Cuerpos, transgresiones y representaciones en la España de los siglos XIX y XX. Espacios intermedios y transnacionales
Mónica Moreno Seco, Melissa Lecointre, Cuerpos, transgresiones y representaciones en la España de los siglos XIX y XX. Espacios intermedios y transnacionales, Madrid, Sílex, 2024.
Texte intégral
1Cuerpos, transgresiones y representaciones en la España de los siglos XIX y XX, coordinado por Mónica Moreno Seco y Melissa Lecointre, presenta las investigaciones más recientes sobre cómo se han construido discursiva, cultural e históricamente los cuerpos y las identidades en la España contemporánea en los siglos XIX y XX.
2En la primera sección, se presentan tres ejemplos, cuyo objeto de análisis oscila entre la norma y la transgresión. El segundo bloque se centra en los cuerpos sobre el escenario como espacio privilegiado de construcción simbólica, social y política. Se analizan las dinámicas de la industria del espectáculo en la contemporaneidad, los debates en torno a la legitimidad cultural, la circulación transnacional de imaginarios, así como las tensiones entre modernidad y tradición que atraviesan la representación escénica. Y en la tercera sección se analiza la respuesta corporal – tanto geográfica como emocional – de la mujer más allá de la frontera nacional. En ella, se pone de manifiesto la relevancia de la retroalimentación en las redes de contacto que han ido forjando y su conversión en un sujeto de transformación sociopolítica desde el exilio o la clandestinidad. Asimismo, en este volumen se reflexiona acerca de la relación entre maternidad y pacifismo con la mujer; así como entre guerra y patriarcado.
3En esta obra, dirigida a un lector especializado, se persigue abordar desde una óptica interdisciplinar aspectos relacionados con los cuerpos y la identidad para poner en tela de juicio determinadas ideas que estaban asentadas en la sociedad durante los últimos dos siglos en España.
4Aliénor Asselot analiza este fenómeno en «Cuerpos infantiles y cuerpo social en los escritos para niños de la España de mediados del siglo XIX». A través de las representaciones gráficas de dicho siglo, la autora examina las distintas concepciones sobre la figura infantil. En este recorrido, narra desde su idealización a través de los tratados y periódicos de la época, la posterior idea romántica sobre el niño como un ser inocente e impoluto hasta la visión más protectora y restrictiva sobre su cuerpo frágil y delicado. Además, A. Asselot profundiza en los lazos de estas percepciones con la mentalidad burguesa de la época. De esta manera, contrapone la figura del niño modélico o «niño recto», cuyo control sobre su propio cuerpo está subyugado a los modelos sociales a la del niño travieso como un cuerpo inquieto y disonante. De igual manera sucede con la niña, quien ocupa un papel distinto al del género masculino en la sociedad burguesa. Su educación debe ser garante del orden, de la estabilidad del hogar y de la formación de futuras madres. En este contexto lúdico y educativo, la autora resalta a la muñeca como un ejemplo de la proyección idealizada de este cuerpo femenino reforzando esta visión modélica.
5Pilar Domínguez Prats recoge el hilo argumental de género y se aproxima a las experiencias de las «mujeres modernas» de los años veinte y treinta del siglo XX en «Discursos sobre el cuerpo femenino y mujeres modernas. El caso de las «Abogados» pioneras en España a través de la revista Estampa (1928-1933)». Por medio del caso de las primeras licenciadas en Derecho, P. Domínguez analiza las nuevas actitudes que defendían, así como presenta las reacciones y discursos masculinos ante este nuevo modelo de feminidad. Las fuentes consultadas para la realización de este artículo, además de la revista, incluyen entrevistas realizadas por la autora y memorias escritas.
6Estampa constituye un nuevo modelo de revista gráfica al dotar de mayor preeminencia a la fotografía frente al texto. Abogadas como Victoria Kent, Matilde Huici, Clara Campoamor fueron protagonistas de estas páginas tanto por su carrera profesional como por su discurso transgresor que representaba el nuevo modelo de mujer. Su entrada a espacios hasta ahora vetados ocasionó diversas reacciones encabezadas por voces masculinas de autoridad: desde felicitaciones hasta la puesta en duda de su acceso a la abogacía. La revista dio visibilidad a estas mujeres que tuvieron que enfrentarse a los discursos propios de la masculinidad hegemónica, que negaban la igualdad frente a los privilegios de los hombres en el ejercicio del Derecho Público. Sin embargo, la autora recuerda cómo el destino de muchas de ellas a la llegada de la Guerra Civil fue el exilio y su reincorporación al mundo laboral en estos nuevos países fue diversa.
7Por último, en relación al conflicto bélico, Miguel Díaz Sánchez presenta, en «Cuerpos nómadas, vulnerabilidad y biopolítica en las migraciones de la posguerra española», un análisis de las políticas disciplinarias que el régimen franquista aplicó a las migraciones interiores en la posguerra. El autor defiende la idea de que, a pesar de que la emigración no ha sido considerada hasta el momento un elemento de resistencia, gran parte de la sociedad española consiguió canalizar la vulnerabilidad como un factor de enfrentamiento. A través del concepto de biopoder, M. Díaz analiza los mecanismos restrictivos que la dictadura implementó a los migrantes y con ella la distinción entre los cuerpos resilientes y los redundantes. En el primer grupo se aúnan aquellos que consiguieron sobrevivir y tejer una red de apoyo, mientras que el segundo estaría conformado por aquellos a los que se deportó a sus lugares de origen por no aportar ningún beneficio al sistema franquista y expulsarlos del entramado urbano.
8El capítulo de Marie Salgues reconstruye la trayectoria de Fernando Díaz de Mendoza para examinar la compleja relación entre aristocracia y teatro. A partir de un exhaustivo seguimiento hemerográfico, la autora demuestra que el paso del Marqués de Fontanar del ámbito privado – donde interpretaba obras como Don Álvaro o la fuerza del sino del Duque de Rivas – al teatro profesional supuso un escándalo social. Más allá del progresivo reconocimiento como actor, lo central es la reacción de su propio estamento: la acusación de «desclasamiento». La profesionalización del actor a finales del XIX y la regulación de su estatuto no habían eliminado el prejuicio que identificaba la escena con la «baja cultura». Cuando Díaz de Mendoza interpreta dramas contemporáneos, por ejemplo, El gran galeoto, de José Echegaray, la ruptura simbólica se hace más evidente. El aristócrata que se convierte en actor encarna así un «cuerpo del delito»: un sujeto que transgrede las fronteras sociales y cuestiona la supuesta separación entre alta y baja cultura. El caso revela que, pese a los avances de la modernidad, la farándula seguía siendo percibida un espacio problemático para la nobleza.
9El capítulo de Hélène Frison aborda la danza española en el París finisecular desde la mirada de críticos rusos como André Levinson y Valentin Parnah. En la tradición romántica francesa, la danza española se había consolidado como emblema de exotismo y orientalismo, asociada a la sensualidad, el ritmo y lo popular, en contraste con el ballet académico. Este imaginario se construyó ligado a la literatura de viajes y la poesía antes que a una crítica coreográfica consolidada. Con el cambio de siglo y la expansión del ocio urbano, la danza adquirió nuevos significados en una sociedad de masas donde el cuerpo femenino ganaba visibilidad. La llegada de críticos rusos tras la Primera Guerra Mundial supuso una renovación interpretativa: formados en una tradición crítica sólida, observaron la danza española desde parámetros distintos. Ambos subrayaron la centralidad del zapateado y del pie como instrumento rítmico, destacando un concepto de ritmo situado entre lo mecánico y lo biológico, característico de la modernidad. La danza española aparecía así como un palimpsesto: síntesis dinámica de tradiciones pasadas y proyección hacia el futuro.
10En el capítulo sexto, Évelyne Ricci analiza la erotización de los cuerpos femeninos durante la Segunda República. Aunque el nuevo régimen amplió derechos y libertades, la autora cuestiona que esta supusiera una auténtica liberación escénica. En un contexto altamente politizado, lo erótico y lo político se entrelazaron con frecuencia, y muchas obras mantuvieron discursos conservadores. Un ejemplo es Anacleto se divorcia (1932), de Pedro Muñoz Seca, que tras la aprobación de la ley del Divorcio reafirmaba el orden matrimonial tradicional. La competencia del cine sonoro y el desarrollo del star system intensificaron además la exposición mediática de las actrices, contribuyendo a la feminización y, en ocasiones, sexualización explícita de los títulos teatrales. La erotización, por tanto, se inserta en la lógica comercial de la cultura de masas y revela una tensión constante entre modernidad y moral tradicional, ya presente en etapas anteriores.
11Finalmente, Serge Salaün reflexiona sobre la relación entre cuerpo y texto en la escena contemporánea. Señala la dimensión social y política del teatro, sometido a censuras y reglamentaciones, y destaca la inversión progresiva de la jerarquía texto/cuerpo desde finales del siglo XIX. Mientras géneros populares como el género chico o las variedades priorizaron la presencia física y la apelación sensorial, el teatro de ideas seguía otorgando centralidad al autor, con figuras como Echegaray. En el plano europeo, las corrientes naturalistas y simbolistas promovieron nuevas normas de dicción más sensoriales y menos académicas. En España, esta renovación cristalizó de forma singular en Ramón María del Valle-Inclán, cuyo esperpento transformó el lenguaje escénico, influyendo en generaciones posteriores como Federico García Lorca y Rafael Alberti.
12Mónica Moreno Seco inicia la tercera parte del volumen con su estudio «Mujeres, emociones y cuerpos en la clandestinidad y el exilio (años sesenta y setenta)». En él, plantea una novedosa revisión – desde una perspectiva de género – de la respuesta corporal y emocional que estas experiencias suscitaron en determinadas mujeres. La autora introduce este capítulo haciendo hincapié en cómo el Régimen ejercía su control a través del cuerpo y las emociones, decidiendo incluso qué debía ser defendido o castigado. Otro aspecto reseñable que indica la catedrática de la Universidad de Alicante es cómo, durante este período, se difundió un modelo femenino ligado estrictamente al cuerpo, a la maternidad.
13M. Moreno se detiene en dos espacios de resistencia: el primero es la clandestinidad. Sobre este aspecto se centra en la inadvertencia de los cuerpos, el sufrimiento por la opresión a la que son sometidas estas mujeres y la exasperación que les conduce a ansiar un cambio. Además, apunta que esta puede ser una experiencia liberadora en tanto en cuanto les brinda la oportunidad de formar parte de la acción política. Eva Forest es uno de los nombres que reivindica como ejemplo de la metamorfosis de un cuerpo dañado en un cuerpo político. Por último, Moreno analiza el exilio como una respuesta corporal adicional, esta vez en movimiento, donde señala la sensación de libertad política e íntima que supuso la ruptura con la represión nacional y el encuentro con otra red afectiva. A su vez, invita a que la comunidad académica siga indagando en el desplazamiento corporal e identitario que tuvo lugar durante el tardofranquismo por ser un período con una menor repercusión investigadora desde esta perspectiva.
14Bárbara Ortuño Martínez secunda esta última afirmación sobre la escasa atención dedicada al cuerpo de las mujeres exiliadas en «Poner el cuerpo y el (re)conocerse en el exilio. El grupo de mujeres latinoamericanas en la Barcelona de los setenta». La autora, a la vez que ahonda en los antecedentes y los resultados de esta asociación, pone énfasis en los conceptos teóricos anteriores – identidad, cuerpo, sentimientos y solidaridad femenina – a través de la voz y la memoria de estas mujeres, en las que descubre un espacio intermedio entre el desconsuelo y la plenitud. Un ejemplo de ello es el contraste entre los cuerpos jubilosos que refleja la obra artística de Elsa Plaza, frente a los que son heridos de la producción de Marcia Schvartz. Cabe destacar que la creación de este grupo supuso un nexo de unión entre exiliadas de diferentes puntos de América Latina, en especial del Cono Sur, que tuvieron como referente a Europa; de hecho, entablaron contacto con el movimiento feminista, un intercambio que daría sus frutos en el feminismo colonial ulterior. Precisamente el término sororidad es uno de los que más resuenan en este trabajo: estas relaciones son tan esenciales que se ha comprobado que un exilio en solitario difiere en gran medida de otro en el que se ha tejido esa red de apoyo.
15En relación, en «Cuerpos, salud sexual y reproductiva de las mujeres en la acción política nacional y transnacional de las socialistas españolas (1975-1985)», Rosario Ruiz Franco revisa los logros del feminismo en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), así como su fructífera articulación transnacional con la Internacional Socialista de Mujeres (ISM). De esta forma, se estudia cómo la unión entre política y feminismo favoreció que se desafiara el modelo de feminidad promovido por el franquismo, reivindicando la sexualidad y la maternidad desde diferentes frentes: el Grupo de Planificación Familiar, diferentes charlas formativas o el XXVII Congreso del PSOE. Igualmente, destaca el papel de la ginecóloga Elena Arnedo dentro de las filas socialistas en relación con la educación sexual; además de señalar algunos hitos legislativos tras la victoria electoral socialista en 1982, tales como la despenalización del aborto.
16Por su parte, en «Cuerpos y voces de mujeres desafiando el peligro nuclear en los ochenta: un acto político de desobediencia y transgresión transnacional», Laura Branciforte observa cómo, a partir del siglo XX, la mujer utilizó su cuerpo – principal víctima en las «nuevas guerras»– como herramienta de resistencia antinuclear o antimilitarista. Así, Branciforte enumera diversas acciones no violentas – el desnudo, el abrazo, el baile e incluso la negación de la maternidad – en contextos de alta conflictividad. Igualmente, la autora analiza la prensa y los informes de grupos pacifistas en España, destacando la formación de grupos de apoyo femeninos con una clara dimensión transnacional. Por último, incide en que la identificación binaria de la mujer con la paz y del hombre con la guerra, no solo dificulta la resolución del conflicto, sino que perpetúa el patriarcado. Por ello, defiende que incluir la perspectiva de género es vital para erradicar estos vínculos culturales y configurar realidades pacíficas e igualitarias.
17En suma, esta obra colectiva articula un recorrido coherente y sólido por las formas en que los cuerpos y las identidades en la España contemporánea se construyen, regulan y disputan entre la norma y la transgresión. Desde la infancia, la cultura y la educación, pasando por la emergencia de nuevos modelos de feminidad en el primer tercio del siglo XX, hasta las políticas biopolíticas que disciplinaron a los migrantes en la posguerra, todos estos ejes evidencian cómo el poder social y político inscribe sus valores en dichas entidades.
18Al mismo tiempo, estos no son representados como meros receptores pasivos, sino como espacios de tensión, resistencia y resignificación frente a los discursos hegemónicos de cada época. Igualmente, muestran un espacio de conflicto y negociación entre clases sociales; miradas nacionales y transnacionales; cuerpos y palabras. Para finalizar, esta publicación hace hincapié en que la historia no puede ser relatada de forma completa si no se tiene en cuenta la respuesta emocional y corporal de todos los participantes en la lucha contra la violencia, un dominio en el que el cuerpo femenino ha sido históricamente subyugado.
19En definitiva, estas páginas permiten al lector hallar nuevas líneas interdisciplinares de investigación con las que profundizar, cuestionar o suscribir sus afirmaciones; por tanto, el objetivo que se había planteado desde la introducción y que subyace en todos los capítulos de la edición se ha alcanzado de forma efectiva y sugerente.
Pour citer cet article
Référence électronique
Paola Ruiz López, Carmen Verdú López et Gemma J. Viciedo Checa, « Cuerpos, transgresiones y representaciones en la España de los siglos XIX y XX. Espacios intermedios y transnacionales », Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 36 | 2026, mis en ligne le 16 juillet 2026, consulté le 13 septembre 2026. URL : http://journals.openedition.org/ccec/23734 ; DOI : https://doi.org/10.4000/16lev
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