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Au service du Saint Office

«Como familiar del Santo Oficio que soy»: rasgos identitarios de los familiares del Tribunal de Córdoba

María Centella Zamora

Résumés

Au cours des trente dernières années, la figure des familiers du Saint-Office a suscité un vif intérêt dans le domaine des études inquisitoriales. Cependant, aucune recherche d’ensemble de cette envergure n’a encore été consacrée au tribunal de Cordoue. Une monographie portant sur les familiers contribuerait de manière significative à la compréhension des dynamiques internes du district et des relations entre ces agents et les autres membres de l’institution inquisitoriale. Le présent article vise à combler cette lacune en présentant les principales caractéristiques des familiers du district de Cordoue, afin de mieux saisir leur spécificité et les stratégies qu’ils mirent en œuvre pour affirmer leur présence et leur visibilité au sein de leur environnement social.

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Notes de l’auteur

Contratada predoctoral UCO.
Miembro del grupo HISALEM/HUM-121 y del Proyecto de Investigación Inquisición y redes. Comunidades, actores y poder en el Mundo Ibérico de la Edad Moderna (AEI: PID2021-. 123816NB-100)

Texte intégral

Introducción

  • 1 Henry Charles LEA, Historia de la Inquisición española, volumen II: organización y recursos, Madrid (...)
  • 2 Henry KAMEN, La Inquisición española, Barcelona: Grijalbo, 1972, p. 160-162.

1Decir que la familiatura del Santo Oficio ha sido un tema popular en la historiografía inquisitorial es quedarse corto. Basta con revisar las publicaciones de los últimos treinta años para comprobar que existe un interés claro sobre esta figura. Esta situación contrasta notablemente con la escasa importancia que se le había dado a inicios del siglo XX, cuando Henry Charles Lea la incluyó en su capítulo sobre el funcionariado sin sueldo1, o pasando por Henry Kamen, quien la renombró como la quinta columna de la Inquisición y dotó a sus integrantes de un aire siniestro2.

  • 3 Ricardo GARCÍA CÁRCEL, «Número y sociología de los familiares de la Inquisición valenciana», in: Jo (...)
  • 4 José Enrique PASAMAR LÁZARO, Los familiares de la Inquisición en Aragón, Zaragoza: Universidad de Z (...)
  • 5 Gonzalo CERRILLO CRUZ, Los familiares de la Inquisición española: (1478-1700), Madrid: Universidad (...)

2Hasta los ochenta y noventa del siglo pasado los familiares no habían disfrutado de una vitalidad semejante en la historiografía. En este momento el atractivo en estos servidores inquisitoriales resurge. Así, investigadores de la talla de Ricardo García Cárcel3 o José Enrique Pasamar Lázaro4 se esforzaron por esclarecer quiénes integraban las filas de la familiatura, mientras que desde la Historia del Derecho Gonzalo Cerrillo Cruz hacía lo propio para facilitar la comprensión de su estatus jurídico5.

  • 6 David GARCÍA HERNÁN, «El concepto de nobleza de sangre en el comportamiento social de los familiare (...)
  • 7 Lorena ORTEGA GÓMEZ, Inquisición y sociedad: familiares del Santo Oficio en el mundo rural de Casti (...)
  • 8 María Dolores GUILLOT ALIAGA, «El privilegio de jurisdicción de los familiares y su problemática en (...)
  • 9 Manuel Jesús IZCO REINA, «Oficiales y familiares del Santo Oficio de la Inquisición en el Puerto Re (...)
  • 10 Por citar solo algunos ejemplos, Fernanda OLIVAL, «Familiares de la Inquisición portuguesa (siglos  (...)

3No subrayar los ejemplos más cercanos a nuestro tiempo sería un error. Las aportaciones de David García Hernán6, la de Lorena Ortega Gómez7, María Dolores Guillot Aliaga8 o Manuel Jesús Izco Reina9 son una buena muestra de esta revitalización. Este interés es rastreable también en los estudios sobre la Inquisición portuguesa10, por poner solo un ejemplo, lo que demuestra esta tendencia al alza no solo para el Santo Oficio español.

4¿Qué razones explicarían este apogeo? Para mí, en primer lugar, la multiplicidad de agentes: la ingente cantidad de familiares que ocuparon el oficio durante toda la permanencia de la institución inquisitorial. Los familiares de gran parte de los distritos siguen sin investigarse, por lo que son un campo que permite refrescar la visión acerca de la Inquisición, atrae a las nuevas generaciones y ayuda a completar el mosaico que se ha ido conformando en los últimos años. Sin duda, el intríngulis de la investigación sobre la familiatura (el elevado número de integrantes) es a la vez la que habilita nuestra labor científica. Por último, la necesidad de la comparación entre distritos, cada uno con su propio contexto, zonas de frontera y diferentes manifestaciones heréticas hace que existan Inquisiciones en plural, por lo que es natural que existan familiares diversos y con características diferenciadas.

El familiar dentro de la estructura inquisitorial

  • 11 Entre otros autores, Jean-Pierre DEDIEU los incluye en el grupo de los ministros. No es el único. S (...)

5Uno de los aspectos en los que coinciden gran parte de los investigadores es la complejidad para integrar la familiatura en la estructura inquisitorial. Mientras unos abogan por considerar la dicotomía asalariados-no asalariados, siendo en este último grupo donde se encontrarían nuestros familiares, otros prefieren la propia nomenclatura que es utilizada dentro de los tribunales, como ministros (familiares, comisarios, notarios) y oficiales, quienes se disponen en la sede del tribunal. ¿Cuál es la complicación aquí? Sencillamente, por mucho que definamos ambas categorías y oficiales, la normativa inquisitorial e incluso los documentos notariales se esfuerzan en transmitir la idea de que los familiares son un grupo diferente al de los ministros11. Veamos varios ejemplos que expresan esta contradicción:

  • 12 Archivo Histórico Provincial de Córdoba (en adelante, AHPCO), leg. 10607P, fol. 144rº.

Yo, don Andrés García de Mora, ministro titular del Santo Oficio de la Inquisición […] doy y otorgo mi poder cumplido a don Juan Manuel del Rayo, familiar del dicho Santo Oficio12.

6Don Andrés García de Mora hace hincapié en que él es ministro titular, y, por lo tanto, tiene potestad de enviar a don Juan Manuel del Rayo, familiar, a recabar informaciones para el ingreso de un pretendiente a la Cofradía de San Bartolomé y San Ildefonso o del Alcázar Viejo, que contaba con estatuto de limpieza de sangre. Por lo tanto, el familiar realiza tareas auxiliares bajo mandado de este ministro, lo que lejos de equipararlos, indica su subordinación.

  • 13 AHPCO, Circular sobre obras censuradas, CA-2462, 17 de junio de 1816.

7En cambio, en las circulares que emiten los Inquisidores generales del propio Santo Oficio se deja claro que los cometidos debían ser llevados a cabo por “comisarios, notarios y demás ministros de este Santo Oficio”13 en el Tribunal de Córdoba. Lo que hace aquí de forma genérica la Inquisición es considerar a todos sus servidores de distrito por igual, sin distinción.

  • 14 Sin ir más lejos, los artículos de María Isabel Pérez de Colosía Rodríguez enfocados a los Prontuar (...)
  • 15 Ibid, p. 336.

8Este uso indiscriminado indica que el interés clasificatorio de esta figura es más moderno. Aun así, el hecho de que los familiares protagonicen numerosas Concordias y cartas acordadas que inciden en ellos les hace merecedores de conformar una categoría propia. En ellas sí sobresalen «espada en cinta: que el tribunal no (la) impida a los ministros, notarios y familiares»14, o la Concordia celebrada en 1554 a razón de los «ministros y familiares, y sus causas criminales»15.

  • 16 G. CERRILLO CRUZ, op. cit., p. 453.

9No son pocos los que coinciden en que la figura del familiar parece estar revestida de ciertos elementos que hacen que en la Modernidad sea ya considerada como una categoría diferente. Gonzalo Cerrillo Cruz asegura que esto se debe no solo a lo que podemos ver desde la perspectiva de la normativa, sino también a la propia evolución del familiar, figura que, con sus más y sus menos diferencias, ya había hecho su aparición en la etapa medieval, y que, por ende, arrastra una importancia desigual a la de otros integrantes de la Inquisición16. Se trataría entonces de un funcionario de distrito con funciones auxiliares en términos generales, con una trayectoria de largo recorrido y de una importancia más simbólica que funcional en el tribunal correspondiente, que se acompaña, cómo no, de una serie de prerrogativas y derechos como el de portar armas, lo que nos lleva directamente a la siguiente cuestión.

Protagonista de conflictos

  • 17 Elisabeth BALANCY, Violencia civil en la Andalucía moderna (ss. XVI-XVII). Familiares de la Inquisi (...)

10Si por algo se destaca la modernidad (y especialmente el Barroco español) es por la manifestación de la violencia, tanto verbal como física. No en vano autores como Elisabeth Balancy hacen un auténtico catálogo de estos exabruptos17, entre los que se encuentran como protagonistas los familiares del Santo Oficio. Dejando de lado el hecho de que la violencia es un elemento democratizador en la sociedad moderna, el familiar podría ser descrito como un hombre violento, puesto que aparece con demasiada frecuencia envuelto en todo tipo de riñas. Aun así, el familiar no es más agresivo que sus congéneres. Donde podría el acento es en el hecho de que sí reciben penas distintas; habría que debatir si el hecho de estar sujetos al fuero inquisitorial les alentaba a ponerse en acción. Sus títulos manifestaban que podían portar armas tanto “ofensivas como defensivas” sin impedimentos, sin entrometerse en qué situaciones las debían utilizar, lo que derivó en excesos:

  • 18 Archivo Histórico Municipal de Montoro (AHMMo), Libro de actas capitulares, Traslado del título de (...)

Os tengan por tal familiar, y vos guarden y hagan guardar todas las dichas exenciones y libertades sobredichas que a los semejantes familiares como dicho es se acostumbran a guardar, y que vos no tomen ni quiten las dichas armas ni se entrometan a conocer ni conozcan de las causas criminales tocantes a vuestra persona, y nos las remitan como a jueces competentes que somos para conocer de ellas18.

11El hecho de que no solo se les permita portar armas sino usarlas indiscretamente induce a pensar que el derecho podía desvirtuarse, como efectivamente sucedió. Pero una cosa es beneficiarse de un privilegio hasta cometer abusos, y otra muy distinta sentirse atraído hacia el oficio para, precisamente, cometerlas. Del mismo modo que muchos integrantes del estado llano se acercarían a la familiatura para conseguir elevar su estatus, otros aprovecharían su cargo para cometer fechorías con cierta impunidad. Como es natural, esto es una mera hipótesis; en el caso de los familiares que eran llamados a declarar por sus delitos ninguno de ellos admitió alegremente su culpabilidad, ni mucho menos que su reincidencia se debiese al hecho de estar protegidos por el Santo Oficio y por la dignidad de su ocupación. Con todo, no dejan de ser personas que se crecen dentro del cargo, que llegan a amoldarlo a su gusto y que se sienten refrendados por toda la comunidad que lo integra.

12Sin embargo, algo que sí queda claro es que fueron juzgados por sus delitos, como demuestran las causas solo de familiares existentes, y lo que nos hace pensar que este hecho no era un rara avis:

  • 19 Rafael GRACIA BOIX, Autos de fe y causas de la Inquisición de Córdoba, Córdoba: Diputación Provinci (...)

Juan del Hoyo, familiar, vecino de Jaén. Fue denunciado por inquieto, ocasionado, y que hacía cosas bajas e infames, que no guardaba secreto, y que había dicho una blasfemia. Carcelería por pena y las costas, amonestado, que haga su oficio bien y sea quieto y pacífico19.

13Precisamente, esta queja de «ser quieto y pacífico» no deja de aparecer en las cartas acordadas, lo que ya es un indicativo de su comportamiento revoltoso. Entre los más graves, se encuentran familiares como Pedro Capote:

  • 20 Loc. cit.

Pedro Capote, familiar, vecino de Cazorla, […] fue acusado por Francisco de Tíscar que so color de burlarse con él, lo quiso matar y habiéndolo asegurado, le dio con un palo en la cabeza, un golpe de que cayó sin sentido en el suelo y quiso darle más, sino que le estorbaron; y que de esto estuvo a punto de muerte […]20.

La ostentación en sociedad

  • 21 Puede verse un ejemplo en el Archivo Histórico de la Nobleza, LUQUE, C. 421, D. 57, Título de famil (...)

14Hasta ahora, existían varios elementos que volvían muy significativa esta ostentación en sociedad de la familiatura. Por un lado, está claro que el propio título es uno de ellos; no solo porque los inquisidores exigían que se presentase en el cabildo de la localidad en cuestión para que se tuviera al familiar como tal, lo que convertía a su poseedor en un personaje importante en el lugar, sino por la propia riqueza de dichos nombramientos. Tenemos de ejemplo varios títulos pertenecientes al distrito de Córdoba donde se puede comprobar dicha evolución: desde sus inicios, cuando la legislación no exigía tantos requisitos a los miembros de la familiatura y esta estaba ocupada por personajes de extracción más humilde y con oficios como panaderos o curtidores, donde esa sencillez se traslada al pergamino21.

  • 22 Un ejemplo se encuentra en AHN, LUQUE, C. 883, D. 57, Título de familiar del Santo Oficio de la Inq (...)
  • 23 En el AHPCO se custodia un título que recoge estas características. AHPCO, CAR97/013, Título de fam (...)

15En el siglo XVII, en cambio, con la imposición de los estatutos de limpieza de sangre en cofradías y en el propio Santo Oficio, la obtención de la gracia de familiatura pasó a ser el equivalente no solo de la pertenencia a una institución de renombre sino un signo equívoco de cristiano viejo, asimilado incluso a la nobleza. Es por ello por lo que el atractivo del oficio se acrecentó y del mismo modo, el prestigio de sus miembros, siendo un fiel reflejo de ello los títulos. Pese a los destrozos producidos por la humedad, se puede comprobar cómo la decoración del encabezamiento del título es algo más compleja que en el anterior22. Para finalizar, ya a finales del siglo XVII y comienzos del siglo posterior los títulos culminan este proceso de “ennoblecimiento”23.

16Si bien son elementos muy llamativos, los títulos no se mostraban al pueblo llano, por lo que realmente solo nos muestran una evolución visible dentro de la propia institución y en la intimidad de los hogares de los familiares. En la búsqueda de esta demostración de pertenencia a la Inquisición hay un elemento claro y que sí puede percibirse en público, como es la exhibición de las veneras. En su origen se trataba de pequeños hábitos bordados en la ropa, pero se transformaron en auténticas piezas de orfebrería en las que se incrustaban esmeraldas, rubíes y diamantes.

17Estas veneras se utilizaban en actos multitudinarios como los autos de fe para identificar a los miembros del tribunal. Eran toda una declaración de intenciones para todos aquellos iletrados. Al mismo tiempo que destacaban su posición privilegiada como familiares de la Inquisición, hecho que se conseguía también por la formación en parejas y por encabezar la comitiva en los mencionados autos de fe, también demostraban su posición socioeconómica dado el valor de las piezas. Por último, pero no menos importante, las veneras mostraban la pertenencia a la Cofradía San Pedro Mártir de Verona, compuesta en exclusiva por los miembros inquisitoriales, lo que las convertía en una muestra inequívoca de la limpieza de sangre de su portador.

  • 24 Ningún miembro perdía la oportunidad de tomar parte activa en las festividades, incluso dejando tes (...)

18Además, no solo podían llevarla en actos propios de la institución, sino que nos queda constancia de cómo aprovechaban festividades como la de la onomástica del santo (29 de abril) o la del Corpus Christi para lucirla y tomar parte activa en los boatos religiosos24. De hecho, los propios familiares de Córdoba solicitan al tribunal que les permita llevarlas en la procesión del Corpus, tal y como les permitía la Real Orden:

  • 25 AHPCO, CA/2462, 1815, Solicitud al Tribunal por parte de los familiares del Santo Oficio de usar en (...)

Condescendiendo el Rey Nuestro Señor en los deseos del conde de Casillas de Velasco y don Lorenzo Serrano, actuales mayordomos de la Muy Ilustre Congregación de San Pedro Mártir […], se ha servido mandar que para que sus ministros puedan ser distinguidos y honrados de todos como corresponde, usen siempre diaria y precisamente en sus vestiduras exteriores como las otras órdenes de caballería […] del hábito y venera que son propios del Santo Oficio25.

19Está claro, por tanto, que se asocia esta ostentación no solo a la familiatura sino a una inequívoca muestra de limpieza de sangre. Retomando este punto abro el debate sobre si el familiar utilizaba el cargo para ascender socialmente, actuando este como trampolín a sus aspiraciones, o si por el contrario lo ocupaban personajes que ya lo eran. Parece haber consenso en que esta dinámica de ennoblecimiento fue más acusada en el siglo XVII, ya que anteriormente la base social de la familiatura cordobesa era muy baja, salvo contadas excepciones. En cambio, debido a las nuevas promulgaciones del siglo XVII y las exigencias que se añadieron, especialmente el requisito de la limpieza de sangre, se fueron adhiriendo personajes de la mesocracia y de la nobleza en una clara estrategia de la Inquisición y de la Corona de frenar la entrada de una base social de dudoso carácter y con clara inclinación a los disturbios.

20Pero, precisamente esta legislación es la que, en mi opinión, ofreció una invitación a todos aquellos que andaban deseosos de demostrar su limpieza de sangre (simulada o no) y que fue la puerta de entrada de nobles, pero también de judeoconversos que supieron aprovecharse de los estatutos de sangre de cofradías y órdenes. Con las reales provisiones de hidalguías, la aceptación en cofradías o a través de las pruebas genealógicas de la Inquisición los conversos tuvieron potestad para esgrimir su recién adquirida posición limpia ante todos aquellos que pudieran delatarlos. Además, no les faltaba riqueza, que, por otra parte, era justo el elemento deficitario del tribunal y de la monarquía. Estas élites no habían demostrado aún su limpieza de sangre pese a sus cuantiosas haciendas, y encuentran ahora su acomodo en el órgano inquisitorial, que los acepta sin reparos tras superar sus requisitos, y especialmente por el rey, ya que la venalidad también se dejó ver en la familiatura y en el cargo de alguacil mayor.

  • 26 Este asunto lo desarrolla con mayor claridad el doctor Francisco I. Quevedo Sánchez en su tesis doc (...)

21Algunos de los personajes con cuantiosa hacienda y de raíces hebreas fueron los mercaderes poderosos de la élite lucentina, además de otros muchos que o bien procedían de Portugal o tenían contactos lusos y llegaron a mezclarse con la mesocracia cordobesa. Todos ellos constituyeron una presión grupal para acceder en el sistema. En el último caso (aunque no es el único) tenemos el ejemplo de Juan Recio Aragonés, cuyos ascendentes no solo eran judaizantes, sino que habían sido ajusticiados por el tribunal, y todavía eran recordados por el pueblo, y quien supo sortear las acusaciones gracias a sus riquezas y una cuidadosa reconstrucción genealógica26.

22Queda claro que la ostentación pública del cargo de familiar respondía a un interés de apariencia, como demuestran estos linajes conversos. El ser limpio o no, el ser noble o no carecía realmente de importancia a ojos de la sociedad, puesto que lo importante era el vivir noblemente, el verdadero indicativo de la pertenencia a ese estamento. Algunas de las manifestaciones más claras de esta asimilación al estamento nobiliario son las fundaciones de vínculos, de capellanías, de lugares de sepultura propios y las donaciones a cofradías. Por supuesto, estas estrategias no solo son llevadas a cabo por los familiares sino también por sus esposas. Incluso si ampliamos en sus círculos sociales, vemos cómo los familiares han logrado a través de lazos matrimoniales (o de amistad) forjar una imagen de poder en su entorno.

El sentimiento de pertenencia a la familiatura

23La heterogeneidad de los componentes de la familiatura impide hablar de la familiatura como un auténtico aglutinador social. Más allá del oficio inquisitorial son pocas las similitudes entre los miembros, lo que obliga al historiador a diferenciar en categorías para poder entender las motivaciones individuales de cada uno ellos.

24En el caso cordobés se puede comenzar por el perfil socio profesional. Los primeros familiares son personas de poca relevancia, empleados en artesanía y otros trabajos mecánicos, que son pronto reemplazados por una mesocracia y baja nobleza en el siglo XVI y XVII, hasta integrar eclesiásticos y alta nobleza a finales del XVIII y principios del XIX. Hasta aquí puedo generalizar; ya que las diferencias entre sus iguales ya son de por sí muy notorias. Además, hay que sumar la extensión considerable del ámbito del tribunal y su composición de lugares de diversa entidad, tanto puramente rurales como Montoro o Villa del Río, y agrociudades, como Lucena o Andújar. Por ende, el perfil de un familiar dedicado a las mercaderías en Córdoba capital o Lucena dista mucho del labrador por cuenta ajena de Andújar, y ambos son muy diferentes de los primeros familiares del distrito.

25En mi búsqueda de ese algo que defina a la perfección a los miembros de la familiatura cordobesa sí observé que, a priori, la red de familiares no es solo propiciada por la Inquisición, sino que es mucho más profunda en términos sociales, económicos y políticos. Se mantienen las mismas sagas durante generaciones, aunque parece ir desapareciendo a finales del siglo XVIII. Estamos hablando de los mismos personajes una y otra vez, con determinados cambios en sus haciendas y copando puestos en la administración o en los cabildos municipales, pero que se aferran al Santo Oficio y, aún más, a otros familiares para que continúe girando la rueda.

26¿Por qué este interés en la familiatura? Son muchos los que han buscado las causas en las estrategias matrimoniales, una razón económica o una mecánica de ascenso social. Pero es cierto que después del análisis de cientos de testamentos noto que perdura entre ellos el sentimiento de pertenencia a la institución como un claro rasgo identitario. Pese a ser también alféreces mayores, regidores, escribanos o caballeros, lo que podría reportarles no solo beneficios económicos sino también sociales, en los encabezamientos de sus testamentos se repite en primer lugar su posición como familiares del Santo Oficio.

27Me atrevo a asegurar que hasta lo lucen con orgullo, al menos, hasta el XVIII, momento en el cual he apreciado como dejan de encabezar dicha documentación y pasan a un segundo lugar o directamente se deja de mencionar, condicionados sin duda por los cambios políticos que se estaban viviendo, donde la Inquisición queda en el punto de mira, y por la pérdida de entidad de la institución. No solo ellos lo hacen: sus esposas, hijos y sobrinos también destacan la familiatura por encima de sus otras ocupaciones, lo que se traduce en una dificultad añadida para mí a la hora de encontrar otros de sus cargos o profesiones.

28Otro rasgo identitario es el vivir cerca unos de otros, en determinadas parroquias y en las mismas calles céntricas, situación que se repite también con los bienes rústicos. Este detalle lo he observado en Montoro, en Córdoba capital y en Andújar, por lo que no descarto que sea algo común.

29Las razones para estas ubicaciones particulares pueden ser múltiples: desde la conformación de vínculos y mayorazgos que, unido al hecho de que la familiatura es copada por las mismas familias durante varias generaciones, hace que siempre sean los mismos propietarios. Por otro lado, su poder económico, que hace que se puedan permitir las mejores calles, mejores viñas y olivos y acaben monopolizándolos. O simplemente, que los compren, arrienden o vendan a otros familiares porque demuestran tener cercanía con ellos. En los testamentos esto queda muy claro: más allá de mencionar que son parientes directos de otros familiares del Santo Oficio, aparecen como albaceas o en último lugar como testigos, sin eliminar la posibilidad de que tengan algún parentesco en común que todavía no haya sido detectado.

Conclusiones

30La conjunción de todos los elementos que he citado los entiendo como el verdadero rasgo identitario general: el sentimiento de pertenencia a la familiatura va más allá de compartir las funciones y exenciones del propio cargo; se convierte en una cuasi posesión donde despliegan un conjunto de normas, donde se reconocen y aceptan los unos y los otros. Queda manifiesto que comparten un capital cultural que los identifica (como la posesión de casas en determinadas zonas o entrar en la cofradía de San Pedro Mártir), que les da prestigio. Al mismo tiempo, este capital cultural y económico facilita la existencia de una suerte de vínculos sociales que les permiten establecer redes de sociabilización en sus entornos más cercanos y también fuera de ellos.

31En resumen, los elementos mencionados hacen que no sea extraño que los familiares se nieguen a dejar su posición, no solo por los beneficios socioeconómicos que pudiese generarles o la demostración de su limpieza de sangre, sino por su propia entidad. No en vano sagas familiares con una dilatada experiencia sirviendo al Santo Oficio se mantienen en la familiatura, que, recordemos, no deja de ser un puesto de distrito sin remuneración. No se ve una intención de ir más allá. Ni siquiera los hijos que toman el estado eclesiástico intentan ser comisarios del Santo Oficio; y, cuando otros alcanzan el grado de médico o de notario de la Inquisición, no abandonan la familiatura. Sin duda, la pertenencia a este último grupo debió generarles un componente sociocultural que no podía ofrecerle el resto de los cargos existentes.

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Bibliographie

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Notes

1 Henry Charles LEA, Historia de la Inquisición española, volumen II: organización y recursos, Madrid: Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado, Fundación Universitaria Española, Instituto de Historia de la Intolerancia, 2020.

2 Henry KAMEN, La Inquisición española, Barcelona: Grijalbo, 1972, p. 160-162.

3 Ricardo GARCÍA CÁRCEL, «Número y sociología de los familiares de la Inquisición valenciana», in: Joaquín PÉREZ VILLANUEVA (coord.), La Inquisición española: nueva visión, nuevos horizontes, Madrid: Siglo XXI de España Editores, S.A., 1980, p. 271-284.

4 José Enrique PASAMAR LÁZARO, Los familiares de la Inquisición en Aragón, Zaragoza: Universidad de Zaragoza, Tesis Doctoral, 1997.

5 Gonzalo CERRILLO CRUZ, Los familiares de la Inquisición española: (1478-1700), Madrid: Universidad Complutense de Madrid, Tesis Doctoral, 1993.

6 David GARCÍA HERNÁN, «El concepto de nobleza de sangre en el comportamiento social de los familiares de la Inquisición», Revista de Historiografía (RevHisto), 4, 2006, p. 82-94.

7 Lorena ORTEGA GÓMEZ, Inquisición y sociedad: familiares del Santo Oficio en el mundo rural de Castilla La Nueva (siglos XVI-XVIII), Ciudad Real: Universidad de Castilla-La Mancha, Tesis Doctoral, 2013.

8 María Dolores GUILLOT ALIAGA, «El privilegio de jurisdicción de los familiares y su problemática en el juzgado de distrito de la Inquisición de Valencia», in: Antonio JIMÉNEZ ESTRELLA y Julián José LOZANO NAVARRO (coord.), Actas de la XI Reunión Científica de la Fundación Española de Historia Moderna, Granada: Editorial Universidad de Granada: Fundación Española de Historia Moderna, 2, 2012, p. 142-152.

9 Manuel Jesús IZCO REINA, «Oficiales y familiares del Santo Oficio de la Inquisición en el Puerto Real del siglo XVII», Matagorda: Revista de estudios puertorrealeños, 3, 2021, p. 61-94.

10 Por citar solo algunos ejemplos, Fernanda OLIVAL, «Familiares de la Inquisición portuguesa (siglos XVI-XVII): los números, la demanda y los grupos sociales intermedios», Estudis: Revista de Historia Moderna, 47, 2021, p. 313-342, o Ana Isabel LÓPEZ-SALAZAR CODES, «La cuestión de la naturaleza de los ministros del Santo Oficio portugués. De las disposiciones legislativas a la práctica cotidiana», Hispania: Revista española de historia, 71, 239, 2011, p. 691-714.

11 Entre otros autores, Jean-Pierre DEDIEU los incluye en el grupo de los ministros. No es el único. Sin ánimo de hacerlo mucho más extenso, autores como H. C. Lea, H. Kamen o José Martínez Millán encuentran dificultades para su definición. Véase Jean-Pierre DEDIEU, «Limpieza, poder y riqueza. Requisitos para ser ministro de la Inquisición. Tribunal de Toledo, siglos XVI-XVII», Cuadernos de Historia Moderna, 4, 1993, p. 29.

12 Archivo Histórico Provincial de Córdoba (en adelante, AHPCO), leg. 10607P, fol. 144rº.

13 AHPCO, Circular sobre obras censuradas, CA-2462, 17 de junio de 1816.

14 Sin ir más lejos, los artículos de María Isabel Pérez de Colosía Rodríguez enfocados a los Prontuarios de Granada son un claro ejemplo. En este caso, véase María Isabel PÉREZ DE COLOSÍA RODRÍGUEZ, «Normativa inquisitorial sobre los familiares del Santo Oficio, I», Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 15, 1993, p. 335. el fragmento pertenece al Libro de Constituciones y Breves, fol. 40.

15 Ibid, p. 336.

16 G. CERRILLO CRUZ, op. cit., p. 453.

17 Elisabeth BALANCY, Violencia civil en la Andalucía moderna (ss. XVI-XVII). Familiares de la Inquisición y banderías locales, Sevilla: Universidad de Sevilla, Colección Historia, 1999.

18 Archivo Histórico Municipal de Montoro (AHMMo), Libro de actas capitulares, Traslado del título de don Francisco López del Carpio, 29 de noviembre de 1624, fol. 274vº.

19 Rafael GRACIA BOIX, Autos de fe y causas de la Inquisición de Córdoba, Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, 1983, p. 198.

20 Loc. cit.

21 Puede verse un ejemplo en el Archivo Histórico de la Nobleza, LUQUE, C. 421, D. 57, Título de familiar del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba a favor de Fernando Alonso de Riaza, 22-06-1575.

22 Un ejemplo se encuentra en AHN, LUQUE, C. 883, D. 57, Título de familiar del Santo Oficio de la Inquisición de Écija a favor de Luis de Eraso Aguilar, 02-10-1600.

23 En el AHPCO se custodia un título que recoge estas características. AHPCO, CAR97/013, Título de familiar del Santo Oficio de Luis Jacinto Camacho Buenrostro y Martínez, 11-12-1747.

24 Ningún miembro perdía la oportunidad de tomar parte activa en las festividades, incluso dejando testimonios sobre los actos. Así, Diego de Estepa Villalva, familiar del número de Écija aparece como autor de una composición breve en honor a la fiesta del Corpus ecijano del año 1644 (véase el impreso de Juan Malpartida del año 1644, recogido por María del Valle HIDALGO EGEA, El Corpus Christi en Écija: un impreso de Juan Malpartida de 1644, Écija: Asociación cultural Ecijana Martín de Roa, 2005. Asimismo, en Córdoba capital la descripción de la festividad de San Pedro Mártir de Verona de 1665 se la debemos a dos familiares del tribunal, Bernardo Álvarez de la Vega y Alejo del Peral y Murillo. Véase Juan ARANDA DONCEL, «Los dominicos de San Pablo el Real de Córdoba y la cofradía de San Pedro Mártir de Verona en el siglo XVII», Archivo Dominicano, 39, 2018, p. 35.

25 AHPCO, CA/2462, 1815, Solicitud al Tribunal por parte de los familiares del Santo Oficio de usar en sus vestiduras durante la procesión del Corpus la venera que les había sido concedida por el rey.

26 Este asunto lo desarrolla con mayor claridad el doctor Francisco I. Quevedo Sánchez en su tesis doctoral, donde analiza el ascenso social de varias familias judeoconversas. Quevedo hace mención a la rama de los falsos Fernández de Córdoba, dedicados a actividades financieras y comerciales, a los Aragonés o los Martínez, como Melchor Martínez de Ozaldu que llegó a ser familiar en Écija. La mayoría estaban empleados en las mercaderías de paños. Francisco Indalecio QUEVEDO SÁNCHEZ, Familias en movimiento. Los judeoconversos cordobeses y su proyección en el reino de Granada (ss. XV-XVII), Universidad de Granada, Tesis Doctoral, 2015, p. 338-340 y p. 417-420.

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Pour citer cet article

Référence électronique

María Centella Zamora, « «Como familiar del Santo Oficio que soy»: rasgos identitarios de los familiares del Tribunal de Córdoba »e-Spania [En ligne], 54 | Juin 2026, mis en ligne le 01 juin 2026, consulté le 14 juillet 2026. URL : http://journals.openedition.org/e-spania/61475 ; DOI : https://doi.org/10.4000/16en2

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Auteur

María Centella Zamora

Universidad de Córdoba

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Droits d’auteur

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