Literatura y política en la pos-posguerra / o era de las guerras inciviles / en Centroamérica
Résumés
Cet article s’interroge sur la relation entre littérature et politique plus d’un quart de siècle après la fin des conflits armés en Amérique centrale, c’est-à-dire dans une période de post-après-guerre marquée par un retour à des formes de gouvernance autoritaires et répressives. Nous présentons ici les résultats d’une recherche portant sur cinq textes narratifs publiés en 2022 et 2023. Basé sur le concept de « guerres inciviles » (inventé par le politologue américain Donald M. Snow et réinterprété par le philosophe italien Giorgio Agamben), ce travail porte sur la « politique de la littérature » (selon le philosophe français Jacques Rancière), au-delà de la réduction au positionnement de l’auteur et des représentations littéraires d’événements politiques (critiquée par le philosophe français).
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récit contemporain d’Amérique centrale, Cuevas Molina (Rafael), Muñoz (Víctor), Ramírez (Sergio), Recinos (Michelle), Torres Funes (Ariel), guerres inciviles, politique de la littératurePalabras claves:
narrativa centroamericana contemporánea, Cuevas Molina (Rafael), Muñoz (Víctor), Ramírez (Sergio), Recinos (Michelle), Torres Funes (Ariel), guerras inciviles, política de la literaturaIndex géographique :
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- 1 Ver Héctor M. Leyva, « Narrativas de los procesos revolucionarios centroamericanos 1960-1990 » (Tes (...)
- 2 Ver Héctor M. Leyva, Werner Mackenbach y Claudia Ferman, « Introducción », in Héctor M. Leyva, Wern (...)
- 3 Ver Beatriz Cortez, Estética del cinismo. Pasión y desencanto en la literatura centroamericana de p (...)
1En los estudios literarios centroamericanos/istas sobre las producciones narrativas de la región, desde los años sesenta del siglo pasado hasta la actualidad han dominado una periodización y clasificación acerca de la relación entre literatura y política: de la « narrativa de los procesos revolucionarios de Centroamérica » (Héctor Leyva) o « crónicas de guerra » (Margarita y Flora Ovares) a la « literatura de posguerra » o « narrativa de posguerra » (según varias y varios autores1). Mientras que se conceptualizó la primera en términos de una literatura de compromiso político con los proyectos revolucionarios del « momento utópico » (Héctor Leyva, Werner Mackenbach y Claudia Ferman2), la segunda se ha interpretado en numerosos estudios como obras basadas en una « estética del cinismo » (Beatriz Cortez3), es decir, en términos de una desligadura –incluso un deslizamiento– entre literatura y política.
2Nos encontramos a más de un cuarto de siglo después del fin de los conflictos armados en la región, es decir, en tiempos de pos-posguerra en los que la violencia sigue e incluso aumentó en varios momentos en función de los países de la región; y, además, después de un breve y deficiente proceso de democratización y pacificación, la región vive un retorno a formas autoritarias y represivas de gobernanza. En estas condiciones: ¿Cómo se configuran las relaciones entre literatura y política?, o, para decirlo en palabras del filósofo francés Jacques Rancière, ¿cuál es la « política de la literatura » en las constelaciones actuales?
- 4 Rafael Cuevas Molina, La barricada, San José, Uruk Editores, 2022.
- 5 Víctor Muñoz, Aquí yo dispongo y ordeno, Guatemala, F&G Editores, 2022.
- 6 Sergio Ramírez, « Antropología de la memoria », Ese día cayo en domingo, Barcelona, Ciudad de Méxic (...)
- 7 Michelle Recinos, « Barberos en huelga », Sustancia de hígado, Guatemala, F&G Editores, 2023, p. 19 (...)
- 8 Ariel Torres Funes, Travesía contra el viento, San José, Uruk Editores, 2023.
3A continuación presentaré los resultados de un estudio de cinco textos narrativos publicados en 2022 y 2023, como primera parte de un proyecto más amplio que se dedica a analizar la relación entre literatura y política en la narrativa centroamericana contemporánea más reciente: la novela La barricada de Rafael Cuevas Molina4 (Costa Rica), la novela Aquí yo dispongo y ordeno de Víctor Muñoz5 (Guatemala), el cuento « Antropología de la memoria » (del libro de cuentos Ese día cayó en domingo) de Sergio Ramírez6 (Nicaragua), el cuento « Barberos en huelga » (del libro de cuentos Sustancia de hígado) de Michelle Recinos7 (El Salvador) y la novela Travesía contra el viento de Ariel Torres Funes8 (Honduras).
Literatura y política: del compromiso al desencanto
- 9 Héctor M. Leyva, Werner Mackenbach y Claudia Ferman, art. cit., p. xiii, cf. p. xvii.
4En la introducción al tomo IV de Hacia una Historia de las Literaturas Centroamericanas: Literatura y compromiso político. Prácticas político-culturales y estéticas de la revolución, los editores destacamos como rasgo dominante de muchos textos literarios (en sentido amplio, incluyendo también testimonios, ensayos, memorias, etc.) publicados entre los años sesenta y noventa del siglo XX –« este período creativo y políticamente convulso »–: « la participación de la literatura en un momento de utopía9 ». Esta producción, según nuestro criterio, se caracterizó por una relación muy particular entre literatura y política en un « momento proteico para la creación literaria y cultural en estrecha relación con la efervescencia política y social »:
- 10 Ibidem, p. xl.
La literatura participó en procesos de amplio alcance que implicaron los posicionamientos éticos y políticos, las pretensiones performativas, el vanguardismo social y artístico, los debates sobre la nación, sobre la historia y la recuperación de la memoria, la irrupción de las voces de las mujeres, de los indígenas y de los sectores subalternos. Unos procesos que se vieron acompañados de transformaciones e innovaciones en los lenguajes, los recursos expresivos, los dispositivos textuales, que afectaron los distintos géneros literarios (la poesía, la narrativa, el ensayo, el teatro popular) y que se encontraron directamente conectados con otras prácticas culturales que vivieron cambios afines como las de las artesanías, la fotografía, o el cine10.
- 11 Beatriz Cortez, op. cit., p. 27.
- 12 Ver, por ejemplo, Emiliano Coello Gutiérrez, « El discurso crítico sobre el cinismo en la novela ce (...)
- 13 Beatriz Cortez, op. cit., p. 26-27.
5En su libro Estética del cinismo. Pasión y desencanto en la literatura centroamericana de posguerra, Beatriz Cortez caracterizó « la literatura centroamericana de posguerra », es decir, la que se publicó en el período después de la firma de los acuerdos de paz en Centroamérica a partir de mediados de los años noventa, como una escritura configurada por « un espíritu de cinismo ». En este libro, que entretanto se ha convertido en uno de los estudios de las literaturas centroamericanas contemporáneas más citados y referidos, analizó un amplio corpus en el que propone que el cinismo es « una forma estética » que « provee al sujeto de una guía para sobrevivir11 » en sociedades minadas por la violencia, el caos y la corrupción. Se han publicado varias críticas de este análisis, especialmente en relación con una confusión entre personajes literarios cínicos presentes en los textos y el posicionamiento estético-ético-político del autor/de la autora, la poca atención brindada a los efectos de esta literatura en los lectores y las lectoras (como el distanciamiento, la no identificación con y el cuestionamiento de los personajes literarios), y también acerca de una sobre-interpretación reduccionista de la propuesta de Beatriz Cortez, como la interpretación de toda la literatura producida en la « posguerra » desde este paradigma, es decir, como manifestaciones de lo que podríamos llamar un « neoliberalismo estético » o una « estética neoliberal12 ». Sin embargo, en muchos estudios posteriores se ha ignorado otra dimensión de este « tiempo de desencanto » que para Beatriz Cortez es « también una oportunidad para la exploración de la representación contemporánea de la intimidad y de la construcción de la subjetividad13 ».
- 14 Ver Margarita Rojas y Flora Ovares, op. cit., p. xv y 3.
- 15 Ibidem, p. xix.
- 16 Ibidem, p. xvii.
- 17 Margarita Rojas, La ciudad y la noche. La nueva narrativa latinoamericana, San José, Farben, 2006.
- 18 Ibidem, p. xvii
- 19 Ibidem.
6En uno de los libros más recientes que pretende presentar un análisis abarcador de la narrativa del istmo, Signos y claves de la narrativa centroamericana contemporánea, publicado en 2021 por Margarita Rojas y Flora Ovares, las autoras le dan otro matiz al término de literatura de posguerra, interpretándolo desde el (antiguo) concepto de « generación » que incluye exclusivamente los escritores y escritoras que nacieron en los años cincuenta e inicios de los sesenta del siglo XX14. La « cosmovisión del mundo de este grupo generacional15 », el « paradigma de la narrativa de los escritores latinoamericanos de esta misma generación16 », escriben en referencia al libro La ciudad y la noche. La nueva narrativa latinoamericana (2006) de Margarita Rojas17, se caracteriza por la preferencia « por mostrar a seres desarraigados, que comparten el hastío existencial, el desencanto y la apatía mientras deambulan en la ciudad nocturna y peligrosa18 ». Con esto, según las autoras, « la literatura se aparta de la utopía19 ».
- 20 Ibidem, p. xv.
7Cabe señalar una triple exclusión de este procedimiento analítico y metodológico. Por un lado, con la fijación generacional en autores nacidos en los cincuenta y sesenta se excluye un número importante de textos publicados por autoras y autores que nacieron antes o después de estas fechas que se refieren también al pasado reciente de Centroamérica (por ejemplo, Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Manlio Argueta, Claribel Alegría, Julio Escoto, Gloria Guardia, Jacinta Escudos, Claudia Hernández, Vanessa Núñez Handal, José Adyak Montoya, Fátima Villalta, para solamente mencionar algunos/as). Por otro lado, se reduce esa literatura a ser manifestación y representación de lo vivido en « la participación activa en las contiendas » y el exilio temporal o permanente, por lo que « todos quedaron marcados para siempre20 », de ahí un fuerte sesgo autobiográfico y autoficcional como clave interpretativa. Finalmente, con esto existe la tendencia a subsumir toda la producción narrativa de los autores y las autoras en una referencia a los conflictos armados y reducir la relación entre literatura y política a esta dimensión.
8Mi propósito es diferente.
De la literatura política a la política de la literatura
9Propongo leer los hasta ahora cinco textos de mi corpus (como punto de partida de una producción narrativa reciente más amplia a analizar) desde dos perspectivas interdisciplinarias:
- 21 Ver Mary Kaldor, Las nuevas guerras. Violencia organizada en la era global [trad. María Luisa Rodrí (...)
- 22 En varios ensayos he desarrollado una crítica de la denominación literatura/narrativa « de posguerr (...)
101) Basándome en el concepto de « nuevas guerras » (propuesto por la politóloga británica Mary Kaldor) y de « guerras inciviles » (acuñado por el politólogo estadounidense Donald M. Snow y reinterpretado por el filósofo italiano Giorgio Agamben21), propongo desligar el análisis de la relación entre literatura y política en la narrativa centroamericana contemporánea más reciente de los conflictos armados de 1960 a 1990 y del período de « posguerra » (todavía sobre-determinado por los conflictos armados y sus secuelas22). Intento replantear lo político de/en la literatura más allá de la perspectiva retrospectiva a los conflictos armados de los años sesenta a noventa, sin embargo, sin ignorar textos recientes que se refieren a ese período.
- 23 Ver Giorgio Agamben, op. cit., p. 31.
- 24 Ver Dominic J. Caraccilo y Donald M. Snow, « Uncivil Wars: International Security and the New Inter (...)
11Mientras que –según Agamben23– la guerra civil (stasis) tradicional se define como descomposición y ruptura del orden social existente en busca de una redefinición de un nuevo pacto político, las « guerras inciviles » se caracterizan según el investigador norteamericano Donald Snow como el asesinato más o menos sistemático y la aterrorización de la población civil24. En un estudio sobre las caravanas migratorias centroamericanas el estudioso hondureño Héctor M. Leyva propone este concepto para entender la realidad centroamericana contemporánea:
- 25 Héctor M. Leyva, Las caravanas centroamericanas: guerras inciviles, migración y crisis del estatuto (...)
Si siguiendo a Agamben, lo político se entiende como el campo de tensiones entre asociación y disociación de una comunidad, y si la asociación consolida la unidad política, entonces las guerras inciviles vendrían a expresar el grado máximo de disociación de esa comunidad. Cuando los individuos actúan civilmente, contribuyen a la construcción de la unidad política (la sociedad), pero pueden simplemente romperla cuando hacen prevalecer sus lealtades étnicas, religiosas o sus demandas económicas personales (las de sí mismos, de los suyos o de sus familias). […]
En el norte de Centroamérica, aunque con diferencias entre los países, el calificativo puede valer para reconocer las formas de extendida violencia actual en la que tienen un protagonismo principal las pandillas, pero igualmente el narcotráfico y la corrupción que han podido implicar no solamente a miembros de las fuerzas policiales y armadas, coludidos con las organizaciones criminales, sino a altos cargos de los gobiernos25.
12Me parece que este análisis no solamente vale para los países del norte de Centroamérica, sino son una tendencia creciente en el istmo, en general (sin ignorar las particularidades y coyunturas diferentes en los diversos países de la región con sus “contra-movimientos”).
- 26 Jacques Rancière, La politique de poètes. Pourquoi des poètes en temps de détresse ?, Paris, Albin (...)
- 27 Ver Marcelo G. Burello, « Prólogo », in Jacques Rancière, Política de la literatura [trad. Marcelo (...)
- 28 Jacques Rancière, Política de la literatura [trad. Marcelo G. Burello, Lucía Vogelfang y J. L. Capu (...)
132) Propongo leer la narrativa centroamericana contemporánea desde la perspectiva de la « política de la literatura » en términos de Jacques Rancière. En el prefacio a su libro La politique de poètes. Pourquoi des poètes en temps de détresse ? de 199226 (La política de los poetas. ¿Para qué poetas en tiempos de miseria?), Rancière habla de la relación entre los poetas/los literatos o la literatura y la política como una appartenance inappartenante, o una pertenencia desperteneciente27. ¿Cómo pensar esta contraposición contradictoria en términos de relación? En su libro Política de la literatura (201128), Rancière critica el hecho de que muchos estudios sobre la problemática se reducen al posicionamiento político del autor o la autora, por un lado, y a las representaciones literarias de acontecimientos entendidos o definidos como políticos, por el otro:
- 29 Ibidem, p. 15.
La política de la literatura no es la política de los escritores. No se refiere a sus compromisos personales en las pujas políticas o sociales de sus respectivos momentos. Ni se refiere a la manera en que estos representan en sus libros las estructuras sociales, los movimientos políticos o las diversas identidades. La expresión “política de la literatura” implica que la literatura hace política en tanto literatura. Supone que no hay que preguntarse si los escritores deben hacer política o dedicarse en cambio a la pureza de su arte, sino que dicha pureza misma tiene que ver con la política. Supone que hay un lazo esencial entre la política como forma específica de la práctica colectiva y la literatura como práctica definida del arte de escribir29.
- 30 Ibidem, p. 16.
- 31 Ibidem.
- 32 Ibidem.
- 33 Ibidem.
14Es aquí donde el filósofo francés ve una tercera dimensión de la relación entre literatura y política que según él define lo que llama política de la literatura. Similar a Agamben, Jacques Rancière entiende lo político como el campo de tensiones entre asociación y disociación de una comunidad o, en sus propios términos, de la repartición de lo sensible. Recurriendo a Aristóteles define los seres humanos como políticos « porque poseen la palabra que permite poner en común lo justo y lo injusto, mientras que los animales solo poseen la voz, que expresa el placer o la pena30 ». De ahí, para él « toda la actividad política es un conflicto para decidir qué es palabra o grito, para volver a trazar las fronteras sensibles con las que se certifica la capacidad política31 ». Con referencia a La República de Platón, Rancière sostiene que la política comienza cuando los que « no tienen tiempo de hacer otra cosa que su trabajo [en el caso de Platón los artesanos; W. M.]: su ocupación, su empleo del tiempo y las capacidades que los adapta les impiden acceder a ese suplemento que constituye la actividad política32 », se toman este tiempo e intervienen en el espacio público como seres hablantes. Con esto, « [l]a actividad política reconfigura el reparto de lo sensible. Pone en escena lo común de los objetos y los sujetos nuevos. Hace visible lo que era invisible, hace audible cual seres parlantes a aquellos que no eran oídos sino como animales ruidosos33 ».
15La política de la literatura existe en, si y de qué manera interviene en este reparto de lo sensible, si y de qué manera contribuye a transformar los gritos en palabras, y hace que las cosas mudas, no visibles (como políticas) hablen:
- 34 Ibidem, p. 16-17.
La expresión « política de la literatura » implica, entonces, que la literatura interviene en tanto que literatura en ese recorte de los espacios y los tiempos, de lo visible y lo invisible, de la palabra y el ruido. Interviene en la relación entre prácticas, entre formas de visibilidad y modos de decir que recortan uno o varios mundos comunes34.
- 35 Ibidem, p. 23-24.
16Con referencia a los cambios en el campo literario francés en el siglo XIX, manifestados en las obras de Honoré de Balzac, Gustave Flaubert y Arthur Rimbaud, sostiene que la novedad del término « literatura » reside « no en un lenguaje particular, sino en una nueva manera de ligar lo decible o lo visible, las palabras y las cosas35 ».
17¿Podemos transponer estas reflexiones basadas en un momento de ruptura en la literatura francesa del siglo XIX a la situación centroamericana contemporánea, en las primeras décadas del siglo XXI?
La Historia, las historias pequeñas y la literatura como política
18En una entrevista sobre el libro de cuentos Ese día cayó en domingo realizada por el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro en enero de 2023, Sergio Ramírez expresó que los sujetos de los relatos en este libro
- 36 Carlos Fernando Chamorro, « Sergio Ramírez cuenta la tragedia de los “personajes pequeños” en Ese d (...)
[…] son personajes pequeños lo que Antón Chéjov llamaba los pequeños seres, gente que nunca va a estar en los titulares de los periódicos por algo glorioso, sino por alguna tragedia, por haberse visto envuelto en algo que no valdría la pena en sus vidas, por eso es que son muy atractivos para mí, es decir, sacarlos del anonimato a estos pequeños seres. No entiendo yo un cuento contado alrededor de un gran personaje histórico, a menos que tenga algún rasgo de su vida, que yo pueda encontrarle un ángulo impredecible36.
- 37 Ibidem.
19El escritor nicaragüense sostiene que el hilo conductor de las historias contadas en el libro –y podríamos agregar: en muchas de sus obras narrativas– « es la percepción de la realidad pasada a través del filtro de la imaginación y cómo para mí las historias pequeñas son siempre dignas de convertirse en una narración37 ».
20Lo sostenido por Ramírez vale –en toda su diversidad– para los cinco textos que forman el corpus de esta primera etapa de mi investigación sobre la narrativa centroamericana más reciente. El relato « Antropología de la memoria » del libro Ese día cayó en domingo, escrito como un reportaje periodístico con base en una nota encontrada en The New York Times (recurso narrativo muy frecuente en la obra de Sergio Ramírez), cuenta la masacre contra la población indígena de la aldea guatemalteca San Francisco Nentón perpetrada el 17 de julio de 1982 en el marco de la política de “tierra arrasada” del general Efraín Ríos Montt, en ese momento presidente de Guatemala –un relato que hace referencia a las secuelas de las guerras civiles en tiempos de las “guerras inciviles”–. La novela La barricada de Rafael Cuevas Molina se refiere a los acontecimientos ocurridos en Costa Rica a partir de septiembre de 2020 cuando un movimiento social-sindicalista protestó contra las negociaciones del gobierno con el Fondo Monetario Internacional, lo que resultó en el bloqueo de las carreteras. La novela Aquí yo dispongo y ordeno de Víctor Muñoz relata en forma de sátira el quehacer de un político populista convertido en presidente de un país sin nombre –que puede ser entendido como sinécdoque de Guatemala (antes de la actual apertura democrática) u otro país tropical–, un personaje oscuro metido en la corrupción, mentiroso y alcohólico. El cuento « Barberos en huelga » del libro Sustancia de hígado de Michelle Recinos narra, al estilo de un diario, la vida cotidiana en el municipio San Carlos (en el departamento Morazán) en El Salvador inmerso en la política represiva del gobierno de Nayib Bukele contra las maras. La novela Travesía contra el viento de Ariel Torres Funes cuenta las experiencias y travesías de migrantes infantiles y adolescentes de Honduras hacia el norte, México y Estados Unidos, con base en investigaciones y testimonios.
- 38 Jacques Rancière, Política de la literatura, op. cit., p. 15.
21De hecho, estas narraciones se refieren a lo que Rancière llama las estructuras sociales, los movimientos políticos o las diversas identidades, en este caso de la historia reciente de las sociedades centroamericanas. Sin embargo, no son ellos como tales el centro de los relatos, sino sus efectos, repercusiones, secuelas en la vida de los « personajes pequeños » contados desde sus experiencias. Tampoco son los posicionamientos políticos de sus autoras y autores « en las pujas políticas o sociales de sus respectivos momentos38 » que configuran la dimensión política de los relatos, sino la manera en que hacen visibles a los invisibilizados y las invisibilizadas, en que hacen audibles a los no escuchados y no escuchadas. La política de esta literatura consiste en cómo convierten los gritos en palabras y hacen hablar las cosas (supuestamente no políticas, insignificantes).
- 39 Sergio Ramírez, op. cit., p. 73.
22En el cuento de Sergio Ramírez narrado desde la perspectiva de « arqueólogos, etnólogos, antropólogos y especialistas forenses de Estados Unidos, Argentina y Guatemala39 » escuchamos la voz de un sobreviviente de la masacre, testimonio recopilado por el padre jesuita Falla transformando el grito de dolor en palabra:
- 40 Ibidem, p. 85.
Hay otro testigo, que entró en la aldea pocos días después, y dice: “No quedaba nadie, salvo los perros y algún ganado suelto. Se veía un reguero de cuerpos quemados. Algunos tenían sus cabezas cortadas con machete o con hacha. Había cuerpos amontonados en el juzgado y en la capilla, y otros estaban dentro de las casas incendiadas. Los perros habían comenzado a comerse los cuerpos que no estaban quemados. Había multitud de zopilotes. Olía muy mal. Yo nunca había visto nada así. ¡Tantos muertos! Estaba yo abrumado, quería llorar. Solo pude quedarme un ratito. Las personas tenían ya días de estar muertas”40.
23Y otro sobreviviente dice:
- 41 Ibidem, p. 83.
“Después de la masacre hubo la gran fiesta, tal como el coronel lo proclamó en el megáfono, solo que los únicos convidados eran ellos”, afirma otro de los sobrevivientes de San Francisco Nentón, uno de los que se hizo el muerto entre la pila de cadáveres41.
24Son los olvidados, silenciados, invisibilizados los que toman la palabra y reclaman su reconocimiento en el reparto de lo sensible en una sociedad herida a muerte. Al mismo tiempo, las cosas (aparentemente mudas) se convierten en voces:
- 42 Ibidem, p. 76, p. 86-87.
“Es muy parecido a excavar un sitio arqueológico”, le explica al periodista la doctora Rivera. […]
Y es entonces, desde la bruma del trabajo científico de campo, las excavaciones, clasificaciones, mediciones antropológicas y pruebas forenses, que surge la historia de lo que pasó en San Francisco Nentón aquel 17 de julio de 1982. […]
Una vez recuperados los fémures, y reconstruidos los esqueletos, se pasó a la fase de agruparlos por familias. […] Asimismo se usó, para la identificación familiar, el ADN de la pulpa de los dientes, protegida de la decadencia por la dentina, la capa de marfil que la recubre. Tres meses de trabajo, las familias volvieron a estar juntas.
También se logró determinar las formas en que las víctimas fueron asesinadas, tipo de arma cortante con que cercenaron los huesos, clase y calibre de las balas que les destrozaron el cráneo o penetraron el tórax42.
25La literatura interviene –como literatura (en el sentido de Jacques Rancière)– en el campo de batalla de la memoria (en alusión a “batallas de la memoria” concepto central de los estudios de la memoria), contra la política de tabula rasa, silenciamiento y desmemoria de los aparatos estatales, paraestatales, militares; he aquí lo político/la política de esta literatura.
- 43 Ver Ariel Torres Funes, op. cit., p. 140, p. 149-155. Acerca del sacerdote católico Alejandro Solal (...)
26También en Travesía contra el viento de Ariel Torres Funes se hace oír lo no decible públicamente –con referencias extratextuales precisas, como al trabajo con los migrantes del padre Solalinde en su albergue “Hermanos en el Camino” en Ciudad Ixtepec en el estado de Oaxaca en México43–. Uno de los jóvenes migrantes hondureños de catorce años se pregunta, haciendo visibles las contradicciones internas de los migrantes y sus familias:
- 44 Ariel Torres Funes, op. cit., p. 83, p. 96.
Hace dos años, un 3 de enero, Éver inició su viaje hacia Estados Unidos. En Veracruz pocas personas conocen su verdadera historia que, para su mente aún pueril, es la gran odisea de su vida.
Al cumplir catorce años, un hermano de su madre que vive en San José, California, la convenció para que lo enviara –como si fuera un paquete de productos alimenticios– junto a su tía a Estados Unidos. Allá trabajaría en un taller de soldadura.
Su madre, que trabajaba como empleada doméstica para dos familias de hacendados, decidió que había llegado el momento de que Éver ayudara más en la casa. Calculó que si su hijo lograba instalarse con su tío, la familia prosperaría. […]
A ratos se pregunta qué hace allí. Aún no entiende las razones. ¿Estados Unidos? Realmente, él nunca pensó emigrar. La idea fue de su madre y de su tío. Sobre todo de su madre. Supuestamente su padre vive en Estados Unidos, por lo menos eso lo dijeron cuando era más pequeño. Entonces, ¿para qué le manda su madre al mismo lugar? ¿Qué haré al llegar a San José, soldar?, se pregunta. Se responde que allá se comprará el nuevo PlayStation y le mandará otro a su hermana44.
- 45 « La Bestia (también conocido como El tren de la muerte) es el nombre de una red de trenes de carga (...)
27Esta novela también hace hablar las cosas (aparentemente insignificantes y mucho menos políticas como un viejo tren), en referencia a « La Bestia », el « tren de la muerte » entre México y Estados Unidos utilizados por miles de migrantes poniendo en riesgo su vida45:
- 46 Ariel Torres Funes, op. cit., p. 93-94.
El ferrocarril es un personaje para los migrantes. Lo que sienten los transhumantes por él es complejo; le temen, pero también simboliza el vehículo que los acercará a su destino final. Algunos le rezan y brindan ofrendas para que sea benévolo.
[…]
Lo que sucede por encima y debajo de los oxidados vagones son sucesos e historia que los migrantes transmiten de boca en boca. Aunque ninguno de ellos sabe que “la bestia” no es mexicana, sino gringa, sí están al tanto de los riesgos que corren al treparla y viajar montados en su lomo46.
28Es notable cómo esta narración hace escuchar no solamente las voces de los sujetos migrantes víctimas ante los aparatos represivos, sino también las distintas y divergentes voces de los diversos sujetos migrantes dentro del colectivo migrante homogeneizado –otra faceta del reparto de lo sensible–.
- 47 Ana Lucía Mendizábal, « Aquí yo dispongo y ordeno, lo nuevo de Víctor Muñoz », elPeriódico, 18 de m (...)
29En su texto, Víctor Muñoz hace uso de los recursos de la novela del dictador, sin embargo, convirtiéndola de un género consagrado, “noble”, en algo profano. El supuesto presidente constitucional todopoderoso « resulta ser obediente, es solo el primero de los títeres de una larga lista que incluye ministros, diputados y “compadres” del personaje », como se escribió en una reseña del libro47. El narrador y al mismo tiempo persona literaria en la novela, representación de un funcionario público, revela estos rasgos del personaje literario principal:
- 48 Víctor Muñoz, op. cit., p. 7, p. 11, p. 12.
…otra de las prioridades de mi gobierno será el combate frontal y directo en contra de la corrupción que durante tantos años ha venido a constituirse en un verdadero lastre para el desarrollo y el buen desenvolvimiento del país […]
¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja!..., divertido el señor. Luego de su discurso de toma de posesión de su puesto de flamante presidente constitucional de la república […] según él, que se había echado sobre los hombros el gravísimo compromiso de guiar al país por la senda del bienestar y el progreso, jajaja, […] que no me joda, aquí entre nos, por mi expresa recomendación; es decir, a instancias mías lo metieron de candidato los grandes dueños del negocio; […] Pero si es una bestia, un payaso mediocre, un don nadie, un mantenido porque nunca ha trabajado de nada, un ignorante, un licenciado de mierda que vive medio borracho todo el tiempo […]48.
30Con su parodia de la novela del dictador el texto deconstruye una figura supuestamente poderosa –sinécdoque paródica de un gran personaje histórico al que hace referencia Sergio Ramírez en la entrevista arriba citada– por hacer visibles sus lados oscuros (para nada impredecibles) y con estos de todo un sistema político, narrado desde un personaje “menor”.
31El mismo personaje-narrador es parte de este sistema, involucrado en esta maraña de negocios ilícitos, corrupción y enriquecimiento personal, como, por ejemplo, se deja ver en un proyecto de construcción de caminos:
- 49 Ibidem, p. 79.
[…] vino mi compadre […] a contarme que el presupuesto para la carretera iba a costar una millonada, y me enseñó los números; pero como vos bien sabés, compadre, me quiso explicar, que ahí van los gastos que vos y yo conocemos un poco, ¿verdad?; los sobres para mis honorables compañeros diputados; para el honorable señor director de caminos; para el honorable señor ministro y para el señor presidente constitucional de la república, ¿verdad?, entonces la carretera va a venir costando casi tres veces más de lo que se había presupuestado pero no importa, la cosa es que se haga porque el progreso y la juventud y los vecinos y bla, bla, bla […]49.
32El dinero fluye, pero la carretera nunca se construye:
- 50 Ibidem, p. 81, p. 82.
Unos ocho meses más tarde de que fuera aprobado el acuerdo para la construcción de la carretera […] llamé al compadre Jaramillo para que me contara cómo iba la cosa […]. Todo bien vos, me dijo, la semana pasada la inauguramos, y fijate que te iba a avisar, pero fijate con tantas cosas que uno tiene que hacer, cuando sentí ya teníamos encima la inauguración y de una vez se me olvidó avisarte, […] pero fijate que todo salió muy bien y la gente bien contenta, vos […]
Le dije que estaba bueno y me olvidé del asunto, pero para el día del Patrón Santiago […] me dieron ganas de ir a ver cómo estaba el pueblo; […] agarré camino hasta que llegué y justo ahí me entraron los recuerdos, de cuando antes de iniciar el ascenso pasábamos comprándoles rellenitos de plátano y café a las vendedoras que se ponían con sus ventas a la orilla del camino; […] les pregunté qué tal les estaba yendo con lo de la construcción de la carretera nueva, pero solo se me quedaron mirando como si yo fuera marciano y me preguntaron, ¿cuál carretera? Entonces vi un par de tractores y tres retroexcavadoras ahí, como esperando órdenes […]50.
33Mientras los residentes quedan mudos, son las cosas existentes, las máquinas abandonadas en el lugar de la supuesta construcción, y las no existentes, las carreteras nunca construidas, las que “hablan”.
34El cuento de Michelle Recinos narra/registra los cambios resultados del estado de emergencia declarado por el gobierno salvadoreño que transforman y deforman la vida cotidiana hasta en las relaciones más íntimas en un municipio, desde la perspectiva de un narrador-personaje “apolítico”:
- 51 Michelle Recinos, op. cit., p. 19-20, p. 35-36.
Y sí, había soldados en la calle Lempa, por toda la 47, afuera del Estadio, cerca del Morales… Donde veías, había uno. Es bueno, pienso. Caminar y mirar. Solo eso hacen. No hablaban, ni siquiera entre ellos. A menos que fueras mujer. Joven y chula, pues. Es bueno, pienso.
[…]
Si quería entrar al taller debía tener el pelo cortado al ras.
Porque ahora no se aceptaba ningún otro corte. Porque aquí un corte puede significar que seás un ciudadano de bien o que te pudrás en la cárcel. […]
Así que me tocó ir a una barbería […]
La barbería se llamaba “La Esperanza”. Un soldado estaba rapando a un bicho de unos 15 años. […]
El soldado terminó con el bicho. “Es por tu bien”, le dijo bajito. Yo era el siguiente51.
35El relato enuncia la cosificación de los sujetos, esos seres humanos “pequeños”, que sólo se convierten en ciudadanos por sus cuerpos maltratados, sus cabezas rapadas, es decir, despojándolos de toda su subjetividad.
36En la novela de Rafael Cuevas Molina, la barricada –una “cosa” asociada con la resistencia política y social– se convierte en un parteaguas entre el intelectual, universitario, escritor comprometido con la izquierda y la población subalterna religiosa (metida en las iglesias neo-pentecostales), una parábola sobre la no-comprensión de las preocupaciones y anhelos de las poblaciones “marginadas” (en doble sentido, social y geográficamente) de la región del Caribe costarricense por miembros de la clase media vallecentraleña:
- 52 Rafael Cuevas Molina, op. cit., p. 112.
Estuvieron casi seis horas sin ninguna certeza de cuándo podrían pasar. […] Jorge entablaba, por fin, conversación con uno de los hombres de la barricada. […] Pero, con su porte de citadino, su ropa y sus zapatos deportivos de marca, sus anteojos redondos y corte de pelo a lo “intelectual de nuevo tipo”, como le decía Margarita en broma, lo miraban con mucha desconfianza […]52.
37Es solamente la mujer, compañera del intelectual, también del ambiente universitario-clase media urbana, la que se da cuenta de las grietas sociales que dividen esas dos poblaciones –más allá de la división física de la barricada (metáfora de esta segregación)– y la lleva a un creciente distanciamiento de su pareja y un cuestionamiento de su propia condición:
- 53 Ibidem, p. 113-114.
De pronto, viéndolo en su torpeza y desubicación, Margarita tuvo una especie de iluminación, una cortina se corrió de pronto y vio a Jorge como un ser menor, como un mediocre con ínfulas […] Y se vio a ella misma, dentro de un carro climatizado, con ropa fina y la piel tersa, que no tenía nada que ver con las dos señoras que se cubrían con sombrillas del sol calcinante. Eran dos mundos distintos y distantes, pensó, y por primera vez se le ocurrió preguntarse si le gustaría quedarse toda la vida en el escaparate en el que estaba53.
38Haciendo “hablar” una cosa –la barricada– la novela hace visibles algunas tendencias subterráneas en la sociedad costarricense actual, una dimensión altamente contestataria y políticamente provocadora.
La literatura hace política en tanto literatura
39Sin pretender llegar a conclusiones generalizadas con base a este breve recorrido por cinco textos narrativos me parece justificado señalar que en la literatura centroamericana más reciente hay unas tendencias que configuran las relaciones entre literatura y política rompiendo tanto con una “estética de compromiso” como con una “estética del cinismo”. Lejos de la fijación en un proyecto político-ideológico y del apego a una postura neoliberal del vale todo, de la resignación, del silenciamiento y la tranquilización, los textos analizados se caracterizan por su « política de la literatura », como la conceptualizó Jacques Rancière. Esta literatura interviene en las rēs publicae, no importa el posicionamiento político del autor o la autora y tampoco si se refiere a o representa acontecimientos codificados como “políticos” en el discurso oficial dominante de nuestras sociedades. Estas narraciones hacen escuchar las voces silenciadas, visibilizan lo invisibilizado y hacen hablar las cosas no dignificadas como “políticas”. Con esto, contribuyen a un nuevo reparto de lo sensible. Con sus múltiples efectos de distanciamiento y alienación impiden una fácil identificación de las lectoras y los lectores con lo narrado, los personajes narrados y los personajes narradores, más bien apuntan a crear procesos de reflexión en el lectorado. En esto radica su estética (que mezcla una diversidad de géneros escriturales) y su ética en estos tiempos de “guerras inciviles”.
- 54 Ver Jacques Rancière, Política de la literatura, op. cit., p. 41.
- 55 Alina Mazzaferro, « Puerco, iracundo y obsceno: representaciones del cuerpo abyecto en la literatur (...)
40Sin embargo, como afirma Jacques Rancière54, no hay una política de la literatura. Más bien, hay que pensarla en términos de reafirmación y resistencia. Un ejemplo del primer concepto son los efectos nostálgicos tranquilizadores de innumerables novelas históricas que celebran un “culto del pasado”. Como ejemplo del segundo, cabe mencionar que el libro de cuentos de Michelle Recinos y la novela Tongolele no sabía bailar (2021) de Sergio Ramírez –publicada antes de su libro de cuentos Ese día cayó en domingo referido en este artículo– han sufrido fuertes intervenciones represivas de los gobiernos de Daniel Ortega/Rosario Murillo en Nicaragua y Nayib Bukele en El Salvador. La novela de Ramírez está recluida en la aduana de Nicaragua y no puede circular en el país. Bukele logró –presionando a las instancias organizadoras– que no se presentara el libro de Recinos en la Feria Internacional del Libro en Guatemala en 2023 (donde fue publicado). En una situación, en que los discursos dominantes silencian y reprimen las voces disidentes, la función política de la literatura es más importante que nunca y recobra nueva fuerza. « Es evidente que esta literatura no necesita exponer ideas ni proyectos ni programas político-ideológicos para erigirse como una literatura meramente política » sostuvo la crítica cultural y periodista argentina Alina Mazzaferro en un estudio sobre la literatura latinoamericana en los años noventa55 y concluyó:
- 56 Ibidem.
Porque da cuenta de una barbarización de lo social –corporalidades animalizadas– y de un presente sin futuro, sin utopías. Pone en escena a los cuerpos sin retorno a lo social, que una vez que se alejan de lo social emprenden un camino que solo puede ir hacia la pura animalidad. Cuerpos que transitan por territorios y se aglutinan en islas urbanas, que viven en el presente, que ya no son sujetos históricos sino puramente biológicos, pues han sido excluidos de la historia: ellos son sujetos del instante, sus únicos objetivos son los que les dicta su cuerpo: comer, dormir, tener sexo56.
41Los textos de la narrativa centroamericana más reciente referidos en el presente artículo van más allá: (re)humanizan esos cuerpos animalizados transformando sus gritos en palabras, y con esto los constituye como sujetos (políticos). He aquí el potencial subversivo de esta literatura.
Notes
1 Ver Héctor M. Leyva, « Narrativas de los procesos revolucionarios centroamericanos 1960-1990 » (Tesis doctoral), Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1995; Margarita Rojas y Flora Ovares, Signos y claves de la narrativa centroamericana contemporánea, San José, Editorial Costa Rica, 2021.
2 Ver Héctor M. Leyva, Werner Mackenbach y Claudia Ferman, « Introducción », in Héctor M. Leyva, Werner Mackenbach y Claudia Ferman (eds.), Literatura y compromiso político. Prácticas político-culturales y estéticas de la revolución. Hacia una Historia de las Literaturas Centroamericanas – IV, Guatemala, F&G Editores, 2018, p. xi-xli, cf. xiii.
3 Ver Beatriz Cortez, Estética del cinismo. Pasión y desencanto en la literatura centroamericana de posguerra, Guatemala, F&G Editores, 2010.
4 Rafael Cuevas Molina, La barricada, San José, Uruk Editores, 2022.
5 Víctor Muñoz, Aquí yo dispongo y ordeno, Guatemala, F&G Editores, 2022.
6 Sergio Ramírez, « Antropología de la memoria », Ese día cayo en domingo, Barcelona, Ciudad de México, Alfaguara, 2022, p. 73-96.
7 Michelle Recinos, « Barberos en huelga », Sustancia de hígado, Guatemala, F&G Editores, 2023, p. 19-36.
8 Ariel Torres Funes, Travesía contra el viento, San José, Uruk Editores, 2023.
9 Héctor M. Leyva, Werner Mackenbach y Claudia Ferman, art. cit., p. xiii, cf. p. xvii.
10 Ibidem, p. xl.
11 Beatriz Cortez, op. cit., p. 27.
12 Ver, por ejemplo, Emiliano Coello Gutiérrez, « El discurso crítico sobre el cinismo en la novela centroamericana contemporánea: bases para una lectura alternativa », Revista Convivencia, n. 1, 2014, p. 31-57; Magdalena Perkowska, « La infamia de las historias y la ética de la escritura en la novela centroamericana contemporánea », Istmo. Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos, n. 22, 2011, p. 1-25, http://istmo.denison.edu/n22/articulos/24_perkowska_magdalena_form.pdf consultado el 09/06/2025.
13 Beatriz Cortez, op. cit., p. 26-27.
14 Ver Margarita Rojas y Flora Ovares, op. cit., p. xv y 3.
15 Ibidem, p. xix.
16 Ibidem, p. xvii.
17 Margarita Rojas, La ciudad y la noche. La nueva narrativa latinoamericana, San José, Farben, 2006.
18 Ibidem, p. xvii
19 Ibidem.
20 Ibidem, p. xv.
21 Ver Mary Kaldor, Las nuevas guerras. Violencia organizada en la era global [trad. María Luisa Rodríguez], Barcelona, Tusquets, 2011; Donald M. Snow, Uncivil Wars: International Security and the New Internal Conflicts, Boulder, Co., Lynne Rienner, 1996; Giorgio Agamben, Stasis. La guerra civil como paradigma político [trad. Rodrigo Molina-Zavalía], Buenos Aires, Adriana Hidalgo Editora, 2017.
22 En varios ensayos he desarrollado una crítica de la denominación literatura/narrativa « de posguerra » como concepto estético-literario. Ver, por ejemplo, Werner Mackenbach, « Después de los pos-ismos: ¿Desde qué categorías pensamos las literaturas centroamericanas contemporáneas? », in Héctor M. Leyva, Werner Mackenbach y Claudia Ferman (eds.), op. cit., p. 279-307; Werner Mackenbach, « Más allá de la posguerra: nuevas tendencias en/los estudios sobre/las literaturas centroamericanas. Anotaciones para el debate », in Dunia Gras y Tania Pleitez Vela (eds.), Más allá del estrecho dudoso. Intercambios y miradas sobre Centroamérica, Granada, Valparaíso Ediciones, 2018, p. 41-71.
23 Ver Giorgio Agamben, op. cit., p. 31.
24 Ver Dominic J. Caraccilo y Donald M. Snow, « Uncivil Wars: International Security and the New Internal Conflicts », Naval War College Review, n. 50.4, 1997, p. 136-137.
25 Héctor M. Leyva, Las caravanas centroamericanas: guerras inciviles, migración y crisis del estatuto de refugiado, San José, Universidad de Costa Rica, Vicerrectoría de Investigación, Centro de Investigaciones Históricas de América Central, CALAS – Laboratorio Visiones de Paz, 2021, p. 23-24.
26 Jacques Rancière, La politique de poètes. Pourquoi des poètes en temps de détresse ?, Paris, Albin Michel, 1992.
27 Ver Marcelo G. Burello, « Prólogo », in Jacques Rancière, Política de la literatura [trad. Marcelo G. Burello, Lucía Vogelfang y J. L. Caputo], Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2011, p. 9.
28 Jacques Rancière, Política de la literatura [trad. Marcelo G. Burello, Lucía Vogelfang y J. L. Caputo], Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2011; edición original: Jacques Rancière, Politique de la littérature, Paris, Éditions Galilée, 2007.
29 Ibidem, p. 15.
30 Ibidem, p. 16.
31 Ibidem.
32 Ibidem.
33 Ibidem.
34 Ibidem, p. 16-17.
35 Ibidem, p. 23-24.
36 Carlos Fernando Chamorro, « Sergio Ramírez cuenta la tragedia de los “personajes pequeños” en Ese día cayó en domingo », CIPER, 24 de enero 2023, s.p., https://www.ciperchile.cl/author/cfchanorro/ consultado el 09/06/2025.
37 Ibidem.
38 Jacques Rancière, Política de la literatura, op. cit., p. 15.
39 Sergio Ramírez, op. cit., p. 73.
40 Ibidem, p. 85.
41 Ibidem, p. 83.
42 Ibidem, p. 76, p. 86-87.
43 Ver Ariel Torres Funes, op. cit., p. 140, p. 149-155. Acerca del sacerdote católico Alejandro Solalinde ver: Mireya Sidón, « Alejandro Solalinde: “Son muchos que me quieren muerto” », Amnistía Internacional, 23 de enero 2018, s.p., https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/alejandro-solalinde-son-muchos-los-que-me-quieren-muerto/ consultado el 09/06/2025.
44 Ariel Torres Funes, op. cit., p. 83, p. 96.
45 « La Bestia (también conocido como El tren de la muerte) es el nombre de una red de trenes de carga que transportan combustibles, materiales y otros insumos por las vías férreas de México, también usado como medio de transporte por migrantes, principalmente de El Salvador, Honduras, Guatemala, Venezuela, Cuba, Haití, entre otros, siendo la mayor afluencia de haitianos y guatemaltecos, que buscan llegar a Estados Unidos huyendo del hambre y de la terrible crisis económica que atraviesan sus países. […] Este modo de viajar es extremadamente peligroso y no está autorizado por el Estado mexicano. Se estima que anualmente entre 400 000 y 500 000 migrantes continúan montando en estos trenes, esforzándose por acercarse a Estados Unidos ». Cf. <https://es.wikipedia.org/wiki/La_Bestia_(tren)>, consultado el 09/06/2025.
46 Ariel Torres Funes, op. cit., p. 93-94.
47 Ana Lucía Mendizábal, « Aquí yo dispongo y ordeno, lo nuevo de Víctor Muñoz », elPeriódico, 18 de mayo 2022, s.p., https://www.fygeditores.com/imagenes/Aquiyodispongo/elP_Aquiyodispongoyordeno.pdf consultado el 09/06/2025.
48 Víctor Muñoz, op. cit., p. 7, p. 11, p. 12.
49 Ibidem, p. 79.
50 Ibidem, p. 81, p. 82.
51 Michelle Recinos, op. cit., p. 19-20, p. 35-36.
52 Rafael Cuevas Molina, op. cit., p. 112.
53 Ibidem, p. 113-114.
54 Ver Jacques Rancière, Política de la literatura, op. cit., p. 41.
55 Alina Mazzaferro, « Puerco, iracundo y obsceno: representaciones del cuerpo abyecto en la literatura latinoamericana de los 90 », Verso e Reverso, n. XXXIV.57, 2010, p. 156-170, cf. p. 169.
56 Ibidem.
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Référence électronique
Werner Mackenbach, « Literatura y política en la pos-posguerra / o era de las guerras inciviles / en Centroamérica », Cahiers d’études romanes [En ligne], 52 | 2026, mis en ligne le 28 janvier 2026, consulté le 11 octobre 2026. URL : http://journals.openedition.org/etudesromanes/25830 ; DOI : https://doi.org/10.4000/16ks8
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