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Migrantes nigerianas en el Poniente Almeriense. Deconstruyendo el discurso trafiquista

Migrantes nigerianas no Poniente Almeriense. Desconstruindo o discurso do tráfico
Nigerian migrants in Poniente Almeriense. Deconstructing the discourse of trafficking
Migrantes nigérianes à Poniente Almeriense. Déconstruire le discours sur la traite
ESTEFANÍA ACIÉN GONZÁLEZ
p. 17-38

Resumos

A retórica antitráfico trafiquista-abolicionista mostra uma migrante profissional do sexo, sempre vítima de quem se aproveita da sua vulnerabilidade, contribuindo a utilização política dessa imagem para a perseguição da prostituição e para a justificação de políticas migratórias repressivas. Uma etnografia com mulheres nigerianas no sul da Espanha confronta esse discurso sobre as mulheres, a sua relação com as redes migratórias e a composição destas, sugerindo a insuficiência da narrativa hegemónica para apreender a complexidade da sua realidade. Concluímos que o antídoto para este problema é a abordagem científica, atendendo à perspetiva émica e progredindo na adequação dos instrumentos políticos para acompanhar os projetos migratórios em vez de os obstaculizar.

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Introducción

  • 1  Suele denominarse así al Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, espec (...)

1A nivel global, al menos desde el Protocolo de Palermo1, el discurso anti trata dominante describe a la víctima de trata como una mujer pobre y sola, cuya situación es aprovechada por criminales desaprensivos que se enriquecen forzándola a prostituirse y a la que solo le queda la alternativa de ser rescatada (Agustín, 2004). En las regiones receptoras de inmigración, el imaginario colectivo incluye mujeres migrantes, frecuentemente sexualizadas y exotizadas por su procedencia y en situación administrativa irregular (Piscitelli, 2012).

2La imagen de víctima de trata y los estereotipos asociados con ella se configuran en función de la realidad sociocultural de cada contexto (Cunningham y Cromer, 2016). En el caso de Europa y las mujeres nigerianas, el discurso trafiquista establece un estereotipo de víctima de atroces experiencias marcadas por el engaño, la manipulación, el control por parte de redes criminales, las agresiones sexuales, la extorsión a través del vudú y la obligación de pagar astronómicas cantidades de dinero para poder liberarse de la prostitución forzada (Kastner, 2010 y Baarda, 2016).

3Una breve búsqueda en la red muestra decenas de titulares como: “Arranca este lunes juicio a banda acusada de prostituir a mujeres nigerianas y amenazarlas con vudú” (Europapress.es, 21.09.2014); “Detenida en Almería una mujer nigeriana que se valía de la magia negra para prostituir a jóvenes” (Almeria360.com, 30.08.2012); “Cae una red de explotación sexual a mujeres nigerianas en Almería” (Canalsur.es, 04.02.2011); “Desarticulada en Almería una organización de trata de mujeres nigerianas que utilizaba el vudú para obligarlas a prostituirse” (teleprensa.com, 24.05.2010). La reiterada aparición de estos titulares, unida al incremento del interés y recursos para la lucha contra la trata en los últimos años, han conseguido afianzar, también en España, una imagen de las trabajadoras del sexo nigerianas que las presenta como víctimas de un infierno provocado por sus propios compatriotas, siempre delincuentes, traficantes despiadados y explotadores sin corazón.

4Basándome en un trabajo etnográfico, desarrollado entre 2005 y 2012 con más de 800 mujeres nigerianas en el mercado del sexo en el Poniente Almeriense, en el sur de España, traté de demostrar la insuficiencia de gran parte de los discursos sobre la migración de mujeres nigerianas hacia Europa, que las colocan de manera homogénea bajo el rótulo víctimas de redes de trata. En particular, este artículo pretende acercarnos a la complejidad de la experiencia migratoria de las mujeres encontradas centrando la atención sobre la composición de las redes migratorias y su relación con ellas.

5Mi experiencia etnográfica me mostró un rico espectro de experiencias migratorias, actitudes y dificultades. Comprendí que era probable que la intersección de características que presentaba el colectivo (mujeres, africanas, negras, portadoras de una exótica mochila cultural, migrantes, pobres, trabajadoras sexuales) era difícil de asimilar para los europeos sin la ayuda de digestivos como el estigma y el estereotipo (Acién, 2019). Muchas de las mujeres que conocí habían viajado con personas que se lucraban aprovechando su necesidad y debían pagar deudas realmente abusivas, pero verlas solo como víctimas y soslayar sus decisiones como migrantes las hacía desaparecer como sujetos activos.

6Por tanto, el objetivo fundamental de la investigación fue describir la experiencia migratoria de las mujeres nigerianas que se encontraban ejerciendo la prostitución en la comarca del Poniente Almeriense (Almería, España) y ver hasta qué punto el relato hegemónico interpretativo de su realidad se ajustaba a lo que nos encontrábamos en el campo. Los resultados, como veremos, nos obligaron a revisar de manera crítica la literatura existente y la retórica política, poniendo en el centro la palabra de los sujetos, considerando que las protagonistas no solo experimentan el fenómeno del que se habla, sino que, además, componen un relato interpretativo esencial para comprender la complejidad del fenómeno migratorio y arrojar luz sobre los retos a que se enfrenta el sistema anti trata.

7Dado que mi propósito es mostrar la contradicción entre los estereotipos y la realidad descubierta gracias a este trabajo de campo, a partir de ahora mostraré, en primer lugar, cómo el relato hegemónico trafiquista interpreta de manera sesgada el fenómeno de la trata de personas y divulga un relato estereotipador de la víctima que justifica políticas migratorias restrictivas y la represión de la prostitución. En segundo lugar, expondré los testimonios de mujeres nigerianas para mostrar la insuficiencia de ese relato y la enorme diversidad y complejidad con la que organizan sus viajes. Para ello, hablaremos de las formas de financiación y de las relaciones que se establecen con los agentes especializados en organizar viajes irregulares.

1. El uso político de la víctima de trata para el control de fronteras y la erradicación de la prostitución

8Una característica histórica del relato trafiquista es la de responsabilizar únicamente a las redes de trata de las condiciones de vida de las migrantes que ejercen la prostitución, ofreciendo como solución la articulación de herramientas punitivas para perseguir a los culpables con la ayuda de los testimonios de las mujeres rescatadas. Sin embargo, cada vez más especialistas alertan de la estrechez de miras de esta estrategia, que olvida que gran parte de las explicaciones de las elecciones y condiciones de vida de las migrantes que ejercen la prostitución están, ante todo, en nuestras propias sociedades: sus desigualdades y desequilibrios, el sexismo, el racismo o la injusticia (Juliano, 2002; Kempadoo, 2015; Acién, 2021).

9Según Elizabeth Bernstein, “las causas de la opresión dentro del trabajo sexual han sido constantemente identificadas erróneamente por quienes se esfuerzan por explicar todo el sexo comercial dentro de la rúbrica singular de la trata de mujeres” y “es claramente imposible comprender la entrada acelerada de mujeres, hombres y transexuales en la economía sexual contemporánea sin situar esta participación dentro de un contexto más amplio de violencia estructural (es decir, condiciones como la pobreza, el racismo, la homofobia y las desigualdades)” (2007: 3; traducción propia).

  • 2 Para contextualizar la perspectiva ideológica abolicionista, véase Garaizábal (2001) y Lamas (2016) (...)

10Claudia Torres (2016) agrega que la narrativa dominante reproduce la idea de una esclava sexual, vulnerable y pasiva, explotada por un depredador sexual y a la que el Estado debe rescatar. Además, esta narrativa coloca en el centro la expresión aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad de la víctima para desestimar la capacidad de agencia de las mujeres pobres, criminalizando o convirtiendo en delito multitud de conductas grises, muchas de las cuales no vulneraron la autonomía de las supuestas víctimas (Sánchez, 2022). Así es como, desde una perspectiva ideológica abolicionista2, se ignora el consentimiento de quien ofrece servicios sexuales, lo que “constituye una poderosa excepción al reconocimiento de las libertades sexuales de las mujeres que no puede ser entendida más que sobre bases estrictamente ideológicas […], en la negación de la autonomía de las prostitutas y la afirmación de una sexualidad victimizada” (Maqueda, 2020).

11Se trata de un uso del término víctima que no hace referencia a la realidad, sino a una imagen preconstruida y estereotipada que pretende agitar emociones en una sociedad donde aún se considera que las mujeres guardan su esencia en una sexualidad vinculada a los afectos, la generosidad y el apego, y donde, quien se desprende de ello, está practicando un acto antinatural, desagradable, peligroso, fuera de todo lugar y solo explicable desde la enajenación, la inmoralidad o la violencia ejercida por otros (Acién y Checa, 2021).

  • 3 En este sentido, el documento que recopila los indicadores de trata consensuados a nivel internacio (...)

12Tal y como ocurre con el concepto de trata, el estatus de víctima se define en tanto que la persona identificada como tal “cumple los requisitos que son estipulados como víctima en las normas jurídicas y protocolos que lo determinan” (Meneses, 2016:22). Esto ocurre porque la trata no es un fenómeno social objetivo y universal, sino un delito, un concepto jurídico y, como tal, objetivado en tanto que se encuentra recogido en protocolos y códigos normativos. La realidad es, sin duda, mucho más compleja, y es la sociedad mayoritaria, en concreto las entidades asociativas, la policía y, en última instancia, la judicatura, quienes colocan la etiqueta de que lo que está ocurriendo es trata o de que el proceso que una persona ha sufrido la ha convertido en una víctima de la trata. Por eso existen los indicadores estandarizados3, coherentes con lo redactado en las normas, que sirven para identificar a las víctimas entre las poblaciones que se consideran vulnerables al delito. Precisamente la definición jurídica de trata y el contenido de los indicadores para la detección de víctimas presentaban esa imagen estática y estereotipada que tanto me costaba reconocer entre los cientos de mujeres nigerianas trabajando en la prostitución que conocí en Almería hacia 2003 y con las que conviví hasta 2012.

  • 4 Por ejemplo, en España y en aplicación de la Ley de Extranjería, las mujeres migrantes en situación (...)

13Mientras tanto, varios trabajos invitan a cuestionar las prioridades del sistema anti trata resultante de su desarrollo jurídico, que parece diseñado más para justificar y reforzar el control de la inmigración hacia países ricos y erradicar la prostitución que para rescatar y restaurar a las víctimas (Anderson y Andrijasevic, 2008; Kempadoo, 2015; Piscitelli, 2016; Clemente, 2017). Otros trabajos hablan directamente del uso del discurso contra la trata por parte de quienes diseñan políticas de control migratorio (Maqueda, 2000; Mendoza, 2000; Wijers, 2001; Nicolás, 2007). Como ya sugerían Sandra Classen y Fanny Polanía (1998), y Dolores Juliano (2002), el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) instó en 2005 a los estados a abordar las causas estructurales que favorecen la trata, alertando de que las políticas migratorias podrían estar alimentando la trata de seres humanos, así como vulnerando derechos fundamentales en los procesos de detección, identificación, denuncia y protección (Mestre, 2011)4.

14Por otra parte, la tendencia abolicionista a presionar para hacer desaparecer la prostitución inunda las políticas estratégicas, haciendo que desaparezca de la agenda la preocupación por la trata en otros sectores laborales y provocando mayor control policial sobre el mercado del sexo, sembrando temor y rechazo hacia nuestras instituciones en general y la policía en particular (Acién y Checa, 2011). El relato abolicionista argumenta que la prostitución es sinónimo de explotación sexual, que sin la prostitución no existiría la trata y que todas las migrantes, que viajaron irregularmente endeudándose y se dedican al trabajo sexual, son víctimas. Estas afirmaciones son mayormente pseudocientíficas e ideológicas, pero argumentan multitud de políticas públicas que impactan en la vida cotidiana de las trabajadoras sexuales (Acién y Checa, 2020).

15Cabe reflexionar, además, sobre la perversión de movilizar políticamente, desde el feminismo y la retórica de los derechos humanos, la imagen de víctima sin libertad de decisión vinculada a las mujeres migrantes en los mercados del sexo, puesto que, a la vista de nuestros resultados, el estereotipo acaba invisibilizando a las mujeres reales. Estoy de acuerdo con Osborne (2007 y 2010) cuando, acudiendo a las ideas Touraine, alerta sobre el desfase entre la evidencia de una cultura cada vez más protagonizada por las mujeres y la tendencia de una parte del feminismo (recogida en las políticas públicas promovidas en nombre de sus supuestos avances) a afirmar que estamos más dominadas que nunca por el patriarcado. Según esta autora, cuando un sector del feminismo coloca en esta posición a ciertos grupos de mujeres, consideradas víctimas de instituciones patriarcales (como la prostitución), articula argumentos que las silencian, anulan y desacreditan. Lo que yo planteo es, por el contrario, amplificar las voces de las protagonistas para interrogarnos sobre la capacidad de nuestras estrategias de lucha contra la trata para ampliar los márgenes de autonomía y derechos de las mujeres.

2. Apuntes sobre las informantes y el método

16Este trabajo propone ofrecer una descripción de una parte de las experiencias migratorias de las mujeres nigerianas en Almería, a partir de la recopilación de relatos a través de la conversación informal. Entre 2005 y 2012, pude ponerme en contacto con más de 800 migrantes nigerianas que ejercían la prostitución en el Poniente Almeriense, en el sur de España. De ellas, hemos seleccionado los testimonios más representativos de los discursos más saturados acerca de la organización del viaje y la relación establecida con los diferentes agentes de las redes de tráfico.

  • 5 Se puede consultar el detalle de los datos totales del estudio etnográfico en la versión completa d (...)

17Casi todas eran menores de 30 años, en un 75 % de etnia edo, procedentes de entorno urbano, un 70 % de Benin City, a donde sus progenitores tuvieron que migrar tras perder su modo de vida tradicional. La gran mayoría estaban en España en situación administrativa irregular y ejercían la prostitución, mayoritariamente en viviendas situadas entre fincas agrícolas, contribuyendo, a través de remesas, a la economía familiar. Un 64 % de ellas comenzaron su viaje con más de 20 años, el resto lo hicieron siendo adolescentes. El trayecto más frecuente se caracterizaba por su larga duración (de uno hasta cuatro años) y un tránsito a través de los países que separan en línea recta Nigeria del estrecho de Gibraltar, permaneciendo en Marruecos durante meses (a veces más de un año), a la espera de cruzar en un bote (zódiac o patera) hasta el sur de España. Cerca del 37 % de ellas habían contraído una deuda para sufragar los gastos de viaje. Casi el 42 % habían viajado con recursos propios o familiares, y alrededor del 21 % había recibido ayuda altruista. Sin embargo, los relatos etnográficos documentan una presión sufrida por la gran mayoría de ellas por parte de organizadores de viajes irregulares. No obstante, también demuestran la complejidad y diversidad del fenómeno, así como la capacidad de agencia de las protagonistas y la importancia de atender a sus representaciones simbólicas y discursivas (Acién, 2015)5.

18Opté por la etnografía porque resultó ser una estrategia de conocimiento compatible con mi presencia como mediadora social en el terreno (trabajaba en un programa de intervención con una entidad asociativa) y extraordinariamente útil para comprender la complejidad de la experiencia migratoria, además de proporcionar las herramientas perfectas (la conversación informal y la observación participante) para recopilar discursos de manera no invasiva, pudiendo mostrar la subjetividad de los sujetos, sus saberes, su potencial de interpretación sobre cómo impactan las políticas migratorias y anti trata en sus vidas y las motivaciones de sus decisiones, proyectos y anhelos.

19La selección de testimonios que aportamos responde a dos bloques temáticos: por un lado, motivos para emprender el proyecto migratorio y, por otro, la financiación y las experiencias con los agentes organizadores de los viajes.

2.1. La financiación

20Los testimonios de las mujeres indican al menos dos estrategias diferentes de financiación de sus viajes. Por un lado, un reducido número de mujeres aseguraban que lo habían realizado con recursos propios, refiriéndonos a inversiones familiares, incluso endeudamiento con entidades bancarias, y, por otro, una gran mayoría que relataban el pacto de deuda de viaje a saldar en destino. Entre las últimas destacan quienes no recibían coacción directa para ejercer la prostitución —aunque no veían alternativa posible para pagar su deuda de otro modo y sí recibían presiones para pagarla—, frente a algunos casos, minoritarios, de situaciones de prostitución forzada bajo amenaza y privación de libertad.

21Era común que fueran ellas quienes buscaran contactos para emprender el viaje, aun sabiendo que ejercerían la prostitución al llegar a Europa. En consonancia con las tesis de la teoría de la nueva economía de la migración y la implicación de la unidad familiar en las decisiones migratorias (Stark y Levhari, 1982; Stark y Taylor, 1991), entre nuestras informantes era habitual que usaran el término family money para denominar la implicación de sus parientes en el proyecto en un contexto de diáspora:

  • 6 Para garantizar la confidencialidad de la informante, los nombres que aparecen aquí no son reales.

Las chicas que marchan a Europa saben que este es el trabajo. Yo lo sabía. Pero a mi madre yo le dije que venía a estudiar. Todos mis hermanos están fuera, en Italia y América. Mis padres me dieron el dinero para venir. Todos estamos fuera. Si mi madre se entera, me mata. Yo preguntaba con quién podía venir y lo encontré. Mi madre no sabía nada. (Happy6, septiembre de 2003)

22También es costumbre que conozcan el precio total que deberán devolver, aunque no las dificultades para hacerlo. En la planificación previa, la familia puede llegar a endeudarse con entidades financieras:

Llamé a una mujer que me dijo que el viaje me iba a costar más de seis millones de naira [unos 26 300 euros]. Fui al banco y pedí el dinero, con mi padre. Yo ya he pagado mi viaje, ahora pago al banco en Nigeria, seis millones y medio de naira [unos 28 500 euros]. Pago todos los meses 300 euros al banco, pero son 1000 euros al mes. El resto lo paga mi padre. (Sandra, junio de 2005)

23A veces, la familia apoya económicamente a lo largo del camino, según las necesidades en cada tramo del viaje. No es muy frecuente, pero es interesante porque las mujeres que aluden a esta alternativa afirman que su viaje ha resultado menos costoso que el de quienes se endeudaron completamente:

Yo tenía dinero y luego mi padre me mandaba durante el camino cuando ya no tenía más. Yo no me he gastado 30 000 euros como otras chicas, ¡no! No sé cuánto he gastado, pero cuando el dinero es tuyo, no es tanto. (Helen, agosto de 2004)

  • 7 La realidad de quienes consiguen ganar algo de dinero mediante estas pequeñas estrategias ha sido r (...)

24También existen experiencias que combinaban compromiso de pago y espacios de autonomía durante el tránsito, abaratando así la deuda. Algunos testimonios mostraban el logro de recursos durante el itinerario o la espera en Marruecos7. La venta de servicios sexuales o pedir limosna —ellas lo llaman to do Salam Alaykum— son estrategias comunes en estos casos. Sin embargo, tener recursos propios durante el tránsito puede suponer riesgos de abuso y robo. Al respecto, Florence explica que:

¡Trabajando! Yo paga todo trabajando. Gana poco dinero, pero paga todo, poco a poco. Trabaja en África, en el camino, en Marruecos, Roquetas. Paga viaje con mi cuerpo, todo, todo. (Florence, noviembre de 2006)

25Destiny agrega:

Yo he ahorrado dos veces mi dinero para pasar por Nador, pero me lo han robado ¡las dos veces! Hago de todo: salam aleykum, pedí dinero a mis hermanas, vendí comida, hice cosas que me pedían compañeras… ¡Todo lo que podía! (Destiny, octubre de 2006)

26Intentar mantener la autonomía en el camino es complicado, pero muchas lo intentan con grados de éxito variados. El siguiente testimonio es especialmente valioso porque muestra la capacidad de agencia para evitar el control total por parte de los organizadores de viajes, intentando no hipotecar la propia libertad:

En muchos sitios pide dinero en la calle para paga mi comida, mi ropa, tarjeta Orange. Pide en la calle, a la gente. En Mauritania, Argelia y Marruecos. Mucho chicas pide todo a su patrón. Yo no quiero pedir todo, si pide todo, tú da todo. Esconde tu dinero siempre. Ellos pregunta: “¿Tú tienes dinero? ¿Cómo paga tu teléfono?”. ¡Ah, muy difícil! ¡Ah! (Mary, octubre de 2004)

27Cuando se endeudaron completamente, los relatos desvelan que la gran mayoría de las mujeres no eran forzadas a ejercer la prostitución. La presión ejercida sobre las mujeres se relaciona con el pago de la deuda. Quienes las presionan ciertamente son conocedores de que en Europa ellas no pueden acceder fácilmente a otros empleos. Dicho de otro modo, las redes de trata aprovechan la situación de exclusión a la que un mercado laboral segmentado, generizado y racista, unido a las políticas migratorias, aboca a estas mujeres, recién llegadas, negras, migrantes e irregulares. En ese contexto, trabajar ofreciendo servicios sexuales es la única alternativa para reunir el dinero.

28Atenderemos ahora a una descripción de los diferentes agentes organizadores que hemos detectado y las relaciones que las mujeres establecen con ellos, así como la naturaleza de los pactos y relaciones que se establecen.

2.2. Los agentes organizadores

29La UNODC (2015) reconoce que, aunque en la actividad de tráfico de migrantes intervienen delincuentes profesionalizados, no todos los agentes implicados tienen ese perfil. Existe pluralidad dependiendo del contexto cultural, continente, estadios del tránsito, características de los viajeros, etcétera, y los grupos son de tamaño e importancia variada. Nosotros hemos detectado situaciones que, efectivamente, son complejas y difíciles de etiquetar, diversidad en los niveles de profesionalidad y estabilidad de agentes organizadores, capacidad de ejercer poder y violencia e incluso en los itinerarios, que no son ni homogéneos ni ininterrumpidos.

30Como decía, en muchas ocasiones se tenía total conocimiento de la dureza del viaje y la actividad que desarrollarían en destino:

¿Puedo decirte la verdad? Si te digo la verdad, no me importaba, yo lo sabía. Mi madre lloraba, porque podía morir en el mar y me dijo que no viniera, demasiado sufrimiento. Mi madre me dijo que esperara a que ella ahorrara dinero para viajar con su dinero. Pero yo no quería esperar, por eso busqué a alguien que me ayudara y yo pagar. (Blessing, mayo de 2005)

31A este respecto, a veces, creían que sería más fácil encontrar otro tipo de oportunidades, subestimaban las dificultades de pago y las condiciones de trabajo, y otras manifestaban sensación de engaño o traición. Al respecto, Joy afirma:

La mujer con la que hablé en Nigeria para venir a Europa me dijo que tendría un buen trabajo. Y mira el trabajo. Bueno, ¿eh? [con triste ironía]. No puedo hablar de esto con mi madre. Cuando se lo dije, se puso enferma. (Joy, noviembre de 2004)

32Hay ocasiones en que la planificación es sólida, pero, otras veces, las mujeres van contactando con personas inconexas, al menos aparentemente, durante los diferentes tramos. Puede ocurrir que viaje e itinerario estén perfectamente organizados desde su inicio y después varíe por factores políticos (cambios en el control de fronteras), físicos (inclemencias ambientales) y accidentales (sucesos inesperados, conflictos, detenciones). Todo ello hace imposible dibujar una experiencia unánime y generalizada.

33La captación de viajeras en las calles de Benin City es un fenómeno constatado, pero lo habitual es que sean ellas las que buscan ayuda para viajar y lo hagan a través de contactos cercanos, e incluso ocurre que conocían previamente a la persona a la que acudían (familiar o amiga, conocida, de la familia). En ese proceso, es difícil establecer el momento exacto en que se fija el precio o la naturaleza de las relaciones que se desarrollan (ya sean económicas, de dependencia e incluso afectivas). En definitiva, por muy compacta que pueda parecer una red de tráfico, hay multiplicidad de factores que inciden en la experiencia final.

34Según mis datos, los roles desempeñados por cada uno de los diferentes agentes organizadores se desarrollan con cierta espontaneidad, institucionalizándose a medida que se repiten patrones o estrategias de adaptación a los retos que presentan los viajes. Así, quienes asumen una función concreta para facilitar el tránsito, acaban ejerciendo cierto control sobre los viajeros.

35La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC en sus siglas en inglés), representaba un esquema como el de la imagen 1 con los diferentes rangos entre traficantes. Para las mujeres que contacté, los agentes a los que denominaban connection men no ostentaban un rango tan elevado como los patrones o madames (equivalentes a los intermediarios en el esquema). Esto puede deberse a la especificidad de la experiencia de las mujeres y la particularidad de las relaciones que viven durante su trayecto, o simplemente a la complejidad de un fenómeno difícil de esquematizar.

  • 8 Los términos resaltados en cursiva no han sido traducidos al castellano debido a que no existe una (...)

36Imagen 1. Representación de los diferentes rangos entre los agentes organizadores8

Fuente: UNODC (2011). Elaboración propia.

37De Haas (2007 y 2008) llamó la atención sobre la necesidad de cuestionar, al menos en parte, la profesionalización de las redes de tráfico. Así, tan importante es denunciar sus abusos como atender a la variedad de situaciones, puesto que las actividades de todos los agentes implicados no pueden ser medidas con el mismo rasero. Algunos agentes forman parte de redes delictivas, ejercen poder y usan métodos violentos, pero otros se dedican a actividades más inocuas, menos lucrativas y realizadas con el fin de sobrevivir o subvencionar parte de su propio camino (De Haas, 2008; Women’s Link World Wide, 2014).

38Aquí hablo de guías, connection men, patrones y madames, que son los roles que conocí a través de las descripciones de las mujeres.

  • 9 Por ser el equivalente a guide man, término que usan nuestras protagonistas en sus relatos.

39Los llamados por la UNODC (2011) contrabandistas, que desarrollan la tarea de quienes yo llamo guías9, ofrecen sus servicios como especialistas, sobre todo, como describe Orji (2003), cuando el trayecto se acerca al desierto y ya se han cruzado otros países. El desierto del Sáhara requiere vehículos especializados y rutas seguras que los guías se comprometen a proporcionar previo pago. Un guide man es la persona que señala el camino y dice lo que hay que hacer. Es un especialista en transitar territorios desconocidos y peligrosos. Durante todo el itinerario es probable que las mujeres se encuentren con una multiplicidad de agentes que pueden reconocerse bajo la etiqueta de guías, que tiene un contenido relativamente elástico dependiendo del contexto.

40Las mujeres comparten camino con los hombres y los guías cumplen la misma función para todos, pero parece que con ellas es más frecuente el trato abusivo. Recogí varios testimonios en esta dirección, pero las vivencias eran ambivalentes y muy diversas. Hay quien expresaba buenas experiencias y una visión positiva:

Muchos chicos se quedan en el camino y son guide men. Se buscan la vida. Yo no tenía problema con ellos. Muchos son buenas personas, te ayudan a esconderte, te explican las cosas. (Kelly, junio de 2005)

41Hay quienes relatan haber mantenido relaciones afectivas, y quienes consintieron relaciones sexuales buscando facilidades:

Mucho chicas folla con guide man porque no tiene dinero para comida. Ellos cuida, da comida, todo. (Susan, febrero de 2007)

Yo empieza a follar en el viaje. Mucho chicas busca un novio en el viaje para sobrevivir. Si tú tiene novio, nadie toca ti. Mi novio era un guide man. (Joy, febrero de 2005)

42Y hay quienes hablaban de situaciones de abuso sexual:

Los hombres que llevan a la gente folla con las chicas. Dice que si no, va a morir porque no va a comer y sin novio no puede sobrevivir. Mucho chicas embarazadas tiene su hijo en el desierto, sin médico, nada, nada. (Costas, marzo de 2008)

43Por su parte, la UNODC (2011) señala a los connection como quienes tienen una situación de mayor poder y más rentable en la cadena comercial, pero el rol que yo percibí era más coherente con el de migrantes en tránsito, establecidos durante un periodo de tiempo dilatado en el mismo lugar (a veces, por no haber podido avanzar) y que contaban con un valioso bagaje experiencial y recursos sociales que les proporciona beneficios variados en función del servicio ofrecido o el estatus adquirido. Así, es probable que su estatus dependiera de sus éxitos, antigüedad, capacidad estratégica para relacionarse con otros agentes poderosos o autoridades locales de lugares de tránsito, como falsificadores de documentos, transportistas, etcétera. Aquí se ve un ejemplo de lo que Claudia Pedone denomina verticalización en las relaciones entre migrantes, cuando “la información y los contactos se convierten en un valor económico en manos de unos pocos” (2010: 104).

44En Marruecos conocí a dos personas que nuestras informantes identificaban como connection: una mujer y un hombre. La valoración de estas figuras en los relatos depende de la calidad con la que desempeñaban su rol. Así, según Sweet:

Johnson connection es un buen hombre. Ayuda mucho a las chicas. Los connection son necesarios y él es muy buena persona. Otros no. Otros se aprovechan de las chicas, porque ellas no tienen poder. (Sweet, agosto de 2007)

45Mary confirma que:

Hay connection que son buenas personas y ayudan mucho a las mujeres con sus hijos, llamando al médico, buscando ayuda para pasar a Europa por menos dinero. Otros son mucho peores porque se aprovechan de las chicas, las engañan. (Mary, octubre de 2006)

46Cuando se aludía a los patrones, se hacía referencia a poderosos agentes en tránsito, mientras que las madames se encuentran en destino. Ambos agentes parecen estar en la cumbre de la jerarquía. De su forma de operar y del tipo de control que ejercen, sobre todo las madames - quienes cobran finalmente la deuda -, puede deducirse si una mujer es una víctima de prostitución forzada o no.

47Para la Women’s Link Worldwide el patrón es “la persona que se encarga del control de las mujeres y adolescentes en los países de estancia del norte de África, en nombre de la madame, así como de negociar la conexión para ir a Europa en los momentos previos al cruce” (2014: 28). Mi percepción coincide parcialmente con la de estas investigadoras en la medida en que explicaría su legitimidad para ejercer el control y su ausencia en territorio español. Sin embargo, no está tan claro que el patrón se encuentre bajo órdenes de la madame, a no ser que esta controle el proceso desde su inicio, o al menos desde la llegada de las mujeres a Marruecos. Mis datos atribuyen al patrón la capacidad para negociar un precio y traspasar la deuda de viaje a otra persona.

¡Cuando está la chica en Marruecos tiene que pasar a Europa! El patrón llama a alguien y te vende. Dice “¿Quieres una chica para Madrid?” Dice cómo te llamas, cuántos años tienes, si tienes niños… todo. Y vende a la chica a una madame. (Faith, noviembre de 2008)

48Como ocurre en los casos anteriores, los testimonios lanzan mensajes ambiguos sobre la cualidad moral (buenos y malos) de estas personas. También con respecto a ellos encontré referencias al establecimiento de relaciones sexuales, consentidas o no:

El patrón cuida de ti. Te acompaña cuidándote y hay unos que te cuidan bien y otros que violan a las chicas. Muchas chicas se hacen novias del patrón. Si es tu novio, te cuida mejor. (Mariama, enero de 2007)

¡Es tu jefe! Si no haces todo lo que te dice, ¡te pega! (Joy, marzo de 2009)

Mi patrón era muy bueno. Me protegía de la policía y me daba todo lo que necesitaba. Yo miraba a otras chicas que estaban mal y yo no estaba tan mal. (Queen, octubre de 2005)

49Lo que parece claro es que el patrón, cuando existe, se hace cargo de la protección, el control y el seguimiento de una chica que espera poder presentar a una madame que recibirá la amortización final del viaje. Lo que no es tan evidente es que el intercambio se haya realizado o estipulado de antemano, ni que venga prediseñado desde los inicios del viaje.

50En algunas investigaciones, se asegura que la madame es, literalmente, la encargada de “la explotación de la víctima en destino” (Women’s Link Worldwide, 2014: 28) y que es quien controla el proceso del viaje de inicio a fin (UNODC, 2011). Sin embargo, yo no encontré evidencias de su presencia desde el inicio del itinerario, sino de su aparición en destino o poco antes. Además, no encontré que forzaran directamente a las mujeres a ejercer la prostitución, aunque sí a pagar la deuda de viaje, ejerciendo el control hasta que quedaba saldada. Por eso las mujeres trabajaban donde las madames les indicaban si no encontraban otras alternativas.

Si la madame es buena persona, cobra poco y solo quiere cobrar todos los meses. Es así. Si es una mujer mala, te pega, te pide más dinero, siempre más dinero. Solo quiere dinero y si quiere el dinero rápido, te controla todo el día […] quiere que tú trabajes de puta para cobrar pronto. (Christiana, junio de 2008)

Mi madame es muy buena persona. Siempre ha tratado muy bien a las chicas. Cobra poco y no mira tu móvil. Tú solo pagas tu dinero y ella te deja en paz. (Joy, enero de 2011)

Mi madame está en Valencia. Ahora me controla mucho. Yo puedo cambiar de trabajo, pero tengo que decírselo porque le tengo que pagar todos los meses […]. Pero es buena persona. Ella me presentó a todo el mundo aquí. No puedes hacer nada si no conoces gente. (Queen, noviembre de 2004)

51Ilustrando el hecho de que la presión se ejerce para cobrar la deuda y no tanto para explotar sexualmente a las mujeres, en varias ocasiones escuché que a la madame le daba igual cómo ganaran el dinero. Podían abandonar la prostitución siempre que siguieran pagando. El problema es que ninguna actividad que ellas pudieran realizar, sin permiso de residencia y trabajo, era lo suficientemente rentable para poder pagar tal cantidad de dinero en un plazo de tiempo aceptable y que no hipotecara los mejores años de sus vidas. Por eso pagar la deuda con rapidez era una prioridad por encima de abandonar la prostitución.

De puta es más fácil, se gana más dinero y siempre hay trabajo. El año pasado tenía novio y él me ayudaba a pagar todos los meses a mi madame. Yo trabajé de peluquera. Pero de puta se gana más y yo quiero pagar pronto. Quiero acabar con esto ya. (Josephine, marzo de 2008)

En el siguiente caso se recoge un testimonio donde la madame estaba emparentada con una informante y unida a ella por una intensa relación de control-afecto, lo que incrementaba la ambivalencia en la valoración. Esta circunstancia suponía ciertas ventajas, como la flexibilidad en el pago de la deuda y una relación cercana y familiar. En contrapartida, el parentesco, la diferencia de edad y estatus implicaban obligaciones domésticas para la chica, que se quejaba de ocupar gran parte de su tiempo en atender sus demandas.

Ella cuida a mi hija cuando yo estoy trabajando, pero por eso yo en su casa tengo que hacer muchas cosas ¡Yo no tengo tiempo! Pero lo tengo que hacer, ella me ayuda, es mi prima mayor. Por eso yo pago menos que otras chicas y si no pago un mes, no pasa nada. Pero tengo que trabajar para ella. En África las cosas son así. (Lauryn, octubre de 2006)

52Capté situaciones de prostitución forzada y control extremo si las informantes referían presiones para trabajar en lugares concretos o amenazas si intentaban cambiar de ocupación o lugar. En el primero, aún bajo control, la mujer pudo moverse hacia donde creía que corría menor riesgo. En el segundo, se expresaba una total falta de libertad.

Yo tengo dos jefas. Una está en Madrid, pero la más importante está en la cárcel en Mali. Va a estar allí cinco años. Yo le tengo que pagar a ella. La de Madrid controlaba mi trabajo en Madrid. Yo quería trabajar en un club, pero ella no quería. Quería que estuviera en la calle. ¡Allí es peligroso! Mataron a dos amigas y las tiraron a la basura, y a mi madame le dio igual. Decía: “Es la vida”. Por eso vine a Almería. Aquí hay más nigerianos y no trabajo en la calle. Pero tengo que pagarle todos los meses. Si no, ella va a buscar a mi familia, ¡seguro! Yo quiero trabajar y quitar este problema. Quiero pagar pronto. (Joy, noviembre de 2004)

Estamos bajo control aquí. Es malvada, pega a las chicas. Ella guarda los papeles y pide todo el dinero. Nosotras trabajamos y ella coge el dinero. Luego ella paga nuestra comida, nuestra ropa, el teléfono, el taxi. Todo. (Becky, junio de 2004)

Discusión y conclusión

53Según nuestros resultados, no todas las mujeres financiaron de igual manera sus viajes, ya que hubo quien buscó recursos a través de sus familias o endeudándose con una entidad financiera. Además, entre nuestras informantes, muchas sabían que ejercerían la prostitución una vez en destino y aceptaron las condiciones del pacto y, de hecho, consideraban que debían cumplirlo. Además, no carece de importancia el hecho de que, si valoraron que la madame incumplía con lo estipulado, se veían legitimadas para denunciar el abuso sin esperar represalias.

54No hay perfiles homogéneos entre las protagonistas de este trabajo, como tampoco los hay entre los que llamamos agentes organizadores de viajes. Por eso insisto en señalar que ni las primeras responden a ciertas imágenes estereotipadas de víctima de trata, ni todas las piezas del engranaje que llamamos redes de tráfico y trata responden a la imagen del despiadado criminal que persigue nuestro sistema.

  • 10 Women’s Link Worldwide (2014) también hablaba del deterioro de las formas de vida tradicionales a r (...)

55La generalización lleva a la victimización de todas las migrantes y criminaliza sus entornos, invisibilizando sus estrategias para desarrollar sus proyectos migratorios y multiplicando el estigma que ya soportan. Los discursos se centran únicamente en el fenómeno de la trata, sin dimensionar la diversidad de situaciones y experiencias, lo cual desvanece cualquier posibilidad de abordar con seriedad las situaciones más graves de control y explotación y las causas estructurales que las abonan y agudizan. Carling (2005a y 2005b) señala, entre estas, la corrupción y la violencia política, étnica y religiosa que convierten a Nigeria en un país sin futuro del que las mujeres deben escapar10 recurriendo a redes que sepan sortear la legislación antimigratoria europea.

56Desde mi punto de vista, es necesario mirar más allá de la trata y no obviar situaciones diferentes para este grupo de mujeres. Mi trabajo evidencia, por ejemplo, más situaciones de tráfico —eso sí, muy coactivo y peligroso— que de trata y prostitución forzada. Por tal motivo, creo importante atender a la complejidad y diversidad de las realidades expuestas, y todo ello solo puede documentarse y explicarse aplicando una mirada etnográfica, priorizando el enfoque emic (Kastner, 2010), y haciendo que el discurso de las protagonistas prevalezca.

57Las actuales políticas migratorias europeas impiden viajar regularmente a millones de personas que recurren al tráfico sometiéndose a escenarios de abuso donde las mujeres - así como hombres y personas trans - se convierten en una oportunidad de lucro para quienes ven claro que su posibilidad de dedicarse a la prostitución garantiza el pago de deudas. Además, la política de extranjería española perpetúa su situación de vulnerabilidad, y les impide alcanzar un permiso de residencia y trabajo con el que ampliar sus opciones de supervivencia. Todo ello, unido a un mercado de trabajo segmentado, generizado y etnificado y unas políticas públicas hostiles a la hora de garantizar derechos a quienes se dedican a la prostitución, conforma un engranaje que mantiene a estas mujeres en la más terrible exclusión social. Desde luego, si logran escapar de ella, es porque desarrollan estrategias y pagan un alto precio. La fortaleza, capacidad de resistencia y resiliencia que demuestran en su camino hacia la integración social las aleja muchísimo del estereotipo de víctima.

58Por lo tanto, considero importante respetar los proyectos migratorios emprendidos por nuestras protagonistas, su iniciativa a la hora de decidir viajar y el esfuerzo que realizan para lograr asentarse en Europa. Para ello, es fundamental que atendamos a todos los factores que explican sus dificultades, sobre todo a la política europea antiinmigración que imposibilita un viaje en condiciones dignas, así como a las dinámicas de abuso a las que se ven sometidas durante el tránsito.

59Estoy, pues, de acuerdo con Irene Peano (2013) cuando afirma que señalar únicamente las experiencias coercitivas, poner el acento tan solo en las situaciones escabrosas y de trata y colocar a las mujeres nigerianas exclusivamente en el rol de víctimas perpetúa una posición moral contra la prostitución en sí y sesga el conocimiento del fenómeno que nos ocupa. Con ello solo se consigue descontextualizar la realidad y dificultar su análisis científico. Insistir en afirmar y reiterar que son meras víctimas de trata y abundar en su estigma social tachándolas de pobres mujeres chantajeadas a través del vudú no parece estar ayudándolas a mejorar sus condiciones de vida.

- Receção: 15.02.2023

- Aprovação: 12.06.2023

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Notas

1  Suele denominarse así al Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que, junto al Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire, y el Protocolo contra la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones, integran la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, promovida por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y suscrito en la ciudad de Palermo en diciembre de 2000 (https://www.unodc.org/documents/treaties/UNTOC/Publications/TOC%20Convention/TOCebook-s.pdf).

2 Para contextualizar la perspectiva ideológica abolicionista, véase Garaizábal (2001) y Lamas (2016) y su tratamiento de las polémicas feministas en torno a qué hacer con la prostitución.

3 En este sentido, el documento que recopila los indicadores de trata consensuados a nivel internacional es el divulgado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Ver: https://www.unodc.org/documents/human-trafficking/HT_indicators_S_LOWRES.pdf

4 Por ejemplo, en España y en aplicación de la Ley de Extranjería, las mujeres migrantes en situación irregular detectadas como posibles víctimas de trata son exhortadas a testificar contra sus tratantes, ofreciéndoles un periodo de reflexión, generalmente de 30 días, ocurriendo que, si rehúsan, se les abre un expediente de expulsión que podría implicar nuevas violaciones a los derechos humanos, como la denegación de la tutela judicial efectiva.

5 Se puede consultar el detalle de los datos totales del estudio etnográfico en la versión completa de la investigación siguiendo el siguiente enlace: https://www.educacion.gob.es/teseo/imprimirFicheroTesis.do?idFichero=CbCsTSdjdgw%3D

6 Para garantizar la confidencialidad de la informante, los nombres que aparecen aquí no son reales.

7 La realidad de quienes consiguen ganar algo de dinero mediante estas pequeñas estrategias ha sido recogida también por la UNODC (2011) que relata cómo los migrantes permanecen largos periodos en lugares donde consiguen ganar algo de dinero en trabajos temporales para procurarse recursos. Estos trabajos u oportunidades surgen de contactos establecidos en comercios (bares, hospederías, etcétera), generalmente puestos en marcha por mujeres, también migrantes, para atender las necesidades de los viajeros.

8 Los términos resaltados en cursiva no han sido traducidos al castellano debido a que no existe una palabra en este idioma que defina sus roles, típicamente africanos. Los coxeurs son personas que captan posibles viajeros para transportistas (de quienes reciben una comisión). Los rabatteurs hacen una función similar pero adaptada a todo tipo de proveedores (alojamiento, suministros, documentos, etcétera). Aunque la traducción exacta de chairmen es presidentes, el vocablo hace referencia a líderes de grupos con roles diversos, dependiendo del estadio del viaje o el contexto. El contenido de los términos para connection y madames se describen más adelante.

9 Por ser el equivalente a guide man, término que usan nuestras protagonistas en sus relatos.

10 Women’s Link Worldwide (2014) también hablaba del deterioro de las formas de vida tradicionales a raíz de los procesos de colonización, la idealización de las formas de vida en los países europeos, una estructura de género discriminatoria para las mujeres en el seno de los contextos étnico-culturales de origen (en particular, el edo), la violencia sexual hacia las mujeres que de ella se deriva y la normalización de la trata en sus contextos de origen.

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Para citar este artigo

Referência do documento impresso

ESTEFANÍA ACIÉN GONZÁLEZ, «Migrantes nigerianas en el Poniente Almeriense. Deconstruyendo el discurso trafiquista», Configurações, 32 | -0001, 17-38.

Referência eletrónica

ESTEFANÍA ACIÉN GONZÁLEZ, «Migrantes nigerianas en el Poniente Almeriense. Deconstruyendo el discurso trafiquista», Configurações [Online], 32 | 2023, posto online no dia 28 novembro 2023, consultado o 10 outubro 2026. URL: http://journals.openedition.org/configuracoes/18873; DOI: https://doi.org/10.4000/configuracoes.18873

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Autor

ESTEFANÍA ACIÉN GONZÁLEZ

Universidad de Almería (UAL)

Laboratorio de Antropología Social y Cultural (HUM-472)

eacien@ual.es

ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-3344-6696

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