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Études
Dossier "Nuevas propuestas de la historia sociocultural transnacional franco-española (siglos XIX-XXI)"

¿Un anarquismo ‘de ida y vuelta’? La militancia libertaria en Francia como factor de politización y radicalización de la juventud de los sesenta-setenta

Un anarchisme « aller-retour » ? Le militantisme libertaire en France comme facteur de politisation et de radicalisation de la jeunesse des années 60-70
*A ‘round-trip’ anarchism? Libertarian militancy in France as a factor in the politicization and radicalization of youth in the 1960s and 1970s
Vicent Bellver

Résumés

Cet article met en évidence le rôle du militantisme anarchiste espagnol historique en exil en France dans le maintien d'une tradition politique qui, bien qu'éphémère, sera récupérée dans les années 1960 et 1970. Dans ce phénomène, on ne peut négliger le rôle joué par la mémoire révolutionnaire, en particulier celle qui se réfère à la révolution espagnole qui s'est déroulée entre 1936 et 1937 dans l'arrière-garde républicaine de la guerre civile. L'élément transnational apparaît ainsi comme un facteur à prendre en compte dans les analyses portant sur la trajectoire du militantisme radical dans les années 1960 et 1970. Le récit de vie de Black permet enfin d'analyser tout cela à travers une expérience concrète.

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Texte intégral

Francia, ¿escenario de politización?

  • 1 Vicent Bellver, Hilos rojinegros. El movimiento libertario en València en el posfranquismo (c. 1968 (...)
  • 2 Entrevista a Manolo el Francés (22-ii-2018). Manolo el Francés (¿1953?-2021) proviene de una famili (...)

1En mi investigación doctoral, centrada en las subjetividades anarquistas durante el tardofranquismo y posfranquismo, pude comprobar que una parte, puede que minoritaria pero significativa, de la militancia de los setenta hacía referencia explícita a qué habían adquirido o consolidado una identidad de este tipo en Francia, principalmente en su capital, París1. Más concretamente por el contacto con los diferentes locales e iniciativas anarquistas y anarcosindicalistas. Así, Manolo el Francés, pese a provenir de una familia anarcosindicalista, se politizó según su testimonio «en París, pues [...] con quien me relaciono, pues un poco buscando y un poco fortuitamente… me encuentro con la gente de la cnt [Confederación Nacional del Trabajo]»2. Por esos mismos años y también en la capital francesa, Paco Bartual recuerda:

  • 3 Entrevista a Paco Bartual (23-v-2017). Bartual tiene una primera militancia en grupos católicos, lu (...)

[T]omo contacto con el movimiento anarquista y anarcosindicalista en el exilio, porque yo me tuve que exiliar por problemas de tipo político. Entonces... yo empecé militando aquí en España en cristianos de base y en la HOAC [Hermandad Obrera de Acción Católica], posteriormente me incorporé al FRAP [Frente Revolucionario Antifascista y Patriota] y del FRAP pasé con contactos con... con la cnt en el exilio, ¿vale? Yo los contacto en París, tengo relación con ellos y, cuando vuelve la democracia a España [...] me incorporo aquí dentro de la cnt3.

  • 4 Salvador Gurucharri y Tomás Ibáñez, Insurgencia libertaria. Las Juventudes Libertarias en la lucha (...)
  • 5 Gaston Leval fue el seudónimo más conocido de Pierre Pillet (París, 1895-Saint Cloud, 1978). Hijo d (...)

2Igualmente, a esta politización contribuyo el ciclo de movilizaciones ocurrido a finales de la década de los sesenta y que conocemos bajo la etiqueta del «68». Aspecto que contrasta, no obstante, con el ambivalente papel que jugaron las y los anarquistas, así como las organizaciones libertarias en dicho ciclo. Pues, si bien las prácticas arraigadas en el anarquismo y sus símbolos estuvieron presentes, no hubo una participación del movimiento como tal, más allá de ciertas individualidades y grupos como la Liaison des Etudiants Anarchistes (LEA) o el Comité de Liaison des Jeunes Anarchistes (CLJA)4. En ese sentido, es interesante el testimonio del histórico militante Gastón Leval, quien estuvo en la Rusia revolucionaria como delegado de la cnt y participó en las colectividades durante la revolución española5. Este, en una entrevista concedida en la España transicional de 1977, hablaba del 68 parisino en los siguientes términos:

  • 6 «Al habla con… Gastón Leval», Las Provincias, 7-x-1977.

Aquello fue un cuento para niños bien, para hijos de papá, que llegaban con sus coches, los dejaban a medio kilómetro y se iban entusiasmados dispuestos a quemar la Sorbona. Yo di diez mítines aquellos días. Me gustó poco la experiencia. Lo único bueno que ha quedado es la leyenda. Todo el mundo se acuerda de Daniel Cohn Bendit, ‘Dani el Rojo’, como una figura casi legendaria. Sin embargo, es poco más que un agitador. Dicen que es inteligente. Yo he tomado café con él algunas veces y no me lo ha parecido mucho6.

  • 7 Octavio Alberola, «Réflexions et témoignage sur le Mouvement Libertaire Espagnol (mle) des années s (...)
  • 8 Óscar Freán, «El paso a la acción directa. La contestación de los jóvenes anarquistas a comienzos d (...)

3La situación que encontramos parece paradójica: si bien el anarquismo mantuvo sus recelos hacia las prácticas y lenguajes del «68», como se desprende del testimonio anterior, y su actividad en el exilio estuvo cada vez más anquilosada por ciertas camarillas burocráticas, a su vez, supuso en esos mismos años un polo de atracción aunque limitado para sectores de la juventud7. En el mundo anarquista, por tanto, se vivió una combinación entre cierta continuidad histórica a la vez que se experimentaron novedades y rupturas en el discurso, las prácticas y las personas implicadas. Se mantenía así, una dinámica que ya ha sido señalada también para los momentos inmediatamente anteriores a finales de los años cincuenta e inicios de los sesenta del siglo xx8.

  • 9 Con «militancia histórica» me refiero a aquella que vivió los años de la IIa República y de la Guer (...)
  • 10 Michel Foucault, El cuerpo utópico. Las heterotopías, Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2010.
  • 11 Ramon Álvarez, Historia negra de una crisis libertaria, México, Editores Mexicanos Unidos, 1982.
  • 12 Óscar Freán, «Solidaridad, libertad y antifranquismo. El activismo transnacional de las mujeres ana (...)

4Con este texto pretendo hacer un acercamiento al papel de la militancia anarquista y anarcosindicalista, especialmente la histórica, instalada en Francia como la difusora de unas identidades y de una particular «memoria revolucionaria»9. Así como la animadora de unos lugares de sociabilidad que, siguiendo la conceptualización de Michel Foucault, podríamos calificar de «contra-espacios»10. Un rol que no siempre se le ha otorgado en la historiografía, ya que en los análisis más difundidos sobre el exilio han primado un relato que pone en el centro los conflictos y desavenencias internos11. Sin embargo, en tanto que sus lenguajes y prácticas encontraron cierto «eco» entre la juventud de las décadas de 1960-1970 podemos afirmar que, con sus peculiaridades, fueron también catalizadores de una identidad radical. El interés, pues, de este análisis reside es que conecta, además, con dos debates historiográficos de interés: el carácter transnacional de las culturas de izquierda y, más concretamente del anarquismo, y el papel de los lenguajes y las experiencias de organización previos a la dictadura en el antifranquismo y en los años de la transición a la democracia posfranquista. Por otro lado, y a modo de autocrítica, quisiera señalar que el análisis que se ofrece aquí es eminentemente masculino y sin incorporar la perspectiva de género. Curiosamente no se debe a la falta de participación de mujeres en el activismo y las redes anarquistas, tanto históricas como de los mismos sesenta-setenta, tal y como la historiografía ya ha empezado a señalar muy acertadamente12. De hecho, en el grupo que después formó Black, cuya historia de vida analizo, había mujeres que también habían estado en Francia y habían tenido unas vivencias similares. En ese mismo sentido, también hay que señalar la reconstrucción de la organización femenina Mujeres Libres y la reaparición de su publicación homónima, primero en Gran Bretaña y posteriormente en Francia, en los años sesenta. En esta investigación, pues, este vacío se debe, en buena medida, a que se ha reproducido el sesgo existente en las representaciones del pasado y en las formas de rememoración de este por la propia militancia anarquista. Desarrollos futuros deben, pues, matizar y subsanar esta falta.

Metodología y aspectos teóricos

5La investigación se basa en testimonios de militantes de la izquierda radical – en su mayoría identificados como anarquistas, pero no solo que se politizaron entre finales de los años sesenta y la primera mitad de los setenta. Entre ellos contamos tanto con memorias o escritos autobiográficos, así como con entrevistas personales. De todas estas fuentes he procedido a una lectura interpretativa, es decir, las he utilizado realizando un análisis de tipo cualitativo.

  • 13 Miren Llona, «Historia oral: la exploración de las identidades a través de la historia de vida», in(...)

6De todos los testimonios, las entrevistas personales han sido la principal fuente. Todas ellas fueron realizadas y recopiladas por mí y forman parte de la colección «Vidas libertarias», que contiene la vivencia de cuarenta y dos personas. Las entrevistas fueron realizadas bajo el formato de historia de vida semiestructurada o semiabierta. La elección de dicho formato viene motivada a que la memoria, pese a los problemas epistemológicos que aparentemente puede plantear subjetividad de las narradoras, posibles errores..., es un interesante observatorio para indagar en la construcción de subjetividades e identidades13. Además, de un acercamiento a la experiencia vivida y recordada de los sujetos históricos.

  • 14 Joan W. Scott, «La experiencia como prueba», in Neus Carbonells y Meri Torras (eds.), Feminismos li (...)
  • 15 José Javier Díaz-Freire, «Cuerpo a cuerpo con el giro lingüístico», Arenal: revista de historia de (...)
  • 16 Sabine Loriga, Le Petit x: De la biographie à l’histoire, París, Éditions du Seuil, 2010.

7Hablar de experiencia, pese a la larga trayectoria de la categoría en la historia social, es, en cierta medida, problemático. No se puede obviar la crítica que, desde el posestructuralismo y el «giro lingüístico», se ha realizado y que ha señalado que la experiencia no habla por sí sola ni es autoevidente. La experiencia, de hecho, está culturalmente mediada por categorías cambiantes a las que hay que prestar atención14. Sin embargo, a su vez, desde la década de 1990, se ha venido desarrollando toda una serie de críticas a la práctica historiográfica más influida por el «giro lingüístico», especialmente a aquellas visiones en las que subyace una concepción más estructuralista y determinista del lenguaje en las que el papel de las y los sujetos aparece, además, relativamente pasivo. Los diferentes «giros» al «giro» social, material, corporal, de la práctica… están, proponiendo enriquecer los análisis y salir de callejones sin salida interpretativos en los que se estaba cayendo, sin tener que abandonar las críticas del posestructuralismo15. Sin negar las constricciones culturales, puede ser interesante intentar reintroducir la capacidad de agencia de los sujetos, así como las formas en que estos y estas se apropian y negocian de los discursos no siempre racionalmente. Curiosamente, en algunos de los trabajos sobre las subjetividades se ha puesto tanto énfasis en el análisis de los discursos, que, a veces, paradójicamente resulta una historia sin sujetos16.

El anarquismo español en el exilio francés

  • 17 La fórmula organizativa de Consejo General generó tensiones entre la militancia anarcosindicalista, (...)
  • 18 Ángel Herrerín, La cnt durante el franquismo. Clandestinidad y exilio (1939-1975), Madrid, Siglo xx (...)
  • 19 Miguel Sarró, Café Combat. Laureano Cerrada anarquista y falsificador, Madrid, LaMalatesta Editoria (...)

8Antes del final oficial de la Guerra civil española, el 25 de febrero de 1939, se presentó en París en Consejo General del Movimiento Libertario Español (mle), un órgano encargado de la representación de las tres ramas reconocidas oficialmente como del movimiento: la cnt, la Federación Anarquista Ibérica (fai) y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL). Se desplazaba así a Francia una parte de las organizaciones anarquistas y anarcosindicalistas17. Además, con la derrota en primavera de 1939, un enorme contingente humano cruzó la frontera. Entre las personas que se instalaron en el país vecino, cabe destacar como colectivo a los y las militantes de la cnt, de quienes se ha calculado que fueron alrededor de unas 80.000 personas18. Una militancia que, pese a las difíciles circunstancias personales y emocionales del exilio, pensaba que su situación sería temporal y, de hecho, nunca dejó de tener presente lo que ocurría en España en su horizonte político. Según el testimonio de Nardo Imbernón, quien se instaló con su familia exiliada en París, y más concretamente en el barrio de Belleville Ménilmontant donde había una importante comunidad de españolas y españoles: «Vivíamos en el ‘hotel’ porque mi padre y muchos compañeros estaban convencidos de que el regreso a España era inmediato. Así que teníamos una maleta y no necesitábamos nada porque mañana nos íbamos»19. Un mañana que, sin embargo, acabaría durando décadas.

9Sin dejar de lado el carácter trágico de lo que estamos contando, el anarquismo y el anarcosindicalismo intentaron continuar desarrollándose en los países en que se asentaron. Pero no podemos olvidar que se enfrentaban a grandes dificultades: la dispersión geográfica de la militancia, repartida entre los múltiples exilios; la importante sangría humana que supuso la participación en las diferentes guerras, movimientos de resistencia y la represión a lo que, además, habría que añadir las rupturas de la organización entre el llamado «colaboracionismo político», es decir, entre los sectores dispuestos a colaborar con otras fuerzas antifascistas y antifranquistas, y los que no, considerados «ortodoxos». En el caso concreto de Francia habría también que sumarle las dificultades a este que añadiría la acción del propio estado francés. De hecho, en 1951, tras un atraco en Lyon realizado por un grupo de acción anarquista de origen español, el Secretario General de la cnt «ortodoxa», José Peirats, fue detenido y el mle prohibido por «amenaza a la seguridad nacional».

  • 20 Michel Foucault, El cuerpo utópico…, op. cit., p. 19.
  • 21 Michael Goebel, Paris, capitale du Tiers Monde. Comment est née la révolution anticoloniale (1919-1 (...)

10Pese a todo ello, los espacios que generaron los y las anarquistas exiliados, junto con la colaboración de sus homólogos francés, devinieron una especie de «contra-espacios», especialmente para la comunidad de origen español como, por ejemplo, las concentraciones en la Colonia Libertaria de Aymare o en la comuna de Maureillas-las-Illas, cercana a la frontera. Entiendo estos, siguiendo la conceptualización de Foucault, como «lugares reales fuera de todo lugar» y «utopías que tienen un lugar preciso y real»20. En el caso de los espacios anarquistas y anarcosindicalistas en Francia, mayormente locales de carácter asociativo, tenemos que pensar que, en algunos casos, estos funcionaban como si fueran los que habían podido desarrollarse durante el período republicano en España, pero en otro lugar y otro tiempo. Este tipo de fenómeno no era del todo nuevo en los barrios de París, pues como ha estudiado Michael Goebel para el contexto de entreguerras, también algunas áreas de la metrópolis se convirtieron en lugares de socialización y politización en clave anticolonial para personas de comunidades provenientes de las colonias21.

Finales de los sesenta e inicios de los setenta: el caso de Black

  • 22 Félix Carrasquer (Albalate de Cinca, 1905-Thil, 1993). Nacido en el seno de una familia confederal, (...)

11Durante la década de 1960 y la primera mitad de la siguiente, jóvenes de una generación que no había vivido la guerra viajaron o se exiliaron por diferentes motivos más allá de los Pirineos. En algunos de estos viajes contactaron, de manera buscada o fortuita, con los restos de aquella militancia anarquista y anarcosindicalista histórica. Lo llamativo de estos contactos es que supuso la adopción de una identidad libertaria o la asimilación en su militancia de prácticas vinculadas a la cultura anarquista, como el asamblearismo o la defensa de lo que entonces empezaba a conocerse como «autogestión». De este «desplazamiento subjetivo» encontramos diversos ejemplos recogidos por la historiografía. De estos quizás el más conocido es el de algunas personas que formaron la Federación de Grupos Solidaridad. De hecho, sería su contacto con Félix Carrasquer en la colonia que organizó en la localidad francesa de Thil, en el Haute-Garonne, lo que los llevaría a identificarse con el anarquismo22.

12La historia de vida de Javier Valenzuela, conocido como Black, es especialmente interesante para explorar todos estos procesos que estamos narrando. Nacido en Alicante pasó parte de su infancia y adolescencia en Francia. A principios de los setenta del siglo xx decidió volver a España para involucrarse en la reconstrucción de la cnt, junto a unos compañeros y compañeras, ante la inminente desaparición física del dictador Francisco Franco. De hecho, acabó ocupando cargos orgánicos de importancia tanto en la Federación Local (FL) de Alicante como en el Comité Regional (CR) del País Valenciano, ya en el posfranquismo.

13Pero fijémonos en su narración. En 1960, cuando solo tenía seis años, su familia se desplazó e instaló en un pequeño pueblo de las Ardenas. Según su testimonio:

  • 23 Entrevista a Black, 20-ix-2018.

Mi padre trabajaba... en una fábrica. Mi madre también. Somos de Alicante. Mi madre, a nivel político, nada de nada. Pero mi padre, durante la guerra, era muy joven… él tenía... 14 años en 1936, es decir, que no fue a la guerra ni nada de esto, pero... pero Alicante, en general, sobre todo la clase trabajadora, pues era gente más o menos de izquierdas, como mínimo republicano23.

  • 24 Eso mismo, para el caso de la migración en Argentina, ha sido estudiado por Bárbara Ortuño, «Jóvene (...)
  • 25 Entrevista a Black, 20-ix-2018.
  • 26 Ismael Saz (eds.), El franquismo en Valencia: formas de vida y actitudes sociales en la postguerra, (...)

14Es interesante la referencia al pasado republicano de su localidad de origen, Alicante, ya que, en cierta medida, el narrador va deslizando lo que sería en apariencia una migración económica con el exilio, flexibilizando alguna de las categorías que se han utilizado normalmente en los análisis24. De hecho, prosigue: «[S]in venir a ton ni son, un Primero de Mayo, me veo a mi padre... en un camión, con altavoz, hablando en español, y pidiéndole a los españoles que vayan a un mitin que se iba a celebrar»25. Por otro lado, ese sustrato republicano entre las clases populares de algunas zonas, también señalado para otras áreas como Valencia, resultó ser un aspecto sobre el que Black va a cultivar desde pequeño una difusa identidad republicana26. De hecho, recuerda: «los críos de mi edad… que iban con su banderita, con su banderita española, yo [en cambio] iba con mi banderita republicana».

  • 27 Entrevista a Black, 20-ix-2018.
  • 28 Vicent Bellver, «La memoria insumisa del anarquismo español: el lugar del pasado en el movimiento l (...)
  • 29 Respecto a la melancolía en la izquierda, Enzo Traverso, Mélancolie de gauche. La force d'une tradi (...)
  • 30 Para la construcción y difusión del mito de la revolución española en Francia, Óscar Freán, «De la (...)

15A partir de este mitin, además, Black, pese a ser muy joven, empieza a interesarse por el llamado «problema de España», que va a tener como importante núcleo lo ocurrido en la Guerra Civil y las consecuencias de la instauración de la dictadura franquista: «empecé a leer sobre la guerra de España, que yo no terminaba de entender, claro, porque no terminaba de entender que era esto de los comunistas, los socialistas, los anarquistas, no sé qué…»27. Aunque todavía Black no se identifica con el anarquismo, introduce un elemento que la investigación ha mostrado relevante para la politización de dicho signo durante la segunda mitad del siglo xx: la «memoria revolucionaria»28. Para el caso del anarquismo español, más allá de la supuesta existencia de cierto sentimiento de melancolía y gusto por la derrota en la izquierda, dicha cultura política ocupaba un lugar casi mítico en la memoria revolucionaria de las izquierdas globales29. Esto se debe a su acción de masas durante el primer tercio del siglo xx y su papel en la revolución social ocurrida entre 1936-1937 en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil. Esa experiencia, y sobre todo su rememoración, era un aspecto que le otorgaba cierto prestigio al anarquismo español más allá de sus fronteras30.

  • 31 Entre otras de sus obras (por separado o en conjunto), Gilles Deleuze y Félix Guattari, El AntiEdip (...)
  • 32 Germán Labrador, Culpables por la literatura. Imaginación política y contracultura en la transición (...)
  • 33 Marianne Hirsch, La generación de la posmemoria. Escritura y cultura visual después del Holocausto, (...)

16En un sugerente ensayo, Germán Labrador ha sostenido que la literatura de tipo contracultural en los años sesenta y setenta fue el territorio y la materia sobre la que se produjeron toda una serie de transformaciones subjetivas que afectaron a las vidas de sus lectores de la España tardofranquista y posfranquista – «desterritorializaciones» utilizando la conceptualización de Gilles Deleuze y Félix Guattari31. Explica esta operación a través del concepto de «bioliteratura», una adaptación del foucaltiano «biopolítica», referente a las formas de regulación, no siempre evidente, de las vidas y los cuerpos por parte de los poderes. Así pues, para este autor, el mundo contracultural de entonces habría funcionado como una forma de expansión de las vidas, una especie de puerta abierta a la experimentación e imaginación de otras formas de vivir frente a las estrechas expectativas de la España franquista32. En muchas de las historias de vida realizadas, la memoria revolucionaria, y más concretamente la versión anarquista de esta, ya fuera trasmitida a través de la literatura o de quienes habían sido sus protagonistas, se muestra decisiva en la asunción y configuración de una identidad política de ese signo. Hasta el punto de que podríamos preguntarnos, siguiendo la conceptualización de Labrador, si podemos hablar también de una «biomemoria» o una «biohistoria», aunque ha sido el término «posmemoria» el que ha acabado imponiéndose en la historiografía. Un concepto que se acuñó para hablar de la relación de las generaciones posteriores con la memoria de los sujetos que han vivido ciertos sucesos históricos generalmente vinculados a un pasado traumático33. La cuestión es que ese interés y fascinación supondrían una especie de humus fértil sobre el cual tendrían lugar las posteriores territorializaciones.

17Volviendo a la trayectoria de Black, en su adolescencia sus padres se separan y él vuelve a Alicante durante una temporada con su madre y sus hermanos. Sin embargo, el padre, que se había quedado en Francia, le reclama al poco tiempo, por lo que termina instalándose con él en París a inicios de 1968. La llegada de Black a la capital coincide prácticamente con las movilizaciones de Mayo-Junio de ese año. Según su narración: «al poco [...] se arma la que se arma. [...] [L]os primeros días, es mi padre quien me lleva a la Sorbonne, al Odeón…».

18Es interesante la descripción que realiza el entrevistado del ambiente de esos días:

  • 34 Entrevista a Black, 20-ix-2018.

Aquello me impresionó mucho, porque, por una parte, Mayo- del 68 para mí significó el ver gente hablar, sobre todo, es decir, de repente, los franceses, que todo el mundo sabemos cómo son, muy reservados [...] [E]n todo París habían corrillos más o menos grandes de gente hablando de... de todo, de absolutamente de todo. Había un corrillo ahí y estaban hablando de sexología y aquel de allá estaban hablando de la batalla de Leningrado34.

19De entre esa gente, Black destaca la presencia de personas que hablan español y que habían participado en la Guerra Civil. Así como una serie de gente con banderas negras que le llaman la atención. Pero no será hasta después de Mayo-Junio que podrá ponerse en contacto con estas últimas. Según su recuerdo fue casi por casualidad: «[H]abía mucha gente en el metro de todas tendencias vendiendo sus periódicos, sus historias…. Y al primer anarquista que encontré por ahí, pues le pregunté». Los acontecimientos se precipitaron al identificarlo como español su interlocutor:

  • 35 Ibid.

[I]ba entonces con una banderita republicana, aquí pequeñita en la solapa, y el tío me dice ‘¿Tú eres español? [...] Aquí hay muchos anarquistas españoles’ y digo ‘¿Sí?’ Sí, hombre’. Entonces me dio la dirección de donde estaba la cnt, estaba en la rue Sainte-Marthe35

20De dicho local, Black destaca que había libros y revistas en español. Aunque conocía bien el francés de su anterior etapa allá y de su escolarización, señala en su relato que le alegraba poder tener a su abasto toda esa literatura en su lengua materna y por ello siguió yendo semana tras semana al local. Es interesante la ligazón que conecta Black entre lo español y lo anarquista, pues complejiza la forma en que entendemos las identidades políticas. De hecho, la construcción de dicha analogía incluso remite a elementos que podríamos llamar «prepolíticos» o «impolíticos» como la pertenencia a una comunidad nacional. Con esto no quiero decir que las identidades nacionales sean un fenómeno de ese tipo, pues su origen es moderno y está ligado a la consolidación de los Estado-nación, sino que puede ser vivenciado como tal por los sujetos. En un sentido parecido, él mismo cuenta que, según pudo conocer después: «en la cnt, había gente joven, muy joven, españoles, que sus padres los metían ahí, más que hablar de política para cuestiones de fiesta, bailoteo, de juerga, que conocieran a otros españoles, pero claro había un significado…».

  • 36 Ibid.

21Pero volvamos al local de Saint-Marthe. Nuestro narrador cuenta también que no se relacionaba con la gente que estaba allí, ya que sobre todo era gente mayor, hasta que un día un «viejo» decide hablar con él y lo redirige hacia otros lugares de socialización que podrían ser más idóneos para él: «en la rue Saint-Denis están los de las Juventudes Libertarias [...] que igual te viene bien conocer y tal y en la cnt francesa están las juventudes anarcosindicalistas [...] Total que me metí en los dos sitios»36. Iniciaba así una actividad política anarquista y anarcosindicalista que duraría alrededor de tres décadas y una identidad de la cual aún se reclama.

Coda: un «eco» francés

22Esta transferencia de prácticas e identidades que he señalado para los jóvenes de origen español implicó también, en menor grado, a sus homólogos franceses. En concreto, en ciudades como Toulouse, esa memoria revolucionaria del anarquismo español iba también a influenciar a quienes entonces formaban grupúsculos de carácter anticapitalista.

23Según el testimonio de Jann-Marc Rouillan, quien formó parte del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) y de los Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista (GARI):

  • 37 Jann-Marc Rouillan, Je hais les matins, Marseille, Agone, 2015, p. 16-17.

Je les connaissais bien, ces vieux de la révolution espagnole et des maquis. Après Mai 68, je fréquentais les groupes de la résistance antifranquiste [...]
Je fréquentais alors le magasin du vieux cordonnier. Ancien de l’état-major de la colonne Durruti et vieux guérillero. [...] Je rencontrais aussi le Pedro Mateu, qui avait descendu le premier ministre Edouardo dans les années 1920. Et Maria37.

  • 38 Aurélien Dubuisson, Action Directe. Les premières années. Genèse d’un groupe armé, 1977-1982, Montr (...)

24Se trata, por tanto, de una conexión explícita con esa memoria revolucionaria anarquista que incluso se tradujo en el traspaso de un legado material. Así pues, según el propio testimonio de Rouillan, las primeras armas con las que contaron para sus acciones provenían justamente de las que los «viejos» y «viejas» españoles conservaban aun de la Guerra Civil española y de su paso por la Resistencia francesa. Sin embargo, esta influencia, aunque ha estado documentada, no ha sido señalada por la historiografía que ha trabajado la temática desde Francia. De hecho, entre las influencias de los grupos autónomos franceses de los setenta y ochenta –entre los cuales encontramos el grupo armado Action Directe del que Rouillan fue miembro–, se hace referencia a las guerrillas latinoamericanas o la autonomía italiana, pero no al anarquismo español histórico ni al antifranquismo de los sesenta-setenta38.

Conclusiones

25A partir de esta investigación podemos avanzar tres conclusiones. La primera es la importancia de Francia o, mejor dicho, de los espacios de militancia de algunas localidades francesas (París, Thil…), como lugares que podían ser experimentados por las y los españoles que viajaban o se exiliaban como «contra-espacios». En buena medida, y más allá de los avatares políticos del país vecino, se debía a que suponían per se un lugar de libertad y acción frente a un espacio público y una actividad duramente reprimida en España. Además, a esto habría que añadirle la importancia del ciclo de movilizaciones del «68» que supuso una actividad política especialmente intensa y la radicalización de subjetividades y militancias. El elemento transnacional, y en concreto los flujos, redes y espacios entre España y Francia, se vuelven importantes para poder comprender los devenires de algunas trayectorias políticas de los sesenta y setenta del siglo xx.

26Por otro lado, también me parece importante señalar el papel de las y los anarquistas en el mantenimiento de una tradición que, a la altura de las décadas centrales del siglo pasado, parecía que prácticamente había desaparecido. De hecho, entre los factores que explican la fugaz y débil explosión anarquista a la muerte de Franco, se encontraría ese papel de «guardianes» de un lenguaje, unas prácticas, una sociabilidad y, especialmente, una memoria, que tuvo la militancia exiliada –junto con sus descendientes.

27Por último, la historia de vida de Black nos sirve como un observatorio de todo lo señalado a partir de una vivencia de interés para el análisis histórico. Además, introduce otro elemento: el de la relación, al menos el contexto francés, de lo español con lo anarquista. Un elemento que parece puede encontrarse también en otros espacios geográficos, como sugiere el ejemplo de la película colombiana La estrategia del caracol. Este aspecto abre la puerta a la posibilidad de análisis más elaborados sobre la intersección de identidades y el papel de las emociones en la politización de los sujetos.

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Notes

1 Vicent Bellver, Hilos rojinegros. El movimiento libertario en València en el posfranquismo (c. 1968-c. 1990), Madrid, Postmetropolis Editorial, 2021. Desarrollo los aspectos teóricos y de la metodología de la investigación en el siguiente apartado.

2 Entrevista a Manolo el Francés (22-ii-2018). Manolo el Francés (¿1953?-2021) proviene de una familia anarcosindicalista, siendo su padre uno de los detenidos en uno de los Comités Nacionales que caen en la década de los sesenta. A principios de los setenta, reafirma su militancia en París. Con gente de allí forma un grupo que el que, más tarde, pasaron a Alicante. Ya en España fue uno de los grupos que está a favor de la reconstrucción de la cnt. Con la muerte de Franco, viene a València, donde se integra en el Sindicato de la Construcción. Ocupó también cargos orgánicos y formó parte de la fai. Con la escisión se queda en la cnt-ait. A finales de los ochenta pasa a la socialista ugt.

3 Entrevista a Paco Bartual (23-v-2017). Bartual tiene una primera militancia en grupos católicos, luego en el marxismo-leninismo y, después de una estancia en Francia, pasa finalmente al Sindicato de Artes Gráficas de la cnt. Es uno de las y los delegados que abandona en V Congreso de la cnt de 1979. En la nueva organización, la cnt-cv, ocupa cargos en la primera Secretaría General y, posteriormente, en la Regional del País Valenciano.

4 Salvador Gurucharri y Tomás Ibáñez, Insurgencia libertaria. Las Juventudes Libertarias en la lucha contra el franquismo, Barcelona, Virus, 2010, p. 246-247.

5 Gaston Leval fue el seudónimo más conocido de Pierre Pillet (París, 1895-Saint Cloud, 1978). Hijo de communard, en 1915 huyó a España tras negarse a participar en la Gran Guerra. Fue aquí donde se integró a grupos anarquistas y, posteriormente, en la cnt. Fue en representación de estos como delegado a Moscú. Con la dictadura de Primo de Rivera, se exilió a la Argentina, pero vuelve a España con el inicio de la Guerra Civil. Con la derrota en ésta, vuelve a Francia. Puede consultarse una reseña biográfica en Miguel Iñíguez, Esbozo de una enciclopedia histórica del anarquismo español, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 2001, p. 481-482.

6 «Al habla con… Gastón Leval», Las Provincias, 7-x-1977.

7 Octavio Alberola, «Réflexions et témoignage sur le Mouvement Libertaire Espagnol (mle) des années soixante et l’organisme ‘Défense Intérieure’ (DI)», Cahiers de civilisation espagnole contemporaine, n° 19, 2007, [http://journals.openedition.org/ccec/6799]

8 Óscar Freán, «El paso a la acción directa. La contestación de los jóvenes anarquistas a comienzos de los años sesenta», Cahiers de civilisation espagnole contemporaine. De 1808 au temps présent, n° 19, 2017, [https://journals.openedition.org/ccec/6780].

9 Con «militancia histórica» me refiero a aquella que vivió los años de la IIa República y de la Guerra Civil. El adjetivo de histórico se debe al hecho que fue la que ha vivió y protagonizó ese momento considerado así para el anarquismo español e internacional que es la «revolución social».

10 Michel Foucault, El cuerpo utópico. Las heterotopías, Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2010.

11 Ramon Álvarez, Historia negra de una crisis libertaria, México, Editores Mexicanos Unidos, 1982.

12 Óscar Freán, «Solidaridad, libertad y antifranquismo. El activismo transnacional de las mujeres anarquistas en la lucha armada contra la dictadura en los años sesenta», Pasado y Memoria, n° 30, 2025, p. 124-145 [https://doi.org/10.14198/pasado.26931].

13 Miren Llona, «Historia oral: la exploración de las identidades a través de la historia de vida», in Miren Llona (ed.), Entreverse: teoría y metodología práctica de las fuentes orales, Bilbao, Universidad del País Vasco, 2012, p. 15-60.

14 Joan W. Scott, «La experiencia como prueba», in Neus Carbonells y Meri Torras (eds.), Feminismos literarios, Madrid, Arco Libros, 1999, p. 77-112.

15 José Javier Díaz-Freire, «Cuerpo a cuerpo con el giro lingüístico», Arenal: revista de historia de mujeres, 14, 2007, p. 5-29.

16 Sabine Loriga, Le Petit x: De la biographie à l’histoire, París, Éditions du Seuil, 2010.

17 La fórmula organizativa de Consejo General generó tensiones entre la militancia anarcosindicalista, ya que, por un lado, continuaba un Comité Nacional en España, lo que generaba cierta duplicidad organizativa y, por otro, esta chocaba con la pretendida estructura horizontal del movimiento.

18 Ángel Herrerín, La cnt durante el franquismo. Clandestinidad y exilio (1939-1975), Madrid, Siglo xxi Editores, 2014, p. 36. El autor da por buenas las cifras del dirigente cenetista José Peirats.

19 Miguel Sarró, Café Combat. Laureano Cerrada anarquista y falsificador, Madrid, LaMalatesta Editorial, 2021, p. 49-50.

20 Michel Foucault, El cuerpo utópico…, op. cit., p. 19.

21 Michael Goebel, Paris, capitale du Tiers Monde. Comment est née la révolution anticoloniale (1919-1939), París, Éditions La Découverte, 2017.

22 Félix Carrasquer (Albalate de Cinca, 1905-Thil, 1993). Nacido en el seno de una familia confederal, con 14 años se traslada a Barcelona. Allí se interesa tempranamente por las luchas libertarias, la teoría anarquista y la pedagogía. De vuelta en Albalate, a finales de la década de 1920, crea una agrupación cultural y una escuela de gran éxito. Según Iñíguez, esta «será la base del fortísimo resurgir cenetista en el Aragón republicano». Fue también miembro de la fai. Durante la Guerra, fue miembro del comité revolucionario de Sarrià, estuvo al frente de organizar la Maternidad barcelonesa y a inicios de 1937 se traslada a Monzón, donde forma la Escuela de Militantes de Aragón. Acabada la Guerra pasa varios años en campos franceses hasta 1944, cuando retorna a España para participar de los cr catalán y aragonés en clandestinidad. Es detenido en 1946 y pasa doce años en prisión. En 1959, se exilia a Thil donde se asienta. En 1970 volvió a Cataluña, desde donde participaría de la reorganización de la cnt en el posfranquismo. Puede consultarse una reseña biográfica en Miguel Iñíguez, Esbozo de una…, op. cit., p. 129 y en Javier Barreiro, «Francisco Carrasquer y su circunstancia», Turia, nº 84, noviembre 2007-febrero 2008, p. 307-315. Sobre la Federación de Grupos Solidaridad, Reyes Casado, La transición en rojo y negro. cnt (1973-1980), Madrid, FSS Ediciones, 2018, p. 78-79.

23 Entrevista a Black, 20-ix-2018.

24 Eso mismo, para el caso de la migración en Argentina, ha sido estudiado por Bárbara Ortuño, «Jóvenes ‘expatriadas’. Un acercamiento al compromiso político de la segunda generación del exilio republicano en Argentina durante los años sesenta y setenta», Ayer, 100, 2015, p. 123-147.

25 Entrevista a Black, 20-ix-2018.

26 Ismael Saz (eds.), El franquismo en Valencia: formas de vida y actitudes sociales en la postguerra, Valencia, Episteme, 1999.

27 Entrevista a Black, 20-ix-2018.

28 Vicent Bellver, «La memoria insumisa del anarquismo español: el lugar del pasado en el movimiento libertario durante el posfranquismo (Valencia, c. 1970-1980)», Ayer, n° 128, 2022, p. 263-283. [https://doi.org/10.55509/ayer/1100].

29 Respecto a la melancolía en la izquierda, Enzo Traverso, Mélancolie de gauche. La force d'une tradition cachée (xixe-xxie siècles), París, La Découverte, 2016.

30 Para la construcción y difusión del mito de la revolución española en Francia, Óscar Freán, «De la réalité au mythe. La révolution de 1936 et le mouvement anarchiste en France», in Hervé Bismuth, Pierre-Paul Grégorio, Véronique Liard y Fritz Taubert (eds.), La Guerre d’Espagne. Regards d’ailleurs sur un conflit national (1939-2019), Binges, Édition Orbis Tertius, 2022, p. 65-82.

31 Entre otras de sus obras (por separado o en conjunto), Gilles Deleuze y Félix Guattari, El AntiEdipo: capitalismo y esquizofrenia, Barcelona, Espasa, 1985.

32 Germán Labrador, Culpables por la literatura. Imaginación política y contracultura en la transición española, Tres Cantos, Akal, 2017.

33 Marianne Hirsch, La generación de la posmemoria. Escritura y cultura visual después del Holocausto, Madrid, Carpe Noctem, 2015.

34 Entrevista a Black, 20-ix-2018.

35 Ibid.

36 Ibid.

37 Jann-Marc Rouillan, Je hais les matins, Marseille, Agone, 2015, p. 16-17.

38 Aurélien Dubuisson, Action Directe. Les premières années. Genèse d’un groupe armé, 1977-1982, Montreuil, Éditions Libertalia, 2018.

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Pour citer cet article

Référence électronique

Vicent Bellver, « ¿Un anarquismo ‘de ida y vuelta’? La militancia libertaria en Francia como factor de politización y radicalización de la juventud de los sesenta-setenta »Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 35 | 2025, mis en ligne le 26 avril 2026, consulté le 20 juillet 2026. URL : http://journals.openedition.org/ccec/22576 ; DOI : https://doi.org/10.4000/164vy

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Auteur

Vicent Bellver

Universidad de Valencia

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