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El gran príncipe de Fez, de Calderón: del autógrafo a la Cuarta parte

Fernando Rodríguez-Gallego
p. 127-155

Resúmenes

Entre las comedias de Calderón de las que se ha conservado un manuscrito autógrafo, El gran príncipe de Fez es la que menos atención ha recibido, en particular desde un punto de vista textual. En el presente artículo se analiza el texto del autógrafo, que presenta dos versiones autoriales, una larga y otra corta, así como las relaciones de este texto con el de la Cuarta parte de Calderón, autorizada por el propio poeta, y con otros tres manuscritos del siglo xvii que no descienden de la edición príncipe. El estudio textual presenta un complejo panorama de hasta tres estadios redaccionales, muestra una vez más de la reescritura permanente del teatro español del Siglo de Oro.

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Notas de la redacción

Article reçu pour publication le 21 janvier 2017; accepté le 25 février 2017

Texto completo

  • 1 Toro y Gisbert, 1918-1919.
  • 2 Toro y Gisbert, 1918, p. 403.
  • 3 Toro y Gisbert, 1918, p. 405.

1Hace ya cien años se preguntaba Miguel de Toro y Gisbert, en una serie de cuatro artículos, si conocemos el texto verdadero de las comedias de Calderón1. Su respuesta era más bien escéptica, en primer lugar porque consideraba que «las ediciones corrientes del tipo Vera Tassis-Apontes-Hartzenbusch son sumamente incorrectas»2, y porque entendía además que las partes publicadas en vida del propio autor «no son superiores a las impresiones fraudulentas que de sus obras hacían sus contempo-ráneos»3. Editar a Calderón exigía, así, acudir a todas las fuentes que tuviésemos a nuestro alcance, incluyendo ediciones sueltas y partes de varios autores.

  • 4 Rodríguez-Gallego, 2015.
  • 5 Diferente es la situación en lo que respecta a los autos sacramentales, pues, gracias al esfuerzo d (...)

2Cien años después, la situación con respecto a los textos de Calderón ha mejorado, pero dista de ser ideal. Colecciones de obras completas publicadas en el siglo xx como las de Aguilar mantuvieron las tendencias editoriales anteriores y no ofrecían ediciones de calidad4. Solo muy recientemente, a partir de los últimos veinte años del siglo xx, la situación empieza a cambiar, y se van publicando diferentes ediciones críticas de obras de Calderón en editoriales como Reichenberger o Iberoamericana/Vervuert, nacidas por entonces, aunque estamos muy lejos aún de poder leer las más de cien comedias conservadas del dramaturgo en ediciones críticas fiables5.

  • 6 Un posible corpus puede verse en Sáez, 2012, p. 282.
  • 7 En la bibliografía se relacionan las ediciones más actuales y fiables de estas comedias; en ellas s (...)
  • 8 La edición de El José de las mujeres debida a Aparicio Maydeu (1999), aunque acompañada de un ampli (...)

3Como es esperable, la situación se agrava en las comedias que hoy en día despiertan menos interés entre la crítica, como sucede con las religiosas6. Entre ellas se encuentran algunos de los títulos mayores de Calderón, como El príncipe constante y La devoción de la cruz, que sí cuentan con rigurosas ediciones críticas, o El mágico prodigioso, de la que existen diferentes ediciones fiables, pero que carece aún de una completa edición crítica que dé cuenta de todos los problemas textuales que presenta esta comedia7. En edición crítica se pueden leer también dos comedias veterotestamentarias (Judas Macabeo y Los cabellos de Absalón), al igual que El purgatorio de san Patricio y La aurora en Copacabana. Las demás, sin embargo, debemos leerlas todavía en colecciones de obras completas8, más o menos cuidadas, a pesar de los presumibles problemas textuales que tienen la mayor parte de ellas, dado que en su día tendieron a contar con una importante difusión. Sirvan a modo de ejemplo las siguientes palabras de José María Viña Liste sobre El José de las mujeres:

  • 9 Viña Liste, 2010, p. xxxi. Lamentablemente, la edición de Viña no es crítica, de acuerdo con los cr (...)

Nuestro manuscrito base [BNE Ms. 16548] representa la rama más próxima y fiel al original, por testimonio del copista; [la Parte 13 de] Escogidas y [la Sexta parte de Calderón editada por] Vera derivan de otra rama distinta, más abreviada e incorrecta o descuidada; en cuanto al manuscrito americano [Hispanic Society of America, ms. B2612], que complementa bien al madrileño para enmendar errores u omisiones, su Jornada Primera, de copista desconocido, parece más relacionada con la rama del nuestro; con la de Escogidas, las otras dos, de copista cercano a Calderón, a quien Paz y Melia pretendió haber identificado y Sánchez Mariana denominó pseudo Matos Fragoso; ambos copistas pudieron haber utilizado antígrafos diferentes. Tampoco es imposible que Vera Tassis se hubiera servido, más que de Escogidas, de un descendiente de ellas, un tanto abreviado. [...] En Escogidas y Vera la comedia tiene 2740 versos (1110 + 893 + 737); resulta un conjunto relativamente breve, como ocurre con los 2826 versos del manuscrito de HSA. Creemos que hay que incluir los incorporados en el texto base, que son 285, todos en la 2.ª jornada, y que equivalen a 10% del total de los que se editan en los otros testimonios [...]9.

  • 10 No son muchos los trabajos que tratan la comedia, aunque sí pueden espigarse algunos, como los de G (...)

4En este pobre panorama llama la atención en particular el caso de El gran príncipe de Fez. La comedia escenifica el proceso de conversión al catolicismo de Muley Mahomet, príncipe de Fez, después de haber sido hecho prisionero por tropas cristianas en 1654. Sin embargo, al margen del atractivo literario que pueda tener la comedia para el público o la crítica actuales10, presenta un elemento de gran interés de cara a su estudio textual, ya que se ha conservado el manuscrito autógrafo, que cuenta con censuras de 1669. Además, tres años después la comedia se incluyó en la Cuarta parte de Calderón, que contó con la participación del propio poeta, a cuyo nombre se concede el privilegio y que firma un muy interesante prólogo en el que rechaza la autoría de diferentes obras que le habían sido atribuidas en varias ediciones en los años anteriores.

  • 11 La edición de Neumeister no pretende ser crítica y no cuenta ni con aparato crítico ni con notas. C (...)

5A estos testimonios, que contaron con la intervención más o menos directa del propio Calderón, cabe sumar la existencia de tres manuscritos, todavía no estudiados. Todos ellos parecen haber sido copiados en el siglo xvii, aunque ninguno cuenta con censuras. En suma, existen al menos seis testimonios con aspecto de ser más relevantes que la edición de Vera Tassis, pero, como ha sido habitual en el caso de Calderón, fue esta la que se convirtió en base de las diferentes ediciones de la comedia que se publicaron hasta la reciente de Sebastian Neumeister11.

  • 12 Así lo indica Simon Kroll en su reciente libro sobre los autógrafos de comedias de Calderón (2017, (...)
  • 13 Greer, 1984.

6De este modo, El gran príncipe de Fez tiene el dudoso honor de ser la única comedia de Calderón de la que se ha conservado un manuscrito autógrafo que no tiene en la actualidad una edición ni crítica ni que al menos haya tenido en cuenta en su elaboración el autógrafo correspondiente12 —como sí sucede en el mencionado caso de El mágico prodigioso—, de tal manera que tampoco se han estudiado sus relaciones con los otros testimonios de la comedia, con la benemérita excepción de las dos páginas que dedica al asunto Margaret Greer en su ya clásico artículo «Calderón, Copyists, and the Problem of Endings»13.

7Así, no otro constituye el objetivo de este artículo: analizar el texto de El gran príncipe de Fez partiendo de sus testimonios fundamentales, que han sido cotejados en detalle. Los tenidos en cuenta, y las siglas que se les atribuyen en este trabajo, son los siguientes:

  • 14 Sobre la colección de la condesa Harrach pueden verse Sullivan, 2003, y Archer, 2012. Agradezco a P (...)

O Manuscrito autógrafo. BNE Res. 100. Con censuras de 1669.
A Calderón de la Barca, Cuarta parte de comedias, Madrid, por José Fernández de Buendía, a costa de Antonio de la Fuente, 1672, pp. 225 (por error, «227»)-282.
B Calderón de la Barca, Cuarta parte de comedias, Madrid, por Bernardo de Hervada, a costa de Juan de Calatayud Montenegro, 1674, fols. 115-163v.
C Calderón de la Barca, Cuarta parte de comedias, ed. Juan de Vera Tassis, Madrid, por Francisco Sanz, 1688, pp. 149-209 (por error, «311»).
M1 Manuscrito BNE Mss. 14933. Sin fecha ni censuras.
M2 Manuscrito BNE Mss. 16433. Sin fecha ni censuras.
M3 Manuscrito que perteneció a la condesa de Harrach, conservado en la biblioteca de Mladá Vožice (República Checa), H10 291914.

El manuscrito autógrafo

  • 15 En las jornadas primera y segunda existe también una numeración autógrafa que parece corresponderse (...)

8El autógrafo es el testimonio más importante de la comedia. Cuenta con 92 folios con numeración moderna a lápiz, de los que 91 son de texto antiguo15 (el fol. 1 es la portada moderna, muy similar a las de otros manuscritos provenientes de la biblioteca del duque de Osuna, como el de El secreto a voces). No se conserva portada autógrafa (compárese con la del mencionado autógrafo de El secreto a voces), ni tampoco dramatis personae o reparto autógrafos. Asimismo, los últimos versos de la comedia, los conservados en los fols. 90-91r, no son de mano de Calderón, razón por la que quizá no exista datación autógrafa, frente a lo que sucede en otros manuscritos calderonianos. Sí se conserva la firma del poeta, pero al final de la segunda jornada, junto a la siguiente fórmula exculpatoria: «Si quid dictum contra fidem et bonos mores quasi non dictum et omnia sub correctione» (fol. 59v).

  • 16 Ambos datos provienen de Kroll, 2017, pp. 27 y 28.

9En todo caso, el manuscrito debe de haber sido compuesto en 1669, o muy poco antes, pues de ese año son las censuras recogidas en sus últimos folios (91v-92r). De acuerdo con esa fecha, el de El gran príncipe de Fez es el autógrafo de comedia de Calderón más tardío de los que se conservan, así como el más extenso que ha llegado hasta nosotros, «con sus impresionantes 90 folios»16.

10Como ya se indicó, y salvo el texto copiado en los fols. 90 y 91r, el manuscrito es enteramente de la mano de Calderón. Se trata de una copia en limpio y existen no pocas carillas sin correcciones ni tachaduras de ningún tipo, como la 3r o la 4v, entre otras. También se encuentran saltos de ojo cometidos por el Calderón copista. Así, por ejemplo, en el fol. 63v escribe Calderón: «y transcendiendo, al singular empleo»; sin embargo, empleo aparecía ya dos versos antes, también en posición de rima: «misterio, de la fee primer empleo». Calderón se da cuenta, tacha empleo y escribe encima trofeo, con lo que el verso queda: «y transcendiendo, al singular trofeo», como se aprecia en la ilustración siguiente:

Ilustración 1: BNE Mss. Res/100, fol. 63v

Ilustración 1: BNE Mss. Res/100, fol. 63v
  • 17 Algo similar sucede en los autógrafos de La desdicha de la voz y El secreto a voces. Pueden verse K (...)

11Sin embargo, y como sucede en otros autógrafos calderonianos de características similares (El secreto a voces, La desdicha de la voz), Calderón siguió trabajando sobre esta copia en limpio, e introdujo diferentes atajos y correcciones. En algunos casos es difícil saber con total certeza si una modificación se debe a que el poeta había copiado mal, o bien a que, durante este proceso de copia, decidió cambiar el texto. Pero sí es indudable que varios de los atajos son suyos, de tal manera que el autógrafo contiene simultáneamente al menos dos versiones: una larga y otra corta17.

12Así, en los fols. 60v-61r pone Calderón en boca de Cide Hamet los siguientes versos:

Si sabes que en ese golfo
corrimos tormenta, en que,
privado el juicio, creyó
Mahomet que a su parecer
navegaba ondas de fuego;
si arrebatado después
sabes que dijo que vía
bello arco de rosicler
y que la paz publicaba
purísima ninfa en él;
si sabes que este, o bien sueño,
o bien aprehensión, o bien
delirio, su corazón
poseyó con tal poder
que no solo a Malta hizo
que diese vuelta el bajel,
sino que a voces en ella
publicando entrase que
de su error desengañado
venía a pedir su ley [...].

13Los versos señalados en cursiva han sido atajados, probablemente por Calderón, pues a él se debe una versión alternativa escrita al margen:

a Malta Mahomet mandó
que diese vuelta el bajel;
si sabes tan bien que en ella

14Además, para que estos nuevos versos encajasen en el texto, Calderón se vio obligado a corregir tanto el verso anterior al atajo como el posterior:

  • 18 Para la transcripción de las correcciones sigo los criterios expuestos por Presotto, 2000, p. 12.

corimos tormenta <-en\y> que
publicando <-entrase\\entro> que
18

15De manera que el pasaje queda como sigue:

si sabes que en ese golfo
corrimos tormenta y que
a Malta Mahomet mandó
que diese vuelta el bajel;
si sabes tan bien que en ella
entró publicando que [...]

Ilustración 2: BNE Mss. Res/100, fols. 60v-61r

Ilustración 2: BNE Mss. Res/100, fols. 60v-61r

Sí,
pues, habiendo sido maestro
suyo, lo que le enseñaste
fue lo que absorto y suspenso
le trujo por tantos días.
¿Por qué piensas que, primero
que al cuerpo, al alma se da,
o ya el castigo, o ya el premio
en otra vida, sino
porque a lo bruto del cuerpo
se le dio por ayo el alma
y corre a su cuenta el riesgo,
bien como a cuenta de quien
tiene la rienda y el freno
del potro que se desboca
por no sofrenarle a tiempo?
Y, pues creciendo mis iras,
pasan tan de estremo a estremo [...].

16Los versos en cursiva han sido de nuevo atajados por Calderón, quien ensaya hasta dos alternativas en el verso anterior para evitar que se perciba el atajo:

<-fue> l<o + e> <-que\trujo> <-absorto y suspenso\le quito el entendimiento>.

Ilustración 3: BNE Mss. Res/100, fol. 70r

Ilustración 3: BNE Mss. Res/100, fol. 70r

17Así, parece que Calderón escribió en primer lugar «fue lo que absorto y suspenso», verso que encaja en la primera versión del pasaje. Sin embargo, a raíz del atajo de los versos posteriores, Calderón corrigió este en «le trujo absorto y suspenso». Insatisfecho aún con este primer cambio, lo tachó también y escribió, ya hacia el margen del folio, «le quitó el entendimiento». El pasaje queda así en:

Sí,
pues, habiendo sido maestro
suyo, lo que le enseñaste
le quitó el entendimiento.
Y, pues creciendo mis iras,
pasan tan de estremo a estremo [...].

  • 19 También los hay que, con seguridad, no son del poeta, pues se acompañan de correcciones de mano dis (...)

18Hay muchos otros atajos en el manuscrito, cuya autoría es con frecuencia difícil de establecer ya que no se incluyen versos alternativos o correcciones que nos permitan deducir si se deben o no a la mano de Calderón19. En todo caso, los introducidos por el poeta, o al menos algunos de ellos, deben de ser ya muy tempranos, pues a ellos alude el censor Francisco de Avellaneda:

Señor, he visto esta comedia del Gran príncipe de Fez, de don Pedro Calderón, y lo que le da que hacer al censura [sic] son muchos discretos reparos a la admiración. Su autor es tan riguroso fiscal de su papel que lo que va atajado de su mano le quita de aplausos a la discreción del auditorio. Este es mi sentir. (fol. 91v, cursiva mía).

19Es decir, el manuscrito, tal y como lo vio Avellaneda, presentaba ya atajos debidos a Calderón, y es el propio censor quien expone que le parecen innecesarios, razón por la que quizá la mayor parte de ellos hayan pasado a la tradición posterior, frente a lo que sucede en la transmisión textual de La desdicha de la voz o El secreto a voces.

La Cuarta parte de comedias

20La comedia llegó a la imprenta en 1672, en la Cuarta parte de comedias de Calderón. La edición contó con la participación del poeta, pues a su nombre está el privilegio, y además incluyó en ella un conocido prólogo en el que lamenta el maltrato que han sufrido sus obras al ser publicadas, así como las numerosas piezas que le fueron atribuidas sin fundamento.

  • 20 Hesse, 1948, p. 236.
  • 21 Hesse, 1948, pp. 211-217. Hesse muestra también cómo B omite diez versos de A en El encanto sin enc (...)
  • 22 Hesse, 1948, p. 236.
  • 23 Cruickshank, 1973, p. 10. Cruickshank, que en estas conclusiones seguía fundamentalmente el citado (...)

21Como se indicó más arriba, de esta Cuarta parte existe una segunda edición dos años posterior. Everett Hesse la comparó con la primera de 1672 y reprodujo y clasificó diferentes variantes entre ambas. Hesse recogió tanto correcciones de B como otros lugares en los que esta introduce un error con relación a A, aunque en su tabla final indica que aquellas, con 137 casos, duplican a estos, con 61, mientras que otros 63 lugares los considera «stylistic»20. En todo caso, destaca el añadido de versos en B: 209 en el texto de Eco y Narciso, 45 en La aurora en Copacabana y 12 en el de El encanto sin encanto21. Así, Hesse concluye que «the second edition of the Cuarta parte represents more closely the text as Calderón wrote it than does the first edition»22. En esta línea abundó años después Cruickshank, subrayando de nuevo los cambios y añadidos introducidos en el texto de B, en particular en Eco y Narciso, por lo que concluía: «While it is possible that these extensive revisions are not Calderón’s, it seems very probable that they are»23.

  • 24 Neumeister, 2010, pp. xvi-xvii.
  • 25 Manjarrez, 2007. Montarnal y Vitse (1968), sin embargo, entienden que se debe preferir el texto del (...)
  • 26 Suárez y Manjarrez, 2008, p. 327.

22De este modo, la segunda edición comenzó a gozar de un importante prestigio, quizá un tanto acrítico. Así, como se señaló arriba, es la que sigue Sebastian Neumeister en la suya de las comedias de la Cuarta parte para la Biblioteca Castro24, anteponiéndola incluso a testimonios como el autógrafo de El gran príncipe de Fez. También Manjarrez sostiene que debe ser el texto de 1674 el que se siga en una edición crítica de El conde Lucanor25, al igual que Suárez y Manjarrez en su artículo sobre el conjunto de la Cuarta parte, aunque indican asimismo cómo en la edición de 1674 se incluyen nuevos errores26.

  • 27 De acuerdo con Engling, «the final product of H [= B] is a version which is in many ways inferior t (...)
  • 28 Iglesias Feijoo y Ulla Lorenzo, 2011, pp. 31-37.

23Sin embargo, ya Engling, en su edición de La aurora en Copabacana, alertaba de cómo el texto de B introducía numerosos errores sobre el de A27. En esta línea, Iglesias Feijoo y Ulla Lorenzo señalaron que, en lo que respecta a El Faetonte, el texto de la segunda edición no parecía haber manejado otras fuentes que el de la primera, sobre el que se limitaba a incluir errores y alguna aislada enmienda, de tal manera que en una edición habría de preferirse el de 167228.

24Algo similar puede decirse con respecto a nuestra comedia, pues las variantes permiten comprobar que B se limitó a seguir el texto de A, sobre el que añade errores o variantes leves, y en muy pocas ocasiones alguna enmienda atendible, aunque siempre ope ingenii, pues no coincide con otros testimonios. La estrecha dependencia de B con respecto a A se aprecia en los siguientes errores comunes de ambos, una errata en el primer caso, reproducida mecánicamente en B, y dos lagunas de un verso en los dos siguientes:

1

O

No sea
tan atrás [...]
(fol. 37r)

Que el bajel
y la gente que venía
de mar en él con la gente
de toda vuestra familia
ajustado queda en…
(fol. 55v)

por haberme dado
la muerte del rey poder
para que en su ausencia pueda
ser yo la que la conceda
(fol. 67r)

AB

No sea
tran atrás [...]
(p. 248b; fol. 126r.a)

Que el bajel
y la gente que venía
[...]
de toda vuestra familia
ajustado queda en…
(p. 261a; fol. 132v.b)

por haberme dado
[...]
para que en su ausencia pueda
ser yo la que la conceda
(p. 268a; fol. 136r.b)

25En el siguiente ejemplo B sí detecta la laguna de A, y la corrige ope ingenii:

2

O

que mé criado suyo ser
a quien sacar de viliano,
y, pues palaciego hacer
antes y haber rescatado
de no ir con Torín después,
ditamen suyo seguir,
(fol. 61v)

A

que mé criado suyo ser
a quien sacar de viliano,
[...]
antes y haber rescatado
de no ir con Torín después,
ditamen suyo seguir,
(p. 264b)

B

que mé criado suyo ser
a quien sacar de viliano,
(como tú, señor, saber)
antes y haber rescatado
de no ir con Torín después,
ditamen suyo seguir,
(fol. 134v.a)

26Los ejemplos citados nos permiten también apreciar que C, la edición de Vera Tassis, deriva de B, con los cambios habituales que introducía el que se proclamaba «mayor amigo» de Calderón. Así, en los casos de omisiones comunes de A y B (tabla 1), Vera se inventa un verso para paliar la laguna: «en él se apresta y el canje» (p. 187a), en el primer caso, y «el rey, mi hijo, poder» (p. 194b), en el segundo, con lo que Vera, en uno de sus alardes de virtuosismo, incluso recupera la palabra en posición de rima. La dependencia en concreto de B nos la muestra la coincidencia de Vera con el verso inventado por B para paliar la laguna de A que se recoge en la segunda tabla, aunque Vera introduce una leve variante, sonior en lugar de señor (p. 190b), para ajustarse mejor al habla del moro Alcuzcuz, que es quien pronuncia esos versos.

  • 29 Sobre los usos editoriales de Vera Tassis puede verse el panorama de Rodríguez-Gallego, 2013.

27Aunque está fuera de los objetivos de este artículo detenerse en la labor de Vera con respecto a esta comedia29, sí puede ofrecerse el siguiente ejemplo de su intervencionismo, que también incide en su dependencia con respecto a B:

3

O

pues el haberme invocado
basta para que consigas
saber que María y su hijo
son los que al feudo se libran:
(fol. 59r)

A

pues el haberme invocado
basta para que consigas
que Cristo y María
los que del feudo se libran:
(p. 263b)

B

pues el haberme invocado
basta para que consigas
que Cristo y María son
los que del feudo se libran:
(fol. 134r.a)

C

pues el haberme invocado
basta para que consigas
librarte de esa tormenta
y saber con fe más viva

que Cristo y María son
los que del feudo se libran:
(p. 189a.b)

28Como puede observarse, el verso «saber que María y su hijo», de O, se corrompe en A, donde es hipométrico y queda el pasaje sin sentido, al perderse tanto el verbo saber como son, en el verso siguiente. En B se intenta arreglar el problema y se añade el verbo son, que recupera el octosílabo, pero no acaba de encajar sintácticamente, pues depende, como complemento directo, del verbo consigas. Vera advierte esta sintaxis defectuosa y decide nada menos que añadir dos versos para darle sentido al pasaje. En su esfuerzo recupera el verbo saber, presente en O y cuya pérdida había ocasionado los problemas más graves de A y B, pero los dos versos nuevos alejan su texto en exceso del original calderoniano.

29En resumidas cuentas, la única edición de la Cuarta parte que tiene valor para nuestros propósitos es la primera, A, por lo que solo nos referiremos a ella en las páginas que siguen. Descartamos, pues, tanto B como C como textos descripti.

La relación entre O y A

  • 30 Hay alguna excepción. Así, cuatro versos que añade Calderón en el margen en el fol. 45r no pasaron (...)

30Lo primero que debe destacarse de la relación entre O y A es que a la imprenta llegó la versión larga de la comedia presente en el autógrafo. Así, ni los atajos debidos a Calderón, algunos de ellos con versos alternativos, ni los introducidos por otras manos fueron respetados30, situación que contrasta con la de La desdicha de la voz o El secreto a voces, en las que los versos atajados por Calderón solo han sobrevivido en los manuscritos autógrafos, pues en las respectivas ediciones principes se publicó la versión corta en ambos casos. Como se indicó, quizá la advertencia del censor Avellaneda, lamentando la inoportunidad de los atajos introducidos por el poeta, haya sido la causa de que se decidiese mantener esos pasajes en testimonios posteriores (como veremos, también en la tradición manuscrita se conservó la versión larga).

31La diferencia más importante entre O y A fue puesta de relieve por Greer en su artículo mencionado: la presencia de una larga secuencia en A omitida en O. Muy cerca del final de la comedia, el Mal Genio conversa con el Buen Genio y le dice que, gracias a sus ciencias, puede prever cómo Muley Mahomet morirá pronto y no podrá alcanzar la gloria del martirio. El Buen Genio le responde que, muy al contrario, ya goza de ese premio, «supuesto / que, si no mártir por sangre, / es mártir por el afecto». A partir de estos versos, comunes a ambas ramas, se introduce una importante divergencia entre las dos. En O nos encontramos veinticinco versos (fol. 90) ocupados sobre todo por una intervención del príncipe, contento porque, aunque no obtenga la corona del martirio, sí conseguirá morir en los umbrales de la virgen, a lo que siguen sendas breves intervenciones de ambos genios.

32En A, sin embargo, en lugar de estos veinticinco versos encontramos cuarenta y seis de gran complejidad escénica (pp. 281b-282a). El Mal Genio se sorprende de que se pueda ser «mártir por el afecto», y pide al Buen Genio que le dé un ejemplo. Y este corresponde con uno extraído de la Biblia, que se escenificará en escena, introducido por la siguiente acotación: «Suben los dos [genios] juntos en dos elevaciones de dos canales y, en estando arriba, se apartan en dos bofetones y se ve un monte. Después, cuando lo dicen los versos, se abre el monte y se ve en él Abrahán y Isaac en el sacrificio y a su tiempo baja el ángel» (p. 281a).

33En efecto, se representa en escena el momento en que Abraham, siguiendo las instrucciones de Dios, se dispone a sacrificar a su hijo Isaac, hasta que la aparición de un ángel lo impide. Sin embargo, y como dicen juntos padre e hijo, «aunque no vierta su sangre / Isaac, sacrificio es vuestro», lo que convence al Mal Genio: «aunque a mi pesar, confieso / que mártir sin sangre puede / ser mártir por el afecto» (p. 282a).

  • 31 Calderón de la Barca, El gran príncipe de Fez, ed. Neumeister, pp. 611-616.

34El pasaje recuerda a la escenografía propia de los autos sacramentales, con un monte que se abre, a lo que se suman las espectaculares subidas y bajadas de los genios y del ángel. Enlaza, además, con otros lugares de la comedia, en particular el de la segunda jornada en el que, al leer el príncipe un pasaje de la Vida de san Ignacio de Loyola, el propio san Ignacio y un morisco salen a escena a representar lo que el príncipe va leyendo31.

  • 32 Greer, 1984, p. 75. Ver también Ulla Lorenzo, 2011.

35La complejidad de esta escena sacrificial y la sencillez del pasaje alternativo de la otra versión invitan a pensar que este es posterior, y que sería una manera de intentar evitar las dificultades escenográficas de esa escena. Pero la versión compleja es la de A, cronológicamente posterior a la del autógrafo. El problema es solo aparente, pues, como ya notó Greer, la versión simplificada aparece en el folio y medio del autógrafo no debido a la mano de Calderón, sino a la de otro copista. Así, resulta plausible pensar que los folios 90 y 91, no autógrafos, están sustituyendo a los copiados por Calderón, en los que debía de incluirse esa escena. Quizá por iniciativa de un autor de comedias, y quizá con el consentimiento del propio poeta, esa escena se alteró y se simplificó, e incluso fue sustituida en el autógrafo, situación similar a la del simplificado final de El mayor encanto, amor presente en el ms. 21264 de la BNE que la propia Greer estudia32, aunque en el caso de este manuscrito se da la situación inversa: el final original es trasladado por un copista, el conocido como pseudo Matos Fragoso, mientras que el simplificado es de puño y letra de Calderón, posiblemente respondiendo a la petición de algún autor de comedias que debía de carecer de los medios para representar el desenlace original en todo su esplendor.

  • 33 Las tres citas en Greer, 1984, p. 78.

36Algo similar debió de acontecer con El gran príncipe. De acuerdo con Greer, «Perhaps the autor de comedias requested a rewrite to cut this spectacular but difficult-to-stage scene», aunque «It is also possible that the rewrite resulted from censorial objections —or the fear of such objections— to the extravagance of the Abraham-Isaac scene». En todo caso, de lo que no parece haber dudas es de la autoría calderoniana de este final: «the dramatic Abraham-Isaac scene could hardly have come from a lesser pen than that of Calderón, and the play would surely be the poorer for the loss of it»33.

  • 34 Sin embargo, la noticia de representación más antigua que se ha conservado es de 1670 (ver la entra (...)

37Si aceptamos que la escena de Abraham-Isaac salió de la pluma de Calderón y que es anterior a la de O, se nos presentan otros interrogantes. Así, dado que los folios 90-91 de O parecen sustituir a otros autógrafos de Calderón, y dado que las censuras se inician en el verso del folio 91, es seguro que la versión que leyeron censor y fiscal fue la simplificada, la misma que ha llegado a nosotros. Por ello, cabe preguntarse si El gran príncipe, al menos en su versión enteramente autógrafa, puede haber sido anterior a las fechas de septiembre de 1669 que figuran en las censuras, teniendo en cuenta que estas se encuentran en los folios que podemos llamar nuevos34. Además, el hecho de que la escena Abraham-Isaac haya llegado a A, así como a M2, según veremos, parece indicio de que debió de copiarse en algún momento anterior a que se remodelase el final en O, y de ahí habría pasado a esos otros testimonios, a no ser que creamos en alguna intervención posterior de Calderón para recuperar la escena.

  • 35 Sobre la conocida afición calderoniana a la reescritura puede verse el panorama de Rodríguez-Galleg (...)

38Conviene, pues, analizar también qué otras diferencias existen entre A y O, por si estuviésemos ante un nuevo caso de reescritura35 o por si, al contrario, las alteraciones pudiesen explicarse de manera más mecánica, al margen de una posible intervención de Calderón. Como ya se indicó, a A pasó la versión larga contenida en el autógrafo, y sobre ella se introdujeron diferentes errores y omisiones, algunos ya señalados, aunque no son las únicas diferencias. Así, en A, además de la mencionada escena de Abraham-Isaac, encontramos otros versos no presentes en O, como los siguientes:

4

Solo de quien no me acuerdo,
¡ay, hermosa Zara mía!,
es de ti, que el que se acuerda,
ya supone que se olvida,
y en mí es imposible, que eres
de mis ansias un enigma
que, sincopándolas todas,
tan todas juntas las cifras
que, dando cuerpo a la idea
y sombra a la fantasía,
no hay parte en que no te encuentre,
cuerpo y sombra de ti misma.

¡Oh, qué bien, ay, dulce esposa,
me dijiste a la partida [...].
(p. 254)

39Los versos señalados en cursiva están en A, pero no en O, aunque en el manuscrito hay un pequeño elemento sospechoso. Así, en el inicio del verso «¡Oh, qué bien, ay, dulce esposa!» introdujo Calderón una corrección en O, claramente in itinere: <-y en/o>:

Ilustración 4: BNE Mss. Res/100, fol. 43v

Ilustración 4: BNE Mss. Res/100, fol. 43v
  • 36 Un caso en cierto modo similar se encuentra en un verso posterior, «se desguarneció. Allá arriba», (...)

40Como puede observarse, se tacha el inicio de los versos que sí están en A («y en mí es imposible...»). ¿Se trata de una casualidad?36 ¿Estarían esos versos en el borrador que Calderón estaba siguiendo, pero decidió no copiarlos en limpio aunque más tarde los recuperó? ¿Se copiarían desde algún testimonio anterior al autógrafo?

41Más adelante encontramos un caso similar, aunque los versos añadidos no son tantos. Así, donde O lee:

5

Decir el otro: «¿Que mé
sofrir tal soperchería?»,
con que amigos de uno y otro
de su medio moro tiran.
(fols. 53v-54r)

42se lee en A:

Decir el otro: «¿Que mé
sofrir tal soperchería?»,
conque de parte unos de uno
y otros de otro, repetida
la pendencia, unos y otros

de su medio moro tiran.
(p. 260a)

43Puede observarse que, por un verso de O, existen tres en A, aunque la información no varía sustancialmente. De hecho, dada la reiteración de unos de uno y unos y otros, podría pensarse que la versión breve, la de O, nace de un error de copia, pero la de A es posterior. Da de nuevo una cierta impresión de que A se remonta a algún texto incluso anterior a O.

44Una situación parecida la hallamos más adelante. Donde en O se lee:

6

creció a manía tan grande
—después que del cautiverio
dio el rescate— que creyó
navegar ondas de fuego
(fol. 69v)

45El pasaje se amplía en A:

creció a manía tan grande
que con el susto o el riesgo
de una tormenta llegó
–después que del cautiverio
dejó pagado el rescate–
a tan declarado estremo
de locura que creyó
navegar ondas de fuego
(p. 269b)

46Otra vez parece ser la de A una primera versión que se quiere recortar en O, lo que explicaría la supresión de cuatro versos y las modificaciones introducidas en otro para que no se perciba el recorte. Y otra vez tenemos también una corrección en O que deja adivinar la lectura de A, justo en un verso que está a continuación de unos añadidos de A, «después que del cautiverio»: <-que/despues que> <-el/del>. Calderón comenzó copiando que, palabra inicial del verso «que con el susto o el riesgo», que está en A a continuación de «creció a manía tan grande». En este caso no se trata de una corrección muy significativa, pues Calderón podría haberse confundido simplemente al copiar después que y empezar por que, pero en todo caso es una coincidencia similar a la de otros lugares apuntados con anterioridad.

47Podemos, por último, aducir un pasaje en el que, por un lado, existen en O versos no presentes en A y, por otro, versos en A que no están en O:

7

O

Sí,
pues, habiendo sido maestro
suyo, lo que le enseñaste
fue lo que absorto y suspenso
le trujo por tantos días.

¿Por qué piensas que, primero
que al cuerpo, al alma se da,
o ya el castigo o ya el premio
en otra vida, sino
porque a lo bruto del cuerpo
se le dio por ayo el alma
y corre a su cuenta el riesgo,
bien como a cuenta de quien
tiene la rienda y el freno
del potro que se desboca
por no sofrenarle a tiempo?
Y, pues creciendo mis iras,
pasan tan de estremo a estremo
que lo que hasta aquí fue amor
ya será aborrecimiento,
no pudiendo
en él vengar
la ira,
el furor, el despecho
de un nuevo spíritu que
reviste en mí algún mal genio
me vengaré en ti.
(fol. 70r.v)

A

Sí,
pues, habiendo sido maestro
suyo, lo que le enseñaste
le trujo absorto, suspenso
y atónito tantos días
hasta dar en el despeño
de tan ciego precipicio.
Bien digo, que en ti resulta
la causa de tal efecto.






Y pues creciendo
rencores
de un momento a otro momento
y de un instante a otro instante,
pasan tan de estremo a estremo
que lo que hasta aquí fue amor
desde aquí aborrecimiento
es, no pudiendo vengar
la ira
en él y el despecho
de un nuevo espíritu que
se ha revestido en mi pecho
me vengaré en ti.
(p. 270a)

  • 37 El añadido de A no fue particularmente cuidadoso, ya que, tal y como queda el pasaje, hay dos verso (...)

48La diferencia más llamativa la constituyen los versos «¿Por qué piensas que primero ... por no sofrenarle a tiempo», de O, que no cuentan con equivalente alguno en A. Estos versos han sido atajados en O, lo que quizá esté en el origen de la divergencia. El verso de A «le trujo absorto y suspenso» aparece también en O, como corrección de «fue lo que absorto y suspenso», corrección introducida para que no se aprecie el atajo. Curiosamente, en O Calderón aún introdujo una tercera versión, «le quitó el entendimiento», aunque la que pasó a A fue la segunda. Por su parte, en A hay cuatro versos sin equivalente en O: «hasta dar en el despeño... la causa de tal efecto»37.

49A partir de «y, pues creciendo...» los pasajes se asemejan más. En A aparecen otros dos versos sin equivalente en O, pero los demás, o bien reproducen los de O, o bien incluyen variantes, aunque se mantienen, por así decir, reconocibles. En todo caso, de nuevo resulta difícil explicar el origen de estas variantes y de los versos nuevos presentes en A.

50En lo visto hasta ahora nos encontramos con que A mantiene en líneas generales la versión larga de O e introduce algunos errores y omisiones. Al tiempo, contiene una escena protagonizada por Abraham e Isaac que no aparece en O, aunque el pasaje alternativo del autógrafo se incluye justo en el folio y medio final, que no es de mano de Calderón. Así, probablemente estuviese en la versión original y se suprimiese en O tal vez por dificultades escénicas, si no por censura. En otros lugares existen en A versos no presentes en O, de no mucha envergadura, pero que sí dan la impresión de ser originales y no añadidos. En suma, parece que, de alguna manera, A conserva algunos rasgos de una versión anterior incluso a O.

Los otros tres manuscritos

51El panorama textual se complica más si acudimos a los otros tres manuscritos conservados. Ninguno de los tres está fechado, ni cuenta con licencias u otros elementos que nos permitan situarlos aproximadamente en algún momento. Tanto M2 como M3 son copias en limpio, sin atajos ni correcciones que hagan pensar en un uso teatral de ninguno de ellos. Es posible que M3 fuese encargado por la condesa de Harrach, su propietaria, para su biblioteca personal, o que lo hubiese recibido como regalo.

52En el caso de M2 se encuentran en ocasiones extrañas anotaciones marginales, que parecen corresponderse con gastos diversos. Así, en el fol. 11 se apunta que «recibí» diferentes cantidades (¿raciones?, ¿reales?) de azúcar, hígado, berza... Anotaciones similares hay en el fol. 25, y en especial en el verso del 29, al final de la primera jornada, con abundantes cuentas de todo tipo. ¿Serán anotaciones de gastos de algún autor de comedias? ¿Serán de algún propietario poco «respetuoso» del manuscrito que en un momento dado no tuvo dónde anotar sus gastos?

53M1 sí parece haber pasado por alguna compañía teatral, pues varios pasajes están atajados (normalmente en coincidencia con O), y existen diferentes síes y noes en los márgenes que indican qué versos debían o no ser recitados. Lamentablemente, el manuscrito carece de licencias o de otras anotaciones que puedan permitir deducir qué compañía lo empleó o en qué fechas.

54En todo caso, los tres parecen antiguos, impresión en la que incide el estudio de sus textos, pues ninguno de ellos desciende de ediciones impresas, como tiende a suceder con manuscritos tardíos. El que menos nos interesa ahora es M1, a pesar de ser el más completo de los tres. Su texto se remonta directamente al de O, al que sigue en detalle, también en los dos folios finales no autógrafos. La fidelidad con respecto a su fuente es tal que, en aquellos casos en los que Calderón atajó unos versos y escribió una versión alternativa, en M1 se copian ambos pasajes en la columna central, lo que hace que en estos casos el sentido se resienta, a no ser que no se tengan en cuenta los versos atajados (en M1, en estos casos, se suelen atajar los mismos versos que en O).

55Más interesantes son tanto M2 como M3, manuscritos que, al igual que A, presentan el texto «largo» de O, es decir, no respetan los atajos ni las versiones alternativas escritas por Calderón. De todos modos, es complicado filiarlos con exactitud, pues en ocasiones leen con O, en ocasiones con A, y otras veces presentan lecturas singulares. Pero sí se puede afirmar con certeza que M2, M3 y A se remontan a un ascendente común, aunque son testimonios independientes, pues los tres cuentan con lagunas no presentes en O. Así, da la impresión, en particular en lo que se refiere a M2 y M3, de que, aunque descienden en última instancia de un texto antiguo, anterior incluso a A, debe de haber diferentes copias intermedias que expliquen sus lagunas y las diferentes maneras posibles de combinarse.

56La ascendencia común de los tres testimonios se comprueba por medio de diferentes errores comunes, como los siguientes:

  • 38 El manuscrito M3 carece de numeración; solo indico, por ello, la página correspondiente de A y el f (...)

8

O

Alcuzcuz
Nada vemos
sino solo que
deliras
o sueñas
.

Príncipe
¿Qué es lo que quieres
de mí, beldad peregrina?
(fol. 59r)

***

ahora con más causa,
debes lidiar, pues es más
lustre, más honor, más fama,
que hasta aquí por el blasón,
desde aquí por la venganza?
(fol. 22v)

***

¿Qué hiciera yo para que
tan rebelde, tan prolija
esta villana potencia
no a todas
horas me siga?
(fol. 44r)

***

Sí hará, que nadie apellida
su
favor que no la halle
piadosamente benigna
(fol. 58v)

AM2M3

Cide
Nada vemos
sino solo que
retira
sus sañas el mar.

Príncipe
¿Qué es lo que quieres
de mí, beldad peregrina?
(p. 263a; fol. 58r)
38

***

ahora con más causa,
debes lidiar, pues es más
lustre, más honor, más fama,
hasta aquí por el blasón,
desde aquí por la venganza?
(p. 239a; fol. 24r)

***

¿Qué hiciera yo para que
tan rebelde, tan prolija
esta villana potencia
no a todas me siga?
(p. 254b; fol. 44v)

***

Sí hará, que nadie apellida
su
piedad que no la halle
piadosamente benigna
(p. 263a; fol. 58v)

57En el primer ejemplo, la lectura de A, M2 y M3 crea un verso hipermétrico: «sus sañas el mar. ¿Qué es lo que quieres», que fue corregido por C en: «sus sañas el mar. ¿Qué quieres» (p. 189a). En el segundo ejemplo coinciden AM2M3 en suprimir erróneamente el que que introduce el segundo término de comparación. En el tercero es un horas el que se omite, también por error. El cuarto ejemplo es más discutible, pero el paso de favor a piedad parece un nuevo error común por contaminación del adverbio piadosamente, del verso siguiente.

58Otro error común puede apreciarse en el siguiente pasaje:

9

O

que ya que ha de morir, muera
desesperado, mirando
en fantásticas ideas
que sabrán fingir mis magias
lo que en Fez pasa en su ausencia.
(fol. 79v)

M3

que ya que ha de morir, muera
desesperado, mirando
[...]
que sabrán fingir mis magias
lo que en Fez pasa en su ausencia.

AM2

que ya que ha de morir, muera
desesperado, mirando
[...]
[...]
lo que en Fez pasa en su ausencia.
(p. 275b; fol. 79v)

  • 39 En A, además, se mantiene la referencia a la magia a través de la modificación de un verso posterio (...)

59En este caso coinciden A, M2 y M3 en la supresión del verso «en fantásticas ideas», omisión que debe de remontarse a su ascendente común. En M3 se estropea así la métrica del romance, pues quedan dos versos sueltos seguidos. Sin embargo, tanto en A como en M2 se suprime a su vez el verso «que sabrán fingir mis magias», de tal manera que al menos la métrica no se resiente39.

60La coincidencia de los tres testimonios se aprecia también en los pasajes recogidos más arriba en las tablas 5 y 6, pues en ellos ambos manuscritos coinciden con A frente a O, de tal modo que puede suponerse que su lectura, con versos no presentes en O, se remonta ya a su antecedente común.

61Sin embargo, no siempre estos tres testimonios leen juntos. Así, M2 y M3 presentan, a su vez, algunos errores y lagunas frente a O y A que parecen indicar que se remontan a algún subarquetipo, como sucede en los siguientes pasajes:

  • 40 su maestro O : el maestro A
  • 41 Lee O : Lee en el libro A
  • 42 divino O : a divino A
  • 43 sus O : los A
  • 44 la que O : quien A
  • 45 la M3 : om. M2

10

OA

me dé el lauro, conociendo
que en la ley fuera, a no ser
yo su príncipe, su maestro
40.
(Cide Hamet lo diga, pues
lo es y cada día le venzo).
Lee41.
«Del imperio de Satán
—dice— solamente fueron [...]
(fol. 4r; p. 226a.b)

***

En llegando a esta razón
de que haya de dar, supuesto
que como divino
42 pueda
romper a Satán sus
43 fueros
y como humano gozar
el triunfo del rompimiento,
divino a un tiempo y humano,
tan rendido me confieso [...]
(fol. 5v; p. 227a)

***

[Príncipe]
Mas ¿cómo me ha de hacer daño
la que
44 es de todos remedio?

Cide
¡Qué asombro!

Turín
¡Qué horror!

Príncipe
Y más
a la vista de su templo
(fol. 87a; p. 279b)

M2M3

me dé el lauro, conociendo
que en la ley fuera, a no ser
yo su príncipe, su maestro.
[...]
[...]
Lee en el libro.
«Del imperio de Satán
—dice— solamente fueron [...]
(fol. 4v)

***

En llegando a esta razón
de que haya de dar supuesto
[...]
[...]
[...]
[...]
divino a un tiempo y humano,
tan rendido me confieso [...]
(fol. 6r)

***

[Príncipe]
Mas ¿cómo me ha de hacer daño
quien es de todos remedio?
Y más a la45 vista de su templo
(fol. 86r)


62Pero en otros casos son M2 y/o M3 los que leen con O frente A. Así, en las lagunas de A recogidas en las tablas 1 y 2, los dos manuscritos leen con O, lo que evidencia que no pueden descender de A y que son, por tanto, independientes.

63La casuística puede complicarse más: los versos de A no presentes en O que se recogen en la tabla 4 están también presentes en M2, pero no en M3, que coincide ahí con O. Más complejo aún es el caso de la tabla 7. En ella, coincide esta vez M3 con A en la omisión de los versos «¿Por qué piensas que primero ... por no sofrenarle a tiempo?», presentes en O y ahora también en M2. Pero inmediatamente a continuación M2 coincide con A, frente a O y M3, en el añadido de los versos «hasta dar en el despeño / de tan ciego precipicio», y seguidamente son M2 y M3 los que leen juntos con respecto tanto a A (con la que sí coinciden en la adición de unos versos) como a O:

11

O

Y, pues creciendo mis iras,
pasan tan de estremo a estremo
(fol. 70r)

A

Bien digo, que en ti resulta
la causa de tal efecto.
Y pues creciendo rencores
de un momento a otro momento
y de un instante a otro instante
,
pasan tan de estremo a estremo
(p. 270a)

M2M3

y pues que resulta en ti
la causa de tanto efecto
y, creciendo mis rencores
de un momento a otro momento,
y de un instante a otro instante,
pasan tan de estremo a estremo
(fol. 70r)

64En otras ocasiones podría acaso reconstruirse un orden en el sentido de las variantes. Así sucede en estos versos:

  • 46 a A : om. M3
  • 47 nuestra M3 : muestra A

12

O

Maestr.
Siga a su salva la nuestra,
y a recebillos al muelle
bajemos.

Unos
¡Al muelle!

Otros
¡A tierra!
(fol. 29r.v)

M2

Maestr.
Siga a su salva la nuestra,
y a recibillos al muelle
[...]

Unos

¡Al muelle!

Otros

¡A tierra!
(fol. 30v)

AM3

Maestr.
Siga a
46 su salva la nuestra,47
y a recibillos al muelle
salgamos.

Unos
¡Al muelle!

Otros
¡A tierra!
(p. 242b)

  • 48 Más rebuscado parece pensar que el antecedente común leía ya salgamos, verbo que se perdió en M2. A (...)

65Aquí, la variante entre O, por un lado (bajemos), y AM3, por otro (salgamos), parece que podría explicarse a través de la de M2: tal vez el verbo bajemos se perdió en algún momento (¿acaso en el antecedente común?), laguna que fue solventada mediante el verbo salgamos, que pasó tanto a A como a M348.

66Un caso similar lo encontramos en este pasaje:

13

O

a mi padre y a mi hijo
consuéleles tu prudencia.
Diles cómo quedo
bueno
y que… Pero la terneza
con las memorias de Zara
(fol. 33v)

AM3

a mi padre y a mi hijo
consuéleles tu prudencia.
Diles cómo quedo
bueno y que la terneza
con las memorias de Zara
(p. 246a)

M2

a mi padre y a mi hijo
consuéleles tu prudencia.
Diles cómo quedo
vivo
bueno y que… Pero la terneza
con las memorias de Zara
(fol. 34v)

67Aquí A y M3 presentan un error común, pues omiten bueno en el tercer verso del pasaje, que queda hipométrico. El bueno pasa al verso siguiente, que en estos testimonios también es hipométrico, pues se suprime un Pero presente en O. En M2 se soluciona la hipometría del verso anterior a través de la inclusión del adjetivo vivo. Pero parece una enmienda a todas luces ope ingenii, en parte por no coincidir con O, y en parte porque no resulta muy afortunada, ya que rima en asonante con hijo, a pesar de ser versos impares de un romance. Da la impresión, pues, de que en M2, o en algún testimonio anterior, se quiso corregir esa hipometría, que venía probablemente del antecedente común. En M2, sin embargo, no se detectó la fuerte hipermetría del verso siguiente, pues se mantiene la lectura de O, pero con el añadido del bueno del verso anterior: habría bastado con volver a poner bueno en su sitio para que ambos versos fuesen de nuevo correctos. La hipermetría de M2 en este verso da la impresión de haber sido la presente en el antecedente común, que en este caso se intentó corregir en la rama de AM2 a través de la supresión de Pero, también con poco éxito, pues la hipermetría se convirtió en hipometría.

68En otros pasajes se puede apreciar asimismo una cierta evolución en las variantes. Así sucede en el siguiente:

14

O

¿Yo había
de interceder por un hombre
de tu género de vida?
Antes le daré las gracias
de que te eche y te despida
de su casa. (fol. 55v)

M2

¿Yo había
de interceder por un hombre
de tu género de vida?
Antes le daré las gracias
de que te aleje y te despida
de su casa. (fol. 55r.v)

M3

¿Yo había
de interceder por un hombre
de tal género de vida?
Antes le daré las gracias
de que te arroje y despida
de su casa.

A

¿Yo había
de interceder por un hombre
sin ley y de mala vida?
Antes le daré las gracias
porque os arroje y despida
de su casa. (p. 261a)

69En este caso tenemos dos variantes. En la primera, la del tercer verso, M2 coincide con O; M3 introduce una leve variante —aunque significativa, pues suprime el tuteo— y A se aleja ya más. En la segunda variante, M2 cambia el verbo de O, pero mantiene el resto del verso igual; en M3 se incluye un tercer verbo, y se suprime el segundo te, mientras que en A de nuevo se introducen más modificaciones: se mantiene el verbo de M3 pero se cambia la conjunción, así como el pronombre, que se transforma en os, de manera que el tuteo explícito de O y M2 (tu género de vida, te eche/aleje y te despida) se transforma en voseo en A, con el paso intermedio de M3. Difícil resulta saber si son modificaciones conscientes —acaso variantes de autor—, o bien se deben a algún tipo de error de un testimonio anterior.

70Si atendemos ahora a la importante escena de Abraham-Isaac, observamos que, junto con A, también se conserva en M2. En M3, sin embargo, se ha perdido, pero su texto tampoco coincide con el de O, sino que presenta una serie de versos nuevos, que recuerdan vagamente a algunos de O, así como otros que coinciden con M2 y A:

  • 49 Si O : om. M1
  • 50 consiga O : cosiga (sic) M1
  • 51 se da ni lugar A : se da lugar M2
  • 52 ve A : ven M2

15

O

Buen Genio
¿Cómo puede no gozarle
si ya le goza, supuesto
que si no mártir por sangre,
es mártir por el afecto?
Y, pues el afecto basta
a darle el merecimiento,
ya que no el laurel, advierte
cómo a las puertas del templo
y a las plantas de María
llega en alta voz diciendo:

Príncipe
¡Vitoria, vitoria por el Buen Genio!
Sale.
Si
49 a mi buen genio debí
el buen consejo, viniendo
a tomar, oh, virgen madre,
en vuestros umbrales puerto,
cuando en ellos no consiga
50
por reservados secretos
la corona del martirio,
conseguiré por lo menos
el que, perdiendo la vida
en demanda de este afecto,
verá el mundo que morí
en el más imperial templo,
pues buen consejo tomé
a vista del buen consejo.

Buen Genio
No cesarán, aunque él muera,
los prodigiosos sucesos
de su vida.

Mal Genio
¿Qué prodigios
ni qué...?

Religión
Eso
me tocará a mí el decirlo.
(fol. 90r.v)

AM2

Buen Genio
¿Cómo puede no gozarle
si ya le goza, supuesto
que si no es mártir por sangre,
es mártir por el afecto?

Mal Genio
¿Mártir por afecto y no
por sangre?

Buen Genio
Sí.

Mal Genio
Da un ejemplo.

Buen Genio

Muchos pudiera, mas uno
por todos del sacro texto.
Sube conmigo, pues no
se da ni lugar
51 ni tiempo
entre los dos.

Mal Genio
Ya contigo
rompo la esfera del viento.

Suben los dos juntos en dos eleva-ciones de dos canales y, en estando arriba, se apartan en dos bofetones y se ve un monte. Después, cuando lo dicen los versos, se abre el monte y se ve52 en él Abrahán y Isaac en el sacrificio y a su tiempo baja el Ángel. [...]

Buen Genio
¿Estás convencido?

Mal Genio

y, aunque a mi pesar, confieso
que mártir sin sangre puede
ser mártir por el afecto.

Buen Genio
Pues no han de parar aquí
sus aplausos y trofeos.

Mal Genio
¿A qué más han de llegar
el día que a esto llegan?

Buen Genio
Esto
me tocará a mí el decirlo
(pp. 281a-282a; fols. 88v-89v)

M3

Buen Genio
¿Cómo puede no gozarle
si ya le goza, supuesto
que si no es mártir por sangre,
es mártir por el afecto
el día que fervoroso
está su vida ofreciendo
en las aras de María.















Mal Genio
No prosigas, que ya veo
el deseo con que pide
morir por la fe, y confieso
que mártir sin sangre puede
ser mártir por el deseo

Buen Genio
Pues no han de parar aquí
sus aplausos y trofeos.

Mal Genio
¿A qué más han de llegar
el día que a esto llegas?

Religión
Eso
me tocará a mí decirlo.

71Tras los cuatro versos iniciales comunes, divergen O, AM2 y M3. La versión más breve es esta última, pues se reduce a solo doce versos. De ellos, seis y medio, desde confieso, son comunes a M2A. La versión de O es más extensa, hasta veinticinco versos, y cuenta con una importante intervención del príncipe, que no existe en absoluto en las otras ramas. La versión más larga es la de AM2, hasta cuarenta y seis versos de compleja escenografía (en la tabla se omiten varios de ellos para comparar los pasajes más cómodamente, aunque sí se incluye la acotación, para dar un indicio de las dificultades de su montaje). Como ya se indicó más arriba, y según suponía Greer, esta versión es probablemente la original, la compuesta por Calderón en primer lugar. Esta versión se recortó ya en O, en los folios 90-91r no autógrafos, incluso con un cierto descuido, pues el verso «ni qué...? Eso», el penúltimo de los citados, que hace de enlace con el texto de nuevo común en todos los testimonios, es claramente hipométrico, lo que indica que el corte de la escena original no se debió de hacer con todo el cuidado esperable. En cuanto a M3, la coincidencia con varios versos de A y M2, los que vuelven a enlazar con el texto común, parece indicio de que en último término se remonta a ese antecedente común. Sorprende, pues, la ausencia de la escena Abraham-Isaac, teniendo en cuenta que M3 parece un manuscrito no utilizado por compañía alguna sino concebido más bien para la lectura. Por ello, la omisión debía de estar presente ya en el texto copiado por M3, donde acaso se habría suprimido la escena también por razones escenográficas, para evitar tal complejidad poco antes del final.

72En suma, y a pesar de haberse conservado el manuscrito autógrafo de la comedia, el panorama que se nos presenta es complejo. Así, pueden distinguirse dos grupos fundamentales entre los testimonios conservados: uno representado por el autógrafo y M1, y el otro por A, M2 y M3, agrupados por más de un error común. Sin embargo, son hasta tres las versiones de la comedia que podemos distinguir. Dos de ellas están recogidas en O: una larga y otra corta, en la que el propio Calderón, de su puño y letra, ataja diferentes pasajes y en ocasiones escribe versiones alternativas. En la otra rama se encuentra mayoritariamente la versión larga del autógrafo, pero no coincide con esta, pues hay diferencias de distinto tipo.

73Así, la intervención de Calderón en el texto es explícita en lo que respecta al propio autógrafo, pues suyas son abundantes correcciones, modificaciones y omisiones que reescriben diferentes pasajes. Más complejo resulta establecer en qué grado las divergencias de la otra rama, más cercana a la versión larga del autógrafo, también se deben al poeta. Suya parece ser sin duda la escena cercana al final de Abraham-Isaac, presente en A y M2 pero no en los demás testimonios, así como algunos otros versos solo existentes en esta otra rama, pero no es fácil establecer en qué momento fueron introducidos o cómo se difundieron, pues hay indicios de que estos versos ausentes de O son anteriores al propio autógrafo y fueron omitidos en él. Al tiempo, debe descartarse que Calderón reescribiese para la imprenta: las coincidencias de A con M2 y M3 —que no pueden descender de A— indican que esas modificaciones deben de provenir de algún antecedente común, por lo que el texto de A se corresponde con el recibido para ser editado, sobre el que solo debieron de añadirse errores y lagunas.

Conclusión

74Ante este complejo panorama, hemos de plantearnos la cuestión de cómo actuar de cara a una edición de la comedia. Normalmente, la presencia de un manuscrito autógrafo tiende a facilitar las cosas al editor, pues se trata de un testimonio fiable que se puede editar, bien como versión definitiva o única, bien como versión primera, posteriormente reescrita. Hay casos célebres en el ámbito calderoniano en los que no se suele respetar el autógrafo, por considerarse que otra versión conservada, aunque no sea autógrafa, es posterior: tal es el de El mágico prodigioso. En cambio, en el de El agua mansa, existe también una versión posterior al autógrafo, aunque desde la edición de Arellano y García Ruiz puede considerarse canónica la conservada en este, pues la otra fue preparada por motivos circunstanciales.

75En lo que respecta a El gran príncipe de Fez, se da la paradoja de que, aunque el autógrafo es cronológicamente anterior a los demás testimonios conservados, en algunos pasajes parece presentar un texto posterior al de la otra rama. Así sucede en particular en el caso de la escena Abraham-Isaac, pero también en otros de no tanta envergadura analizados arriba. De esta manera, cabe creer que el autógrafo, tal y como lo conocemos hoy, supone la revisión de un texto anterior, texto que contenía ciertas diferencias y que debió de circular de alguna manera, pues a él se remontarían algunas de las variaciones más importantes de la otra rama. Así, el texto más completo de la comedia vendría a ser el de la rama AM2M3, por lo que, en principio, debería ser este aquel al que se diese prioridad en una edición crítica de la comedia. Con esta decisión no se privaría a los lectores de la importante escena Abraham-Isaac, como tampoco de algunos otros pasajes, más breves, no presentes en O.

76Sin embargo, dada la mayor fiabilidad general del autógrafo, en especial en los folios de puño y letra de Calderón, se le presentarían al editor problemas constantes sobre el grado de enmienda que habría de introducirse. En los casos en los que al menos uno de los testimonios de la segunda rama coincidiese con O, debería ser esta la lectura adoptada, pues indicaría que la de los otros testimonios se debe a algún tipo de modificación posterior. Pero cuando fuese O el que se opusiese a una lectura común y correcta de AM2M3, sería dudoso en muchos casos establecer en qué medida se trata de una variante de autor, lo que daría validez a ambas, o bien la de AM2M3 podría deberse a un error, lo que obligaría a adoptar la de O. En una comedia tan larga y a veces compleja, la casuística que se presenta es variada, por lo que el editor habría de justificar siempre sus decisiones de manera cabal.

  • 53 Vega García-Luengos, 1998.
  • 54 Vitse, 1998, p. 6.

77El panorama textual de El gran príncipe de Fez vuelve a ser muestra asimismo de esa «reescritura permanente» del teatro del Siglo de Oro, por emplear la expresión de Vega García-Luengos53, así como del papel de Calderón como representante por antonomasia de esta afición a la reescritura, por parafrasear la citada frase de Marc Vitse54. En este caso la reescritura del poeta es, por un lado, explícita, pues de su puño y letra está presente en numerosos folios de su autógrafo, e incluso a ella alude de manera directa Francisco de Avellaneda en su censura. Pero a esta hemos de sumar la que pueda deducirse de la otra rama de la transmisión de la comedia, la de AM2M3, en particular en lo que se refiere a la importante escena Abraham-Isaac, así como a otros pasajes que han sido tratados en su lugar.

78Todo ello nos conduce de nuevo a la necesidad de contar con ediciones críticas rigurosas y fiables que den cuenta de los problemas textuales que aquejan a tantas comedias del Siglo de Oro y permitan a los lectores y estudiosos acceder a un texto fijado con rigor, al tiempo que se les presentan las posibles alternativas que han sido descartadas.

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Notas

1 Toro y Gisbert, 1918-1919.

2 Toro y Gisbert, 1918, p. 403.

3 Toro y Gisbert, 1918, p. 405.

4 Rodríguez-Gallego, 2015.

5 Diferente es la situación en lo que respecta a los autos sacramentales, pues, gracias al esfuerzo del grupo de investigación GRISO, de la Universidad de Navarra, y de la editorial Reichenberger, podemos leer en la actualidad la casi totalidad de los autos sacramentales de Calderón en rigurosas ediciones críticas y anotadas.

6 Un posible corpus puede verse en Sáez, 2012, p. 282.

7 En la bibliografía se relacionan las ediciones más actuales y fiables de estas comedias; en ellas se encontrará noticia de otras anteriores, si las hubiere.

8 La edición de El José de las mujeres debida a Aparicio Maydeu (1999), aunque acompañada de un amplio estudio y de notas, no es crítica, y se sirve de la de Vera Tassis como texto base (1999, pp. 83-84).

9 Viña Liste, 2010, p. xxxi. Lamentablemente, la edición de Viña no es crítica, de acuerdo con los criterios de la colección en la que se inserta, por lo que carece de aparato crítico y de variantes.

10 No son muchos los trabajos que tratan la comedia, aunque sí pueden espigarse algunos, como los de García Valdés, 1997; Romanos, 2001; Neumeister, 2006; Garrot Zambrana, 2014, o Guillén, 2014.

11 La edición de Neumeister no pretende ser crítica y no cuenta ni con aparato crítico ni con notas. Como en el resto de comedias de la Cuarta parte, Neumeister sigue el texto de la edición de 1674, al entender que la afirmación que se hace en esta «de que se trata de una impresión corregida y enmendada responde a la realidad» (2010, p. xvi), y lo corrige en algunas ocasiones de acuerdo con el de 1672, el de Vera Tassis u ope ingenii. No parece haber consultado el manuscrito autógrafo. Como veremos, la edición de 1674 se basa exclusivamente en la de 1672, sobre la que no introduce mejoras de relevancia.

12 Así lo indica Simon Kroll en su reciente libro sobre los autógrafos de comedias de Calderón (2017, p. 63). Sí existen dos tesis de doctorado que tenían como objetivo la edición de la comedia (Kroll, 2017, p. 66) aunque, en lo que alcanzo, ninguna llegó a publicarse. Agradezco al doctor Kroll el haberme facilitado el texto de su libro antes de su publicación.

13 Greer, 1984.

14 Sobre la colección de la condesa Harrach pueden verse Sullivan, 2003, y Archer, 2012. Agradezco a Paula Casariego Castiñeira el haberme facilitado una reproducción fotográfica de este manuscrito.

15 En las jornadas primera y segunda existe también una numeración autógrafa que parece corresponderse con cuadernillos, pues aparece en uno de cada cuatro folios. Así, en el folio número 5 (de acuerdo con la numeración moderna) hay un 2, en el 9 un 3, en el 13 un 4, y así sucesivamente.

16 Ambos datos provienen de Kroll, 2017, pp. 27 y 28.

17 Algo similar sucede en los autógrafos de La desdicha de la voz y El secreto a voces. Pueden verse Kroll, 2014, y las ediciones críticas de ambas comedias recogidas en la bibliografía.

18 Para la transcripción de las correcciones sigo los criterios expuestos por Presotto, 2000, p. 12.

19 También los hay que, con seguridad, no son del poeta, pues se acompañan de correcciones de mano distinta de la de Calderón. Así sucede con los atajos de los fols. 9v-11r, introducidos por la misma mano que corrige el primer verso del fol. 10v, lo que nos permite comprobar que no es la de Calderón.

20 Hesse, 1948, p. 236.

21 Hesse, 1948, pp. 211-217. Hesse muestra también cómo B omite diez versos de A en El encanto sin encanto (1948, p. 231).

22 Hesse, 1948, p. 236.

23 Cruickshank, 1973, p. 10. Cruickshank, que en estas conclusiones seguía fundamentalmente el citado artículo de Hesse, también apuntaba ya algunas lagunas de este: «[Hesse] is wrong in supposing that the changes in the text of El monstruo de los jardines number only six: there are many more than this. One suspects that many of his figures for alterations are underestimates» (1973, p. 10). Lo mismo podría decirse con respecto a El gran príncipe de Fez: Hesse (1948, p. 236) lista un total de once cambios entre ambas ediciones en el texto de esta, pero en realidad son varias decenas. Además algunas variantes que considera correcciones de B con respecto a A no lo son realmente.

24 Neumeister, 2010, pp. xvi-xvii.

25 Manjarrez, 2007. Montarnal y Vitse (1968), sin embargo, entienden que se debe preferir el texto del manuscrito 16836 de la BNE, de letra del xvii, que contiene además 38 versos no presentes en la tradición impresa.

26 Suárez y Manjarrez, 2008, p. 327.

27 De acuerdo con Engling, «the final product of H [= B] is a version which is in many ways inferior to the editio princeps» (1994, p. 24). B corrige solo un tercio de los errores de A, mantiene o corrige defectuosamente otros y añade más de cien (1994, pp. 24-28). En consecuencia, B «must be described as a faulty text, for which its editor must bear responsibility» (1994, p. 28). Engling apunta asimismo que «there are signs that this editor [el de B] was following another authoritative version of the play» (1994, p. 25), aunque los ejemplos que ofrece distan de ser concluyentes, y considera además «corrections» alguna lectura introducida sobre mejores lecciones de A, como la del v. 2457.

28 Iglesias Feijoo y Ulla Lorenzo, 2011, pp. 31-37.

29 Sobre los usos editoriales de Vera Tassis puede verse el panorama de Rodríguez-Gallego, 2013.

30 Hay alguna excepción. Así, cuatro versos que añade Calderón en el margen en el fol. 45r no pasaron a A, como tampoco cuatro puestos en boca del príncipe en el fol. 49v, versos que en O están atajados y tachados con unas rayas diagonales. Otros dos versos entre paréntesis que han sido tachados en O en el fol. 89r tampoco están en A. Poco después, catorce versos pronunciados por Alcuzcuz entre el recto y el verso del fol. 89 fueron atajados y tachados con rayas horizontales. Los cuatro primeros, todavía en el recto, pasaron a A; los siguientes diez, también tachados con rayas horizontales o diagonales, se redujeron a dos diferentes en A, adonde tampoco pasó la versión alternativa escrita por Calderón en el margen. Por último, otros dos versos tachados en 89v, los últimos copiados por Calderón de su puño y letra, tampoco están en A. Resulta difícil decidir si existen en estos versos elementos añadidos a los atajos (quizá las tachaduras) que sí provocaron que no se copiasen en testimonios posteriores, o bien si su pérdida se debió a cuestiones más mecánicas.

31 Calderón de la Barca, El gran príncipe de Fez, ed. Neumeister, pp. 611-616.

32 Greer, 1984, p. 75. Ver también Ulla Lorenzo, 2011.

33 Las tres citas en Greer, 1984, p. 78.

34 Sin embargo, la noticia de representación más antigua que se ha conservado es de 1670 (ver la entrada correspondiente a Francisco de Medina en el DICAT, así como el registro de la comedia en catcom.uv.es), en consonancia con las fechas de la censura. Tanto García Valdés (1997, p. 98b) como Romanos (2001, p. 1146) señalan que la obra se representó en el «Palacio Real» en 1669, pero no indican de dónde toman el dato. En todo caso, la pieza tiene que haber sido compuesta después de 1667, fecha de la muerte del príncipe musulmán que inspiró su obra a Calderón. Por ello, es posible que estos cambios que estamos tratando se produjesen en un pequeño espacio de tiempo, ya en 1669.

35 Sobre la conocida afición calderoniana a la reescritura puede verse el panorama de Rodríguez-Gallego, 2010.

36 Un caso en cierto modo similar se encuentra en un verso posterior, «se desguarneció. Allá arriba», según O (fol. 54v), que en A lee: «se me ha torcido. Allá arriba» (p. 260b). El verso está corregido en O: <-se me a tor/se desguarneçio>, de tal manera que en A se lee una lección que Calderón empezó a escribir en O, aunque no llegó a terminarla y la sustituyó por otra, ya en el mismo renglón. ¿Casualidad?

37 El añadido de A no fue particularmente cuidadoso, ya que, tal y como queda el pasaje, hay dos versos seguidos sueltos, lo que altera la estructura del romance. Para solucionar el problema métrico se añadió en B un verso tras «de tan ciego precipicio»: «de tan loco devaneo» (fol. 157r.b), que mantiene la rima en e-o. Este nuevo verso pasó a C (p. 196b).

38 El manuscrito M3 carece de numeración; solo indico, por ello, la página correspondiente de A y el folio de M2.

39 En A, además, se mantiene la referencia a la magia a través de la modificación de un verso posterior.

40 su maestro O : el maestro A

41 Lee O : Lee en el libro A

42 divino O : a divino A

43 sus O : los A

44 la que O : quien A

45 la M3 : om. M2

46 a A : om. M3

47 nuestra M3 : muestra A

48 Más rebuscado parece pensar que el antecedente común leía ya salgamos, verbo que se perdió en M2. Aunque también es cierto que las diversas posibilidades de combinación de los testimonios son ya difícilmente reducibles a stemma.

49 Si O : om. M1

50 consiga O : cosiga (sic) M1

51 se da ni lugar A : se da lugar M2

52 ve A : ven M2

53 Vega García-Luengos, 1998.

54 Vitse, 1998, p. 6.

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Índice de ilustraciones

Título Ilustración 1: BNE Mss. Res/100, fol. 63v
URL http://journals.openedition.org/criticon/docannexe/image/3489/img-1.png
Ficheros image/png, 319k
Título Ilustración 2: BNE Mss. Res/100, fols. 60v-61r
URL http://journals.openedition.org/criticon/docannexe/image/3489/img-2.png
Ficheros image/png, 1,3M
URL http://journals.openedition.org/criticon/docannexe/image/3489/img-3.png
Ficheros image/png, 164k
Título Ilustración 3: BNE Mss. Res/100, fol. 70r
URL http://journals.openedition.org/criticon/docannexe/image/3489/img-4.png
Ficheros image/png, 1,1M
Título Ilustración 4: BNE Mss. Res/100, fol. 43v
URL http://journals.openedition.org/criticon/docannexe/image/3489/img-5.png
Ficheros image/png, 338k
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Para citar este artículo

Referencia en papel

Fernando Rodríguez-Gallego, «El gran príncipe de Fez, de Calderón: del autógrafo a la Cuarta parte»Criticón, 130 | 2017, 127-155.

Referencia electrónica

Fernando Rodríguez-Gallego, «El gran príncipe de Fez, de Calderón: del autógrafo a la Cuarta parte»Criticón [En línea], 130 | 2017, Publicado el 10 junio 2017, consultado el 11 septiembre 2026. URL: http://journals.openedition.org/criticon/3489; DOI: https://doi.org/10.4000/criticon.3489

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Autor

Fernando Rodríguez-Gallego

Fernando Rodríguez-Gallego es profesor ayudante doctor en la Universitat de les Illes Balears y miembro del Instituto de Estudios Hispánicos en la Modernidad (IEHM). Doctor en Filología Hispánica por la Universidade de Santiago de Compostela, sus intereses fundamentales se centran en la edición de textos del Siglo de Oro (Calderón de la Barca, Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Agustín Moreto), y en el teatro del mismo período, especialmente en aspectos como la participación de los dramaturgos en la publicación de sus comedias y en el fenómeno de la reescritura. f.rodriguez-gallego@uib.cat

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