1Durante el mes de octubre de 2023 se celebró en Ciudad Real (España) el VII Foro Ibérico de Estudios Museológicos, con la voluntad de abordar tres de los pilares sobre los que la museología actual está debatiendo su futuro: la sostenibilidad, la educación y la inclusión. Sin duda, todos ellos relevantes, ya que a lo largo de los dos últimos encuentros del ICOM (Consejo Internacional de Museos) se han posicionado como temáticas clave dentro de lo que se ha de considerar el museo del siglo XXI.
2El presente dossier temático reúne textos académicos revisados por pares, originados en la reunión ibérica, con el objetivo de profundizar en el concepto de sostenibilidad. En esta línea destaca el ensayo de Ana Carvalho, «Integrar a sustentabilidade nos museus: desafios e perspetivas», que explora los debates sobre la implicación del museo en la aplicación de estrategias museológicas sostenibles.
3En completa relación con la sostenibilidad, la educación y la inclusión, se mantienen como retos fundamentales del museo, que como veremos están sujetos a revisiones críticas. A través de casos particulares de estudio, este dossier plantea profundizar perspectivas en torno a estas temáticas, claves en la museología del siglo XXI.
4El interés sobre estos temas nace del debate que los países ibéricos han estado desarrollando en sus reuniones anuales desde su primer encuentro en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid en 2016 (cf. Bolaños y Arnaldo 2019). En busca de reflexiones poliédricas sobre la renovación de la institución museística. Aspecto que anticipaba la revisión conceptual, y la constitución de la definición de museo, que el ICOM aprobó en agosto de 2022, enmarcó la noción de sus funciones y objetivos (ICOM 2022).
5Tras este primer encuentro en la capital castellanoleonesa en 2016, hasta la séptima edición (2023) celebrada en la Mancha, se han sucedido de forma ininterrumpida seis reuniones más (véase Baião y Silva 2019; Arnaldo et al. 2020; Baião y Matos 2021; Grau y Real 2022; Carvalho y Martins 2023; Notario y Ruiz 2023), alternándose en la organización museos y universidades portuguesas y españolas. Cada uno de los foros ha tratado temas específicos de interés general para la comunidad museística, abordando aspectos y debates de actualidad, demostrando una vez más que el museo es una entidad viva, que necesariamente se adapta a las necesidades del mundo actual y que precisa de una conversación constante entre la academia y el museo.
6Además, los distintos encuentros han posibilitado la creación de una red de investigadores y profesionales de los museos que comparten sus estudios y avances en el foro, una creciente comunidad de museólogos, no solo hispanoportugueses, sino del entorno iberoamericano que se dan cita año tras año para debatir y reflexionar sobre los problemas de la institución museística y buscar soluciones posibles. El intercambio de conocimientos y experiencias entre la investigación académica y la puesta en práctica desde los museos que se produce en cada una de las citas ha enriquecido notablemente los estudios ibéricos de museos, creando además un corpus bibliográfico que se incrementa con el transcurso de los encuentros, así como con las publicaciones que se derivan de ellas.
7En este contexto contemporáneo, debemos recordar, que la museología como disciplina ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, especialmente en las regiones hispanoparlantes y lusófonas (Desvallées y Mairesse 2010). Es interesante destacar que, si bien la museología como área académica es relativamente joven, las prácticas museísticas tienen una larga historia que se remonta a siglos atrás. Las propuestas y experiencias previas a la formalización de la museología pueden proporcionar importantes lecciones y perspectivas para comprender su evolución y desarrollo actual.
8Uno de los aspectos clave que se ha destacado en este devenir histórico es la necesidad de un enfoque integral que promueva la sostenibilidad tanto de la institución museal como de la comunidad, su patrimonio y territorio (Brown y Mairesse 2018). Este enfoque busca establecer una relación armoniosa entre el museo y su entorno, reconociendo la importancia del patrimonio cultural y natural como parte fundamental de la identidad y la historia de una comunidad. Esto implica no solo la preservación y exhibición de objetos y colecciones, sino también el desarrollo de programas educativos, actividades vecinales y la promoción de la participación de la comunidad en la vida del museo (Mayrand y Labella 2004, 10).
9Así pues, este modelo, que se le llamó integral, entre otras nomenclaturas, y fue muy difundido en los años 1970 ha tenido un fuerte impacto en los diálogos contemporáneos A través de la Nueva Museología estas preocupaciones siempre se han traído a colación en las conversaciones internacionales. En esta línea, en el artículo de Óscar Navajas Corral de este dossier «El museo sin musas. Nuevas coordenadas para una museología posthumana en el siglo XXI» veremos como si bien la museología siempre ha tenido una fuerte carga social, durante el primer tercio del siglo XXI se le solicita que enfrente nuevos desafíos de manera inclusiva y efectiva, trayendo a colación la subalternidad, la descolonización, la sostenibilidad, entre otros temas. Consideramos que es importante trazar esa evolución y destacar cómo la perspectiva social de la museología puede servir como herramienta para enfrentar los desafíos de este siglo.
10Esta modalidad ha buscado promover la sostenibilidad y la participación de la población, lo cual es relevante a la hora de mantener la memoria para que prevalezcan las identidades, así como para el fortalecimiento de los vínculos entre la institución museal y la comunidad que la rodea (Mairesse 1998, 305-308; Díaz Balerdi 2002, 506).
11En lo relativo a la sostenibilidad, si bien es cierto que el concepto tiene un carácter polisémico, es precisamente este aspecto que interesa traer a colación y estar presente en la discusión museal y académica, con el fin de poder plantear un debate en relación con el futuro de los museos. Aunque abrir el espectro terminológico es importante, el hilo conductor de la conceptualización busca afrontar los desafíos de los museos en relación con el territorio al que pertenecen y al patrimonio con el que se relacionan.
12Uno de los puntos sobre los que hay que reflexionar es hasta qué medida que las instituciones museales están trabajando en este primer tercio de siglo, las problemáticas del territorio rural y urbano. Con el horizonte en el 2030, se ha hecho más que evidente la preocupación que existe con la asimetría poblacional entre el interior de ambos países y la costa, así como el papel que deben tener los museos al acercar su patrimonio cultural en estos contextos territoriales.
13En este punto es reseñable recordar cómo durante los dos primeros años de la pandemia del COVID los turistas, esa población flotante que habitan las ciudades y los museos, dejaron de asistir a ellos. De este modo, se buscó crear propuestas para alcanzar un mayor número de visitantes. Así, las entidades culturales utilizaron a los vecinos de los barrios de sus entornos como recurso para este fin. Este hecho evidenció la carencia de estrategia para la sostenibilidad de las instituciones museales, más allá de la industria turística, lo que para muchos de los museólogos derivó en un giro hacia el territorio del museo, su patrimonio y su comunidad como actores principales.
14En esta línea, es importante destacar los Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS en la Agenda 2030 (UN 2015), los Objetivos del Milenio (2000-2015) y las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como puntos de referencia clave para explorar cómo garantizar el futuro sostenible de estas instituciones culturales (“Objetivos de Desarrollo del Milenio” 2015). Este aspecto también se explora en el ensayo de Ana Carvalho ya mencionado.
15Este dossier temático incluye la visión de Ibermuseos, organización intergubernamental fundada en 2009, que trabaja en temas como la educación en museos, la preservación del patrimonio, la comunicación, el desarrollo de audiencias, la gobernabilidad y la sostenibilidad (Ibermuseos 2016). Recordemos que uno de los objetivos de Ibermuseos desde su puesta en marcha fue preservar la sostenibilidad de las instituciones museales iberoamericanas en el tiempo (Unidad Técnica Programa Ibermuseos 2019, 14). La notación de Mônica Barcelos y Mariana Soares en este dossier discute la «Guia de Autoavaliação em Sustentabilidade», una herramienta de autoevaluación para apoyar el desarrollo de prácticas sostenibles en los museos iberoamericanos.
16También cabe mencionar la confluencia de líneas tales como la sostenibilidad y la pedagogía. Uno de los casos de estudio presentados en este dossier es de María Soledad González-Reforma «Arte, ecología y emociones como intersección entre museo, sociedad y territorio», en el que se reflexiona sobre el proyecto transdisciplinar Ceniza y Raíces (2023), una muestra en la que conviven los conceptos ecología, sociedad y territorio, enmarcados en el área de la sostenibilidad ambiental.
17Es notable que los museos que promueven la sostenibilidad comunitaria se ubiquen en su mayoría en pequeñas poblaciones, salvo en Brasil, donde este enfoque ha prosperado en barrios urbanos debido al éxodo hacia las ciudades costeras.
18Este fenómeno plantea una reflexión importante sobre la relación entre el crecimiento de la población urbana y la presencia de museología social en entornos urbanos. En muchos casos, la museología que hace hincapié en las problemáticas territoriales puede ser minoritaria en áreas urbanas, a menos que existan situaciones específicas en las cuales la comunidad se organice para reclamar su territorio y memoria a través del museo, como es el caso de Rio de Janeiro (Brasil), los museos de favelas y el trabajo desempeñado por museos como el Museo Histórico Nacional de Rio de Janeiro.
19Es notable mencionar que estos aspectos no siempre reciben la atención necesaria por parte de los organismos intergubernamentales y nacionales. Esto puede deberse en parte, a la falta de interés en el estudio combinado de las entidades territoriales y los museos. Sin embargo, el transcurso de las primeras dos décadas del nuevo milenio ha puesto de manifiesto la relevancia continua de las ideas de trabajo conjunto entre museo, barrio y comunidad, como una herramienta para la sostenibilidad temporal y económica de las instituciones museales, los enclaves rurales y los barrios urbanos.
20Sin duda, en el territorio español, unos de los puntos de inflexión en cuanto a la sostenibilidad territorial de los museos han tenido que ver con la continuidad de los efectos del Museo Guggenheim a lo largo del primer tercio del siglo XXI, como fórmula para revalorizar a una ciudad y los cascos históricos.
21A este respecto, podemos usar los indicadores del Reputation Institute (van Riel y Heijndijk 2017), que analiza la reputación de 290 empresas, marcas e industrias, para respaldar la tesis del valor intangible de los museos como estrategia urbana. En 2017, según dicha consultora, los ciudadanos valoraron más los museos como institución y las industrias culturales en términos globales. Es por ello por lo que, a pesar del boom de los museos de finales del siglo XX, la onda expansiva de dichas instituciones continúa vigente en la actualidad. Este hecho explica por qué muchos consistorios siguen enfocando su plan de expansión en el aumento de los equipamientos museales.
22El antropólogo David Harvey desarrolló esta idea en el contexto urbano sobre los efectos que puede tener el capital simbólico en las ciudades. Pierre Bourdieu asoció este aspecto con el poder que tenía para la colectividad y lo llamó capital simbólico colectivo. De acuerdo con el antropólogo, la dificultad de las ciudades que aspiran a crecer y tener una mayor proyección es que deben lograr «elevar su coeficiente de capital simbólico e incrementar sus marcas de distinción para fundamentar mejor sus pretensiones de una singularidad que dé lugar a una renta de monopolio» (Harvey 2013, 310).
23Asimismo, Harvey (2013) afirma que los casos de Bilbao y Barcelona son ejemplos claros de fortalezas basadas en el mismo proceso de acumulación de capital simbólico a través de marcas atractivas. Según Joseba Zulaika (1997, 1-17), es importante promover los logros artísticos y culturales para crear un carácter único en la ciudad, el cual se puede reforzar con ornamentos arquitectónicos.
24Para lograr esa acumulación y obtener la ansiada singularidad de la ciudad, Harvey afirmará que había que hallar la autenticidad, y que esta se logra a través de la cultura (Harvey 2017). En este sentido, como no todas las ciudades cuentan con espacios emblemáticos para las distintas expresiones artísticas, los gobiernos locales se esfuerzan en proporcionar arquitecturas que puedan albergar las diversas artes.
25Dentro del contexto teórico del territorio, considerado como el espacio donde ocurre la actividad cultural, es necesario señalar las teorías de la imagen y la visualidad donde habita la comunidad.
26La primera que podemos relacionar con estos procesos contemporáneos sería la del Tercer Lugar. Dicha teoría la enuncia Edward W. Soja, un geógrafo y sociólogo, que implica tres niveles de relación con el espacio que habitamos. El primer nivel es el espacio percibido, que se refiere al entorno material que experimentamos directamente. En un segundo nivel se encontraría el espacio concebido, que se refiere a la representación mental del espacio material en nuestra conciencia. Por último, está el tercer lugar, que es el espacio vivido, el cual se refiere a la experiencia empírica y experimental del espacio (Soja 1996; Benach, Albet i Mas, y Soja 2010). En resumen, estos tres niveles proporcionan una comprensión completa de cómo interactuamos y experimentamos el entorno que nos rodea.
27Dentro del contexto del tercer lugar, centrado en el espacio vivido según Soja, se encuentra la obra The Great Good Place, publicada en 1999 por el sociólogo estadounidense Ray Oldenburg.
28El concepto de “buen lugar” desarrollado por Oldenburg (1999) se enfoca en los espacios que experimentamos a lo largo de nuestra vida y que son cruciales para nuestra socialización, ya sean deseados, satisfactorios, obligatorios o motivadores. El autor señala como buenos lugares o terceros lugares, aquellos que elegimos sin presión social ni necesidad material y que se nos revelan como lugares de encuentro para relaciones sociales con la idea de tener un ambiente gratificante e informal para sociabilizar en este tercer lugar. El tercer lugar crea un entorno tranquilo que fomenta interacciones más diversas e inclusivas. Por lo tanto, sería difícil relacionarlo con los círculos de relaciones más formales y organizados del primer y segundo lugar.
29Por lo tanto, para ambos autores, el tercer lugar sería el que vivimos activamente, elegimos por nosotros mismos y es socialmente inclusivo. Con esta idea se abrió el debate sobre si el museo cumple con el objetivo de ser un lugar inclusivo y libre de elección para la comunidad y la sociabilidad. En resumen, si es un tercer lugar.
30En este sentido, la habitabilidad y la institución museística se unen en los museos locales, que Santacana i Mestre y Llonch Molina califican como “la cenicienta de la cultura” (2008) creando nuevos discursos, poniendo el foco en la comunidad y la identidad propias, núcleos descentralizados de cultura y engarce territorial. Ejemplos de la provincia de Ciudad Real, como el Museo Comarcal de Daimiel (Clemente 2023, 82), junto a otros casos de estudio en otras regiones españolas, como los museos aragoneses de Orús en Utebo y Orensanz en Sabiñánigo o las narrativas museísticas pasiegas. Prueba de ello es el trabajo que presenta Rosario Antón Acha en este dossier «Pasiegos en el foco. El Museo Etnográfico de las Tres Villas Pasiegas» sobre las prácticas que se están llevando a cabo en un pequeño museo de Vega de Pas, en la región de Cantabria, al norte peninsular de España, conectando el territorio con la población en un espacio cultural que se desea que sea sostenible.
31El museo habitable, por extensión, es necesariamente inclusivo como espacio de democratización cultural, plasmada en el lema “museos para todos” que proclama la investigación académica desde inicios del presente siglo (Calaf et al. 2007) y persiguen en sus prácticas educativas museos de distinta dimensión y gestión de nuestro entorno. Con atención a la diversidad, se puede hacer referencia a casos de éxito como los museos tiflológicos en España, el Museo Histórico Nacional de Rio de Janeiro o los proyectos de investigación sobre museografías, recursos tecnológicos y científicos. En donde podemos destacar la recuperación de la memoria de los cosmoramas del siglo XIX como referente, tal y como desarrolla Susana S. Martins en el presente dossier temático y en su proyecto de investigación de cooperación portuguesa y española – “CURIOSITAS: Espreitar antes da Realidade Virtual. Uma Arqueologia dos Media Imersivos através da Realidade Virtual e dos Cosmoramas Ibéricos” (2022-2025).
32Desde 1968, bajo el título “Le Rôle des Musées dans l’Éducation et l’Action Culturelle” Moscú acogió la primera reunión del Comité Internacional para la Educación y Acción Cultural (ICOM CECA), situando al museo como agente educativo de primer nivel. Desde 1973, con algunas excepciones, este comité del ICOM que aglutina ya más de 1500 miembros de 85 países, se ha reunido anualmente para abordar las nuevas necesidades de la sociedad, los nuevos retos educativos y las estrategias comunes que hagan del museo un espacio de reflexión e intercambio de conocimientos.
33En el encuentro de 1976, celebrado en Umeå (Suecia), el tema central de estudio fue la descentralización, es decir, la implicación territorial con las comunidades en el ámbito del museo, mientras que la reunión del siguiente año, que tuvo lugar nuevamente en Moscú, situó como eje temático los intercambios culturales. En 1990, Gaborone (Botswana) fue la sede para la reunión anual, centrada en aquella ocasión en la educación museística y su relación con el medio ambiente.
34A este, siguieron otros como el celebrado en Delhi, sobre multiculturalidad en 1993 o el de Barcelona en 2001, que, coincidiendo con la conferencia general de ICOM de ese mismo año abordó el reto del museo frente a los cambios socioeconómicos. En el terreno de las imbricaciones museo y sociedad, destacaron las reuniones de Rio de Janeiro en 2013 o la de Washington de 2015 sobre educación y accesibilidad, entre otras.
35La próxima conferencia anual de ICOM CECA, se celebrará en Atenas, del 18 al 22 de noviembre de 2024 bajo el título “Temas Sensibles – Públicos Exigentes”, tratando de abordar la implicación del museo en cuestiones tan vigentes y preocupantes como los públicos desfavorecidos, especialmente con atención a la pobreza, los refugiados o las comunidades marginadas, los conflictos religiosos, las identidades múltiples o los problemas de salud.
36Comprobamos, por tanto, el interés de la comunidad museística internacional en materia educativa en las relaciones de la institución cultural con el territorio y la inclusión de los públicos, especialmente esto último, en los tiempos recientes. El museo se convierte en pieza fundamental para la atención a públicos y comunidades en riesgo de exclusión, como garantes de su inserción social en su entorno a través de la democratización de la cultura que provee la institución museística (Cuenca et al. 2021). Además, la acción educativa del museo debe centrarse también en generar unos discursos renovadores que promuevan el pensamiento crítico de sus visitantes, haciéndolos conscientes del contexto sociocultural que les rodea (Sola 2019).
37Más allá de los estudios recientes basados, en gran medida, en las experiencias surgidas de proyectos educativos que han llevado a cabo distintos museos, como es el caso del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y su reciente aportación sobre “el museo trasformador” (Viladot 2023), o en el terreno hispanoportugués con estudios específicos como el de José Manuel González (2022), no podemos entender la educación en los museos españoles sin los avances compartidos en Jornadas DEAC (Departamentos de Educación y Acción Cultural de Museos), que se celebran en España desde la década de 1980, siendo la primera edición en ese mismo año en la ciudad de Barcelona (Luna y Ibáñez-Etxeberria 2020, 645).
38Estas reuniones concentran a los profesionales de museos de nuestro país y comparten las prácticas educativas de sus centros, como un laboratorio vivo que conjuga la exposición con la educación no formal. Las últimas, celebradas en el Museo Würth de La Rioja en octubre de 2022, se centraron en el reencuentro con los públicos y la redefinición de los formatos, mientras que las próximas, que alcanzarán la 22ª reunión, serán celebradas entre el 19 y el 21 de septiembre de 2024 en el Museo Carmen Thyssen de Málaga, bajo el tema “Otro lugar”, absolutamente en relación con las líneas trazadas en este foro, centradas en los procesos, los límites y las relaciones.
39Tratando temas tan controvertidos y complejos como el binomio de comunidad y territorio en la ciudad malagueña, la cual presenta una gran oferta museal en un centro histórico, que como se vio en el foro, se encuentra deshabitado, ya que es uno de los casos más paradigmáticos de gentrificación y turistificación en el país. Por lo que, una vez más, la temática atraviesa parte de los contextos actuales y a través del entorno se debate la deslocalización del museo.
40Por otra parte, los últimos avances en políticas sociales recogidas en la legislación española en materia de igualdad, diversidad sexual e inclusión social han ido calando en la comunidad museística en las últimas décadas. Una vez más, el museo, como agente vivo y permeable, percibe los reclamos sociales y en esta labor académica y museológica se están procediendo a realizar revisiones de las narrativas de las colecciones, las cuales responden a un requerimiento ciudadano, acompañado por el cuestionamiento social, la museología crítica y de género. Así, el texto que plantea en este monográfico Javier Cuevas del Barrio «El medio es el mensaje. Museología y pinkwashing en la era digital» demuestra cómo, si bien es positivo que museos de la envergadura del Museo Nacional del Prado programen exposiciones e itinerarios con lecturas en clave queer, deben mirar más allá de planteamientos temporales enmarcados en las fechas de las celebraciones del Orgullo.
41Es por ello, por lo que la museología crítica con perspectiva de género profundiza y ponen el foco en la labor de los museos en cuanto a incorporar estas narrativas sociales. Aunque se valoran las iniciativas de los museos estatales de ofrecer estos recorridos, la siguiente tarea es que la inclusión de perspectivas de género y diversidad sexo-afectiva se extienda a todas las colecciones y exposiciones permanentes. El museo, por tanto, ambiciona a ser un espacio libre, de rescate social, un lugar de intercambio multicultural de reflexión y de reivindicación, al tiempo que trabaja por integrarse en su entorno, por ser una parte viva de su territorio con proyección y que camina junto a la ciudadanía en sus inquietudes y necesidades.
42Por todo, y desde las conclusiones, es importante entender que el museo, como cualquier institución social del siglo XXI, tiene como reto poder dialogar con sus comunidades para alcanzar el ansiado tercer lugar entre la población de sus localidades, trabajar las estrategias críticas, autóctonas y multiculturales (van Geert et al. 2016) al tiempo que se emplea en temáticas que preocupan a su entorno y forman parte activa de su territorio, puesto que son los organismos que divulgan y comunican sobre el patrimonio.
43Además del dossier temático, el número 19 de MIDAS incluye también una sección de recensiones críticas, bajo la coordinación editorial de Joana Baião y Leonor Oliveira. En este contexto, se publican dos recensiones de libros. La primera, de ámbito internacional, se refiere al libro The Anticolonial Museum: Reclaiming Our Colonial Heritage (2024), del investigador y profesor brasileño Bruno Brulon Soares, publicado por Routledge. Como comenta Eloisa Rodrigues, autora de la recensión, este libro «oferece uma crítica incisiva e um apelo para repensar o papel dos museus na preservação e criação de conhecimento, promovendo uma visão de uma museologia conectiva e inclusiva».
44La segunda recensión se centra en el libro en portugués, O Som como Meio de Comunicação nas Exposições em Museus, de Alcina Cortez, publicado dentro de la Colección portuguesa Estudos de Museus, que cierra con este título su ciclo editorial. Cláudia Furtado, autora de la recensión, destaca la relevancia del tema, señalando el hecho de que la investigación de Cortez sobre el sonido en las exposiciones ha abierto un campo de investigación aún poco explorado en el contexto nacional portugués y que se basa en el desarrollo de una museología más sensorial.
45La elección de obras de artistas para las portadas de MIDAS busca prolongar la discusión sobre los museos, sus modos de existencia y cómo son percibidos o vividos en la contemporaneidad bajo la mirada de los artistas contemporáneos. La imagen de la portada de este número 19 se basa en una fotografía de la instalación “S/título (Black Deer)” del artista portugués Miguel Branco, expuesta por primera vez en 2015 en la “Sala do Veado” del Museu Nacional de História Natural e da Ciência (MUHNAC), en Lisboa. La instalación pretendía establecer una relación con la historia de la “Sala do Veado”, sala que fue destruida por un gran incendio en el MUHNAC en 1978. Se conocería como la “Sala do Veado” por presentar antes del incendio, en el centro, el esqueleto de un imponente Megaloceros giganteus, o simplemente “ciervo”, como habitualmente se le llamaba en el museo. La “Sala do Veado” fue, entre 1990 y 2015, un espacio dedicado al arte contemporáneo, donde se presentaron más de dos centenas de exposiciones, basadas en un programa expositivo experimental y alternativo, manteniendo en su designación una conexión con la historia de este espacio expositivo – “Sala do Veado” (véase Antunes 2019). Un agradecimiento especial a Miguel Branco por cedernos la imagen de la instalación “Sala do Veado” para la portada de este número, y a Elisa Noronha por el arreglo gráfico final de la portada.
46Quisiéramos agradecer a los revisores por su dedicación, a los autores por su valiosa contribución y a la revista MIDAS por su constante apoyo editorial en la realización de este dossier.