Sznelwar, L. I. (1984). Les agrotoxiques dans le travail: Étude ergonomique du travail des maraîchers dans la Ceinture Verte de São Paulo, Brésil [Mémoire de D.E.A. en ergonomie, Conservatoire National des Arts et Métiers].
Excerto: Análise ergonômica da exposição de trabalhadores agrícolas a pesticidas: um estudo ergotoxicológico - Tese de doutorado de Laerte Sznelwar – defendida em 1992 no CNAM, em Paris, sob a supervisão de Alain Wisner.
Texto Original : Sznelwar, L. I. (1992). Analyse ergonomique de l’exposition de travailleurs agricoles aux pesticides: Essai ergotoxicologique [Thèse de doctorat en ergonomie, Conservatoire National des Arts et Métiers, 2 vols., 374 p.].
Notas da redacção
Traduzido por Gabriela Cuenca (ergonomiaparaempresas@gmail.com)
Capítulo 3: «PROPUESTAS» (pp. 100-117)
El objetivo de esta investigación es proponer el uso de un análisis ergonómico del trabajo que permita establecer una correlación entre la actividad que realizan los trabajadores y la exposición a los biocidas utilizados como pesticidas en la agricultura. Este análisis puede contribuir a comprender mejor los riesgos para la salud que enfrentan estos trabajadores y a buscar soluciones que transformen el trabajo, reduciendo así los riesgos.
Hemos llevado a cabo este análisis basándonos en la observación de las actividades en las que se manipulan estas sustancias y en conversaciones con las personas implicadas incluyendo aplicadores y otros responsables de su uso en las empresas estudiadas. No se han investigado las alteraciones de la salud de los trabajadores afectados, ya que resulta difícil establecer un diagnóstico preciso: pueden aparecer a largo plazo y, además, ser inespecíficas.
Para construir las hipótesis de base de esta investigación se han privilegiado algunos factores de la relación hombre /trabajo.
1) La organización del trabajo y la estrategia de uso son aspectos fundamentales en el estudio de la exposición a biocidas, en la medida en que estos factores determinan qué trabajadores, cuándo, con qué frecuencia, duración, cantidad y a qué tipo de sustancia tóxica estarán expuestos los trabajadores agrícolas.
2) Al estudiar la actividad desarrollada por los operadores en los distintos puestos de trabajo en los que se desempeñan para cumplir esta tarea, podemos establecer una clara diferencia de la exposición existente en cada etapa.
3) Los productores y los trabajadores agrícolas tienen conciencia del riesgo para la salud que conlleva la exposición a biocidas, pero, aun así, las medidas de higiene y protección prescritas se cumplen con dificultad. En realidad, se ven obligados a establecer ciertos tipos de compromisos teniendo en cuenta su percepción del riesgo, las exigencias de la producción, las dificultades para llevar a cabo la tarea en cuestión y la necesidad de conservar su empleo o de mantenerse en su profesión.
HIPÓTESIS 1:
Los aspectos relacionados con la organización del trabajo considerados aquí son: el tipo de división de las tareas y la organización del tiempo de trabajo.
El estudio de la división de las tareas es fundamental para caracterizar a la población que se encuentra directamente en contacto con los biocidas.
Saber quiénes son las personas que manipulan biocidas y en qué etapa de la tarea dichas personas intervienen puede facilitar nuestra comprensión de los riesgos.
Las etapas de la tarea, o las sub-tareas, se desarrollan en diversos puestos de trabajo donde los dispositivos técnicos utilizados y el estado fisicoquímico de las preparaciones son diferentes. También podemos considerar que estos puestos de trabajo pueden estar al aire libre o en el interior de distintos tipos de construcciones, como depósitos o invernaderos, por ejemplo; esto influye en el contenido y la intensidad del trabajo, y determina una exposición con características diferentes en cada etapa.
También son interesantes de analizar los criterios adoptados, en cada empresa para la división de tareas, en la medida en que reflejan una jerarquía que determina, además de la población expuesta, las posibilidades de acceso a la información y al poder de decisión.
En lo que respecta a la organización del tiempo de trabajo, la hora destinada a las explicaciones es importante. La elección de este horario puede determinar distintos grados de exposición y absorción de los biocidas, ya que las condiciones climáticas (calor y viento) varían mucho a lo largo del día. También es necesario tener en cuenta la variación de las condiciones fisiológicas de los trabajadores durante la jornada laboral, como la respuesta orgánica al clima y a la acumulación de fatiga, por ejemplo. Destaquemos la importancia de las variaciones vinculadas al “reloj biológico” de las personas expuestas, que pueden alterar la capacidad del organismo de biotransformación y defensa frente a los tóxicos.
La relación entre la tarea de aplicación de biocidas y las demás tareas llevadas a cabo dentro de las empresas está ligada a las estrategias adoptadas por los productores. En función de las características de la empresa, puede ocurrir que en el transcurso del ciclo de producción haya una disponibilidad mayor o menor de hombres/hora para realizar las aplicaciones y para controlar también el desarrollo de las plagas. Por otra parte, la inexistencia de un control sistemático del desarrollo de las plagas puede influir en la elección de la frecuencia y del tipo de producto a utilizar. Este hecho puede determinar la adopción de programas rígidos en los cuales las aplicaciones pueden ser necesarias o no.
- 1 D.E.A.: Diplôme d'Études Approfondies. El DEA es un antiguo diploma universitario francés de nivel (...)
Estas elecciones estratégicas pueden tener una incidencia sobre el momento de las aplicaciones, que depende también de la importancia otorgada a esta tarea en relación con otras. Por ejemplo, en las dos empresas estudiadas durante nuestro trabajo de D.E.A. [1] (Sznelwar, 1984), las primeras tareas de la mañana eran siempre la recolección, el empaque y la expedición de las ensaladas, dejando la aplicación para un momento posterior, cuando el calor y el viento ya eran mucho más fuertes. Estos ejemplos muestran la importancia de una flexibilidad en la organización del trabajo que permita una adecuación de los horarios de aplicación, para evitar las horas de mayor riesgo.
En cuanto a la estrategia de uso de biocidas, analizaremos los siguientes aspectos:
- los productos utilizados
- la frecuencia de su uso y los cambios en su aplicación a lo largo del ciclo de producción
- la cantidad de producto utilizada
- la composición de las mezclas de pulverización
- los dispositivos técnicos utilizados.
El conocimiento de los productos utilizados y la composición de las mezclas de pulverización determinan el tipo de sustancias tóxicas a las que están expuestos los trabajadores. Nos parece de suma importancia obtener estos datos para disponer de una referencia sobre la exposición en el momento de la investigación, al igual que nos parece importante tratar de recabar el historial de uso en las empresas estudiadas (frecuencia, productos y composiciones de las mezclas).
¿Cuáles son los factores que influyen en las decisiones de los productores? ¿Cómo se tienen en cuenta los factores de riesgo y de eficacia? ¿Qué información se tiene en cuenta a la hora de elegir un producto en detrimento de otro?
En función de la frecuencia de uso y de las causas que las determinan, podemos clasificar las aplicaciones en:
- preventivas o sistemáticas
- curativas u ocasionales
En el primer caso, las aplicaciones obedecen a un esquema preestablecido que se repite a lo largo de todo el ciclo de producción. Para definir este esquema, el productor puede basarse en los consejos técnicos proporcionados por los fabricantes, los comerciantes, las cooperativas, técnicos del servicio público y en su experiencia personal. No es necesario que se detecte la presencia de plagas o la existencia de pérdidas en los cultivos para que el tratamiento se realice.
Las aplicaciones curativas u ocasionales son aquellas que se hacen a medida que el productor, o el responsable de determinar la estrategia, detecta la presencia de una determinada plaga o constata pérdidas que superan el límite definido por la empresa.
De todos modos, es extremadamente probable que, en la realidad, existan estrategias mixtas en las que se realicen aplicaciones tanto sistemáticas como ocasionales. Así, para un tipo determinado de plaga (ej.: hongos y malas hierbas), puede predominar un esquema de tipo sistemático, mientras que, para otros, la lucha será ocasional.
Durante el ciclo de producción, también pueden producirse cambios de estrategia. Estos pueden deberse a la gravedad del ataque de plagas, a cambios climáticos importantes o a cuestiones relacionadas con la disponibilidad de hombres/hora para realizar las aplicaciones y controlar la presencia de plagas.
La cantidad de productos utilizados puede analizarse desde dos perspectivas:
- la suma relativa a un período determinado
- la concentración en la mezcla de pulverización
En el primer caso, nos hemos centrado en recabar datos sobre la importancia relativa de cada producto en el volumen total utilizado en un momento dado. Por otra parte, se puede considerar la variación de las dosis y las concentraciones a lo largo de ese periodo de tiempo, así como la frecuencia de uso de los diferentes tipos de biocidas en las empresas.
Hay que tener en cuenta las modificaciones significativas que se producen entre ciclos sucesivos o, incluso, dentro de un mismo ciclo de producción; dado que tanto los cultivos como las plagas son seres vivos, siempre es posible que ocurra algo inesperado que provoque un cambio de estrategia (por ejemplo, el uso de otros biocidas).
También pueden producirse cambios climáticos inesperados que influyan en la decisión de utilizar los productos.
Los tres aspectos que acabamos de presentar, relativos al tipo de producto, la frecuencia de uso, las dosis empleadas y la cantidad total utilizada, proporcionan datos interesantes relacionados con la exposición a biocidas, aunque no sea posible evaluarlos con mayor profundidad, en la medida en que estos aspectos, que son un reflejo de la estrategia de uso, pueden considerarse elementos que conforman la tarea, pero en los que aún falta un análisis de los dispositivos técnicos, de los puestos de trabajo y de la actividad propiamente dicha.
En relación a los dispositivos técnicos, es importante analizar ciertos aspectos relacionados con su elección, ya que influyen de manera significativa en la actividad que se lleva a cabo y, por consiguiente, en la exposición a los biocidas.
En lo que respecta a los dispositivos técnicos, se examinarán: los pulverizadores, los instrumentos de medición y limpieza, los envases y los equipos de protección individual.
La posibilidad de elegir un tipo determinado de instrumento de trabajo depende, en parte, de las características del relieve, del terreno, de los tipos de cultivo y de la dimensión de las plantaciones. Además, las condiciones económicas del productor y la disponibilidad de los instrumentos y máquinas existentes en el mercado también son determinantes. En relación a este último aspecto, el desarrollo de nuevas técnicas es tan importante como la posibilidad que tiene una sociedad determinada en acceder a ellas en un momento concreto de su historia, lo que merece un análisis más profundo mediante investigaciones antropotecnológicas.
En el marco de esta investigación, se analizarán las máquinas y los instrumentos utilizados junto con la actividad. La relación entre los instrumentos utilizados y la exposición queda determinada, en parte, por el propio diseño del equipo. En el caso de los pulverizadores, por ejemplo, esta exposición depende de la relación entre el operario y el equipo (portátil, acarreado por tractor, etc.), del tipo de nube que se forma y de los ajustes que se realizan. El mantenimiento del equipo es otro aspecto que hay que examinar cuando se analiza la exposición. Tomemos de nuevo el caso de los pulverizadores: estos equipos cuentan con una serie de articulaciones, juntas, filtros, etc., que, con el tiempo, se deterioran y pueden modificar por completo la exposición a la que está sometido el operador.
HIPÓTESIS 2:
Para una mejor comprensión del riesgo, es necesario hacer un análisis de la actividad que realizan los operadores.
Las actividades se llevan a cabo en diversos puestos de trabajo en los que se utilizan varios tipos de instrumentos y máquinas, con una importante diferencia en la intensidad del trabajo y el tiempo empleado en cada sub-tarea.
Básicamente, este análisis puede realizarse teniendo en cuenta la influencia de la emisión de la sustancia tóxica en la actividad realizada y la influencia de esta última en la exposición. Tampoco hay que olvidar la influencia de los cambios en el medio ambiente que se producen debido al cambio de puestos de trabajo y a los parámetros climáticos. Para ello, es necesario describir, en cada momento, lo que el operario está haciendo y tratar de evaluar la exposición propiamente dicha.
En cada sub-tarea, la acción y el esfuerzo físico realizado son diferentes, al igual que lo es el estado físico-químico de los biocidas. El resultado de ello es que la exposición y la absorción varían tanto cuantitativa como cualitativamente. Estas variaciones se explican, en parte, por la sudoración, la circulación cutánea, la frecuencia respiratoria e incluso por la zona cutánea afectada por las sustancias utilizadas.
Además, el estudio de ciertos aspectos del comportamiento, como las posturas adoptadas (distancia entre el cuerpo y la nube, en el caso de la pulverización propiamente dicha), ayuda a evaluar la exposición. Las variaciones de postura y otros comportamientos que adoptan los trabajadores durante las actividades también pueden representar un intento de exponerse menos, caracterizándose como estrategias de prudencia.
Las medidas de higiene adoptadas: lavado de manos, cara y cabello, baño completo y cambio de ropa, forman parte de estas estrategias de prudencia. Cabe destacar que, más allá de la exposición directa resultante del contacto entre el operario y la sustancia tóxica en suspensión en el aire, en la mezcla, en los envases y en los instrumentos, la exposición continúa a través de los residuos del producto que permanecen en la piel, el cabello y la ropa.
Por otra parte, es importante estudiar los incidentes ocurridos durante las actividades, ya que pueden determinar variaciones importantes en la exposición. Como ejemplos, podemos citar los relacionados con problemas en los dispositivos técnicos, las variaciones bruscas en la dirección y la fuerza del viento o incluso ciertos accidentes del terreno.
Llegados a este punto, conviene plantear algunas cuestiones.
¿Cuál es la importancia de las exigencias relacionadas con la tarea y cuál es el grado de libertad que tienen los operadores para modificar su actividad? ¿El dispositivo técnico empleado permite adoptar modos operatorios adecuados a las características de los operadores y que permita incorporar estrategias de prudencia? ¿Cuáles son los problemas de mantenimiento que presentan estos instrumentos y máquinas y cómo los mismos aumentan la exposición?
El uso de equipos de protección individual también puede considerarse a la luz de las actividades desarrolladas, en la medida en que, aunque prescrito, su uso no es indispensable para el desarrollo de las actividades, mientras que, por otro lado, pueden perturbar el desarrollo de la actividad si no son los adecuados. El análisis de su uso, así como el de la adopción de medidas de higiene, puede realizarse también comparando la actividad real con la prescrita para la protección de los trabajadores.
HIPÓTESIS 3:
Esta hipótesis plantea algunas cuestiones que deben analizarse en profundidad para comprender mejor la relación del ser humano con su trabajo, especialmente cuando existe un riesgo para su salud.
El debate sobre las normas de higiene y protección no puede abordarse de manera simplista, estableciendo una dicotomía entre ignorancia y conocimiento. En realidad, creemos que el enfoque más adecuado consistiría en considerar que, del mismo modo que existe la ignorancia, también existe el conocimiento. Lo que existe de hecho son diferentes grados y formas de conocimiento.
De este modo, partimos de la idea de que tanto los trabajadores como los productores establecen ciertos tipos de compromisos entre su salud y el trabajo.
Este concepto de compromiso debe entenderse dentro de una dinámica en evolución que tiene en cuenta la historia de las personas expuestas que forman parte de una población determinada. La adquisición de experiencia en el contacto con estos productos, las diferentes informaciones obtenidas y los cambios biológicos debidos a la madurez y al envejecimiento son factores que pueden hacer variar este tipo de compromisos a lo largo de los años.
Aunque los productores, al igual que los trabajadores, establecen compromisos, su relación con el trabajo es diferente y, en consecuencia, podemos considerar que existe una diferencia en los tipos de compromisos establecidos.
En el caso de los trabajadores, deben realizar las tareas determinadas por otros, para cumplir con un contrato de trabajo que puede estar más o menos formalizado. Su margen de negociación se limita al mantenimiento de su empleo y al establecimiento de comportamiento operacionales que puedan reducir la exposición.
En el caso de los productores, las exigencias de la producción, su trabajo y su salud revisten una importancia directa. Esto suele darse en las pequeñas empresas, donde los propios productores también manipulan biocidas.
En cuanto a los productores que se ocupan exclusivamente de la gestión de la empresa, se preocupan más por cumplir las leyes y las normas de seguridad, así como por estandarizar las tareas, en la medida en que su salud no entra directamente en juego. No hay conflicto entre su salud y su trabajo en lo que respecta al uso de biocidas.
Como comentábamos anteriormente, existen diferentes grados y formas de conocimiento relacionados con el riesgo como con el uso de estas sustancias. La complejidad de esta cuestión se deduce por sí misma, ya que la percepción que tienen las diferentes personas expuestas es fruto de toda una experiencia personal y colectiva a lo largo de los años. Esta experiencia está modulada por diferentes factores. En parte, depende de la posición jerárquica del trabajador dentro de la estructura organizativa de la empresa, en la medida en que las posibilidades de acceso a la información son diferentes.
También deben tenerse en cuenta otros factores, como el nivel de instrucción y las condiciones de apropiación de los conocimientos técnicos por parte de una población determinada, en un lugar determinado, en un momento histórico determinado.
Entre las fuentes de información que pueden servir para construir la percepción del riesgo, cabe citar:
- la experiencia vivida en casos de intoxicación aguda y la evolución del estado de salud, tanto a nivel personal como en personas cercanas;
- los comentarios entre compañeros de trabajo sobre casos conocidos;
- los envases y las revistas especializadas;
- la publicidad realizada por los fabricantes y distribuidores de biocidas;
- los técnicos de los servicios públicos, las cooperativas y los sindicatos.
No entra dentro de nuestro propósito realizar un análisis exhaustivo de las fuentes de información y de su contenido. Pretendemos analizar la complejidad de los factores que pueden conducir a la construcción de una representación del riesgo. En definitiva, estas fuentes proporcionan una especie de mosaico de informaciones parciales que pueden incluso ser contradictorias. Las diferentes personas afectadas por la cuestión no tienen acceso a toda la información disponible.
Teniendo en cuenta únicamente estos aspectos, ya podemos poner de manifiesto la dispersión de las representaciones que pueden existir sobre el riesgo, lo que demuestra que, si bien por un lado esta representación se basa en toda una serie de conocimientos adquiridos, no refleja necesariamente un riesgo real para la salud.
También está el problema de la comunicación. Los distintos términos que se usan para transmitir la información no siempre son comprendidos por las personas implicadas. Basta con pensar en la jerga, los símbolos y las diferencias de lenguaje entre técnicos, productores y trabajadores. En resumen, una misma palabra o símbolo puede no significar lo mismo para diferentes personas que viven en contextos distintos.
En realidad, creemos que no existe una representación justa e inmutable del riesgo. Lo que existe es una evolución constante de esa representación y, por consiguiente, los tipos de compromiso pueden cambiar.
Este fenómeno es aún más significativo si recordamos que muchos problemas de salud pueden surgir a largo plazo y ser inespecíficos.
Los biocidas pueden ser inculpados por problemas relacionados con el envejecimiento normal. Además, es posible que no se establezca una relación de causa-efecto en los casos de daños provocados por estos productos tóxicos.
¿Cómo diferenciar entre la posibilidad de que el contacto con una sustancia tóxica provoque una sensación desagradable o incluso repugnante y el riesgo real para la salud? ¿Cómo podemos evaluar el riesgo para un trabajador que tiene toda una historia de vida y de salud y cuyos antecedentes de exposición a sustancias tóxicas son difíciles de determinar cualitativa y cuantitativamente?
En el marco de esta investigación, nos proponemos analizar, en parte, esta cuestión. Mediante el uso de los instrumentos metodológicos de que disponemos, podemos debatir la adopción de procedimientos de higiene y protección, la adopción de estrategias de prudencia y lo que los trabajadores declaran en las entrevistas en relación con estas cuestiones y con los riesgos para su salud.
Es muy probable que, en las declaraciones de los trabajadores, aparezcan signos de ansiedad provocada por esta exposición a los biocidas. ¿De qué manera puede esto influir en las consecuencias para su salud, en la toma de decisiones o incluso en la construcción de mecanismos de defensa psíquica elaborados para soportar la ansiedad? Estas preguntas exigen respuestas que serán difíciles de obtener sin la ayuda de investigaciones en psicopatología del trabajo.
La comparación entre la situación en Brasil y en Francia- el enfoque propuesto aquí en esta investigación - aborda necesariamente la cuestión de las diferencias existentes entre los dos países donde se encuentran las empresas estudiadas.
Llegados a este punto de la discusión, es posible reflexionar sobre las diferencias entre países cuyos climas, culturas y tecnologías son distintas. En el caso de países en los que las diferencias de temperatura a lo largo del año no son muy importantes, es decir, aquellos cuyas condiciones climáticas permiten la existencia de cultivos y plagas durante todo el año, es posible que la necesidad de utilizar biocidas sea más constante y que la exposición se produzca durante un periodo de tiempo más prolongado. Por otra parte, este hecho no significa que, en climas de tipo ecuatorial/tropical, se utilicen más biocidas.
Dado que esta investigación se centra en un análisis de la realidad de las condiciones de trabajo, no podemos permitirnos generalizaciones del tipo:
- el clima, en Brasil, no favorece el uso de equipos de protección individual
- las condiciones de higiene son peores en el caso brasileño
- los trabajadores, en Brasil, tienen un menor nivel educativo y, por lo tanto, menos posibilidades de acceder a informaciones precisas sobre el riesgo
- las relaciones laborales, en Francia, permiten una mayor autonomía a los trabajadores, lo que facilita la negativa a trabajar en situaciones de riesgo.
Toda esta problemática es muy interesante y merece investigaciones que la estudien en profundidad. En el marco de nuestro trabajo, corresponde debatir esta cuestión basándonos en las hipótesis centrales en las que se fundamenta la tesis aquí desarrollada.
En este sentido, a partir de un análisis de la organización del trabajo, la estrategia de uso, las actividades realizadas y los compromisos adquiridos por los trabajadores y los productores, podemos abordar de forma comparativa las cuestiones de higiene y protección, las cuestiones de acceso a la educación y las de autonomía de los trabajadores, situándolas en el centro de las empresas aquí estudiadas, que se encuentran en localidades cercanas a São Paulo (Brasil) y a París (Francia).
Notas
1 D.E.A.: Diplôme d'Études Approfondies. El DEA es un antiguo diploma universitario francés de nivel Bachillerato +5 – Bac+5 - que correspondía al primer año de doctorado. Centrado en la iniciación a la investigación y la redacción de una tesis, fue reemplazado por el Máster de Investigación.
Topo da página

