- 1 Homilía del arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, con motivo de la festividad de (...)
Los héroes como los mártires del 9 de enero de 1964 nos dejaron un mensaje claro: la soberanía no se regala ni se negocia, se defiende con determinación y amor por la patria. (...) Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, pero un pueblo que la honra está destinado a trascender. (...) ¡Viva Panamá libre y soberana! (Monseñor José Domingo Ulloa, 31 de enero de 2025)1.
- 2 Donald Trump, “The Inaugural Address”, The White House, 20/01/2025 [https://www.whitehouse.gov/rema (...)
- 3 Frase original: “China is operating the Panama Canal. And we didn’t give it to China. We gave it to (...)
1Con estas palabras pronunciadas el 31 de enero de 2025, el arzobispo de Panamá pretendía responder a las ruidosas declaraciones formuladas un mes antes por Donald Trump durante su discurso de investidura como 47° presidente de los Estados Unidos2. En un largo discurso colocado bajo el lema “America first”, el nuevo inquilino de la Casa Blanca provocó la consternación de la opinión pública panameña y de muchos medios de comunicación internacionales al referirse en seis ocasiones a Panamá con tono amenazante. Denunciando la devolución del canal interoceánico a los panameños decidida por el presidente demócrata Jimmy Carter en 1977, Donald Trump no dudó en anunciar su intención de recuperarlo, alegando que esta arteria esencial para el comercio mundial había caído en manos de su gran rival chino: “China explota actualmente el canal de Panamá. Y nosotros no se lo hemos dado a China. Se lo dimos a Panamá, y lo vamos a recuperar”3. Estas declaraciones, repetidas hasta la saciedad por el líder republicano y reiteradas por su secretario de Estado, Marco Rubio, que reservó a Panamá su primera visita oficial al extranjero, forman parte de una estrategia reivindicada del deal ganador: para lograr sus objetivos, Trump recurre a los viejos métodos de la coacción y el hard power, en este caso en forma de diplomacia del chantaje.
- 4 El 9 de enero de 1964, conocido desde entonces en Panamá como el Día de los Mártires, estallaron gr (...)
- 5 La frase original es la siguiente: “We built it, we paid for it, it’s ours, and we should keep it!” (...)
2Este tipo de declaraciones, que denotan la persistencia de un afán imperialista en Estados Unidos, merecen ser puestas en perspectiva, ya que recuerdan a las de dos presidentes republicanos que precedieron a Donald Trump en la Casa Blanca: Theodore Roosevelt (1901-1909) y Ronald Reagan (1981-1989), dos líderes con los que Trump se identifica abiertamente. Desde su construcción a principios del siglo XX y su apertura al tráfico mundial en 1914, el canal de Panamá ha sido un tema de gran relevancia para Estados Unidos. Tras la crisis de 19644, que –de forma inédita– llevó a Panamá a romper sus relaciones diplomáticas con Washington, se iniciaron difíciles negociaciones bilaterales sobre una posible revisión del tratado del canal interoceánico (Jaén Suárez O., 2002 y 2005). En ese contexto, Ronald Reagan, que aspiraba a ser el candidato del Partido Republicano en las próximas elecciones presidenciales, declaró en 1976: “¡Nosotros lo construimos, nosotros lo pagamos, es nuestro y debemos conservarlo!”5. Jimmy Carter, finalmente elegido, superó las reticencias de sus compatriotas y firmó los tratados Torrijos-Carter, que preveían la desaparición de la Zona del Canal en 1979, la retrocesión progresiva de dichos territorios a Panamá y, finalmente, del propio canal, según un proceso que se prolongaría hasta el 31 de diciembre de 1999.
- 6 “Thousands Wildly Cheer Roosevelt in Greek Theater”, The San Francisco Call, San Francisco, 24/03/1 (...)
3Las declaraciones de Donald Trump también recuerdan la frase pronunciada por otro presidente republicano al que se refirió en su discurso de investidura, “Teddy” Roosevelt: ante un grupo de estudiantes californianos a los que pretendía justificar a posteriori la implicación de Estados Unidos en la secesión de Panamá en 1903, afirmó con descaro: “I took the Isthmus and started the canal, and left congress to debate”6 (Ricard S., 2016). La aparente continuidad histórica entre estas tres declaraciones no es fortuita, por un lado porque todas ellas encierran una idea de posesión que definiría la relación de Estados Unidos con el canal –e incluso con el propio Panamá– y, por otro, porque Donald Trump reivindica abiertamente la política expansionista e intervencionista de sus predecesores William McKinley (1897-1901) y Theodore Roosevelt (1901-1909), sin dudar en evocar, como ellos, el supuesto “destino manifiesto” de su país y recordar la importancia de la economía en la construcción de la potencia estadounidense.
4Una ambición reafirmada en noviembre de 2025, cuando la Administración estadounidense publicó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que actualiza la Doctrina Monroe de 1823 añadiéndole un “Corolario Trump”, a imagen del famoso “Corolario Roosevelt” de 1904:
- 7 National Security Strategy of the United States of America, Washington, D. C., The White House, nov (...)
Queremos asegurarnos de que el Hemisferio Occidental siga siendo lo suficientemente estable y bien gobernado como para prevenir y desalentar las migraciones masivas hacia los Estados Unidos (...); queremos un hemisferio que permanezca a salvo de incursiones extranjeras hostiles y del control de activos clave, y que respalde las cadenas de suministro esenciales; y queremos garantizar nuestro acceso continuo a sitios estratégicos clave. En otras palabras, afirmaremos y aplicaremos un “corolario Trump” a la doctrina Monroe7.
5Esta adaptación de la Doctrina Monroe a los retos geopolíticos del siglo XXI apunta claramente a la irrupción del actor chino en el tablero continental y pretende garantizar la preeminencia de Estados Unidos sobre las infraestructuras estratégicas del continente, empezando por el canal interoceánico.
6Por lo tanto, se comprende el contenido de las declaraciones del prelado panameño, cuya homilía citada anteriormente pretende recordar la importancia del canal y los principios de soberanía y libertad en la construcción nacional de su país. Un territorio cuya principal función económica, el tránsito interoceánico, ha despertado la codicia de los principales imperios desde los primeros tiempos de la colonización española, a inicios del siglo XVI. Una república que, desde su creación en 1903, ha forjado en gran parte su identidad y su convivencia en torno a la interoceanidad y a la reivindicación de un canal propiamente panameño, liberado de la tutela estadounidense, si no de las grandes potencias. Una lucha salpicada de reformas abortadas o imperfectas del tratado de 1903 (en 1926, 1936 y 1955), de movilizaciones de los sectores estudiantil y obrero y de varias crisis (1958 y 1964), hasta el éxito de la campaña llevada a cabo entre 1964 y 1977 por diplomáticos, juristas y políticos panameños.
- 8 Jon Subinas y Salvador Martí i Puig, “Panamá se levanta contra la minería”, Nueva Sociedad, nov. 20 (...)
7Si bien, desde el retorno a la democracia (1990) y la acelerada globalización que le siguió, esta lucha parecía haber caído en el olvido, los acontecimientos recientes la han vuelto a poner en primer plano, ya sea por las inquietantes acusaciones de Trump o por el proyecto de mega infraestructura minera impulsado por la multinacional canadiense First Quantum, con la importante movilización social que ha suscitado8. Haciendo suyo el lema de los manifestantes, “La patria no se vende, se defiende”, eco de muchas otras luchas antiimperialistas, el arzobispo José Domingo Ulloa invita a situar los retos a los que se enfrenta Panamá tanto a largo plazo como a una escala más amplia.
8Panamá, un pequeño país situado en los confines de América Central, es un espacio altamente estratégico, lo que explica el interés que le han prestado durante siglos los responsables políticos de todo el mundo. Los investigadores no se quedan atrás, ya sea para estudiar las profundas reestructuraciones geopolíticas que marcaron la región centroamericana y caribeña a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando estaba en juego la construcción de un canal interoceánico (Mack G., 1944; McCullough D.; Ricard S., 2016; Marcilhacy D., 2023), las memorias construidas en torno a este monumento de la ingeniería (Mollier J.-Y., 2025), la lucha de la joven república de Panamá por recuperar su soberanía sobre el canal y la franja territorial que lo bordea (LaFeber W., 1979; Selser G., 1989), el papel de la Zona del Canal y de su Escuela de las Américas en la lucha contrainsurgente de los años 1950-1980 (Gill L., 2004), la invasión de 1989 contra el general Noriega (Hosoda H., 2024) o incluso los recientes intentos estadounidenses de recuperar el control del canal interoceánico.
9Por nuestra parte, hemos decidido abordar este tema de IdeAs a escala continental. El canal interoceánico y la zona que lo rodea, que son tanto un nexo de unión como una manzana de la discordia en el continente, se encuentran en el centro de las turbulentas relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Con el tiempo, se han convertido en un símbolo de las relaciones asimétricas que prevalecen entre el sur y el norte del continente americano. Sin embargo, hemos querido ir más allá de esta evidencia. La relación bilateral está sometida a grandes tensiones, pero también puede ser objeto de convergencias entre Panamá y Estados Unidos. Es más, su condición de espacio de encuentro entre diferentes culturas y sistemas económicos y políticos, de diálogos y tensiones, convierte a Panamá en un observatorio privilegiado para interpretar las relaciones interamericanas. Constituye su laboratorio por excelencia. Para abordar esta historia, nos ha parecido fructífero no limitarnos a estudios que toman a América Latina como prisma de análisis, sino asociarlos con los trabajos de especialistas de Estados Unidos. El tema lo exige.
10Este dossier se propone ir más allá articulando los retos locales y regionales con perspectivas globales. Panamá es uno de los actores clave de la globalización desde principios del siglo XX gracias a la presencia del canal interoceánico. Al jugar con estas escalas, esperamos contribuir a una historia de la globalización anclada en un territorio y pensada lo más cerca posible de los actores. La idea es considerar a Panamá como sujeto y no como objeto de análisis y, por lo tanto, captar la agencia de los panameños que es muy real a pesar de la asimetría del poder estadounidense.
11La originalidad del dossier radica también en la elección de la perspectiva histórica: el estudio de un siglo y medio que abarca dos fases de la globalización, desde los proyectos de canalización del istmo bajo bandera francesa en 1880 hasta mediados de la década de 2020, marcada por las exacerbadas rivalidades entre China y Estados Unidos. El regreso al poder de Donald Trump confiere una mayor relevancia a nuestro tema. Tampoco lo crea, como demuestran los artículos aquí reunidos. Desde una perspectiva a largo plazo, es posible poner de relieve las rupturas propias de cada época, pero también las continuidades.
12El dossier comienza con una serie de artículos que analizan la construcción del canal en el contexto del imperialismo francés y luego estadounidense. Samuel Poyard nos sumerge en la década de 1880, en la época de la Compagnie Universelle du Canal. Recurre a fuentes francesas y estadounidenses para comprender las motivaciones de los actores extranjeros. También se interesa, lo que es más singular, por las reacciones de las poblaciones locales. El texto de Marixa Lasso nos permite comprender cómo se institucionalizó un enclave bajo control estadounidense, la Zona del Canal, lo que ella denomina la “zonificación”. Analiza la forma en que se construyen las relaciones entre las autoridades estadounidenses y panameñas, mientras que la construcción nacional panameña se lleva a cabo bajo la dependencia de Estados Unidos, convertidos en una potencia imperial.
13Carolin Görgen amplía esta reflexión preguntándose cómo perciben los estadounidenses la construcción del canal y lo hace desde California, el estado que acogió en 1915 la Exposición Internacional Panama-Pacific. Para ello se basa en la fotografía, una fuente mucho tiempo infrautilizada por los historiadores e historiadoras. Este enfoque original le permite poner de relieve los nuevos imaginarios imperialistas estadounidenses, pero también la importancia de la cuestión medioambiental a principios del siglo XX.
14Patricia Pizzurno, por su parte, analiza cómo las élites panameñas conciben la cuestión racial en el primer siglo XX, cuando muchos trabajadores del canal proceden del Caribe. Demuestra que estas élites no solo se debaten entre la admiración por el modelo “civilizador” encarnado por los Estados Unidos, el deseo de promover una identidad cosmopolita y el mantenimiento de un fuerte racismo, sino que también, a partir de la década de 1920, buscaron contrarrestar la influencia estadounidense promoviendo las raíces hispanas de la nación. Una búsqueda de los orígenes que llevará a estas mismas élites a afirmar una identidad panamericana impulsada por el recuerdo del primer Congreso Anfictónico de 1826, celebrado en territorio panameño, mientras que Estados Unidos reivindica el derecho a ser el único instigador del panamericanismo. Esto es lo que analiza David Marcilhacy a través del Congreso Interamericano de Mujeres organizado por Panamá en 1926. Más allá de los retos que plantea la movilización memorialística en torno al centenario, muestra la agencia de las mujeres en la pugna por sus derechos y la dimensión transnacional de su lucha. Al hacerlo, recuerda las líneas de fractura social y de género que atraviesan la sociedad panameña.
15Varios artículos también abordan la cuestión panameña desde Colombia. Diego Felipe González Gómez analiza el impacto que tuvo la irrupción de Estados Unidos en el proyecto del canal interoceánico en la vida política colombiana antes de la secesión de 1903. Los conservadores entonces en el poder, para quienes era impensable renunciar a Panamá, se mostraron incapaces de comprender las aspiraciones del istmo en toda su dimensión geopolítica y de evaluar los riesgos que entrañaba oponerse al tratado que se estaba negociando con Washington. Christian Casas García, por su parte, aborda el tema desde el punto de vista de la diplomacia. Estudia cómo Colombia, tras la pérdida de Panamá, trató de protegerse de las ambiciones anexionistas de Estados Unidos y de salvaguardar su soberanía sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia, recurriendo al derecho internacional de la Sociedad de Naciones, un organismo en el que los Estados latinoamericanos contaban con la ventaja del número.
16Isabelle Vagnoux, por su parte, se sitúa del lado de los actores estadounidenses. Analiza un periodo poco estudiado, los años de negociación, de 1969 a 1977, que condujeron a la retrocesión del canal. Muestra la diversidad de intereses en juego, las rivalidades entre los partidos republicano y demócrata sucesivamente en el poder, pero también entre la Casa Blanca y el Congreso y dentro del propio ejecutivo, sin olvidar el impacto de la Guerra Fría. Félix Chirú Barrios, por su parte, aborda la retrocesión del canal desde el punto de vista panameño. Nos invita a explorar la forma en que los panameños conciben, desde una perspectiva memorial, la fecha del 1 de octubre de 1979, en particular desde el punto de vista de la resistencia al imperialismo. Se trata de un prisma tanto más importante cuanto que, desde la década de 1970, las cuestiones memoriales son temas de acuciante actualidad en las sociedades, pero también en los trabajos de los historiadores e historiadoras.
17El artículo de Haruko Hosoda analiza Panamá en el contexto de las luchas de influencia entre las potencias del Pacífico. Más allá del prisma habitual centrado en China, estudia el papel de Japón. Desde la segunda mitad del siglo XX, este país participa en la modernización del canal con el fin de defender sus intereses como gran potencia económica frente a Estados Unidos y, posteriormente, frente a China. Para Panamá, se trata de diversificar sus socios para limitar su dependencia de las superpotencias. El artículo sienta las bases para comprender la estrategia de las potencias medias para defenderse en un mundo globalizado y multipolar.
18En cuanto a Jim Cohen se dedica a un ejercicio de historia del tiempo presente. Analiza el impacto de los primeros meses del segundo mandato de Donald Trump en Panamá, entre el soberanismo, la voluntad de remilitarización y la lucha contra China. Este enfoque lo lleva a estudiar la retórica presidencial, al tiempo que se pregunta por su recepción por parte de los panameños.
19Por último, dos entrevistas permiten profundizar en la reflexión propuesta en este dossier. El antiguo diplomático Omar Jaén Suárez analiza los retos geopolíticos en la historia plurisecular del istmo de Panamá con la doble perspectiva del académico y del responsable político que participó en las negociaciones de los tratados Torrijos-Carter en la década de 1970. El fotógrafo Matías Costa nos descubre a los últimos zonians. Originarios de Estados Unidos, vivieron en la Zona del Canal, un enclave estadounidense que dejó de existir tras la retrocesión del canal a Panamá, pero del que siguen conservando el recuerdo. Su “identidad suspendida” nos recuerda lo importante que es la memoria en nuestras sociedades contemporáneas, hasta su instrumentalización por Donald Trump y sus seguidores.