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Los años 1968 en los cines latinoamericanos

Transferencias y circulaciones transatlánticas
Ignacio del Valle Dávila
p. 192-203
Traduction(s) :
Les années 1968 dans les cinémas latino-américains [fr]

Résumés

Cet article se propose de décentrer le regard sur le cinéma politique latino-américain de 1968. Ce décentrage se fait sur deux axes : le spatial et le temporel. Il s’agit d’opter pour une vision qui cherche à connecter le national avec une optique transnationale et qui conçoit 1968 à l’intérieur d’une logique de longue durée.

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Dédicace

A los estudiantes de la UNILA Rafael Gomes, Raquel Farias Stern, Sid-Nilson Alves Teixeira, Mijael Pavel Aguirre y Carlos Henrique Martins Reis
IN MEMORIAM

Texte intégral

1¿Cómo acercarnos al cine político latinoamericano de 1968 cincuenta años después? La pregunta con la que se inicia este texto es, también, un desafío. Se trata de un tema que engloba un cierto número de cineastas, filmes y eventos bastante conocidos, que acumulan una extensa bibliografía. Habría que añadir que, como las efemérides son un momento propicio para relecturas, reescrituras, agravios y desagravios, es de esperar que esa bibliografía aumente a lo largo de 2018. Por ello, estas páginas no tienen como objetivo elaborar un nuevo relato sobre los cines latinoamericanos más o menos explícitamente revolucionarios –la intensidad depende de cada caso– y contestatarios que tuvieron un momento de clímax hacia 1968. Ese relato ya ha sido escrito varias veces, y yo poco podría aportar a esa narrativa en tan breve espacio.

2Lo que sí propondré es descentrar la mirada sobre el cine político de 1968. Planteo ese descentramiento en dos ejes diferentes, aunque conectados entre sí. Por un lado, el espacial: pasar de una reflexión que ha privilegiado lo nacional –y a veces solo lo regional o local– a otra que, sin menoscabar la coyuntura nacional, busca conectarla con una óptica transnacional que, además, en el caso de los cines latinoamericanos es transatlántica. Por otro lado, el temporal: pasar de una micro-historia de 1968 que lo concibe como una serie de eventos donde prima la exaltación y la fugacidad (un mes, una primavera, una movilización), a una concepción de 1968 dentro de una larga duración que trasciende los límites del calendario.

3Hay que añadir un tercer descentramiento relacionado con la direccionalidad de los intercambios que se dan en ese tiempo y ese espacio. El largo 1968 se caracterizaría por una gran bidireccionalidad en los intercambios cinematográficos, que cuestiona el tradicional esquema de un centro productor de innovaciones y una periferia receptora y adaptadora de las nuevas tendencias y debates teóricos de las cinematografías centrales. De esa manera, el cine político que eclosiona en 1968 no tendría necesariamente un origen europeo que se expande a lo largo y ancho del globo, sino que se trataría de diferentes procesos paralelos e interconectados que se manifiestan ―retomando el lenguaje de la época―, tanto en el primer como en el segundo y tercer mundo.

4Salvo este último aspecto, lo que he planteado hasta aquí se inspira en un debate extra-cinematográfico que ha marcado la visión de la historiografía francesa sobre 1968. A comienzos de los años 2000, Robert Frank sentó las bases de esa revisión:

  • 1 Frank R., “Introduction” en Dreyfus-Armand G., Frank R., Lévy M.-F., Zancarini-Fournel M. (dir.),. (...)

“Así como el ‘tiempo de 1968’ no se reduce al ‘bonito mes de mayo’, tampoco el ‘espacio 68’ se limita a los adoquines parisinos. Convenía comprender este periodo de cuestionamiento del orden político y social a partir de aquello que tuvo de mundial y no relegarlo a los límites de una primavera única1.”

  • 2 Bantigny L., Gobille B., Palieraki E., “Avant-propos. Les ‘années 1968’ : circulations révolutionna (...)
  • 3 Mestman M., “Las rupturas del 68 en el cine de América Latina: contracultura, experimentación y pol (...)

5Recientemente, el dosier de la revista Monde titulado Les “années 1968” : circulations révolutionnaires ha retomado ese debate, pero explicitando y profundizando aún más una visión centrada en la historia global, haciendo énfasis en la circulación de ideas y mediadores entre diversos espacios: “Es a una escala más fina que este número propone aferrarse con el fin de captar los contactos, circulaciones y apropiaciones de prácticas políticas enfocadas en la revolución2”. Por su parte, en los estudios sobre cine, y asumiendo la posición opuesta –la yuxtaposición de casos nacionales–, Mariano Mestman también ha defendido un 1968 “largo”: “el año 1968 mismo o el momento 68 (que incluiría los años inmediatamente previos y posteriores) constituyen una coyuntura clave de las rupturas cinematográficas en América Latina3”.

  • 4 Para un análisis del 11 de septiembre de 1973 como evento-mundo ver: Compagnon O., “Chili, 11 septe (...)
  • 5 Intentando resolver la difícil cuestión de la periodización, Frank propuso un marco diferente, cier (...)

6Un primer problema que debe ser resuelto es el de la periodización. ¿Cuándo comienzan y cuándo terminan los años 1968 en los cines latinoamericanos? Mi respuesta no será taxativa e intentará asociar tanto la esfera cinematográfica como eventos que se sitúan en el ámbito político y social, pero con los que el cine entra en relación. Comencemos por lo extra-cinematográfico. El inicio se situaría hacia 1966 con dos “événements-monde” (eventos-mundo): por un lado, la Primera Conferencia Tricontinental de La Habana, realizada en enero de ese año, y donde fue creada la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL); por otro, la Revolución Cultural China. En el caso particular de América Latina, la Conferencia Tricontinental tendrá como consecuencia la creación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), en agosto de 1967. El término de los años 1968 se situaría en otro “événement-monde”, el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende4. Se trata, como puede verse, de dos marcos situados fuera de Europa, lo que da un indicio de la descentralización del periodo. Con todo, las fechas sirven de simples referencias y no de límites estrictos5.

Filmación de Lucía (Humberto Solás, 1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.

Filmación de Lucía (Humberto Solás, 1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.
  • 6 Mestman M., Estados Generales del Tercer Cine. Los documentos de Montreal, 1974. Cuadernos Rehime, (...)

7En el caso de los cines latinoamericanos, esos marcos temporales coinciden con eventos de articulación y crisis (o redefinición) del proyecto conocido como Nuevo Cine Latinoamericano (NCL). En 1967, tiene lugar el Festival de Cine Latinoamericano de Viña del Mar, donde el concepto del NCL se cristaliza. El 11 de septiembre de 1974 –exactamente un año después del golpe de estado chileno–, se lleva a cabo una redefinición de ese proyecto con la creación del Comité de Cineastas de América Latina, en Caracas. El Comité nace con un énfasis explícito en el apoyo solidario a los cineastas que estaban siendo perseguidos por las dictaduras de sus países. Fue organizado pocos meses después de los Estados Generales del Tercer Cine de Montreal, un encuentro donde las fisuras ideológicas al interior de las delegaciones latinoamericanas quedarían en evidencia de manera bastante acre, con disputas entre Fernando Solanas, por un lado, y Walter Achugar y Miguel Littín, por el otro6. El impulso revolucionario que caracterizó las producciones fílmicas, los encuentros de cineastas, los textos críticos y los manifiestos teóricos de fines de los años 1960 había dado paso, hacia 1973-1974, a un repliegue marcado por la represión, el exilio y las rencillas internas. Las energías estaban cada vez menos puestas en el desdibujado horizonte revolucionario, y cada vez más en la denuncia de las dictaduras y la solidaridad con sus víctimas.

8No solo en sus marcos iniciales y finales se sitúan eventos que sacudieron en una escala nacional y regional la América Latina de los años 1968. Por el contrario, el periodo abunda en acontecimientos que conmocionaron a las sociedades latino-americanas y transformaron el mapa político en países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, México, Perú o Uruguay. Más allá de “reflejar” la creciente efervescencia social por la que atravesaba el subcontinente, el cine participó de ella, la mediatizó, la difundió, la acrecentó. Sirvió (y quiso servir) como uno de sus vectores de propagación y como espacio privilegiado para la denuncia, la propuesta, la consigna, el debate y la reflexión política y artística. Todos los grandes eventos políticos tuvieron una respuesta cinematográfica por parte del cine político –generalmente documentales filmados al calor de la hora y, a veces, en condiciones de clandestinidad. Y, lo que resulta más significativo, algunas de esas películas fueron producidas fuera del país donde tenían lugar los acontecimientos representados. Esos filmes son una minoría, pero no llegan a ser rarezas: el cubano Santiago Álvarez dedicó un filme a la guerrilla colombiana (Golpeando en la selva, 1967); filmó la llegada del chileno Allende al poder (Cómo, por qué y para qué se asesina a un general, 1971), el Chile de la UP (De América soy hijo y a ella me debo, 1972), el Perú de Alvarado (Piedra sobre piedra, 1970); el argentino Raymundo Gleyzer representó críticamente el México del PRI (México, la revolución congelada, 1973); en Chile, Pedro Chaskel y el exiliado brasileño Luis Alberto Sanz denunciaron las torturas de la dictadura brasileña (No es hora llorar, 1971), etc.

9Una creciente red de intercambios, circulaciones y transferts culturales caracterizó a los cines latinoamericanos militantes o comprometidos con un ideal revolucionario, en los años 1968. Esas conexiones son extremadamente autoconscientes. No solo eso, fueron enarboladas como bandera de lucha bajo denominaciones heterogéneas ―que, a veces, se adaptaron a la ocasión, siguiendo un cierto oportunismo―, pero que nunca llegaron a ser totalmente excluyentes: liberación latinoamericana, solidaridad combatiente de los pueblos del Tercer Mundo, descolonización cultural, etc. Hoy, producen suspicacias las amalgamas en las que cayeron algunos de esos discursos, sobre todo cuando sostuvieron la existencia de un ethos latinoamericano. Sin embargo, estudiar el “momento 1968” en los cines latinoamericanos desde la historia conectada, no significa intentar resucitar esos discursos esencialistas.

  • 7 Núñez F., O qué é nuevo cine latinoamericano? O cinema moderno na América Latina segundo as revista (...)
  • 8 Ortega M. L., “Mérida 68. Las disyuntivas del documental”, en Mestman M. (org.), op. cit., p. 356.

10Las conexiones entre los cines latinoamericanos de 1968 encontraron un espacio privilegiado en el seno de encuentros tanto de cineastas, como de cinematecas y, por encima de todo, en festivales organizados en Europa y en América Latina. Los festivales merecen especial atención por el papel que tuvieron en la exhibición de ese tipo de cine y porque en ellos se desarrollaron algunos de los encuentros de cineastas. En ese sentido, como diría Fabián Núñez, reúnen las funciones de “visibilidad” (exhibición) y “aglutinación” (encuentro)7. Son, además, uno de los principales puentes transatlánticos. En su estudio monográfico sobre la Primera Muestra del Cine Documental Latinoamericano de Mérida (1968), María Luisa Ortega destaca el papel de esos festivales como instancias creadoras y dinamizadoras de los procesos de integración, de la definición de un compromiso político, y del conocimiento mutuo entre los cineastas latinoamericanos8. Por otro lado, el estudio de esos certámenes permite comprobar cómo el proyecto del NCL fue asentándose y evolucionando, de un encuentro para otro, adquiriendo matices en cada uno de ellos.

Filmación de Lucía (Humberto Solás, 1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.

Filmación de Lucía (Humberto Solás, 1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.
  • 9 Institución creada por los jesuitas para promover los intercambios culturales con el llamado Tercer (...)

11En la primera mitad de los años 1960, los festivales más importantes para la difusión en Europa de los nuevos cines latinoamericanos, fueron las Reseñas del Cine Latinoamericano organizadas por el Colombianum9 en la región de Liguria. En los años 1968, lo fue la Mostra Internazionale del Nuovo Cinema de Pesaro, creada por Lino Miccichè en 1965, principalmente la edición de 1968 –donde se estrenó mundialmente La hora de los hornos (Solanas y Getino, 1968)–, y la de 1969, consagrada al cine latinoamericano. Al otro lado del Atlántico, merecen atención las ediciones del Festival de Cine Latinoamericano Viña del Mar de 1967 y 1969; la Primera Muestra del Cine Documental Latinoamericano de Mérida (Venezuela) de 1968; los Festivales de Marcha de 1967 y 1968 y el encuentro de la Cinemateca del Tercer Mundo de 1969, todos ellos en Montevideo. Estos eventos fueron organizados, respectivamente, por el Cineclub de Viña del Mar, la Universidad de los Andes, el periódico Marcha y la Cinemateca del Tercer Mundo (cuyos integrantes estaban relacionados con Marcha). Por su importancia para el intercambio entre cineastas, habría que agregar a la lista los encuentros de Montreal y Caracas de 1974, aunque no sean festivales.

  • 10 Fléchet A., “Por uma história transnacional dos festivais de música popular”. Patrimônio e memória, (...)
  • 11 Goestschel P., Hidiroglou P., “Le festival, objet d’histoire”, en Fléchet A., Getschel P., Hidirogl (...)

12Tradicionalmente, los festivales de cine y de otras artes han sido estudiados de forma monográfica. Sin embargo, en la última década un número creciente de trabajos ha abordado esos espacios en una escala transnacional, estableciendo conexiones entre más de un festival y entre certámenes de distintos contextos nacionales. Ese tipo de propuestas busca entender los festivales como circuitos culturales que integran diferentes esferas geográficas y en los que se conjuga tanto el espacio del evento, como el espacio de su comunicación mediática. Eso no significa desentenderse de la dimensión local y nacional, sino poner énfasis en la perspectiva global que está ligada a ella. Como explica Anaïs Fléchet, los festivales pueden ofrecerle al investigador diferentes formas de ser interpretados y diferentes puntos de interés, y la perspectiva nacional sirve para abordar cuestiones ligadas a identidades colectivas y cohesión social; sin embargo, no consigue explicar por qué varios festivales aparecen al mismo tiempo en distintos países –es el caso de los festivales del NCL–, ni tampoco permite analizar los intercambios culturales que propician los festivales entre participantes procedentes de distintas partes del mundo10. Mediante sus diferentes secciones los festivales ayudan al lanzamiento y la consolidación de tradiciones cinematográficas, pero también promueven la legitimación de rupturas y el surgimiento de colectivos, movimientos y nuevos artistas11.

13En el caso del cine latinoamericano y de los festivales de los años 1968, este último aspecto es de gran interés porque la dinámica de lanzamiento y consolidación del NCL se da en contextos geográficos y sociales diferentes: Italia, Chile, Venezuela, Uruguay. Desde el punto de vista de los festivales, el lugar de enunciación del proyecto del NCL se encuentra tanto en Europa como en América Latina, e involucra a mediadores culturales de ambos contextos. En ese sentido, es posible abordarlo como un proceso de intercambio cultural y de circulación transatlántico, a pesar de tener como preocupación esencial problemáticas de las sociedades latinoamericanas. Debido a lo anterior, sería interesante preguntarse no solo qué tipo de particularidades tuvo el enunciado del discurso del NCL en cada festival, sino también, cuáles fueron las diferencias de esos enunciados en América Latina y en Europa, y cuál es su relación con la política cultural promovida por los organizadores de esos espacios.

14Ampliando un poco el periodo para los años 1950-1970, otro nódulo importante para la circulación de ideas y cineastas y para el fomento de transferts culturales, fueron las escuelas de cine donde se formaron algunos de los principales cineastas latinoamericanos, especialmente el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, el Institut des Hautes Études Cinématographiques (IDHEC) y el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional de Litoral, bajo la dirección de su fundador, Fernando Birri. Otras instituciones públicas y privadas, como institutos de cine nacionales y cinematecas, también jugaron un papel fundamental fomentando la circulación de filmes y de cineastas e, incluso, la coproducción entre diferentes países de América Latina. El caso más emblemático es el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

  • 12 Villaça M., “Os acontecimentos de 1968 e seu impacto na produção e circulação do Nuevo Cine Latinoa (...)

15Otro espacio central para el establecimiento de esas conexiones e intercambios son los textos publicados en los años 1968 sobre los cines latinoamericanos. Dentro de esa producción cabría diferenciar la crítica especializada (incluyo aquí también las entrevistas con cineastas) y la elaboración teórica en forma de ensayos y manifiestos. Pero es necesario tener en cuenta que la esfera de la crítica y la de la teoría no estuvieron totalmente separadas, compartiendo en muchos casos las páginas del mismo medio. Las revistas especializadas fueron uno de los principales espacios para la publicación de escritos teóricos, aunque ellos también circularon en otros formatos, como copias sueltas repartidas en los festivales de cine. De esa manera, los debates latinoamericanistas y, en menor medida, tricontinentales, adquirieron un lugar de primer orden en publicaciones latinoamericanas como Cine Cubano (Cuba), Hablemos de cine (Perú), Primer Plano (Chile), Marcha (Uruguay), Cine al día (Venezuela), etc12.

Cartel original, en francés, de la promoción de La batalla de Chile (Patricio Guzmán, 1975, 1976, 1979). Acervo de la Cinemateca Cubana.

Cartel original, en francés, de la promoción de La batalla de Chile (Patricio Guzmán, 1975, 1976, 1979). Acervo de la Cinemateca Cubana.

16La relación entre lo nacional y lo transnacional se advierte fácilmente en los manifiestos latinoamericanos de los años 1968. Estética del hambre (Rocha, 1965) fue concebido originalmente para ser leído en un encuentro en Génova y, a pesar de referirse principalmente al cine brasileño –y, en segundo orden, al latinoamericano7–, tuvo como primer interlocutor una audiencia italiana y latinoamericana. En su génesis, Hacia un tercer cine (Solanas y Getino, 1969) parte de un análisis de la situación del cine argentino, pero pretendió tener una validez internacional y fue publicado, por primera vez, en la revista cubana Tricontinental. Por un cine imperfecto (García Espinosa, 1969) nació de la sorpresa y desazón de su autor al encontrarse con la recepción de los filmes cubanos y latinoamericanos en el Festival de Pesaro. Estética del sueño (Rocha, 1971) surge, en parte, de las polémicas entre Rocha y el argentino Solanas, y fue leído por primera vez en Columbia, Estados Unidos. El Manifiesto de los cineastas de la Unidad Popular (Littín, 1970) se nutre de la lectura de ensayos de Solanas, Rocha y García-Espinosa. Algo similar podría decirse de los textos de Carlos Álvarez, en Colombia, inspirados en sus colegas argentinos del Grupo Cine Liberación. Pero también podemos encontrar ejemplos de ello al otro lado del Atlántico: la revista CinémAction, creada por Guy Hennebelle en 1978, debe su nombre al concepto del Cine-Acto del manifiesto Hacia un tercer cine de Solanas y Getino.

17Como he intentado mostrar hasta aquí, el papel de las instituciones es central para el desarrollo de redes de circulación, intercambios culturales y transferts en los cines latino-americanos de los años 1968. Es en ese sentido que he destacado el rol jugado por festivales, escuelas de cine, institutos cinematográficos, cinematecas y revistas. Sin embargo, este análisis quedaría trunco si no se hiciera mención a los passeurs (mediadores) entre esos espacios nacionales. Es el caso de algunos directores y trabajadores de institutos cinematográficos, como los cubanos Alfredo Guevara y Saúl Yelin, y ―durante el inicio de la Unidad Popular chilena―, Miguel Littín. De directores de festivales, como el chileno Aldo Francia, el italiano Lino Miccichè y el venezolano Carlos Rebolledo. De productores, como el argentino Edgardo Pallero, el uruguayo Walter Achugar y los italianos Vittorio Taviani, Paolo Taviani y Valentino Orsini. De críticos de cine, como los franceses Louis Marcorelles y Guy Hennebelle, y el peruano Isaac León Frías. De editores, como François Maspero. Por último, no pueden dejar de mencionarse cineastas que produjeron filmes en y sobre distintos países de América Latina, o que intentaron establecer asociaciones productivas entre América Latina y Europa, como Joris Ivens, Chris Marker, Santiago Álvarez, Raymundo Gleyzer, Glauber Rocha, Jorge Sanjinés, Fernando Solanas y, al final del período, Walter Heynowski y Gerhard Scheumann.

18Se trata de una enumeración incompleta, que solo busca indicar algunos nombres que desde distintas perspectivas sirvieron como mediadores y transmisores de los cines latinoamericanos, en la efervescencia de los años 1968. Mencionar esos nombres sirve para poner de relieve la implicación personal que hubo, en muchos casos, por detrás de relaciones institu-cionales y que, en varias ocasiones, terminó creando esas relaciones ―e incluso creando instituciones―, como puede comprobarse en los acervos personales y la correspondencia de la época de muchos de esos passeurs.

Tomás Gutiérrez Alea descansando durante la filmación de Memorias del subdesarrollo (1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.

Tomás Gutiérrez Alea descansando durante la filmación de Memorias del subdesarrollo (1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.
  • 13 Villaça, op. cit.
  • 14 Brenez N., Jacobs B. (dir.), Le cinéma critique: de l’argentique au numérique, voies et formes de l (...)

19Si bien las temáticas de la gran mayoría de los filmes latinoamericanos del cine político estuvieron centradas en lo nacional, eso no significa que esos filmes sean inmunes o ajenos a lo que se sitúa más allá de sus fronteras. La preponderancia de temáticas nacionales no significa que estemos ante una producción impermeable. En lo que respecta a las temáticas, habría que decir que buena parte de esas películas ―tanto documentales como ficciones―, consideraron los conflictos nacionales y locales como asociados a un contexto global mayor. Las constantes referencias al imperialismo norteamericano, al neocolonialismo o la dependencia no son únicamente retórica o propaganda de la época, sino que buscan resituar esos conflictos en un contexto que sobrepasa el marco nacional y le confiere nuevas perspectivas. En lo que respecta a las formas, los filmes de los años 1968 se caracterizan por la búsqueda de renovaciones estéticas que se traducen en un eclecticismo evidente. Se trata de un terreno fértil para la experimentación, los intercambios creativos con otros cineastas, las adaptaciones, las transferencias y las hibridaciones formales. Las búsquedas estéticas de algunos realizadores como Solanas, Álvarez, Rocha, Alea y Sanjinés encuentran ecos en la producción de cineastas de otros países, no solo en América Latina, sino también en Europa (sobre todo en el caso de los tres primeros), en momentos en que, como afirma Mariana Villaça, los cineastas europeos revisaban las bases del cine de autor13. Los filmes políticos latinoamericanos de los años 1968 no poseen una estética uniforme; se nutren de las más variadas y mezcladas referencias, pero coinciden en concebirse a sí mismos como trabajos críticos, o –retomando el término de Nicole Brenez–, como un cine de la “objeción visual14” frente a las formas hegemónicas. Esa objeción, sin embargo, no es prerrogativa exclusiva de ellos ni de los años 1968.

Santiago Álvarez, director del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Sus películas fueron reconocidas en el festival de Mérida de 1968.

Santiago Álvarez, director del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Sus películas fueron reconocidas en el festival de Mérida de 1968.
  • 15 Gobille B., “Introduction. Circulations révolutionnaires. Une histoire connectée et ‘à parts égales (...)

20El descentramiento espacial y temporal que he trazado en estas páginas no significa uniformar unas propuestas cinematográficas que se caracterizaron por la pluralidad de sus formas, temas y objetivos. Es necesario ser cauto frente al riesgo de amalgamas o esencialismos que una lectura apresurada de la historia transnacional, o de otros conceptos como el de historia global, podría significar para el estudio de los cines latinoamericanos de los años 1968. Esas lecturas superficiales significarían, también, desconocer, por un lado, que lo transnacional y lo nacional no son opuestos ni buscan anularse y, por otro, que los intercambios culturales no son siempre sinónimo de sintonía total o de armonía. Por el contrario, como explica Boris Gobille, las diferencias no deben ser evitadas o pasadas por alto, sino que son uno de los puntos centrales del estudio de circulaciones, transferencias e intercambios culturales15. En nuestro caso de estudio, los principales conflictos entre instituciones o entre passeurs de los años 1968 se produjeron cuando se intentaron definir, con un mínimo de precisión, los límites y los contenidos de las grandes banderas y de los intereses ideológicos que los reunían. Esos roces se debieron, muchas veces, al choque entre objetivos programáticos disímiles que procedían de espacios nacionales diferentes. Sin embargo, la irrupción de esos conflictos no significa una prueba de la inexistencia de circulaciones transnacionales; muy por el contrario, es síntoma evidente de la existencia de esos intercambios en el clima de urgencia revolucionaria de los años 1968.

Che Guevara muerto. Última imagen de la primera parte de La hora de los hornos (Fernando Solanas, Octavio Getino, 1968).

Che Guevara muerto. Última imagen de la primera parte de La hora de los hornos (Fernando Solanas, Octavio Getino, 1968).
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Notes

1 Frank R., “Introduction” en Dreyfus-Armand G., Frank R., Lévy M.-F., Zancarini-Fournel M. (dir.),. Les années 68. Le temps de la contestation, Complexe, Bruselas, 2000, p. 14.

2 Bantigny L., Gobille B., Palieraki E., “Avant-propos. Les ‘années 1968’ : circulations révolutionnaires”, Monde(s), n. 11 2017/1, PUR, Rennes, 2017, p. 9.

3 Mestman M., “Las rupturas del 68 en el cine de América Latina: contracultura, experimentación y política”. en Mestman M. (org.), Las rupturas del 68 en el cine de América Latina, Akal, Buenos Aires, 2016, p. 12.

4 Para un análisis del 11 de septiembre de 1973 como evento-mundo ver: Compagnon O., “Chili, 11 septembre 1973. Un tournant du XXe siècle latino-américain, un événement-monde”, La revue internationale et stratégique, n. 91 2013/3, A. Colin : Institut des relations internationales et stratégiques, Paris, 2013, , p. 97-105.

5 Intentando resolver la difícil cuestión de la periodización, Frank propuso un marco diferente, ciertamente más francés, con dos posibles inicios (1962 o 1965) y tres posibles finales (1974, 1978 y 1981). La negativa del autor de establecer fechas fijas da cuenta de la relatividad del periodo. Frank, R., op. cit.

6 Mestman M., Estados Generales del Tercer Cine. Los documentos de Montreal, 1974. Cuadernos Rehime, n. 3, UBA/Prometeo, Buenos Aires, 2013-2014.

7 Núñez F., O qué é nuevo cine latinoamericano? O cinema moderno na América Latina segundo as revistas cinematográficas especializadas latino-americanas. Tesis de doctorado, UFF, Nitéroi, 2009.

8 Ortega M. L., “Mérida 68. Las disyuntivas del documental”, en Mestman M. (org.), op. cit., p. 356.

9 Institución creada por los jesuitas para promover los intercambios culturales con el llamado Tercer Mundo.

10 Fléchet A., “Por uma história transnacional dos festivais de música popular”. Patrimônio e memória, v. 7, n. 1, UNESP, Assis, 2011.

11 Goestschel P., Hidiroglou P., “Le festival, objet d’histoire”, en Fléchet A., Getschel P., Hidiroglou P., Jacotot S., Moine C., Verlaine J. (org.), Une histoire des festivals: XXe-XXIe siècle, Publications de la Sorbonne, Paris, 2013.

12 Villaça M., “Os acontecimentos de 1968 e seu impacto na produção e circulação do Nuevo Cine Latinoamericano”, Anais Eletrônicos do VIII Encontro Internacional da ANPHLAC, Vitória, 2008.

13 Villaça, op. cit.

14 Brenez N., Jacobs B. (dir.), Le cinéma critique: de l’argentique au numérique, voies et formes de l’objection visuelle, Publications de la Sorbonne, Paris, 2010.

15 Gobille B., “Introduction. Circulations révolutionnaires. Une histoire connectée et ‘à parts égales’ des ‘années 1968’”, Monde(s), n. 11 2017/1, PUR, Rennes, 2017, p. 13-36.

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Table des illustrations

Titre Filmación de Lucía (Humberto Solás, 1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.
URL http://journals.openedition.org/cinelatino/docannexe/image/5320/img-1.jpg
Fichier image/jpeg, 528k
Titre Filmación de Lucía (Humberto Solás, 1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.
URL http://journals.openedition.org/cinelatino/docannexe/image/5320/img-2.jpg
Fichier image/jpeg, 116k
Titre Cartel original, en francés, de la promoción de La batalla de Chile (Patricio Guzmán, 1975, 1976, 1979). Acervo de la Cinemateca Cubana.
URL http://journals.openedition.org/cinelatino/docannexe/image/5320/img-3.jpg
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Titre Tomás Gutiérrez Alea descansando durante la filmación de Memorias del subdesarrollo (1968). Filme exhibido en el Festival de Pesaro, 1968.
URL http://journals.openedition.org/cinelatino/docannexe/image/5320/img-4.jpg
Fichier image/jpeg, 148k
Titre Santiago Álvarez, director del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Sus películas fueron reconocidas en el festival de Mérida de 1968.
URL http://journals.openedition.org/cinelatino/docannexe/image/5320/img-5.jpg
Fichier image/jpeg, 180k
Titre Che Guevara muerto. Última imagen de la primera parte de La hora de los hornos (Fernando Solanas, Octavio Getino, 1968).
URL http://journals.openedition.org/cinelatino/docannexe/image/5320/img-6.jpg
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Pour citer cet article

Référence papier

Ignacio del Valle Dávila, « Los años 1968 en los cines latinoamericanos »Cinémas d’Amérique latine, 26 | 2018, 192-203.

Référence électronique

Ignacio del Valle Dávila, « Los años 1968 en los cines latinoamericanos »Cinémas d’Amérique latine [En ligne], 26 | 2018, mis en ligne le 24 juillet 2019, consulté le 08 août 2026. URL : http://journals.openedition.org/cinelatino/5320 ; DOI : https://doi.org/10.4000/cinelatino.5320

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Auteur

Ignacio del Valle Dávila

Ignacio Del Valle Dávila es profesor de cine latinoamericano en la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA). Es doctor en cine por la Universidad Toulouse 2 y posee un posdoctorado en Historia por la Universidad de São Paulo y otro en Multimedios por la Universidad de Campinas. Es autor de los libros Le Nouveau cinema latino-américain 1960-1974 (PUR, 2015) y Cámaras en trance (Cuarto Propio, Chile, 2014).

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