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- 2 La investigación correspondiente al período 2018-2020 fue en el marco de la beca de Maestría en Mem (...)
1El presente trabajo nace como una propuesta de indagación sobre las características de los vínculos entre Anacarsis Lanús, considerado el fundador del municipio de Lanús, partido del Gran Buenos Aires Sur, y Bartolomé Mitre, el expresidente argentino, y se inserta dentro del proyecto de investigación titulado “Arqueología Histórica y Multivocalidad en el Gran Buenos Aires. La chacra del fundador del pueblo lanusense (siglo XIX al XXI) desde una perspectiva poscolonial”.1 La intención de ahondar en esta relación proviene de una investigación que se viene realizando desde el año 20182 (ver García et al., 2018, 2020 a y b, 2021 a y b) sobre las propiedades ─incluye restos arqueológicos de una de sus chacras─ e imagen de Lanús dentro del partido homónimo (García, 2020 a y b). Los procesos de transformación urbana ocurridos durante el siglo XX en el distrito llevaron al loteo de los terrenos del Sr. Lanús y a la casi total demolición de los inmuebles que se encontraban en su interior.
2Fuentes históricas y documentales recuperadas, como la Sucesión de Anacarsis Lanús y Dolores Rojas (1890), documentos hipotecarios obtenidos en el Banco de la Provincia de Buenos Aires (1858-1895), duplicados de mensuras judiciales, planos de venta y loteo de sus propiedades, dan indicios de que el fundador del municipio enfrentó una serie de litigios económicos durante el último cuarto del siglo XIX que resultaron en la venta, inhibición y ejecución de hipotecas de sus posesiones. Investigaciones históricas y arqueológicas precedentes permitieron identificar una estrecha relación de amistad con matices económicos y políticos que sostuvo con Bartolomé Mitre, por ejemplo, a partir del financiamiento de las tropas mitristas durante la Guerra de la Triple Alianza, para la fundación del diario La Nación (ver De Paula et al., 1974; Pomer, 2011; García, 2020 a), y en un viaje realizado por el Sr. Lanús a Paraguay en el contexto del conflicto bélico con el país vecino. Asimismo, los estudios de arqueología histórica realizados llevaron a distinguir que su imagen fue recuperada en el transcurso del siglo XX, a partir de la nueva denominación otorgada al municipio en 1955 y por medio de la patrimonialización de algunos lugares enviados a construir por él y otros miembros de su familia (ver García, 2020 a).
3Los estudios precedentes dan indicios sobre el crecimiento, así como también sobre la caída de su imagen y de su economía durante la segunda mitad del siglo XIX. Esto conduce a plantearse preguntas tales como ¿por qué se vendieron e hipotecaron sus propiedades hacia fines del siglo XIX? y, ¿la relación de amistad y los vínculos económicos y políticos que mantuvo con B. Mitre tuvieron algún impacto sobre la economía y la imagen de Anacarsis Lanús? A partir de lo enunciado, en este trabajo se propone como objetivo general profundizar en la relación de amistad con aspectos políticos y económicos entre Bartolomé Mitre y Anacarsis Lanús con la intención de recuperar información, desde el punto de vista de la arqueología histórica, que aporte a la reconstrucción de lo sucedido con las propiedades y la imagen de Anacarsis entre fines del siglo XIX y principios del XX dentro del actual partido de Lanús.
4Para llevar adelante esta propuesta, se analizaron un conjunto de cartas, telegramas y una nota que involucran a Bartolomé Mitre, Anacarsis Lanús, Wenceslao Paunero, Modesto Méndez, Rufino de Elizalde y otros miembros de la familia Lanús, recuperadas del Museo Mitre y comprendidas entre los años 1864 y 1891. Si bien no todas las comunicaciones son entre B. Mitre y A. Lanús (padre), dado que se quiere obtener mayor precisión acerca de cómo era el vínculo entre ambos y, sobre todo, si la situación comercial tanto como la imagen de A. Lanús se vieron afectadas por el apoyo que este dio a B. Mitre, se considera pertinente abordar la documentación intercambiada entre ellos y algunos otros sujetos, incluyendo miembros de su familia, ya que en ellas puede haber elementos que clarifiquen la relación y la situación económica y de representación de A. Lanús durante la última parte del siglo XIX. Asimismo, como forma para contextualizar la correspondencia y comprender dichos vínculos, la información recuperada de ella fue cruzada con lo recabado en la sucesión de Anacarsis Lanús y Dolores Rojas, documentos hipotecarios, duplicados de mensuras judiciales, recortes periodísticos, investigaciones históricas y arqueológicas precedentes propias como realizadas por otros investigadores.
5El rol de las fuentes documentales dentro de la arqueología histórica
6Ante todo, y como forma para comprender la relación existente entre este análisis de fuentes documentales y los estudios arqueológicos, es pertinente hacer mención a lo que muchos investigadores denominamos “arqueología histórica”. Charles Orser (2000), arqueólogo norteamericano y en cierta medida pionero en este tipo de investigaciones, la definió como: “el estudio arqueológico de los aspectos materiales ─en término históricos, culturales y sociales concretos─ de los efectos del mercantilismo y del capitalismo traídos desde Europa a fines del siglo XV y que continúan en acción hasta hoy” (Orser, 2000, p. 6). Con esta delimitación del campo, se observa que la cantidad de fuentes y evidencias arqueológicas con las que debemos trabajar los arqueólogos abocados a esta rama de la disciplina es sumamente amplia.
7En este sentido, el propio Orser (2000) hace mención a los diferentes tipos de fuentes sobre los que se basa la arqueología histórica y que a la vez son objeto de estudio de distintas disciplinas, como ser: los artefactos y estructuras en contextos del propio sitio (arqueología), testimonios orales y estudios etnográficos (antropología), documentos, mapas e historia oral (historia), pinturas, fotografías y dibujos (historia del arte), la tradición oral y la arquitectura vernácula (folklore), las edificaciones aún en uso (arquitectura), los asentamientos y paisajes (geografía). Por lo tanto, de esto se desprende que la arqueología histórica es un campo de investigación que combina diferentes abordajes y disciplinas con el fin de comprender ciertos problemas generales atravesados por las personas en un pasado reciente (Orser, 2000).
8Ya que esta investigación parte de análisis previos que conjugaron diferentes tipos de fuentes ─en este caso en particular, presencia o ausencia de edificaciones históricas y documentos históricos─, aquí nos centraremos en lo que el propio Orser (2000) llamó fuentes primarias y secundarias, como forma para clasificar los documentos escritos. Las primeras son aquellas realizadas por los propios sujetos involucrados o que atravesaron los procesos históricos de interés, las cuales se pueden clasificar en registros oficiales (certificados de nacimiento, defunción, etc.) y registros personales (cartas, diarios, memorias); y las segundas son aquellas producidas por otras personas que no han testimoniado dicho suceso y que se basan en fuentes primarias para reconstruir lo sucedido (Orser, 2000). Ahora bien, para llevar adelante esta pesquisa se recurrió tanto a fuentes primarias de ambos tipos, como a fuentes secundarias que permitieron analizar y contextualizar los momentos en los cuales fueron producidos los registros personales como oficiales.
9Junto a esta clasificación que permite ordenar los distintos tipos de fuentes, es pertinente tener presente que, como sostienen Traba y Zuccarelli (2014), tanto los documentos escritos como el registro arqueológico son evidencias del pasado, pero la información recuperada de ambos no necesariamente será coincidente, ya sea porque trabajan en diferentes escalas, como también porque dependen de la mirada de quien los ha producido. Siguiendo a Leone y Potter (1988), estas diferencias se producen porque lo material y los recursos documentales son líneas de evidencia independiente. Mencionadas estas aristas dentro del análisis de fuentes documentales, se torna oportuno establecer algunas otras aclaraciones referidas a las escalas temporales y espaciales que se tienen en cuenta en la investigación general y en este trabajo en particular.
10La pesquisa mayor sobre los restos de una de las viviendas de Anacarsis Lanús posee una escala temporal amplia (siglos XIX, XX y una parte del XXI), lo que implica tanto la caracterización arqueológica de las estructuras aún visibles, como la identificación del emplazamiento original, junto con la consecuente descripción (a partir de registros históricos) de aquellas ya demolidas, y las transformaciones generales ocurridas sobre dichos sectores como en los aledaños. A nivel espacial, este estudio se restringe a una escala local, esto es el distrito de Lanús. No obstante, el análisis de fuentes (primarias y secundarias) realizado previamente para identificar los terrenos del Sr. Lanús dentro del municipio ha tomado en consideración los actuales partidos vecinos, ya que el propio distrito de Lanús logró su autonomía de Avellaneda recién en 1944 puesto que previamente perteneció al partido de Barracas al Sur, denominado Avellaneda a partir de 1904 (ver De Paula et al., 1974; Fernández Larraín, 1986; Ley 2830, 1904).
11Respecto a este estudio específico sobre un conjunto de fuentes primarias, la escala temporal se limita al siglo XIX (documentos primarios personales y oficiales) y una pequeña porción del siglo XX (documentos primarios oficiales). Mientras que, en lo espacial, si bien buscará centralizarse en la información pertinente al municipio de Lanús, los documentos analizados fueron producidos y hacen referencia a diferentes locaciones tanto de Argentina como de países limítrofes. Si bien a simple vista esto parece no poseer demasiada relación, como ya ha sido mencionado, los estudios arqueológicos tienen un fuerte énfasis en los análisis contextuales, y el siglo XIX fue crucial para la determinación del rumbo de la construcción de la nación argentina, el cual no solo ha marcado los lineamientos sociales, políticos y económicos del país que se estaba gestando, sino que también ha dejado sus improntas en la vida de las personas y de las familias que transitaron esa época. Es por ello que las fuentes secundarias citadas, además de haber sido realizadas durante el siglo XX y lo que va del XXI, se centrarán particularmente en ofrecer una breve contextualización y análisis de los hechos ocurridos en el espacio temporal y espacial pertinente a este análisis.
12Dicho esto, una vez más en concordancia con Traba y Zuccarelli (2014), correlacionar las escalas y las evidencias permite acercarse a un problema de investigación de manera multidimensional. A este punto se puede sumar la perspectiva multitemporal que involucra un estudio no lineal, tal como propone Hamilakis (2011), lo que siguiendo a González Ruibal (2012), se torna una de las características de los nuevos enfoques en arqueología histórica, ya que esto lleva a una ruptura de la linealidad histórica pasado-presente. Generar un quiebre en este tipo de lecturas arroja luz sobre la visibilización de hechos del pasado que se pierden de vista como consecuencia de los propios procesos históricos más amplios, pero que de alguna manera tuvieron injerencia sobre el desarrollo y crecimiento de las ciudades y que, en cierta medida, aún se encuentran presentes. Junto con esta ruptura temporal, al momento de realizar un análisis de documentos históricos resulta interesante tener en consideración la propuesta de Galloway (2006). En su trabajo, la autora sostiene que el proceso de construcción de una fuente primaria, tanto como de una secundaria, está mediado por diversos sujetos y contextos en los cuales influye la perspectiva de quien realiza dicho documento, como así también que esta se encuentra atravesada por diferentes tipos de interacciones al momento en el cual dicha fuente llega a un archivo, es clasificada, catalogada, resguardada y recuperada por el investigador, quien a su vez produce una interpretación de la misma y genera un resultado determinado sobre ese documento (Galloway, 2006).
13Además de esta perspectiva sobre las fuentes documentales históricas, para la interpretación de las mismas se tomará en consideración la noción de materialidad, la cual, parafraseando a Olsen (2003), se refiere tanto a las cosas materiales como no materiales resultantes de la dinámica e interacción entre los procesos históricos y sociales del pasado (en torno a distintas ontologías). Con este tipo de enfoque, si bien el análisis de las fuentes documentales personales y oficiales denotan las voces de los sujetos involucrados en los procesos históricos en cuestión, su entrecruzamiento, el diálogo con las fuentes secundarias y con la información arqueológica recuperada hasta el momento expone las diversas ontologías del momento de formación del Estado moderno argentino que dejaron sus registros materiales e inmateriales en la conformación de la ciudad de Lanús y que llegan hasta nuestros días, así como también visibiliza los silencios tanto del pasado como del presente. De esta manera, se produce lo que Meskell (2002) y Miller (2005) consideran como una ruptura de la dualidad sujeto-objeto, dejando a la vista un sinnúmero de interacciones en medio de lo material e inmaterial, que en este caso específico arroja resultados respecto al proceso de formación y transformación de un sector del paisaje lanusense.
- 3 En el decreto reglamentario 1.022 de la ley 25.743 de protección de patrimonio arqueológico y paleo (...)
14La metodología aplicada en este trabajo mantuvo el eje central de la investigación arqueológica en curso, esto es, el enfoque de la etnografía arqueológica, el cual según Hamilakis y Anagnostopoulos (2009) implica la confluencia de memorias, pasados, presentes, espacios, materialidades, narrativas y públicos. En este sentido, el estudio de las fuentes documentales primarias personales como oficiales (correspondencia, notas, telegramas, sucesión, documentos hipotecarios, duplicados de mensuras y planos de loteo), debido a su antigüedad fueron considerados objetos arqueológicos3, y todos ellos ─a excepción de los planos─ también serán vistos como representativos de las voces de los sujetos de interés en este análisis.
- 4 El plano se encuentra enmarcado y no se puede visualizar una de sus caras, sección en la que posibl (...)
15Una salvedad a realizar es que, si bien uno de los planos es de 1926 y por lo tanto aún no tiene los cien años requeridos en la ley para ser considerado un objeto arqueológico, y el otro se presume anterior a esa fecha4, ambos serán tratados como tales por la antigüedad que poseen o se presume. Estos dos documentos, por un lado, permiten distinguir el emplazamiento de estructuras arqueológicas e históricas y los loteos que favorecieron la gentrificación del área, lo cual puede ser correlacionado con el espacio urbano actual favoreciendo la delimitación de sectores a ser estudiados y la posible identificación de estructuras originales aún en pie; y por otro lado, en ellos también se pueden recuperar los nombres y apellidos de diversas personas involucradas en la compra-venta o remate judicial de las propiedades y terrenos del Sr. Lanús, lo que aporta a la reconstrucción del proceso de crecimiento y desarrollo de una parte de la ciudad.
16Para llevar adelante este estudio se partió del análisis de 19 documentos históricos primarios de tipo personal, recuperados en el Archivo Mitre, de los cuales 15 son cartas, 1 es una nota y 3 son telegramas. La mayor parte de ellos proviene de los fondos Bartolomé Mitre y Wenceslao Paunero e involucran a B. Mitre, A. Lanús (padre), Anacarsis Ricardo Lanús (hijo de A. Lanús), Juan Lanús (hermano de Anacarsis padre), W. Paunero, M. Méndez y R. de Elizalde. Las 19 fuentes se encuentran comprendidas entre los años 1864 y 1891, lo que incluye algunos de los principales hechos históricos de relevancia para el siglo XIX, como la Guerra del Paraguay (1864-1868) (Pomer, 2011), la fundación del diario La Nación (1870), la crisis financiera de 1873-1878 (Marichal, 2009), la Revolución Mitrista ─incluyendo Batalla de La Verde─ (1874) (Codesido, 2021; Landa et.al., 2011; Landa y Coll, 2020), la crisis de 1890 (Girbal Blacha, 2002) y la crisis del orden conservador (Alonso, 1997, 2009; Hora, 2001; Victorero, 2013, 2017).
- 5 Genealogia familiar https://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php?Person ID=I44078&tree=BVCZ, 8 (...)
17Se utilizaron tres criterios para seleccionar los documentos mencionados: el primero fue el de los sujetos involucrados. En este sentido se priorizaron aquellas cartas, notas o telegramas intercambiados exclusivamente entre B. Mitre y A. Lanús (padre), independientemente del año y por lo tanto del contexto histórico. Para el segundo, se tomó en consideración que el remitente o el destinatario fuera A. Lanús (padre). Finalmente, para el tercero se consideró incluir aquellos documentos cuyos sujetos involucrados fueran B. Mitre y algún pariente cercano de A. Lanús (padre), en este caso una de las cartas seleccionadas es entre B. Mitre y J. Lanús (hermano de A. Lanús padre) de 1878 y otra entre B. Mitre y A. R. Lanús (hijo de A. Lanús), que se remite a unos años después del fallecimiento de Anacarsis (padre) en 18885 (Sucesión 6663, 1890). En la tabla 1 se especifican las cartas, telegramas y la nota seleccionados del Archivo Mitre y analizados en este trabajo.
Tabla 1: Documentos recuperados del Archivo Mitre y seleccionados para este análisis.
18Como fuera mencionado líneas arriba, estos documentos históricos fueron puestos en diálogo con fuentes secundarias, ya sean antecedentes de la investigación de arqueología histórica, recortes periodísticos, estudios realizados con anterioridad por otros investigadores, como con algunas memorias orales recuperadas hasta el momento y otras fuentes primarias obtenidas en diferentes archivos y repositorios. Entre estos últimos, se encuentran: el Afiche de Remate de una de las propiedades de A. Lanús y que se viene estudiando con mayor detalle desde 2018; el plano de loteo y venta del Hipódromo de Carreras de Lanús, ambos cortesía de la Inmobiliaria local Alberto Romay; la Sucesión de Anacarsis Lanús y Dolores Rojas, que se encuentra en el Archivo General de La Nación sección documentos escritos, una carpeta que contiene información hipotecaria resguardada en el Archivo del Banco de la Provincia de Buenos Aires y los duplicados de mensuras judiciales 204, 226 y 263, cuyo repositorio es el Archivo Histórico de la Dirección de Geodesia del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires.
19Cronológicamente, el afiche de remate de la chacra es de 1926, y si bien se desconoce la fecha de elaboración del plano del hipódromo, como ya fuera mencionado, este se presume de principios del siglo XX (ver De Paula et al., 1974; Duplicado de Mensura 204, 1892). La sucesión contiene información que va desde 1859 hasta 1911, los registros hipotecarios se extienden entre 1854 y 1878 ─aunque en su interior también hay documentación en la que no se especifican sus fechas─ y los duplicados de mensuras judiciales tienen como rangos temporales 1881-1960, 1887-1901 y 1853-1913 respectivamente. Dentro de las mensuras también se recuperó información que no posee registro cronológico. En cuanto a las fuentes secundarias, estas han sido elaboradas en el transcurso de los siglos XX y XXI (tabla 2).
Tabla 2: Listado general de documentos primarios y secundarios tomados en consideración para este estudio con mención a archivos y cronologías de confección de los mismos.
20Los documentos primarios y algunos de los secundarios fueron analizados a partir de una copia digital en formato JPEG o PDF que se obtuvo oportunamente en cada uno de los repositorios mencionados. Dado que la investigación arqueológica fue iniciada en 2018, para el estudio de los duplicados de mensuras se realizaron lecturas y transcripciones de resúmenes de cada una de ellas en procesador de textos Word. De esta manera se generaron tres archivos Word, uno llamado “Mensura 204”, otro “Mensura 226” y finalmente “Mensura 263”. El análisis previo de las mismas aportó a la identificación de los límites de algunos de los terrenos y propiedades del Sr. Lanús dentro del municipio homónimo, así como también a la obtención de información referida a las fechas de ventas y nuevos propietarios.
21Para el análisis de las cartas, telegramas, la nota, sucesión y documentos hipotecarios, se procedió a la lectura y transcripción literal de cada uno de ellos, ordenados cronológicamente por documento. Esto permitió generar tres archivos más en formato Word, uno que contiene la transcripción de las cartas, los telegramas y la nota (llamado “transcripción de correspondencia”), otro con la sucesión (llamado “transcripción de sucesión”) y un tercero con las hipotecas (llamado “transcripción de hipotecas”). Si bien se buscó generar una transcripción literal de cada uno de ellos, en los casos en que las palabras no fueran del todo comprensibles o admitieran más de una opción, las mismas fueron colocadas entre corchetes. De manera similar con aquellos términos, oraciones y firmas que no fueran del todo legibles, se utilizaron las expresiones “ilegible”, “oración ilegible” o “firma ilegible” respectivamente. En las ocasiones en que toda la página, notificación, telegrama o carta se encontrara con letra muy poco clara, se buscó identificar algunos términos diagnósticos para aproximarse al tema general del que se trataba, dejando una mención del tipo “documento ilegible, parece referirse a…”. En cuanto al afiche de remate, al plano del hipódromo y a los documentos secundarios, estos también fueron analizados de manera independiente y relacionados con las demás fuentes en función de la información contenida en ellos, pero sin generar ningún documento resumen o de transcripción.
22Luego de realizadas todas las transcripciones, se trabajó con el archivo Word de las cartas, de la sucesión y de las hipotecas, de manera separada en el software ATLAS.ti 7. Este programa se originó en la Universidad Tecnológica de Berlín dentro del marco proyecto ATLAS entre 1989 y 1992, y su sigla se remite al acrónimo Archiv für Technik, Lavenswelt und Alltagsspraches, que significa “Archivo para la Tecnología, el Mundo de la Vida y el Lenguaje Cotidiano” y la extensión .ti tiene como significado interpretación de textos (Muñoz Justicia y Sahagún Padilla, 2017). Como su nombre en cierta medida lo indica, este software es de utilidad para el procesamiento de datos cualitativos.
23Posee una serie de componentes principales u objetos básicos llamados documentos primarios, citas, códigos, memos, familias, vínculos y vistas de red que forman parte de la Unidad Hermenéutica, la cual no es más que el archivo que contiene toda la información producida en el análisis (Muñoz Justicia y Sahagún Padilla, 2017). A continuación, se describirá brevemente cada uno de los objetos básicos utilizados en este análisis, según lo explicitan Muñoz Justicia y Sahagún Padilla (2017).
24Documentos Primarios: son la base del análisis. Es decir, los documentos que se quieren procesar. En este caso en particular se analizaron en ATLAS.ti las transcripciones de la correspondencia, de la sucesión y de las hipotecas, lo que generó tres documentos primarios. Dado que los duplicados de mensuras ya habían sido procesados anteriormente, se decidió no aplicar en esta instancia el software mencionado para su tratamiento. En la tabla 3 se presenta la designación con la cual fue abordada cada una de las fuentes primarias analizadas.
Tabla 3: Clasificación de las fuentes primarias para el análisis cualitativo.
25Citas: son fragmentos de los documentos primarios, pueden ser frases, oraciones, párrafos, etc. Para este estudio son las secciones, oraciones o párrafos seleccionadas dentro de cada documento primario.
26Códigos: son una especie de conceptualización y por lo tanto la unidad básica del análisis. En cierta medida, son los conceptos de utilidad para llevar adelante el estudio de las fuentes y por lo tanto el entrecruzamiento entre ellas.
27Memos: se refieren a los comentarios y anotaciones realizadas por el analista durante el momento del análisis. Estos fueron utilizados de manera más general para agrupar los códigos según las temáticas. En la tabla 4 se detallan los memos y códigos creados para este estudio. Se destaca que lo señalado en la tabla no es la totalidad de memos y códigos creados al momento de procesar cada documento primario. Esto se debe principalmente a que al momento de analizar cada uno de ellos y crear los memos y códigos correspondientes se elaboraron otros que pudieran ser pertinentes para otro tipo de análisis que se quisiera realizar con las mismas fuentes documentales, por ejemplo: mención a situaciones específicas en el campo o relación con poblaciones originarias en las llamadas expediciones al desierto.
Tabla 4: Memos y Códigos elaborados y utilizados para el análisis propuesto en este trabajo.
28Vínculos: son las relaciones entre los objetos (citas, códigos, memos). Las define el analista en función del análisis que quiera realizar. Para este estudio, fueron establecidos durante la generación de cada uno de los objetos como al momento de construcción de la vista de red.
29Vistas de red: es la representación gráfica de los componentes del documento primario a partir de las relaciones que se establecieron entre ellos. Debido al volumen de información vertido, se crearon tres vistas de red, correspondiendo una a cada uno de los documentos primarios.
30Una vez elaboradas las tres vistas de red, se construyó un documento en archivo Excel en el cual sobre un eje Y se colocaron los años y sobre el eje X la fuente, la referencia, los memos, los códigos, y las citas. La creación de este archivo se debe al volumen de información vertido en las vistas de red, el cual se vuelve engorroso para su visualización y análisis. Con esta tabla se pueden aplicar filtros que permiten la selección de las citas en base a los códigos, memos o años que se quieren analizar. En la Tabla 5 se coloca un ejemplo del archivo Excel generado.
Tabla 5: Ejemplo de tabla Excel elaborada para cruzar la información recuperada en los tres documentos primarios.
31Fuentes primarias personales
32En un amplio análisis de fuentes primarias realizadas por Pomer (2011) y De Paula et al. (1974), se destaca que la cercanía entre Anacarsis Lanús y Bartolomé Mitre, fue más allá de un apoyo político y comercial. Este vínculo podría ser catalogado como una relación de amistad que unió a dos familias aristocráticas argentinas y que en cierta medida resultó positivo para ambas. Estos vínculos se ven reflejados en los documentos personales de ambos. Quizás aquellos escritos más representativos, pero que al mismo tiempo dan cuenta de la formalidad de la época, se distinguen en los siguientes fragmentos del documento primario 1:
33Carta de A. Lanús para B. Mitre (1870)
Eximio su General: Desde que regresé (…) he estado sin tiempo (…), no he podido dispensar de una hora afortunada para hacerle a usted una visita y darle el pésame por la pérdida que ha sufrido en su familia, lo he acompañado a usted en su sentimiento.
Encontré al Sr. Lezica algo enfermo y desde el martes ha tenido que guardar cama. Un [acto] que de erisipela lo tiene postrado y tengo que estar en el [escritorio]. [Permanecer] para acudir a nuestros negocios (…). (Carta 14641, Museo Mitre, Fondo Bartolomé Mitre, 1870).
34Telegrama de A. Lanús a J. Lanús (1874):
Montevideo, 29 de septiembre de 1874
De A. Lanús a Juan Lanús
A: Colonia
Dile al general que me encargan amigos de Buenos Aires prevenirle que en el [Impostor] embarcaron hombres con el objeto de asesinarlo. (Telegrama 12445, Museo Mitre, Fondo Bartolomé Mitre, 1874).
35Carta de A. R. Lanús (hijo) para B. Mitre (1891)
La franca y sincera amistad que lo ligaba a mi [estimable] padre, hace que me atreva a [dirigirme] de la presente, mucho he titubeado actuar de hacerlo, pero la situación de esta desgraciada Provincia disculpa en parte mi verdadero atrevimiento. (…) Nuestra actualidad política con el orden local trae excitados los ánimos (…), pero los hechos influyeron para creer lo pernicioso que la elección para futuro Gobernador tenga ribetes de una imposición. (…). El hombre (…) ha dudado de la opinión pública, y se ha divorciado de ella (…) este hombre siento decirlo es el Sr. San Román (…). (Carta 14643, Museo Mitre, Fondo Bartolomé Mitre, 1891).
36Si bien aquí se ha explicitado un único fragmento sobre un pésame (carta 14641 de 1870), en la carta 14642 (1884) escrita por A. Lanús para B. Mitre, nuevamente se emite un saludo de igual carácter y, en la carta 178 (1865) (será analizada posteriormente), B. Mitre se despide con la expresión “(…) su atento amigo (…)” (Carta 178, Museo Mitre, Fondo Bartolomé Mitre 1865). Otras evidencias del vínculo entre ambos se encuentran en los telegramas 396800 y 397300 (ambos de 1874), escritos por B. Mitre a A. Lanús en los que le cuenta sus estrategias en el campo de batalla en el marco de la revolución mitrista. En ese mismo contexto fueron escritos los telegramas 395201 (1874) de M. Méndez para A. Lanús y de A. Lanús para R. de Elizalde, los que, si bien se encuentran un tanto ilegibles, parecen contener información referida a elecciones y a un cargo al cual accedió W. Paunero.
37En una época meramente capitalista y de formación del Estado moderno argentino como lo fue el siglo XIX, es coherente pensar que las asociaciones políticas solían ir de la mano de intereses económicos. En este sentido, las evidencias respecto a la proveeduría de mercaderías al Ejército Argentino son contundentes. Entre los bienes comercializados se encontraban hacienda, dinero, alimentos, carbón y vestimentas (Carta 3691, 1864; Carta 3683, 1867; Carta 396800, 1874). En las siguientes citas extraídas del documento primario 1, se deja en claro los negocios entre el Gobierno de B. Mitre y A. Lanús.
38Carta de A. Lanús para W. Paunero (1864)
En la suposición de que su hijo hubiese ya contraído compromisos doi orden a [Zubeldía] para que acepte los [jiros] y le escribo a Don Wenceslao para que limite el negocio a 500 caballos y a [100/400] mulas de carga. (Carta 3691, Museo Mitre, Fondo Wenceslao Paunero, 1864).
39Carta de A. Lanús para W. Paunero (1868)
He llegado a ser proveedor de todo el ejército aliado y es cierto que mi posición no es vulgar porque fuera de ser proveedor he llegado y he tenido la fortuna de colocar esta empresa en su verdadero lugar. Sirvo bastante satisfactoriamente, me he independizado diré así de los efectos y (…) he vendido alimentos que nunca se han visto en nuestro país y tal vez en américa (…). (Carta 3682, Museo Mitre, Fondo Wenceslao Paunero, 1868).
40La cercanía política y a la vez de fidelidad se ve reflejada en la siguiente correspondencia, en la cual se observa con detalle tanto las reuniones que mantuvo A. Lanús con Francisco Solano López (presidente de Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza), momento en el cual incluso llegó a estar en prisión, como detalles sobre el posicionamiento de las guarniciones paraguayas enviadas por A. Lanús a W. Paunero:
41Carta de B. Mitre para A. Lanús (1865)
Estimado compatriota: (…) he recibido su apreciable carta [sin fecha], en que me instruye de las ideas que había cambiado con el señor López, Presidente de Paraguay, sobre la situación política de ambos países. Ha hecho usted muy bien en asegurar que la política del Gobierno argentino, en la situación actual y en sus relaciones con la República del Paraguay, será la de estricta neutralidad (…). (Carta 178, Museo Mitre, Fondo Bartolomé Mitre, 1865).
42Carta de A. Lanús a W. Paunero (1865)
Cuando me encontraba detenido en la Asunción, aproveché mi tiempo en observar y mi juicio fue [ilegible] invariable que el resultado de la lucha que habíamos sido provocados seria funesto a López y pondría en [transparencia] a los Brasileros.
Mis datos respecto a las fuerzas paraguayas no me daban más que 14 mil hombres por la costa del Uruguay y 27 mil por la del Paraná, quedando el resto del gran ejército paraguayo guarneciendo en Humaitá, Asunción y presumimos [Brasileros] en Matto Groso. (Carta 3686, Museo Mitre, Fondo Wenceslao Paunero, 1865).
43Las cartas y telegramas citados demuestran lo benéfica que fue la relación para ambos. No obstante, es interesante que en varios pasajes de una de las cartas entre A. Lanús y W. Paunero, durante las postrimerías de la Guerra de la Triple Alianza, el empresario reclamaba al ya designado ministro de guerra mitrista las deudas que el Gobierno en ejercicio mantenía con él y con sus sociedades:
44Carta de A. Lanús para W. Paunero (1868)
(…) nos tienen permanentemente colocados en una situación de la cual es necesario salir. (…) tenemos permanentemente comprometido con el gobierno nacional 400 mil fuertes, liquidaciones atrasadas, valores en letras permanentes de estos [rubros] del [ilegible] que algunas veces [ilegible] atrasase, con causas ajenas a voluntad recíproca (…). Cada vez que su eximio [ilegible] con el gobierno nacional hemos estado siempre comprometidos en esa suma.
Buenas palabras del Sr. González, buenas promesas de los contadores y no adelantábamos camino [es siempre] la misma situación para más y menos.
(…) Ya se había cometido en abuso como le decía el Sr. Lezica en mi última permanencia ahí ─ cuando González tenía un apuro ─ no se afligía. Los proveedores no han de auxiliar y mandaba (…) a decirnos mañana necesito 50, 100 mil pesos como quien nada decía. Yo estaba con fe en auxiliar al gobierno nacional siempre les decía, esto es ya abuso, es preciso buscar los medios de cortar este mal (…). Les he dicho que no es posible continuar así (…) nos tiene atrasados (…) por valor de más de 100 mil (…) producir un (…) sobre el contrato que tengo con el gobierno.
Figúrese a donde iría yo a parar si me encontraran envuelto en una polvareda con 300 o 400 mil. (Carta 3682 Museo Mitre, Fondo Wenceslao Paunero, 1868).
45Hasta aquí, podemos sostener que el documento primario 1 evidencia la existencia de una relación de amistad estrecha entre el considerado fundador del municipio de Lanús y el expresidente Bartolomé Mitre. Al mismo tiempo, se da cuenta de que entre ellos también hubo un acercamiento político partidario y comercial marcado, que incluso tuvo algún que otro traspié y que podría haber afectado significativamente a A. Lanús y a sus diversos negocios.
461.2. Las fuentes primarias oficiales
47A pesar de la solidez de esta relación de amistad con fuertes intereses políticos y económicos, otros documentos primarios, en este caso oficiales, reflejan que la situación económica del Sr. Lanús se fue tornando cada vez más inestable hacia la última porción del siglo XIX. Al analizar la sucesión (documento primario 2), cuyo primer registro se inicia en 1859, se observa la adquisición de un terreno en la zona del Paso de Burgos, como también la encrucijada económica en la cual se encontraba A. Lanús hacia la segunda mitad del siglo XIX:
Buenos Aires, febrero 12 de 1859
Sr. juez de primera instancia:
Anacarsis Lanús, de este vecindario con los títulos de propiedad que acompaño a ud. Me presento y digo que por ellos consta soy propietario de un terreno situado a inmediaciones del paso de Burgos, cuartel 2º de campaña, frente a la casa de Nicasio Elias en el partido de Barracas al norte (…)
Anacarsis Lanús (Sucesión 6663 12 de febrero de 1859, 1890)
Buenos Aires, abril 21 de 1874
Sr. A. Lanús muy Sr. mio:
Habiendo terminado los negocios de Adrían Marion Saladero Santa Isabel, Amayo Negro Estado Oriental, como es público y notorio por haberse decretado su quiebra a petición de los Sres. Berro [allá] en Montevideo ha llegado el caso de hacer efectiva la garantía respecto al crédito de $ 40000 fuertes que le fue acordada y sobre que [frase ilegible] permanecen [frase ilegible] por una suma de $ 15512 fuertes valor entendido en 30 de marzo [ilegible] correspondiendo a [ilegible], correlación a la cifra de 10000 patacones porque se halla que suscrito y según la liquidación adjunta [ilegible] $ 3878,20 a ud. Se sirva mandar pagar en el banco [mercantil] al haber [sigue ilegible] liquidación (…) (Sucesión 6663 21 de abril de 1874, 1890)
48Entre los intercambios sucedidos entre el juez a cargo de la sucesión y sus herederos, se destaca una solicitud hecha por el Banco Nacional al juez de la causa, con fecha 20 de febrero de 1896, en la que se solicita el levantamiento de las inhibiciones que pesan sobre dos casas frente a la estación Lanús (para ese momento, apeadero), para que los herederos puedan venderlas al Sr. Mintiguada. En el documento se cita:
Buenos Aires, febrero 20 de 1896
Sr. Juez de primera instancia:
Manuel J [ilegible] por el Banco Nacional en el juicio con la testamentaria de A. Lanús a ud. Digo:
Que deacuerdo con las [intimaciones] que tengo recibido de mi representado vengo a solicitar de ud se sirva [mientras] levantar la inhibición que pesó contra el ausente al sólo efecto de que sus herederos puedan escriturar a Juan [Mintiguada] dos casas unidas situadas cerca de la estación Lanús, partido de Barracas al Sur (…) (Sucesión 6663, 20 de febrero de 1896, 1890).
49Otro pedido de levantamiento de inhibición, se produce el 25 de julio de 1898, para dar paso a una donación gratuita en favor de la sociedad de beneficencia de la Capilla Santa Teresa:
Buenos Aires 25 de julio de 1898
Sr. Juez de primera instancia:
J. Molina por el Banco Nacional en [ilegible] los autos seguidos contra testamentaria de A. Lanús, digo:
Que deacuerdo con las incorporaciones recibidas del Banco que represento vengo a solicitar de ud. Sirva dejar sin efecto la inhibición que pesa contra la sucesión al solo y único efecto de que pueda esta otorgar escritura de donación gratuita en favor de la sociedad de beneficencia de la capital de la Capilla Santa Teresa situada en B. al Sur, estación Lanús (…) (Sucesión 6663 25 de julio de 1898, 1890).
50Finalmente, una solicitud hecha por Juan Lanús (uno de los hijos de Anacarsis) con fecha del 14 de septiembre de 1911, en la que solicita al juez la liberación de oficio sobre las ventas realizadas por el Sr. Lanús en 1869 y entre 1876 y 1888 (Sucesión, 6663 1890). Este último registro presenta otra peculiar característica en la que se observa que los problemas del Sr. Lanús iban más allá de lo económico. En él se cita:
Consultados lo papeles que dado al fallecimiento de A. Lanús y de prolijas informaciones que he recogido resuelva que ésta sucesión tiene varios inmuebles en esta ciudad [se refiere a Buenos Aires] los cuales se encuentran en poder de diversas personas. He acudido a algunas de esas personas y me han manifestado que lo que poseen lo tienen en título de compra de A. Lanús y demostrado mi carácter de sucesor les he pedido a objeto de entrar una [cuestión] judicial me enseñen su título a lo que se han negado con fútiles protestas lo que me ha confirmado más la creencia que son simples poseedores (Sucesión 6663, 14 de septiembre de 1911, 1890).
51Al observar los registros hipotecarios (documento primario 3) cuya fecha más antigua data de 1854, también se distingue la adquisición de chacras, los pedidos de renovaciones de letras y préstamos por parte de A. Lanús al directorio del banco, ya sea con su nombre como bajo el de la firma de Lanús Hermanos, la liberación de hipotecas y el pedido de cancelación de intereses. A continuación, se detallan aquellas citas que dan cuenta de algunas de las situaciones mencionadas:
Casa de 6 piezas en azotea
4 piezas de material techo de ripia
1 palomar
30 cuadras de alfalfares
6 cuadras de montes de duraznos
Gran cantidad de olivos y otros árboles
1 tambo
Casilla de 2 pieza en madera y techo de zinc
Produce una renta libre de todo gasto a $ 5000 mensuales y en aumento. Subiendo a $ 300.000 pagar una deuda que vence el 13.
Aceptado por M. Camerylles [¿] y J. G. Balcarce (Lanús Anacarsis y Lanús Hermanos. Hipoteca sobre chacra 1858/1895)
Buenos Aires, 8 de enero de 1876
Sres. Presidente y directorio del Banco de la provincia:
Por encargo de mi hermano Don Juan Lanús, [ilegible] solicito liquidación y liberación [sigue frase ilegible] de las hipotecas de Lanús Hermanos (…) (Lanús Anacarsis y Lanús Hermanos. Hipoteca sobre chacra 1858/1895).
52También hay solicitudes al juez de comercio de que en caso de venderse o hipotecarse alguna propiedad de la firma Lanús Hermanos, esto suceda con consentimiento de los miembros de la empresa o con intervención del banco de la Provincia de Buenos Aires, entidad que solicitaría una cuota para amortizar las deudas:
Sr. juez de comercio: El presidente del banco de la provincia por una parte y la firma social Lanús Hermanos por la otra a V. le decimos que habiendo acordado el [frase ilegible] solicitar una garantía para los créditos [permeables] acordados a esta firma y a la de Anacarsis Lanús, hemos archivado el medio que garantizando el establecimiento en deuda cancele en lo posible los intereses comunes y al efecto hemos convenido en imponer inhibición de vender o hipotecar ninguna de las propiedades que abajo se designan pertenecientes a los hermanos Don Anacarsis Lanús, Don Teófilo Lanús y Don Juan Lanús sin consentimiento o intervención del banco de la provincial, el cual, llegado el caso de enajenación exigirá una cuota para amortización de la deuda que considere equitativa con relación al precio de la casa enajenada. (Lanús Anacarsis y Lanús hermanos, 2 de marzo de 1875, 1858-1895).
53En otro fragmento tomado del documento primario 3, se vuelve a ver la crisis que atravesaba A. Lanús y sus empresas:
El presidente Carlos Casares, comunicó que en la tesorería se encontraba una letra de aduana por $ 8.000 c/Lanús y Lezica y que habiendo manifestado estos no tener con que pagarla y haber ofrecido para levantarla una letra a 90 días, pedía al directorio una resolución resolviendo pasarles por secretaría una carta exigiéndoles el pago dentro de los 20 días (Lanús Anacarsis y Lanús hermanos, 23 de septiembre de 1875, 1858-1895).
54Respecto a los duplicados de mensuras analizados de Barracas al Sur y Avellaneda, estos arrojan detalle de los procesos de loteo, compra, venta o remate de las propiedades de A. Lanús dentro del municipio. En el duplicado de mensura 263 (1911) del partido de Avellaneda, el 29 de enero de 1881, Anacarsis Lanús vendió a Federico Antonio Martínez de Hoz una parte de la chacra lindera por el sur al hipódromo de carreras. El plano de remate facilitado por Alberto Romay, ex agente inmobiliario local, muestra el loteo de las 12 manzanas que componían la chacra hacia 1926 (figura 1), momento en el cual Sara María Martínez de Hoz de Schindler (hija de F. M. de Hoz), había solicitado el loteo y venta de la propiedad (ver Borejko et al., 1989; García, 2021 a). En dicho documento se cita: “GIMENEZ ZAPIOLA, PANELO Y cía En Lanús (…) La Chacra de Martínez de Hoz”.
55
Figura 1: Recorte del plano de loteo y remate de la chacra de Anacarsis Lanús hacia 1926 a pedido de su nueva propietaria Sara Martínez de Hoz. En el mismo se distinguen las 12 manzanas que la componían, los caminos de acceso, la ubicación de las diferentes edificaciones que la integraban (para mayor detalle ver García, 2021a) y el fraccionamiento en las cuales fueron loteadas cada una de las manzanas. Cortesía de Alberto Romay.
56El duplicado de mensura 204 (1892) del partido de Barracas al Sur, se refiere a la ejecución de la hipoteca que pesa sobre Anacarsis por parte del Banco de la Provincia de Buenos Aires sobre el terreno del Hipódromo de Carreras (también conocido como Circo de Santa Teresa) dentro del cual se encuentra la capilla de mismo nombre que aún se mantiene en pie y en ejercicio. Este se inicia con un escrito del 7 de febrero de 1881 en el cual el juez de comercio Dr. Julio Founrruge vende al Sr. Emiliano Aguirre el terreno del circo en 1881. No obstante, también se hace mención a que algunas fracciones del mismo habían sido vendidas previamente por A. Lanús en los años 1873 y 1875 y que otro sector había quedado en condominio para los herederos de A. Lanús. En el plano del hipódromo se muestra la ubicación de la capilla Santa Teresa y el loteo de las distintas fracciones de todo el terreno que fue adquirido por Aguirre en 1881 (figura 2).
Figura 2: Plano de los terrenos del hipódromo. Cortesía de Alberto Romay.
57Finalmente, el duplicado de mensura 226 (1901) del partido de Barracas al Sur, trata sobre la venta (14 de julio de 1887) del terreno en el cual se encontraba la chacra conocida como el tambo a los Sres. Argerich, Carbonnel y Penna dentro del cual, un sector había sido otorgado por Anacarsis Lanús a su yerno Salustiano Galup el 4 de febrero de 1881.
58En resumen, los documentos oficiales dan cuenta de que, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, A. Lanús realizó grandes inversiones de dinero y buscó generar importantes negocios, ya sea de manera particular como societariamente. Asimismo, desde 1869 parece que comienza a tener una serie de problemas económicos y judiciales con diversos acreedores, entre ellos entidades bancarias como ser el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Entre los inconvenientes se destacan inhibiciones, hipotecas y remates. Hacia 1873, las propiedades que tuvo dentro del actual partido de Lanús comenzaron a ser vendidas, rematadas e hipotecadas a diferentes familias. Este proceso parece haber sido extenso, ya que luego de su fallecimiento en 1888, sus herederos continuaron por largo tiempo con el juicio sucesorio y realizaron diversos tipos de solicitudes ─levantamiento de hipotecas como de inhibiciones, reconocimiento de montos de los terrenos y propiedades, entre otros─ con los acreedores para ordenar las cuentas.
- 6 Jorge Mariano Mitre: a 150 años de su muerte. La Gaceta Mercantíl, 17 de octubre de 2020. https://w (...)
- 7 Genealogía familiar, https://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I6138&tree=BVCZ, 7 d (...)
- 8 Si bien se desconoce a quién de los Ambrosio Lezica se hace referencia, en el libro de Pomer (2011) (...)
59Del análisis de las fuentes primarias se desprende que en el fragmento citado de la carta 14641 (1870) se observan dos elementos a ser destacados. En primer lugar, la mención a la visita pendiente sobre el pésame que A. Lanús dirige al expresidente. Las condolencias emitidas en esa carta se producen en el marco del fallecimiento de Jorge Mariano Mitre (hijo de Bartolomé), ocurrido en Río de Janeiro el 18 de octubre de 1870, quien había sido enviado a dicha ciudad por su padre6 como secretario de la legación argentina al mando del general W. Paunero. En una nota de La Gaceta Mercantil, se hace mención a que el joven se había quitado la vida con tan sólo 18 años de edad y que había dejado varias cartas de despedida en las que se constataba su estado anímico. El saludo de igual carácter mencionado en la carta 14642 (1884) se debe al fallecimiento de Adolfo Mitre, otro de los hijos de Bartolomé, sucedido el 21 de octubre de 1884.7 En segundo lugar, se menciona al Sr. Lezica, apellido recurrente en documentos primarios tanto personales (correspondencia) como oficiales (sucesión e hipotecas) desde 1861, en los que además en ocasiones se hace mención al nombre Ambrosio,8 quien, según menciona Pomer (2011), mantuvo una sociedad con el Sr. Lanús; algo que queda claramente reflejado en el fragmento de carta citado (ver carta 14641), que además permite hacer un paralelo con aspectos comerciales, ya que en él se hace mención de los negocios que ambos mantuvieron.
60Las cartas 3691 (1864) y 3682 (1868) dan cuenta de la proveeduría de diversas mercancías e incluso dinero por parte de A. Lanús a B. Mitre y a su ejército. Ahora bien, Pomer (2011) hace mención de dos detalles no menores también vinculados a los negocios emprendidos por A. Lanús. El primero de ellos se refiere a un recorte de La Gaceta Mercantil, en el que se alude a las donaciones de hacienda, dinero y diversos productos al Gobierno de Juan Manuel de Rosas por parte de la familia Lanús. Según Pomer (2011), esto sucedió hasta la caída de Rosas en la batalla de Caseros (1852), momento en el cual Anacarsis comenzó a brindar su apoyo a Bartolomé. El segundo, hace mención a que en las vísperas de la Guerra del Paraguay A. Lanús proveía de diversos productos de guerra al Gobierno de Asunción (Pomer, 2011). Si bien en la correspondencia analizada en este estudio no se encontró información precisa sobre esos vínculos comerciales con Rosas ni con Francisco Solano López, estas alusiones hechas por Pomer valen la pena de ser tenidas en cuenta, ya que ellas reflejan que el perfil del Sr. Lanús fue pura y exclusivamente comercial.
61El telegrama 12445 (1874), en el cual Anacarsis solicita a su hermano Juan que advierta a Bartolomé por un posible atentado que este podría sufrir tras el embarque realizado desde Uruguay, se produjo durante la antesala de la Batalla de La Verde, evento bélico sucedido en el marco de la revolución del 74, producida como consecuencia de la elección en la que Nicolás Avellaneda sucedió a Domingo Sarmiento como presidente (Codesido, 2021). Bartolomé Mitre, al no aceptar el resultado de las elecciones y con el apoyo de sus lugartenientes, se levantó contra el Gobierno nacional en las zonas de Cuyo, Córdoba y Buenos Aires (Landa et al., 2011; Landa y Coll, 2020). Los telegramas 396800 y 397300, ambos de 1874, y las cartas 178 y 3686 de 1865 entre A. Lanús y W. Paunero, en las que Anacarsis brinda información sobre la ubicación de las guarniciones paraguayas, y en las que comenta su situación personal y lo conversado con el presidente paraguayo F. Solano López, ofrecen información sobre el perfil político de A. Lanús. La inclinación y el apoyo político también se distingue en una colorida referencia mencionada por De Paula et al. (1974) y por Ameneiro (1986) quienes mencionan que cuando sucedían las carreras en el hipódromo de Lanús, el caballo de ésta familia era apodado “mitrista” y el de la familia Casares “alsinista”.
62Los matices políticos entre ambos e incluso con otros sujetos vinculados al Gobierno mitrista parecen haberse extendido a su hijo A. R. Lanús. En la carta 14643 (1891), A. R. Lanús solicita ayuda al entonces líder de la Unión Cívica Nacional (ver Hora, 2001) para que el Sr. Guillermo San Román (miembro del Partido Autonomista Nacional liderado por Julio Roca) no sea electo como gobernador en la provincia de La Rioja. Las disputas partidarias características de la crisis del orden conservador (1890) en la que Julio Roca, Bartolomé Mitre y Miguel Juárez Celman estaban involucrados (ver Alonso, 1997, 2009; Licorero, 2013, 2017) tejieron un conjunto de alianzas y acuerdos entre representantes políticos enfrentados, una de ellas fue el acuerdo Mitre-Roca ocurrido en mayo de 1891 (ver Victorero, 2013) que acentuó el conflicto hacia el interior del partido político mitrista.
63En simultáneo a la camaradería, negocios e intercambios políticos, A. Lanús parece haber prosperado notoriamente tanto a nivel personal como comercial: en 1862 fue designado como jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires, cargo al que finalmente renunciaría; la firma Lanús Hermanos fue fiadora (como Juan Lanús y Hermanos) de Adolfo Reyes y Manuel Muñoz para proveer raciones a poblaciones originarias en 1866; en 1867 en sociedad con Cullen, O’Shee e Iturraspe fundó el Banco Argentino; en sociedad con Ambrosio Lezica peticionaron al Congreso en 1868 para solicitar la libre navegación del río Bermejo ni bien terminara la guerra; un año después recibiría por parte de los hermanos Mulhal una quinta en Flores y campos en la zona de Bragado; entre 1869 y 1870 se volvió prestamista del Gobierno uruguayo; aportó 100.000 pesos para la fundación del diario La Nación; importó junto a Belisario Roldán máquinas para segar trigo y cortar alfalfa; e incluso llegó a ser concesionario del ferrocarril Barranqueras Metán, proyecto que quedaría trunco (diario La Nación, 1870; Monitor de la Campaña, 1872 a y b; diario La Nación, 1887; De Paula et al., 1974; Pomer, 2011). Ahora bien, a pesar de la prosperidad, los fragmentos extraídos de la carta 3682 (1868) que denotan la confianza entre A. Lanús y W. Paunero (se observa también en la carta 3685 de 1865 que, si bien no posee información de relevancia, trata sobre un pedido de disculpas), muestran a un Anacarsis Lanús bastante molesto con la situación de deuda del Gobierno nacional y reflejan que no todas las inversiones realizadas por el empresario resultaron fructíferas para él y su entorno societario.
64Al contextualizar y analizar el documento primario 1 se puedo distinguir que en él se presenta información que sustenta una relación de amistad estrecha entre A. Lanús y B. Mitre, la cual en cierta medida también es apoyada por la expresión citada en la carta 178 (1865) y la confirmación realizada por el hijo de A. Lanús en la carta 14643 (1891). Al mismo tiempo, se confirma la vinculación política y económica entre las partes y que a pesar de las tensiones que pudo haber habido, ya sea por las deudas del Gobierno mitrista con el empresario, como las posibles dificultades que este último pudo haber tenido durante su viaje a Paraguay, la continuidad temporal de las mismas y el mantenimiento de los lazos mencionados que se reflejan en ellas denotan que esos vínculos no lograron romperse. Ahora bien, más allá de estas confirmaciones, lo que no puede sustentarse con este documento es que la crisis económica que afectó a la familia haya sido consecuencia de las deudas que el Gobierno de Mitre mantuvo para con él.
65La información recuperada y citada del documento primario 2 (sucesión) lleva a distinguir cuatro elementos: primero, hay información referida a la adquisición y posesión de diversos terrenos y propiedades desde 1859 (saladeros, casas y una capilla), algunos de ellos ubicados dentro del actual distrito de Lanús e incluso en países vecinos. Segundo, hay registros que refieren a solicitudes de levantamiento de inhibiciones para que sus herederos puedan ejecutar las ventas. Tercero, también se observan los problemas económicos e incluso de propiedad que posee con diversos acreedores, incluyendo entidades bancarias. Cuarto, las primeras ventas de propiedades parecen haber iniciado en 1869. De manera similar, en el documento primario 3 (documentos sobre hipotecas), se hace mención a la compra de propiedades ya para 1854, solo dos años después de que este comenzara a apoyar a B. Mitre; también se mencionan deudas con entidades bancarias y acreedores particulares, inhibiciones e hipotecas sobre diversos inmuebles, terrenos y distintos tipos de propiedades, solicitudes de renovación de letras, de préstamos, de liberación de las hipotecas y de cancelación de intereses. Por lo tanto, los análisis de estos documentos muestran tanto la gran prosperidad con la que A. Lanús inició la segunda mitad del siglo XIX, como su declive. Evidentemente, tanto él de manera particular como con sus empresas se embarcó en grandes inversiones que por diversas razones no alcanzaron los resultados deseados y provocaron la venta, embargo y ejecución de sus activos.
66Los duplicados de mensuras correspondientes al actual partido de Lanús y los dos planos de loteo y venta brindan sustento a esta crítica situación económica que atravesaba la familia. A partir del estudio de estos documentos e investigaciones arqueológicas precedentes se puede sostener que las ventas y remates se produjeron entre 1873 y 1887 (Figura 3) y que estas son las que fueron dando paso a la urbanización de ese sector del partido (ver García, 2021 a). Siguiendo un orden cronológico de estas ventas e hipotecas, algunas fracciones del llamado circo de carreras en donde se encontraba el hipódromo y actualmente aún se encuentra la capilla Santa Teresa (terreno B2 en figura 3) fueron vendidas entre 1873 y 1875. Tiempo después Anacarsis entregó en condominio a sus herederos los títulos de propiedad de la capilla y se ejecutó la hipoteca de los sectores restantes a favor de la familia Aguirre en febrero de 1881.
67Un mes antes de esa ejecución, el Sr. Lanús vendió a F. M. de Hoz el terreno y la chacra que está siendo estudiada con mayor detalle desde el año 2018 y cuyos restos arqueológicos aún se observan en la calle Pres. Quintana al 500 (terreno B1 en figura 3). Sobre este inmueble (figura 4), es de destacar que el mismo se encuentra inhabitado, en muy malas condiciones edilicias, en tratativas con su propietario actual para continuar con los estudios arqueológicos, y que se ha solicitado a las autoridades locales la sanción de una ordenanza de protección patrimonial. Asimismo, los vecinos que residen en las inmediaciones de la vivienda lo reconocen como “Villa Martínez de Hoz”, mención que como ya se referenció también se encuentra en el afiche de venta de 1926. Finalmente, en 1887 Anacarsis vendió otro de sus terrenos con la estancia El Tambo, previo otorgamiento de una parte de él a su yerno Salustiano Galup en 1881 (terreno A en figura 3). En definitiva, lo que demuestran los duplicados de mensuras y los planos de loteos es que efectivamente entre los años 1873 y 1887 los problemas económicos de Anacarsis tuvieron un impacto sobre de sus propiedades en el por entonces conocido partido de Barracas al Sur-Avellaneda.
Figura 3: Superposición de terrenos mencionados que fueron adquiridos por A. Lanús y luego vendidos, rematados o hipotecados. Elaboración propia mediante Sistemas de Información Geográfica sobre la base del plano de Victor Hugo Ameneiro (1986), afiche de loteo y venta de la chacra (1926), análisis de mensuras judiciales e informe de Borejko et al. (1989).
Figura 4: Vista de frente de los restos de la chacra de Anacarsis Lanús que luego pasaron a Federico M. de Hoz. Imagen de Archivo Personal, 3 de agosto de 2021.
68Ahora bien, es de destacar que, de manera coincidente con el inicio de las ventas de sus propiedades dentro del municipio de Lanús y con las fechas de algunos de los documentos primarios 2 y 3, según menciona Marichal (2009), en 1873 se inició un crac bancario en Austria y un colapso bursátil en Viena, que afectaron a Alemania y a otros países de Europa, llegando tiempo después a afectar a Estados Unidos y provocando una gran recesión que duró hasta 1878. Estos colapsos no dejaron ilesa a la Argentina, ya que produjeron la caída de precios de exportación, déficit de la balanza comercial, de la balanza de pagos y una crisis en el sistema bancario local, durante el cual, bancos como el Nacional y el Provincial de Santa Fe, estuvieron al borde de la quiebra por la caída de las reservas y el incremento de las tasas de interés (Marichal, 2009). Debido a las deudas que A. Lanús venía acumulando, es factible que la crisis financiera que impactó en el país haya repercutido directamente sobre sus negocios y activos.
69Asimismo, otro hecho que se suma para la interpretación de lo sucedido con los bienes patrimoniales de A. Lanús, y que cronológicamente se vincula con la sucesión, es la crisis económica ocurrida en 1890, la cual siguiendo a Girbal Blacha (2002), se caracterizó por una serie de problemas monetarios y fiscales (aumento de la deuda externa, cesación de pagos, proceso inflacionario sin control) que, sumados a la inestabilidad política, a la falta de inversiones, a la quiebra de la Baring Brother ─principal acreedor de la Argentina─ y el resguardo en oro, llevaron a la quiebra del Banco Nacional, del Banco Hipotecario Provincial y a una extensa moratoria del Banco de la Provincia de Buenos Aires. En síntesis, el análisis de los documentos primarios dos, tres, los duplicados de mensuras y los dos planos de venta y remate, se presentan como las evidencias de que las dificultades económicas que A. Lanús enunció en la carta 3682 de (1868) se agudizaron hacia el último cuarto del siglo XIX y tuvieron una repercusión directa sobre sus inmuebles, cuentas, inversiones e incluso tal vez sobre su imagen y posición en la aristocracia argentina.
70Del análisis de las fuentes primarias personales se desprende que efectivamente la amistad entre B. Mitre y A. Lanús tuvo grandes matices políticos y económicos que fueron de utilidad para ambos, pero las deudas del Gobierno mitrista generaron cierta tensión y conflicto para los Lanús. Para Anacarsis, ese acercamiento parece haber favorecido sus emprendimientos y aportado al aumento de sus posesiones, ya que estas comenzaron a incrementarse notoriamente luego de 1852, ubicándolo en un rol que podría considerarse el de un terrateniente. Esto no descarta que anteriormente se encontrara ya en crecimiento dentro de las filas de la aristocracia argentina. Vale recordar que según menciona Pomer (2011), antes de 1852, el Sr. Lanús ya manejaba ciertos vínculos comerciales con los altos mandos que gobernaban el país. No obstante, el reconocimiento político y simbólico llegaría recién en el siglo XX, cuando por decreto provincial 461 de 1955, en el marco de la autoproclamada “Revolución Libertadora” (ver García, 2020 a) se cambia el nombre del municipio de 4 de Junio por el de Lanús (ver Dalpone, 2015; Decreto 3321, 1944; González, 1944; García, 2020 a). Segura (2013) sostiene que esta nueva denominación va en sintonía con la repartición de tierras hecha por la familia Lanús en 1908 para establecer nuevas villas, lo que había llevado a que el lugar comenzara a ser llamado “Pueblo de Lanús”, expresión que además se encuentra vertida en el decreto de formación del nuevo municipio (ver Decreto 3321, 1944).
71Ahora bien, al analizar las fuentes primarias tanto oficiales como personales (duplicados de mensuras, sucesión, documentos hipotecarios, planos y la correspondencia, particularmente la carta 3682), se distingue que, para fines del siglo XIX, la familia Lanús se enfrentaba a una serie de problemas y litigios económicos importantes sobre los cuales las deudas del Gobierno mitrista pudieron ser un elemento más que pesara negativamente sobre la balanza comercial de los Lanús. Recordemos que en 1873 y 1890 se desataron dos crisis financieras mundiales que impactaron de lleno sobre la Argentina (ver Marichal, 2009; Girbal Blacha, 2002) y que tuvieron sus consecuencias sobre las arcas de las diferentes entidades bancarias, entre ellas las del Banco de la Provincia de Buenos Aires, con el cual A. Lanús tenía importantes transacciones. A esto hay que adicionar los conflictos entre las elites dominantes (ver Miguez, 2003) que desencadenaron la crisis del orden conservador en 1890 (Alonso, 1997, 2009; Hora, 2001; Victorero, 2013, 2017). Además, un detalle no menor a tener presente es que entre 1874 y 1878 el director del Banco de la Provincia de Buenos Aires fue el Sr. Carlos Casares, personalidad que apoyaba abiertamente a Adolfo Alsina (ver Codesido, 2021) y que mantenía tensiones político-partidarias con la familia Lanús. De forma pintoresca, esas asperezas se evidenciaban en las carreras de caballo que se celebraban en el hipódromo de Lanús. Finalmente, un elemento más a tener en cuenta son las constantes inversiones hechas por la familia Lanús, muchas de las cuales, en el contexto político y económico enunciado, es muy factible que no hayan llegado a buen puerto.
72En este sentido, podemos considerar que el camino hacia la urbanidad del sector en el cual A. Lanús tuvo sus terrenos, dentro del entonces partido de Barracas al Sur-Avellaneda, no se dio por sus intenciones de gentrificación, sino por situaciones de crisis económicas y financieras que, sumadas probablemente, a una serie de malas inversiones desencadenaron la venta, el remate y la ejecución de hipotecas por parte de entidades bancarias y acreedores particulares. Ahora bien, esto no descarta que el sector de estudio fuera conocido como Lanús, pero evidentemente las razones por las cuales se dio inicio a las divisiones de tierras parecen ser consecuencia de la caída económica del Sr. Lanús más que a alguna intención concreta de parte de él o miembros de su familia por urbanizar el área. Incluso, en el afiche de venta de los terrenos del hipódromo se cita: “El UNICO terreno que impedía que la población pudiera extenderse hasta la Estación. Lanús es hoy el paraje codiciado por los obreros por su proximidad a la capital, baratura en los medios de locomoción (…)” (Afiche de venta del Hipódromo de Lanús, s/f).
73La continuidad de la relación de amistad y de los vínculos políticos y económicos entre Anacarsis y Bartolomé, a pesar de las deudas del Gobierno mitrista, reflejada en las distintas cartas e incluso en el dinero otorgado para la fundación del diario La Nación, muestran, por un lado, el pensamiento político partidario del Sr. Lanús y, por otro lado, cómo el poder económico de la época otorgaba sostén a la prensa escrita. Durante el siglo XIX, este medio de comunicación podría considerarse como un sujeto más de suma relevancia en la disputa política, ya que era generador de discursos, opinión y movilizaciones (Victorero, 2013, 2017); financiados por los miembros acaudalados de los partidos políticos, operaban a través de la difusión de ideas, atacando y desprestigiando a los partidos adversarios, estructurando relatos para crear identidades e incluso generando disputas (ver Alonso, 1997). Un fragmento del diario La Nación en el que hablan del tendido férreo Barranqueras-Metán ─el cual fue concesionado a A. Lanús─ deja ver parte del sentido identitario que buscaba instalarse: “El Sr. Lanús, cuyo espíritu emprendedor no se ha desmentido, es autor de la propuesta para la construcción de una vía férrea (…). La importancia civilizadora, (…), de semejante proyecto no se discute” (Diario La Nación, 15 de mayo de 1887).
74De aquí que entonces, respecto a su imagen y posición dentro de la aristocracia argentina, se puede establecer como hipótesis que la caída económica de la familia tuvo algunas consecuencias en torno a su reconocimiento, por lo menos a nivel local, ya que, si bien el municipio lleva su nombre, este fue impuesto en el marco del golpe de Estado de 1955. Asimismo, al comenzar a indagar en las memorias locales, surgen dos elementos interesantes a ser tenidos en cuenta para futuras investigaciones. Por un lado, Segura (2014) sostiene que la nueva denominación dada al partido es un tema de tensión con la familia Gaebeler, la cual es vista como fundadora del barrio Villa General Paz en 1888. Esta familia considera que por haber sido ella una de las pioneras en la zona y haber brindado las condiciones de fundación de uno de los primeros poblados, el municipio tendría que haber llevado su nombre.
75Por otro lado, nos encontramos con la referencia de la chacra como “Villa Martínez de Hoz”. En entrevistas realizadas en el marco de la investigación arqueológica que se viene desarrollando, varios vecinos desconocían que su propietario anterior había sido A. Lanús e incluso dos entrevistados, al hacer alusión M. de Hoz, realizaron gestos de desaprobación por la presencia de este apellido dentro del municipio (ver García, 2020 a). Si bien es probable que el reconocimiento a esta familia por parte de los habitantes de los alrededores de la vivienda se deba a una cercanía temporal, no se puede descartar una incomodidad en torno a la significación y presencia de dicho apellido en el área. La familia M. de Hoz suele aparecer asociada a una intensa y significativa participación política y económica para la historia argentina de los siglos XIX y XX, con lo cual, su nombre dentro del municipio se encuentra sujeto a las distintas lecturas e interpretaciones que realizamos los habitantes del mismo. Toda cultura material transmite un significado social, y la producción de ese significado es continuo porque depende de la persona que lo lea y del contexto en el cual se produjo y se lee (Olsen, 2003).
76En cuanto a B. Mitre, si bien el foco de este estudio fue A. Lanús y sus propiedades, se pueden mencionar algunos elementos que se observan en los documentos primarios personales que dan cuenta de algunos aciertos y fracasos del expresidente. Entre los primeros se destaca el apoyo político y comercial realizado por A. Lanús que le otorgó sustento en las disputas partidarias de la época, la importancia de la fundación del diario La Nación que tal como sostiene Hora (2011) era el principal vocero del pensamiento político del expresidente, al igual que la información otorgada por el Sr. Lanús en torno a la ubicación del ejército paraguayo en el contexto bélico del cual la alianza Argentina-Brasil-Uruguay salió victoriosa. Ahora bien, a pesar de esos aciertos, parece ser que las deudas económicas del Gobierno mitrista eran elevadas, por lo menos con A. Lanús, lo cual no descarta que también lo hayan sido con otros acreedores, y las tensiones partidarias que se ven reflejadas en la carta de uno de los hijos de Anacarsis demuestran que la economía y la política eran por ese entonces un terreno inestable para Mitre. Asimismo, según Míguez (2018) el fracaso de la revolución del 74 exhibió las inconsistencias de los libertarios que llevarían a Mitre a dirimirse entre su deseo de volver a tener el mando del país y las expectativas de su círculo más cercano, lo que generaría en él una mayor prudencia entre la exposición y su participación política, tornando difícil a sus opositores la tarea de defenestrar la imagen de prócer que este alcanzó dentro del panteón argentino.
77Hasta aquí, las distintas referencias mencionadas llevan la discusión a las nociones de multitemporalidad y materialidad. Es claro que la imagen de Anacarsis como miembro de la elite argentina durante el siglo XIX y su estrecha relación con Bartolomé fueron de relevancia para el Gobierno militar del siglo XX como para recuperar su apellido. La nueva designación del partido en conmemoración a esta familia retrotrae su historia de gestación como pueblo a un contexto social y político determinado en el cual se estaba forjando el sentido identitario nacional y, a la vez, hace visible una ruptura en la temporalidad pasado-presente que permite generar nuevas aristas interpretativas sobre el crecimiento y desarrollo de las ciudades y la interrelación que hubo entre los diferentes procesos históricos para su gentrificación. De manera similar ocurre con las tensiones entre las dos familias (Lanús y Gaebeler), las cuales en cierta medida rememoran las disputas partidarias del Sr. Lanús y del Sr. Casares. Por lo tanto, el análisis multitemporal realizado deja entrever uno de los aspectos de la materialidad de la formación del municipio. Esto es, las disputas políticas del siglo XIX ─salvando las particularidades de cada siglo─ que tuvieron en parte su correlato en el siglo XX. Tensiones que, en definitiva, dan cuenta del sentido identitario que se pretende establecer.
- 9 Primera calle paralela a la Av. Hipólito Yrigoyen dentro de los terrenos de A. Lanús.
78En términos materiales concretos, es decir el otro lado de la materialidad, los tres terrenos de A. Lanús que fueron vendidos, rematados e hipotecados en la última porción del siglo XIX son coincidentes con una de las partes céntricas del municipio que posee mayor poder adquisitivo. De hecho, sobre la calle Enrique Del Valle Iberlucea,9 se encuentran grandes emprendimientos inmobiliarios centrados en la construcción de edificios residenciales, locales de gastronomía y demás comercios afines a la rama indumentaria, que a su vez se entremezclan con una amplia gama de rubros. Los restos arqueológicos de una de sus chacras ─la conocida como Villa Martínez de Hoz─ y la capilla Santa Teresa, las dos del siglo XIX, se encuentran entremezclada con edificaciones de los siglos XX y XXI (ver García, 2021a). Ambas llevan a interpretar que diferentes pasados y diferentes escalas conviven en el presente y que ellas, además de ser testimonio material del pasado, poseen el entramado de las interrelaciones inmateriales (crisis políticas, camaraderías, situaciones económicas y simbolismo identitario) entre diferentes sujetos que de una u otra manera fueron partícipes de los procesos de formación de este sector urbano. Como sostiene González Ruibal (2012): “El pasado, los pasados, están aquí ahora, en todos lados, bajos nuestros pies cuando pisamos una calzada medieval, delante de nuestros ojos (…) o en nuestras manos cuando utilizamos un hacha (…)” (González Ruibal, 2012, p. 106).
79En definitiva, esta convivencia temporal y de escalas refleja la agencia de los sujetos en el pasado y cómo ciertos elementos de ella perduraron en el tiempo. Lo sucedido en el proceso de transformación en este sector de Lanús denota que la interrelación entre lo material y lo inmaterial de la materialidad es un proceso constante a lo largo del tiempo, en donde el pasado, los pasados se entremezclan en el presente, los presentes. Como menciona Miller (2005), la pluralidad de la materialidad hace que esta sea un proceso retornante sin fin. La recuperación del apellido Lanús como nombre del municipio en el marco de las tensiones políticas-partidarias de 1955, en el que la imposición de un golpe militar condujo a la rememoración de un sentido identitario referente a uno de los miembros de la elite económica del siglo XIX, representa la intención de reconstrucción de un sentido y de un significado político-partidario determinado. Si bien Salatino y Troncoso (2015) sostienen que, en término patrimoniales ─y podemos considerar conmemorativos─, el pasado aparece separado del presente y los lugares suelen ser identificados a partir de lo que evocan, con este análisis podemos inferir que esa separación temporal no se cumple ya que se torna más aparente que real.
80Tanto las fuentes primarias personales como las oficiales mostraron las lecturas e interpretaciones de sus protagonistas dentro de los contextos sociales y políticos de sus construcciones. Las interpretaciones hechas a partir del análisis de las mismas simplemente hicieron visible la pluralidad de hechos, lecturas y aristas de los procesos de transformación de un sector del municipio, en el que nos centramos más en la situación y perspectiva de A. Lanús y su familia. Es decir que lo que se observó fue el espacio entre medio de la materialidad en la que se tejió y se produjo la urbanización de un espacio céntrico del partido, en el que algunos elementos del/los pasado/s aún sobreviven entremezclados en el/los presente/s. Galloway (2006) menciona que podemos llevar la percepción más allá, en donde evidencias como textos y objetos tienen vidas diferentes en las que interactúan entre sí con distintos contextos humanos o redes, y en los cuales juegan roles diferentes o pierden su valor en la medida en que se van traduciendo/interpretando de una red a otra.
81El objetivo general de este artículo fue profundizar en la relación de amistad, con aspectos políticos y económicos, entre Bartolomé Mitre y Anacarsis Lanús con la intención de recuperar información, desde el punto de vista de la arqueología histórica, que aportara a la reconstrucción de lo sucedido con las propiedades y con la imagen de Anacarsis entre fines del siglo XIX y principio del XX, dentro del actual partido de Lanús. Dos de las preguntas establecidas para llevar adelante esta investigación fueron ¿por qué se vendieron e hipotecaron sus propiedades hacia fines del siglo XIX?, y ¿la relación de amistad y los vínculos económicos y políticos que mantuvo con B. Mitre tuvieron algún impacto sobre la economía y la imagen de Anacarsis Lanús? Para ello, se partió de un conjunto de cartas, una nota y un par de telegramas intercambiados entre ambas personalidades y otros sujetos del siglo XIX, que pudieran otorgar un marco general para obtener una aproximación al auge y al colapso del Sr. Lanús. Los documentos históricos primarios del tipo personal fueron puestos en diálogo con otros de carácter oficial (sucesión, documentos hipotecarios, duplicados de mensuras, dos planos de venta) y variadas fuentes secundarias.
82A partir del análisis realizado, se puede concluir que la relación de amistad con matices económicos y políticos entre el Sr. Lanús y el ex presidente Mitre tuvo altibajos para ambos, pero estos no influyeron sobre su relación de amistad ni tampoco en el apoyo político incondicional que Anacarsis brindó a Bartolomé. Mitre obtuvo parte del financiamiento económico y del sostén ideológico partidario que favoreció su continuidad en la escena política, bélica e incluso narrativa ─a través de la fundación de uno de los diarios más influyentes de la nación─ del Estado moderno argentino. Durante el primer cuarto de la segunda mitad del siglo XIX, el Sr. Lanús logró posicionarse dentro de la aristocracia argentina, realizó grandes inversiones y aumentó su caudal económico, societario e incluso terrateniente. Para la última porción del siglo XIX, su situación económica se invirtió significativamente. Las variables que probablemente inclinaron la balanza de manera negativa fueron las crisis financieras mundiales de 1873 y 1890, y no se pueden descartar las cuantiosas inversiones hechas por el Sr. Lanús, muchas de ellas probablemente truncas por las propias crisis, y las tensiones políticas partidarias que detonaron en 1890 y provocaron grandes disputas en medio de un sistema económico frágil.
83Por lo tanto, se puede sostener que sus propiedades dentro del actual partido de Lanús fueron vendidas, hipotecadas y rematadas como consecuencia de las deudas que este acumuló con diferentes entidades bancarias y acreedores privados, lo que dio paso al proceso de urbanización que llevaría a la gestación de uno de los sectores céntricos del partido. Las fuentes primarias oficiales mostraron que, en el entretejido de construcción de la nación argentina, las disputas partidarias y la imposición de una imagen de fundador de pueblos no pasa por intenciones concretas de urbanización por parte de la familia, sino por factores económicos. Es decir, todo parece apuntar a que, para saldar sus deudas, los Lanús no tuvieron más remedio que vender sus propiedades. Este hilo de la red circula en otro sentido al propuesto por Segura (2013) en cuanto a que las ventas fueron realizadas con la intención de forjar un pueblo en 1908, época en la cual sus tres terrenos ya estaban en posesión de diversas familias.
84En cuanto a su imagen, se puede hipotetizar que su caída económica lo llevó en cierta medida a las sombras de la aristocracia argentina. Su reconocimiento simbólico, ocurrido recién a mediados del siglo XX en el marco de un golpe de Estado en el que se buscó suprimir todo pensamiento político que no concordara con el de las elites dominantes, muestra que las tensiones partidarias de un siglo centrado en la formación de la identidad nacional no fueron resueltas. La falta de reconocimiento por parte de los vecinos aledaños a una de sus propiedades cuyos restos arqueológicos se encuentran a la vista de todos los lugareños y transeúntes, y la contienda por el nombre Gaebeler-Lanús, denotan que los hilos de la red que une diversos sujetos y objetos son múltiples y que están ligados a las propias interpretaciones y apropiaciones individuales. Este proceso constante y sin retorno, lejos de ser resuelto, pone en evidencia que dentro de la materialidad tanto lo material como lo inmaterial están en constante interrelación y hacen convivir pasados y presentes en constante movimiento y redefinición. Finalmente, con este análisis no se trata de dirimir si su imagen fue benévola o malévola, sino de exponer las redes de interacción entre sujetos y objetos en el/los pasado/s que de una u otra manera se perpetúan en el/los presente/s.