- 1 R. Raanan, “Fútbol…”, pp. 65–78.
1El peronismo y el fútbol en Argentina fueron objeto de numerosos análisis. No obstante, pocos trabajos se han dedicado a explorar la dimensión étnica de este deporte. Para el caso de los judíos y mayoritariamente de origen europeo, se destacan los trabajos de Rein1 sobre el Club Atlético Atlanta en el barrio porteño de Villa Crespo, pero en particular, aún no se ha estudiado el papel del fútbol en las corrientes judías procedentes del mundo árabe durante el primer peronismo, concentrados particularmente en los barrios de Once, Flores, Barracas, Ciudadela y Lanús de Buenos Aires.
2La idea es abordar como este juego se convirtió en uno de sus canales de integración social y al mismo tiempo, de preservación de sus tradiciones culturales. Se seguirá la trayectoria de Ezra Sued un jugador de origen sirio y judío que llegó a convertirse en el ídolo deportivo de uno de los grandes clubes nacionales: Racing Club. Se tendrá en cuenta que posturas adoptó frente al peronismo, cómo fue percibido por el Club, qué relaciones estableció con otro de los grandes jugadores de Racing de la época, Llamil Simes, de origen árabe no judío, y cómo fue considerado en los ámbitos comunitarios judíos.
3En una primera parte, se examina la historia de los judíos del mundo árabe en el país, sus modos de inserción socioeconómica y su relación con el peronismo.
4En la segunda, se brindará una apretada síntesis de las obras que han estudiado distintos aspectos vinculados a la historia de los judíos de origen sirio y sobre los trabajos académicos que se han dedicado al análisis del deporte y el peronismo.
5En la tercera, se explora la trayectoria del jugador de Racing Ezra Sued, uno de los ídolos deportivos de la época y que formó parte de una dupla con otro gran jugador de origen árabe y no judío, Llamil Simes. Una dupla, que el ingenio de la tribuna los bautizó como "La pareja de Alá"2, porque separadamente a cada uno de ellos lo llamaban "El Turquito".
6Para estudiar la temática propuesta, recurrimos a la observación documental de diversas fuentes, entre ellas: la prensa deportiva; las redes sociales y, los aportes bibliográficos más significativos que abordaron la problemática.
- 3 R. Sautu (ed.), El método…; E. Meccia, “Una ventana…”, p. 26.
- 4 R. Atkinson y J. Flint, “Accessing…”, pp. 1–2.
7Asimismo, y ante la ausencia de trabajos académicos o comunitarios o de divulgación sobre la cuestión, hemos comenzado a recurrir a la “historia oral”, al testimonio de informantes claves, de expertos en fútbol, de “hinchas militantes” y de familiares de Ezra Sued. Sus voces, nos permitieron rescatar sus experiencias, brindar una visión más enriquecedora y compleja del tema que nos ocupa, así como también complementar la información vertida en la documentación escrita. Por ello, este estudio se ubica también dentro del método biográfico, el cual procura poner de relieve la presencia de los individuos en la vida social3. Para las entrevistas se utilizó el método de “bola de nieve”4 partiendo de contactos ya establecidos en trabajos previos para acceder a nuevos y posibles interlocutores.
- 5 Ashkenazí (pl. ashkenazíes): Judíos oriundos de Ashkenaz (Alemania) y cuyas principales comunidades(...)
- 6 Sefardí/sefaradí: Sefaradí (pl. sefaradíes). El término sefaradí, ha generado diversos enfoques. ¿Q (...)
8Los judíos del mundo árabe, al igual que sus coterráneos de otras religiones provenientes de Medio Oriente, fueron indistintamente identificados bajo el gentilicio de “turcos”. Tal término, tan común en la sociedad argentina hasta el día de hoy, fue internalizado por los judíos como una categoría descriptiva de sus propios orígenes, que los diferencia de los judíos ashkenazíes5. Es un gentilicio que podría adquirir según el caso, connotaciones positivas, neutras o negativas. En breve, términos como “turcos” o sefardíes6 en el contexto argentino hacen referencia a todos los judíos no ashkenazíes.
9En este marco cabe señalar, que los judíos en Argentina son mayoritariamente de origen ashkenazí, provenientes particularmente de las comunidades que se desarrollaron en Europa Oriental. Los sefaradíes son una minoría, que incluye tanto a los descendientes de los expulsados de la Península Ibérica como a los procedentes del Medio Oriente y el norte de África.
10De los sefardíes del mundo árabe, los de origen sirio, árabe-parlantes y provenientes de las ciudades de Damasco y Alepo, son la mayoría. Son aquellos que desde el Siglo XX en adelante se fueron insertando en el mercado laboral como vendedores ambulantes, comerciantes, industriales o importadores de productos textiles.
- 7 M. Bejarano, “Los sefaradíes…”, p. 145.
11Si bien no se cuenta con datos oficiales para cuantificar el número de judíos del mundo árabe que se asentó en el país, se estima que a mediados de los ochenta sumaban alrededor de 20,000 miembros, y del 10% de la colectividad judía en el país7.
12Los judíos sirios, alepinos y damascenos, se caracterizaron por mantener un alto grado de preservación de sus propias creencias y prácticas religiosas. De hecho, se fueron conformando como dos corrientes organizadas independientemente en Buenos Aires que, desde sus inicios en el país hasta la actualidad, habrán de ser percibidos como parte de los sectores más observantes y tradicionalistas, como hombres de una “fe fuerte” que recrearon su identidad preservando a la religión y sus tradiciones étnicas como los principios ordenadores de sus vidas8. Una identidad que en el campo político predispuso a sus elites y a sus miembros a sostener la prescindencia política como premisa rectora y el respeto por las autoridades vigentes, pese al signo o no de legitimidad que sustentaran.
- 9 S. Brauner, Ortodoxia religiosa…
13En este marco y durante el primer peronismo, más allá de las variantes individuales adoptadas, prevalecieron posturas de desconfianza y reparos ante el gobierno así como de escasa participación en la política nacional, en un período en el que disfrutaron de un importante ascenso socioeconómico9.
14Los estudios sobre los judíos con ancestros en los actuales territorios de Siria en Argentina aún son limitados, tanto la producción académica como comunitaria y de divulgación, es acotada si se la compara con los múltiples estudios que se centraron en el análisis de los judíos provenientes del mundo europeo. En este contexto, intentaremos distinguir los principales trabajos y enfoques que puedan ser de algún interés para la temática.
- 10 M. Bejarano, “Los sefaradíes en Argentina…”.
15Entre los años ´60 e inicios de los ´70, bajo la influencia de las ideas del crisol de razas y la secularización, los judíos del mundo árabe no fueron objeto de particular interés. A partir de la década de 1970 y en especial, desde los ochenta, bajo el predominio de enfoques más pluralistas y el reconocimiento a la diversidad cultural, algunos y pocos investigadores comienzan a estudiarlos como parte de los subgrupos sefardíes que se asentaron en Argentina, haciendo hincapié en la fuerte identidad religiosa y regional de los sirios 10.
- 11 Y. Rubel, (coord.), Presencia…; S. Brauner Rodgers, “La comunidad…”.
- 12 Klich, “Árabes…”; pp. 109–143.
- 13 H. Noufouri, Sirios…; I. Klich y J. Lesser (eds), Arab…
16Desde la década de 1990 se inician algunos estudios de caso, de los sirios o más globales sobre los sefardíes, incluyendo también el análisis de los provenientes del mundo árabe.11. Desde esta época y en adelante, también se comenzó a abordar la fluidez de los vínculos forjados entre algunos dirigentes de las elites sirio-libanesas de diferentes credos12 y la similitud en los modelos de inmigración e integración económica de las diversas corrientes en Argentina y América Latina13.
- 14 M. Bejarano, “Sephardic Communities…”; S. Brauner, Ortodoxia religiosa…, M. Bejarano, E. Aizenberg, (...)
17Los trabajos sobre los judíos de origen alepino y damasceno, generaron mayor interés académico en el marco del fortalecimiento de las corrientes que convocaban al cumplimiento estricto de las prácticas religiosas14. Sin embargo, pese a los avances en este campo, aún no se ha analizado cómo el fútbol se fue convirtiendo en uno de los canales de integración social y cultural de estos sectores, y cómo estos judíos, mayoritariamente muy tradicionalistas, fueron legitimando su identidad como “argentinos” sin dejar de preservar ciertos atributos identitarios. Tampoco se ha investigado, como este deporte se convirtió en uno de los espacios que les permitió interactuar con otros sectores, y con otros inmigrantes y/o argentinos provenientes del mundo árabe pero de diferentes religiones, sea cristianos o musulmanes.
- 15 R. Rein, La cancha…
- 16 S. Brauner, “El escribano…”, pp. 148–162.
18La relación entre el peronismo y los judíos ha despertado la atención en numerosos ámbitos: en el académico, periodístico, artístico y en la misma opinión pública tanto a nivel nacional como internacional. En general, y más allá de los debates, matices o diferencias, se da por sentado que el primer peronismo no logró inspirar mayor confianza ni en el liderazgo de la colectividad judía ni en la mayoría de los judíos del país. No obstante, Raanan Rein15 también destaca la trayectoria y el apoyo brindado por muchos de los judíos que adhirieron a este partido desde diferentes áreas, tanto sindical, empresarial, intelectual como en los medios de comunicación. De todos modos, la mayoría de los peronistas y judíos estudiados por Rein son de origen ashkenazí, y en general figuras que ya habían demostrado algún interés en temas sindicales, políticos, sociales y culturales o en alguna de las variantes de la izquierda antes del arribo de Perón al gobierno. En este marco, se puede destacar, que fueron muy pocas las figuras que se identificaron con el peronismo en el ámbito sirio, entre ellas Israel Jabbaz, es decir, un argentino sefardí, con raíces alepinas, orgulloso de sus propios orígenes, árabe parlante, conocedor de las tradiciones mesorientales, que fue funcionario durante el gobierno peronista, admirador del General Perón y Eva Perón, pero alejado de los espacios comunitarios sirios16. No es el caso de Ezra Sued, quien fuera uno de los grandes jugadores de fútbol en uno de los clubes nacionales más importantes, que con sus posturas políticas y lógicas de acción, habrá de reflejar más acabadamente los procesos de argentinización transitados por la mayoría de judíos con ancestros en el mundo árabe en aquellos tiempos.
- 17 P. Alabarces, “Populismo…”, pp. 165–181; P. Alabarces, Fútbol y patria…; E. Archetti, El potrero…; (...)
- 18 J. Frydenberg, Historia social…
- 19 M. Billig, “El nacionalismo…”, pp. 57–57.
19El peronismo y las políticas que implementó con respecto a las actividades deportivas fueron objeto de numerosos análisis. Entre otros trabajos, se pueden mencionar a Archetti, Di Giano, Fernández Moores, Jara, Lupo, Rodríguez, Scher, Blanco y Búsico17. En relación al impacto social del fútbol y como éste influyó en la conformación de las identidades y prácticas sociales vinculadas al mismo, serán de utilidad los aportes de Frydenberg 18, y sobre la reproducción de la identidad nacional y las formas “banales” del nacionalismo en los espacios de la vida cotidiana, se tendrá en cuenta el trabajo de Billig19.
20En general, y para contextualizar nuestro trabajo, se puede destacar que, entre 1946 y 1955, el peronismo desarrolló políticas que promocionaron y afectaron la vida deportiva en el país, impulsando el deporte como política de Estado: apoyando económicamente y fuertemente los deportes y promoviendo el acceso masivo de los sectores populares en las actividades deportivas. En este marco, algunos niños y adolescentes, hijos de minorías inmigrantes, que jugaban al fútbol en los potreros barriales, pudieron convertirse en jugadores profesionales y renombrados ídolos futbolísticos, donde el rendimiento deportivo relativizaba las diferencias étnicas, religiosas y de clase. Así es como surgieron algunos jugadores de fútbol como Ezra Sued, un “turquito”, uno de los grandes punteros izquierdos de la historia del fútbol nacional, una figura percibida como un símbolo de éxito y movilidad social, y de pertenencia en la sociedad argentina sin renunciar a sus orígenes judeoárabes.
Fig. 1. Racing, N°359, “’Turco’ Bueno, Gambetas a 0.20”, 21/02/1951, p. 1
- 20 Entrevista realizada por la autora, M.S, 12/09/2025.
“Los chicos de familias de origen sirio jugaban al fútbol en un potrero del barrio de Flores en zapatillas…De a poquito formaron un Club interbarrial, el Progreso”20
21El estudio de la trayectoria del “turquito”21 Ezra Sued y de cómo se vio influido por diferentes factores, sea étnicos, sociales o políticos, podrá entenderse también como un reflejo de las experiencias colectivas transitadas por los judíos de origen sirio en la época. Sued, además de ser uno de los grandes punteros de Racing, era un argentino judío tradicionalista, pero no muy riguroso en el cumplimiento de sus prácticas religiosas, al igual que muchos otros miembros de las comunidades sirias que estaban transitando un significativo proceso de apertura hacia el entorno y mayores grados de argentinización22 El fútbol, también para ellos se había convertido en una pasión varonil y Sued en uno de sus grandes ídolos. De hecho, de acuerdo con los que nos han informado, muchos de sus admiradores “se hicieron de Racing” por la popularidad de Sued.
22Nació en el barrio de Once el 7 de junio de 1923, pero en los años 30 su familia se mudó al barrio de Floresta de Buenos Aires, una zona que se caracterizaba y caracteriza por una fluida historia inmigrante, con la fuerte presencia de comunidades de diferentes orígenes, de las mayoritarias y minoritarias, y entre otras, de las árabe-parlantes y diferentes religiones.
23Sued terminó el colegio primario, empezó a trabajar y también a estudiar en un comercial para tenedor de libros. Al mismo tiempo, jugaba en el potrero del barrio, y luego en el Club Progreso. Su hija recuerda que un dirigente de Racing Club, luego de observar su juego en un campeonato interbarrial, lo convocó al Club. Primero juega en las divisiones inferiores y a partir de 1943 en el plantel profesional. Pero tenía solo 17 años, era menor de edad, por eso debutó en primera con la Cédula de Identidad de otro joven de origen alepino y de 19 años.
24En 1950, cuando fue designado como el mejor jugador profesional del año, periodistas de la revista Racing lo visitan en su barrio, Floresta. Un barrio que describen de modo pintoresco y exótico, como un enclave, como un “otro” dentro de Buenos Aires:
- 23 Revista Racing, 21/02/1951, N° 399, pp. 7–8.
“Frente a casi todas las puertas vemos viejos árabes fumando narguil y hablando en exótico idioma. Para completar la postal asiática a nuestro lado posan cimbreantes morenas de negros ojazos…Algunas de ellas llevan grandes bandejas recién sacadas del horno de la panadería cercana, en las que se ve y se “siente” el aroma apetitoso del “fatay”, el gran plato árabe semejante a los ravioles italianos o a la paella valenciana”23.
25En la pintoresca representación de esa zona del barrio de Floresta se emplea un léxico fuertemente marcado por referencias orientalistas – como “postal asiática”, “exótico idioma” o la mención de narguiles y de sensuales mujeres –, pero al mismo tiempo construye una imagen amable del espacio y expresa una mirada curiosa hacia lo “oriental” como ámbito de lo desconocido. La comida aparece descripta en términos apetitosos, aunque su alteridad se subraya mediante comparaciones con la gastronomía europea: el fatay es asimilado a los ravioles italianos o a la paella valenciana. De este modo, los parámetros europeos operan como un marco de referencia a la vez extranjero y familiar, mientras que lo árabe queda configurado como lo “otro” y exótico.
26En esta visita encuentran a Ezra Sued en el Club-café El Progreso, tomando un “humeante” café árabe. Y es ahí, donde el “turco extraordinario, magnífico e incomparable” jugador, les narra su historia personal y deportiva:
- 24 Revista Racing, 21/02/1951, N° 399, pp. 7–8.
“Hace unos cuantos años, un grupo de muchachos que nos reuníamos en este café, decidimos formar un club. Con Alberto Salama al frente y los hermanos Tito y Juan Huecky, dueños del “Progreso”. Nos lanzamos a la empresa. No pensamos mucho…el club se llamaría “El Progreso de Floresta”. Defenderíamos así los prestigios del barrio y del café al mismo tiempo…El Club fue adquiriendo pronto prestigio y un día Salama concertó un desafío contra la quinta división de Racing. Ese día el destino me tenía preparada la sorpresa más grata de mi vida”24.
27El relato de Ezra Sued sobre sus inicios futbolísticos a comienzos de la década de 1940 permite observar el modo en que el fútbol operó como espacio de sociabilidad y ascenso simbólico para jóvenes de origen inmigrante en la Argentina peronista. La escena fundacional, situada en un café del barrio de Floresta, remite a una forma corriente de asociación barrial masculina, donde redes informales – articuladas en torno a apellidos como Salama y Huecky, de origen árabe judío y cristiano – dieron lugar a la creación del club El Progreso de Floresta, concebido explícitamente como un proyecto del barrio, de amigos y de sus vecinos. En este marco, el desafío concertado frente a la quinta división de Racing simboliza el pasaje desde un fútbol amateur y barrial hacia una esfera que marcaría el inicio de la trayectoria ascendente de Sued en el fútbol profesional. Desde el punto de vista discursivo, la narración combina una retórica de modestia y espontaneidad con una estructura biográfica clásica de movilidad social a través del deporte, en la que el azar y el mérito se entrelazan para explicar el éxito posterior. Aunque el texto no explicita referencias religiosas o étnicas, la normalización de estos orígenes en un relato plenamente barrial y futbolero resulta significativa: Sued emerge así no solo como una figura destacada del fútbol nacional, sino también como un referente simbólico para los vecinos del barrio de Floresta, para los argentinos de origen inmigrante y árabe, y para los judíos de origen sirio, para quienes su consagración deportiva encarnó una forma legítima y visible de pertenencia a la Argentina sin renunciar a los vínculos comunitarios de origen.
28Así es como el fútbol se fue convirtiendo, a través de los encuentros familiares o de vecinos los días de partido o en ir a la cancha para alentar al club, en parte de las rutinas naturalizadas en la vida cotidiana de muchos de los judíos de origen sirio, sean de River Plate, Boca Juniors, San Lorenzo, Independiente, Bánfield o Racing u otro Club. Sean muy ortodoxos como poco observantes en el ámbito religioso.
- 25 Entrevista realizada por la autora, M.S, 7/01/2026.
“Mi papá era de Racing y mi mamá de Boca, pero los partidos los veían juntos. Siempre se reían…”25.
- 26 Entrevista realizada por la autora, M.Z, 7/9/2024.
“El Once era muy futbolero, nos encontrábamos en el Café La Moneda, en Pueyrredón y Corrientes, para ir a la cancha de Racing, íbamos en camiones hasta Avellaneda”26.
- 27 Entrevista realizada por la autora, M.S, 12/09/2024.
“Los domingos eran domingos de fútbol, con kipes y fatay, la mayoría en casa era de River, pero también había de Racing”27.
- 28 Entrevista realizada por la autora, A.S, 20/05/2025.
“Mi abuelo de Flores, era muy religioso, ortodoxo, pero además admiraba mucho a Sued, tenía una foto de él en la repisa”28.
29La construcción del moderno Estadio de Racing y su inauguración en 1950, contó con el apoyo del gobierno peronista. Recordaba Sued:
“Fue una fiesta inolvidable porque deambulamos por tres años, del 47 al 50 y estábamos complacidos de regresar a nuestra casa. Se financió con ayuda del Gobierno a través de Ramón Cereijo (Ministro de Hacienda) y por eso se llamó “Juan Domingo Perón”. Tenía 27 años y fue muy emocionante, un orgullo debutar en esa cancha. Perón dio el puntapié inicial… Decían que era hincha de Racing pero nunca lo demostró, sí tenía simpatía personal”29.
30En este contexto, cabe poner de relieve, de acuerdo a nuestros entrevistados, que Sued no era peronista. Aunque hay diferentes versiones, se cuenta que tuvo un altercado con el Ministro de Hacienda Ramón Cereijo por un premio. Por dos automóviles Ford otorgados a todos los jugadores de Racing por su buen desempeño. Pero Sued no los recibió. Ante eso, y a modo de presión, dijo: “que no iba a jugar más”30. Los compañeros lo apoyaron y después de una reunión con Cereijo, le regalaron un auto. Pero a otros… dos.
31Entre otras de las anécdotas, que dan cuenta de sus posturas frente al peronismo, se puede señalar la actitud que tomó cuando murió Eva Perón y decidió no representar al Club en sus funerales. Adujo que tenía gripe y no se presentó31.
- 32 “El año de Sued”, El Gráfico, año 32, N° 1638, 1950, p. 3.
- 33 Revista Racing, 18-3-1949, N°298, pp. 7–8.
32En los medios siempre se lo destacó como un jugador “cerebral” y medido32. Y así fueron sus declaraciones a la prensa cuando en 1949 Racing Club se vio afectado por una gran huelga de futbolistas argentinos (1948–1949), un conflicto de los jugadores agremiados por mejores salarios, reconocimiento gremial, libertad de contratación y apertura del libro de pases. En este marco, Sued apoyó la huelga públicamente de manera “correcta”, señalando que no sabía si fue “inevitable, pero sí sé que no hubo más remedio”. Y haciéndose eco de la necesidad de mejorar las condiciones laborales para los jugadores, destacó que él se había profesionalizado y que no tenía otro ingreso, que había dejado todo “por el fútbol”33. Además, y pese al exilio masivo de otros jugadores “estrella” al fútbol colombiano, Sued se queda en el país y en Racing.
33En este marco, Sued va a formar una dupla muy recordada con Llamil Simes, otro de los grandes jugadores de Racing, con ancestros árabes pero no judíos34. Llamil Simes, apodado como la “saeta turca”, también alcanzó notoriedad en Racing como uno de los más destacados goleadores de su historia. Provenía de una familia árabe cristiana de la ciudad de Córdoba – otro grupo a veces también extranjerizado en la prensa deportiva, pero también integrado sin dificultades al universo popular del club. La Revista Racing así de describía a Simes:
- 35 “Con socios así”, Revista Racing, 11/01/49, Nro: 296, pp. 4–5.
“En la casa de Simes, aún bastante ´acriollada’, siguen imperando costumbres propias de la ascendencia turca. Fumar en el ‘narguile´, un aparatito complicado en el que aparece Llamil pitando en la tapa de este número en un ejemplo típico que nadie olvida el pasado”35.
34La coexistencia de Sued y Simes en el mismo equipo permite observar un caso interesante: dos jugadores de ascendencia árabe y diferentes religiones, lejos de representar las tensiones étnicas del Medio Oriente, simbolizaron las posibilidades de integración y movilidad social a través del talento de minorías inmigrantes, de diversos credos, porteños y del interior del país en la Argentina peronista.
- 36 Juego de naipes muy popular en Argentina.
35Fueron conocidos como “los turcos”, como “la pareja de la medialuna” o “la pareja de Alá”. Durante los viajes del equipo, compartían la preparación de comidas típicas de Medio Oriente – como kipes y fatay –, cantaban canciones árabes y protagonizaban acaloradas discusiones en torno al juego del truco36. Al mismo tiempo y más allá de sus orígenes diferentes, ambos encarnaron también la identidad racinguista: una pertenencia deportiva y colectiva intensa que trascendía el origen étnico, el barrio o la provincia, y que integraba diferencias diversas en un “nosotros” común.
36En una de las entrevistas que le hizo Clarín a Sued, a sus 87 años, en 2010, aproximadamente un año antes de su muerte, en medio de “recuerdos por doquier, trofeos, retratos y periódicos de antaño” y de melancolía por “Margarita, su compañera, que vive en cada tango de Julio Sosa y del Polaco Goyeneche”, ante la pregunta qué significaba para él ser de Racing, respondía:
En lo futbolístico, todo. Soy hincha; nací y me crié ahí. Es de mi familia y le tengo un cariño que va más allá del fanatismo37.
37Así se describe a Ezra Sued en la página oficial de Racing:
“Es reconocido por haber jugado toda su carrera profesional en Racing Club, desde 1943 hasta 1954, esta continuidad lo convirtió en un símbolo del club. Fue parte fundamental del equipo de Racing que logró tres títulos consecutivos en los años 1949, 1950 y 1951. Es considerado como uno de los mejores punteros izquierdos de la historia del fútbol argentino. Es el único jugador en la historia del profesionalismo argentino que defendió exclusivamente los colores de Racing Club”38.
- 39 En homenaje a sus carreras futbolísticas en Racing, ambos cuentan con una cuenta de Facebook en la (...)
38Este trabajo se propuso explorar un aspecto poco atendido de la historia social argentina: el papel del fútbol como canal de integración social de los argentinos judíos con ancestros en el mundo árabe durante el primer peronismo (1943–1955). El análisis pone de relieve al fútbol como un espacio privilegiado de encuentro y sociabilidad en el marco de una sociedad atravesada por las diversidades de origen migratorio, e invita a reflexionar sobre las múltiples y no lineales formas de “argentinización” que se desplegaron en el país en la época. En este contexto, se mostró cómo este deporte fue incorporado en la vida barrial y familiar de los judíos de origen sirio en la ciudad de Buenos Aires. A través de la figura de Ezra Sued, destacado ídolo de Racing Club, se analizó cómo el fútbol operó como un vehículo que no solo facilitó la inserción social y la interacción cotidiana con otros sectores de la sociedad, sino que también habilitó la preservación de las tradiciones culturales propias en el seno de las nuevas generaciones de argentinos de orígenes diversos. En ese sentido, casos como el de los “turquitos” Ezra Sued y Llamil Simes – conocidos ilustran esta dinámica: su entendimiento dentro del campo de juego se prolongaba fuera de él, en prácticas compartidas como la preparación de comidas árabes, el canto de canciones tradicionales o los momentos de ocio dedicados al truco junto al resto del plantel39.
39En este marco, resulta significativo que tanto Ezra Sued como Llamil Simes fueran frecuentemente identificados por la prensa y por los hinchas como “turquitos”, una denominación que, lejos de funcionar como estigma, adquirió en este contexto una connotación mayormente afectiva y de cercanía. El término operó como una categoría popular que señalaba un origen cultural diferenciado, pero que al mismo tiempo los incorporaba al universo del “nosotros” racinguista y nacional. Sued y Simes eran reconocidos como propios, como parte constitutiva del club y de su comunidad de hinchas, portadores de tradiciones culturales específicas que no anulaban, sino que convivían con, su pertenencia a la argentinidad y al imaginario del fútbol popular.
40La propia trayectoria de Sued resulta particularmente elocuente. Judío tradicionalista, apasionado tanto por la música árabe como por el tango – género a través del cual evocaría con nostalgia a su esposa –, condensa las tensiones y articulaciones entre pertenencias múltiples. Al mismo tiempo, su recorrido permite observar las actitudes predominantes entre los judíos de origen árabe frente al escenario político del período: una combinación de cautela y desconfianza hacia el peronismo, aun en un contexto de ascenso socioeconómico y de fuerte apoyo estatal a la actividad deportiva.
41Por otra parte, es importante señalar que la vinculación de los judíos argentinos de origen sirio con el fútbol no se redujo exclusivamente a Racing Club. Al igual que otros sectores de la sociedad argentina, desplegaron identificaciones deportivas diversas, adhiriendo a distintos clubes y tradiciones futbolísticas. En nuestro trabajo, se constataron simpatías por equipos como River Plate, Boca Juniors, Independiente, Bánfield y San Lorenzo mientras que se registraron muy pocos seguidores de Atlanta, club históricamente asociado a una fuerte pertenencia judía ashkenazí. Este dato abre interrogantes sobre los modos en que las adscripciones futbolísticas de los judíos sirios se articularon – o no – con identificaciones comunitarias judías más amplias, y sobre el peso relativo de factores familiares, barriales, sociales y culturales en dichas elecciones.
42En síntesis, este trabajo invita a reflexionar sobre el modo en que el fútbol se constituyó en otro de los canales de “argentinización” de un sector minoritario judío y tradicionalista, así como sobre la forma en que la pertenencia a un club de fútbol, en este caso Racing, operó como un dispositivo de integración capaz de articular diferencias de diverso orden en la construcción de un “nosotros” común. La trayectoria de Ezra Sued permite observar, en este sentido, cómo un descendiente de inmigrantes judeoárabes pudo, sin renunciar a sus tradiciones culturales, erigirse en uno de los ídolos populares de su tiempo: no solo como futbolista destacado, sino también como símbolo de integración social y de orgullo racinguista, comunitario y barrial durante el primer peronismo, en un contexto histórico en el que los conflictos de Medio Oriente aún tenían una incidencia marginal en las comunidades árabes de diversas religiones y en la sociedad mayoritaria argentina.