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Recensions

Rosalba Campra, En los dobleces de la realidad. Exploraciones narrativas

Clara Siminiani León
p. 171-174
Référence(s) :

Rosalba Campra, En los dobleces de la realidad. Exploraciones narrativas, León, Eolas ediciones, 2019, p. 219.

Texte intégral

1Las primeras líneas de En los dobleces de la realidad. Exploraciones narrativas enuncian una confesión: la de la fascinación que Rosalba Campra siente por aquellas «zonas de la literatura situadas en los dobleces de lo real» (13). La atracción (u «obsesión») por estas zonas poco transitadas explica su voluntad de explorarlas; así pues, las páginas iniciales permiten explicar el título del libro al tiempo que se erigen como una invitación a la aventura. Se inician así las 219 páginas de este ensayo, en las que aparecen formulados numerosos interrogantes acompañados por no menos cuantiosas propuestas teóricas. Dichas propuestas se integran en el recorrido académico de la autora, que ha sido docente como catedrática de Literatura hispanoamericana en la Sapienza Università di Roma y docente invitada en otras muchas universidades. Su actividad profesional destaca igualmente por sus contribuciones teóricas, con ensayos de imprescindible lectura para todo estudioso de lo fantástico y de la literatura hispanoamericana, como Territorios de la ficción. Lo fantástico (2008) o Itinerarios en la crítica hispanoamericana (2014).

2En los dobleces de la realidad se establece como una continuación lógica de esta trayectoria, y lo hace en colaboración con la editorial independiente Eolas Ediciones al integrarse en su colección Las puertas de lo posible. Esta colección combina los «Estudios de lo insólito», apelación bajo la que se agrupan las aproximaciones teóricas sobre la literatura no mimética, con las «Narrativas de lo insólito», vía creativa que ofrece un espacio de expresión a las voces insólitas de habla hispana. La colección está amparada por el Grupo de Estudios Literarios y Comparados de lo Insólito y Perspectivas de Género (GEIG), dirigido por Natalia Álvarez Méndez en la Universidad de León. En los dobleces de la realidad es la primera publicación de la colección en la categoría «Estudios de lo insólito», y parece una obra idónea para inaugurar este proyecto tan innovador en el ámbito de la literatura no mimética, puesto que la propuesta de Campra es pionera tanto en su contenido crítico como en la forma de enunciarlo. Se trata, en efecto, de un libro rompedor al adentrarse en zonas de lo fantástico poco estudiadas y defender posturas en ocasiones discordantes con respecto a ciertos lugares comunes de los estudios de esta categoría ficcional. Y, a pesar del rigor científico presente en todo el libro, el tono en ocasiones juega con la faceta creativa de la autora.

3Este ensayo se organiza en cinco capítulos que, como indica Campra, pueden leerse de forma separada o conjunta. Cada uno de ellos son versiones reelaboradas de antiguas ponencias o artículos de la autora: estamos, pues, ante una obra que podría considerarse cumbre de reflexiones que han madurado a lo largo de numerosos años. Entre cada capítulo hay intermedios que se alejan de lo puramente académico para, «con la brevedad de un fogonazo, ilumina[r] lateralmente algunas de las cuestiones teóricas» (16); estos intermedios adoptan un formato híbrido que podría recordar al microrrelato, a la adivinanza o incluso al chiste.

4Rosalba Campra entabla el primer capítulo –«Descartar, seleccionar, clasificar. ¿Qué hacer con las sirenas?»– advirtiendo sobre la tendencia del ser humano a clasificar el mundo. Las preguntas iniciales que abren el libro van más allá de los confines fantásticos y responden a inquietudes epistemológicas sobre la forma mediante la cual la realidad percibida es clasificada y caracterizada permitiendo el acceso al conocimiento humano. Si algo tiene claro la autora, es que la clasificación es una etapa obligada en la adquisición de conocimiento (24). Una clasificación que, dicho sea de paso, es arbitraria, y por ende variable en función del contexto en el que se realice. Para ilustrar lo dicho, Campra se centra en la figura de la sirena y analiza tres historias publicadas en antologías de la década de los cincuenta: «La sirena», de Manuel Mujica Lainez (Misteriosa Buenos Aires), «Lighea», de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (Notturno Italiano. Racconti fantastici del Novecento) y «Au pilote aveugle», de Nathalie-Charles Henneberg (The World Treasury of Science Fiction). Estamos ante tres relatos cuyo epicentro es la susodicha figura mitológica, pero que se encasillan en géneros literarios distintos y no necesariamente fantásticos: ¿a qué tipo de sistema pertenecen entonces? La autora plantea esta pregunta que le permite reflexionar sobre la clasificación acerca de la naturaleza de la sirena y del cuento: ¿es la sirena la que decreta la clasificación del cuento, o es el cuento quien impone la clasificación a la sirena? (47) Este dilema teórico es una sugerente imagen del conflicto que suele suscitar la definición de lo fantástico. Campra piensa que lo fantástico es, sobre todo, una dirección de lectura (o lecturas), puesto que por definición propone una multiplicidad de interpretaciones (55). En cierto modo, la autora cuestiona la obsesión por la clasificación de lo fantástico y propone salir del encasillamiento para «indagar en qué medida las modulaciones fantásticas de un relato […] actúan sobre nuestra lectura» (59).

5El segundo capítulo se titula «¿De dónde vienen los fantasmas? ¿Y hacia dónde van?» y se centra en el origen y la finalidad de la literatura fantástica, esto es: por qué y para qué existe lo fantástico. La autora explica que el ser humano tiende a buscar las razones o el origen de cualquier cosa existente (67), de ahí que las razones del surgimiento de lo fantástico hayan sido motivo de pesquisas en el pasado y que las respuestas dependan del momento en el que se hayan buscado: el psicoanálisis encontró algunas en su día, como también el positivismo, la astrología u, hoy en día, la neurociencia. Y, si la clasificación es transitoria, la explicación sobre el origen de la clasificación también lo es. A lo que pretende llegar la autora es a la conclusión de que no existe un origen o una causa que no sean arbitrarios. Por eso, Campra propone abandonar la pregunta sobre el origen para cuestionarse sobre la persistencia: ¿por qué sigue habiendo relatos fantásticos? La respuesta está en el propio poder del lenguaje que es, al fin y al cabo, el instrumento mediante el que se invoca el acontecimiento fantástico. En definitiva, todo desemboca en la «seducción de la palabra» (74). Por eso el para qué de los relatos fantásticos debe ir más allá del cuestionamiento todoroviano sobre la veracidad de lo narrado, ya que este cuestionamiento limita el análisis a la clasificación concertada del género. Campra propone poner «el género entre paréntesis» y releer ciertos cuentos sin atender a su género sino a sus posibilidades ideológicas mediante la metaforización y simbolización de lo narrado. El acontecimiento fantástico deja entonces de ser un callejón sin salida para convertirse en un umbral con una gran potencialidad significativa (92).

6El tercer capítulo, cuyo título es «Leer ficciones. Condiciones y consecuencias», se interroga sobre las repercusiones de la lectura de una obra de ficción. Campra hace notar la importancia progresiva que el papel del lector ha ido tomando en la construcción del sentido en las teorías de la literatura (106). Si el lector construye el sentido (siempre de forma situada, apunta la autora), es gracias a los vacíos que el texto presenta (111). Aún más en el caso de la literatura fantástica que, como el microrrelato, se construye en torno a silencios que no pueden ser llenados y a partir de los cuales el lector debe reconstruir la trama. La autora precisa, sin embargo, que el abandono de la interpretación única y verdadera del texto no es algo reservado a lo fantástico, sino que es una de las características distintivas de la modernidad. Y al mismo tiempo aclara que no por ello el texto se convierte en un simple soporte vacío; así, por ejemplo, Rayuela ofrece al lector cierta libertad pero, en realidad, no deja de imponer una(s) dirección(es) de lectura. Es decir que el texto consta de una materialidad mediante la que se proponen modelos de mundo y que entra en colaboración con el proceso de la lectura. De ahí que la ficción sea, en términos más amplios, un proceso de conocimiento, una experiencia vital que, como ocurre en el cuento cortazariano «Continuidad de los parques», puede suponer ciertos riesgos: lo que la autora resume con la expresión «délire de lire» (118)...

7El cuarto capítulo –«El relato de sueños. ¿Qué clase de tejido es un texto?»– se cuestiona sobre el relato que hacemos de los sueños en tanto que experiencia diferenciada de la vigilia. Si Campra se preocupa por estas cuestiones, es porque considera que los sueños pueden actuar como «sustento» del texto fantástico (125). Esto es así debido a su naturaleza inaprensible, inexplicable y, por ende, difícilmente narrable, sin hablar del hecho de que es imposible acceder al sueño de otro: tan solo se puede escuchar su relato. Los numerosos interrogantes que suscitan los sueños han preocupado a todo tipo de pensadores; entre ellos artistas y escritores a menudo interesados por la extrañeza de la realidad y persiguiendo las respuestas a preguntas como la que plantea Campra: ¿cómo distinguir el sueño de la vigilia, la realidad de la ficción? Para la autora, la clave está en la ausencia de sentido: si la narración de un sueño carece de sentido, es porque se trata de «un reenvío (necesariamente metafórico) a algo que está en otro lugar de la significación» (133). Campra analiza entonces los procedimientos formales de los relatos de sueños, ya sean visuales o verbales. Durante algunas páginas, se comparten diversas estampas eróticas japonesas, miniaturas occidentales, litografías, fotomontajes… acompañados por análisis sobre los mecanismos que, explica la autora, intentan abolir las fronteras entre el sueño y la vigilia. Dichos mecanismos no distan tanto de aquellos utilizados en la literatura, y más particularmente en la fantástica. Para proponer una clasificación de los relatos fantásticos, Campra utiliza la imagen del tejido, la urdimbre, la trama y la malla, metáforas bastante representativas de lo que ella llama «la retórica de plenos y vacíos» (176). Esta retórica encuentra su símbolo predilecto en la figura del encaje, textil que deja entrever un fondo, así como en lo fantástico los vacíos evidencian un doble nivel de realidad.

8La escritora cierra el libro con el quinto capítulo, titulado «El envés de lo leído: desde el lugar de la escritura». El lugar de la escritura del que habla el título es esencial para la autora, puesto que es la zona desde la que comparte su teoría y su ficción. Así pues, en este último capítulo algo más personal Campra comparte los recuerdos de algunos tramos de su camino en tanto que escritora, teórica y lectora de lo fantástico. En consonancia con el resto del libro, explica que le interesa identificar estrategias de lectura más que construir una teoría general; de hecho, durante su recorrido profesional ha llegado a la conclusión de que identificar los mecanismos de lectura resulta muy eficaz para reparar en los mecanismos de escritura. Por eso las reflexiones de este capítulo aparecen tintadas por un particular desdoblamiento en tanto que crítica y escritora (187). Las conclusiones generales que Campra propone desde el lugar de la escritura recuperan lo dicho anteriormente: el texto de ficción es un modelo de mundo arbitrario y dependiente de una concepción de realidad determinada. Y si el grado de lo insólito o de lo fantástico depende del contexto en el que se enuncia, es entonces el discurso quien propone el modo de lectura (189). Lo fantástico sería entonces un «ser del discurso» con cierta «densidad fantástica» basada en la «naturaleza elusiva de las palabras» y deudor de la percepción de un determinado riesgo por parte del lector (205).

9En definitiva, En los dobleces de la realidad es un libro novedoso ya que plantea interrogantes que invitan a modificar el punto de vista al que el estudioso de lo fantástico está acostumbrado. En él, Rosalba Campra utiliza una metodología holística que escapa deliberadamente a los confines de lo fantástico para adentrarse en la teoría de la literatura así como en reflexiones filosóficas sobre el lenguaje y, en definitiva, sobre nuestra forma de ver el mundo. Del mismo modo, este ensayo desborda los límites del lenguaje puramente académico, pudiendo llegar a sorprender por su estilo en ocasiones cercano, poético e incluso juguetón. Quizás también sea ese el objetivo: compartir una mirada sobre lo fantástico tan erudita como personal y, en última instancia, rendir un homenaje al poder de la palabra.

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Pour citer cet article

Référence papier

Clara Siminiani León, « Rosalba Campra, En los dobleces de la realidad. Exploraciones narrativas »reCHERches, 35 | 2025, 171-174.

Référence électronique

Clara Siminiani León, « Rosalba Campra, En los dobleces de la realidad. Exploraciones narrativas »reCHERches [En ligne], 35 | 2025, mis en ligne le 14 novembre 2025, consulté le 09 août 2026. URL : http://journals.openedition.org/cher/19336 ; DOI : https://doi.org/10.4000/155bw

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Auteur

Clara Siminiani León

Investigadora predoctoral en la Universidad de Alcalá (Programa de Doctorado en Estudios Lingüísticos, Literarios y Teatrales) y en la Universidad de Estrasburgo (CHER UR 4376).

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