Entre giro emocional y reenactment. Presentismo y usos del pasado en los debates memoriales de los años 2000 en España
Résumés
A partir d'une réflexion sur le présentisme, ce texte s'intéresse aux usages de la mémoire en Espagne au début du XXIe siècle, en particulier autour de ce que l'on appelle la « récupération de la mémoire historique », qui englobe les usages du passé, les discours mémoriels et les revendications politiques et judiciaires menées par les victimes de la dictature franquiste et leurs descendants. L'analyse de ces usages tient compte du « tournant émotionnel » dans les sciences sociales et propose une nouvelle interprétation de la présence du passé dans les débats politiques et les pratiques sociales de l'Espagne contemporaine comme une reconstitution, qui non seulement introduit le passé dans le présent mais transforme également sa signification, avec des conséquences politiques indéniables.
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Reactualización del pasado y presentismo en la España actual
- 1 Miguel González, « Un grupo musical invitado al festival de Vox canta "Vamos a volver al 36" », El (...)
- 2 Javier Casqueiro, « Vox responsabiliza al nuevo “frente popular” del daño que se cause al orden con (...)
1Desde la llegada al poder en España del gobierno de coalición encabezado por Pedro Sánchez, en enero de 2020, el pasado se ha convertido en un elemento particularmente presente en el debate político. Y no cualquier pasado: dejando al margen ciertas veleidades « imperiofílicas », movilizadas en particular desde la extrema derecha – aunque no solamente –, lo que reemerge en el presente de la sociedad española es el pasado no resuelto de las violencias del siglo XX, muy particularmente la Guerra Civil (aunque desbordando ligeramente sobre la Segunda República) y la dictadura franquista. El pasado inunda los debates parlamentarios, los medios, las redes sociales y hasta los « hits » musicales: durante el festival « Viva 22 » organizado por el partido VOX en octubre de 2022, el grupo Los Meconios, muy conocido en las redes sociales por sus parodias del gobierno socialista de Pedro Sánchez, hacía corear a la asistencia el estribillo « Vamos a volver al 36 », una parodia que fue tomada en serio tanto por un público entusiasta como por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que pidió a la Fiscalía General del Estado que abriese una investigación por un delito de odio1. En realidad, las acusaciones de « querer volver al 36 » son mutuas: la reactualización de los lenguajes políticos de los años treinta, que había comenzado en el Parlamento con la llegada al poder del primer Gobierno presidido por Pedro Sánchez en junio de 2018, para acentuarse tras la formación de un Gobierno de coalición considerado por la derecha y la extrema derecha como « un nuevo Frente Popular », se había trasladado a la calle y a las redes2.
- 3 Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, BOE núm. 252, de 20-x-2022.
2Solo unos días después del evento patrocinado por VOX, el Gobierno publicaba en el BOE una nueva Ley memorial, la Ley de Memoria Democrática, que derogaba la llamada Ley de Memoria Histórica de 2007 (en realidad, « Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura »: notemos que tanto las palabras memoria como historia estaban en realidad ausentes del título)3. El propósito de esta nueva ley es, principalmente, cubrir las carencias de la anterior, muy particularmente la gestión de la búsqueda e identificación de las víctimas del franquismo que todavía permanecen en fosas comunes, afirmar el carácter ilegal y nulo de las sentencias franquistas, así como la creación de una Fiscalía para investigar los crímenes contra los derechos humanos cometidos durante la guerra y la dictadura.
3En su largo preámbulo la ley no se contenta, como hacía la de 2007, con exponer las causas y motivos del texto legislativo y va más allá de los propósitos de « verdad, justicia y reparación » que caracterizan a la justicia transicional, declarando explícitamente como objetivo « la construcción de una memoria común ». Más allá del necesario reconocimiento y reparación a las víctimas de la represión franquista, la ley
- 4 Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, Préámbulo, [https://www.boe.es/buscar/act.ph (...)
pretende fomentar el conocimiento de las etapas democráticas de nuestra historia y de todas aquellas figuras individuales y movimientos colectivos que, con grandes sacrificios, fueron construyendo progresivamente los nexos de cultura democrática que permitieron llegar a los acuerdos de la Constitución de 1978, y al actual Estado Social y Democrático de Derecho […]4.
4De este modo, el preámbulo propone un recorrido por la historia reciente de España desde una visión teleológica: la de una larga lucha por el advenimiento de la democracia, que culminaría en la propia ley. El texto legislativo se inscribe, de este modo, en una temporalidad a la vez lineal y cerrada, en la que el texto describe su propia parusía: una lucha por la democracia que culmina en el deber de memoria con respecto a dicha lucha y a aquellas y aquellos que le sacrificaron sus vidas. Hay en el texto una voluntad de cierre, de clausura de una etapa histórica, de culminación del proceso de transición a la democracia.
- 5 Henri Rousso, La Dernière Catastrophe: L’histoire, le présent, le contemporain, París, Gallimard, c (...)
- 6 François Hartog, Régimes d'historicité. Présentisme et expériences du temps, París, Points Seuil, 2 (...)
5Esta ley sería la respuesta definitiva, al menos por el momento, dada desde las instituciones del Estado a un proceso que comienza a mediados de los años 90 y que representaría un cambio de régimen de historicidad en la relación de la sociedad española con su pasado, en particular con ese « pasado que no pasa» o, por seguir con la terminología de Henri Rousso sobre la historia del tiempo presente, « l’histoire à partir de la dernière catastrophe en date »5, y que a grandes rasgos abarca la Segunda República, la Guerra Civil y el primer franquismo – periodo de límites fluctuantes que se suele llevar hasta 1959. En las líneas que siguen voy a presentar unas reflexiones o hipótesis sobre lo que podría suponer ese cambio de régimen de historicidad, en qué se manifiesta, y si puede caracterizarse, o no, como lo que François Hartog denomina « presentismo », régimen de historicidad que definiría a las sociedades contemporáneas y que las encerraría en una temporalidad caracterizada por la incrustación del pasado en el presente: un presente cargado de una deuda hacia el pasado, en el que la memoria, y no la historia, organiza la relación con el pasado, el cual solo es concebible desde su reflejo en el presente6.
- 7 Citado en Keisha N. Blain, « Black Historians Know There’s No Such Thing as Objective History », Th (...)
- 8 François Hartog, Régimes d'historicité, op. cit., p. 24.
6Empecemos con una consideración preliminar. Desde el punto de vista de la escritura de la historia, y a la luz de lo dicho anteriormente, hablar de « presentismo » es problemático. El presentismo no tiene buena prensa en la reflexión historiográfica: supondría una influencia indeseable del presente en la interpretación del pasado, a contrapelo de la deseable objetividad y neutralidad que se supone necesaria a la producción de un conocimiento histórico fiable, científico. Y hay que reconocer que en estos tiempos de negacionismo y fake news, en los que el pasado se ha convertido en un campo de batalla político e ideológico, el enjeu es considerable. Admitir el presentismo del trabajo historiográfico, sin embargo, forma parte de la tradición metahistoriográfica que examina las propias condiciones de posibilidad de la elaboración de narraciones sobre el pasado, sean éstas producto del trabajo de los historiadores o de otra naturaleza. Así lo afirman desde Benedetto Croce, con su postulado según el cual « toda historia es historia contemporánea », a James Baldwin, al que escuchamos en el documental de Raoul Peck I am not your Negro afirmar lo siguiente: « History is not the past. History is the present. We carry our history with us. To think otherwise is criminal »7. Esta última cita podría aplicarse de forma pertinente a la relación actual de la sociedad española con su pasado, y en particular con su pasado violento. Porque lo que indica Baldwin a propósito de la historia reciente de los Estados Unidos, y de lo que esta historia ha inscrito concretamente en los cuerpos de la comunidad afroamericana, también resuena en la conciencia europea: nuestro presente, la forma en la que existimos en él, lleva las marcas de los crímenes del pasado. Otra cita, reproducida por el propio Hartog, nos habla de esta incrustación del pasado en el presente que atraviesa las generaciones: en su novela Tigres de papier, de 2002, el escritor Olivier Rolin hace decir a su protagonista, hablando de los años 1940-1945: « C’est de là, de ce désastre énorme que tu viens, mon bonhomme : sans en avoir été. Ta génération est née d’un événement qu’elle n’a pas connu »8. La generación que se expresa a través del llamado « movimiento por la recuperación de la memoria histórica » podría pronunciar una frase similar, modificando ligeramente las fechas. De hecho, es ese acontecimiento que no han conocido como individuos (la Guerra Civil, la represión franquista) el que les configura colectivamente como generación. No solo es un pasado rememorado, reivindicado o reescrito: es un pasado actuante.
- 9 Anne Bénichou, « Introduction. Le reenactment ou le répertoire en régime intermédial », Intermédial (...)
7Ya adelanto que mi forma de entender el presentismo difiere ligeramente de la de Hartog: no se trata solamente de que el presente se expanda hasta ocupar todo el horizonte de expectativas hacia el futuro, y hasta anular el espesor histórico del pasado. Desde mi punto de vista, la relación actual de la sociedad española con el pasado es presentista no solamente porque el pasado es convocado para servir intereses políticos e ideológicos del presente (que no es algo característico de nuestra época, por otra parte); no solo porque el pasado se hace presentista por medio de la conmemoración y el rito; sino porque esta conmemoración y rito reactualizan el pasado en el presente, o por mejor decir, son un reenactment9. Pero no solamente en el sentido que se le suele dar a este término, como representación, frecuentemente lúdica, de acontecimientos del pasado, como revival más o menos pintoresco, sino un reenactment performativo, en el que el pasado llevado al presente transforma o reelabora su sentido, se reescribe a sí mismo.
La irrupción de la memoria en el espacio público
- 10 Eva Saiz, « La Macarena exhuma los restos del golpista Queipo de Llano », El País, 2-xi-2022 [https (...)
- 11 Helena López, « The Spanish Civil War and the Politics of Affectivity in the New Millennium: La gue (...)
- 12 Katherine Verdery, The Political Lives of Dead Bodies: Reburial and Postsocialist Change, New York, (...)
8La actualidad española nos proporciona numerosos ejemplos de estos reenactments performativos, en los que los individuos « reactúan » el pasado prolongando y modificando sus efectos sobre el presente. En la madrugada del 2 al 3 de noviembre de 2022, los restos del general Queipo de Llano eran exhumados de la basílica de La Macarena, en Sevilla, donde fue enterrado a su muerte en 1951. Esta exhumación, llevada a cabo de forma casi clandestina en presencia de unos pocos miembros de la familia, dio pie a una escena que podríamos calificar de performativa: frente a los aplausos y gritos de « Viva Queipo de Llano » con que algunos miembros de la familia saludaron el féretro, una representante del movimiento por la memoria, Paqui Maqueda, respondió, tras recitar los nombres de varios familiares, víctimas de la represión: « Honor y gloria para las víctimas del franquismo, ayer, hoy y siempre »10. La característica principal de esta forma particular de reactualización del pasado, de reenactment, es que pone a los muertos, en su materialidad biológica bruta (en el sentido francés de « brute », desnuda), en el centro del discurso. Se trata principalmente de los cuerpos de las víctimas, que han reaparecido en el espacio público de forma tan inesperada como masiva a principios de los años 2000. Pero desde 2019 y la exhumación de Franco, también los de algunos de los victimarios. Estas reapariciones dan lugar a conflictos de memorias enfrentadas como el que representa la escena a la que se asistió en Sevilla; podemos ver en esta confrontación algo similar a lo que sucedió con la llamada « guerra de esquelas » que jalonó el año 2006, declarado « año de la memoria histórica » por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, en la que los muertos volvían como signo, como lenguaje emocional que reactualizaba el conflicto no resuelto del pasado en sus mismos términos: « asesinado por las hordas rojas ». Un pasado que, como muestra Helena López, seguía siendo actuante en términos afectivos y construyendo subjetividades políticas11. Pero en esta ocasión no es la memoria, no es el recuerdo o el lenguaje, es el propio cuerpo muerto, en su materialidad, lo que está en juego y tiene, según la expresión de Katherine Verdery, una « vida política »12.
- 13 Francisco Ferrandiz, El pasado bajo tierra. Exhumaciones contemporáneas, de la Guerra Civil, Barcel (...)
9Desde principios de los años 2000 las exhumaciones han sido el símbolo principal del movimiento llamado « de recuperación de la memoria histórica », o mejor dicho, su principal motor: si bien el movimiento memorialista comenzó a estructurarse a nivel nacional a mediados de los años 90, su impulso definitivo lo recibió de la acción de apertura de fosas e identificación de víctimas que dio origen en el año 2000 a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, la cual se ha convertido en el buque insignia del movimiento y principal asociación a nivel nacional. Este fenómeno de reaparición de los muertos de la violencia franquista, su presencia y su visualización en el espacio público, lo que representan como irrupción del pasado en el presente, con su carga de violencia intacta, su carácter de prueba a la vez forense, judicial, historiográfica y memorial, ha tenido un impacto antropológico del que probablemente no hemos tomado aún la medida, hasta provocar en el movimiento memorial lo que Francisco Ferrandiz denomina una « deriva corpocéntrica »13. Y el seísmo provocado por las exhumaciones no solo ha modificado el relato del pasado lejano, sino también el de la transición a la democracia, y por tanto, ha modificado la percepción de la misma y de la calidad democrática del régimen al que dio lugar. Es decir, no solo ha modificado el pasado en el presente, sino también el propio presente.
- 14 Ver por ejemplo Pedro Ruiz Torres, « Los discursos de la memoria histórica en España », Hispania No (...)
- 15 « Una guerra civil no es un acontecimiento conmemorable, afirma el Gobierno ». El País, 19-vii-1986 (...)
10Para entender hasta qué punto la creación de la ARMH y el acento puesto en las exhumaciones representan un cambio de paradigma, debemos recordar brevemente en qué punto se encontraba la relación de la sociedad española con su pasado violento a mediados de los años 90 – cuestión sobre la que no me extenderé porque es un tema sobradamente conocido, sobre el que varios historiadores, incluida yo misma, hemos escrito abundantemente14. Bastará con hacer alusión a la ausencia de políticas de memoria durante los años de los gobiernos socialistas, de 1982 a 1996, y a la famosa frase de Felipe González a propósito de la conmemoración de los 50 años del comienzo de la guerra civil, en 1936: « Una guerra civil no es un acontecimiento conmemorable »15. Por tanto, en el mismo momento en que una buena parte de Europa se veía invadida por una marea memorial (recordemos que los Lieux de mémoire de Pierre Nora comienzan a publicarse en 1984, y que la Historikerstreit alemana, la discusión entre historiadores acerca del pasado nazi de una parte de la población de Alemania, se desarrolla también durante la década de los 80), España vivía una temporalidad « moderna » según la categorización establecida por Hartog, más proyectada hacia el futuro que hacia el pasado.
- 16 Abdón Mateos, « Historia, memoria, tiempo presente », Hispania Nova, nº 1, 1998-2000, [http://hispa (...)
11Esta temporalidad se manifestaba en particular en una deliberada ausencia de la Guerra Civil y del franquismo en el espacio público, un olvido que ha sido calificado, tal vez de forma un poco caricatural, de « pacto de silencio o pacto de olvido », lo que induce a pensar que hubo un acuerdo tácito para no hablar del pasado, en particular entre las élites políticas y sociales. Pero más que acuerdo formalizado, lo que se produjo fue una prolongación de ese momento fundacional de la modernidad que hacía tabla rasa del pasado (por razones diversas y más o menos interesadas). Y que fue aparentemente eficaz, pero solo en apariencia. Todavía en 1998 el historiador Abdón Mateos podía escribir que la memoria histórica hegemónica de los españoles remontaba, como mucho, a los 30 últimos años, desde los planes de estabilización de 1959 a la entrada de España en la CEE16. Lo menos que se puede decir es que era una afirmación bastante miope, que quedó totalmente invalidada con la marea memorial que emergió en los años 2000 y que, en realidad, con lo que arrasó fue justamente con la memoria de esos años 60 y 70, al menos con la forma en la que los recuerdan las generaciones que protagonizaron la transición a la democracia. Y en realidad esta marea venía de mucho antes.
- 17 Paloma Aguilar, Memoria y olvido de la guerra civil española, Madrid, Alianza, 1996.
12Abdón Mateos no fue el único sorprendido por una marea memorial surgida de la sociedad civil y de una generación que Santos Julia denominó como la de « los nietos ». La cuestión es que en esos momentos los historiadores y politólogos, en general, estaban mirando hacia otra parte, concretamente hacia la utilización política del pasado y en particular de la Guerra Civil, que había sido puesta de manifiesto en el libro seminal de Paloma Aguilar, Memoria y olvido de la guerra civil española, publicado en 1996 y que conoció un enorme éxito17. Desde ese momento, los historiadores que se interesaban por los usos públicos del pasado se dedicaron a buscar esas huellas del pasado en el debate político y no en la sociedad civil. Pero como sabíamos quienes durante esos años nos dedicábamos a la historia oral y a la llamada « historia desde abajo », en muchas comunidades españolas, en particular rurales, la violencia vivida en la guerra civil se inscribía en una continuidad que llegaba hasta el presente. Los muertos estaban ahí y todo el mundo lo sabía.
- 18 Santos Juliá, « El retorno del pasado al debate parlamentario (1996-2003) », Alcores. Revista de Hi (...)
- 19 Francisco Martínez López « El Quico », Guerrillero contra Franco, guerrillero contra el olvido: la (...)
13Varios historiadores, entre ellos Santos Juliá o Sören Brinkmann, sitúan el retorno del pasado al debate político en las elecciones de 1993, en las que el PSOE comenzó a hacer alusión al nexo del PP, cuyo presidente era en esos momentos José María Aznar, con el pasado franquista, cosa que no había hecho cuando Alianza Popular era presidida por el exministro franquista Manuel Fraga – y no está de más recordar que en esa época Aznar reivindicaba la figura de Manuel Azaña como modelo, lo que de paso significa que, contrariamente a lo que ocurre hoy en día, la Segunda República no era una referencia absolutamente non sancta para el Partido Popular18. Pero esa vuelta del pasado al debate político, estrictamente partidista y presentista, en el sentido de su instrumentalización para servir intereses políticos del presente, era casi estrictamente contemporánea de un activismo memorial que, en un primer momento, tuvo como protagonistas a militantes antifranquistas que planteaban ese activismo como una prolongación de su militancia política: en palabras del guerrillero Francisco Martínez López, « El Quico », uno de los más activos militantes del movimiento memorial en su vertiente explícitamente antifranquista, se trataba de una « guerrilla de la memoria » que se situaba en reivindicada continuidad de la lucha llevada a cabo en los años treinta y cuarenta y protagonizada por los mismos individuos19.
- 20 Sergio Gálvez, « El proceso de la recuperación de la memoria histórica en España: Una aproximación (...)
- 21 « Combate por la historia: Manifiesto (1999) », [https://bataillesocialiste.wordpress.com/combate-p (...)
14Desde finales de los años 80, pero sobre todo desde mediados de los 90, los militantes antifranquistas habían creado asociaciones memoriales, como las Amicales de guerrilleros, los Amigos de las Brigadas Internacionales o la asociación Archivo Guerra y Exilio, entre otras20. Pero estas asociaciones y su actividad (por ejemplo, las llamadas « Caravanas de la memoria ») no modificaron de forma espectacular la relación a la temporalidad histórica, no suponían la entrada en un nuevo régimen de historicidad. En realidad, se situaban en la prolongación del tiempo histórico de la Transición con una lógica contributiva, como también lo había hecho en su momento el movimiento feminista: se trataba de cubrir los silencios, de rellenar los huecos de la historia, de contar lo que no había sido contado, pero no de modificar la naturaleza epistemológica de la relación al pasado. En el fondo, militantes e historiadores hablaban un lenguaje similar, compartían una misma noción de temporalidad lineal y acumulativa. El conflicto se refería al contenido del relato, no a su forma, no era una discrepancia epistemológica sino ideológica. Desde estas claves podemos interpretar el manifiesto publicado en 1999 y titulado « Combate por la Historia », firmado por historiadores e históricos militantes antifranquistas (autores algunos de ellos, como el anarquista Eduardo Pons Prades, de libros de historia), en el que se declaraba que « La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases » y se denunciaba la existencia de un relato hegemónico sobre la Guerra Civil y el franquismo que borraba, en particular, las luchas sociales y revolucionarias llevadas a cabo en los años treinta21.
- 22 Juan José Millas, « La memoria », El País, 30-vi-2005.
- 23 Francisco Ferrandiz, « Afterlives: a social autopsy of mass grave exhumations in Spain », in Ofelia (...)
15La apertura de fosas lleva este combate a otro terreno: el de la materialidad biológica del pasado, lo que a la vez conlleva pasar del campo de la narratividad al de las emociones y los afectos. El pasado ya no es relato sino cuerpo violentado y asesinado, o más precisamente huesos: Juan José Millas escribía en El País, en 2005, que « […] en estas sepulturas sin nombre se esconde gran parte de la memoria histórica de este país, y por lo tanto, de su verdadera identidad », afirmación que tiene poderosas implicaciones antropológicas22. El pasado está en el presente, se puede ver y se puede tocar. Y no solo eso, sino que la verdadera identidad de España son esos muertos sin nombre, muertos asesinados y condenados al olvido, subterrados por retomar la expresión de Francisco Ferrandiz23. Pero ahora ya no se trata de muertos anónimos, sino de muertos identificables, individualizables, muertos que tienen familia, historia, incluso fotos. Por esas implicaciones antropológicas (y por la poderosa cobertura mediática de la que se rodeó), la apertura de la fosa de Priaranza del Bierzo en el año 2000 para recuperar los restos de los llamados « trece de Priaranza », entre ellos del abuelo de Emilio Silva, que inmediatamente después fundaría la ARMH, supone la inauguración de una nueva temporalidad (o de un nuevo régimen de historicidad).
- 24 Zoé de Kerangat, Remover cielo y tierra. Las exhumaciones de víctimas del franquismo en los años 70 (...)
- 25 Odette Martinez-Maler, « Transmisiones de memorias de la guerrilla de León-Galicia (1936–1951) », i (...)
- 26 Emilio Silva, « Mi abuelo también fue un desaparecido », La crónica de León, 8-x-2000.
- 27 Berber Bevernage y Lore Colaert, « History from the grave? Politics of time in Spanish mass grave e (...)
- 28 Daniel Palacios González, « Prácticas monumentales postexhumación: entre el pragmatismo y la escrit (...)
16La apertura de la fosa de Priaranza no es la primera: como ya sabemos, hubo un primer ciclo de exhumaciones en los primeros años de democracia24. Tampoco es la primera de este segundo ciclo: dos años antes se habían abierto varias fosas en la provincia de León, en particular la fosa de Canedo, con cierta cobertura mediática25. Lo que transforma radicalmente la naturaleza de esta exhumación no es tanto la cientificidad de la misma (es la primera fosa en la que se utiliza el método de identificación por análisis del ADN), sino el hecho de que la identificación conlleva una personalización de los muertos y su reinserción en el tejido social de los vivos, una reaparición de quien estaba desaparecido. Esta nueva narrativa se inaugura con el relato que Emilio Silva construyó en torno a su historia personal, el cual se materializa en el título de un artículo publicado ese mismo año 2000: « Mi abuelo también fue un desaparecido »26. El tour de force de Silva fue construir un relato generalizable a fuerza de ser extremadamente personal e íntimo; construirlo desde una óptica no tanto política o ideológica como emocional; y traducirlo a un lenguaje político, el de la justicia transicional, que al mismo tiempo lo conectaba a una dinámica global y transnacional y lo actualizaba en el presente. Si Emilio Silva Faba era un desaparecido, el crimen no era algo del pasado; sino que seguía vigente. Y ello tenía consecuencias no solo en cuanto a una posible judicialización del pasado sino, sobre todo, con respecto a nuestro tema, porque restituía la identidad del sujeto víctima y lo hacía presente (puesto que el desaparecido aparece en su materialidad corporal). El pasado ya no es pasado sino que irrumpe en el presente, el tiempo ya no es lineal sino que corresponde a un ciclo desaparición-trauma-reaparición, que se corresponde con otro ciclo, inspirado del método psicoanalítico y ejemplarizado en el mecanismo de la justica transicional: el de trauma-terapia-cierre27. De ahí el nombre de la asociación: se recupera lo que previamente existe, la memoria histórica encarnada en los cuerpos muertos de las víctimas de la violencia franquista. Así, como señala Daniel Palacios en un trabajo reciente, la apertura de la fosa de Priaranza del Bierzo se convierte en el mito fundacional del movimiento memorial español, un acontecimiento sin genealogía conocida, « año cero » de la memoria histórica28.
Giro emocional y nueva temporalidad
- 29 Francisco Ferrandiz, « The return of Civil War ghosts: The ethnography of exhumations in contempora (...)
- 30 Francisco Ferrandiz, El pasado bajo tierra, op. cit., p. 35.
17Esta forma de militancia por la memoria, centrada en los cuerpos, en el duelo familiar e íntimo, e inscrita en el paradigma de la justicia transicional y de los derechos humanos, representa un « giro emocional » en la relación con el pasado, en el que éste experimenta una reactualización brutal a través de la reaparición física, material, de los restos de las víctimas en el espacio público. En el marco de esta reapropiación afectiva del pasado, los restos de las víctimas tienen una función a la vez forense, jurídica, memorial e historiográfica: certifican que el crimen tuvo realmente lugar y en qué condiciones; permiten elaborar un relato alternativo del pasado, y a la vez constituyen el nexo que permite a sus descendientes reapropiarse ese pasado y hacer las paces con él. En torno a las fosas se generan relatos, recuerdos; no solo son los cadáveres los que emergen, sino también la memoria, las narrativas de la violencia reprimidas durante largos años29. Este reencuentro material y afectivo con el pasado puede tener una función terapéutica, en particular para quienes han estado buscando a sus familiares durante largos años. Pero también genera ansiedad y desorden social, porque pone en evidencia la violencia sobre la que se sustenta el presente, como recordaba James Baldwin. El antropólogo Francisco Ferrandiz, una de las figuras más importantes en la gestión y el estudio del reciente ciclo de exhumaciones se pregunta así si España podría estar inmersa, en particular en la primera década del siglo XXI, en un proceso de trauma, que supondría también un reordenamiento de las memorias sociales hegemónicas y subalternas, con una súbita visibilización de estas últimas30.
18Pero las exhumaciones y sus consecuencias en la reelaboración de la memoria colectiva no tienen un sentido unívoco. En los primeros años del movimiento memorial, y en torno a la gestión de las exhumaciones, se puso de manifiesto un conflicto entre las dos principales organizaciones que asumieron la tarea de la apertura de fosas: la ARMH y el Foro por la Memoria, después Federación Estatal de Foros por la Memoria, ligado al PCE. Este último protagonizó entre 2003 y 2005 una polémica relativamente violenta con la ARMH, centrada en la diferente manera que tenían las dos organizaciones de concebir la recuperación de la memoria histórica: unas diferencias que casi podrían calificarse de ontológicas y que sitúan a ambas organizaciones, en todo caso, en diferentes estrategias de gestión de la memoria – en realidad, podríamos decir que en diferentes regímenes temporales.
- 31 José María Pedreño, « Apoyar a la ARMH es enterrar la memoria », 23-i-2004 [https://www.foroporlame (...)
- 32 José María Pedreño, « Definición y objeto de la recuperación de la memoria histórica. Balance de un (...)
19La Federación Estatal de Foros por la Memoria, y su entonces presidente José María Pedreño, eran muy críticos con la aproximación individualista, centrada en lo íntimo y familiar, propuesta por la ARMH. Para el Foro por la Memoria, la apertura de las fosas contribuía a su desaparición del paisaje y al borrado de las pruebas de los crímenes; así, llegaron a calificar la acción de la ARMH de « entierro definitivo de la memoria » y a criticar ácidamente el acento puesto en « los huesos del abuelo» por encima de lo colectivo y político. Para el Foro y su presidente, « los militantes no sólo tienen familia, sino también camaradas o compañeros y una intensa vida social y de lucha. Cuando mueren como consecuencia de su militancia son muertos sociales, no particulares, se transforman en muertos de todos »31. La memoria histórica debía ser un instrumento decididamente político, « con el objetivo de que se haga justicia y recuperar referentes para luchar por los derechos humanos y construir la izquierda en el siglo XXI ». A través de la RMH, los militantes de izquierdas debían « recuperar sus señas de identidad perdidas »32. El Foro por la memoria se situaba claramente en una temporalidad continuista y en la prolongación de las batallas por la memoria llevadas a cabo por los propios militantes antifranquistas en los años 90: no por casualidad se trataba de una organización ligada al PCE, en la que militaban muchos de estos antifranquistas, en particular los antiguos guerrilleros.
20La relación de la ARMH con el pasado es totalmente distinta y representa el cambio de régimen de historicidad que tratamos de demostrar. La distancia entre pasado y presente se anula, el pasado irrumpe en el presente, pero no como ideología o lenguaje, sino de forma corpórea: son los huesos del abuelo, en efecto, pero con todas sus implicaciones culturales, emocionales y antropológicas. Probablemente por esa razón, por la fuerza de un relato que se centra en la emoción y el dolor y en una cierta abolición de la distancia temporal, el discurso de la ARMH ha sido mucho más exitoso y ha conseguido agrupar a un colectivo de individuos relativamente numerosos en torno a una identidad común, a una « memoria histórica común ». Y esa identidad colectiva que es el soporte de la memoria común es una identidad basada en la figura de la víctima. Es esta condición de víctimas, o de descendientes de las víctimas, la que legitima el discurso en el espacio público de las asociaciones de memoria histórica, sus demandas de justicia y reparación, su reescritura del pasado. Y por otro lado, calificar a las víctimas de « desaparecidos del franquismo » las inscribe en un contexto globalizado, en el lenguaje universal de los derechos humanos y de la justicia transicional. Pero también en una temporalidad presentista, que ya no es la del ciclo fascismo/antifascismo de los años treinta sino la de las luchas políticas de los años 70 y 80 y los ciclos dictadura/transición democrática, en particular en el cono Sur.
- 33 Berber Bevernage, y Lore Colaert, « History from the grave? », art. cit.
21Si la observamos bajo esta luz, la Ley de Memoria Democrática de 2022 aparece como un intento sincrético de responder a esta doble temporalidad. En su preámbulo presenta un relato a la vez lineal y cerrado de las luchas por la democracia, con el proyecto de crear un relato consensual, una memoria común, y al mismo tiempo también asume la temporalidad abierta de la justicia transicional, en particular con un uso extenso de la categoría de víctima – incluyendo ciertas categorías, como los guerrilleros antifranquistas, que nunca se consideraron ni calificaron como tales. Pero la ley también responde a la concepción establecida por la justicia transicional de la función terapéutica de la memoria, que funcionaría en una temporalidad circular caracterizada por el ciclo trauma-terapia-cierre. La metáfora del trauma, procedente del psicoanálisis, de hecho, es ampliamente utilizada por parte de la ARMH para caracterizar el funcionamiento y los efectos de la « recuperación de la memoria histórica», tanto a nivel individual como colectivo, hasta el punto de haberse convertido en el paradigma hegemónico de la gestión del pasado franquista y sus consecuencias, en el que la apertura de fosas e identificación de las víctimas aparece como la única manera posible, o al menos deseable, de proceder. Pero dicho paradigma no es ni natural ni universal, aunque el éxito de la ARMH parezca demostrar lo contrario, y se corre el riesgo de su naturalización y esencialización como única política de memoria posible – riesgo del que ya alertaba el Foro por la Memoria, aunque en un contexto de competencia por la ocupación del terreno del activismo memorial33.
- 34 Ulrike Capdepón, « Memorias familiares, identidades reprimidas y la vida política de los cadáveres: (...)
- 35 « La ONU insta a España a preservar la memoria histórica frente a las leyes de concordia de PP y Vo (...)
22Finalmente, esta insistencia en la identificación de las víctimas, en el dolor individual de las familias, en el aspecto humanitario de la « recuperación de la memoria histórica », implica, además de un nuevo régimen temporal, una ruptura en los modos de militancia memorial: una ruptura, en suma, con las propias culturas políticas de la mayoría de las víctimas que yacen en las fosas del franquismo, como ya denunciaba el Foro por la Memoria. En realidad, la « generación de los nietos » ha dejado de identificarse con la militancia política de sus abuelos, al menos con sus lenguajes políticos, para adoptar la retórica de los derechos humanos y de la justicia transicional. Las consecuencias de esta evolución no consisten solamente en una ruptura entre generaciones de militantes (de la que da cuenta el conflicto entre el Foro por la Memoria y la ARMH), sino que también desembocan en un presentismo que vuelve opaco el pasado. La insistencia en la filiación, la identidad, el ADN, puede acabar suponiendo una biologización, y por tanto una esencialización, de una comunidad que, al fin y al cabo, se define por encima de todo como política: en todo caso así la definieron quienes trataron de destruirla por la violencia34. Y si el cursor se desplaza definitivamente hacia la cuestión de los derechos humanos, dejando de lado las justificaciones ideológicas de la violencia, el resultado puede ser la recuperación política del argumento humanitario por parte de sectores de la derecha y la extrema derecha para justificar el borrado de la violencia franquista: ese es exactamente el proceso al que estamos asistiendo en estos momentos (primavera de 2024) en las comunidades autónomas gobernadas por las alianzas PP-VOX, como Valencia o Aragón, en las que se han derogado las leyes de Memoria Histórica, que financiaban las exhumaciones de las víctimas del franquismo, para reemplazarlas por unos proyectos de « Leyes de la Concordia » que recuperan ciertos lenguajes políticos de la Transición (en particular los de las élites procedentes del « régimen anterior »), que igualan a todas las víctimas en su condición de tales (incluso a aquellas, como las víctimas del terrorismo, ya reconocidas en otros textos de ley) obviando contextos históricos o políticos, y de las que prácticamente desaparece toda alusión a la dictadura franquista, hasta tal punto que han sido denunciadas en un informe de la ONU alegando que pueden « invisibilizar » las «graves violaciones de los Derechos Humanos» cometidas durante el « régimen dictatorial franquista »35.
Conclusiones
- 36 Pedro Corral, « ¿Memoria democrática o totalitaria? », ABC, 18-vii-2020; Cayetana Álvarez de Toledo (...)
23Si retomamos la idea de que la recuperación de la memoria histórica, en particular en su vertiente centrada en las exhumaciones de fosas, es un reenactment performativo, tendremos que examinar más de cerca sus efectos en la forma de entender la relación al pasado en la sociedad española actual. Una conclusión algo provocadora a este respecto sería que este traer el pasado al presente ha sido tan exitoso que ha acabado contagiando incluso a quienes, en la derecha, denunciaban las políticas memoriales como una forma de abrir heridas del pasado, y que también están haciendo un uso presentista de los lenguajes políticos de los años treinta. El ejemplo del grupo los Meconios con el que iniciábamos este texto aparece, más allá de la anécdota, como un síntoma de la permeabilidad cada vez mayor del presente a los lenguajes reactualizados del pasado: en sus vídeos paródicos sobre el gobierno de Pedro Sánchez, los Meconios retoman el formato del NO-DO franquista, con sus imágenes en blanco y negro y su locutor grandilocuente, en un vertiginoso ejercicio de presentismo con evidentes implicaciones políticas. Quizá debamos tomarnos en serio el metalenguaje de estos vídeos y sus implicaciones, puesto que representan una inversión de la culpabilidad, con Sánchez ocupando en el imaginario el lugar de Franco, lo que hace eco a anteriores acusaciones políticas que lo calificaban de « totalitario »36: una táctica que ya fue utilizada en el pasado por los propios franquistas, con consecuencias notoriamente más dramáticas.
- 37 Véase una versión diferente del uso de la melancolía, como posible motor de la acción política, en (...)
- 38 Marta Sanz, Pequeñas mujeres rojas, Barcelona, Anagrama, 2020.
24Y para terminar, ¿dónde están los historiadores en todo este proceso? Aunque han escrito mucho sobre cuestiones memoriales, en realidad, salvo algunas excepciones, los historiadores se han interesado poco por las implicaciones en la percepción de las temporalidades históricas del proceso de « recuperación de la memoria histórica » y han dejado el trabajo a los antropólogos sociales. En particular, hay todo un trabajo que realizar acerca de cómo este proceso ha trabajado el propio campo historiográfico y cómo afecta a la escritura de la historia. Y se trata de un aspecto crucial, ya que paralelamente a la narración generada por la « recuperación de la memoria histórica » ha avanzado un discurso negacionista que, a pesar de haber sido ampliamente invalidado por la investigación académica, ha calado en una parte no desdeñable de la ciudadanía, puesto que conforta ciertos relatos individuales y familiares que informan lo que se ha denominado como « franquismo sociológico ». Tal vez ahí reside el peligro que encierra el « giro emocional » en la relación de la sociedad española con su pasado, una relación marcada por la nostalgia, el duelo y la melancolía: en la recreación de comunidades que son reenviadas a su propio duelo íntimo y que acuden al pasado para buscar señas de identidad y respuestas a los problemas del presente, en una dinámica presentista que sería incapaz de imaginar un futuro distinto al pasado ya conocido37. Para finalizar, sugiero una aproximación decididamente interdisciplinar a la comprensión de estas nuevas cartografías de la memoria: de los muchos trabajos y páginas que he leído para reflexionar sobre este asunto, quizá ningún texto me ha parecido tan justo e impresionante para dar cuenta de ese pasado incrustado en el presente, de ese pasado que se repite fatalmente, de esa violencia que no cesa, como la novela pequeñas mujeres rojas de Marta Sanz. En un marco narrativo de novela negra, el texto de Marta Sanz abre un espacio de elocución a las muertas y muertos de las fosas franquistas, que desde su condición de esqueletos dialogan entre sí, cuentan su historia al/a la lector.a y predicen el futuro – la repetición de la violencia, el feminicidio como engendro de la violencia no resuelta del pasado38. Como anunciaba Günter Grass ya en 1999, al recibir el premio Príncipe de Asturias, la literatura, en tiempos de incertidumbre, puede ser incluso más potente que la historia para rescatar a los muertos de ese enemigo que, en las muy repetidas palabras de Walter Benjamin, nunca ha dejado de vencer:
- 39 Günter Grass, Discurso de recepción del premio Príncipe de Asturias, 1999. Ver también Luisa Elena (...)
Cuando los sistemas, como recientemente el soviético, se rompen contra su propia historia; cuando las estructuras de poder se convierten en nada; cuando la estupidez de los vencedores clama al cielo; cuando con la libertad viene la miseria y se añaden las oleadas de refugiados de la más reciente emigración de los pueblos; cuando la Historia, nuevamente, zozobra de una forma catastrófica y el capitalismo, como única ideología restante, se desvanece en un irracionalismo mundial; cuando sólo la Bolsa tiene sentido y, con ella, todo puede resbalar; y cuando, finalmente, el gremio de los historiadores, cansados de pelearse por notas de pie de página, se extravía en la incertidumbre de la post-Historia, la Literatura se cotiza mucho. Vive de las crisis. Florece entre los escombros. Oye el ruidito de la carcoma. Su función es profanar cadáveres. Por un precio, o por nada, vela a los difuntos y cuenta a los supervivientes, siempre de nuevo, las viejas historias39.
Notes
1 Miguel González, « Un grupo musical invitado al festival de Vox canta "Vamos a volver al 36" », El País, 22-x-2022, [https://elpais.com/espana/2022-10-09/uno-de-los-grupos-musicales-invitados-al-festival-de-vox-en-madrid-canta-vamos-a-volver-al-36.html]; Agencia Reuters, « Grupo de memoria histórica español pide investigar letras de una canción en un mitin de extrema derecha », Euronews, 11-x-2022, [https://es.euronews.com/2022/10/11/espana-politica-vox], consultado el 18/10/2024.
2 Javier Casqueiro, « Vox responsabiliza al nuevo “frente popular” del daño que se cause al orden constitucional », El País, 12-iv-2019 [https://elpais.com/politica/2019/11/12/actualidad/1573580237_946174.html]; Casimiro García-Abadillo, « Sánchez, el inopinado líder del nuevo frente popular », El Independiente, 28-xi-2022 [https://www.elindependiente.com/opinion/2022/11/28/sanchez-el-inopinado-lider-del-nuevo-frente-popular/], consultado el 18/10/2024.
3 Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, BOE núm. 252, de 20-x-2022.
4 Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, Préámbulo, [https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2022-17099]
5 Henri Rousso, La Dernière Catastrophe: L’histoire, le présent, le contemporain, París, Gallimard, coll. Essais, 2013.
6 François Hartog, Régimes d'historicité. Présentisme et expériences du temps, París, Points Seuil, 2012 (1ª ed. 2003).
7 Citado en Keisha N. Blain, « Black Historians Know There’s No Such Thing as Objective History », The New Republic, 9-ix-2022, [https://newrepublic.com/article/167680/presentism-history-debate-black-scholarship?fbclid=IwAR0BZqRLSwKK4Y2_ONaAvppQwG3wGBRpPRGZQE3wO9Hakiu6i7ok1qx04sc], consultado el 18/10/2024.
8 François Hartog, Régimes d'historicité, op. cit., p. 24.
9 Anne Bénichou, « Introduction. Le reenactment ou le répertoire en régime intermédial », Intermédialités / Intermediality no 28-29, 2016, [https://doi.org/10.7202/1041075ar]. Ver también « Le reenactment en questions : entretien avec Anne Bénichou », Entre-temps, 21 décembre 2018, [https://entre-temps.net/le-reenactment-en-questions-entretien-avec-anne-benichou/], consultado el 18/10/2024.
10 Eva Saiz, « La Macarena exhuma los restos del golpista Queipo de Llano », El País, 2-xi-2022 [https://elpais.com/espana/2022-11-02/la-macarena-exhuma-los-restos-de-queipo-de-llano.html], consultado el 18/10/2024.
11 Helena López, « The Spanish Civil War and the Politics of Affectivity in the New Millennium: La guerra de esquelas as an Act of Memory », in Anindya Raychaudhuri (ed.), The Spanish Civil War: Exhuming a Buried Past, University of Wales, 2013, p. 90-101.
12 Katherine Verdery, The Political Lives of Dead Bodies: Reburial and Postsocialist Change, New York, Columbia University Press, 1999. Ver también Jonah S. Rubin, « Technologies of the Afterlife: The Agency of the Dead at Spanish Mass Grave Exhumations », Anthropological Journal of European Cultures, n° 24/1, 2015, p. 141-149.
13 Francisco Ferrandiz, El pasado bajo tierra. Exhumaciones contemporáneas, de la Guerra Civil, Barcelona, Anthropos, 2014, p. 71.
14 Ver por ejemplo Pedro Ruiz Torres, « Los discursos de la memoria histórica en España », Hispania Nova: Revista de historia contemporánea, n° 7, 2007, p. 1-30; Walther L. Bernecker, « La memoria histórica en España: un pasado más actual que nunca », Versants. Revista suiza de literaturas románicas, n° 3/67, 2020; Mercedes Yusta Rodrigo, « El pasado como trauma: Historia, memoria y "recuperación de la memoria histórica" en la España actual», Pandora: revue d'études hispaniques, n° 12, 2014, p. 23-41.
15 « Una guerra civil no es un acontecimiento conmemorable, afirma el Gobierno ». El País, 19-vii-1986, [https://elpais.com/diario/1986/07/19/espana/522108013_850215.html], consultado el 18/10/2024.
16 Abdón Mateos, « Historia, memoria, tiempo presente », Hispania Nova, nº 1, 1998-2000, [http://hispanianova.rediris.es/general/articulo/004/art004.htm#01t], consultado el 18/10/2024.
17 Paloma Aguilar, Memoria y olvido de la guerra civil española, Madrid, Alianza, 1996.
18 Santos Juliá, « El retorno del pasado al debate parlamentario (1996-2003) », Alcores. Revista de Historia Contemporánea, n° 7, 2009, p. 231-256.
19 Francisco Martínez López « El Quico », Guerrillero contra Franco, guerrillero contra el olvido: la guerrilla antifranquista de León (1936-1951) y la memoria cautiva de la guerrilla (1952-2011), Madrid, La Torre Literaria, 2011.
20 Sergio Gálvez, « El proceso de la recuperación de la memoria histórica en España: Una aproximación a los movimientos sociales por la memoria », International Journal of Iberian Studies, n° 19/1, 2006, p. 25-51.
21 « Combate por la historia: Manifiesto (1999) », [https://bataillesocialiste.wordpress.com/combate-por-la-historia-manifiesto-1999], consultado el 18/10/2024.
22 Juan José Millas, « La memoria », El País, 30-vi-2005.
23 Francisco Ferrandiz, « Afterlives: a social autopsy of mass grave exhumations in Spain », in Ofelia Ferrán, Lisa Hilbink (eds.), Legacies of Violence in Contemporary Spain. Exhuming the Past, Understanding the Present, Londres, Routledge, 2016, p. 41-61.
24 Zoé de Kerangat, Remover cielo y tierra. Las exhumaciones de víctimas del franquismo en los años 70 y 80, Granada, Comares, 2023. Ver también Paloma Aguilar, « El primer ciclo de exhumaciones y homenajes a fusilados republicanos en Navarra », Kamchatka. Revista de análisis cultural, n° 13, 2019, p. 227-269.
25 Odette Martinez-Maler, « Transmisiones de memorias de la guerrilla de León-Galicia (1936–1951) », in Marie-Claude Chaput et al. (eds.), Escrituras de la resistencia armada al franquismo, Presses universitaires de París Nanterre, 2017, [https://doi.org/10.4000/books.pupo.27640], consultado el 18/10/2024.
26 Emilio Silva, « Mi abuelo también fue un desaparecido », La crónica de León, 8-x-2000.
27 Berber Bevernage y Lore Colaert, « History from the grave? Politics of time in Spanish mass grave exhumations », Memory Studies, n° 7/4, 2014, p 440-456.
28 Daniel Palacios González, « Prácticas monumentales postexhumación: entre el pragmatismo y la escritura de la historia », HUARTE DE SAN JUAN. Geografía e Historia n°28/Geografìa eta Historia 28. Z. Pamplona, Universidad Pública de Navarra/Nafarroako Unibertsitate Publikoa, 2021, p. 167-189.
29 Francisco Ferrandiz, « The return of Civil War ghosts: The ethnography of exhumations in contemporary Spain », Anthropology Today 22(3), 2006, p. 7-12; Zoé de Kerangat, « Olas y mareas. Dinámicas de la memoria en las exhumaciones de las víctimas de la represión franquista », in Lidia Mateo Leivas, Mónica Alonso Ribeiro y Zoé de Kerangat (eds.), Culturas de la memoria en España. Genealogías, evocaciones y contratiempos, Madrid, Los Libros de la Catarata, p. 79-95.
30 Francisco Ferrandiz, El pasado bajo tierra, op. cit., p. 35.
31 José María Pedreño, « Apoyar a la ARMH es enterrar la memoria », 23-i-2004 [https://www.foroporlamemoria.info/documentos/jmpedreno_23012004.htm], consultado el 3/05/2024.
32 José María Pedreño, « Definición y objeto de la recuperación de la memoria histórica. Balance de un frente de lucha », 2002, [https://www.lagavillaverde.org/Paginas/Jornadas/IV_Jornadas/Paginas/definicion.html], consultado el 3/05/2024. Ver un análisis más extenso de esta discusión en Mercedes Yusta Rodrigo, « La "recuperación de la memoria histórica", ¿una reescritura de la historia en el espacio público? (1995-2005) », Revista de Historiografía, nº 9, Madrid, Universidad Carlos III, 2008, p. 105-117.
33 Berber Bevernage, y Lore Colaert, « History from the grave? », art. cit.
34 Ulrike Capdepón, « Memorias familiares, identidades reprimidas y la vida política de los cadáveres: el significado actual de las narrativas de parentesco en las exhumaciones de la Guerra Civil española », in Gabriel Gatti y Kirsten Mahlke, Sangre y filiación en los relatos del dolor, Madrid, Iberoamericana Vervuert, 2018, p. 235-253.
35 « La ONU insta a España a preservar la memoria histórica frente a las leyes de concordia de PP y Vox », Europa Press, 3-v-2024, [https://www.europapress.es/nacional/noticia-onu-insta-espana-preservar-memoria-historica-frente-leyes-concordia-pp-vox-20240503090104.html], consultado el 5/05/2024.
36 Pedro Corral, « ¿Memoria democrática o totalitaria? », ABC, 18-vii-2020; Cayetana Álvarez de Toledo, « Franco, Franco, Franco », El Mundo, 21-ix-2020.
37 Véase una versión diferente del uso de la melancolía, como posible motor de la acción política, en Rafael Pérez Baquero, « Melancholia in Contemporary Spain: Digging Up a Past That Did Not Pass Away », in Alicja Bemben, Rafał Borysławski (eds.), Emotions as Engines of History, Routledge, 2021, p. 223-238.
38 Marta Sanz, Pequeñas mujeres rojas, Barcelona, Anagrama, 2020.
39 Günter Grass, Discurso de recepción del premio Príncipe de Asturias, 1999. Ver también Luisa Elena Delgado, « Los afectos y sus efectos: Literatura, sentimentalidad y las coartadas de la empatía », in Anne-Laure Bonvalot, Anne-Laure Rebreyend y Philippe Roussin (dir.), Escribir la democracia: Literatura y transiciones democráticas, Madrid, Casa de Velázquez, 2019, [http://books.openedition.org/cvz/8601], consultado el 18/10/2024.
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Référence électronique
Mercedes Yusta Rodrigo, « Entre giro emocional y reenactment. Presentismo y usos del pasado en los debates memoriales de los años 2000 en España », Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 34 | 2025, mis en ligne le 16 juillet 2025, consulté le 17 août 2026. URL : http://journals.openedition.org/ccec/21349 ; DOI : https://doi.org/10.4000/14e5l
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