- 1 Toro y Gisbert, 1918-1919.
- 2 Toro y Gisbert, 1918, p. 403.
- 3 Toro y Gisbert, 1918, p. 405.
1Hace ya cien años se preguntaba Miguel de Toro y Gisbert, en una serie de cuatro artículos, si conocemos el texto verdadero de las comedias de Calderón1. Su respuesta era más bien escéptica, en primer lugar porque consideraba que «las ediciones corrientes del tipo Vera Tassis-Apontes-Hartzenbusch son sumamente incorrectas»2, y porque entendía además que las partes publicadas en vida del propio autor «no son superiores a las impresiones fraudulentas que de sus obras hacían sus contempo-ráneos»3. Editar a Calderón exigía, así, acudir a todas las fuentes que tuviésemos a nuestro alcance, incluyendo ediciones sueltas y partes de varios autores.
- 4 Rodríguez-Gallego, 2015.
- 5 Diferente es la situación en lo que respecta a los autos sacramentales, pues, gracias al esfuerzo d (...)
2Cien años después, la situación con respecto a los textos de Calderón ha mejorado, pero dista de ser ideal. Colecciones de obras completas publicadas en el siglo xx como las de Aguilar mantuvieron las tendencias editoriales anteriores y no ofrecían ediciones de calidad4. Solo muy recientemente, a partir de los últimos veinte años del siglo xx, la situación empieza a cambiar, y se van publicando diferentes ediciones críticas de obras de Calderón en editoriales como Reichenberger o Iberoamericana/Vervuert, nacidas por entonces, aunque estamos muy lejos aún de poder leer las más de cien comedias conservadas del dramaturgo en ediciones críticas fiables5.
- 6 Un posible corpus puede verse en Sáez, 2012, p. 282.
- 7 En la bibliografía se relacionan las ediciones más actuales y fiables de estas comedias; en ellas s (...)
- 8 La edición de El José de las mujeres debida a Aparicio Maydeu (1999), aunque acompañada de un ampli (...)
3Como es esperable, la situación se agrava en las comedias que hoy en día despiertan menos interés entre la crítica, como sucede con las religiosas6. Entre ellas se encuentran algunos de los títulos mayores de Calderón, como El príncipe constante y La devoción de la cruz, que sí cuentan con rigurosas ediciones críticas, o El mágico prodigioso, de la que existen diferentes ediciones fiables, pero que carece aún de una completa edición crítica que dé cuenta de todos los problemas textuales que presenta esta comedia7. En edición crítica se pueden leer también dos comedias veterotestamentarias (Judas Macabeo y Los cabellos de Absalón), al igual que El purgatorio de san Patricio y La aurora en Copacabana. Las demás, sin embargo, debemos leerlas todavía en colecciones de obras completas8, más o menos cuidadas, a pesar de los presumibles problemas textuales que tienen la mayor parte de ellas, dado que en su día tendieron a contar con una importante difusión. Sirvan a modo de ejemplo las siguientes palabras de José María Viña Liste sobre El José de las mujeres:
- 9 Viña Liste, 2010, p. xxxi. Lamentablemente, la edición de Viña no es crítica, de acuerdo con los cr (...)
Nuestro manuscrito base [BNE Ms. 16548] representa la rama más próxima y fiel al original, por testimonio del copista; [la Parte 13 de] Escogidas y [la Sexta parte de Calderón editada por] Vera derivan de otra rama distinta, más abreviada e incorrecta o descuidada; en cuanto al manuscrito americano [Hispanic Society of America, ms. B2612], que complementa bien al madrileño para enmendar errores u omisiones, su Jornada Primera, de copista desconocido, parece más relacionada con la rama del nuestro; con la de Escogidas, las otras dos, de copista cercano a Calderón, a quien Paz y Melia pretendió haber identificado y Sánchez Mariana denominó pseudo Matos Fragoso; ambos copistas pudieron haber utilizado antígrafos diferentes. Tampoco es imposible que Vera Tassis se hubiera servido, más que de Escogidas, de un descendiente de ellas, un tanto abreviado. [...] En Escogidas y Vera la comedia tiene 2740 versos (1110 + 893 + 737); resulta un conjunto relativamente breve, como ocurre con los 2826 versos del manuscrito de HSA. Creemos que hay que incluir los incorporados en el texto base, que son 285, todos en la 2.ª jornada, y que equivalen a 10% del total de los que se editan en los otros testimonios [...]9.
- 10 No son muchos los trabajos que tratan la comedia, aunque sí pueden espigarse algunos, como los de G (...)
4En este pobre panorama llama la atención en particular el caso de El gran príncipe de Fez. La comedia escenifica el proceso de conversión al catolicismo de Muley Mahomet, príncipe de Fez, después de haber sido hecho prisionero por tropas cristianas en 1654. Sin embargo, al margen del atractivo literario que pueda tener la comedia para el público o la crítica actuales10, presenta un elemento de gran interés de cara a su estudio textual, ya que se ha conservado el manuscrito autógrafo, que cuenta con censuras de 1669. Además, tres años después la comedia se incluyó en la Cuarta parte de Calderón, que contó con la participación del propio poeta, a cuyo nombre se concede el privilegio y que firma un muy interesante prólogo en el que rechaza la autoría de diferentes obras que le habían sido atribuidas en varias ediciones en los años anteriores.
- 11 La edición de Neumeister no pretende ser crítica y no cuenta ni con aparato crítico ni con notas. C (...)
5A estos testimonios, que contaron con la intervención más o menos directa del propio Calderón, cabe sumar la existencia de tres manuscritos, todavía no estudiados. Todos ellos parecen haber sido copiados en el siglo xvii, aunque ninguno cuenta con censuras. En suma, existen al menos seis testimonios con aspecto de ser más relevantes que la edición de Vera Tassis, pero, como ha sido habitual en el caso de Calderón, fue esta la que se convirtió en base de las diferentes ediciones de la comedia que se publicaron hasta la reciente de Sebastian Neumeister11.
- 12 Así lo indica Simon Kroll en su reciente libro sobre los autógrafos de comedias de Calderón (2017, (...)
- 13 Greer, 1984.
6De este modo, El gran príncipe de Fez tiene el dudoso honor de ser la única comedia de Calderón de la que se ha conservado un manuscrito autógrafo que no tiene en la actualidad una edición ni crítica ni que al menos haya tenido en cuenta en su elaboración el autógrafo correspondiente12 —como sí sucede en el mencionado caso de El mágico prodigioso—, de tal manera que tampoco se han estudiado sus relaciones con los otros testimonios de la comedia, con la benemérita excepción de las dos páginas que dedica al asunto Margaret Greer en su ya clásico artículo «Calderón, Copyists, and the Problem of Endings»13.
7Así, no otro constituye el objetivo de este artículo: analizar el texto de El gran príncipe de Fez partiendo de sus testimonios fundamentales, que han sido cotejados en detalle. Los tenidos en cuenta, y las siglas que se les atribuyen en este trabajo, son los siguientes:
- 14 Sobre la colección de la condesa Harrach pueden verse Sullivan, 2003, y Archer, 2012. Agradezco a P (...)
O Manuscrito autógrafo. BNE Res. 100. Con censuras de 1669.
A Calderón de la Barca, Cuarta parte de comedias, Madrid, por José Fernández de Buendía, a costa de Antonio de la Fuente, 1672, pp. 225 (por error, «227»)-282.
B Calderón de la Barca, Cuarta parte de comedias, Madrid, por Bernardo de Hervada, a costa de Juan de Calatayud Montenegro, 1674, fols. 115-163v.
C Calderón de la Barca, Cuarta parte de comedias, ed. Juan de Vera Tassis, Madrid, por Francisco Sanz, 1688, pp. 149-209 (por error, «311»).
M1 Manuscrito BNE Mss. 14933. Sin fecha ni censuras.
M2 Manuscrito BNE Mss. 16433. Sin fecha ni censuras.
M3 Manuscrito que perteneció a la condesa de Harrach, conservado en la biblioteca de Mladá Vožice (República Checa), H10 291914.
- 15 En las jornadas primera y segunda existe también una numeración autógrafa que parece corresponderse (...)
8El autógrafo es el testimonio más importante de la comedia. Cuenta con 92 folios con numeración moderna a lápiz, de los que 91 son de texto antiguo15 (el fol. 1 es la portada moderna, muy similar a las de otros manuscritos provenientes de la biblioteca del duque de Osuna, como el de El secreto a voces). No se conserva portada autógrafa (compárese con la del mencionado autógrafo de El secreto a voces), ni tampoco dramatis personae o reparto autógrafos. Asimismo, los últimos versos de la comedia, los conservados en los fols. 90-91r, no son de mano de Calderón, razón por la que quizá no exista datación autógrafa, frente a lo que sucede en otros manuscritos calderonianos. Sí se conserva la firma del poeta, pero al final de la segunda jornada, junto a la siguiente fórmula exculpatoria: «Si quid dictum contra fidem et bonos mores quasi non dictum et omnia sub correctione» (fol. 59v).
- 16 Ambos datos provienen de Kroll, 2017, pp. 27 y 28.
9En todo caso, el manuscrito debe de haber sido compuesto en 1669, o muy poco antes, pues de ese año son las censuras recogidas en sus últimos folios (91v-92r). De acuerdo con esa fecha, el de El gran príncipe de Fez es el autógrafo de comedia de Calderón más tardío de los que se conservan, así como el más extenso que ha llegado hasta nosotros, «con sus impresionantes 90 folios»16.
10Como ya se indicó, y salvo el texto copiado en los fols. 90 y 91r, el manuscrito es enteramente de la mano de Calderón. Se trata de una copia en limpio y existen no pocas carillas sin correcciones ni tachaduras de ningún tipo, como la 3r o la 4v, entre otras. También se encuentran saltos de ojo cometidos por el Calderón copista. Así, por ejemplo, en el fol. 63v escribe Calderón: «y transcendiendo, al singular empleo»; sin embargo, empleo aparecía ya dos versos antes, también en posición de rima: «misterio, de la fee primer empleo». Calderón se da cuenta, tacha empleo y escribe encima trofeo, con lo que el verso queda: «y transcendiendo, al singular trofeo», como se aprecia en la ilustración siguiente:
Ilustración 1: BNE Mss. Res/100, fol. 63v
- 17 Algo similar sucede en los autógrafos de La desdicha de la voz y El secreto a voces. Pueden verse K (...)
11Sin embargo, y como sucede en otros autógrafos calderonianos de características similares (El secreto a voces, La desdicha de la voz), Calderón siguió trabajando sobre esta copia en limpio, e introdujo diferentes atajos y correcciones. En algunos casos es difícil saber con total certeza si una modificación se debe a que el poeta había copiado mal, o bien a que, durante este proceso de copia, decidió cambiar el texto. Pero sí es indudable que varios de los atajos son suyos, de tal manera que el autógrafo contiene simultáneamente al menos dos versiones: una larga y otra corta17.
12Así, en los fols. 60v-61r pone Calderón en boca de Cide Hamet los siguientes versos:
Si sabes que en ese golfo
corrimos tormenta, en que,
privado el juicio, creyó
Mahomet que a su parecer
navegaba ondas de fuego;
si arrebatado después
sabes que dijo que vía
bello arco de rosicler
y que la paz publicaba
purísima ninfa en él;
si sabes que este, o bien sueño,
o bien aprehensión, o bien
delirio, su corazón
poseyó con tal poder
que no solo a Malta hizo
que diese vuelta el bajel,
sino que a voces en ella
publicando entrase que
de su error desengañado
venía a pedir su ley [...].
13Los versos señalados en cursiva han sido atajados, probablemente por Calderón, pues a él se debe una versión alternativa escrita al margen:
a Malta Mahomet mandó
que diese vuelta el bajel;
si sabes tan bien que en ella
14Además, para que estos nuevos versos encajasen en el texto, Calderón se vio obligado a corregir tanto el verso anterior al atajo como el posterior:
- 18 Para la transcripción de las correcciones sigo los criterios expuestos por Presotto, 2000, p. 12.
corimos tormenta <-en\y> que
publicando <-entrase\\entro> que18
15De manera que el pasaje queda como sigue:
si sabes que en ese golfo
corrimos tormenta y que
a Malta Mahomet mandó
que diese vuelta el bajel;
si sabes tan bien que en ella
entró publicando que [...]
Ilustración 2: BNE Mss. Res/100, fols. 60v-61r
Sí,
pues, habiendo sido maestro
suyo, lo que le enseñaste
fue lo que absorto y suspenso
le trujo por tantos días.
¿Por qué piensas que, primero
que al cuerpo, al alma se da,
o ya el castigo, o ya el premio
en otra vida, sino
porque a lo bruto del cuerpo
se le dio por ayo el alma
y corre a su cuenta el riesgo,
bien como a cuenta de quien
tiene la rienda y el freno
del potro que se desboca
por no sofrenarle a tiempo?
Y, pues creciendo mis iras,
pasan tan de estremo a estremo [...].
16Los versos en cursiva han sido de nuevo atajados por Calderón, quien ensaya hasta dos alternativas en el verso anterior para evitar que se perciba el atajo:
<-fue> l<o + e> <-que\trujo> <-absorto y suspenso\le quito el entendimiento>.
Ilustración 3: BNE Mss. Res/100, fol. 70r
17Así, parece que Calderón escribió en primer lugar «fue lo que absorto y suspenso», verso que encaja en la primera versión del pasaje. Sin embargo, a raíz del atajo de los versos posteriores, Calderón corrigió este en «le trujo absorto y suspenso». Insatisfecho aún con este primer cambio, lo tachó también y escribió, ya hacia el margen del folio, «le quitó el entendimiento». El pasaje queda así en:
Sí,
pues, habiendo sido maestro
suyo, lo que le enseñaste
le quitó el entendimiento.
Y, pues creciendo mis iras,
pasan tan de estremo a estremo [...].
- 19 También los hay que, con seguridad, no son del poeta, pues se acompañan de correcciones de mano dis (...)
18Hay muchos otros atajos en el manuscrito, cuya autoría es con frecuencia difícil de establecer ya que no se incluyen versos alternativos o correcciones que nos permitan deducir si se deben o no a la mano de Calderón19. En todo caso, los introducidos por el poeta, o al menos algunos de ellos, deben de ser ya muy tempranos, pues a ellos alude el censor Francisco de Avellaneda:
Señor, he visto esta comedia del Gran príncipe de Fez, de don Pedro Calderón, y lo que le da que hacer al censura [sic] son muchos discretos reparos a la admiración. Su autor es tan riguroso fiscal de su papel que lo que va atajado de su mano le quita de aplausos a la discreción del auditorio. Este es mi sentir. (fol. 91v, cursiva mía).
19Es decir, el manuscrito, tal y como lo vio Avellaneda, presentaba ya atajos debidos a Calderón, y es el propio censor quien expone que le parecen innecesarios, razón por la que quizá la mayor parte de ellos hayan pasado a la tradición posterior, frente a lo que sucede en la transmisión textual de La desdicha de la voz o El secreto a voces.
20La comedia llegó a la imprenta en 1672, en la Cuarta parte de comedias de Calderón. La edición contó con la participación del poeta, pues a su nombre está el privilegio, y además incluyó en ella un conocido prólogo en el que lamenta el maltrato que han sufrido sus obras al ser publicadas, así como las numerosas piezas que le fueron atribuidas sin fundamento.
- 20 Hesse, 1948, p. 236.
- 21 Hesse, 1948, pp. 211-217. Hesse muestra también cómo B omite diez versos de A en El encanto sin enc (...)
- 22 Hesse, 1948, p. 236.
- 23 Cruickshank, 1973, p. 10. Cruickshank, que en estas conclusiones seguía fundamentalmente el citado (...)
21Como se indicó más arriba, de esta Cuarta parte existe una segunda edición dos años posterior. Everett Hesse la comparó con la primera de 1672 y reprodujo y clasificó diferentes variantes entre ambas. Hesse recogió tanto correcciones de B como otros lugares en los que esta introduce un error con relación a A, aunque en su tabla final indica que aquellas, con 137 casos, duplican a estos, con 61, mientras que otros 63 lugares los considera «stylistic»20. En todo caso, destaca el añadido de versos en B: 209 en el texto de Eco y Narciso, 45 en La aurora en Copacabana y 12 en el de El encanto sin encanto21. Así, Hesse concluye que «the second edition of the Cuarta parte represents more closely the text as Calderón wrote it than does the first edition»22. En esta línea abundó años después Cruickshank, subrayando de nuevo los cambios y añadidos introducidos en el texto de B, en particular en Eco y Narciso, por lo que concluía: «While it is possible that these extensive revisions are not Calderón’s, it seems very probable that they are»23.
- 24 Neumeister, 2010, pp. xvi-xvii.
- 25 Manjarrez, 2007. Montarnal y Vitse (1968), sin embargo, entienden que se debe preferir el texto del (...)
- 26 Suárez y Manjarrez, 2008, p. 327.
22De este modo, la segunda edición comenzó a gozar de un importante prestigio, quizá un tanto acrítico. Así, como se señaló arriba, es la que sigue Sebastian Neumeister en la suya de las comedias de la Cuarta parte para la Biblioteca Castro24, anteponiéndola incluso a testimonios como el autógrafo de El gran príncipe de Fez. También Manjarrez sostiene que debe ser el texto de 1674 el que se siga en una edición crítica de El conde Lucanor25, al igual que Suárez y Manjarrez en su artículo sobre el conjunto de la Cuarta parte, aunque indican asimismo cómo en la edición de 1674 se incluyen nuevos errores26.
- 27 De acuerdo con Engling, «the final product of H [= B] is a version which is in many ways inferior t (...)
- 28 Iglesias Feijoo y Ulla Lorenzo, 2011, pp. 31-37.
23Sin embargo, ya Engling, en su edición de La aurora en Copabacana, alertaba de cómo el texto de B introducía numerosos errores sobre el de A27. En esta línea, Iglesias Feijoo y Ulla Lorenzo señalaron que, en lo que respecta a El Faetonte, el texto de la segunda edición no parecía haber manejado otras fuentes que el de la primera, sobre el que se limitaba a incluir errores y alguna aislada enmienda, de tal manera que en una edición habría de preferirse el de 167228.
24Algo similar puede decirse con respecto a nuestra comedia, pues las variantes permiten comprobar que B se limitó a seguir el texto de A, sobre el que añade errores o variantes leves, y en muy pocas ocasiones alguna enmienda atendible, aunque siempre ope ingenii, pues no coincide con otros testimonios. La estrecha dependencia de B con respecto a A se aprecia en los siguientes errores comunes de ambos, una errata en el primer caso, reproducida mecánicamente en B, y dos lagunas de un verso en los dos siguientes:
1
|
O
No sea tan atrás [...] (fol. 37r)
Que el bajel y la gente que venía de mar en él con la gente de toda vuestra familia ajustado queda en… (fol. 55v)
por haberme dado la muerte del rey poder para que en su ausencia pueda ser yo la que la conceda (fol. 67r)
|
AB
No sea tran atrás [...] (p. 248b; fol. 126r.a)
Que el bajel y la gente que venía [...] de toda vuestra familia ajustado queda en… (p. 261a; fol. 132v.b)
por haberme dado [...] para que en su ausencia pueda ser yo la que la conceda (p. 268a; fol. 136r.b)
|
25En el siguiente ejemplo B sí detecta la laguna de A, y la corrige ope ingenii:
2
|
O
que mé criado suyo ser a quien sacar de viliano, y, pues palaciego hacer antes y haber rescatado de no ir con Torín después, ditamen suyo seguir, (fol. 61v)
|
A
que mé criado suyo ser a quien sacar de viliano, [...] antes y haber rescatado de no ir con Torín después, ditamen suyo seguir, (p. 264b)
|
B
que mé criado suyo ser a quien sacar de viliano, (como tú, señor, saber) antes y haber rescatado de no ir con Torín después, ditamen suyo seguir, (fol. 134v.a)
|
26Los ejemplos citados nos permiten también apreciar que C, la edición de Vera Tassis, deriva de B, con los cambios habituales que introducía el que se proclamaba «mayor amigo» de Calderón. Así, en los casos de omisiones comunes de A y B (tabla 1), Vera se inventa un verso para paliar la laguna: «en él se apresta y el canje» (p. 187a), en el primer caso, y «el rey, mi hijo, poder» (p. 194b), en el segundo, con lo que Vera, en uno de sus alardes de virtuosismo, incluso recupera la palabra en posición de rima. La dependencia en concreto de B nos la muestra la coincidencia de Vera con el verso inventado por B para paliar la laguna de A que se recoge en la segunda tabla, aunque Vera introduce una leve variante, sonior en lugar de señor (p. 190b), para ajustarse mejor al habla del moro Alcuzcuz, que es quien pronuncia esos versos.
- 29 Sobre los usos editoriales de Vera Tassis puede verse el panorama de Rodríguez-Gallego, 2013.
27Aunque está fuera de los objetivos de este artículo detenerse en la labor de Vera con respecto a esta comedia29, sí puede ofrecerse el siguiente ejemplo de su intervencionismo, que también incide en su dependencia con respecto a B:
3
|
O
pues el haberme invocado basta para que consigas saber que María y su hijo son los que al feudo se libran: (fol. 59r)
|
A
pues el haberme invocado basta para que consigas que Cristo y María los que del feudo se libran: (p. 263b)
|
B
pues el haberme invocado basta para que consigas que Cristo y María son los que del feudo se libran: (fol. 134r.a)
|
C
pues el haberme invocado basta para que consigas librarte de esa tormenta y saber con fe más viva que Cristo y María son los que del feudo se libran: (p. 189a.b)
|
28Como puede observarse, el verso «saber que María y su hijo», de O, se corrompe en A, donde es hipométrico y queda el pasaje sin sentido, al perderse tanto el verbo saber como son, en el verso siguiente. En B se intenta arreglar el problema y se añade el verbo son, que recupera el octosílabo, pero no acaba de encajar sintácticamente, pues depende, como complemento directo, del verbo consigas. Vera advierte esta sintaxis defectuosa y decide nada menos que añadir dos versos para darle sentido al pasaje. En su esfuerzo recupera el verbo saber, presente en O y cuya pérdida había ocasionado los problemas más graves de A y B, pero los dos versos nuevos alejan su texto en exceso del original calderoniano.
29En resumidas cuentas, la única edición de la Cuarta parte que tiene valor para nuestros propósitos es la primera, A, por lo que solo nos referiremos a ella en las páginas que siguen. Descartamos, pues, tanto B como C como textos descripti.
- 30 Hay alguna excepción. Así, cuatro versos que añade Calderón en el margen en el fol. 45r no pasaron (...)
30Lo primero que debe destacarse de la relación entre O y A es que a la imprenta llegó la versión larga de la comedia presente en el autógrafo. Así, ni los atajos debidos a Calderón, algunos de ellos con versos alternativos, ni los introducidos por otras manos fueron respetados30, situación que contrasta con la de La desdicha de la voz o El secreto a voces, en las que los versos atajados por Calderón solo han sobrevivido en los manuscritos autógrafos, pues en las respectivas ediciones principes se publicó la versión corta en ambos casos. Como se indicó, quizá la advertencia del censor Avellaneda, lamentando la inoportunidad de los atajos introducidos por el poeta, haya sido la causa de que se decidiese mantener esos pasajes en testimonios posteriores (como veremos, también en la tradición manuscrita se conservó la versión larga).
31La diferencia más importante entre O y A fue puesta de relieve por Greer en su artículo mencionado: la presencia de una larga secuencia en A omitida en O. Muy cerca del final de la comedia, el Mal Genio conversa con el Buen Genio y le dice que, gracias a sus ciencias, puede prever cómo Muley Mahomet morirá pronto y no podrá alcanzar la gloria del martirio. El Buen Genio le responde que, muy al contrario, ya goza de ese premio, «supuesto / que, si no mártir por sangre, / es mártir por el afecto». A partir de estos versos, comunes a ambas ramas, se introduce una importante divergencia entre las dos. En O nos encontramos veinticinco versos (fol. 90) ocupados sobre todo por una intervención del príncipe, contento porque, aunque no obtenga la corona del martirio, sí conseguirá morir en los umbrales de la virgen, a lo que siguen sendas breves intervenciones de ambos genios.
32En A, sin embargo, en lugar de estos veinticinco versos encontramos cuarenta y seis de gran complejidad escénica (pp. 281b-282a). El Mal Genio se sorprende de que se pueda ser «mártir por el afecto», y pide al Buen Genio que le dé un ejemplo. Y este corresponde con uno extraído de la Biblia, que se escenificará en escena, introducido por la siguiente acotación: «Suben los dos [genios] juntos en dos elevaciones de dos canales y, en estando arriba, se apartan en dos bofetones y se ve un monte. Después, cuando lo dicen los versos, se abre el monte y se ve en él Abrahán y Isaac en el sacrificio y a su tiempo baja el ángel» (p. 281a).
33En efecto, se representa en escena el momento en que Abraham, siguiendo las instrucciones de Dios, se dispone a sacrificar a su hijo Isaac, hasta que la aparición de un ángel lo impide. Sin embargo, y como dicen juntos padre e hijo, «aunque no vierta su sangre / Isaac, sacrificio es vuestro», lo que convence al Mal Genio: «aunque a mi pesar, confieso / que mártir sin sangre puede / ser mártir por el afecto» (p. 282a).
- 31 Calderón de la Barca, El gran príncipe de Fez, ed. Neumeister, pp. 611-616.
34El pasaje recuerda a la escenografía propia de los autos sacramentales, con un monte que se abre, a lo que se suman las espectaculares subidas y bajadas de los genios y del ángel. Enlaza, además, con otros lugares de la comedia, en particular el de la segunda jornada en el que, al leer el príncipe un pasaje de la Vida de san Ignacio de Loyola, el propio san Ignacio y un morisco salen a escena a representar lo que el príncipe va leyendo31.
- 32 Greer, 1984, p. 75. Ver también Ulla Lorenzo, 2011.
35La complejidad de esta escena sacrificial y la sencillez del pasaje alternativo de la otra versión invitan a pensar que este es posterior, y que sería una manera de intentar evitar las dificultades escenográficas de esa escena. Pero la versión compleja es la de A, cronológicamente posterior a la del autógrafo. El problema es solo aparente, pues, como ya notó Greer, la versión simplificada aparece en el folio y medio del autógrafo no debido a la mano de Calderón, sino a la de otro copista. Así, resulta plausible pensar que los folios 90 y 91, no autógrafos, están sustituyendo a los copiados por Calderón, en los que debía de incluirse esa escena. Quizá por iniciativa de un autor de comedias, y quizá con el consentimiento del propio poeta, esa escena se alteró y se simplificó, e incluso fue sustituida en el autógrafo, situación similar a la del simplificado final de El mayor encanto, amor presente en el ms. 21264 de la BNE que la propia Greer estudia32, aunque en el caso de este manuscrito se da la situación inversa: el final original es trasladado por un copista, el conocido como pseudo Matos Fragoso, mientras que el simplificado es de puño y letra de Calderón, posiblemente respondiendo a la petición de algún autor de comedias que debía de carecer de los medios para representar el desenlace original en todo su esplendor.
- 33 Las tres citas en Greer, 1984, p. 78.
36Algo similar debió de acontecer con El gran príncipe. De acuerdo con Greer, «Perhaps the autor de comedias requested a rewrite to cut this spectacular but difficult-to-stage scene», aunque «It is also possible that the rewrite resulted from censorial objections —or the fear of such objections— to the extravagance of the Abraham-Isaac scene». En todo caso, de lo que no parece haber dudas es de la autoría calderoniana de este final: «the dramatic Abraham-Isaac scene could hardly have come from a lesser pen than that of Calderón, and the play would surely be the poorer for the loss of it»33.
- 34 Sin embargo, la noticia de representación más antigua que se ha conservado es de 1670 (ver la entra (...)
37Si aceptamos que la escena de Abraham-Isaac salió de la pluma de Calderón y que es anterior a la de O, se nos presentan otros interrogantes. Así, dado que los folios 90-91 de O parecen sustituir a otros autógrafos de Calderón, y dado que las censuras se inician en el verso del folio 91, es seguro que la versión que leyeron censor y fiscal fue la simplificada, la misma que ha llegado a nosotros. Por ello, cabe preguntarse si El gran príncipe, al menos en su versión enteramente autógrafa, puede haber sido anterior a las fechas de septiembre de 1669 que figuran en las censuras, teniendo en cuenta que estas se encuentran en los folios que podemos llamar nuevos34. Además, el hecho de que la escena Abraham-Isaac haya llegado a A, así como a M2, según veremos, parece indicio de que debió de copiarse en algún momento anterior a que se remodelase el final en O, y de ahí habría pasado a esos otros testimonios, a no ser que creamos en alguna intervención posterior de Calderón para recuperar la escena.
- 35 Sobre la conocida afición calderoniana a la reescritura puede verse el panorama de Rodríguez-Galleg (...)
38Conviene, pues, analizar también qué otras diferencias existen entre A y O, por si estuviésemos ante un nuevo caso de reescritura35 o por si, al contrario, las alteraciones pudiesen explicarse de manera más mecánica, al margen de una posible intervención de Calderón. Como ya se indicó, a A pasó la versión larga contenida en el autógrafo, y sobre ella se introdujeron diferentes errores y omisiones, algunos ya señalados, aunque no son las únicas diferencias. Así, en A, además de la mencionada escena de Abraham-Isaac, encontramos otros versos no presentes en O, como los siguientes:
4
Solo de quien no me acuerdo,
¡ay, hermosa Zara mía!,
es de ti, que el que se acuerda,
ya supone que se olvida,
y en mí es imposible, que eres
de mis ansias un enigma
que, sincopándolas todas,
tan todas juntas las cifras
que, dando cuerpo a la idea
y sombra a la fantasía,
no hay parte en que no te encuentre,
cuerpo y sombra de ti misma.
¡Oh, qué bien, ay, dulce esposa,
me dijiste a la partida [...].
(p. 254)
39Los versos señalados en cursiva están en A, pero no en O, aunque en el manuscrito hay un pequeño elemento sospechoso. Así, en el inicio del verso «¡Oh, qué bien, ay, dulce esposa!» introdujo Calderón una corrección en O, claramente in itinere: <-y en/o>:
Ilustración 4: BNE Mss. Res/100, fol. 43v
- 36 Un caso en cierto modo similar se encuentra en un verso posterior, «se desguarneció. Allá arriba», (...)
40Como puede observarse, se tacha el inicio de los versos que sí están en A («y en mí es imposible...»). ¿Se trata de una casualidad?36 ¿Estarían esos versos en el borrador que Calderón estaba siguiendo, pero decidió no copiarlos en limpio aunque más tarde los recuperó? ¿Se copiarían desde algún testimonio anterior al autógrafo?
41Más adelante encontramos un caso similar, aunque los versos añadidos no son tantos. Así, donde O lee:
5
Decir el otro: «¿Que mé
sofrir tal soperchería?»,
con que amigos de uno y otro
de su medio moro tiran.
(fols. 53v-54r)
42se lee en A:
Decir el otro: «¿Que mé
sofrir tal soperchería?»,
conque de parte unos de uno
y otros de otro, repetida
la pendencia, unos y otros
de su medio moro tiran.
(p. 260a)
43Puede observarse que, por un verso de O, existen tres en A, aunque la información no varía sustancialmente. De hecho, dada la reiteración de unos de uno y unos y otros, podría pensarse que la versión breve, la de O, nace de un error de copia, pero la de A es posterior. Da de nuevo una cierta impresión de que A se remonta a algún texto incluso anterior a O.
44Una situación parecida la hallamos más adelante. Donde en O se lee:
6
creció a manía tan grande
—después que del cautiverio
dio el rescate— que creyó
navegar ondas de fuego
(fol. 69v)
45El pasaje se amplía en A:
creció a manía tan grande
que con el susto o el riesgo
de una tormenta llegó
–después que del cautiverio
dejó pagado el rescate–
a tan declarado estremo
de locura que creyó
navegar ondas de fuego
(p. 269b)
46Otra vez parece ser la de A una primera versión que se quiere recortar en O, lo que explicaría la supresión de cuatro versos y las modificaciones introducidas en otro para que no se perciba el recorte. Y otra vez tenemos también una corrección en O que deja adivinar la lectura de A, justo en un verso que está a continuación de unos añadidos de A, «después que del cautiverio»: <-que/despues que> <-el/del>. Calderón comenzó copiando que, palabra inicial del verso «que con el susto o el riesgo», que está en A a continuación de «creció a manía tan grande». En este caso no se trata de una corrección muy significativa, pues Calderón podría haberse confundido simplemente al copiar después que y empezar por que, pero en todo caso es una coincidencia similar a la de otros lugares apuntados con anterioridad.
47Podemos, por último, aducir un pasaje en el que, por un lado, existen en O versos no presentes en A y, por otro, versos en A que no están en O:
7
|
O
Sí, pues, habiendo sido maestro suyo, lo que le enseñaste fue lo que absorto y suspenso le trujo por tantos días. ¿Por qué piensas que, primero que al cuerpo, al alma se da, o ya el castigo o ya el premio en otra vida, sino porque a lo bruto del cuerpo se le dio por ayo el alma y corre a su cuenta el riesgo, bien como a cuenta de quien tiene la rienda y el freno del potro que se desboca por no sofrenarle a tiempo? Y, pues creciendo mis iras, pasan tan de estremo a estremo que lo que hasta aquí fue amor ya será aborrecimiento, no pudiendo en él vengar la ira, el furor, el despecho de un nuevo spíritu que reviste en mí algún mal genio me vengaré en ti. (fol. 70r.v)
|
A
Sí, pues, habiendo sido maestro suyo, lo que le enseñaste le trujo absorto, suspenso y atónito tantos días hasta dar en el despeño de tan ciego precipicio. Bien digo, que en ti resulta la causa de tal efecto.
Y pues creciendo rencores de un momento a otro momento y de un instante a otro instante, pasan tan de estremo a estremo que lo que hasta aquí fue amor desde aquí aborrecimiento es, no pudiendo vengar la ira en él y el despecho de un nuevo espíritu que se ha revestido en mi pecho me vengaré en ti. (p. 270a)
|
- 37 El añadido de A no fue particularmente cuidadoso, ya que, tal y como queda el pasaje, hay dos verso (...)
48La diferencia más llamativa la constituyen los versos «¿Por qué piensas que primero ... por no sofrenarle a tiempo», de O, que no cuentan con equivalente alguno en A. Estos versos han sido atajados en O, lo que quizá esté en el origen de la divergencia. El verso de A «le trujo absorto y suspenso» aparece también en O, como corrección de «fue lo que absorto y suspenso», corrección introducida para que no se aprecie el atajo. Curiosamente, en O Calderón aún introdujo una tercera versión, «le quitó el entendimiento», aunque la que pasó a A fue la segunda. Por su parte, en A hay cuatro versos sin equivalente en O: «hasta dar en el despeño... la causa de tal efecto»37.
49A partir de «y, pues creciendo...» los pasajes se asemejan más. En A aparecen otros dos versos sin equivalente en O, pero los demás, o bien reproducen los de O, o bien incluyen variantes, aunque se mantienen, por así decir, reconocibles. En todo caso, de nuevo resulta difícil explicar el origen de estas variantes y de los versos nuevos presentes en A.
50En lo visto hasta ahora nos encontramos con que A mantiene en líneas generales la versión larga de O e introduce algunos errores y omisiones. Al tiempo, contiene una escena protagonizada por Abraham e Isaac que no aparece en O, aunque el pasaje alternativo del autógrafo se incluye justo en el folio y medio final, que no es de mano de Calderón. Así, probablemente estuviese en la versión original y se suprimiese en O tal vez por dificultades escénicas, si no por censura. En otros lugares existen en A versos no presentes en O, de no mucha envergadura, pero que sí dan la impresión de ser originales y no añadidos. En suma, parece que, de alguna manera, A conserva algunos rasgos de una versión anterior incluso a O.
51El panorama textual se complica más si acudimos a los otros tres manuscritos conservados. Ninguno de los tres está fechado, ni cuenta con licencias u otros elementos que nos permitan situarlos aproximadamente en algún momento. Tanto M2 como M3 son copias en limpio, sin atajos ni correcciones que hagan pensar en un uso teatral de ninguno de ellos. Es posible que M3 fuese encargado por la condesa de Harrach, su propietaria, para su biblioteca personal, o que lo hubiese recibido como regalo.
52En el caso de M2 se encuentran en ocasiones extrañas anotaciones marginales, que parecen corresponderse con gastos diversos. Así, en el fol. 11 se apunta que «recibí» diferentes cantidades (¿raciones?, ¿reales?) de azúcar, hígado, berza... Anotaciones similares hay en el fol. 25, y en especial en el verso del 29, al final de la primera jornada, con abundantes cuentas de todo tipo. ¿Serán anotaciones de gastos de algún autor de comedias? ¿Serán de algún propietario poco «respetuoso» del manuscrito que en un momento dado no tuvo dónde anotar sus gastos?
53M1 sí parece haber pasado por alguna compañía teatral, pues varios pasajes están atajados (normalmente en coincidencia con O), y existen diferentes síes y noes en los márgenes que indican qué versos debían o no ser recitados. Lamentablemente, el manuscrito carece de licencias o de otras anotaciones que puedan permitir deducir qué compañía lo empleó o en qué fechas.
54En todo caso, los tres parecen antiguos, impresión en la que incide el estudio de sus textos, pues ninguno de ellos desciende de ediciones impresas, como tiende a suceder con manuscritos tardíos. El que menos nos interesa ahora es M1, a pesar de ser el más completo de los tres. Su texto se remonta directamente al de O, al que sigue en detalle, también en los dos folios finales no autógrafos. La fidelidad con respecto a su fuente es tal que, en aquellos casos en los que Calderón atajó unos versos y escribió una versión alternativa, en M1 se copian ambos pasajes en la columna central, lo que hace que en estos casos el sentido se resienta, a no ser que no se tengan en cuenta los versos atajados (en M1, en estos casos, se suelen atajar los mismos versos que en O).
55Más interesantes son tanto M2 como M3, manuscritos que, al igual que A, presentan el texto «largo» de O, es decir, no respetan los atajos ni las versiones alternativas escritas por Calderón. De todos modos, es complicado filiarlos con exactitud, pues en ocasiones leen con O, en ocasiones con A, y otras veces presentan lecturas singulares. Pero sí se puede afirmar con certeza que M2, M3 y A se remontan a un ascendente común, aunque son testimonios independientes, pues los tres cuentan con lagunas no presentes en O. Así, da la impresión, en particular en lo que se refiere a M2 y M3, de que, aunque descienden en última instancia de un texto antiguo, anterior incluso a A, debe de haber diferentes copias intermedias que expliquen sus lagunas y las diferentes maneras posibles de combinarse.
56La ascendencia común de los tres testimonios se comprueba por medio de diferentes errores comunes, como los siguientes:
- 38 El manuscrito M3 carece de numeración; solo indico, por ello, la página correspondiente de A y el f (...)
8
|
O
Alcuzcuz Nada vemos sino solo que deliras o sueñas.
Príncipe ¿Qué es lo que quieres de mí, beldad peregrina? (fol. 59r)
***
ahora con más causa, debes lidiar, pues es más lustre, más honor, más fama, que hasta aquí por el blasón, desde aquí por la venganza? (fol. 22v)
***
¿Qué hiciera yo para que tan rebelde, tan prolija esta villana potencia no a todas horas me siga? (fol. 44r)
***
Sí hará, que nadie apellida su favor que no la halle piadosamente benigna (fol. 58v)
|
AM2M3
Cide Nada vemos sino solo que retira sus sañas el mar.
Príncipe ¿Qué es lo que quieres de mí, beldad peregrina? (p. 263a; fol. 58r)38
***
ahora con más causa, debes lidiar, pues es más lustre, más honor, más fama, hasta aquí por el blasón, desde aquí por la venganza? (p. 239a; fol. 24r)
***
¿Qué hiciera yo para que tan rebelde, tan prolija esta villana potencia no a todas me siga? (p. 254b; fol. 44v)
***
Sí hará, que nadie apellida su piedad que no la halle piadosamente benigna (p. 263a; fol. 58v)
|
57En el primer ejemplo, la lectura de A, M2 y M3 crea un verso hipermétrico: «sus sañas el mar. ¿Qué es lo que quieres», que fue corregido por C en: «sus sañas el mar. ¿Qué quieres» (p. 189a). En el segundo ejemplo coinciden AM2M3 en suprimir erróneamente el que que introduce el segundo término de comparación. En el tercero es un horas el que se omite, también por error. El cuarto ejemplo es más discutible, pero el paso de favor a piedad parece un nuevo error común por contaminación del adverbio piadosamente, del verso siguiente.
58Otro error común puede apreciarse en el siguiente pasaje:
9
|
O
que ya que ha de morir, muera desesperado, mirando en fantásticas ideas que sabrán fingir mis magias lo que en Fez pasa en su ausencia. (fol. 79v)
|
M3
que ya que ha de morir, muera desesperado, mirando [...] que sabrán fingir mis magias lo que en Fez pasa en su ausencia.
|
AM2
que ya que ha de morir, muera desesperado, mirando [...] [...] lo que en Fez pasa en su ausencia. (p. 275b; fol. 79v)
|
- 39 En A, además, se mantiene la referencia a la magia a través de la modificación de un verso posterio (...)
59En este caso coinciden A, M2 y M3 en la supresión del verso «en fantásticas ideas», omisión que debe de remontarse a su ascendente común. En M3 se estropea así la métrica del romance, pues quedan dos versos sueltos seguidos. Sin embargo, tanto en A como en M2 se suprime a su vez el verso «que sabrán fingir mis magias», de tal manera que al menos la métrica no se resiente39.
60La coincidencia de los tres testimonios se aprecia también en los pasajes recogidos más arriba en las tablas 5 y 6, pues en ellos ambos manuscritos coinciden con A frente a O, de tal modo que puede suponerse que su lectura, con versos no presentes en O, se remonta ya a su antecedente común.
61Sin embargo, no siempre estos tres testimonios leen juntos. Así, M2 y M3 presentan, a su vez, algunos errores y lagunas frente a O y A que parecen indicar que se remontan a algún subarquetipo, como sucede en los siguientes pasajes:
- 40 su maestro O : el maestro A
- 41 Lee O : Lee en el libro A
- 42 divino O : a divino A
- 43 sus O : los A
- 44 la que O : quien A
- 45 la M3 : om. M2
10
|
OA
me dé el lauro, conociendo que en la ley fuera, a no ser yo su príncipe, su maestro40. (Cide Hamet lo diga, pues lo es y cada día le venzo). Lee41. «Del imperio de Satán —dice— solamente fueron [...] (fol. 4r; p. 226a.b)
***
En llegando a esta razón de que haya de dar, supuesto que como divino42 pueda romper a Satán sus43 fueros y como humano gozar el triunfo del rompimiento, divino a un tiempo y humano, tan rendido me confieso [...] (fol. 5v; p. 227a)
***
[Príncipe] Mas ¿cómo me ha de hacer daño la que44 es de todos remedio?
Cide ¡Qué asombro!
Turín ¡Qué horror!
Príncipe Y más a la vista de su templo (fol. 87a; p. 279b)
|
M2M3
me dé el lauro, conociendo que en la ley fuera, a no ser yo su príncipe, su maestro. [...] [...] Lee en el libro. «Del imperio de Satán —dice— solamente fueron [...] (fol. 4v)
***
En llegando a esta razón de que haya de dar supuesto [...] [...] [...] [...] divino a un tiempo y humano, tan rendido me confieso [...] (fol. 6r)
***
[Príncipe] Mas ¿cómo me ha de hacer daño quien es de todos remedio? Y más a la45 vista de su templo (fol. 86r)
|
62Pero en otros casos son M2 y/o M3 los que leen con O frente A. Así, en las lagunas de A recogidas en las tablas 1 y 2, los dos manuscritos leen con O, lo que evidencia que no pueden descender de A y que son, por tanto, independientes.
63La casuística puede complicarse más: los versos de A no presentes en O que se recogen en la tabla 4 están también presentes en M2, pero no en M3, que coincide ahí con O. Más complejo aún es el caso de la tabla 7. En ella, coincide esta vez M3 con A en la omisión de los versos «¿Por qué piensas que primero ... por no sofrenarle a tiempo?», presentes en O y ahora también en M2. Pero inmediatamente a continuación M2 coincide con A, frente a O y M3, en el añadido de los versos «hasta dar en el despeño / de tan ciego precipicio», y seguidamente son M2 y M3 los que leen juntos con respecto tanto a A (con la que sí coinciden en la adición de unos versos) como a O:
11
|
O
Y, pues creciendo mis iras, pasan tan de estremo a estremo (fol. 70r)
|
A
Bien digo, que en ti resulta la causa de tal efecto. Y pues creciendo rencores de un momento a otro momento y de un instante a otro instante, pasan tan de estremo a estremo (p. 270a)
|
M2M3
y pues que resulta en ti la causa de tanto efecto y, creciendo mis rencores de un momento a otro momento, y de un instante a otro instante, pasan tan de estremo a estremo (fol. 70r)
|
64En otras ocasiones podría acaso reconstruirse un orden en el sentido de las variantes. Así sucede en estos versos:
- 46 a A : om. M3
- 47 nuestra M3 : muestra A
12
|
O
Maestr. Siga a su salva la nuestra, y a recebillos al muelle bajemos.
Unos ¡Al muelle!
Otros ¡A tierra! (fol. 29r.v)
|
M2
Maestr. Siga a su salva la nuestra, y a recibillos al muelle [...]
Unos
¡Al muelle!
Otros
¡A tierra! (fol. 30v)
|
AM3
Maestr. Siga a46 su salva la nuestra,47 y a recibillos al muelle salgamos.
Unos ¡Al muelle!
Otros ¡A tierra! (p. 242b)
|
- 48 Más rebuscado parece pensar que el antecedente común leía ya salgamos, verbo que se perdió en M2. A (...)
65Aquí, la variante entre O, por un lado (bajemos), y AM3, por otro (salgamos), parece que podría explicarse a través de la de M2: tal vez el verbo bajemos se perdió en algún momento (¿acaso en el antecedente común?), laguna que fue solventada mediante el verbo salgamos, que pasó tanto a A como a M348.
66Un caso similar lo encontramos en este pasaje:
13
|
O
a mi padre y a mi hijo consuéleles tu prudencia. Diles cómo quedo bueno y que… Pero la terneza con las memorias de Zara (fol. 33v)
|
AM3
a mi padre y a mi hijo consuéleles tu prudencia. Diles cómo quedo bueno y que la terneza con las memorias de Zara (p. 246a)
|
M2
a mi padre y a mi hijo consuéleles tu prudencia. Diles cómo quedo vivo bueno y que… Pero la terneza con las memorias de Zara (fol. 34v)
|
67Aquí A y M3 presentan un error común, pues omiten bueno en el tercer verso del pasaje, que queda hipométrico. El bueno pasa al verso siguiente, que en estos testimonios también es hipométrico, pues se suprime un Pero presente en O. En M2 se soluciona la hipometría del verso anterior a través de la inclusión del adjetivo vivo. Pero parece una enmienda a todas luces ope ingenii, en parte por no coincidir con O, y en parte porque no resulta muy afortunada, ya que rima en asonante con hijo, a pesar de ser versos impares de un romance. Da la impresión, pues, de que en M2, o en algún testimonio anterior, se quiso corregir esa hipometría, que venía probablemente del antecedente común. En M2, sin embargo, no se detectó la fuerte hipermetría del verso siguiente, pues se mantiene la lectura de O, pero con el añadido del bueno del verso anterior: habría bastado con volver a poner bueno en su sitio para que ambos versos fuesen de nuevo correctos. La hipermetría de M2 en este verso da la impresión de haber sido la presente en el antecedente común, que en este caso se intentó corregir en la rama de AM2 a través de la supresión de Pero, también con poco éxito, pues la hipermetría se convirtió en hipometría.
68En otros pasajes se puede apreciar asimismo una cierta evolución en las variantes. Así sucede en el siguiente:
14
|
O
¿Yo había de interceder por un hombre de tu género de vida? Antes le daré las gracias de que te eche y te despida de su casa. (fol. 55v)
|
M2
¿Yo había de interceder por un hombre de tu género de vida? Antes le daré las gracias de que te aleje y te despida de su casa. (fol. 55r.v)
|
M3
¿Yo había de interceder por un hombre de tal género de vida? Antes le daré las gracias de que te arroje y despida de su casa.
|
A
¿Yo había de interceder por un hombre sin ley y de mala vida? Antes le daré las gracias porque os arroje y despida de su casa. (p. 261a)
|
69En este caso tenemos dos variantes. En la primera, la del tercer verso, M2 coincide con O; M3 introduce una leve variante —aunque significativa, pues suprime el tuteo— y A se aleja ya más. En la segunda variante, M2 cambia el verbo de O, pero mantiene el resto del verso igual; en M3 se incluye un tercer verbo, y se suprime el segundo te, mientras que en A de nuevo se introducen más modificaciones: se mantiene el verbo de M3 pero se cambia la conjunción, así como el pronombre, que se transforma en os, de manera que el tuteo explícito de O y M2 (tu género de vida, te eche/aleje y te despida) se transforma en voseo en A, con el paso intermedio de M3. Difícil resulta saber si son modificaciones conscientes —acaso variantes de autor—, o bien se deben a algún tipo de error de un testimonio anterior.
70Si atendemos ahora a la importante escena de Abraham-Isaac, observamos que, junto con A, también se conserva en M2. En M3, sin embargo, se ha perdido, pero su texto tampoco coincide con el de O, sino que presenta una serie de versos nuevos, que recuerdan vagamente a algunos de O, así como otros que coinciden con M2 y A:
- 49 Si O : om. M1
- 50 consiga O : cosiga (sic) M1
- 51 se da ni lugar A : se da lugar M2
- 52 ve A : ven M2
15
|
O
Buen Genio ¿Cómo puede no gozarle si ya le goza, supuesto que si no mártir por sangre, es mártir por el afecto? Y, pues el afecto basta a darle el merecimiento, ya que no el laurel, advierte cómo a las puertas del templo y a las plantas de María llega en alta voz diciendo:
Príncipe ¡Vitoria, vitoria por el Buen Genio! Sale. Si49 a mi buen genio debí el buen consejo, viniendo a tomar, oh, virgen madre, en vuestros umbrales puerto, cuando en ellos no consiga50 por reservados secretos la corona del martirio, conseguiré por lo menos el que, perdiendo la vida en demanda de este afecto, verá el mundo que morí en el más imperial templo, pues buen consejo tomé a vista del buen consejo.
Buen Genio No cesarán, aunque él muera, los prodigiosos sucesos de su vida.
Mal Genio ¿Qué prodigios ni qué...?
Religión Eso me tocará a mí el decirlo. (fol. 90r.v)
|
AM2
Buen Genio ¿Cómo puede no gozarle si ya le goza, supuesto que si no es mártir por sangre, es mártir por el afecto?
Mal Genio ¿Mártir por afecto y no por sangre?
Buen Genio Sí.
Mal Genio Da un ejemplo.
Buen Genio
Muchos pudiera, mas uno por todos del sacro texto. Sube conmigo, pues no se da ni lugar51 ni tiempo entre los dos.
Mal Genio Ya contigo rompo la esfera del viento.
Suben los dos juntos en dos eleva-ciones de dos canales y, en estando arriba, se apartan en dos bofetones y se ve un monte. Después, cuando lo dicen los versos, se abre el monte y se ve52 en él Abrahán y Isaac en el sacrificio y a su tiempo baja el Ángel. [...]
Buen Genio ¿Estás convencido?
Mal Genio Sí y, aunque a mi pesar, confieso que mártir sin sangre puede ser mártir por el afecto.
Buen Genio Pues no han de parar aquí sus aplausos y trofeos.
Mal Genio ¿A qué más han de llegar el día que a esto llegan?
Buen Genio Esto me tocará a mí el decirlo (pp. 281a-282a; fols. 88v-89v)
|
M3
Buen Genio ¿Cómo puede no gozarle si ya le goza, supuesto que si no es mártir por sangre, es mártir por el afecto el día que fervoroso está su vida ofreciendo en las aras de María.
Mal Genio No prosigas, que ya veo el deseo con que pide morir por la fe, y confieso que mártir sin sangre puede ser mártir por el deseo
Buen Genio Pues no han de parar aquí sus aplausos y trofeos.
Mal Genio ¿A qué más han de llegar el día que a esto llegas?
Religión Eso me tocará a mí decirlo.
|
71Tras los cuatro versos iniciales comunes, divergen O, AM2 y M3. La versión más breve es esta última, pues se reduce a solo doce versos. De ellos, seis y medio, desde confieso, son comunes a M2A. La versión de O es más extensa, hasta veinticinco versos, y cuenta con una importante intervención del príncipe, que no existe en absoluto en las otras ramas. La versión más larga es la de AM2, hasta cuarenta y seis versos de compleja escenografía (en la tabla se omiten varios de ellos para comparar los pasajes más cómodamente, aunque sí se incluye la acotación, para dar un indicio de las dificultades de su montaje). Como ya se indicó más arriba, y según suponía Greer, esta versión es probablemente la original, la compuesta por Calderón en primer lugar. Esta versión se recortó ya en O, en los folios 90-91r no autógrafos, incluso con un cierto descuido, pues el verso «ni qué...? Eso», el penúltimo de los citados, que hace de enlace con el texto de nuevo común en todos los testimonios, es claramente hipométrico, lo que indica que el corte de la escena original no se debió de hacer con todo el cuidado esperable. En cuanto a M3, la coincidencia con varios versos de A y M2, los que vuelven a enlazar con el texto común, parece indicio de que en último término se remonta a ese antecedente común. Sorprende, pues, la ausencia de la escena Abraham-Isaac, teniendo en cuenta que M3 parece un manuscrito no utilizado por compañía alguna sino concebido más bien para la lectura. Por ello, la omisión debía de estar presente ya en el texto copiado por M3, donde acaso se habría suprimido la escena también por razones escenográficas, para evitar tal complejidad poco antes del final.
72En suma, y a pesar de haberse conservado el manuscrito autógrafo de la comedia, el panorama que se nos presenta es complejo. Así, pueden distinguirse dos grupos fundamentales entre los testimonios conservados: uno representado por el autógrafo y M1, y el otro por A, M2 y M3, agrupados por más de un error común. Sin embargo, son hasta tres las versiones de la comedia que podemos distinguir. Dos de ellas están recogidas en O: una larga y otra corta, en la que el propio Calderón, de su puño y letra, ataja diferentes pasajes y en ocasiones escribe versiones alternativas. En la otra rama se encuentra mayoritariamente la versión larga del autógrafo, pero no coincide con esta, pues hay diferencias de distinto tipo.
73Así, la intervención de Calderón en el texto es explícita en lo que respecta al propio autógrafo, pues suyas son abundantes correcciones, modificaciones y omisiones que reescriben diferentes pasajes. Más complejo resulta establecer en qué grado las divergencias de la otra rama, más cercana a la versión larga del autógrafo, también se deben al poeta. Suya parece ser sin duda la escena cercana al final de Abraham-Isaac, presente en A y M2 pero no en los demás testimonios, así como algunos otros versos solo existentes en esta otra rama, pero no es fácil establecer en qué momento fueron introducidos o cómo se difundieron, pues hay indicios de que estos versos ausentes de O son anteriores al propio autógrafo y fueron omitidos en él. Al tiempo, debe descartarse que Calderón reescribiese para la imprenta: las coincidencias de A con M2 y M3 —que no pueden descender de A— indican que esas modificaciones deben de provenir de algún antecedente común, por lo que el texto de A se corresponde con el recibido para ser editado, sobre el que solo debieron de añadirse errores y lagunas.
74Ante este complejo panorama, hemos de plantearnos la cuestión de cómo actuar de cara a una edición de la comedia. Normalmente, la presencia de un manuscrito autógrafo tiende a facilitar las cosas al editor, pues se trata de un testimonio fiable que se puede editar, bien como versión definitiva o única, bien como versión primera, posteriormente reescrita. Hay casos célebres en el ámbito calderoniano en los que no se suele respetar el autógrafo, por considerarse que otra versión conservada, aunque no sea autógrafa, es posterior: tal es el de El mágico prodigioso. En cambio, en el de El agua mansa, existe también una versión posterior al autógrafo, aunque desde la edición de Arellano y García Ruiz puede considerarse canónica la conservada en este, pues la otra fue preparada por motivos circunstanciales.
75En lo que respecta a El gran príncipe de Fez, se da la paradoja de que, aunque el autógrafo es cronológicamente anterior a los demás testimonios conservados, en algunos pasajes parece presentar un texto posterior al de la otra rama. Así sucede en particular en el caso de la escena Abraham-Isaac, pero también en otros de no tanta envergadura analizados arriba. De esta manera, cabe creer que el autógrafo, tal y como lo conocemos hoy, supone la revisión de un texto anterior, texto que contenía ciertas diferencias y que debió de circular de alguna manera, pues a él se remontarían algunas de las variaciones más importantes de la otra rama. Así, el texto más completo de la comedia vendría a ser el de la rama AM2M3, por lo que, en principio, debería ser este aquel al que se diese prioridad en una edición crítica de la comedia. Con esta decisión no se privaría a los lectores de la importante escena Abraham-Isaac, como tampoco de algunos otros pasajes, más breves, no presentes en O.
76Sin embargo, dada la mayor fiabilidad general del autógrafo, en especial en los folios de puño y letra de Calderón, se le presentarían al editor problemas constantes sobre el grado de enmienda que habría de introducirse. En los casos en los que al menos uno de los testimonios de la segunda rama coincidiese con O, debería ser esta la lectura adoptada, pues indicaría que la de los otros testimonios se debe a algún tipo de modificación posterior. Pero cuando fuese O el que se opusiese a una lectura común y correcta de AM2M3, sería dudoso en muchos casos establecer en qué medida se trata de una variante de autor, lo que daría validez a ambas, o bien la de AM2M3 podría deberse a un error, lo que obligaría a adoptar la de O. En una comedia tan larga y a veces compleja, la casuística que se presenta es variada, por lo que el editor habría de justificar siempre sus decisiones de manera cabal.
- 53 Vega García-Luengos, 1998.
- 54 Vitse, 1998, p. 6.
77El panorama textual de El gran príncipe de Fez vuelve a ser muestra asimismo de esa «reescritura permanente» del teatro del Siglo de Oro, por emplear la expresión de Vega García-Luengos53, así como del papel de Calderón como representante por antonomasia de esta afición a la reescritura, por parafrasear la citada frase de Marc Vitse54. En este caso la reescritura del poeta es, por un lado, explícita, pues de su puño y letra está presente en numerosos folios de su autógrafo, e incluso a ella alude de manera directa Francisco de Avellaneda en su censura. Pero a esta hemos de sumar la que pueda deducirse de la otra rama de la transmisión de la comedia, la de AM2M3, en particular en lo que se refiere a la importante escena Abraham-Isaac, así como a otros pasajes que han sido tratados en su lugar.
78Todo ello nos conduce de nuevo a la necesidad de contar con ediciones críticas rigurosas y fiables que den cuenta de los problemas textuales que aquejan a tantas comedias del Siglo de Oro y permitan a los lectores y estudiosos acceder a un texto fijado con rigor, al tiempo que se les presentan las posibles alternativas que han sido descartadas.