La medicina española en el espejo de Francia (1820-1860). Modelos, intercambios, tensiones
Résumés
Cet article analyse les relations et les transferts franco-hispaniques dans le domaine de la médecine au milieu du xixe siècle. Ces relations presque toujours asymétriques, en raison du plus grand rayonnement de la médecine française dans le monde, nous permettent de prendre le pouls des débats scientifiques et professionnels de l’époque dans les deux empires. Pour ce faire, l’article propose une relecture de la presse médicale et des ouvrages médicaux espagnols reconnus par la médecine française, ainsi que les biographies de certains médecins espagnols ayant entretenu des relations avec la France. Ainsi, l'étude des relations entre les médecines espagnole et française au cours de la période 1820-1860 nous donne plus de détails sur la position qu'occupaient les deux pays dans la communauté médicale transimpériale d'Europe et d'Amérique. La médecine française devient un modèle d'aspiration pour la médecine espagnole, mais le dialogue, la critique et la discussion avec la médecine et les médecins français deviennent aussi un lieu symbolique où se règlent les débats professionnels internes espagnols. Au sud des Pyrénées, les références à la France servent également à légitimer les projets collectifs et les stratégies d'influence politique.
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Este artículo ha sido realizado en el marco del proyecto de investigación: «Las clases medias: una historia cultural y transnacional entre la era de las revoluciones y el advenimiento de la sociedad posindustrial (MESOC)» [2024/00250/001].
Texte intégral
Introducción
«En Francia, el hecho más insignificante tiene su historiador, y el reconocimiento transmite a la posteridad hasta los nombres de las parteras; cuando en nuestra patria tantos acontecimientos dignos de la historia se sepultan en el silencio y tantos hombres distinguidos por su virtud e ingenio no logran que aquella les dedique una sola página». («Variedades», Gaceta Médica de Madrid, 7-vi-1834, p. 8).
- 1 «Variedades». Gaceta Médica de Madrid, 7/6/1834, p. 8.
1Estas palabras, publicadas en un periódico médico de Madrid durante la década de 1830, pueden entenderse como una expresión de rencor por una supuesta falta de reconocimiento de los médicos españoles, teñida por una cierta rivalidad o competencia entre la medicina francesa y la española. Sin embargo, a pesar del tono, empieza así un artículo donde se enumeran las novedades científicas procedentes de Francia y los temas abordados en las recientes sesiones de la Academia de Medicina de París: el uso de un nuevo medicamento, la codeína, un proyecto de reorganización médica y otro proyecto para establecer una sociedad de socorros mutuos1. Este es un buen testimonio de las conexiones entre ambas comunidades médicas y del interés que había en España por lo que ocurría en el país vecino en materia médica y en otras muchas, interés marcado en ocasiones por un cierto complejo de inferioridad, si no en el saber, sí en el reconocimiento social de este.
- 2 Jean-Philippe Luis, L’utopie réactionnaire. Épuration et modernisation de l’État dans l’Espagne de (...)
- 3 Michel Foucault, Naissance de la clinique, una archéologie du regard médical, París, Presses Univer (...)
- 4 Calixte Hudemann-Simon, La conquista de la salud en Europa. 1750-1900, Madrid, Siglo xxI, 2017.
2De hecho, Francia y España son dos países estrechamente conectados por motivos históricos, de vecindad, de cercanía y por unas intensas relaciones políticas tanto en clave de alianzas y colaboración, como de enfrentamientos y rivalidad. El contexto político de finales del siglo xviii y la primera mitad del siglo xix favoreció estas conexiones. Francia intervino dramáticamente en la política española, destacando episodios como las alianzas entre España y la Francia revolucionaria hasta la batalla de Trafalgar, la ocupación francesa de la Península Ibérica en la época napoleónica que desencadenó la Guerra de la Independencia o la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis para derrocar el régimen liberal del Trienio Constitucional y restaurar la monarquía absoluta en España en 18232. Asimismo, los reformistas durante la segunda restauración fernandina y los liberales moderados y progresistas frecuentemente miraron hacia Francia para adoptar y adaptar la normativa y los modelos institucionales. Esta conexión asimétrica también se dio en el campo de las ciencias, concretamente la medicina francesa fue un referente para la española durante la segunda mitad del siglo xviii y buena parte del siglo xix. Fenómenos como el nacimiento de la clínica –siguiendo el concepto foucaultiano3–, la renovación de los estudios médicos, la fusión de la medicina y la cirugía, la mejora de los hospitales o los avances en materia de diagnóstico y nosografía sustentados en el paradigma anatomo-clínico no siempre se iniciaron en Francia. Recordemos, por ejemplo, las clínicas universitarias en la Germanoesfera durante el siglo xviii. Sin embargo, es en Francia donde muchos de estos avances experimentaron un gran desarrollo y aplicación sistemática, convirtiéndose en ejemplo para otras medicinas europeas, incluida la española4. La incipiente prensa médica española desde la década de 1820 y en las siguientes décadas dio cuenta regularmente de los avances y descubrimientos médicos procedentes de Francia; de las reformas legales e institucionales; de las conferencias, memorias y trabajos científicos presentados en la Academia de Medicina de París, el Instituto de Francia y la Academia de Anatomía de París; de la descripción de casos clínicos franceses; de noticias sobre la evolución de las epidemias en territorio francés (fiebre amarilla, cólera morbo asiático…) y también de las novedades bibliográficas producidas allí, así como de las traducciones de obras científicas francesas al castellano. Todo ello desde un enfoque crítico, donde se elogiaban las propuestas que se consideraban relevantes, se introducían comentarios críticos y se rechazaba u omitía lo que no interpelaba a los médicos españoles, como veremos a lo largo del artículo.
- 5 Juan Luis Simal, Emigrados, España y el exilio internacional, 1814-1834, Madrid, CEPC, 2012.
- 6 Florencia Peyrou y Darina Martykánová, «Presentación. La historia transnacional», Ayer, Madrid, Mar (...)
3Otro punto de conexión está en la experiencia personal de los médicos españoles y franceses en la época. Muchos médicos españoles estudiaron medicina en Montpellier y en París, dos de las facultades de medicina más conocidas e internacionalmente reconocidas de Francia. Algunos de ellos ejercieron profesionalmente en Francia, al igual que numerosos médicos franceses trabajaron (a título personal, es decir, sin mediar los gobiernos) en la España peninsular, pero también en Cuba y Puerto Rico. Además, la inestabilidad política en la Era de las Revoluciones generó varias olas de exilio multidireccionales que facilitaron y forzaron la circulación de personas e ideas5. Los médicos que, por una razón u otra pasaron una parte de su trayectoria profesional en el extranjero, formaron parte de una comunidad transimperial de intercambio de ideas, de nuevos conocimientos científicos, de técnicas y de modelos institucionales y organizativos, pero también lo hicieron aquellos que entraron en contacto con médicos extranjeros en su tierra, participaron en misiones conjuntas, e incluso quienes leyeron obras de médicos foráneos y las noticias sobre sus prácticas terapéuticas en las revistas profesionales. Cuando nos referimos a la comunidad transimperial de contacto e intercambio, queremos resaltar no solamente las aspiraciones universalistas de la medicina y de los médicos en aquella época. Asimismo, subrayamos que, a pesar de que fuera surgiendo un marco legal e institucional de la formación médica y de la regulación de la práctica a nivel “nacional” o “imperial,” –de hecho, las referencias a otros países a menudo servían para definir y afianzar este marco–, los contactos, mentorazgos, colaboraciones, influencias y transferencias en el campo médico en aquella época no se ajustan a la noción de lo internacional, que implica la existencia de instituciones, perfiles y sistemas nacionales que, una vez consolidados, interactúan entre sí6. Dicho eso, en el campo de la medicina y de la cirugía los contactos entre los actores históricos cuyos orígenes, trayectorias vitales y lealtades estuvieron asociados a España o/y Francia, también en la dimensión caribeña de ambos imperios, generaron influencias positivas sobre las nuevas técnicas y estrategias en el diagnóstico y la terapéutica, además de innovaciones legislativas e institucionales.
- 7 Estas fuentes se localizan en la Hemeroteca Digital Española, perteneciente a la Biblioteca Naciona (...)
- 8 Nicolas Masson de Morvilliers, «Espagne», in Encyclopédie méthodique, géographie moderne, t. I, Par (...)
4Este artículo aspira a repensar la relación entre Francia y España desde la perspectiva de las transferencias, pero también comparada, croisée y transnacional. En el campo de la historia de la medicina, esta relación se ha trabajado ante todo en términos de influencias francesas en los saberes médicos de España. Aquí, además de centrarnos menos en la ciencia médica propiamente dicha y más en los modelos institucionales y legislativos, en el discurso profesional y en la articulación de la profesión médica, partimos de la idea de que esta relación no se puede interpretar asumiendo sin más la idea de Francia como centro de creación de nuevas ideas y avances científicos en medicina y a los médicos españoles como meros receptores pasivos y seguidores de este avance científico. Queremos establecer con mayor precisión no solo las influencias francesas en España y los ecos de la medicina española en Francia, sino también lo compartido, lo estructural, lo transnacional, sin obviar las diferencias significativas. Para ello nos apoyamos principalmente en las representaciones discursivas procedentes de la prensa médica española entre 1830 y 18607. En dicha prensa, se defendió en líneas generales el argumento del intercambio de ideas bidireccional y se pretendió presentar un diálogo entre la medicina española y francesa entre iguales, entre pares, en una época de enorme competencia internacional en el ámbito geopolítico y también por los avances científicos, dentro de una dura pugna por demostrar la pertenencia en el selecto grupo de las naciones cultas y civilizadas, en la que la presencia de Francia en este grupo se percibía como indiscutible, mientras que, según entendían los españoles, la posición de España era precaria y estaba siendo cuestionada a nivel transnacional, entre otros por los franceses8.
Mirando a Francia. Los médicos españoles entre la admiración y la rivalidad.
- 9 Como desarrollaremos más adelante, encontramos en las bibliotecas francesas algunas obras en castel (...)
- 10 Rosa Ballester (ed.), La medicina en España y en Francia y sus relaciones con la ciencia, la tradi (...)
- 11 Consuelo Miqueo Miqueo, «Las historias clínicas brusistas: reflejo de la asimilación de la doctrina (...)
5En líneas generales, la producción cultural francesa gozaba de gran difusión entre los españoles. En menor medida, las elites intelectuales francesas estaban familiarizadas con algunas obras españolas9, mantuvieron diálogo con algunos colegas españoles, viajaron al país y opinaron sobre él en la prensa médica francesa. En el campo de la medicina, la prensa médica española publicaba muchos artículos, noticias y casos clínicos cuyo contenido procedía de los círculos médicos franceses, británicos, centroeuropeos y, ocasionalmente, rusos y americanos, durante las décadas centrales del siglo xix, lo cual muestra el interés de los médicos españoles por integrarse en la ya mencionada comunidad transnacional de intercambio y de transferencia de conocimiento científico a nivel europeo y también a ambos lados del Atlántico. Pero publicar y debatir las teorías y las terapias de los médicos franceses no significaba adoptarlas sin más, como han demostrado los historiadores que han trabajado sobre la recepción de las obras de médicos franceses en España10. Sus teorías fueron interpretadas con un fuerte espíritu crítico y los médicos españoles se apropiaron de forma creativa de lo que les interpelaba, dejando de lado ideas que no les convencían11.
6Las décadas centrales del siglo xix fueron una época de expansión del periodismo especializado en España, lo cual también se reflejó en campos como la medicina, la cirugía, la farmacia e incluso la veterinaria. A partir del pionero Décadas Médico-Quirúrgicas de los años 1820 fueron surgiendo diferentes publicaciones especializadas en las siguientes décadas, culminado en los años 1850 con la aparición de un periódico fundamental para el resto del siglo xix: El Siglo Médico. La prensa médica estaba dirigida fundamentalmente a profesionales de la medicina, aunque también aspirase a llegar a un público más amplio. Por ejemplo, estos periódicos eran una buena fuente de información para que la población en general pudiese informarse –de forma mediada por los médicos lectores de la revista– de la evolución de las epidemias y de situaciones de emergencia sanitaria, ante la precariedad de los canales de comunicación oficiales. En esta época, especialmente en Madrid y Barcelona, algunos médicos se especializaron en escribir en la prensa médica, convirtiéndose en pioneros del periodismo profesional. Además, estos periódicos solían contar entre sus plumas habituales y miembros de sus comités de redacción a importantes médicos en activo, desde Mateo Seoane, Manuel Hurtado de Mendoza hasta Francisco Méndez Álvaro, sin obviar que algunos de estos médicos impulsaron la fundación de periódicos como Felipe Monlau en el caso de El monitor de la salud de las familias, una publicación de tendencia higienista de los años 1850 y 1860; o el caso de Manuel Codorniu y otros médicos de la capital, impulsores de la Gaceta Médica de Madrid primero y posteriormente de El Siglo Médico. Algunos de estos médicos eran al mismo tiempo figuras activas en la vida e instituciones políticas, lo que ampliaba sustancialmente su público y el alcance de su discurso.
- 12 «Estado actual de la Medicina. De la escuela vitalista», Gaceta Médica de Madrid, 28-vi-1834, p. 25
- 13 Ibid.
7Las noticias relacionadas con la medicina francesa estaban representadas en mayor o menor grado dependiendo de cada periódico y de sus intereses editoriales, pero en líneas generales hay una presencia nutrida, además de las noticias que llegaban de otras comunidades médicas como la británica, la italiana y la germanoparlante. El seguimiento de las teorías médicas francesas era uno de los temas recurrentes y mostraba el alto nivel de conocimiento que existía sobre los debates en Francia. Se intuye (y, a veces, es demostrable) que muchos médicos contribuyentes en la prensa médica tenían lazos personales con médicos del país vecino del norte. Las revistas médicas españolas, resaltaban, por ejemplo, las diferencias entre París, donde «el anatomismo dominaba tiránicamente», frente a otro centro neurálgico de la medicina francesa como Montpellier, donde la doctrina del vitalismo, contraria en sus principios y resultados al anatomismo parisino, «echaba profundas raíces y establecía su libre imperio»12. De hecho, el periódico la Gaceta Médica de Madrid se posicionó claramente a favor de la opción más tradicional, apoyando a la escuela de Montpellier al conservarse allí un «respetuoso acatamiento a la medicina antigua», frente a la innovadora escuela de París, contaminada por las «ideas revolucionarias» y el «ardiente deseo de polémica», lo que condujo a que «la atención de los médicos se dirigiera hacia las observaciones experimentales y los descubrimientos anatómicos, aspirando a introducir en el estudio de la vida la precisión y exactitud que se apoderaba de los demás ramos del saber humano»13. La retórica desplegada al describir las posturas divergentes y definir claramente los bandos, al igual que el empleo de unos adjetivos enfáticos, nos invitan a afirmar que a los médicos españoles quizás les resultara más fácil posicionarse firmemente trasladando el debate a Francia, que argumentando directamente contra sus adversarios entre los colegas en España. De este modo, Francia a veces servía como un espacio simbólico para dirimir controversias médicas con menor coste para la cohesión de la comunidad médica española.
- 14 Repertorio Médico Extranjero, portada del Tomo 5, 1835.
8En esta época aparecieron publicaciones que se especializaron en presentar al público español las novedades procedentes de las academias científicas francesas como el Repertorio Médico Extranjero, publicado con una periodicidad mensual en Madrid en los años 1830 bajo la dirección de José de Lletor Castroverde, un médico que estudió en la Facultad de Medicina de Montpellier y que ejerció profesionalmente en París, donde fue miembro de la Comisión de Salubridad Pública en la capital francesa, ejemplo de la capacidad de los médicos españoles de integrarse a nivel individual en la comunidad médica francesa, sobre todo cuando habían estudiado en Francia14. En este caso la biografía del impulsor de esta publicación, tan vinculada a Francia, condiciona decisivamente el perfil de este periódico, que podemos considerar profrancés en el sentido de que, independientemente de las polémicas que existían en la comunidad médica francesa, presentase a Francia como un ejemplo a seguir en la ciencia médica y en las políticas públicas en el campo de la salud. Esta publicación se ocupó de reproducir las sesiones científicas del Instituto de Francia y de la Academia de Medicina de París, centrándose en la medicina práctica y la descripción de casos clínicos practicados en los hospitales de París, todo ello seleccionado y traducido por su director.
- 15 Esta asociación profesional procede de la unión de la Academia de Emulación de Ciencias Médicas de (...)
- 16 Víctor M. Núñez-García, María Luisa Calero-Delgado y Encarnación Bernal-Borrego, «Médicos en la Cor (...)
- 17 Guía de forasteros en Madrid, para el año 1842, Madrid, Imprenta Nacional, 1842, p. 242; Guía de fo (...)
- 18 Anales del Instituto Médico de Emulación, Tomo 1, 1842-1843, s.p.
- 19 El médico francés F. J. V. Broussais impulsó una nueva doctrina fisiopatológica, según la cual todo (...)
- 20 Una biografía del personaje en Josep Lluis Barona: «Manuel Hurtado de Mendoza», in Diccionario Biog (...)
- 21 Anales del Instituto Médico de Emulación, Tomo 1, 1842-1843, p. 346.
9Asimismo, un grupo de importantes médicos de Madrid fundaron en el año 1842 el Instituto Médico de Emulación15 y pusieron en marcha poco después una revista que haría las veces de su órgano de expresión: Anales del Instituto Médico de Emulación. Entre estos profesionales había catedráticos de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid, médicos de la Casa Real española (Tomás Santero, Vicente Asuero, Juan Drumen o José Figuer)16, del Consejo de Sanidad del Reino (Mateo Seoane, V. Asuero), de la Junta General de Beneficencia (Seoane)17 y también médicos muy implicados en el asociacionismo médico, en la prensa médica y en la política como Manuel Hurtado de Mendoza y el propio Seoane, generalmente próximos a las posturas del liberalismo avanzado18. Muchos de estos médicos habían tenido contactos intensos con la medicina francesa, sobre todo por el flujo de exiliados a Francia y también a Inglaterra tras las dos restauraciones fernandinas (1814 y 1823). Uno de ellos era un declarado partidario del Broussismo19 y un gran divulgador de la producción científica francesa como Hurtado de Mendoza, quien se doctoró en la Facultad de Medicina de París durante su exilio en Francia20. Para la revista Anales del Instituto Médico de Emulación, sin embargo, el eje central de su labor periodística era la defensa de los intereses profesionales de la medicina española, su lema era «hacer una oposición franca y leal a todo cuanto creyéramos dañoso a nuestra profesión»21. Por ello, era conveniente mirar a la medicina francesa, ya que gozaba de unos niveles de desarrollo que no se podían sino emular, a la vez que el conocimiento de las leyes y de las instituciones médicas de Francia podía servir para no repetir sus errores en España. Al mismo tiempo, los médicos españoles solían manifestar cierto recelo hacia la soberbia de sus colegas franceses, criticar su competencia desleal cuando pretendían ejercer en el imperio español y también sentían la necesidad de resaltar que la medicina española podía presumir de más logros de los que los franceses quisieran reconocer.
- 22 Ibid., p. 348.
- 23 Darina Martykánová y Víctor M. Núñez-García, «Luces de España. Las ciencias útiles durante el Trien (...)
10En este sentido, en el contexto de la elaboración de un nuevo plan de estudios médicos en España, que finalmente cristalizaría en el nuevo título de Práctico en el Arte de Curar dentro del Plan Mata de 1843, se despertaron las suspicacias de Mateo Seoane sobre las opciones que se abrirían para la llegada de médicos extranjeros o de médicos españoles que hayan obtenido el título en Francia o en otros países. De hecho, llamó la atención sobre los peligros de «facilitar la incorporación de los títulos médicos extranjeros»22. Para Seoane -un médico que también sufrió el exilio tras el Trienio Liberal (1820-1823), durante el que había sido diputado, pero en su caso en el Reino Unido23- era imprescindible:
- 24 Anales del Instituto Médico de Emulación, Tomo 1, 1842-1843, p. 349.
Llamar la atención de los que pueden tener alguna influencia en que se arregle de modo que no venga a ser un medio de hacer la carrera más corta al marcharse a Francia a estudiar, donde [...] se hacen los médicos por medio del vapor, como lo hicieron en Montpellier, en poco más de tres años. [...] Como la carrera aquí es larga y costosa, han aprendido los jóvenes el medio de hacerla más corta y barata yéndose a Francia o a Italia y lo que es peor a las universidades menores de Alemania, donde cuesta aún menos tiempo y dinero hacerse médico que en aquellos países24.
- 25 En el Plan Mata (Real Decreto del 10-x-1843) se suprimió la enseñanza de la Medicina en el país a e (...)
11Para Seoane esta competencia indeseada para los estudiantes en las escasas facultades de medicina de la época en España25 conllevaba, por un lado, el descrédito de la profesión médica en términos de «importancia, decoro y utilidades» y, por otro, un «aumento del número de profesores» lo que redundaría en una competencia que afectaría a las condiciones materiales de los profesionales españoles formados en España. Hasta ese momento los médicos formados en el extranjero debían superar un examen para ejercer la profesión en España, pero ante las novedades legales que se estaban barajando para lograr la reorganización médica, la prensa española se opuso frontalmente «a la libre incorporación de los títulos extranjeros», incluidos los procedentes de las facultades médicas de París y Montpellier, tradicionalmente importantes polos de atracción para estudiantes españoles. En este momento, los médicos españoles defendían medidas restrictivas para preservar su estatus y reducir la competencia, a costa de la mayor accesibilidad de la atención médica para la población. Al estar preocupados por sus ingresos, limitados y precarios para muchos de ellos, los médicos españoles sembraron dudas sobre la calidad de enseñanza en lo que eran en aquella época unas de las facultades de medicina más prestigiosas del mundo, sobre cuyos debates y progresos no paraban de escribir y en las que además muchos médicos españoles ilustres estudiaron o realizaron estancias. La defensa de los intereses económicos de los médicos formados en España y su voluntad de mantener el control sobre quién podía ejercer la medicina en el país prevaleció en este debate sobre el reconocimiento, en otras ocasiones constante, del dinamismo de la medicina francesa, que gozaba de una gran reputación a nivel mundial.
- 26 Víctor M. Núñez-García y Darina Martykánová, «Charlatanes versus médicos honorables: el discurso pr (...)
- 27 «Sección Científica», La Verdad, 8-xii-1847, p. 43.
12Esta circulación de estudiantes y diplomados de medicina más allá de los Pirineos también produjo denuncias por casos de intrusismo y charlatanería26, normalmente contra personas que ejercían la medicina en España con títulos falsos supuestamente obtenidos en Francia. Por ejemplo, en 1847 en el marco de una denuncia contra el «Dr. Núñez», quien afirmaba haber «hecho en Francia todos los estudios necesarios para ser médico», se exigía con rotundidad «la debida reparación del insulto hecho por un curandero a la más noble de todas las ciencias» y su expulsión de la práctica médica alegando que «las irregularidades jamás prescriben»27.
- 28 Bénédicte Vergez-Chaignon, Les internes des hôpitaux de París, 1802-1952, París, Hachette Littératu (...)
- 29 Darina Martykánová, Los ingenieros en España. El nacimiento de una élite, Bilbao, UPV, 2023.
13En líneas generales, la representación de la medicina francesa fue frecuente, ambigua y contradictoria en la prensa médica española, basculando desde la admiración ante un modelo sólido a emular, tanto a nivel científico, como institucional, hasta unas posturas ácidamente críticas, dentro de ese contexto de competencia transnacional en el campo profesional en el que los médicos españoles trataban de buscar su lugar. Un buen ejemplo son las reformas e iniciativas legislativas e institucionales que incidieron en la profesionalización del arte de curar en Europa durante las primeras décadas del siglo xix. En este sentido, Francia sirvió de referencia para los gobernantes y para los médicos españoles a la hora de reformar el entramado institucional de la salud durante la primera mitad del siglo xix. Se puede apreciar en cuestiones como la reforma de los estudios universitarios, la fusión profesional de médicos y cirujanos o el desarrollo de la medicina clínica desde el punto de vista de la formación, donde el hospital comienza a tener una relevancia mayor para el aprendizaje de los jóvenes aspirantes. Un buen ejemplo fue que en Francia comenzaron los primeros concursos para internos en los hospitales de París a partir del decreto consular de Napoleón Bonaparte de 22 de febrero de 180228. En general, la prensa médica española desde el Trienio constitucional (1820-23) siguió de cerca las innovaciones legislativas e institucionales en materia de salud que se fueron introduciendo en Francia y los médicos implicados en el debate público opinaron sobre ellas. Los que ostentaron cargos de poder se inspiraron en numerosas ocasiones en la legislación, prácticas e instituciones francesas. Asimismo, apreciamos que la prensa profesional solía comparar sus condiciones materiales y su reconocimiento por parte de las élites gobernantes desfavorablemente con los que gozaban sus colegas en el país vecino, con fines reivindicativos. Esta estrategia de comparar para reivindicar no era exclusiva de las profesiones de la salud, ya que encontramos esta observación y emulación de legislación y modelos institucionales procedentes de Francia también entre los ingenieros españoles de la misma época y entre los que moldearon la administración de minas y de obras públicas29.
14La comparación desfavorable de la situación en España con la ejemplar Francia, con fines reivindicativos, y la emulación de los modelos institucionales franceses, no fueron óbice para poner en valor las iniciativas españolas originales en los campos organizativos y legislativos, donde le medicina española saliese bien parada cuando la comparativa con Francia así lo permitiese. De hecho, hasta se podía afirmar que, cuánto más intensamente observaron los médicos españoles a Francia, más enfáticamente divulgaron y comentaron cualquier caso inverso. Así fue en el caso de las reformas que el gobierno provisional de Francia estaba llevando a cabo en materia de sanidad militar en 1848, un año de convulsiones políticas y movimientos revolucionarios:
- 30 «Sanidad Militar», La Verdad, 22-v-1848, p. 129.
[...] hallarán nuestros lectores un decreto del gobierno provisional de Francia para la organización del cuerpo de sanidad del ejército de aquella nación. No insertamos este documento porque contenga algo notable y digno de imitarse en nuestro país, donde es tan común ir a beber los proyectos administrativos en las fuentes del extranjero. Al contrario de esto, en la ocasión presente cabe la gloria a España de haber proporcionado a su vecina de la otra parte de los Pirineos un excelente modelo a imitar, la organización del cuerpo de sanidad militar, gobernado y administrado por los jefes especiales y científicos, reconocida en sus individuos una categoría proporcionada a los servicios que han desempeñado en el ejército30.
- 31 «Idea general de la medicina española, del siglo xviii y hasta el presente», Décadas Médico-Quirúrg (...)
15Asimismo, el éxito que cosechó en Francia el importante médico y químico balear Mateo Orfila, políticamente conservador, fue motivo de orgullo para los médicos y hombres de ciencia españoles de todas las sensibilidades políticas, igual que lo había sido el reconocimiento en el extranjero de Antoni Gimbernat, José Masdevall o Casimiro Gomez Ortega31, y lo fueron, más adelante, las traducciones al francés de las obras de Felipe Monlau.
- 32 Marie Walin, «Masculinidades y diferencia de género en Higiene del matrimonio de Pedro Felipe Monla (...)
- 33 Así, por ejemplo, la Biliothèque royale adquirió en algún momento la obra de Joaquín Villalba, Epid (...)
16Frente a la paulatina reducción de la presencia del latín como lengua transnacional de la medicina, desde el siglo xviii fue una práctica habitual para algunos médicos españoles traducir al castellano obras médicas francesas, cuestión que abordaremos en el siguiente epígrafe con nombres y apellidos. Se traducían más libros y tratados de medicina franceses y se publicaban en la prensa médica española muchas noticias y casos clínicos de Francia, aunque también había algunas excepciones como el éxito que tuvieron en Francia las ya mencionadas obras de José Masdevall sobre las fiebres o del médico higienista español Felipe Monlau32 y el interés en Francia por adquirir las publicaciones, aunque fueran en castellano, sobre las epidemias y sobre las enfermedades tropicales33.
17Claramente hubo una gran asimetría en interés y transferencia. Mientras que los franceses percibían la medicina española como periférica, aunque estaban dispuestos de reconocer y apreciar el valor de médicos españoles a nivel individual, integrarlos en sus círculos y utilizar sus obras, desde España Francia fue percibida como un centro mundial y un foco creador privilegiado en las ciencias, las artes y la gobernanza. No obstante, esta superioridad se abordaba de manera crítica al argumentar que los franceses sabían venderse muy bien sobredimensionando sus aportaciones e incluso apropiándose de las ajenas. Nuevamente se aprecia por parte de los médicos españoles una autopercepción de inferioridad en la competencia con el vecino del norte y una oscilación entre la admiración y el rencor:
- 34 «Folletín», La Verdad, 8-vii-1848, p. 154.
Verdad es que se quejan los españoles de que no se les hace justicia; y es muy cierto que buscan en viejos archivos sumidos en el polvo, las ideas y descubrimientos de que se vanaglorian los grandes hombres que ha producido Francia [...] pero por ventura ¿no hacen lo mismo los franceses con todas las demás naciones? ¿no disputan en París la prioridad hasta de los sueños y descubrimientos más fútiles hechos en otros países? ¡que mucho que alguna vez lo hagan los españoles! Por otra parte, cuando los galófobos españoles se quejan de los franceses, tienen motivo para ello; no se refieren a la época actual sino en cuanto se atribuye descubrimientos conocidos por ellos anteriormente, pues el ingenio francés es un ingenio acumulador, que busca retazos de todos los tiempos, de todas las naciones, los zurce a la francesa, los viste a la moda, quiere hacerlos pasar como nuevos, consistiendo mucha parte del gran ingenio de los franceses en la apropiación; por eso pues, y porque acostumbran a callar de donde toman, es por lo que tienen motivo los españoles de quejarse de los franceses, cuando callan el origen, ocultan la fuente de donde emanan sus deducciones; y cuenta que esta queja no solo es de España, sino de Italia, Inglaterra, Alemania y demás naciones ilustradas34.
18Es muy interesante este reconocimiento a regañadientes de la capacidad que mostraron las instituciones francesas y la comunidad médica de aquel país a la hora de atraer y absorber el talento y el conocimiento de procedencia de lo más variada, acompañado por un reproche quejumbroso de que además se apropiasen de los logros pasados conseguidos por personas de otros lugares. Esta interpretación negativa también se extendía a la capacidad para la revisión, el debate y la crítica de las academias científicas de París con las novedades y descubrimientos procedentes del exterior, lo que en principio podría parecer una actitud positiva desde el punto de vista científico al fomentarse el debate crítico para la prensa médica española era un signo de la «manía por las reformas» y de la «incredulidad sistémica» que sufrían los médicos franceses, que incluso llegaban a discutir los avances del médico inglés Edward Jenner en la vacuna de la viruela:
- 35 «Variedades», Gaceta Médica de Madrid, 7-vi-1834, p. 7-8.
Sería escusado indicar que el repertorio general de todos los sistemas, de todas las opiniones, de todos los ensayos en los varios ramos del saber humano, se encuentra definitivamente establecido en Francia. Allí el spleen literario es una enfermedad endémica y profundamente arraigada, cuyo influyo domina incesantemente la ciencia, y la tiene en un estado continuo de agitación. Hasta las verdades experimentales se han visto impugnadas por la manía de reformas. En las últimas sesiones de la academia de París, acaban de ponerse en duda los felices resultados de la vacuna, y ciertamente semejante idea es la mayor prueba que puede darse de la incredulidad sistémica de nuestro siglo35.
19El dinamismo de la comunidad médica francesa, con París como centro a la vez nacional y mundial, se presentaba como una agitación constante, que se atribuía a la disposición inquieta de los franceses. En un mundo y en una disciplina plagada de incertidumbres y en plena transformación, algunos médicos españoles recelaron de la voluntad de sus colegas franceses de cuestionarlo todo, presentando su actitud no solo como una muestra de arrogancia, sino como la expresión del espíritu revolucionario, incrédulo y agitador característico de los franceses, que podía poner en peligro la consolidación hasta de los avances más sólidos y demostrables.
Los médicos franceses y españoles y su conquista de las instituciones
- 36 Darina Martykánová y Víctor M. Núñez-García, «Luces de España…», art. cit., p. 107-134.
20Durante las primeras décadas del siglo xix los médicos españoles y franceses hicieron frente a una serie de retos comunes vinculados a la disolución del Antiguo Régimen con sus protecciones gremiales y la instauración del entramado jurídico e institucional liberal. Ambas comunidades profesionales trataron de activar estrategias para integrarse en las instituciones de poder liberales y desde allí poder defender los intereses profesionales e incluso llevar a la política su agenda científica y profesional. Se involucraron particularmente en cuestiones como las estrategias de lucha contra las epidemias, incluidos sus propios debates científicos internos en términos contagionistas o anticontagionistas, o en un amplio abanico de asuntos en los que pretendían intervenir desde los predicados del higienismo. En Francia, la Revolución francesa obligó a los médicos, ya acostumbrados a ostentar cierto poder en las instituciones del Antiguo Régimen, a adaptarse a una nueva lógica de poder, que pretendía desmantelar de golpe los bastiones del Antiguo Régimen al mismo tiempo que estuvo muy abierta a la instrumentalización de los saberes técnicos y científicos y a la incorporación (encadrement) de los expertos a los puestos de toma de decisiones. En el caso español, los intentos de penetración en las instituciones políticas del colectivo profesional médico se observan de manera primigenia desde el Trienio Liberal (1820-1823), donde llegó a haber hasta 10 médicos diputados a Cortes36, continuaron en los años 1830, 1840 y especialmente en 1854 donde se organizaron candidaturas profesionales para las elecciones a Cortes y un comité electoral central en Madrid. La idea de partida era muy simple, si había más diputados médicos en el poder legislativo habría más opciones para la defensa de los intereses profesionales. Además, la conexión de los médicos con la figura del hombre público era esencial para ingresar en las elites de la nueva sociedad liberal. En estas estrategias Francia fue un referente, así se enfocó la reclamación de exención de un oneroso subsidio profesional por parte de la prensa médica, cuestión resuelta por los colegas franceses a través de su influencia y capacidad de presión en las instituciones políticas, como se puede apreciar en esta doble cita de los años 30 y 40:
- 37 «Variedades», Gaceta Médica de Madrid, 1-xi-1834, p. 174.
En Francia, donde esta se encuentra en más ventajosa posición, han dado los médicos tal importancia a la exclusión del tributo de patente, que no hace mucho que la academia de medicina de París, envió una comisión de su seno al señor ministro de instrucción pública, y al presidente de la cámara de los diputados, en justa solicitud de exención. La asociación de médicos de la misma capital votó por unanimidad una proposición análoga. Si entre nosotros las corporaciones facultativas no juzgan conveniente imitar aquellos ejemplos, justo será que a lo menos la prensa médica eleve su débil voz en defensa de los derechos, tantas veces desconocidos, de nuestra benéfica profesión37.
- 38 «Contribución del subsidio», La Verdad, 15-xi-1847, p. 29.
Un día cierto ministro de Hacienda por un médico, que le preguntaba la razón que había para que en España pagasen los médicos una contribución, de que estaban relevados en Francia, y porque tomando tanto malo de esta nación, no adoptaba lo que favorecía a nuestra clase, contestó aquel personaje las siguientes palabras notables: «Amigo, en Francia se exceptuó a los médicos del pago de subsidio porque eran muchos en la cámara y dieron en cambio su voto al ministerio en una cuestión de éxito dudoso: cuando V. V. tengan otros tantos médicos diputados como tenían los franceses, no dudo que consigan la gracia que hoy solicitan». [...] Si la medicina, pues, quiere que se la haga justicia, envíe al Parlamento personas interesadas, y en número bastante, ya que para hacerse temer en las situaciones críticas, ya para que no se rían los diputados cuando demanden justicia para nuestra profesión38.
21Sin embargo, Mateo Seoane no tenía una visión tan halagüeña de la eficacia de los médicos franceses a la hora de activar su agenda científica en las instituciones de poder, aduciendo que los males de la medicina española eran los mismos que los de la medicina francesa a propósito de la nula puesta en práctica en Francia de varios decretos sobre el arreglo de “establecimientos de enseñanza médica”, tras un informe negativo de Mateo Orfila:
- 39 Mateo Seoane, «La cámara de los diputados y los médicos franceses», Anales del Instituto Médico de (...)
[…] Nos vemos obligados a levantar el grito en el cielo, al notar la falta de consideración y la sobra de desdén con que somos los médicos, la medicina y lo que es más aún los asuntos de salud pública, tratados por nuestros legisladores, pues ahí están los de la ilustrísima Francia que han dado últimamente una prueba muy convincente de que no van en zaga a los nuestros en este como en otros asuntos. Y no es a la verdad por falta de médicos diputados en la cámara francesa; pues allá como acá ha hecho grandes esfuerzos la profesión para tener representantes propios encargados de abogar por sus intereses en los cuerpos legislativos, y en Francia lo han conseguido completamente; pero por mucho que clamen los profesores diputados en favor de estos intereses, será siempre clamar en el desierto [...] La profesión médica en Francia está sin embargo tan lejos de gozar esta importancia como lo estamos nosotros39.
- 40 Arnaud Pierre, «El noble médico, el médico noble. Ennoblecimientos, recompensas honoríficas y poder (...)
22De hecho, la investigación de Arnaud Pierre sobre los nuevos títulos nobiliarios concedidos en Francia, España y el Reino Unido muestra que, efectivamente, Francia tampoco destacó sobre España a la hora de otorgar a sus médicos este tipo de reconocimiento y que, al igual que en España, para que un médico fuera ennoblecido tuvieron mucho mayor importancia sus conexiones y su lugar en las redes de poder, que sus logros científicos40.
23Más allá del debate sobre la capacidad de influencia de los médicos franceses en las instituciones de poder, lo que sí parece es que este asunto fue un claro horizonte aspiracional para las clases médicas españolas, aunque hubiese voces críticas muy influyentes como la de Seoane. El gran objetivo de la prensa médica española durante estos años fue la mejora en términos de prestigio, de estatus social y del reconocimiento de su autoridad experta por parte de las instituciones y de los pacientes, en un proyecto colectivo que traspasaba las fronteras nacionales. En este aspecto, solía citarse como un ejemplo a emular tanto la organización de la sanidad en el vecino del norte, como el prestigio y la posición social de que gozaban, a los ojos de los colegas españoles, los médicos franceses. Francia se convirtió así en un recurso retórico para conseguir objetivos propios.
- 41 Sobre la masculinidad burguesa de los médicos españoles véase: Darina Martykánová y Víctor M. Núñez (...)
- 42 Darina Martykánová, Ainhoa Gilarranz Ibáñez y Víctor M. Núñez-García, «España y Francia en el siglo (...)
24Dejando a un lado el uso retórico de la comparación, se observan numerosos paralelismos en la articulación y representación de la profesión médica y en las formas que tenían los médicos franceses a la hora de encarnar la masculinidad burguesa de la época41. Creemos que, además de ser fruto de contactos intensos entre ambos países, estos paralelismos resultaron de las semejanzas culturales, sociales y políticas, tanto a medio plazo como aquellos que se debían a coyunturas concretas. Mantenemos, por ejemplo, las semejanzas en la cultura de honor profesional tal y como se fueron configurando en Francia y en España, que quedan en evidencia al compararse con otros contextos culturales europeos, como el Reino Unido, por una parte, y los países alemanes y el imperio austríaco, por otra parte42.
- 43 Víctor M. Núñez-García y Darina Martykánová, «Charlatanes versus…», art. cit., p. 391-414.
25En toda Europa, a principios del siglo xix los médicos titulados se encontraban con un débil reconocimiento social y una enorme competencia entre colegas, y también por parte de los curanderos y sanadores alternativos, a los que los médicos entendían como intrusos. Aunque desde la prensa española se insistiese en las mejores condiciones que disfrutaban los médicos franceses y aunque en algunos países como Austria los médicos ya gozaban de la protección legal frente al “intrusismo”, la vulnerabilidad de los médicos en términos de autoridad, de estatus y de condiciones materiales era generalizada en Europa y la eficacia de las medidas protectoras tenía un alcance limitado. En este contexto de precariedad institucional y económica, los médicos se apoyaron en las políticas intervencionistas del Estado y de los municipios para fomentar su imagen como hombres que contribuían con su actividad profesional al bien común, hombres que, mediante el ejercicio de la medicina, servían a la Humanidad y a la Patria43. En España, en Francia y en la Italia anterior a la unificación, de forma mucho más común que, por ejemplo, en Austria o el Reino Unido, observamos cómo este discurso movilizó algunas figuras prestigiosas que funcionaron como metáforas del buen médico: la del héroe militar y la del sacerdote. Consideramos que el contexto de las guerras napoleónicas, pero también el protagonismo de oficiales y de militares en general en las revoluciones constitucionales, hicieron particularmente atractiva en Francia y en España (y, quizás también en Italia) la masculinidad militar y su carácter heroico. Por ello, no fue casualidad que los médicos españoles se comparasen con frecuencia con los militares en la primera mitad del siglo xix, particularmente en los momentos revolucionarios como el Trienio Liberal, y que la identificación de rasgos heroicos en el prototipo de médico honorable traspasase las fronteras, como en el caso de los médicos franceses en la revolución de 1848, o se sobredimensionase el aspecto militar en un médico francés tan influyente en España como Broussais:
- 44 «Los médicos en la revolución de París», La Verdad, 17-iii-1848, p. 94.
También nosotros, periodistas médicos, tenemos un deber que cumplir, ocupándonos de elogiar la conducta noble, generosa y filantrópica que han observado en los últimos días de febrero nuestros comprofesores de París [...] Solo el médico los oía, y él solo también los aliviaba, prestando en aquellos instantes críticos esos auxilios [...] Imposible nos sería enterar a nuestros lectores de tantos y tan numerosos rasgos de abnegación y humanidad como se leen en los periódicos médicos de París. Sería necesario un número diez veces mayor para extractarlos. Solo, pues, nos limitaremos a decir que los profesores, tanto civiles como militares, los alumnos internos de la Caridad, de Val-de-Grace y demás hospitales, y los de la Facultad de Medicina, han rivalizado en celo, valor e inteligencia, debiéndose a su actividad la salvación de centenares de heridos, a quienes por esta razón se les ha podido prestar socorro en el momento mismo en que caían atravesados por una bala enemiga44.
- 45 «Medicina y Cirugía Teóricas. Continuación del examen del estado actual de la medicina. De la escue (...)
«[...] No podemos menos de admirar la incansable laboriosidad del doctor Broussais. Obligado desde la juventud a ejercer su penosa carrera en medio de la guerra, haciendo la vida agitada de marino y soldado [...] Modelo de médicos castrenses, el doctor Broussais al abandonar las banderas de los ejércitos imperiales, se presentó en la república literaria con un nuevo sistema, hijo de sus profundos conocimientos»45.
- 46 Ibid.
26Esta visión un tanto hagiográfica de Broussais se contrapesaba con otros argumentos no tan halagüeños, al criticarse abiertamente las debilidades de su libro Examen de las doctrinas médicas: «en medio de algunas verdades emanadas de una instrucción sólida y de un raro talento de observación, se encontrarán en muchas de sus páginas gratuitas aserciones, parcialidades científicas, que se acercan a veces a la falsedad y al denuesto, y en todas rasgos de un genio depreciador de las ideas ajenas, y admirador exagerado de sus propias concepciones»46. Queda para un futuro estudio indagar en la posibilidad de que algunas formas de llevar a cabo el debate profesional, posicionarse frente a los colegas y presentarse en el espacio público –como las de Broussais– podían chocar con los modales, los códigos, las prácticas y las sensibilidades de los médicos españoles, pero para poder afirmar eso, debemos antes investigar tanto la cultura de debate en los círculos médicos españoles y la percepción de Broussais y su forma de actuar y polemizar en los círculos médicos franceses.
27Aún bajo esta óptica crítica con la que los médicos españoles y la prensa médica podían observar a las teorías, las instituciones, las novedades legislativas, reafirmando así su criterio profesional y su autonomía vis à vis con Francia, las innovaciones científicas procedentes de Francia y a los médicos franceses, los modelos dignos de emulación del vecino del norte también servían al principal objetivo del colectivo profesional, la adquisición de autoridad, prestigio, respetabilidad e ingreso en las élites sociales liberales. Para ello, dentro de un proceso también con rasgos transnacionales, los modelos de médicos honorables, laboriosos, desinteresados y héroes de la ciencia debían ser sobre todo españoles, pero también podrían incluirse algunos médicos franceses y, sobre todo, médicos españoles dignos de emular capaces de tener éxito en el ámbito científico francés, de ser escuchados y de tener la capacidad para dialogar con sus colegas franceses. En este punto, para continuar con nuestra reconstrucción histórica de las relaciones entre la medicina española con la francesa ahora enfocamos el relato sobre el intercambio y los contactos entre los médicos.
Hombres de ciencia a ambos lados de los Pirineos y en el Caribe. Los contactos e intercambios
28Como bien es sabido, la circulación de los cultivadores de la ciencia a ambos lados de los Pirineos fue una constante en las primeras décadas del siglo xix, especialmente de España a Francia. La casuística y las motivaciones que propiciaron estos viajes fue muy variada: había jóvenes aspirantes a médico que se trasladaban a Francia para estudiar en la Facultad de Medicina de París o en la de Montpellier, algunos de ellos se quedaron en Francia y ejercieron la medicina allí; también se produjeron casos de médicos que realizaron viajes de estudio para establecer contactos con colegas franceses y para observar los modelos organizativos, las nuevas técnicas, fármacos, hospitales o las estrategias sanitarias puestas en práctica ante situaciones de emergencia sanitaria, como las epidemias de fiebre amarilla o el primer y grave brote de cólera morbo asiático; por último también se produjo una importante circulación de personas relacionada con la inestabilidad política en la Era de las Revoluciones, especialmente de médicos exiliados liberales.
- 47 José Ramón Bertomeu Sánchez, ¿Entre el fiscal y el verdugo?: Mateu Orfila i Rotger (1787-1853) y la (...)
- 48 Los datos sobre Pedro Mata recopilados de: [https://dbe.rah.es/biografias/12307/pedro-mata-y-fontan (...)
29Manuel Hurtado de Mendoza fue uno de ellos, al sufrir la persecución política acusado de afrancesado una vez finalizada la Guerra de la Independencia en 1814, se marchó a Francia donde permaneció hasta 1820, año de su retorno a España. En París continuó con sus estudios médicos hasta doctorarse, allí conoció y fue discípulo de F. J. V. Broussais, además de seguidor de su nueva doctrina fisiopatológica y también fue un destacado traductor y divulgador de la medicina francesa en España. Años más tarde también continuó el flujo de emigrados políticos a Francia, como el caso del médico Pedro Mata Fontanet, exiliado entre 1837 y 1840 durante dos períodos diferentes por su vinculación a la sublevación de Barcelona de 1837 y al liberalismo progresista. Pasó por Tolón, Marsella, Montpellier –donde entró en contacto con su facultad médica– y finalmente permaneció en París dos años donde asistió a cátedras y clínicas, allí entró en contacto con la medicina científica europea y se interesó por la medicina legal y la toxicología de la mano de Mateo Orfila47, muy probablemente el médico español que mayor éxito y prestigio profesional consiguió en Francia durante las primeras décadas del siglo xix, aunque fuese sobre todo como químico. Mata también tradujo varias obras francesas al español para ganarse la vida, allí escribió su libro Secretos de la Naturaleza48.
- 49 «Relación del cólera-morbo observado en Constantinopla en 1847 y 1848 por M. Monneret, agregado de (...)
- 50 Víctor M. Núñez-García y Darina Martykánová, «Hombres de ciencia, hombres públicos: la circulación (...)
30Las emergencias sanitarias que se dieron en los dos países durante la primera mitad del siglo xix, especialmente las relacionadas con las epidemias (fiebre amarilla, cólera…), fueron ocasiones propicias para viajes de estudio, observación y para el diálogo e intercambio de ideas entre los médicos de ambos países. En este sentido destaca la misión médica francesa al frente del Dr. André Mazet en Barcelona en el año 1821 para combatir el brote de fiebre amarilla, aparte de otras iniciativas particulares, donde la observación mutua para aprender sobre enfermedades contagiosas que estaban causando una gran mortalidad era fundamental. En ese sentido, la prensa médica española siempre estuvo interesada en reproducir las noticias que llegaban de las epidemias en Francia, de las estrategias que se estaban implementando para combatirlas, o de noticias procedentes del ámbito académico francés sobre enfermedades infecciosas en otros países. Por ejemplo, un médico francés, M. Monneret, agregado de la Facultad de Medicina de París y que trabaja en Madrid en el Hospital del Buen Socorro, escribió una serie de artículos en la prensa médica madrileña sobre el brote de cólera-morbo en Constantinopla en 1847 y 184849. Otro caso ejemplificador de estas iniciativas particulares es el de Manuel Codorniu, un destacado médico y político progresista español, quien viajó a París para estudiar la primera epidemia de cólera-morbo en Europa, a partir de su investigación escribió el libro Cólera-morbo de París, o sea, observaciones sobre dicha enfermedad verificadas y publicadas en la capital francesa, publicado en Madrid50.
- 51 «Literatura Médica Española», Gaceta Médica de Madrid, 21-vi-1834, p. 21-23.
31La prensa médica ensalzó a los médicos españoles que fueron capaces de dialogar con la ciencia francesa, así como integrarse en la medicina gala y en su entramado académico y universitario, estos logros siempre fueron dignos de destacar y suponían una sinergia positiva para la mejora del prestigio profesional de los médicos españoles como grupo. Más allá de un caso tan conocido y analizado por la historiografía como el de Mateo Orfila, hay otros médicos de no tan primera fila que también lograron establecer canales de diálogo con la medicina francesa y sus espacios de debate científico y sociabilidad académica y profesional. En cuanto a esta sociabilidad académica, por mencionar algunos casos: Mateo Seoane era miembro de la Académie Nationale de Médicine, Mariano Lagasca fue socio de la Academia de Medicina de París a partir de 1835 o Francesc Salvá Campillo (médico, físico e ingeniero nacido en Barcelona, 1751-1828) quien fue miembro de la Société Royale de Médecine de París a finales del siglo xviii. Salvá, junto a otros, es un buen ejemplo de médico que fue integrado en la comunidad científica francesa y que estableció un dialogo constructivo y entre pares con sus colegas franceses. A finales del siglo xviii recibió varios premios de la Société Royale de Médecine de París por su memoria Sobre el modo de enriar el cáñamo y el lino sin prejuicio de la salud pública de 1788 y por su trabajo científico sobre la vacunación antivariólica de 1790. Poco más tarde, recibió una mención honorífica de la misma sociedad parisina por un trabajo sobre el escorbuto y la fiebre tifoidea que publicó en Barcelona en 1794, cuando la Sociedad de París resultó disuelta por el curso de la Revolución Francesa. Ya en pleno siglo xix y como catedrático en la Universidad de Barcelona sus intereses en el campo de la investigación se focalizaron hacia el estudio de la fiebre amarilla. Publicó varios trabajos científicos sobre la epidemia de fiebre amarilla de 1800 en Cádiz y especialmente sobre la epidemia de Barcelona de 1821, donde hay una destacada colaboración entre médicos españoles y franceses para ampliar el conocimiento sobre la enfermedad y poder combatir sus estragos. Salvá publicó los folletos Análisis de la fiebre amarilla vulgar e impropiamente amarilla o vómito prieto y el Trozo de una carta de Mr. Devèze, individuo de la comisión sanitaria y general de Francia, dirigida a Francecs Salvá, quien añadió diversas reflexiones sobre la fiebre amarilla. Su capacidad para colaborar con sus colegas franceses y de otras nacionalidades se demostró al ser uno de los firmantes del Manifiesto acerca del origen y propagación de la calentura que ha reinado en Barcelona en 1821, publicado por una reunión libre de médicos extranjeros y nacionales. También fue un incansable traductor al castellano de obras médicas francesas51.
- 52 La teoría fisiopatológica broussista ya la hemos resumido en la nota 16.
- 53 Josep Lluis Barona, «Manuel Hurtado…», art. cit.
32La estancia de Hurtado de Mendoza en París durante su emigración política (1814-1820) fue muy productiva y exitosa, publicó sus trabajos científicos en Annales de la Société de Médecine Pratique de Montpellier y en Annales de Médecine, Chirurgie et Pharmacie, revista dirigida por J. N. Corvisart, uno de los impulsores de la medicina anatomoclínica parisina. Ya de regreso en España, además de su implicación en la prensa médica española, se dedicó intensamente a la divulgación de obras médicas extranjeras en España, especialmente las procedentes de Francia, tradujo al castellano un Tratado de Anatomía de J.P. Maygrier en 1820, tradujo y compiló varios trabajos franceses sobre Embriología (1821) y tradujo las dos principales obras de su maestro en París, Broussais: el Tratado de fisiología aplicada a la patología (1827) y la obra De la irritación y de la locura (1828). Dentro de la polémica entre los seguidores, incluido Hurtado, y los detractores del broussismo52, publicó la Vindicación y aplicación de la medicina fisiológica en 1826, poco después las teorías broussitas cayeron en el descrédito y fueron completamente abandonadas en la década de 1830. Para Hurtado de Mendoza ser un fiel seguidor de Broussais y su discípulo en el exilio parisino supuso alcanzar un gran prestigio en la medicina española y ganar una destacada clientela privada en Madrid cuando el broussismo era la teoría “de moda”, en cambio, mantenerse fiel a sus teorías cuando eran fuertemente discutidas y finalmente desacreditadas, le sumió en un gran desprestigio en los últimos años de su carrera profesional53.
- 54 Esteban Rodríguez Ocaña, «Francisco Méndez Álvaro», in Diccionario Biográfico de la RAH, Madrid, RA (...)
33Como hemos ido apuntando a lo largo del artículo, fue muy habitual en la época que destacados médicos españoles hiciesen de divulgadores de la ciencia francesa en España a través de la traducción de nuevas obras médicas procedentes del país vecino. Además, podía llegar a ser una actividad lucrativa o un complemento económico para muchos médicos que «vivían de la pluma», además del ejercicio de la medicina. Un joven Francisco Méndez Álvaro tradujo al castellano varias obras francesas durante su época de estudiante, lo cual fue un apoyo en una época de estrecheces económicas. Continuó desempeñando estas tareas de traductor hasta 1848. Tradujo una pequeña obra, Sobre onanismo (1826), de J.L. Doussin-Dubreuil, que fue prohibida por las autoridades españolas, y también tradujo un Manual de auscultación (1835) procedente del Tratado de Semiología de Jean Baptiste Hippolyte Dance (1797-1832)54. Podríamos seguir enumerando otras obras médicas francesas traducidas por médicos españoles, en todo caso la pauta habitual fue una mayor expansión de las novedades bibliográficas francesas en España y no al contrario, más allá de excepciones ya comentadas como el caso de Felipe Monlau.
- 55 Joaquín de Villalba, Epidemiología española o historia cronológica de las pestes, contagios, epidem (...)
34Constatar esta asimetría no supone obviar que en Francia existió interés por obtener de fuentes españolas información relevante sobre los asuntos médicos que se consideraron prioritarios. Así encontramos el sello de la Bibliothèque royale en el ejemplar hoy depositado en la Bibliothèque Nationale de France, en un ejemplo de la obra de Joaquín de Villalba llamada Epidemiología española o historia cronológica de las pestes, contagios, epidemias y epizootias que han acaecido en España desde la venida de los cartaginenses hasta el año 1801, publicada en su primera edición en Madrid en 1803. Villalba era, según consta en la obra, «profesor de cirugía-médica, primer ayudante de cirujano mayor del Ejército, académico de la Real academia médica matritense, catedrático de hypofisiología en la Real academia de veterinaria, graduado en la Universidad de Zaragoza y socio de su imperial y antiquísimo colegio médico-chirúrgico»55. La obra incluye, entre otras cosas, los resúmenes de informes de los médicos españoles sobre los episodios epidémicos recientes que tuvieron lugar en España. En esta misma obra, adquirida por las autoridades francesas probablemente durante la restauración monárquica en Francia, se encuentra además un testimonio del interés y cooperación por parte de las autoridades y de los médicos franceses con sus colegas en España, aunque fuese por no fiarse de ellos y de las autoridades españolas a la hora de impedir el contagio de las enfermedades:
- 56 Ibid., p. 201-202.
Hasta la República francesa, como mas vecina nuestra, no satisfecha con el inalterable cordon que se encadenaba de una á otra parte de los Pirineos, envió à la Andalucía tres catedráticos de Medicina de la Universidad de Mompeller [sic] para inquirir la naturaleza y causas del mal y su método curativo, dando parte à su gobierno de todo lo que ocurriese mas digno de atención para cortar anticipadamente los daños que se temian. Los ciudadanos Pedro [Pierre] Lafabrie, Juan Nicolás [Jean-Nicholas] Berthe y Victor Broussonet fueron los encargados de esta comisión, y es de creer que manifestarán al público por escrito lo que hubieran observado digno de la atención y buena inteligencia de ambas naciones56.
- 57 Jacobo García Álvarez y Jean-Yves Puyo, «La aportación geográfica y cartográfica de las Comisiones (...)
35Además de subrayar la interpretación positiva que da Joaquín de Villalba a esta colaboración hispano-francesa, no debemos olvidar que comisiones de este tipo siguieron llegando desde Francia a lo largo de la primera mitad del siglo xix, no solo en lo que concernía los asuntos de la salud pública, sino en otros ámbitos, como, por ejemplo, la cartografía57.
- 58 Greter Carranza y Ana Rosalen Mora, «De la colonia fernandina de Jagua a la provincia de Cienfuegos(...)
- 59 «Variedades. Sobre un nuevo Vermifugo», Décadas Médico-Quirúrgicas, tomo 1, 1820, p. 42-43.
36Asimismo, encontramos ejemplos de médicos que ejercían en los dominios ultramarinos españoles dirigiéndose directamente a las autoridades francesas para informar sobre los nuevos métodos terapéuticos que habían desarrollado, lo que puede indicar hasta qué punto interiorizaron la imagen de Francia y de sus élites políticas como particularmente receptivas a la hora de apreciar e instrumentalizar los saberes médicos, aunque en este caso juega seguramente un papel importante la conexión con Francia a través de las migraciones recientes desde Francia hacia la Cuba española. Así, Domingo Mongeny, médico del hospital de la Colonia Fernandina, hoy Cienfuegos, en la bahía de Jagua, en la isla de Cuba, un asentamiento fundado por migrantes de la zona de Burdeos en 1819 que pronto se convirtió en una zona de plantaciones azucareras con mano de obra esclavizada, se dirigió al doctor Jean-Baptiste Ragnault (1759-1836), médico del rey Luis xviii y principal redactor del Diario Universal de Ciencias-Médicas, informándole sobre su nuevo método de eliminar la lombriz solitaria58. Este caso es un buen ejemplo de idas y venidas en la circulación de conocimientos, ya que aparece explicado en el periódico español Décadas Médico-Quirúrgicas del año 182059.
- 60 El jardín botánico de la Habana mantenía redes que llegaban hasta Riga y San Petersburgo. Guía de F (...)
37En una futura investigación en los archivos y hemerotecas de Francia querríamos profundizar sobre las referencias a España en la prensa médica francesa y sobre los contactos iniciados por los médicos franceses y sus frutos, para ofrecer una mirada más completa al tema de las relaciones y las transferencias franco-hispanas. El espacio colonial, sobre todo el Caribe60, se presenta como posible área de interacciones más fructíferas.
Conclusiones
38Este breve recorrido por el intercambio asimétrico entre las comunidades médicas francesa y española durante las décadas centrales del siglo xix, con algunas incursiones al primer tercio del siglo, ha dejado manifiesta la cercanía de ambas comunidades, como también la diferente posición de Francia y España en el entramado médico que cruzaba las fronteras de los estados e imperios y tenía aspiraciones universalistas. A diferencia de España, Francia fue uno de los centros mundiales de la medicina en aquella época. Como tal fue reconocida por los médicos españoles que buscaron formarse allí, a veces enviados por sus familias, otras veces aprovechando para ello su exilio forzoso, además de hacer un gran esfuerzo para mantenerse al tanto de las teorías y de los métodos desarrollados por los colegas franceses y los debatieron en la prensa médica española. Además, Francia sirvió como una referencia de primer orden a la hora de debatir nuevas leyes y cambios institucionales en el ámbito de la salud pública.
39Los médicos franceses otorgaron a España un lugar periférico en aquella comunidad médica transimperial; sin embargo, se interesaron particularmente en transferir los saberes de la medicina tropical, como también en los asuntos vinculados a la gestión de las epidemias, debido a la vecindad de ambos países tanto en Europa suroccidental, como en el Caribe. Asimismo, los médicos franceses estuvieron dispuestos a reconocer e integrar a los médicos españoles en sus círculos, incluso en condiciones de igualdad cuando fue a título individual, y colaboraron como miembros correspondientes con asociaciones científicas españolas en la península ibérica y en el Caribe.
40Si bien es cierto que los mismos médicos españoles reconocían una importante asimetría entre la posición de la comunidad médica francesa y española, debemos subrayar que los médicos españoles no fueron receptores pasivos de las teorías médicas francesas ni tampoco emuladores acríticos de los modelos institucionales franceses. Adoptaron una actitud crítica, de apropiación creativa y descarte, hacia los modelos institucionales franceses y hacia las teorías médicas y métodos terapéuticos de sus colegas del norte. Incluso cuando se referían de forma admirativa a los médicos de reconocido prestigio, tendían a reafirmar de forma retórica la autonomía de su criterio profesional frente a estos personajes. Asimismo, era común en la prensa médica española hacer referencia particularmente a los médicos procedentes precisamente de Francia para criticar la charlatanería y la competencia desleal. Oscilando entre la admiración y el rencor, los médicos españoles buscaron conocimientos novedosos y modelos institucionales robustos en Francia, al mismo tiempo que luchar por la autonomía de su propio criterio y por el reconocimiento internacional en condiciones de igualdad. Futuras investigaciones en la prensa médica francesa nos ayudarán a precisar la posición de médicos franceses, que, por el momento aparece oscilar entre la búsqueda de información útil, el reconocimiento de médicos españoles individuales y la noción de que España y sus médicos ocuparan una posición periférica en el entramado médico europeo y mundial.
Notes
1 «Variedades». Gaceta Médica de Madrid, 7/6/1834, p. 8.
2 Jean-Philippe Luis, L’utopie réactionnaire. Épuration et modernisation de l’État dans l’Espagne de la fin de l’Ancien Régime (1823-1834), Madrid, Casa de Velázquez (Bibliothèque de la Casa de Velázquez, vol. 21), 2002.
3 Michel Foucault, Naissance de la clinique, una archéologie du regard médical, París, Presses Universitaires de France, 1963.
4 Calixte Hudemann-Simon, La conquista de la salud en Europa. 1750-1900, Madrid, Siglo xxI, 2017.
5 Juan Luis Simal, Emigrados, España y el exilio internacional, 1814-1834, Madrid, CEPC, 2012.
6 Florencia Peyrou y Darina Martykánová, «Presentación. La historia transnacional», Ayer, Madrid, Marcial Pons, 2014, p. 13-22.
7 Estas fuentes se localizan en la Hemeroteca Digital Española, perteneciente a la Biblioteca Nacional de España, y a la Hemeroteca Histórica de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.
8 Nicolas Masson de Morvilliers, «Espagne», in Encyclopédie méthodique, géographie moderne, t. I, París, Panckoucke, 1788, p. 565; Christine Matthey, «L’Ombre et les Lumières Une vision française de l'Espagne au xviiie siècle» Dix-huitième siècle, París, Société Française d’Étude du Dix-Huitième Siècle, 2008, p. 413-430.
9 Como desarrollaremos más adelante, encontramos en las bibliotecas francesas algunas obras en castellano sobre las epidemias, además se tradujeron al francés obras de algunos médicos españoles como Felipe Monlau.
10 Rosa Ballester (ed.), La medicina en España y en Francia y sus relaciones con la ciencia, la tradición y los saberes tradicionales (siglos xviii a xx), Diputación Provincial de Alicante, Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, 1998; J L. López-Ocón, «La medicina en España y sus colonias americanas durante el siglo xviii y primeros años del siglo xix», in Plutarco Naranjo y Rodrigo Fierro (eds.), Eugenio Espejo: su época y su pensamiento, Quito, Corporación Editora Nacional/Universidad Andina Simón Bolívar, 2008, p. 55-102; José María López Piñero, «Las ciencias médicas en la España del siglo xix», Ayer, Madrid, Marcial Pons, 1992, p. 193-240; Consuelo Miqueo Miqueo, «La introducción de la obra de F.J.V. Broussais en España : estudio bibliométrico», Dynamis: Acta hispanica ad medicinae scientiarumque historiam illustrandam, nº 7-8, 1987-1988, p. 171-186; Enric J. Novella, «La medicina de las pasiones en la España del siglo xix», Dynamis, Granada, Universidad de Granada, 2011, p. 453-474; Javier M. Dos Santos, «Lost (and Found) in Translation: The Reception of Pinel’s and Esquirol’s Psychiatric Theories and the Conformation of Melancholy, Hypochondria, Mania and Hysteria in Spain, 1800-1855», Theatrum Historiae, Pardubice (Czech Republic), University of Pardubice, 2020, p. 121-149.
11 Consuelo Miqueo Miqueo, «Las historias clínicas brusistas: reflejo de la asimilación de la doctrina de F.J.V. Broussais», Llull: Revista de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, vol. 10, nº 18-19, 1987, p. 97-124; Enric Novella, La ciencia del alma. Locura y modernidad en la cultura española del siglo xix, Iberoamericana, 2013 ; Alejandro Camino Rodríguez y Darina Martykánová, «La soltería virtuosa: dignidad, utilidad y el discurso sobre el celibato femenino en la España contemporánea (1820-1950)», Historia Contemporánea, Bilbao, Universidad del País Vasco, 2021, p. 337-370; Javier M. Dos Santos, «Lost (and Found) in Translation», op. cit., p. 121-149; Javier M. Dos Santos, «La antropología católica de las pasiones: medicina, religión y política en El hombre físico (1800) de Lorenzo Hervás y Panduro», Hispania Sacra, Madrid, CISC, 2024, p. 1181.
12 «Estado actual de la Medicina. De la escuela vitalista», Gaceta Médica de Madrid, 28-vi-1834, p. 25.
13 Ibid.
14 Repertorio Médico Extranjero, portada del Tomo 5, 1835.
15 Esta asociación profesional procede de la unión de la Academia de Emulación de Ciencias Médicas de Madrid y del Instituto Médico Español, Semanario de Medicina. Periódico del Instituto Médico de Emulación, 14-vii-1842, p. 443-445.
16 Víctor M. Núñez-García, María Luisa Calero-Delgado y Encarnación Bernal-Borrego, «Médicos en la Corte española del siglo xix. Influencia, sociabilidad y práctica profesional», Asclepio, Madrid, CSIC, 2019, p. 278.
17 Guía de forasteros en Madrid, para el año 1842, Madrid, Imprenta Nacional, 1842, p. 242; Guía de forasteros en Madrid, para el año 1854, Madrid, Imprenta Nacional, 1854, p. 457 y 469.
18 Anales del Instituto Médico de Emulación, Tomo 1, 1842-1843, s.p.
19 El médico francés F. J. V. Broussais impulsó una nueva doctrina fisiopatológica, según la cual todo proceso patológico tiene su origen último en una alteración irritativa en el aparato digestivo y hacía de las sangrías con sanguijuelas su principal método terapéutico. Esta teoría tuvo un gran impacto en la medicina europea de comienzos del siglo xix, incluida la española, pero fue abandonada poco después, cayendo en descrédito el broussismo.
20 Una biografía del personaje en Josep Lluis Barona: «Manuel Hurtado de Mendoza», in Diccionario Biográfico de la RAH, Madrid, RAH, [https://dbe.rah.es/biografias/18226/manuel-hurtado-de-mendoza].
Además, véase: José María López Piñero, «Hurtado de Mendoza, Manuel», in José María López Piñero, et al., coords, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Tomo 1, Barcelona, Península, 1983, p. 463-465; Bertha M. Gutiérrez Rodilla, «El Vocabulario Terminológico de medicina de Manuel Hurtado de Mendoza», Revista de Filología Española, Madrid, CSIC, 2012, p. 249-272.
21 Anales del Instituto Médico de Emulación, Tomo 1, 1842-1843, p. 346.
22 Ibid., p. 348.
23 Darina Martykánová y Víctor M. Núñez-García, «Luces de España. Las ciencias útiles durante el Trienio Constitucional», Ayer, Madrid, Marcial Pons, 2022, p. 107-134.
24 Anales del Instituto Médico de Emulación, Tomo 1, 1842-1843, p. 349.
25 En el Plan Mata (Real Decreto del 10-x-1843) se suprimió la enseñanza de la Medicina en el país a excepción de las facultades de Madrid y Barcelona. Además, se crearon cinco colegios de Prácticos en el Arte de Curar en Valladolid, Valencia, Zaragoza, Santiago y Sevilla. El Plan Mata sería rectificado en 1845 por el Plan Pidal: Encarnación Bernal-Borrego, Víctor M. Núñez-García y María Luisa Calero-Delgado, «El regreso de los estudios médicos a Sevilla: un centenario dentro de más de 500 años de historia», Andalucía en la Historia, Sevilla, Centro de Estudios Andaluces, 2027, p. 70-73.
26 Víctor M. Núñez-García y Darina Martykánová, «Charlatanes versus médicos honorables: el discurso profesional sobre la virtud y la buena praxis en España (1820-1860)», Dynamis, Granada, Universidad de Granada, p. 391-414.
27 «Sección Científica», La Verdad, 8-xii-1847, p. 43.
28 Bénédicte Vergez-Chaignon, Les internes des hôpitaux de París, 1802-1952, París, Hachette Littératures, 2002.
29 Darina Martykánová, Los ingenieros en España. El nacimiento de una élite, Bilbao, UPV, 2023.
30 «Sanidad Militar», La Verdad, 22-v-1848, p. 129.
31 «Idea general de la medicina española, del siglo xviii y hasta el presente», Décadas Médico-Quirúrgicas, tomo 1, 1820, p. 53.
32 Marie Walin, «Masculinidades y diferencia de género en Higiene del matrimonio de Pedro Felipe Monlau (1853): una construcción entre los saberes científicos y la moral católica», Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, Madrid, UNED, p. 97-128.
33 Así, por ejemplo, la Biliothèque royale adquirió en algún momento la obra de Joaquín Villalba, Epidemiología española ó historia cronológica de las pestes, contagios, epidemias y epizootias que han acaecido en España desde la venida de los cartaginenses hasta el año 1801, Madrid, Imprenta de Fermín Villalpando, 1803. Lo mismo pasaba con las obras de autores portugueses.
34 «Folletín», La Verdad, 8-vii-1848, p. 154.
35 «Variedades», Gaceta Médica de Madrid, 7-vi-1834, p. 7-8.
36 Darina Martykánová y Víctor M. Núñez-García, «Luces de España…», art. cit., p. 107-134.
37 «Variedades», Gaceta Médica de Madrid, 1-xi-1834, p. 174.
38 «Contribución del subsidio», La Verdad, 15-xi-1847, p. 29.
39 Mateo Seoane, «La cámara de los diputados y los médicos franceses», Anales del Instituto Médico de Emulación, 1843-1844, p. 255-256.
40 Arnaud Pierre, «El noble médico, el médico noble. Ennoblecimientos, recompensas honoríficas y poder político para médicos en España, Francia y Reino Unido (c.1800-c.1880)» Pasado y Memoria, Alicante, Universidad de Alicante, 2024, p. 107-132.
41 Sobre la masculinidad burguesa de los médicos españoles véase: Darina Martykánová y Víctor M. Núñez-García, «Ciencia, patria y honor: los médicos e ingenieros y la masculinidad romántica en España (1820-1860)», Studia Histórica, Historia Contemporánea, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2000, p. 45-75.
42 Darina Martykánová, Ainhoa Gilarranz Ibáñez y Víctor M. Núñez-García, «España y Francia en el siglo xix (1810-1890): la clase, el género y la profesión de médico: representación visual en el espejo del discurso profesional» Pasado y Memoria, Alicante, Universidad de Alicante, 2024, p. 19-56; Robert Nye, «Medicine and Science as Masculine ‘Fields of Honour’» Osiris, Chicago, University of Chicago Press, 1997, p. 60-79; Andreas Maelhe, Doctors, Honour and the Law: medical ethics in Imperial Germany, London, Palgrave Macmillan, 2009; Vladan Hanulík, «Professional Dominance? Encounters between physicians and patients in the first half of the 19th century under the Habsburg Monarchy», Dynamis, Granada, Universidad de Granada, 2021, p. 323-355.
43 Víctor M. Núñez-García y Darina Martykánová, «Charlatanes versus…», art. cit., p. 391-414.
44 «Los médicos en la revolución de París», La Verdad, 17-iii-1848, p. 94.
45 «Medicina y Cirugía Teóricas. Continuación del examen del estado actual de la medicina. De la escuela de Broussais», Gaceta Médica de Madrid, 29-xi-1834, p. 201-202.
46 Ibid.
47 José Ramón Bertomeu Sánchez, ¿Entre el fiscal y el verdugo?: Mateu Orfila i Rotger (1787-1853) y la toxicología del siglo xix, Valencia, Universidad de Valencia, 2019; José Ramón Bertomeu Sánchez, Venenos, ciencia y justicia: Mateo Orfila y su epistolario (1816-1853), Alicante, Universidad de Alicante, 2015; José Ramón Bertomeu Sánchez, «Mateu Orfila i Rotger (1887-1853): science, medicine and crime in the nineteenth century», Contributions to Science, Barcelona, Institut d´Estudis Catalans, 2004, p. 565-577.
48 Los datos sobre Pedro Mata recopilados de: [https://dbe.rah.es/biografias/12307/pedro-mata-y-fontanet].
49 «Relación del cólera-morbo observado en Constantinopla en 1847 y 1848 por M. Monneret, agregado de la facultad de París, médico del hospital del Buen Socorro», La Verdad, 1-v-1848, p. 118-119.
50 Víctor M. Núñez-García y Darina Martykánová, «Hombres de ciencia, hombres públicos: la circulación transatlántica del conocimiento científico durante el Trienio Constitucional», in Gonzalo Butrón, coord., Actores, miradas y representaciones: la cuestión americana en el Trienio Liberal (1820-1823), Madrid, Marcial Pons, 2023, p. 87-112, p. 104.
51 «Literatura Médica Española», Gaceta Médica de Madrid, 21-vi-1834, p. 21-23.
52 La teoría fisiopatológica broussista ya la hemos resumido en la nota 16.
53 Josep Lluis Barona, «Manuel Hurtado…», art. cit.
54 Esteban Rodríguez Ocaña, «Francisco Méndez Álvaro», in Diccionario Biográfico de la RAH, Madrid, RAH, [https://dbe.rah.es/biografias/17621/francisco-mendez-alvaro].
55 Joaquín de Villalba, Epidemiología española o historia cronológica de las pestes, contagios, epidemias y epizootias que han acaecido en España desde la venida de los cartaginenses hasta el año 1801, Madrid, Imprenta Fermín Villapando, 1803. Información incluida en la portada del libro.
56 Ibid., p. 201-202.
57 Jacobo García Álvarez y Jean-Yves Puyo, «La aportación geográfica y cartográfica de las Comisiones de Límites luso-franco-españolas (siglos xviii y xix)», Terra Brasilis, Rio de Janeiro, Rede Brasileira de História da Geografia e Geografia Histórica, 2015; Enric Aragonés Valls, «Los primeros mapas geológicos de España de Édouard de Verneuil (1850-1855)», Boletín Geológico y Minero, Madrid, CSIC, 2013, p. 21-39.
58 Greter Carranza y Ana Rosalen Mora, «De la colonia fernandina de Jagua a la provincia de Cienfuegos», Revista de Novedades de Población, La Habana (Cuba), 2021.
[http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-40782021000100119]
59 «Variedades. Sobre un nuevo Vermifugo», Décadas Médico-Quirúrgicas, tomo 1, 1820, p. 42-43.
60 El jardín botánico de la Habana mantenía redes que llegaban hasta Riga y San Petersburgo. Guía de Forasteros de la siempre fiel Cuba, La Habana (Cuba), Oficina del Gobierno y Capitanía General, 1829, p. 97.
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Référence électronique
Darina Martykánová et Víctor M. Núñez-García, « La medicina española en el espejo de Francia (1820-1860). Modelos, intercambios, tensiones », Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 35 | 2025, mis en ligne le 26 avril 2026, consulté le 20 juillet 2026. URL : http://journals.openedition.org/ccec/22296 ; DOI : https://doi.org/10.4000/164vu
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