1El presente trabajo es parte de una investigación de enfoque etnográfico que desarrollamos desde agosto de 2022, en la cual buscamos una aproximación comprensiva al proceso de etnicidad que protagonizan comunidades del Pueblo Weenhayek que habitan en la provincia de Salta, Argentina. Se trata de un proceso donde se articulan, por un lado, la demanda de esas comunidades por el derecho a la identidad; la demanda de posibilidades de participación ciudadana desde esa identidad; y el ejercicio del derecho a permanecer en sus propios términos en los territorios donde habitan. Y estas dimensiones convergen actualmente en la búsqueda de reconocimiento estatal como Pueblo Weenhayek en el marco de la ley provincial 7121 de Desarrollo de Pueblos Indígenas en Salta, lo cual implicaría la diferenciación de dicho pueblo respecto del Pueblo Wichí, en el que actualmente el Estado nacional y provincial les emplaza.
2Entendemos que se trata de un proceso que tiene sus raíces en una resistencia de larga data de este pueblo a la colonización del Gran Chaco y en pos de su autoconstrucción y preservación como colectividad social (AAVV, 2020). Y que actualmente adquiere la forma de una reemergencia étnica, un proceso político identitario en el cual esa resistencia cobra mayor carácter público y en el que entran en tensión la conciencia de continuidad cultural por parte de la gente weenhayek y una negación externa –social y estatal– de las diferencias que conllevaría la identidad político cultural weenhayek respecto de la actual definición ya aceptada del ser wichi.
- 1 Tal como desarrollaremos más adelante, en la localidad de Tartagal, donde viven las comunidades con (...)
3En ese proceso, un aspecto central es el trabajo de memoria y de rearticulación de memoria e identidad (Restrepo, 2013) que realizan algunas comunidades weenhayek: un trabajo en el cual se expresan y fortalecen comunalidades, diferencias identitarias respecto de otras grupidades, diálogos desde esas diferencias, y demandas al Estado.1
4Este trabajo involucra actualmente la realización de talleres de memoria étnica y la recopilación de relatos sobre las vivencias del propio pueblo desde el inicio del proceso de colonización en la región del Gran Chaco, pero a la vez tiene sus raíces en una trayectoria del Pueblo Weenhayek de fortalecimiento cultural y político a partir del atesoramiento y transmisión de las memorias al interior de las distintas grupidades (Barrientos Salinas, 2009).
5Con el objetivo de comprender y contribuir a visibilizar la trayectoria del Pueblo Weenhayek en Argentina, en el año 2022 comenzamos a mantener conversaciones informales, instancias de entrevistas y de observación en dos comunidades de ese pueblo ubicadas sobre la ruta nacional 86 del Municipio de Tartagal, a cinco kilómetros de dicha ciudad. Se trata de las comunidades O Ka Pukie (Mi Troja) y la comunidad Quebracho. Ambas integran el grupo que lidera actualmente la demanda de reconocimiento estatal de su pueblo, y sus antepasados encabezaron el comienzo del proceso organizativo como weenhayek en la década del ´90 y el reclamo del reconocimiento a inicios del 2000.
- 2 Además de acordar con Mónica la publicación de su historia de vida, consultamos si quería que se in (...)
- 3 Es el que lleva la palabra, el que la transmite, quien representa al grupo familiar y luego a la co (...)
- 4 De acuerdo a lo explicado por distintos/as integrantes de comunidades weenhayek, esa es una figura (...)
6En el marco de esta investigación, y del mencionado trabajo de memoria que están realizando las mismas comunidades, nos encontramos en distintas oportunidades entre 2022 y 2023 con Mónica Medina,2 integrante de la comunidad Quebracho. Mónica es hija del ya fallecido niyat3 Saqueo Medina, quien fue “cacique general weenhayek”4 en los años 2000 y uno de los pioneros de la demanda de reconocimiento este pueblo en Argentina.
7Nuestro propósito inicial, al pedirle conversar con ella, fue que nos contara sobre la trayectoria y características actuales de la disputa por el reconocimiento estatal de su pueblo. Y, sin embargo, por el modo con que comenzó y se fue desarrollando el diálogo, esta dimensión fue narrada por ella inscribiéndola en los tiempos largos de su experiencia total. Lo que presentamos en este artículo, es precisamente el registro de esa narración.
8Y es que, en términos epistémicos, este registro de su historia de vida adquiere un doble sentido: se constituye en expresión del trabajo de memoria que las comunidades realizan, permitiéndonos una aproximación comprensiva al modo en que en él se relacionan memoria, identidad y politicidad; y a la vez permite conocer datos sobre la trayectoria del Pueblo Weenhayek, sobre las significaciones presentes de procesos históricos y las disputas actuales respecto de esos procesos y de sus proyecciones en el presente y el futuro.
9Partimos de entender que este relato de vida, si bien es individual, se inscribe en la memoria colectiva de una familia, una comunidad y un pueblo, por cuanto resulta de experimentar, desde cierto lugar y trayectoria diferencial, ciertos recuerdos comunes (Ramos, 2011).
10Para este trabajo de memoria junto a Mónica, adoptamos la técnica de la entrevista etnográfica, que desde el inicio del diálogo cobró la forma de historia de vida: historia en la cual se van entrelazando la narración que ella realiza sobre sus experiencias vitales, las de su familia y las del grupo weenhayek con que el fue compartiendo distintos momentos de esa trayectoria social.
11Mallimaci y Béliveau (2006) explican que las ciencias sociales y humanas recurren a la historia de vida no sólo interesadas por la información que brinda acerca de una persona sino porque, a través del relato de una vida, pueden expresarse problemáticas y temas de la sociedad en general, o un determinado sector:
Hablar de la vida de una persona significa mostrar las sociabilidades en la que esta persona está inserta, y que contribuye a generar con sus acciones; es hablar de las familias, de los grupos sociales, de las instituciones a las que está ligada, y que forman parte, más o menos intensamente, de la experiencia de vida del sujeto (Mallimaci y Béliveau, 2006, p. 177).
12Por otro lado, esos mismos autores subrayan la centralidad que adquiere el tiempo en la historia de vida. Por ello, en este proceso de elaboración de memorias enfatizamos un diálogo que se fue organizando con cierta cronología y orientado a reconocer la relación entre pasado, presente y futuro en la experiencia de Mónica.
13El relato de esta historia de vida en el marco de la situación de entrevista etnográfica se desarrolló a lo largo de cuatro encuentros que tuvieron lugar en la comunidad Quebracho y fue registrado en audio para luego desgrabarlo.
14En este trabajo, como dijimos, el objetivo central es presentar ese relato completo. Pero previamente, caracterizaremos de modo breve la trayectoria y demandas actuales del Pueblo Weenhayek –a partir de bibliografía sobre dicho grupo de población y de las entrevistas a Mónica y a otros/as integrantes de las dos comunidades con las cuales estamos trabajando– y explicitaremos sucintamente algunas claves analíticas desde las cuales proponemos comprender esas trayectorias y demandas en términos de procesos de etnicidad y reemergencia étnica. Proceso en relación al cual asumimos que la narración de esta vida aporta elementos interpretativos claves.
15Pueblo Weenhayek es el nombre con que se autodefine un grupo social preexistente a la conformación de los Estados nacionales del sur de América, y que ha vivido desde antes de la llegada de los colonizadores en las orillas del río Pilcomayo, en territorios que hoy corresponden a los Estados de Bolivia, Argentina y Paraguay (AAVV, 2022).
- 5 Fuente: entrevista a Nancy López, niyat weenhayek. Tartagal, octubre de 2023.
- 6 Fuente: entrevista a la antropóloga Leda Kantor, quien es parte de los talleres de memoria étnica. (...)
16La nominación étnica como Pueblo Weenhayek –que significa “el pueblo distinto” (“distinto a los occidentales colonizadores y distinto a otros pueblos indígenas con los que se vinculaban y vinculan”)5– no es estática y algunos autores plantean que ha habido diferentes nominaciones vinculadas a este grupo (Montani y Combès, 2018). Se habla de ese nombre en cartas militares desde al menos 1843, cuando comenzaron las exploraciones sistemáticas del Chaco boliviano y Manuel Rodríguez Magariños elaboró el informe de la expedición boliviana al Pilcomayo boliviano aludiendo allí a los ojtenes y güisnais6; pero también hay autores que hasta fines del siglo XX se referían a este grupo con el nombre de “mataco-noctenes”, nombre otorgado en función de la familia lingüística a la que pertenecen (Ortiz Lema, 1986; Lema, 2001). En la actualidad, y como parte del trabajo de memoria que realizan, integrantes de ese pueblo con quienes dialogamos en el trabajo de campo cuentan que sus ancestros, hasta los grupos generacionales que ellos/as recuerdan por relatos familiares, se autonominaban como weenhayek en el marco de contextos de relaciones internétnicas.
17De acuerdo al relato de la gente weenhayek y a investigaciones etnográficas en la región del Gran Chaco, históricamente este grupo ha desarrollado la actividad de la pesca y la recolección (de frutos, miel, entre otras), razón por la cual han tratado de configurar sus territorios en torno a los afluentes hídricos de la región (Ortiz Lema, 1986; Alvarsson, 1993, 2012; Barrientos Salinas, 2009). Al mismo tiempo, se trata de un pueblo que ha sido trashumante y que se ha visto obligado a desplazarse mayores distancias desde la primera mitad del siglo XIX, escapando de los distintos modos de violencia y sometimiento eclesiástico, civil y militar. Desde las misiones franciscanas que surgieron a partir de fines del 1700; la matanza del Algodonal (1915) a raíz de las incursiones militares en la región (Alvarsson, 1993); la Guerra del Chaco y los conflictos con los ejércitos nacionales; luego, la llegada a los ingenios azucareros; la continuidad del asecho militar en territorio argentino, fueron obligando a esta población a desplazarse, tal como veremos que relata Mónica Medina. Sin embargo, siempre buscaron permanecer en el territorio del que son parte, y con ello se vincula en buena medida la conciencia de continuidad cultural y el trabajo de memoria que mencionamos previamente: así, la “memoria colectiva weenhayek se ha proyectado en un referente de continuidad: el territorio. La relación entre la memoria colectiva y el espacio es indispensable para pensar la cultura weenhayek” (Barrientos Salinas, 2009, p. 53).
18Actualmente, en Argentina la población que pertenece a este pueblo está ubicada principalmente en la franja de territorio que abarca desde el municipio de Yacuiba (en el límite con Bolivia) y la ciudad de Embarcación (en Salta). En esa región hay al menos once comunidades que se autodefinen weenhayek y están demandando el reconocimiento estatal, mientras que otras están paulatinamente integrándose a dicho proceso político y expresando públicamente su identificación como parte de ese pueblo (AAVV, 2022).
- 7 El idioma weenhayek es parte del dialecto Noctene de la familia “Mataco-Mak’á” perteneciente al gru (...)
19Tal como mencionamos, en términos políticos y jurídicos la gente que pertenece al Pueblo Weenhayek es incluida por el Estado argentino como parte del Pueblo Wichí, dado que integran la gran familia etno-lingüística de los/as mataco-guaycuru.7 Sin embargo, de acuerdo a los relatos de las personas entrevistadas, desde la década del 2000 el Pueblo Weenhayek está demandando en Argentina el reconocimiento estatal y social de su identidad étnica, distinta a la del Pueblo Wichí, aunque eso no quita que sigan encontrándose con ese y otros pueblos indígenas en las disputas por derechos que ven avasallados todos los pueblos indígenas en el actual territorio argentino (González y otros/as, 2019).
- 8 Al punto que los distintos pueblos –Weenhayek, Iogys, Atacama, Lule y Tastil– que demandaban la mod (...)
- 9 Fuente: entrevista a Nancy López. Tartagal, agosto de 2022.
20Esta demanda de reconocimiento viene suscitando resistencias diversas:8 desde el Estado, porque históricamente se ha erigido en administrador de las identidades originarias y, aun habiendo legislado sobre el derecho a la autoadscripción, sigue resistiéndose a reconocer la diversidad étnica que integra a esta nación y los derechos que de ello se desprenden. Y desde cierto sector del Pueblo Wichí, porque hay dudas sobre la desintegración de la fuerza política de ese sujeto colectivo en caso que el ejemplo del Pueblo Weenahyek sea seguido por otros pueblos que actualmente son parte del gran colectivo wichí, como los awuches, wanlhaj, t´uskhal, towhayh, lantawos, yhaphinhatas y ch´etwos.9
21Frente a ese reclamo, los argumentos públicos que esgrimen quienes se resisten a darle lugar son dos: se plantea que el Pueblo Weehayek no existe como tal en Argentina, ya que es parte del Pueblo Wichí; o bien se afirma que son extranjeros que provienen de Bolivia y que no tienen continuidad preexistente al Estado en Argentina.
22Sin embargo, en la perspectiva de la gente con la cual conversamos, esa continuidad se expresa y vivencia en la memoria colectiva, tanto en los relatos como en la reproducción, a lo largo del tiempo, de las prácticas de las personas que integran este grupo social y que emergen como centrales en el proceso de identificación contemporáneo: prácticas que se ha tratado de mantener históricamente y en los diferentes momentos y espacios de vida a través de narraciones, de modos de subsistencia donde cobran centralidad la pesca, la recolección y la apicultura; del uso del idioma; del priorizar los matrimonios al interior del mismo pueblo; la decisión de conformar, aún después de muchos procesos de trashumancia, comunidades que integran (a veces exclusivamente) a gente weenhayek.
- 10 Expresión con la cual algunas personas entrevistadas en las comunidades nombraron este proceso de e (...)
23Entendemos que en ese clivaje entre la conciencia propia y la negación externa, se configuran sus tres disputas contemporáneas a las que aludimos y que se entraman en la actual “causa weenhayek”10 (por actual entendemos al menos los últimos veinte años, ya que los relatos aluden a gestiones realizadas por niyat del Pueblo Weehayek, como Saqueo Medina y Manuel Montes desde fines del 90, y también a la creación hace casi 15 años de la organización supracomunitaria “Consejo de Caciques del Pueblo Weenhayek”). Esta “causa”, entonces, es la forma que adquiere una disputa política y cultural por la visibilidad y el reconocimiento estatal y social de este colectivo preexistente al Estado y a los límites nacionales, así como la demanda de acceso a los derechos que deberían tener garantizados en tanto pueblo originario: particularmente, en este caso, la demanda de participación en los ámbitos de definición de políticas públicas vinculadas a pueblos indígenas en Salta –el Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta– y en Argentina –el Consejo de Participación Indígena–; y la demanda de reconocimiento de derechos territoriales, ya que las comunidades weenhayek no cuentan con títulos comunitarios de las tierras que habitan, y algunas (por ejemplo, las comunidades Quebracho y O Ka Pukie) sufrieron intentos de desalojo por parte de empresarios locales en los últimos años (Doyle, 2018), viven bajo la amenaza de nuevos posibles desalojos y exigen que los títulos comunitarios se les otorguen como comunidades weenhayek. Es que es en ese territorio donde la reproducción material de la vida resulta posible (aún en condiciones adversas) y donde la continuidad cultural adquiere la forma de modos organizativos comunitarios que se viven como tradicionales; de un idioma que se fortalece en esa espacialidad social y se transmite en esas grupidades; y de memorias de una trayectoria colectiva que es y fue en “el monte”.
24Es por ello que la negación estatal del derecho a la identidad como Pueblo se vincula también a la negación de derechos que derivan de tal condición político-cultural, desconociendo y a la vez reproduciendo los hechos de violencia en los que se funda la historia de este país.
25En términos analíticos, cabe destacar que, lejos de entender que esa conciencia de continuidad cultural presupone algún tipo de esencialismo respecto de la identidad weenhayek, entendemos que se configura en un entramado de identificación y memoria. Entramado que es parte de un proceso de etnicidad –esto es, de explícita asunción política de la identidad (Bechis, 1992)– vinculado con el reconocimiento, en el mismo grupo weenhayek, de que la marginalidad y la exclusión que les afecta responden a que sus ancestros estaban aquí antes que los/as argentinos/as y fueron conquistados/as por quienes “vinieron de afuera” (Lazzari, 2018, p. 18). También se vincula con la búsqueda de denuncia de la violencia que ello implicó y con los derechos que deben tener garantizados para que esa violencia no se perpetúe.
26Entendiéndolo como etnicidad en esos términos, el proceso político del Pueblo Weenahyek al que aquí nos aproximamos puede comprenderse como una reemergencia étnica que remite a un “sujeto en construcción que va ampliando su capacidad de actuar y posicionarse sobre la base de intereses comunes, valores y metas compartidas” (Lazzari, 2018, p. 18).
- 11 De acuerdo a lo que relataron distintas personas entrevistadas, el argumento de quienes se oponen a (...)
27Y allí, decíamos, adquiere especial relevancia el trabajo de producción memorias que llevan a cabo las mismas comunidades, memorias desde las cuales “la causa weenhayek” ya no es una cuestión exclusivamente del pasado o de fronteras interestatales11 sino de presentes y porvenires (Lazzari, 2018).
28En otras palabras, esa conciencia de continuidad cultural se delimita y fortalece en la memoria comunitaria, en un trabajo permanente de “traer el pasado al presente” (Ramos, 2011). De acuerdo a los relatos de la gente de las comunidades, alrededor de los fogones, en las caminatas por el monte recolectando frutos o miel, mientras se elaboran productos en chaguar, mimbre o madera, los abuelos, las abuelas, las madres y padres transmiten oralmente los saberes y las trayectorias de los ancestros. Y en ese trabajo de memoria, estas comunidades que se autodefinen como parte del Pueblo Weenhayek fueron encontrando relatos de resistencia, de identificación con un pasado, una trayectoria y un presente que les une como pueblo.
29Pero a su vez, esos ejercicios se reactivaron y colectivizaron con otros pueblos de la región del Departamento San Martín en Salta, en el marco de los talleres de memoria étnica coordinados por mujeres indígenas de la organización ARETEDE (algunas de las cuales pertenecen al Pueblo Weenhayek) y la antropóloga Leda Kantor. En los talleres, hombres y mujeres de distintos pueblos indígenas –qom, wichí, guaraní, chorote, tapiete, weenhayek– expresan sus recuerdos; “salen a buscar” relatos de personas de sus comunidades o de otras cercanas –ancianos y ancianas que solo con alguien que habla su propio idioma materno puede construir con riqueza (y confianza) las memorias de sus antepasados–; y colectivizan esos recuerdos, en un proceso político de construcción de memorias sobre el despojo y genocidio indígena en la región, y también sobre las batallas que en distintos momentos de la historia los/as encontraron como grupos diferentes, pero en espacios y con objetivos comunes. Se trata, así, de un trabajo de producción de memorias orientado a recuperar recuerdos, resinificar vivencias y “construir nuevos saberes, relatos, percepciones y formas de comprender la historia y sus acontecimientos, así como a forjar experiencias colectivas” de transformación social (Restrepo, 2022).
30Tal como plantea Da Silva Catela (2001), cuando hablamos de memoria estamos hablando del presente, de representaciones colectivas y principios de la realidad social que remiten a las manera en que las personas construyen sentidos sobre el pasado, en torno a sus identidades y proyecciones a futuro y que, afirma la autora, dinamizan la frontera de lo pensable y lo impensable. En ese marco, a lo largo del relato de vida de Mónica veremos cómo, en el caso de la “causa weenhayek”, la memoria adquiere un doble sentido: por un lado, es marco actual de interpretación histórica y culturalmente situado desde el cual se conoce y da sentido a las experiencias del pasado; y a la vez, es un dispositivo de transformación y de disputa en las arenas donde se configuran sentidos de pertenencia, proyectos políticos y valoraciones de las diferencias (Ramos, 2011).
31A continuación, presentamos el relato de Mónica, la memoria sobre vida y la de su familia, vislumbrando cómo estas trayectorias y esta causa se tejen en él.
- 12 Para un gráfico de los weenhayek nayij, ver el libro Tewook La Les. Hijos de los ríos (AAVV, 2020).
32Si bien el relato se presenta en el orden en que la entrevistada se fue desarrollando, hemos incorporado subtítulos que señalan hitos que, en su narración y en otras entrevistas realizadas a diferentes integrantes de estas comunidades, emergieron como momentos bisagra de esta trayectoria y este proceso de etnicidad: la partida desde Bolivia, las vivencias de la guerra y las epidemias, los caminos weenhayek (weenhayek nayij)12 hasta llegar a Los Naranjos en la localidad de Orán (Salta), los vínculos con pastores evangélicos, los traslados compulsivos de un lugar a otro, la vida comunitaria junto a otros pueblos en Embarcación, la llegada a Tartagal y las demandas actuales se van concatenando en las memorias de Mónica.
Durante cuatro encuentros nos encontramos con Mónica en su casa, en la comunidad Quebracho, para conversar sobre la historia de su vida y de su familia. Mónica está casada con Isaías Fernández, niyat weenhayek y cacique de la comunidad.
En el primero de esos encuentros, Mónica comenzó a contar:
Mis abuelos, mis padres siempre contaban la historia de weenhayek…Tienen su trayectoria ellos. Vienen de Bolivia, pero tampoco no se sabe porque había otros en Paraguay... en todo aquí.
- 13 Se refiere a que su familia paterna es originalmente de esa región.
- 14 Se refiere al Ingenio azucarero del Grupo Ledesma, propiedad de la familia Blaquier/Arrieta, ubicad (...)
- 15 Es una ciudad del Departamento San Martín, provincia de Salta, ubicada sobre la Ruta Nacional 34.
Mi papá viene de parte de Bolivia…13 y mi abuelo Luciano viene por la parte de Crevaux… parte de Bolivia también. Nada más que había trabajado en el Ingenio.14 Ahí caían todos. Venían ahí muchos paisanos de Bolivia. Hay otros que se han quedado, otros se han vuelto. Otros se han juntado con mujeres de distinta lengua y se iban… se han desparramado. Pero nosotros nacimos en Embarcación15 y nos hemos criado ahí. Y ellos, todos, siempre han dicho que son weenhayek… ellos decían: yo soy weenhayek.
- 16 La guerra del Chaco (1932-1935) fue un conflicto bélico entre Paraguay y Bolivia por el control del (...)
- 17 Se refiere al río Pilcomayo.
Ellos no solamente huían de la guerra16 y todo eso que andaban los militares. Sino que también hubo peste que cayó sobre ellos. La comunidad más grande que había en Bolivia le decía San Bernardo, porque había ido un cura que había ahí y por eso le pusieron San Bernardo… pero en idioma no me acuerdo el nombre. Esa comunidad era grandísima, había no sé cuánta gente… sí, yo he visto porque cuando yo me he ido a Bolivia, mi familia me dicen: “vos que tocas historias de antepasados, hay un lugar donde habitaban todos nuestros ancestros, nuestros antepasados, existe todavía un poco de eso, nada más que el río va comiendo”.17
- 18 Se refiere a las epidemias de viruela que ocurrieron en la región del Gran Chaco entre mediados de (...)
- 19 Se refiere a la Guerra del Chaco.
Esa comunidad todavía está: las casas, todo lo que han dejado. Porque ha caído peste.18 Primero era un peste que ha caído, huía la gente. Y luego vino la guerra19 y se iban corriendo. Pero dicen que esa muerte que había era impresionante… no daba tiempo para nada… que cuando le pega a la persona se quema, se levanta todo como quemadura. En el acto se muere.
- 20 Se refiere al padre de su abuelo.
Mi abuelo20 era joven y tenía una hermana de 5 años y la otrita era de 3 años y mi abuelo, que se llamaba Soruco, era el mayorcito. Dice que la madre le decía: “hace de fugar”, porque cuando veían que la persona iba con su bultito, quería huir ya nomás lo alcanzaba. Mi abuelo dijo que la madre le dijo: “Llevate a tu hermanita, yo quiero que te vayas de este lugar, yo voy a morir pero aunque ustedes que sobrevivan”. Y bueno mi abuelo dice que así hizo: agarró sus hermanitas y salió corriendo. Luego más allá les esperó a las hermanitas en el monte. Y así él escapó de ahí. Dice que era horrible… a los que morían hacían un pozo y ahí les tiraban a todos, les tapaban con cuero. Hay veces les sacaban de sus casitas para tirarles en el pozo.
- 21 Se refiere a la Guerra del Chaco.
Así que bueno, mi abuelo dice que se escapó y llegó en una comunidad más arriba. Ahí se instaló. Había unos viejitos, dice, ahí. Que eran familia también. Dice que ellos los han criados a ellos. Ya cuando tenía los 17 años, él se ha decidido a venir por acá. Porque había guerra y agarraban a los jóvenes, los mandaban a la guerra con Paraguay.21 Bueno, pero mi abuelo lo han pillado, dice. Lo han pillado así que le tenían que mandar a la guerra. Y él dice que lloraba por sus hermanas… él decía: “¿Por qué? Ahora voy a dejar a mis hermanas, me voy… me han pillado, tengo que ir nomás”. Bueno, en ese tiempo él dijo “yo aguanté todo, cocinaba para los soldados, me mandaban para buscar agua… pero yo tenía un arma ahí. Andaba con miedo, pero me sostenía por mis hermanas.” Duró tantos años…
- 22 Es una ciudad del sur de Bolivia, ubicada en el departamento de Tarija.
- 23 Es el modo en que se nombra popularmente a la localidad de Salvador Mazza, ubicada en el extremo no (...)
- 24 Aguaray es una localidad del departamento San Martín, ubicada sobre la ruta Nacional 34 a 20 kilóme (...)
Y bueno, ya después, parece que cuando él ya tenía pasados los 28 dice: “ya terminó todo, ya había tranquilidad. Me vine buscando trabajo ya, me vine con otros ancianos de Bolivia que pasaban por acá caminando y nos instalamos cada lado así a donde había agua”. Y nombraban cada lugar donde iban. Por ejemplo, de Villamontes22 ellos paraban en Palmar. Ahí le decían ‘ahuutshas, Palmar. Después de Palmar venían más aquí, se instalaban en Yacuiba. Y después más aquí se instalaban donde está Pocito23, a donde está Monte Sinaí, bueno un poquito más arribita. Siempre me mostraban ese parte. Dice: “ahí era el paradero de los ancianos”. Había una gente que hacían su comunidad ahí… y le decían naakwetaj. Y después de ahí se venían y se paraban aquí en Aguaray24, ahí hacían otro paradero. Porque venían caminando. En Aguaray había, dice él, un pozo donde había agua… ellos se quedaban una noche ahí, hay veces dos días se quedaban ahí. Hacen sus campamentos ahí. Y había un agua arriba de esa loma… pero ellos le decían mawohlati´… ese quería decir “el pozo del zorro”, la taza del zorro porque ahí había como laguna. Bueno, ahí había paradero de nuestros ancestros cuando venían de Bolivia. Había un camino que venía de Villamonte hasta ahí. Después ya aquí. Hacían paradero aquí en Tartagal. Pero siempre en Tartagal no había casi monte sino que había tártago, por eso le decían Tartagal. Ellos no conocían antes eso, pero después agarraban la semilla, hacían adorno con eso. Después de ahí ya se iban… el paradero de ellos era la Ruta 81. Siempre ellos decían que ahí llegaban los leones de arriba al camino… Ellos siempre cuando llegaban ahí siempre estaban atentos porque tenían miedo que si el león arrastra a uno, uno pierde. Así que se cubrían y hacían la retaguardia cada uno mientras los otros dormían… se turnaban los viejos [risas]. Impresionante la historia, ¿no? [risas]
Después de ahí se iban al Ingenio, pero el paradero de ellos era el río. Cuando llegaban ahí, ahí se instalaban: ya pescaban, buscaban miel ahí. Porque al lado de un río siempre hay miel. Así que ahí ellos pescaban, buscaban miel, con eso ya vivían. Buscaban frutos también del monte, ¿vió?... por ahí doca, mistol, todo eso…
Después de ahí ya seguían su carrera hasta Ingenio… su caminata… ¡ahí iban a trabajar todos! ¡Caían de toda raza ahí!
- 25 En el Departamento de Orán, provincia de Salta.
Y luego dice que ellos se decidieron de hacer un lugar fijo para ellos querían, para vivir. Ellos decían: “mejor nos instalemos aquí, vamos a hacer nuestra comunidad, que nuestros hijos crezcan en este lugar”. Era el lugar donde le decían El Naranjo.25 Bueno, ahí había una comunidad ¡muy grande!
Eso me contaba mi abuela… era viejiiita mi abuela… siempre lloraba cuando tocaba eso tema…todavía vivía y siempre me contaba, me decía: “el lugar de Los Naranjos”. Soruco se juntó con una mujer ahí en el Ingenio, conoció una mujer y se juntó y han tenido dos hijas nomás…
La mujer esa que era Weenhayek también…porque ahí venían todos.
Después había de otras razas, pero ellos no agarraban de otras razas, porque ellos tenían miedo. Porque el costumbre de los paisanos era de juntarse entre parientes o amigos de su hija, de su hija. Pero de entrar en otra raza, no lo dejaban. Antes era así. Si mi hijo se junta con otra mujer que viene de lejos, yo qué voy a saber si lo van a tratar mal o lo van a tratar bien. Pero varias mujeres que se han ido con hombres de otras razas… (con pesar) murieron, porque siempre dicen que los pegaban, lo maltrataban porque era boliviana, que no lo querían porque era boliviana. Bueno, de esa parte ellos tenían miedo… había un miedo ahí. Bueno, mi abuelo tenía dos hijas: la primera falleció y quedó una, que era la María Soruco. Ella vivió, ella es la que contaba también todas estas historias. Dice: “yo tenía 12 años cuando mi papá ya era viejo, yo ya tenía 12 años y yo he visto la comunidad de El Naranjo, había una grandísima ahí. De Orán un poquito más aquí, pero casi la orilla del río estábamos. Hicieron sus casas ahí y ella decía que era una comunidad muy tranquila, salían a la pesca, a recolectar frutales, todo. Y de todas comunidades estaban ahí. Y se agrandaba la comunidad, cada día era más grande y más grande”.
Y bueno, siempre venía uno y decía: “ustedes tienen que desocupar este terreno porque vamos a sembrar, tienen que cambiar más abajo o al otro lado del río”. Y ellos no querían dejar su lugar porque ya estaba todo limpio, era una comunidad que se agrandaba cada vez más. Bueno, entonces dice que un día vino un hombre, mi abuela dice: “Este hombre era como gringo, tenía ojos azules, rubio, alto, pero hablaba medio raro”. Y bueno entonces vino el interpretador con él y dijo: “traigo donaciones de ropa para todos”. Y bueno, todos estaban contentos, recibían bolsas y bolsas, alguno se reían y decían “bueno, ahora sí ya tenemos ropita, vamos a tener ropita, vamos a hacer con algunas ropas polleritas para las nenas”. Bueno, y cuando el hombre se fue, pasó todo el día y después agarró como una peste a la gente… empezaban a toser, a toser. ¡Algunos largaban sangre! Les salía por la nariz, por los ojos. Y así se iban… a la tarde murieron como 10, 15. Y se empezaban a afligir la gente. Se empezar a reunir, han hecho reunión, hablaron entre ellos todos los mayores. Entonces los más viejitos dijeron: “yo creo que yo no tengo miedo de morir, pero nuestros jóvenes, qué va a ser de nuestros jóvenes que tienen futuro por delante, pero nosotros que somos ancianos ya no tenemos miedo.” Parece que algo nos han traído... el que se ponía esas ropas se enfermaba…lo que quedaron es porque no se han puesto esas ropas. Entonces los viejos decían: “parece que viene contaminada esas ropas, agárrenla y quémenla esa ropa”. Pero ya no había tiempo, se contagiaba de una a otra, a la tarde se morían jóvenes niños. Entonces dicen que mi abuelo no sacó el nylon. Entonces mi abuelo dice: “el que no agarró la ropa que se pongan de este lado y los que agarrado que se pongan del otro lado”. Quedaron cuántos que habían agarrado…! Y bueno, los que no habían tocado se fueron de ese campamento… y mi abuelo se fue con otros jóvenes, mujeres, ancianos que no han tocado eso. Ahí se han ido. Y por eso han salido de los Naranjos…
Otra peste más ha caído…pero decían, ellos sospechaban que era por las ropas contaminadas.
Cuando ellos salieron de ahí, se instalaron en Embarcación. Donde está ahora el mercado de Embarcación. Ahí ha sido la comunidad que han vuelto a formar. Venían de toda raza ahí: estaban awuches, wanlhaj, iogys, t´uskhal…todas esas razas estaban ahí. ¡Muchas razas estaban ahí! Hicieron otra vez… hablaron, conversaron entre ellos, los que venían trayendo cada grupo de su gente. Bueno, entonces ellos dijeron: “bueno, aquí se vamos a instalar, hagamos nuestras comunidades, formemos entre todos”. Y ahí se quedaron todos, en Embarcación. Pero los que quedaron en Los Naranjos se murieron todos. Por eso mi abuela antes decía: “los huesos de mi mamá está ahí en Los Naranjos, murió mi madre ahí en Los Naranjos”. ¡Muchos huesos quedaron ahí! De ancianos, jóvenes, niños… y cuando nosotros vinimos entonces nos instalamos ahí en Embarcación. Pero otra vez se juntaron la gente.
- 26 Pastor noruego llamado Bergen Johnsen (1888-1945), quien en 1916 fundó una misión pentecostal indep (...)
Y luego vino este pastor que le decían Bergen.26 Era un misionero. Habló con la gente y traía una biblia. Entonces él dijo: “bueno, yo voy llevar a ustedes… yo voy a hacerme responsabilidad de ustedes, lo que ustedes necesita, pidan. Yo voy a traer la palabra”. Y este pastor Vergen le llevó a este pueblo ya… a su manera. Pero la cultura ya ellos dejaron de lado… por qué? Porque este hombre que vino habló de la palabra, del cambio espiritual de cada persona. Buenos, entonces ellos siguieron esa parte y la cultura dejaron aparte. Ya hicieron a un lado la cultura… (con tono de resignación)…Y así nosotros íbamos perdiendo la cultura ya. Así era.
Y cuando se formó Embarcación, la corrieron otra vez a la comunidad. Y se formó en donde está el complejo de Embarcación, ahí ha sido la comunidad también. Luego un tiempo este misionero Bergen les dijo: “parece que el pueblo va creciendo”, entonces él compró ese terreno. A ese terreno le dice La Loma, agarró la gente y les llevó ahí. Y ahí quedaron.
E: ¿y ahí ya no estaban cerca del río…no?
M: Ya no, queda muy lejos el río…pero ni aún así hemos dejado… cuando nosotros hemos estado ahí, mi papá, mis tíos sabían ir a pescar, pero muuuy lejos quedaba ya… a veces quedaban dos noches ahí en el río… hay veces quedaban dos días, dos noches y recién están volviendo a la casa. Y para buscar la miel, era lo mismo. Iban por la orilla del río. Porque dicen que la miel que está a la orilla del río es la más sana y la más dulce. Y todo eso ellos sabían bien…
Pero bueno… cuando uno toca eso de los misioneros, porque ellos enseñaban la palabra de Dios… enseñaban lo recto, lo incorrecto… bueno… para entrar el Evangelio dice que hay que cambiar espiritualmente, cambiar todo tu forma de ser, tu carácter, dejar todo atrás. La cultura ya no se maneja, no se toca porque es un pecado, es del diablo, así decían ellos. Por eso es que decían que si uno entra el Evangelio, uno tiene que cambiar la vida. Nunca uno tiene que tocar ni el cigarro, ni el vino, ni salir con tus amigas, ni hablar mal, ni cueriar al otro jajaj. Ni ser chusma. Bueno, eso era. Y de la cultura, hay que olvidar nomas porque esa cultura es del diablo. Eso decía el misionero. Por eso la gente antes no… era bien humilde, de que ellos conocieron el Evangelio y cambiaron sus vidas, sus formas de ser, ya no eran chusmas, sino había amabilidad, amor, el cariño más grande entre ellos.
E: ¿Y antes no era así?
M: antes no, porque antes bailaban el iojojo… cuando se baila iojojo… siempre el brujo está ahí, a la par del que canta. El que canta tiene que tener una voz que sea impresionante, que pueda tocar a los demás… y después empiezan a bailar… La música le decían “cola del caballo”, tenía una música muy hermosa. Eso era… a través del canto, a través de la música estaba el brujo… cantando.. y empezaba a soplar y como que traía gozo.. Así era antes. Por eso con la Nancy, con mi marido hay veces que decimos: “¿qué tal si sacamos iojojo? Vamos ir a la horca nosotros! Jajaja” La gente ya… ya no es lo mismo…
E: ¿No se baila ya el iojojo?
M: No, ya no… ya ha perdido, ¡por el Evangelio! Por el Evangelio que han conocido, algunos lo hicieron perder. Si alguno sacan, lo discriminan. Le dicen: “es satánico, es un diablo, trabaja para satanás” jaja. Pierde su cultura. Porque el iojojo no es así nomás. No es que lo vas a cantar, lo vas a bailar nomás… siempre tiene que estar el brujo ahí! Así es… porque el brujo tira su gozo, como que hay alegría, hay paz, empiezan a bailar todos.
Pero ya no hay brujos tampoco…dicen que hay brujos… pero ya no es lo mismo… no es como antes… ahora sí hay… pero es porque la madre se muere, lo deja y dice: “bueno hijo, vos vas a ocupar esto…vas a trabajar esto…”. Pero ya no es como antes…El abuelo de Isaías que ha sido brujo, ese hombre el diablo mismo parece que lo lleva. Tenía un tío Isaías y se ha perdido tres días, lo buscaron por todas partes, nunca lo encontraron. Pero cuando apareció estaba lleno de moco de serpiente, parece. ¿Has visto la anaconda? Como que te traga y después te bota… así era el tío, dicen. Pero después él cuenta: “yo caminé y me pareció un hombre. Y ese hombre me dice: si quieres trabajar conmigo, venite conmigo, te voy a dar todo de lo que querés tener”. Y él dice sí, dice él que le han llevado pero bajo la tierra. Cuando llegó abajo dice: “era impresionante la casa del hombre… ¡donde yo me sentaba era hermoso! Cuando me di cuenta era un serpiente, un viborón… pero la casa del hombre había tantas cosas brillantes! Llegó los tres días y me dijo: bueno, ya estás listo. Me empezaba a probar todas las cosas. Cuando él me trajo otra vez arriba era como que no sé, no me acuerdo casi. Como que una cosa me tragó y zás, me dejó afuera…”. Pero ese hombre era demás brujo, que veía todo… él contaba que el peligro él lo sabe… o alguien está afligido y él ya está escuchando. Como que él escucha todo… y él dice: “Aquí hay una persona que está bien aflijido. Andá, hijo, vaya y busque, tráigamelo…” Y cuando lo traen, es verdad. Pero él lo sana, lo levanta. Porque era así el brujo antes. Si vos tenías una enfermedad en tu estómago… o tenías grano… como dicen ahora: “cáncer”… antes no se sabía, se decía que tenías grano adentro que te quema, no te deja dormir. Ahora le dicen el cáncer. Pero dice que va ese hombre y le chupa, como que empieza a poner la boca y le chupa así y ¡le saca todo! Y le escupe. Pero tiene que ser los tres días que esté en su casa. Después se compone la persona. Así es. ¡Así era el brujo! Tenés una enfermedad en la cabeza y como que te va a y te besa y le saca todo. Pero ahora no, ¡no es así! ¿Por qué? Porque ya no hay esa clase de brujo, ya no existe… Mi abuelo, padre de Nancy, decía: “Yo tenía una mamá, era bruja. Antes no había médicos pero mi mamá siempre la buscaban.” Pero era así, cuando tenía una enfermedad va ella y ¡como que le chupa! Pero después cuando pasa eso ella cae en la cama dos días… se pone pálida… pero ella va cantando, toda la noche cantan, como que mismo su dueños parece que la ayudan, la ayuda a su cuerpo, todo. Y se compone, como que queda bien sanita otra vez. Pero el enfermo se ha sanado. ¡Eso era brujo!
Así era antes…
Y bueno, todo eso se fue dejando de lado ya ahí… Y mi abuelo murió en Embarcación… mi abuelo, que él vino de allá [desde Bolivia], se murió en Embarcación. ¡Ya era viejiiito ya! Quedó su hija, la María. Ella quedó y ha tenido un marido paraguayo, correntino. Ha tenido un hijo. Le dejó, y se juntó con otro, un hombre de Chaco que es de otra raza y ha tenido dos hijos. La dejó viuda a ella y se juntó otra vez y ha tenido otros tres hijos y ella se vino con ese hombre, el tercer marido… pero ya era de su propia raza: weenhayek ya, ahí sí.
- 27 Pastor Per Pedersen (1918-2012), quien estuvo a cargo de la misión -primero él y luego sus hijos- d (...)
Y se instaló aquí en Kilómetro 6 cuando recién se armó. Ella se vino… dice que ella le ha dicho a su hijo, mi papá, que ya tenía 12, 13 años: “yo me voy, están haciendo una comunidad muy grande en Tartagal, voy a instalarme ahí, voy a vivir, voy a llevar mis hijos”. Y mi padre se quedó ahí en Embarcación, no quería venir, porque dijo “”Me acostumbré aquí, no quiero irme…”. Bueno, se quedó ahí hasta que conoció mi mamá, se juntaron. Mi mamá tenía 12 años y mi papá ya tenía 14 cuando se conocieron. Después ya formaron un hogar, luego han tenido un hijo, jovencita era. Yo tengo su fotito ahí. Ella sabía contar: “Cuando no estaba tu papá que se iba a trabajar, hacía changa en la panadería, era changarín, ayudaba a los panaderos profesionales… él iba y yo me quedaba en la casa. Venía la hija del pastor Pedersen…” Cuando murió el pastor Bergen vino el pastor Pedersen.27 Y él tenía una hija de la misma edad que mi mamá… y ella me decía que el misionero la llevaba en su casa, la tenía en buen cuidado, le daba ropa, calzado a su bebé… Dice ella: “hay veces nosotras nos poníamos a jugar con la hija del misionero… jugábamos a ser mamá, ella trajinaba mi hijita” jajaja… le hacía su camita jajaja. Cuando lloraba, la chica salía corriendo… Evelina Pedersen… decía la chica: “está llorando mi hijita, ahora voy a preparar la leche!” y Entraba corriendo y sale con la mamadera… jajaja le jugaba todo a la bebé. Yo me reía cuando me contaba todo eso ella.
Y eso pasó ella… una vida que… era una niñez todavía. Yo le decía: “qué cosas has pasado mamá!”… Y ella: “Siii, hija... llegaba las 11, las 12 y yo me iba a la casa. A veces la hija del misionero me decía que le deje la bebé y más tarde ella le llevaba… y bueno, yo me iba a la casa, sabía que llegaba tu papá, llegaba y yo ponía la pava en el fuego.. a veces me traía carne y yo me meeeta cocinar… mi ollita era así chiquita…”. Como que estaban jugando [risas]. Dice: “así era nuestra vida: apenas yo tenía dos platos, dos jarritos, pero así íbamos aprendiendo a vivir”.
Bueno, pasó todo eso y ya formaron ya matrimonio. Se casaron, los misioneros le hicieron una fiesta, le hicieron su casamiento. Formó ya su hogar… eso era. Eran jóvenes todavía…
Mi mamá tuvo 12… 13… hijos Quedamos 9. El resto murieron. Fallecieron. Quedamos nosotros 9.
Y ahí fue mi niñez… Hay veces uno mira la niñez de ahora tan distinta… tan difícil… pero mi niñez creo que ha sido muy hermosa. Porque disfruté mis abuelas… antes no había desmonte, ¡y era un monte que era virgen! No es como ahora que hay mucho desmonte. Y hay veces mi abuela nos sacaba a las 6 de la mañana para recolectar frutas del monte… a la 6 se levantábamos…hay veces no llevábamos agua, ¡nada! Pero teníamos una planta que era muy especial, cuando uno sentida sed uno le empezaba a exprimir y salía agua… atsaj le decíamos, bola verde. Era una cosa que tiene ahí abajo como una enorme papa. Y cuando uno lo saca la cáscara y uno le toma y te pasa la sed. ¡Es como que has tomado medio litro de agua! Ese ya aprendí yo de ellos. De cómo buscar algarroba, cómo clasificar… porque hay otros que son dulces y otros que no. Y hay otros algarrobos que no es para comer. Así que aprendí muchas cosas de la abuela. Llegamos a la casa a veces a las 2, a las 3, poníamos la yica ahí y ya se íbamos a jugar. Y cuando llegamos a eso de las 7 ya estaba todo listo… el porto de monte ya hervido… todo listo. Eso aprendí yo de ellas. Hay veces nos decían a nosotros a la tarde… como antes no había televisor, mi abuelo, mi abuela… a la noche nos sentábamos ahí a l lado de una fogata y ahí nos acostábamos y ellos en medio de todos los nietos y empieza a contar cuentos. Y con eso ya nos entretenemos. Y a veces no solo sus nietos… los vecinos… todos para escuchar sus cuentos. Y cuando termina de contar los cuentos, todos a la cama.
Pero en este tiempo, uno mira… hay veces como madre uno le duele de ver los chicos que a cierta edad de los 10 años ya andan fumando… ahora peor con esto de la droga… yo veo que no disfrutan… para ser buena madre hay que tenerles ahí cortito…No es como antes… sabíamos juntarnos en barras de chicas, muchachos, vamos a jugar a la manchita, la pilladita…
Ahí hay un lugar que le dicen Misión La Loma… sabíamos recorrer las cañadas… ahí aprendí muchas cosas… yo no era varón, pero un aprendía eso. De la miel…Cuando ya empiezan a voltear el palo uno empieza meter la cabeza… ahí he visto en cerro número dos, así le decían, había como una casacada, salía agua linda. Cuando llegábamos por ahí si se nos acababa el agua ya sacábamos. Eso era en La Loma, muy adentro. Ahí hemos visto muchas cosas porque hemos andado con los abuelos… hay veces se iban más allá. Hemos visto muchas cosas ahí. Mis abuelos decían que era un cuartel, así… en medio de los cerros. Hasta ahí salíamos con mi papá. Cuando ellos salían a cazar, salíamos también.
Las mujeres weenhayek también hacemos muchas cosas…antes hacíamos canasto, esa es la artesanía… chaguar. Mi abuela me enseñó a hacer la yica, el canasto, cómo hacer los dibujos de las yicas. Es un trabajo enorme! Pero como uno es mujer, uno tiene que aprender. A ver, en pueblo weenhayek a los 11 años ya la madre dice: bueno, vos aquí sentadita. Ahí uno empieza a aprender a hacer la yica, los tejidos. Me decía: bueno hija, vos tenés que venir a aprender, mañana o pasado vos vas a buscar marido y vas a tener que aprender a sobrevivir, a hacer las cosas. Y cuando tengas marido no vas a tener que decir “bueno, yo necesito esto”… vos vas a tejer, vas a hacer esto, vas a saber ya.
E: ¿Y en aquella época había cacicas mujeres?
No, en esa época no había mujeres. Pero los caciques ya tenían dos o tres mujeres. Ahora parece que las mujeres ya se han puesto firme [risas]
Son bravas las mujeres weenhayek [risas]
En esa época… uno alcanzó esa época de que el padre dice: vos te vas a juntar con aquel porque es guapo, es trabajador. Mi padre me hizo juntar con un hombre que era de su propia raza, weenhayek. Él me decía: “bueno, no te va a faltar nada, él te va a cuidar, es trabajador, no te va a faltar nada.”… era más mayor que yo… sabés cómo he lloraaado! Ay, porque yo no sentía aquí adentro… pero bueno uno estaba ahí bajo de ellos y uno tenía que bajar la cabeza y aceptarlos. Es duro eso… pero después al tiempo uno se acostumbra ya. Eso alcancé yo. Mis padres no querían de otra raza: “que no, que de su propia raza weenhayek”. Así era. Pero bueno, qué vamos a hacer. Las cosas salieron mal [risas]
Pero ahora ya no, no es así. Ahora los viejos tienen que estar ahí y aceptar.
Y bueno… y luego, cuando venimos de allá yo ya tenía los 22 años, cuando mi padre decidió de venir de Embarcación. Él dijo: “yo me voy a cambiar a Tartagal”. Porque en Embarcación no había trabajo. Más se dedican a las fincas: cosechas de tomates, de limones. Todo eso se dedicaban. Y luego mi papá ya dijo: “estoy cansado… tenemos para el pan al día nada más… Yo voy a ir en Tartagal, hay ayuda ahí, quiero que mis hijos, mis hijas tengan otra vida…” Porque nosotros nos levantábamos a las 4 de la mañana, nos acomodábamos y a las 5 esperábamos la camioneta en la ruta. Cualquier finquero venía, subíamos, íbamos y nos perdíamos un día entero, a la tarde veníamos [con tono que denota cansancio y resignación]… hay veces nos pagan esa tarde, hay veces cada semana…y teníamos para pan nomás. Cosechábamos tomates, pimiento, zapallito… después ya viene la cosecha de limón, naranja, pomelo, todo eso… y cuando termina todo eso ya empieza la poroteada, como dicen. Antes era arrancado, no es como ahora que las máquinas pasan. Antes la gente trabajaba en la arrancada de poroto. Todo eso hacíamos nosotros, esos trabajos. Pero para salir temprano nosotros entrábamos a las 4 de la mañana. Trabajábamos ya a esa hora, a veces con mechero nomás…hasta las 10. Hay veces semejante calor y trabajamos hasta las 10 y ahí dejamos. Pero entramos a las 4 de la mañana. ¡Trabajo de burro era! [risas] ¡Muy pesado! Pero uno se acostumbraba [con tono de resignación]… pero era una familia entera que sabíamos ir… tío, tía, hermana, sobrina…
Luego vinimos todo… cambiamos aquí a Tartagal. Vivíamos aquí en Kilómetro 6…como cinco años estuvimos ahí. Pero lo que mi padre ni mi abuelo le gustó es porque la gente de ahí eran de más lieros… que no te daban terreno porque venías a usurpar. Así era…
E: ¿Y había gente de distintos pueblos?
M: De distintos pueblos… en Kilómetro 6… hay weenhayek, chorote, chulipí, todo...
Y mi padre decía que no quería pelear con la gente… Luego él se fue a la Muni, entró a la política mi padre, ya era político ya jaja. Y nosotros íbamos por atrás de él. Yo andaba mucho con él. Pero no me gustó la política. Pero él me enseñó un poco. Porque él tenía puro mujeres… yo mis hermanas, éramos mujeres nomás. Tenía dos varones que todavía era chico. Entonces él decía: “Ustedes tienen que aprender, ¡tienen que hacerse valer también! La política es de todos: ¡varón, mujer, todo! Tienen que aprender a ser buenas políticas…”. Pero no me gustaba a mí. Y mi papá: “no, hija, pero así vas a aprender... vas a conocer, hacerte conocer por la gente blanca, que ellos te conozcan…”. Una de mis hermanas sí… es re política. Pero a mí no me gustó nunca…
E: ¿Y él que hacía ahí en la Muni?
M: bueno, él hacía cuestiones… pedía pedazos de tierra, que le ayudaran… y sí hemos logrado el pedazo de tierra de la comunidad El Carpintero. Ese nos donó el hombre que murió… el Ciriaco le decían Ciriaco, era un político, él es que donó a mi padre. Con título está ese pedazo de tierra. Después él le dijo que siga peleando por tierra de ahí en adelante… Pero luego murió mis hermanas las mayores… quedamos cuatro nomás… y los varones… y el varón no quiso ya cuando se ha hecho grande… no le importó la política… se juntó con otra mujer de otra raza y se fue. Vive tan lejos de nosotros que raras veces nos vemos. Y yo decía que sí tenía razón mi padre, que decía: “no me gusta que mi hijo o mi hija se junte con otro de otra raza”, porque después se va y no aparece más…
Mi padre murió de cáncer, mi madre le agarró infarto… era por la muerte de mis hermanos… parece que le dolió cuando murió la primera hija… y después la segunda hija, era peor. Pasó dos, tres meses que falleció la segunda hija y ahí ella tuvo infarto. Y pasó año y mi padre falleció… le detectaron que tenía cáncer en el hígado, en el riñón, en el páncreas… en todos lados… no había remedio…
M: claro… ¿Y Moni, usted el otro día comentaba que él fue uno de los que empezó con el reclamo del reconocimiento de pueblo weenhayek?
Moni: Sí, él ha sido uno…con Montes. Porque él decía: “nosotros somos pueblo weenhayek, ¡tenemos que ser reconocidos!”. Pero nunca hay reconocimiento, hasta el día de hoy. Perdieron ellos, y ahora nosotros seguimos en esta lucha… Y nunca apareció alguien que diga: “bueno, ya van a ser reconocidos”. ¡No! Ahora apareció este diputado que es paisano, dice. Pero no es solo paisano, es cruza con toba él. ¡Él es que está poniendo la traba, dice que pueblo weenhayek son lo mismo que wichí! ¡Pero yo digo: pueblo weenhayek quiere ser reconocido! Están hablando de que somos todos iguales que todo wichí. ¡No, somos todos distinto wichí! Porque… a ver… si yo digo wichí abarca todo la “gente”… y por eso ahora se dan cuenta… hay otros caciques que ya se están despertando de eso. Dicen: “De verdad hicieron mal de decir wichí, porque eso abarca todo… pero en cambio ustedes están peleando por sus derechos, que quieren que los reconozcan con su pueblo weenhayek, ¡está bien! Pero nosotros también queremos ser reconocidos como lantawos, porque somos diferentes que ustedes. Sí somos un pueblo, pero somos diferente lengua…yo no hablo como vos, ni vos hablás como yo”. El cacique Modesto dijo eso. Y el diputado debería decir que él maneja dos pueblos, ¡pero decir de qué raza es!… una raza sí está identificado, es toba, pero la otra raza que dice: “yo soy wichí”, ¿¿de qué pueblo?? Y eso hay razón esa parte. Porque imagínate, hay wichí Iohis, hay Awuches, que le dicen así porque ellos viven en el monte, no quieren que tanto se acerquen… ¡Hay tanta diferencia!
¡Hay muchas razas! Ch´etwos… ¿por qué le dicen así? Porque esa gente son muy unidos. A ver cómo te puedo explicar… ¡son unidos en todo! Si su vecino tiene para cocinar, ya va a estar su comida mientras que el otro también va a cocinar y se llaman entre ellos que traiga su plato… comparten todo. Por eso le dicen Ch´etwos… Y a veces uno se admira. Hemos tenido esos vecinos y eran tan buenos... a veces no teníamos para comer y no éramos su raza pero igual…: “¡ehh! ¡Traiga su olla!”. ¿Ve? Y mi papá iba corriendo… sabía que no teníamos nada [risas]. Y compartíamos con ellos todo.
Todo eso he aprendido…
Aquí en Tartagal ha sido que él ya luchó por su reconocimiento como Pueblo Weenhayek. Cuando él tenía que viajar, antes no te daban pasajes… como éramos artesanos él hacía sus mimbres, su sillita. Yo ayudaba, yo y mis hermanas… mirá cómo es cuando un hombre tiene hijas nomás… pero uno aprende… nosotros decíamos: “papá, vos sacá láminas nomás…”… y mi hermana decía: “yo armo los armazones”. Y yo le digo: “bueno, hacé y yo voy a cortar”. Todo nos ayudábamos. Y mi papá nos indicaba. Y meta cortar toda la noche… sabíamos estar de las 11 de la noche a las 3 de la mañana. Terminamos el armazón y metemos las varillitas. Y bueno, después mis hermanas como ellos les gustaba ya salir, le decían “papá anda nomás a dormir” [risas]. El sábado ya salíamos a vender. Y así… el fin de semana trabajábamos con él hasta las 3 o 4 de la mañana, al otro día nos levantábamos y seguíamos tejiendo el armazón. Yo ponía las varillitas y mi otra hermana tejía. Después yo ya cortaba. Y venía la más mayor y ponía las varillas. Éramos unidas. Así el sábado ya salíamos a vender: sillitas, estantes, canastos… juntamos plata para su pasaje y para comer. Y hay veces hacía cambio de ropas, como trueque, para juntar el pasaje. Llega el día y mi papá dice: “Bueno, yo tengo que irme, ya llevo algo de platita”. Y nosotros seguíamos estando ahí trabajando. Después los vecinos decían: “marimacho son estas mujeres, ¡parece hombre como trabajan!”… [risas]. Porque ninguna mujer hacía ese trabajo, era solamente nosotras. Luego aprendimos las artesanías, eso ya era mi mamá. Cuando descansamos cuando se va mi viejo ya agarramos las chaguar. Mi mamá decía que hay que aprender también eso, que si una tiene marido ya sabe hacer eso. Aprendimos a hacer canastos de palma, las yicas, los adornos, la tejida de bolsos de hilos… hacíamos todo. Eso es la cultura de la mujer ya, también aprendimos eso. ¡O sea, de todo! [risas]. Por eso cuando Isaías hacía mimbre se admiró primeras veces. Me decía: “Yo voy a aprender a hacer mimbre”. Y yo le digo: “dale, comprá las maderas”. Y yo hacía y cortaba y todo. ¡Isaías28 se quedó pero re admirado! Me dice: “¡chuiii, pero vos sabes más que yo!”. Y le digo: “Y bueno, tenía que aprender porque no había varón, teníamos que aprender lo que hacían nuestros padres”. Se admiró él la primera vez [risas].
Todo eso aprendí… cuando estábamos en Embarcación sabíamos ir caminando hasta Carpinchuelo para juntar palma. Es leeejos… a veces perdíamos el día entero: salíamos caminando a las 4 de la mañana, por la orilla de la ruta y llegábamos a las 6. Y yo llevaba bolsa, llevaba piola y dos bolsas cargaditas traía. Y mis hermanas también dos bosas. Y con eso teníamos para dos o tres semanas de trabajo. Y mi papá sabía acompañarnos a nosotras a buscar. Así que nuestro padre ha sido un hombre que nos ha enseñado todo.
Entonces el que ha iniciado esto consejo de cacique weenhayek era mi papá y Montes, que es mi tío. Ellos son los que han iniciado esto. No sé ni qué año… pero muchos años ya.
Cuando mi papá inició a hacer esos trámites yo tenía 22 años más o menos…
Cuando recién inició todo esto mi papá viajaba a Salta. Una mañana que llegó era las 6 de la mañana, yo ya estaba despierta. Y mi mamá abrió la puerta y salieron y escuché que estaba llorando. Y cuando me levanté poquito para escuchar, mi papá le dice: “me ha pasado una cosa terrible. No sé si yo iba a estar aquí con usted, con mis hijas, pero logré escapar. Vino un auto justo en la termina, cuando vino ese auto bajaron dos hombres, el uno me agarró y me dijo usted viene conmigo y cuando me di cuenta tenía un arma. Me levanté subí en ese auto y había dos mujeres más ahí, la otra estaba llorando. Entonces arrancó ese auto y no sé en qué momento ha llegado en una casa con un portó grande, el otro bajó y abrió el portón. Y entonces las mujeres me hacían seña que me escape. Bueno, mi papá doce que cuando abrió la puerta disparó mi papá y la mujer le agarró al otro, entonces le dio tiempo de disparar y entonces calle por calle disparé hasta llegar a la termina y ya estaba saliendo el colectivo”. Y empezaba a llorar mi papa” y ahora qué será de esas mujeres…estarán vivas o muertas, pero gracias a ellas estoy acá y ahora estoy pensando en ellas, en cómo estarán”. Y cuando sentí eso me dolía hasta el alma, porque yo decía por qué tiene que sufrir tanto mi papa y yo soy mujer y no puedo hacer nada para ayudarlo. Me volví a la cama y lloré. Mi mamá le abrazaba a mi papá. Y yo ya después me puse a hacer bromas, para que mi papá se ponga bien y mi mamá… yo era siempre la que hacía más bromas a todos, siempre jodiendo [risas].
Y eso lo que a mí más me dolió cuando este diputado de Santa Victoria habló mal de Pueblo Weenhayek, con tantos viajes que mi papá ha hecho… un día hemos juntado plata para que tenga para almorzar, para tomar té por ahí. Hemos juntado plata a nuestro sudor, hemos trabajando, hicimos mimbre ayudándole, trasnochando… y salíamos a vender los mimbres… Y así siempre hemos hecho…
E: ¿Y su papá Moni empezó con esta lucha… cuando estaban ya en Embarcación?
No… cuando nosotros hemos venido aquí en Tartagal. Ahí empezó.
E: ¿Cómo era en esa época cuando empezó ese reclamo?
- 29 Utilizamos una inicial al azar para no exponer nombres propios.
Él se iba para Salta… estaba M29, que está hoy. Muy jovencito era M cuando se inició todo. Él es que ayudó a mi papá. Pero luego él se alejó porque ya estaba bien pegado de otros del IPPPIS. ¡Una vez de ahí vinieron! Había una época que mi papá iba con reclamo duro en Salta. Y cuando él volvió de ese viaje, hay llegado 2, 3 de la tarde a casa. Y a las 5 o 6 llegaron de allá. Bajaron de su camioneta y dice: “¡Vos no tenés nada que hacer en Salta! No va a haber reconocimiento” Y mi papá: “Eso no podés exigir… no podés exigir en esa forma, porque yo me reconozco como weenhayek. Yo soy hijo de weenhayek y no me podés cuestionar.”
En el [diario] Tribuno ha salido a decir: “Que esa gente tiene que volver a Bolivia, ellos son bolivianos.” Pero ahí en Salta hay muchos kolla y son argentinos.
- 30 Es una ciudad del departamento de Orán, ubicada al noreste de la provincia de Salta, Argentina, a 1 (...)
Hace unos meses hemos hecho con Isaías caminata hasta Salta… ¡y resulta hemos llegado hasta Pichanal30 nomás! ¡Los chicos hemos llevado caminando! Ay cómo se cansaron pobrecitos…Hasta Pichanal porque mandaron alguien para que lleven a los caciques nomás. Y les mintieron… les prometieron que le iban a sacar el reconocimiento pero no, nada. Ahora no sé cómo van a hacer porque ellos querían ir en colectivo. Pero hasta ahora no me han confirmado todavía.
Y en ese parte uno llega a todo esto… duele porque hasta día de hoy nunca hemos recibido buenas noticias, que nos digan: “ya está en marcha todo el reconocimiento”, sino que ahora hasta hay paisanos nuestros que empiezan a poner trabas. Hay veces que uno llega a pensar todo eso. Es un dolor más grande porque uno piensa lo que pasó mi padre. Y ahora nos toca a nosotros y es un sufrimiento total: que mis propios paisanos vienen y nos discriminan de que no podemos ser notroso. Porque nos dicen que somos wichí, pero ¿de qué raza de wichí…? Porque wichí es “gente”, embolsa todo wichí. Wichí hay muchas razas... La raza awuches no vas a entender una sola palabra, es tan distinto todo nuestro idioma. Iogys también tiene otro dialecto. Y en eso es lo que más me duele: por qué tienen que decir tantas cosas… que somos wichí como todo o que no somos de aquí…
A ver, ¿Pueblo Weenhayek desde qué año vienen luchando para que le reconozcan…? Ahora todo de los que han luchado ya no están: ni mi padre, ni mi tío [con tono que denota tristeza]. Cómo quisiera que algún diputado ponga su mano en su corazón y nos apoye… que haiga el reconocimiento. Porque no tenemos el reconocimiento y… a ver, los jóvenes… algunos han alcanzado el estudio pero no puede entrar bilingüe ni ordenanza… ¿por qué? Porque siempre ellos dicen: “bueno, este puesto es de wichí, de chorote, de toba, de chulpi”… pero para el Pueblo Weenhayek… nada.
E: y las escuelas donde van los chicos de las comunidades tienen maestro bilingüe weenhayek?
M: ¡Ninguno! Ninguno hay… todos representar wichí nomás. En las escuelas… mis hijos van en esta escuela. Y hay veces tiene otro dialecto el maestro bilingüe… y mi hijo va a aprender otro cultura…
Y a veces yo me acuerdo de todo lo que pasó mi madre y padre, y lloro y lloro… por todo lo que pasamos, lo que nos sacrificamos, por mi padre, por los viajes.
Pero Isaías me dijo: “No llorés más, un día va a salir todo a la luz… porque aquí cada uno tiene su derecho de identificarse de cada pueblo… de qué pueblo es cada uno…”.
Pero es un tema de tener conocimiento de la cultura de cada uno…
- 31 Se refiere a una familia empresaria local que reclama la propiedad de las tierras de la comunidad Q (...)
También nos trae problema de tema de tierra todo esto, porque no nos reconocen que aquí somos nosotros… y queremos esta tierra que sea de weenhayek…Tenemos relevamiento, tenemos la carpeta técnica pero no sabemos si cuando salga v a decir que somos weenhayek. Y pero ni aun con relevamiento… así no se respeta. Cuando está el relevamiento, la Ley 26.160 dice que no se puede desalojar a la comunidad una vez que fue relevada y ya está la carpeta técnica del INAI. Pero acá esta familia31 hizo que unos hombres vengan a alambrar la mitad de este territorio donde estamos las dos comunidades, desde la ruta y hacia atrás, hacia el cauce del río Tartagal.
Pero bueno, así nosotros seguimos luchando de todo esto…
- 32 Se refiere a la radio La Voz Indígena, ubicada en Tartagal. Isaías, Mónica y Nancy tienen un progra (...)
Y eso es: así como ha dicho aquí Isaías… nosotros estamos agradecidos a las mujeres de la organización de la radio32, que siempre ellos han estado con nosotros todo tiempo. Cuando tenemos lucha, ahí están ellas. Y por eso uno se animó también: de estar ahí en la radio. Porque hay veces uno piensa muchas cosas. Gracias a que siempre están ahí apoyando, enseñando también. Porque hay palabras que tampoco uno no entiende.
Y bueno, ojalá que llegue pronto el reconocimiento. Ese día yo voy a festejar y voy a llamar a los hombres más brujos que hay y voy a hacer iojojo. Voy a hacer danzar hombres grandes, jóvenes, ¡todo! [risas].Vamos a hacer chicha, aloja de algarrobo, va a ser un festejo muy grande. ¡Ese día!