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Le Panama, trait de (dés)union entre le Nord et le Sud

1.º de octubre ¿Lugar de memoria en Panamá?

October 1st. Place of Remembrance in Panama?
1er octobre. Lieu de mémoire au Panama ?
Félix Chirú Barrios

Résumés

Cet article explique l’importance du 1er octobre 1979 au Panama, une date qui peut être considérée comme un lieu de mémoire. Ce jour-là, les traités Torrijos-Carter, signés le 7 septembre 1977 entre le Panama et les États-Unis, sont entrés en vigueur, mettant fin à la présence civile et militaire étatsunienne sur le territoire panaméen depuis le début du XXe siècle. Avec l’entrée en vigueur de ces accords le 1er octobre, la zone du canal a été supprimée et le transfert au Panama de cet espace occupé et concédé à perpétuité aux États-Unis, conformément à un accord de 1903, a commencé. Sous le slogan « Le Panama est souverain », le régime en place a organisé un programme civique visant à célébrer le triomphe obtenu grâce aux traités. Sur l’emblématique Cerro Ancón, une colline proche de la ville de Panama, et à Albrook, une ancienne base militaire étatsunienne et l’un des premiers sites restitués au Panama, ce programme civique s’est déroulé sous le regard et avec la solidarité des dirigeants latino-américains. Des milliers de Panaméens ont participé à cette nouvelle étape de l’histoire du pays. Malgré cette joie et l’importance de mettre fin à la présence étrangère, le pays traversait une période de crise marquée par des manifestations menées par les enseignants. Si, dans les premières années, le 1er octobre était commémoré comme le point de départ d’une nouvelle orientation pour le pays, la crise des années 80 a fait tomber cette date dans l’oubli.

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Texte intégral

Introducción

  • 1 Herminio Torres, “Soberanía”, La Estrella de Panamá, 1.º de octubre de 1979, p. A8.

“Llegó ese día esperado
de recibir el Canal
veremos por separado
el enclave colonial”1.

  • 2 Zona del Canal: área geográfica con aproximadamente 1432 km ocupada por los estadounidenses para la (...)

1Estos versos del poema titulado “Soberanía” de Herminio Torres hacen alusión a una fecha decisiva en la historia panameña, e1 1.º de octubre de 1979, un día de festejo nacional en el país que conmemoró la entrada en vigor los Tratados Torrijos-Carter que habían sido firmados el 7 de septiembre de 1977, después de varios años de negociación entre Panamá y los Estados Unidos, acuerdos estos que contaron con un amplio respaldo internacional, especialmente de los países latinoamericanos. La soberanía constituyó la aspiración colectiva en esos años. Con la consigna “un solo territorio y una sola bandera”, el régimen militar que detentaba el poder en Panamá desde 1968, convocó a la población a rendir homenaje a lo estipulado por esos convenios que contemplaron por un lado la eliminación de la Zona del Canal2, un territorio que había sido ocupado por población civil y militar estadounidense desde inicios del siglo XX, causa de conflictos y protestas de los panameños a lo largo de esa centuria y, por otro lado, la transferencia total del Canal interoceánico a Panamá, el 31 de octubre de 1999.

2Así pues, este artículo tiene como propósito explicar el despliegue simbólico que hubo el 1.º de octubre de 1979 en algunos espacios de la Zona que acababa de ser oficialmente disuelta con la intención de proyectar el triunfo que significó la firma y el cumplimiento de los Tratados de 1977. Asimismo, pretendía celebrar el inicio de un proceso que representó poner fin a la presencia extranjera y dar paso al control soberano de Panamá sobre su territorio a partir del año 2000. Esos acuerdos “clausuraron más de 75 años de manejo exclusivo del Canal, de las bases militares y de todas las instalaciones asociadas al Gobierno estadounidense. Desataron un periodo de incómoda ejecución, en el que las autoridades norteamericanas y panameñas lucharon por transferir las intenciones legales de los redactores de los tratados” (Connif M., 2019: 56). No obstante, a pesar de su trascendencia el 1.º de octubre ha quedado en el olvido.

3Este escrito explicará cómo el régimen de turno instituyó el programa cívico, los recursos mnemotécnicos, los discursos, espacios y manifestaciones populares alrededor de ese día de festejo nacional en 1979. Adyacente, se ofrecen algunas aproximaciones sobre los recuerdos que hubo de la fecha hasta 1999, año en el que ocurrió la transferencia total de la vía acuática a control panameño. Así pues, se considera útil la noción de “lugares de memoria” entendida como lo que consiste en poner de relieve la construcción de una representación y la formación de un objeto histórico en el tiempo. Es una noción abstracta, puramente simbólica, destinada a desentrañar la dimensión rememoradora de los objetos, que pueden ser materiales, como fórmulas, divisas, palabras clave. Se trata de comprender la administración general del pasado en el presente, mediante la disección de sus polos de fijación más significativos. Cuenta el tipo de relación al pasado y la manera en que el presente lo utiliza y lo reconstruye; los objetos no son más que indicadores o signos de pista (Nora P., 1998).

4Las fuentes utilizadas son principalmente periódicos y su revisión se centra en las ediciones del 1.º y 2 de octubre de 1979 y de la década de los ochenta. Este artículo, dividido en cinco partes, aborda las controversias entre Panamá y Estados Unidos a inicios de la vigésima centuria, las políticas de memoria en los años setenta implementadas por el régimen militar que detentó el poder político en Panamá (1968-1989), periodo en el que fueron negociados y firmados los Tratados Torrijos Carter de 1977 y, por último, las celebraciones del 1.º de octubre, fecha en que entraron en vigor los acuerdos mencionados y la memoria y olvido de esa fecha en Panamá. Este artículo intenta contribuir al conocimiento de ese momento histórico de la historia reciente del país.

Controversias, negociaciones y geoestrategia

  • 3 El Mercurio, 18 de agosto de 1904, p. 2.
  • 4 Diario de Panamá, 29 de noviembre de 1924, p. 2

5Las recurrentes controversias y conflictos en Panamá debido a las intervenciones estadounidenses en los asuntos internos del país caracterizaron las primeras décadas del siglo XX. La firma del tratado Hay-Bunau Varilla de 1903, unos días después de su independencia de Colombia, constituyó el catalizador de esas intervenciones. En su primer artículo, ese acuerdo estipuló que Estados Unidos “garantizaba la independencia de Panamá”; asimismo, ese pacto les concedió una franja de tierra a perpetuidad por donde se construyó el Canal interoceánico y el derecho a mantener el orden público en las ciudades de Panamá y Colón, ciudades terminales en el Pacífico y el Caribe, respectivamente. Al instituirse el protectorado estadounidense en Panamá a inicios del siglo XX, no faltaron advertencias sobre el futuro de la República. El editor del diario El Mercurio, por ejemplo, cuestionó en 1904 la ocupación estadounidense de la Zona de Canal y publicó: “¿hasta cuándo y hasta dónde?”3 Esta nota periodística constituye una protesta por el control que los estadounidenses tendrían sobre los dos puertos más importantes de Panamá (Cristóbal en el Mar Caribe y Balboa en el Océano Pacífico) es decir, la pérdida de los dos puntos de conexión mundial de la recién formada república; pero a la vez alude al complejo contexto de Panamá en esos primeros años. En 1924, en la prensa de la época se lee “La República disminuye”4 en un artículo que cuestionaba la adquisición por los Estados Unidos de un pedazo de tierra fuera de la Zona del Canal.

6Pero no solo fue la ocupación de tierras lo que alimentó dicho malestar, sino muchas otras manifestaciones: la decisiva injerencia estadounidense en la supervisión de los procesos electorales, en muchas ocasiones a solicitud de los políticos panameños; la intervención estadounidense en el conflicto limítrofe entre Panamá y Costa Rica en 1921; la exigencia de la isla de Taboga, ubicada en la Bahía de Panamá, en 1920; la intervención de los marines solicitada por el gobierno de turno para sofocar la Huelga Inquilinaria en 1925; y el rechazo de la firma del Tratado Alfaro-Kellog en 1926 que intentó enmendar el acuerdo de 1903. Todos estos acontecimientos dan cuenta de las tensiones entre los dos países a inicios de la vigésima centuria. Según Michel Connif, dos gobiernos paralelos se levantaron en 1904, uno para Panamá y el otro para la Zona del Canal, bajo dominio estadounidense. A pesar de la corta distancia que los separaba físicamente en la ciudad de Panamá, nadie dudaba de que los funcionarios del Canal ejercían mucho más poder que el gobierno panameño. La relación entre ellos era la de protector y tutelado (Connif, M., 2012: 76). Pero esa condición de tutelaje, además de las evidentes transformaciones por la construcción del Canal y la llegada de trabajadores de distintas partes del mundo, militares y civiles estadounidenses para el manejo de la obra interoceánica, implicó que “los distintos grupos sociales debieron adaptarse y fueron inventando todo un repertorio de respuestas a la presencia norteamericana, que iban desde estrategias de acomodación hasta formas diversas de resistencia. Un proceso que fue concomitante con la necesaria construcción nacional de un Estado recién nacido a la vida internacional” (Marcilhacy D., 2023: 24). Esos análisis explican el asunto político sobre el que giraría la historia del país en el siglo XX.

7La historiografía panameña denomina “etapa revisionista” a las negociaciones y la firma de los acuerdos que enmendaron cláusulas del Tratado de 1903. En 1936 la firma del Tratado Arias-Roosevelt eliminó la garantía de mantener la independencia panameña por Estados Unidos, así como el derecho a intervención en cualquier punto de la república para mantener el orden público. La supresión de estas cláusulas fue considerada como un triunfo histórico para Panamá. Ese acuerdo negociado y firmado en el contexto de la Política del Buen Vecino, no obstante, comprometió a Panamá con las políticas de Washington en el artículo X, el cual “ponía al país a merced de Estados Unidos en caso de conflagración internacional o de la existencia de cualquier amenaza de agresión en que peligre la seguridad de la República de Panamá. La obligación conjunta de defender el canal era lo que los opositores del Tratado de 1936 estimaban violatorio de su neutralidad” (Jaén Suárez, O., 2002: 55). El Tratado de 1936 y sus anexos obedecieron al objetivo de asegurar la defensa y el papel estratégico del Canal (Araúz, C., y P. Pizzurno, 1999: 11).

8Años después, a medida que aumentaba la tensión internacional por la Segunda Guerra Mundial, se produjeron nuevas negociaciones entre los dos países para la defensa del Canal que culminaron con la firma del Convenio de Bases, de 1942, mediante el cual Panamá concedió terrenos para prácticas militares en diversos puntos de su geografía que debían ser devueltos un año después de finalizado ese conflicto. Pero la renegociación de ese acuerdo de 1942, mediante el Convenio Filós-Hines en 1947, causó protestas y su rechazo.

9En medio de la Guerra Fría, se firmó en 1955 el Tratado Remón-Eisenhower. Estados Unidos convocó a la unidad continental y a contener el peligro del comunismo. La negociación de ese acuerdo inició con la Declaración Conjunta de 1953, tras una entrevista entre los presidentes José Antonio Remón Cantera y Dwight Eisenhower. El coronel y gobernante panameño Remón, con enorme influencia en la política del país desde los años cuarenta, expresó su solidaridad con Estados Unidos en la defensa de la democracia. Como muestra de su alineamiento aprobó una ley que proscribió el Partido del Pueblo y permitió al régimen deshacerse de funcionarios públicos de tendencia de izquierda. Asimismo, transformó la Policía Nacional en Guardia Nacional, medida alineada con los intereses de Estados Unidos que defendían la instauración de Guardias Nacionales en toda su esfera de influencia centroamericana y caribeña: eran cuerpos militarizados destinados a asegurar la defensa común de Centroamérica y la paz interior, en cooperación con las fuerzas militares estadounidenses.

10En ese contexto, el ya citado Omar Jaén Suárez anotó que “las crecientes tensiones sociales y políticas internas y la modificación del orden mundial, las tensiones en síntesis históricas harán que cambie radicalmente la situación objetiva y la percepción que tienen los panameños y sus dirigentes de su relación con la potencia imperial, simplemente de la relación con su destino” (Jaén Suárez, O. 2002: 81). A pesar de la revisión del Tratado de 1903, a finales de la década del cincuenta, las protestas estudiantiles bajo la consigna “Panamá es soberana en la Zona del Canal” marcaron un nuevo rumbo en las relaciones históricas con los Estados Unidos. La resistencia y las demandas estudiantiles estallaron en unas violentas protestas el 9 de enero de 1964, fecha considerada duelo nacional en Panamá, desde 1967. Sobre esa gesta estudiantil, el sociólogo Luis Pulido Ritter expresó lo siguiente: “entre las aulas académicas, las calles y la plaza pública de los parques había un cordón de conexión que lo daba la movilización indignada, donde había comunión de intereses entre los profesores y los estudiantes y el público en general: la nación los cubría a todos” (Pulido Ritter, L., 2017: 104). La ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos países fue una de las consecuencias de esa protesta estudiantil y el inicio de unas largas negociaciones que culminaron el 7 de septiembre de 1977. Al respecto, Jaén Suárez anota que en los años sesenta se arraiga en Panamá una nueva concepción en las relaciones históricas con los Estados Unidos:

  • 5 Zoneíta: gentilicio con el que se denominaba a la población de la Zona del Canal.

los conceptos de abrogación de la Convención de 1903 y sus enmiendas, la desaparición del enclave colonial de la Zona del Canal y el fin de la perpetuidad de los tratados canaleras son los nuevos y poderosos propulsores de una mentalidad nacionalista más vigorosa. La reafirmación de la soberanía y la manifestación concreta de la jurisdicción de Panamá sobre el territorio zoneíta, lo mismo que el aprovechamiento del recurso natural de la posición geográfica mediante la obra inter marina forman parte del ideario básico panameño. (Jaén Suárez O., 2002: 356)5.

11En ese periodo se negociaron los tratados conocidos como “Tres en Uno” de 1967, que finalmente fueron rechazados. La crisis política del país de los años sesenta derivó en un golpe de Estado encabezado por los militares el 11 de octubre de 1968. Consolidado el régimen militar, bajo el mando del general Omar Torrijos Herrera, éste buscó apoyo en las masas populares y grupos de izquierda y, para atender el urgente conflicto histórico con los Estados Unidos, concentró su política exterior en la búsqueda de la solidaridad continental. La reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, celebrada en Panamá en marzo de 1973, constituye una demostración de ese esfuerzo de la diplomacia panameña, apoyada por los países latinoamericanos. Un año después, en 1974, la firma del Acuerdo Tack-Kissinger, entre el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá Juan Antonio Tack y Henry Kissinger, el secretario de Estado estadounidense, sentaron los ocho puntos que instituyeron las bases de los nuevos acuerdos entre los dos países. Esos ocho puntos fueron aprobados unánimemente por la Organización de los Estados Unidos en mayo de 1975. Precisamente, en la sede de ese organismo fueron firmados los Tratados Torrijos-Carter el 7 de septiembre de 1977, entre Panamá y los Estados Unidos, después de trece largos años de negociación, bajo la mirada y con el respaldo de los países latinoamericanos.

Régimen militar y políticas de memoria

12En ese periodo 1969-1979 conviene destacar las políticas de memoria, dirigidas a la promoción del conocimiento del pasado de los panameños a través de un calendario cívico instituido desde finales de la década de los sesenta y a lo largo de los setenta. Corresponde a un complejo y polémico contexto histórico, debido al régimen militar que detentó el poder en el país, el cual buscó legitimidad en los sectores populares y se encargó de la promoción de fiestas nacionales y de la institución de héroes nacionales y de “lugares de memoria” entre el periodo de negociación y la firma de los Tratados Torrijos-Carter. Sobre esas políticas, la antropóloga Reina Torres de Araúz, en unas reflexiones publicadas en 1981, expresó:

El ideal de Torrijos de una nación panameña soberana, no podía dejar de incluir lo concerniente al rico trasfondo histórico que poseemos. Pero ese trasfondo histórico no lo entendió nunca como un telón de fondo; lo intuía como el caldo de cultivo en el cual se generarían años tras años nuevos derroteros, nuevos logros, y principalmente la permanencia de libertad y soberanía a lo largo del territorio nacional. (Torres de Araúz, R., 1981: 211)

13Esa narrativa puede interpretarse como el uso político del pasado para fortalecer la identidad común de los panameños en el proceso de descolonización del país, y la refundación del Estado nacional, a partir de 1977, con la firma de los Tratados Torrijos-Carter y la integración territorial a partir del año 2000.

14El “uso del pasado” constituyó uno de los mecanismos en la búsqueda de representatividad y legitimidad del nuevo régimen que asumió el poder en 1968. En ese contexto, en 1972, la Asociación de Estudiantes de Diplomacia recordó al Ministro de Educación Manuel Moreno el cumplimiento de una norma de 1963 que creó la cátedra “Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos”, dirigida a las escuelas secundarias públicas y privadas de la República e igualmente recomendada para la estatal Universidad de Panamá. Para acatar la disposición se nombró una comisión integrada por reconocidos académicos que propuso un programa cuyos ejes temáticos giraron en torno a debatir sobre la valiosa posición geográfica del istmo panameño y su papel en el tiempo. Asimismo, pretendía reflexionar sobre “la influencia norteamericana en el control de la ruta interoceánica, las justas aspiraciones de Panamá frente a los Estados Unidos y el papel de las relaciones internacionales en la gestación y desarrollo de la nación panameña” (Blanco, B., 1974: 429). Reforzar el estudio de la memoria histórica en tiempos de las negociaciones canaleras constituyó el objetivo de esa cátedra.

  • 6 La Estrella de Panamá, 9 de enero de 1973, p. 25.

15Entre el 5 y 16 de febrero de 1972, en la Universidad de Panamá fue celebrado un seminario de actualización que culminó con una antología y bibliografía sobre la Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos. El 8 de febrero de 1973, el Decreto no. 6 aprobó la inclusión de esa cátedra en el currículo nacional. Sobre esa medida de estudio del pasado el comité que prohijó la ley anotó: “esta carencia de instrucción nacional, sobre uno de los principales problemas del país, ha persistido a pesar de que nuestro Órgano Legislativo, en el año de 1963, generó una ley tendiente a subsanar esta falta de información histórica, fundamental en la formación de la nacionalidad panameña”6.

  • 7 Decreto de Gabinete no. 347, de 31 de octubre de 1969, Gaceta Oficial, Panamá, no. 16486, p. 2-3.

16Concomitante a la creación de la cátedra, un conjunto de leyes adoptadas en 1969 dispuso la selección del pasado a conmemorar. El decreto n° 165 del 12 de julio de 1969 designó la conmemoración de los 450 años de fundación de la ciudad de Panamá (15 de agosto de 1519) como acontecimiento de trascendencia en el devenir histórico, que contribuía a la reafirmación del espíritu nacional. El decreto n° 292, del 4 de septiembre, declaró monumento nacional la Casa Museo Manuel F. Zárate, un reconocido folklorista panameño; según esa orden, debía servir a las futuras generaciones como un recuerdo vivo y permanente de la riqueza folklórica y como fuente de inspiración patriótica. El decreto n° 347, del 31 de octubre, declaró feriado nacional el 10 de noviembre, día de la Gesta de la Villa de Los Santos, considerando que “define la personalidad del hombre nacional panameño […] que sublima la patria con vocación del culto a la libertad individual”7. En la memoria histórica panameña se reconoce ese lugar y esa fecha como la primera proclamación de independencia de España de 1821, que antecedió a la ocurrida en la ciudad de Panamá el 28 de noviembre.

17Asimismo, el decreto n° 130 del 13 de mayo de 1971 declaró héroe de la revolución libertaria a Victoriano Lorenzo, un reconocido guerrillero indígena de arraigo popular y destacada participación en la Guerra de los Mil Días (1899-1902) y que fue fusilado el 15 de mayo de 1903. Con este mismo nombre Victoriano Lorenzo se creó a finales de la década de los setenta una emisora de radio en la región central de Panamá. A nivel regional, las autoridades panameñas, encabezadas por el general Omar Torrijos, participaron en la conmemoración del Sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho, en Lima, Perú, en 1974, recibiendo un amplio apoyo a la causa panameña en la Declaración de Ayacucho. Ésta que fue reafirmada en la conmemoración de los 450 años de fundación de la ciudad caribeña de Santa Marta, en Colombia, en 1975. La conmemoración de la Batalla de Ayacucho se promovió a través de las escuelas y la publicación de obras.

18Esas celebraciones nacionales incluyeron momentos decisivos tras la firma de los Tratados Torrijos-Carter y su implementación: la ley n° 30 del 13 de junio de 1978 declaró día de Fiesta Nacional el 16 de junio, por la ratificación de esos acuerdos y la ley n° 35 del 27 de septiembre de 1978 instruyó sobre el uso de la Bandera Nacional en el Cerro Ancón, uno de los primeros sitios transferidos a la soberanía panameña al entrar en vigor los Tratados de 1977 y convertido en lugar de memoria en Panamá. El poema “Al Cerro Ancón” de la poetisa Amelia Denis de Icaza, ampliamente conoció por generaciones de panameños, constituye una de las primeras manifestaciones elogiosas como expresa una de las estrofas de esa elegía:

“ya no guardas las huellas de mis pasos,
ya no eres mío idolatrado Ancón,
que el destino donde desató los lazos
que en tus faldas forjó mi corazón”.

  • 8 La Estrella de Panamá, 2 de octubre de 1979, p. 1.

19Al izarse la primera bandera panameña en su cima, el 1.º de octubre de 1979, lo cual constituyó una reivindicación del nacionalismo panameño, la prensa de la época comentó: “símbolo de soberanía y nacionalidad constituyó en la mañana de ayer el centro de atención de todos los panameños y más de cuatrocientos periodistas extranjeros que divisaron desde distintos puntos de la ciudad la izada de la bandera y, desde otros de toda la república el acto transmitido por una cadena de radio y televisión”8. El símbolo nacional de Panamá ondea en la cima del Cerro Ancón desde aquel momento, Cual vigil de la soberanía panameña que se ha tornado un tema preocupante en el país.

El festejo nacional del 1.º de octubre de 1979

  • 9 Gaceta Oficial no. 18 919, 28 de septiembre de 1979.
  • 10 Crítica, 2 de octubre de 1979, p. 21.

20El 1.º de octubre de 1979 puede considerarse lugar de memoria en Panamá celebrando la entrada en vigor de los Tratados Torrijos-Carter. Mediante la ley n° 33 del 26 de septiembre de 1979, se aprobó el 1.º de octubre como día de Fiesta Nacional. Según ese precepto, constituye una “fecha histórica en la lucha patriótica del pueblo panameño, por la reafirmación de su soberanía sobre la totalidad de su territorio, además, de la recuperación de su principal recurso natural, como factor decisivo para el desarrollo integral del país”9. Los actos oficiales de la entrada en vigor de los acuerdos de 1977 se verificaron en la ciudad de Panamá, en el Cerro Ancón y en Albrook, una antigua base militar estadounidense. La prensa de la época ofrece una serie de imágenes de esos actos que contaron con la presencia de miles de panameños y de varios presidentes, representantes diplomáticos de Latinoamérica y Walter Mondale, el vicepresidente de Estados Unidos. En el escenario principal se izaron nueve banderas panameñas que simbolizaban las provincias que conformaban la división política administrativa del país en ese momento. Es más, entre las representaciones figuraban representantes de los Mártires de 1964 y una imagen de Ascanio Arosemena, primer mártir de las protestas de aquel año. El público por su parte iba con pancartas y banderas. En una de esas pancartas, elaborada por un grupo de panameños residentes en uno de los barrios populares de la ciudad capital, se lee: “sin soberanía no hay pueblo libre”10.

  • 11 La Estrella de Panamá, 1 de octubre de 1979, p. 1.
  • 12 Crítica, 1 de octubre de 1979, p. 15.
  • 13 Crítica, 1 de octubre de 1979, p. 5.

21Aunque ha quedado en el olvido, esa fecha representó un momento simbólico y decisivo del proceso de descolonización de Panamá, al eliminarse desde entonces la Zona del Canal como enclave colonial, una aspiración que formó parte del ideario de los panameños a lo largo del siglo XX. La prensa de la época consideró el festejo nacional del 1.º de octubre como el “triunfo de varias generaciones”11. Asimismo, en la publicidad de los periódicos se leen loas a Panamá: “Aspiración nacional: integridad territorial”12, “Hoy escribimos la historia desde adentro. Soberanía es liberación”13, a pesar de que seguía el debate en el Senado estadounidense sobre enmiendas a esos acuerdos.

22El 1.º de octubre inició con repique de campanas y fuegos artificiales, una forma simbólica de celebrar el cambio de jurisdicción de la Zona del Canal. El regocijo era notorio en una manifestación de miles de panameños que caminaron desde la ciudad de Panamá, por la Avenida de los Mártires, hacia la antigua base militar de Albrook, para reafirmar la soberanía de Panamá en ese territorio.

23Correspondió al presidente mexicano José López Portillo ofrecer el discurso principal del programa conmemorativo en representación de los mandatarios y delegados de los países de la región, una deferencia de las autoridades panameñas por el respaldo de los países latinoamericanos en el proceso de descolonización de Panamá en las últimas décadas. En su discurso, López Portillo apeló al pasado latinoamericano, evocando el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua y la solidaridad continental con la causa panameña. Inició su disertación con una alusión al primer presidente mexicano Guadalupe Victoria, al congreso convocado por Simón Bolívar en 1826 y a su interés de la unidad de las repúblicas recién independizadas en la decimonónica centuria. Elogió además la reivindicación panameña y el proceso de descolonización con las palabras siguientes:

  • 14 La Estrella de Panamá, 2 de octubre de 1979, p. B3.

Hoy, en esta cintura prodigiosa de nuestro continente, puerta oceánica del Caribe y del Pacífico, puente hemisférico y puerto de arribo a tierra americana, tan asediada desde afuera y tan entrañable para nosotros, nos reunimos unos para cumplir, otros para dar testimonio de acto jurídico, de derecho internacional, de derecho de las Américas14.

24En sus memorias, López Portillo recordó el trascendental evento en Panamá y, aunque comentó que su discurso fue bien recibido, no dejó de anotar la poca efusividad del público, el recibimiento protocolar del presidente panameño Arístides Royo y comprendió la ausencia de un protagonista de esa etapa, el general Omar Torrijos. Sobre su participación del 1.º de octubre, el presidente mexicano anotó:

Los presidentes latinoamericanos reservados conmigo, cautelosos, serios y en plan de Pacto Andino. Mi discurso fue bien recibido. El ambiente popular más bien frío e inexplicablemente poco entusiasta, a pesar de que se trataba de su reivindicación secular. Me imagino un acto así en México. Tuve que levantar tono y voz para encender a la gente, lo que logré. Le dejé un paquete pesado a (Walter) Mondale, que estaba desconcertado por la naturaleza del acto. Realmente el imperio empieza a ceder en Panamá. Cierto que de su grado; pero está arriando banderas y eso les duele (López Portillo, J., 1988:883).

  • 15 La Estrella de Panamá, 2 de octubre de 1979, p. 1.

25En la última parte de su discurso, López Portillo celebraba que en Panamá se estaba enterrando el oprobio del coloniaje y el abuso de la fuerza y reflexionó sobre las nuevas generaciones de jóvenes latinoamericanos y sus demandas de proyectos y acción. Por su parte, el presidente panameño Arístides Royo sentenció en su discurso: “hoy hemos entrado a la Zona del Canal por la puerta ancha de la dignidad, del patriotismo, y de las luchas libradas por el pueblo panameño”15. En la prensa de la época se leen anuncios de bailes populares como parte de los festejos. Pero no todo fue regocijo entre los panameños. Además de los escollos de una parte de los congresistas conservadores estadounidenses para la transferencia del Canal a Panamá, a nivel interno en el país, en 1979, hubo diversas protestas en contra de las políticas del régimen militar. Sobre esa coyuntura política y la crisis interna, Haruko Hosoda anotó que “Panamá estaba unida por la idea de negociar los Tratados sobre el Canal, pero era extremadamente difícil atender adecuadamente a los diferentes posicionamientos políticos existentes en el país” (Hosoda, H., 2024: 144).

26Durante aquel 1979, la tensión social en momentos decisivos para el país era una demostración de la creciente oposición al régimen militar y a los problemas internos no resueltos: en marzo de 1979, los campesinos de Tonosí, en el interior del país, que objetaban el proyecto agrícola del gobierno; entre marzo y abril, grupos indígenas y otras organizaciones opuestas a un proyecto minero; en junio, taxistas y estudiantes de las ciudades de Panamá y Colón que exigían reducción de precio de la gasolina; y, en el contexto del inicio de la entrada en vigor de los Tratados de 1977, la protesta de los educadores apoyada por diversas organizaciones como la Iglesia Católica y el sector empresarial que demandaban el cumplimiento de promesas del gobierno de 1978 y, asimismo, rechazaban la influencia comunista en la Reforma Educativa, la cual finalmente fue revocada. En ese año, organizaciones estudiantiles, profesores universitarios y varios sectores políticos protestaron por el asilo otorgado por el gobierno al Sha de Irán (Janson Pérez, B., 2022: 135-139).

Recuerdos y olvidos del 1.º de octubre

27En el primer aniversario de la entrada en vigor de los Tratados Torrijos-Carter de 1977, el 1.º de octubre de 1980, la prensa de la época recordó el acontecimiento del año anterior y los nuevos rumbos de los panameños. Con la frase “un año menos para remover las estacas colonialistas”, hacía referencia al inicio de plena jurisdicción de Panamá y los planes y proyectos sobre las tierras, aguas e infraestructura que revertían a los panameños. Un suplemento conmemorativo da cuenta de las tareas implementadas por las autoridades panameñas a través de la Dirección Ejecutiva para Asuntos del Tratado (DEPAT) en la eliminada Zona del Canal. Ese primer año exigió una ardua labor de planificación del nuevo espacio que se integraba al territorio panameño. El suplemento celebró la inauguración del primer Banco Nacional en la eliminada Zona, los complejos deportivos transferidos, las áreas para el desarrollo de planes turísticos y, no menos importante, los planes para la reforestación y preservación de la Cuenca Hidrográfica del Canal. En cuanto a la defensa y seguridad del Canal, se establecieron una Junta Combinada y un Comité Conjunto entre Panamá y Estados Unidos, concretando una serie de acuerdos entre ambos países. En cuanto a patrimonio histórico, se hizo énfasis en el monumento y sitio del Fuerte San Lorenzo, que constituyó un conjunto de defensas del Caribe desde tiempos coloniales.

  • 16 La Estrella de Panamá, 1 de octubre de 1981, p. 1.

28En el segundo aniversario, el 1.° de octubre de 1981, el programa conmemorativo contempló, en el corregimiento de Ancón (ubicado en el lado Pacífico de la antigua Zona del Canal), la develación de una placa con los nombres de los panameños fallecidos en las violentas protestas de 1964 en la avenida de los Mártires. De la misma manera, como “reafirmación de soberanía”, se bautizaron varias calles de ese corregimiento con nombre de personalidades panameñas, lemas y fechas de gran significado en Panamá16.

  • 17 La Estrella de Panamá, 1 de octubre de 1989, p. 1.

29A medida que se agudizaba la crisis política en Panamá, a pesar de la “apertura democrática” o el denominado “veranillo democrático”, como resultado de la firma de los Tratados Torrijos Carter de 1977, que permitió la libertad de prensa, el retorno de los partidos políticos y la convocatoria a elecciones generales, el recuerdo del 1.º de octubre quedaba en el olvido. Apertura que tomó otros rumbos tras la trágica muerte, en un accidente aéreo acaecido el 31 de julio de 1981, del general Omar Torrijos Herrera, figura central en las negociaciones y firma de los acuerdos 1977, las tensiones internas en las Fuerzas de Defensa de Panamá y el protagonismo del general Manuel Noriega. En plena crisis política de finales de los años ochenta, el 1.º de octubre de 1989, en la prensa se lee: “durante la última década a pesar de la inestabilidad política y económica de los dos últimos años el personal de la Comisión (del Canal) ha cumplido con éxito su misión de ofrecer a la comunidad marítima internacional un servicio de tránsito seguro”17.

Conclusiones

30Este artículo constituye un aporte sobre cómo el régimen de turno en Panamá (1968-1989) instituyó el programa cívico, los recursos mnemotécnicos, los discursos, espacios y manifestaciones populares alrededor del 1.º de octubre de 1979, decretado día de júbilo nacional. En esa fecha entraron en vigor los Tratados Torrijos Carter de 1977 que abrogaban un convenio de 1903, causa de conflictos entre Panamá y los Estados Unidos y se eliminó la Zona del Canal, un espacio prohibido a la población panameña. Constituyó un día de regocijo porque se concretaba una larga aspiración colectiva de varias generaciones, es decir, el 1.º de octubre señaló los nuevos rumbos de Panamá y su futuro. No obstante, quedaban pendientes urgentes tareas y demandas de la población. Aunque esta conmemoración formó parte de un proyecto político de recuperación soberana de un territorio para el Estado panameño y cuestionó el dominio estadounidense, la fecha no logró consolidarse en el imaginario nacional.

31En los siguientes años, el rechazo al dictador Manuel Antonio Noriega y las acusaciones de sus vínculos con el narcotráfico, el embargo económico estadounidense y las protestas en el país encabezadas por la Cruzada Civilista, una organización empresarial que contó con el apoyo de otros sectores de la sociedad panameña, culminó con la invasión militar de Estados Unidos el 20 de diciembre de 1989 y el establecimiento del orden democrático. Faltaban diez años para el cumplimiento del Tratado del Canal firmado en 1977, la transferencia total de la administración del Canal y la reversión de todas las tierras y aguas a la soberanía panameña, proceso que se había iniciado en 1979. La creación de la Autoridad de Áreas Revertidas, en 1993, y posteriormente, de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), una entidad autónoma que con éxito ha mantenido hasta hoy día el funcionamiento de la vía interoceánica, constituyeron decisiones políticas de Panamá que complementaron el júbilo de aquel 1.º de octubre de 1979.

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Notes

1 Herminio Torres, “Soberanía”, La Estrella de Panamá, 1.º de octubre de 1979, p. A8.

2 Zona del Canal: área geográfica con aproximadamente 1432 km ocupada por los estadounidenses para la construcción, operación, mantenimiento y defensa del Canal interoceánico. Esa zona fue cedida a Estados Unidos mediante el polémico Tratado Hay Bunau Varilla, firmado entre Panamá y esa nación, el 18 de noviembre de 1903.

3 El Mercurio, 18 de agosto de 1904, p. 2.

4 Diario de Panamá, 29 de noviembre de 1924, p. 2

5 Zoneíta: gentilicio con el que se denominaba a la población de la Zona del Canal.

6 La Estrella de Panamá, 9 de enero de 1973, p. 25.

7 Decreto de Gabinete no. 347, de 31 de octubre de 1969, Gaceta Oficial, Panamá, no. 16486, p. 2-3.

8 La Estrella de Panamá, 2 de octubre de 1979, p. 1.

9 Gaceta Oficial no. 18 919, 28 de septiembre de 1979.

10 Crítica, 2 de octubre de 1979, p. 21.

11 La Estrella de Panamá, 1 de octubre de 1979, p. 1.

12 Crítica, 1 de octubre de 1979, p. 15.

13 Crítica, 1 de octubre de 1979, p. 5.

14 La Estrella de Panamá, 2 de octubre de 1979, p. B3.

15 La Estrella de Panamá, 2 de octubre de 1979, p. 1.

16 La Estrella de Panamá, 1 de octubre de 1981, p. 1.

17 La Estrella de Panamá, 1 de octubre de 1989, p. 1.

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Pour citer cet article

Référence électronique

Félix Chirú Barrios, « 1.º de octubre ¿Lugar de memoria en Panamá? »IdeAs [En ligne], 27 | 2026, mis en ligne le 01 mars 2026, consulté le 21 juillet 2026. URL : http://journals.openedition.org/ideas/24633 ; DOI : https://doi.org/10.4000/15uhq

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Auteur

Félix Chirú Barrios

Doctor en Historia por la Universidad de Costa Rica y ex becario del Sistema Alemán de Intercambio Académico (DAAD). En la Universidad de Panamá obtuvo su Maestría en Historia de Panamá. Docente de Historia en la Universidad de Panamá. Forma parte del Sistema Nacional de Investigación de la SENACYT como investigador I. Autor del libro: Panamá: 1903-1931. Nación, conmemoraciones y lugares de memoria (2024). Sus líneas de investigación: nación y la memoria.
chirufelix4[at]hotmail.com

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