criminales «incorregibles». Analiza las etapas que llevan a la «descomposición moral» del ser que en otro tiempo ha sido «hombre» y que la cárcel condena a ser «cadáver social»; la lección es clara pues es imposible confundir «no corregido» con «incorregible»: «¿Desde cuándo no lo es?»24.
- 25 Concepción Arenal, Ensayo…, op. cit., p. 2.
- 26 María José Lacalzada de Mateo, Mentalidad y proyección social de Concepción Arenal, Zaragoza, 1994, (...)
25Con semejantes observaciones y precisiones semánticas, en el Ensayo pretende que el derecho llegue al público «para preparar la hora en que el público sea el pueblo»25 y en los Informes, al discutir el enfoque del Congreso de San Petersburgo, rectifica el mismo concepto de culpabilidad y de redención. El eje lingüístico en la escritura de Arenal abre por lo tanto a la reflexión en campos tan exigentes como lo social, lo jurídico y lo político; obliga también a la lucidez y a la comprensión del tiempo presente. Cuando redacta, en 1884, a petición del hijo de la norteamericana Elisabeth Cady Stanton, el informe dedicado a la condición femenina en España, discute el empleo del vocabulario progresista norteamericano o europeo26.
- 27 Concepción Arenal, Estado actual de la mujer en España, Madrid, 1974, p. 32. Artículo editado en el (...)
La condición de la mujer española en la esfera económica es deplorable, y, si no fuera triste, sería ridículo oír hablar de emancipación cuando el estómago la sujeta a todo género de esclavitudes27.
- 28 Concepción Arenal, La Mujer del Porvenir, op. cit., p. 185.
Ya en 1861, preocupada por el significado de la palabra de «emancipación» porque «no está muy bien definido lo que con estas palabras se quiere dar a entender», proponía esta interpretación:
[…] deseamos consignar con claridad nuestro pensamiento.
Queremos para la mujer todos los derechos civiles.
Queremos que tenga derecho a ejercer todas las profesiones y oficios que no repugnan a su natural dulzura.
Nada más. Nada menos.
[…] Queremos la independencia de la dignidad, la independencia moral de un ser racional y responsable28.
La construcción del pensamiento
26La reflexión nace entonces por parte de esta preocupación lingüística, armazón de la escritura de Arenal. Así las cosas, el objetivo que llega a articular su pensamiento es otro y lo respeta, tenaz y constante: compartir con el lector y la lectora sin imponer. Está a la sazón plenamente consciente de apartarse de la regla académica y lo asume desde sus primeros escritos.
- 29 Concepción Arenal, op. cit., p. 99.
Los que se dirigen a ti, [lector], suelen tener la idea de atraerte a su creencia, a su opinión, mis pretensiones son más modestas, […] toda mi ambición se limita a que al concluir estas páginas, dudes y digas, primero para ti y después para los otros: ¿si tendrá razón esa mujer en algo que dice?29.
- 30 María José Lacalzada, «Estudio preliminar», op. cit., p. 12.
27O sea que, más allá de la modestia posiblemente táctica, el consejo y la sugestión atraen al lector. Ya, tres años antes, como lo indica María José Lacalzada, abría «la senda», o sea desconfiar «de la infalibilidad»30 de ciertas teorías erróneas tanto de los liberales como de los católicos conservadores: se trata, pues, de «llevar la duda» entre sus lectores, y a la par de aplicársela a sí misma. Esta duda fecunda la mueve a juzgar las propias publicaciones, para ir construyendo los estratos de su pensamiento y edificando una obra que se quiere, conforme pasan los años, mejor pensada y más conceptualizada.
- 31 Concepción Arenal, Dios y libertad, Ibídem, p. 140.
28Se conocen las dificultades que encontró por lo tanto su hijo, Fernando García Arenal, para dar a luz sus Obras completas. En la primera etapa de su obra, parece concebir una creación colectiva o un mano a mano intelectual: así es como, en 1858, considera Dios y libertad como la forma incipiente de una reflexión, «el índice de una obra que otro escribirá»31, como un posible llamamiento a los compañeros que compartieron la redacción del periódico madrileño La Iberia y la vida intelectual con su esposo, fallecido un año antes.
29En los textos considerados ahora como feministas, da indicios de su reflexión. En 1881, ve en La Mujer del Porvenir escrita trece años antes «lo que es un boceto a un cuadro», pero decide no volver a escribir el libro – lo que nos abre horizontes acerca de su concepción del trabajo intelectual –. Pretende rectificar algunos puntos, en la obra nueva, o sea La Mujer de su Casa.
- 32 Concepción Arenal, La Mujer de su Casa, op. cit., p. 191.
La nuestra [obra] se quedará con los vacíos que tenía, menos algunos que procuraremos llenar en el presente escrito, en que además indicamos ciertos puntos, respecto a los cuales hemos modificado nuestra opinión32.
- 33 María José Lacalzada, Mentalidad y proyección social, op. cit. p. 302-319 y p. 352; Concepción Aren (...)
- 34 Concepción Arenal, Ensayo sobre el derecho de gentes, op. cit., p. 289.
- 35 Concepción Arenal, Estudios penitenciarios, Obras completas, vol 5, p. 13.
30A lo largo de su vida, cumple con el compromiso con sus lectores, mediante las lecturas, los congresos, el intercambio de cartas con corresponsales españoles y extranjeros, en los círculos de beneficencia liberal, de reformas sociales o de la Federación abolicionista de Josephine Butler: la amplitud de la red que va creando, como queda bien sabido33, va reflejada en su análisis del momento presente expresado en una de las fórmulas filosóficas que le sirven de lección de vida: «Si hubo un tiempo en que esperar fue soñar o creer, hoy esperar es pensar. Pensemos y esperemos»34. El pensar como modo de actuar va acompañado por una fuerte convicción, la de «emprenderla [la obra] por creer que es urgente y en vista de que nadie la lleva a cabo»35.
- 36 Concepción Arenal, Estado actual de la mujer en España, op. cit., p. 50.
31En las circunstancias de su estancia fuera de Madrid y con los conocidos dolores físicos y morales que llegó a padecer, Arenal expresa no sólo una gran exigencia de «verdad y justicia», sino también de «utilidad» de la acción colectiva aplicada a muchos ideales diferentes. A lo mejor se nota aquí un eco del utilitarismo que propagaron los círculos británicos alrededor de John Stuart Mill y Josephine Butler. Cuando Arenal lucha por la dignificación de la mujer, como lo hace por el pobre o el prisionero, lo reivindica en los textos dedicados a Stanton, en términos programáticos: «Hacer historia que no novela»36.
- 37 Danièle Bussy Genevois, «La Nación ¿cuestión feminista? Observaciones sobre unas primicias», La dem (...)
32Tal ambición corresponde con la amplitud creciente de sus campos de reflexión. En otro tiempo «voz que clama en el desierto», propone ahora en las últimas décadas de su vida modelos de nación y revisiones teóricas del mismo concepto. En una España y una Europa en pleno debate acerca de las formas y contenido de la Nación, Arenal impregnada por las corrientes filosóficas e intelectuales del tiempo no podía dejar de lado la temática de la construcción nacional, complementaria de sus ideales morales y sociales37.
Conclusión
- 38 María José Lacalzada, Mentalidad y proyección social…, op. cit., p. 404.
33El compromiso moral y político nutre su escritura o, mejor dicho, experiencia y escritura construyen una obra polifacética, que puede seguir funcionando como referente del pensamiento español actual. La fluidez y el arranque de la escritura se fundan en larga medida en el dialogismo, no concebido como procedimiento literario sino como exigencia vital. El «yo hablaré» lanzado como desafío a su amigo Pedro Armengol se mantuvo hasta el final, y siempre como eco a la palabra de los demás, El Informe penitenciario de Roma termina con una nota de pie de página en la que precisa que acaba de leer al Abate Humburg, del círculo de Isabelle Bogelot y de L’Œuvre des Libérées de Saint-Lazare38. Y esta nota aparece como un compendio de su método y de su forma de pensar:
- 39 Concepción Arenal, Informe presentado en el Congreso internacional penitenciario celebrado en Roma (...)
Cuando dos personas que viven tan lejos, que no se conocen, que no se han comunicado, coinciden de tal modo, no sólo en la esencia, sino en la forma de realizar un pensamiento, esta coincidencia me parece que tiene alguna significación y más, cuando una de estas personas vale tanto como el respetable y piadoso capellán de Saint-Lazare39.
- 40 John Stuart Mill, El sometimiento de las mujeres [The subjection of women, 1869], Madrid, Edaf, 202 (...)
34John Stuart Mill, con quien –que sepamos– no llegó a coincidir, dedicó su obra jurídica y su acción parlamentaria al principio de «igualdad perfecta» entre los sexos; los dos pensadores bebieron de la misma fuente y Arenal hubiera podido encontrar también en el jurista británico la misma «forma de realizar un pensamiento» que encontró entre sus corresponsales. E igual que los lectores de Arenal, Mill destacaba cualidades humanas, morales e intelectuales que ella llegó a representar en alto grado para sus contemporáneos y los nuestros: «En cuanto a profundidad, que distingo de la amplitud, dudo mucho que los hombres tengan ventaja alguna sobre las mujeres»40.
Notes
1 María Campo Alange, Concepción Arenal 1820-1893. Estudio biográfico documental, Madrid, Ediciones de la Revista de Occidente, 1973, p. 232.
2 Discurso del Señor Cos-Gayón, «Prólogo», Concepción Arenal, Obras completas, vol.1, Madrid, Tipografía Sucesores de Rivadeneyra, 1894, p. 57, in Danièle Bussy Genevois, «Les Espagnoles et l’espace juridique international ou le déni d’un stéréotype (1875-1975)», Université Paris 8, Pandora, 1, 2001, p. 267-276.
3 María José Lacalzada de Mateo, «Estudio preliminar» Concepción Arenal, Dios y libertad, Museo de Pontevedra, 1996, p. 24.
4 María Campo Alange, Concepción Arenal 1820-1893. Estudio biográfico documental, Madrid, Ediciones de la Revista de Occidente, 1973.
5 Aurélie Pirat, Tesis doctoral (Directora Solange Hibbs), «La Voz de la Caridad» ou la libre expression d’une intellectuelle, Concepción Arenal, Toulouse 2, 2006.
6 Gumersindo de Azcárate, «Prólogo» a Concepción Arenal, Ensayo sobre el derecho de gentes, Madrid, Imprenta de la Revista de legislación, 1879, p. VII.
7 Gumersindo de Azcárate, El self-goverment y la monarquia doctrinaria, Madrid, Librería de San Martin, 1877, p. 195.
8 Rafael Salillas, La vida penal en España, Madrid, Imprenta de la Revista de legislación, 1888, p. 289.
9 Citado por María José Lacalzada, «Estudio preliminar», op. cit., p. 12.
10 Concepción Arenal, La Voz de la Caridad, tomo 4, Cuadros de la guerra, año 1874 [1873?], Madrid, Imprenta de la viuda e hijo de D. Eusebio Aguado, p. 384; Solange Hibbs, «“La guerra es la miseria del pueblo”. El compromiso pacifista de Concepción Arenal (1820-1893)», Siglo diecinueve. Literatura hispánica, Valladolid, n°27, 2021, p. 137-168.
11 Citado por María Campo Alange, Concepción Arenal 1820-1893, op. cit., p. 325. Se interpretó a veces esta frase como una crítica de Arenal por parte de Azcárate.
12 Cartas a los delincuentes, 1863; Cartas a un obrero, 1871; Cartas a un señor, 1875 (publicado en 1880).
13 Firmado Concepción Arenal, Oviedo, julio de 1858. Dios y libertad, op. cit., p. 140.
14 Concepción Arenal, «Carta a Jesús de Monasterio», in María Campo Alange, op. cit., p130. La Loba era una notable criminal gallega.
15 Ibídem., 19 de julio de 1865 p. 317.
16 Concepción Arenal, La Mujer del Porvenir (escrito en 1861, publicado en 1868), La emancipación de la mujer en España, ed. y prólogo de Mauro Armiño, Madrid, Biblioteca Júcar, 1974, p. 113.
17 Ibídem, p. 240.
18 Ibídem.
19 Concepción Arenal, Carta a Pilar Tornos, 23 de febrero de 1883, en María Campo Alange, op. cit., p. 256.
20 Concepción Arenal, La Mujer del Porvenir, op. cit., p. 99.
21 Concepción Arenal, Ensayo…, op. cit., p. 1.
22 Ibídem, p. 199.
23 Ibídem, p. 127. La ortografía es de Concepción Arenal.
24 Concepción Arenal Informe presentado en el Congreso penitenciario de San Petersburgo [1890], Obras completas, tomo XIV, p. 105-106.
25 Concepción Arenal, Ensayo…, op. cit., p. 2.
26 María José Lacalzada de Mateo, Mentalidad y proyección social de Concepción Arenal, Zaragoza, 1994, p. 255.
27 Concepción Arenal, Estado actual de la mujer en España, Madrid, 1974, p. 32. Artículo editado en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, 31 de agosto de 1895.
28 Concepción Arenal, La Mujer del Porvenir, op. cit., p. 185.
29 Concepción Arenal, op. cit., p. 99.
30 María José Lacalzada, «Estudio preliminar», op. cit., p. 12.
31 Concepción Arenal, Dios y libertad, Ibídem, p. 140.
32 Concepción Arenal, La Mujer de su Casa, op. cit., p. 191.
33 María José Lacalzada, Mentalidad y proyección social, op. cit. p. 302-319 y p. 352; Concepción Arenal en la Academia de Ciencias políticas y morales, Valencia, Tirant Humanidades, 2021.
34 Concepción Arenal, Ensayo sobre el derecho de gentes, op. cit., p. 289.
35 Concepción Arenal, Estudios penitenciarios, Obras completas, vol 5, p. 13.
36 Concepción Arenal, Estado actual de la mujer en España, op. cit., p. 50.
37 Danièle Bussy Genevois, «La Nación ¿cuestión feminista? Observaciones sobre unas primicias», La democracia en femenino, feminismo, ciudadanía y género en la España contemporánea, Zaragoza, PUZ, 2017, p. 285-307; «Los paralelos: Ernest Renan, Concepción Arenal», Ibídem, p. 189-217.
38 María José Lacalzada, Mentalidad y proyección social…, op. cit., p. 404.
39 Concepción Arenal, Informe presentado en el Congreso internacional penitenciario celebrado en Roma [1885], Obras completas, vol XIV, op. cit., p. 95.
40 John Stuart Mill, El sometimiento de las mujeres [The subjection of women, 1869], Madrid, Edaf, 2020, p. 69; traducción de Emilia Pardo Bazán, La esclavitud femenina, Madrid, Biblioteca femenina, 1892.
Haut de pagePour citer cet article
Référence électronique
Danièle Bussy Genevois, « Diálogo, escritura, pensamiento en Concepción Arenal. Algunas reflexiones », Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 33 | 2024, mis en ligne le 27 mars 2025, consulté le 05 septembre 2026. URL : http://journals.openedition.org/ccec/20660 ; DOI : https://doi.org/10.4000/13txh
Haut de pageDroits d’auteur
Le texte seul est utilisable sous licence CC BY-NC-ND 4.0. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont susceptibles d’être soumis à des autorisations d’usage spécifiques.
Haut de page




