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Comptes rendus

“No saldrás de aquí sino loco o muerto...”. José Satué, el sindicalista que no aprendió a perder

Agustín Millares Cantero
Référence(s) :

Arón Cohen, con la colaboración de José María Alfaya, Arturo Borges, Suso Mateos, Miguel Medina Fernández-Aceytuno y Miguel Sagaseta, “No saldrás de aquí sino loco o muerto...”. José Satué, el sindicalista que no aprendió a perder, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2025.

Notes de l’auteur

Nota. Profesor titular jubilado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Reseña basada en el texto de las presentaciones de la obra, que tuvieron lugar en 2025 en Las Palmas de Gran Canaria y en San Cristóbal de La Laguna.

Texte intégral

1Debo reconocer, en primer término, la profunda emoción que ha supuesto para mí la lectura de este libro. En segundo lugar, porque fui uno de aquellos en tener la satisfacción de tratar personalmente a su principal protagonista, el inolvidable aragonés José Satué Malo (1903-1991), afiliado a la Unión de Radiotelegrafistas Españoles de la Unión General de Trabajadores desde 1928 y al Partido Comunista de España poco después de la sublevación facciosa de julio de 1936, cuyas sucintas biografías pueden leerse en el Diccionario Biográfico del Socialismo Español de la Fundación Pablo Iglesias, en la entrada correspondiente de Wikipedia o en el Portal “Pares” del Ministerio de Cultura del gobierno de España. El inicio de mi relación con Satué tuvo lugar durante el verano de 1971 en el domicilio de mis padres, convertido en uno de los epicentros para los militantes comunistas que empezábamos a cuestionar la escora hacia el liquidacionismo, el oportunismo, el antisovietismo y la socialdemocracia que imponía la dirección del Partido, contraviniendo incluso sus propios Estatutos y Programa vigentes. Fue decisivo el papel de Satué en el nacimiento de las Células del Partido Comunista de España, encuadramiento cofundador de Pueblo Canario Unido entre 1976-1977 e integrado después en la Unión del Pueblo Canario.

2Pero la conmoción afectiva que me ha provocado esta obra dimana, fundamentalmente, de estar ante una monografía impecable sobre los atropellos seudo-jurídicos de la dictadura franquista en el período más negro de su historia. Así que, por sobre todas las cosas, pongo en valor cuanto significa a la hora de aprehender el sistemático acoso del régimen a sus opositores políticos. Con muy buen criterio, el autor ha centrado su análisis, desde ópticas estrictamente historiográficas, en los veinte años de cárcel que hicieron de Satué una de las tantas víctimas del nacional-catolicismo, la etiqueta para la ocasión acuñada por los voceros dictatoriales tras producirse la derrota nazi-fascista en la Segunda Guerra Mundial. Los tránsitos de Satué por buena parte de la geografía carcelaria del franquismo (Alcalá de Henares, Ocaña, Salamanca y Burgos), desde junio de 1947 hasta mayo de 1967, constituyen, nunca mejor dicho, eslabones de una cadena dirigida a quebrantar el cuerpo y la mente de cuantos lucharon por restablecer la legalidad republicana y las libertades democráticas, cuando no acabaron ante un paredón. Variada bibliografía se conoce a propósito de tales materias, y me atrevo a afirmar que este título es uno de los mejor fundamentados y expuestos.

3“La palabra de Satué es la sustancia de base de esta biografía”, nos dice Arón Cohen con plena honradez intelectual, luego de referirse en la propia Introducción a los complejos vínculos entre el enfoque historiográfico y la memoria de los actores y testigos presenciales. Una biografía “parcial” desde el punto de vista cronológico, desde luego, pues concierne ante todo a las vivencias penitenciarias del sindicalista comunista. Los avatares precedentes del biografiado se anotan con acertadas y concisas precisiones: la guerra de España, los campos de concentración franceses o el exilio en México, periplos abordados por elementales exigencias narrativas. El núcleo del ejemplar se sustenta en fuentes idóneas que son abordadas con metódicas exposiciones en cada uno de los apartados.

4Entre la abundante documentación manejada, está la reunida pacientemente por el mismo Satué, que aporta sólidos apoyos a la faena, estructurada en dos bloques fundamentales e interconectados: el relativo a los procesamientos y prisiones de 1947-1967 y el del combate frente a las orientaciones desviacionistas de la dirección del Partido Comunista de España, ya presente el último en la etapa burgalesa (anticipo de cuanto vendrá a la postre) y consecuencia tardía de la crisis desatada por Claudín y Semprún dentro del comité ejecutivo en marzo de 1964.

5A esta masa documental de la Colección Satué, incluyendo las correspondencias particulares sostenidas primordialmente con su hermana Pilar y su compañera de lidias y persecuciones Lucía Barón Herráiz, esposa al fin, se adjuntan los materiales de la causa 140.874 incoada por el titular del Juzgado Especial de Espionaje y Comunismo de la 1ª Región Militar, el coronel de Infantería Enrique Eymar Fernández, que dará pie al consejo de guerra verificado en Ocaña el 19 de febrero de 1949 contra Satué, la citada Barón y cuatro camaradas más (tres hombres y una mujer), entrañando para el primero la condena a muerte por delito asimilado al de rebelión militar, sentencia conmutada por la de inferior en grado de 30 años de prisión mayor. Dichos papeles fueron localizados en el Archivo Histórico y General de la Defensa y representarán herramientas de las que el investigador hará uso con enorme maestría en diferentes epígrafes. Finalmente, las consultas se extendieron hasta el Archivo Histórico del PCE, donde también existían epistolarios, sobre todo en lo concerniente al remate final.

6A lo largo de dos decenios, impresionan sobremanera los pormenores en las trayectorias correccionales de Satué, venido clandestinamente a España desde su exilio mexicano en octubre de 1946 con la misión de reorganizar el sector de la UGT encabezado por Ramón González Peña. Comunista que siempre dio importancia capital al estudio, comprendió muy pronto que debía acometer el aprendizaje del enmarañado ordenamiento jurídico-represivo de la dictadura a objeto de evidenciar sus tropelías y favorecer una hipotética excarcelación; contienda en la que estuvo metido desde los primeros compases de su via crucis, al plantear el asunto de la competencia en el incipiente sumario de 1947 y demandar que la jurisdicción ordinaria reclamase la causa y se inhibiera la castrense. El prologuista del tomo, Juan José del Águila Torres, exmagistrado de lo Social y doctor en Derecho, señala cómo adquirió sólidas pericias con que fundamentar siempre sus recursos, pliegos de descargo, reclamaciones y etcétera. Un telegrafista, entonces, acabó transmutado en experto de las materias forenses que le afectaban, capaz incluso de asesorar a varios de los abogados que le prestaron servicios en las fases terminales y promoviendo, entre otras cosas, el recurso de revisión de la sentencia de febrero de 1949 ante el Consejo Supremo de Justicia Militar. “Las batallas más perdidas de antemano son las que no se dan”, era el principio rector de Satué en esos trajines y en otros de variopintas facturas.

7Especial emoción genera el capítulo IV de la obra, destinado a la Prisión de Salamanca entre abril de 1949 y noviembre de 1957, más de ocho años y medio sobre los cuales apenas se dispone de escasas referencias. Allí pudo expresarse con meridiana nitidez cuál fue el objetivo primordial de los esbirros dictatoriales, de todo el sistema represor del franquismo, expresado previamente y sin tapujos por el director del Penal de Ocaña, Jerónimo de Toca, al despedir a Satué, frase lapidaria que suministra la titulación del ensayo biográfico: “No saldrás de presidio, sino loco o muerto”. Tratándose del único preso político recluido, en Salamanca padeció del aislamiento forzoso decretado por las autoridades pertinentes, una situación infernal que puso a prueba otra vez las facultades del auténtico comunista para afrontar cualquier tipo de golpes, esa tenaz resistencia frente a los mecanismos destructores de las políticas carcelarias del “Centinela de Occidente”. La demanda constante de libros a familiares y otros allegados revela qué forma adoptó la principal alternativa contra la locura, aunque la tenacidad y firmeza de las reivindicaciones le permitió laborar en el economato e impartir clases de Matemáticas y Ciencia a monjas de la Merced que estudiaban Magisterio.

8Estando precisamente en Salamanca se le incoó la causa 784 de 1951 por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, acusado de pertenecer a la Logia Riego de Gijón, con el nombre simbólico de Abrate, entre la iniciación del 17 de mayo de 1929 y la plancha de quite del 4 de enero de 1931, veinte meses en los que no pasó del grado de “aprendiz masón”. El nuevo procedimiento de la Fiscalía del Tribunal Especial, iniciado en febrero de 1955, finalizó con la sentencia condenatoria de doce años y un día de reclusión menor el 16 de enero de 1956, pena conmutada por la de seis años y un día de igual confinamiento. Otro frente de guerra judicial quedó programado a partir de ahí.

9He querido detenerme en todas estas circunstancias con la intención de ofrecer, al menos, unos ligeros trazos del personaje y de algunas de las vicisitudes que hubo de encarar, modestas incitaciones a la lectura. La estancia de Satué en la Prisión Central de Burgos, llamada comúnmente entre “los rojos” “la Universidad de Burgos”, duró nueve años y medio, casi la mitad del tiempo que permaneció entre rejas. Durante tal ciclo me parece oportuno destacar las confrontaciones que sostuvo con el comité local del Partido Comunista, saldadas mediante el apartamiento organizativo adoptado por éste en junio de 1966. Los motivos de aquellas disensiones son aclarados suficientemente en el texto y no voy a incurrir en eso que ahora, de cara a la ficción, se denomina spoiler. Sólo me interesa poner de relieve que los episodios de marras exhibieron nuevamente la fidelidad a los principios y las actitudes insobornables del comunista irreductible, muy consciente de estar empeñado en actuaciones por derechos que trascendían de lo personal a lo colectivo.

10Este ánimo consecuente tuvo sus costes, claro está. No habían transcurrido dos meses desde las disposiciones partidarias que se adoptaron contra él, cuando un consejo de ministros en agosto dispuso confirmar la paralización del expediente de libertad condicional que el veterano ugetista había interpuesto. Satué consideraba inadmisible el “sofisma” de aplazar las movilizaciones contrarias a la dictadura hasta ser excarcelados los reclusos, postura dominante en el expresado comité. Para él tuvieron esas refriegas bastante de mandato político y moral.

11En una introducción, siete capítulos y un epílogo, Arón Cohen desgrana con habilidad los temas esenciales que vivió Satué mientras fue preso político de la dictadura, estatuto por cuya consecución se peleó mucho en sus centros penitenciarios. Ha hecho bien el catedrático jubilado en reservar al colofón los aspectos referentes a los afanes posteriores a la obtención de la libertad, porque incorporarlos habría supuesto extender en demasía la envergadura de los exámenes. Salió Pepe Satué de las prisiones estando a punto de cumplir los 64 años, y quienes le conocimos en Canarias cuatro o cinco después, al socaire de su amistad con el letrado Fernando Sagaseta Cabrera, tejida en la Prisión Central de Burgos, por lógica teníamos que asombrarnos ante la vitalidad de aquel individuo tan curioso, en condiciones de ejercer nuevamente el oficio de telegrafista en un gran buque mercante cubano, intervenir en numerosas reuniones políticas, elaborar documentos y, sobre todo, leer con detenimiento las Obras Completas de Lenin en edición de La Habana (más de medio centenar de volúmenes), extrayendo de ellas las argumentaciones que precisaba en la defensa de sus tesis sobre el Partido y las líneas a seguir.

12Los comportamientos de Pepe en aquel entonces, ya frisando las 70 primaveras o superándolas con amplitud, nos dejaban pasmados al evocar las dos exactas décadas pasadas en el cautiverio franquista. Al parecer, se amoldó al dicho “que veinte años son nada”, conforme a la oferta del celebérrimo tango Volver de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, si bien las cárceles de Franco en muy poquito eran homologables a los barrios tangueros de la capital bonaerense, por muy degradados que estuvieran los susodichos.

13Este libro de historia testimonio representa una vindicación de lo más estimable en la memoria comunista y de las funciones que cumplió el Partido Comunista en la lucha contra el franquismo, mientras llevó el apodo de “el Partido” al no haber otro por larga data en las filas opositoras. Como indica el autor, viene a contrarrestar las ya extensas aspiraciones de los paladines capitalistas tendentes a la equiparación del comunismo y del nazismo bajo la espuria etiqueta “totalitaria”, tan de moda hoy entre las mistificaciones y falsificaciones promovidas desde los gobiernos de la “Unión Europerra” (sic).

14Muchos de nosotros nos hemos preguntado, en infinidad de ocasiones, de qué fibra estaba hecha la mayoría de las personas que militaron en las secciones de la Internacional Comunista y a continuación en las unidades nacionales del Movimiento Comunista Internacional, hombres y mujeres capaces de soportar toda índole de adversidades y proseguir adelante con las bregas, sin claudicar jamás de sus postulados. Adéntrense ustedes en las páginas de esta biografía y encontrarán un conjunto de respuestas muy oportunas a propósito, ya que Pepe Satué perteneció a esa colectividad de luchadores antifascistas que fue el honor, la conciencia y la inteligencia del Siglo XX y que ahora tiene mucho que enseñarnos. He de felicitar muy efusivamente, pues, a Arón Cohen y a sus colaboradores por ofrecernos una magnífica aportación bibliográfica, que tanto nos ilustra y nos reconforta al hacer justicia con una personalidad acreedora de semejantes tributos y entregarnos un ajustado tratamiento de los horrores franquistas, esos que sus albaceas testamentarios han pretendido siempre ocultar o reducir.

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Agustín Millares Cantero, « “No saldrás de aquí sino loco o muerto...”. José Satué, el sindicalista que no aprendió a perder »Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 35 | 2025, mis en ligne le 03 octobre 2025, consulté le 20 juillet 2026. URL : http://journals.openedition.org/ccec/22241 ; DOI : https://doi.org/10.4000/164w5

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