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2025

Nara Milanich, Hijos del azar. Infancia, clase y Estado en Chile, 1850-1930

Pablo Chávez Zúñiga
Référence(s) :

Nara Milanich, Hijos del azar. Infancia, clase y Estado en Chile, 1850-1930. Fondo de Cultura Económica, Instituto de Historia. Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, Universidad Católica, Centro de Investigaciones Barros Arana, Santiago de Chile, 2024, 412 p.

Texte intégral

1Con este nuevo libro, Nara Milanich presenta la edición en español de una sólida investigación que reflexiona sobre la historia de la infancia en Chile. Su análisis se centra en la niñez como parte de la estructura familiar, las prácticas de crianza y las dinámicas de filiación. Estos aspectos son fundamentales para extender la discusión sobre las relaciones entre clase social y composición familiar, teniendo en cuenta el papel de los grupos de élite y su incidencia en la sociedad decimonónica. Se estudian los mecanismos que utilizaron las élites para mantener el orden social, como los matrimonios, el prestigio y su rol en el manejo del Estado. En esa línea, una de las principales fortalezas de la investigación es su capacidad para recorrer la historia del país y ofrecer una imagen de la construcción de las clases sociales marcadas por la inequidad, la desigualdad y el desarraigo. Este escenario resalta las permanencias, las continuidades y la ausencia de cambios en la sociedad, lo que contribuyó a mantener una estructura jerárquica basada en la clase social de nacimiento. Con esta base, la investigadora traza una panorámica en la que factores como el orden jurídico, la identificación familiar y los vínculos sociales fundamentaron profundas diferencias entre los grupos dirigentes y los sectores populares.

2La propuesta de Nara Milanich tiene como hito inicial la promulgación del Código Civil en 1857, así como las consecuencias que tuvo su implementación en la sociedad chilena. Este cuerpo legal se enmarcó en el proceso de construcción del Estado, las disputas entre las esferas laica - eclesiástica y la consolidación del sistema judicial en el país. Su función era regular aspectos de la vida civil, como la existencia legal de las personas naturales, la filiación, las herencias y el matrimonio, entre otros. A nivel social, el Código actuó como catalizador de las diferencias sociales al burocratizar los procesos legales, reforzar las brechas patrimoniales e introducir cambios en los resultados de los juicios de paternidad. En esa línea, la aplicación de una lógica liberal basada en los contratos amplió el margen de albedrío de los progenitores varones para reconocer o rechazar su descendencia, lo que tuvo un impacto negativo en la situación jurídica de mujeres y niños. Mediante una sólida interpretación documental, la investigadora analiza las transformaciones en las normas de filiación, contrastando el orden jurídico anterior al Código Civil con los efectos tras su entrada en vigor. Como punto de referencia de su análisis, emplea la categoría de ilegitimidad, que se refiere a los múltiples estatus jurídicos que podían adquirir los hijos nacidos fuera del matrimonio.

3Durante la segunda mitad del siglo XIX, la condición de ilegitimidad de los hijos conllevaba significados legales y sociales de carácter peyorativo. Entre las explicaciones que los médicos ofrecían para la elevada mortalidad infantil, figuraba la afirmación de que los lactantes nacidos en la ilegitimidad no recibían los cuidados necesarios por parte de sus familias, lo que aumentaba sus probabilidades de fallecer antes del primer año de vida. Estos juicios se respaldaban en cifras y reforzaban los sesgos estructurales en que se organizaba la sociedad. A ello se agregaba la pobreza extendida, que afectaba a la mayoría de la población y obligaba a las mujeres a aproximarse al sistema judicial buscando atenuar la precariedad que enfrentaban junto a sus hijos. En esa época, culturalmente eran doblemente penalizadas por haber sostenido una relación considerada ilícita y por exponer públicamente su situación al presentar demandas judiciales. De esa manera, esta investigación indaga en el escenario judicial durante el siglo XIX, revelando las argumentaciones de las pruebas de paternidad y las orientaciones que guiaban la administración de justicia.

4El libro se organiza en tres partes tituladas: “Menores y extraños. La filiación en la legislación y en la práctica”, “Hijos de don nadie. Los parientes y la jerarquía social” y “Niños ajenos. La política de la circulación infantil”. A través del estudio histórico del Código Civil, la autora evidencia la importancia de este cuerpo legal en la construcción de desigualdades sociales. Su promulgación generó diferencias significativas en función del estatus matrimonial de las familias, favoreciendo a las mujeres y su descendencia legitimada por el matrimonio, en detrimento de los hijos considerados ilegítimos, generalmente vinculados a los hombres. Uno de los méritos de esta investigación es dedicarse a temáticas cruciales para entender las raíces de la sociedad chilena actual, así como los procesos de desigualdad vistos en larga duración. Un ejemplo elocuente de esta continuidad es la Ley N° 19.585 de filiación, promulgada en 1998, que estableció la igualdad legal de todos los hijos, eliminando las distinciones entre nacidos dentro o fuera del matrimonio. Cabe señalar que este tipo de reformas legales generó álgidas discusiones, resistencias y divisiones políticas, lo que en parte explica la lentitud en la adecuación del Derecho a los contextos históricos. Mediante un análisis lúcido, la historia de la infancia es problematizada desde el marco legal, desplegando un relato que demuestra las distinciones de clase, el desarraigo y la precariedad en que se encontraban extensos segmentos del país.

5A continuación, la investigadora expone la historia de dos niños nacidos fuera del matrimonio: el caso de Mercedes y Secundino, ambos hijos de Francisco Salvador Álvarez. A pesar de compartir el mismo padre, sus trayectorias de vida fueron diametralmente opuestas, debido a distintos factores que son pormenorizados en el libro. A partir de un litigio judicial por herencia, se desarrolla el ángulo cultural de la construcción de las clases sociales. Durante el juicio, al comparecer ante el tribunal, se manifestaron las experiencias vitales de ambos desde su nacimiento, las conexiones laborales y el grado de familiaridad o “roce social” que habían logrado establecer. Los jueces indagaron en estos factores, además de la trayectoria genealógica, y fallaron teniendo en cuenta estas circunstancias, lo que reafirma el concepto de “congruencia social” propuesto por Milanich. Esta dinámica permite comprender la estrecha conexión entre la aplicación de las leyes y su dimensión cultural, funcionando ambas como mecanismos que reforzaron las desigualdades sociales. Así, la definición de ilegitimidad no era unívoca ni estática, sino que adoptaba múltiples significados, dependiendo del lugar ocupado en la escala social.

  • 1 Pinto P. N. [Pablo Pérez], El huérfano: Historia verdadera contada por un expósito de la Casa de Ma (...)

6El capítulo “Con y sin parientes: los sin historia” se inicia con el comentario de El huérfano, historia verdadera contada por un expósito de la Casa de Maternidad de Santiago1. En este relato, el autor cuenta su infancia en la Casa de Huérfanos y su búsqueda de los orígenes familiares, solicitando a los lectores que, si conocen a su madre, se contacten con el diario que publicó su historia. En ese contexto histórico, el conocimiento y la presentación del linaje familiar eran fundamentales para el posicionamiento social de la persona. Además, contar con una red de parientes extendidos representaba una posibilidad de apoyo en momentos de dificultades. Una vez más, la regulación legal y eclesiástica marcó las diferencias sociales. El acceso al matrimonio exigía que ambos contrayentes acreditaran una ascendencia familiar comprobable, lo que implicaba presentar la partida de bautismo, exigida por la Iglesia como prueba de filiación. La ausencia de este requisito impedía la celebración del vínculo y perpetuaba una descendencia ilegítima, transmitiendo esta categoría de una generación a otra. En contraste, las familias de la élite no tenían estos obstáculos, ya que su linaje podía rastrearse desde los tiempos de la colonia. De esa manera, la investigación establece una conexión entre los procesos históricos que atravesó el país desde la postindependencia hasta fines del siglo XIX, demostrando y contrastando la situación de riqueza o pobreza en que se hallaban las personas.

7Durante la segunda mitad del siglo XIX, la existencia de recién nacidos sin lazos parentales era una realidad en Chile. En este contexto, la Casa de Huérfanos fue la institución encargada de recibir a los lactantes abandonados y distribuirlos entre hogares de la zona. La prensa de la época documentaba con frecuencia los casos de abandono en iglesias o en distintos espacios urbanos, lo que reflejaba no solo el desapego, sino también la desesperación y la premura en que se encontraban muchas mujeres. En los libros de entrada a la Casa de Huérfanos, las religiosas consignaban en ocasiones los motivos que llevaban a las madres a entregar a sus hijos. Entre las razones registradas se incluían la necesidad de incorporarse a un empleo, la elección de un hijo porque no podía alimentar a los demás, el rechazo en el hogar, el desamparo económico o el fallecimiento de la madre durante el parto. Sin embargo, el ingreso al establecimiento no garantizaba un mejor destino. La estadía en la Casa de Huérfanos estaba marcada por una alta tasa de mortalidad, que en esos años alcanzaba cifras cercanas al 70 %. Esta situación se explicaba, en gran parte, por la propagación de enfermedades infecciosas y porque aún faltaban décadas para la aplicación médica de los principios de la bacteriología, por ejemplo, con el aislamiento de infantes contagiados con viruela o coqueluche.

8La investigación ensambla la realidad de la niñez con los procesos históricos, la demografía e incluso la violencia en las zonas fronterizas. Este escenario incidió en la ausencia de vínculos natales y repercutió en las historias vitales de las personas. A nivel estatal, la comprobación de lazos genealógicos era fundamental para determinar una identidad legal, requisito indispensable para acceder a pensiones u otros beneficios públicos. Para argumentar este punto, Milanich aborda las dinámicas del inquilinaje, la movilidad en el mundo campesino, las complejidades de la vida urbana y la expansión del Estado mediante una reglamentación cada vez más estricta. Uno de los aportes metodológicos de esta obra radica en la manera en que la autora examina los conceptos clave y los presenta en situaciones coyunturales. La problematización de definiciones fundamentales como ilegitimidad, huacho, expósito, inquilino o servidumbre permiten captar los cambios históricos y profundizar en los engranajes de la sociedad decimonónica chilena, proporcionando una imagen nítida de la época. Destaca, además, la complejidad con que Milanich aborda el concepto de parentesco, distinguiendo entre su dimensión sociocultural y sus implicancias jurídico – administrativas.

9A lo largo del siglo XIX, el Estado se preocupó por generar mecanismos de control e información sobre la población. La realización de censos, la organización administrativa y la creación del Registro Civil, representaron esfuerzos para determinar los derechos y deberes de los sujetos respecto al Estado. En esa lógica, la individualización de las personas era importante para tramitaciones como el cobro de impuestos o su identificación en procesos judiciales. De igual manera, la concesión de beneficios requería una filiación legalmente reconocida, requisito que cobraría aún mayor relevancia durante el siglo XX, con la expansión de las prestaciones sociales en el marco del Estado de bienestar.

10Desde el nacimiento, establecer un nombre era esencial para el reconocimiento legal de las personas. La autora menciona los casos en que los niños eran dejados en la Casa de Huérfanos acompañados de notas con información sobre su familia y la zona de origen, en un intento por preservar algún vínculo con sus raíces. Sin embargo, la política institucional de la Casa de Huérfanos tendía a cortar los lazos entre el infante ingresado y su familia de origen. Esta práctica se enmarcaba en un debate entre las posturas que promovieron la admisión rápida y sin trabas de lactantes abandonados, y quienes abogaban por procedimientos más formales que pudieran retrasar la separación definitiva entre las madres y sus hijos, teniendo en cuenta que la mayor cantidad de admisiones se producían durante la primera semana tras el nacimiento.

11A fines del siglo XIX, las prácticas de crianza infantil se encontraban arraigadas en estructuras de familias extendidas o en comunidades donde los cuidados de los niños podían ser asumidos por distintos miembros del grupo. En ese marco, se desarrolló una “circulación infantil”, concepto que Milanich retoma y profundiza a partir de investigaciones previas. Este término hace referencia al desplazamiento de menores de un lugar a otro, conformando un circuito caracterizado por la informalidad y la ausencia de regulaciones oficiales o protocolizaciones formales. Lo paradójico de este proceso es que su reconstrucción histórica se apoya principalmente en fuentes testamentarias y judiciales, teniendo en cuenta que el Estado no intervenía ni patrocinaba estas acciones. Uno de los efectos más concretos de la circulación infantil se produjo en el empleo femenino que generaba la Casa de Huérfanos, ya que entregaba niños al cuidado de nodrizas, quienes debían acudir mensualmente al recinto para los controles médicos de los infantes. En esa línea, la autora expone casos en que los pequeños eran trasladados entre mujeres, muchas veces desconocidas entre sí, con el fin de proporcionarles cuidados. Este método de inserción, sin embargo, no siempre se limitaba al ámbito afectivo o asistencial, en algunos casos, la integración de los menores a familias acaudaladas derivaba en situaciones de servidumbre infantil.

12Al finalizar el libro, una sección de Apéndice detalla las fuentes históricas que sustentan la investigación. Cada una de ellas es analizada por Milanich, exponiendo los criterios metodológicos de trabajo, las fortalezas, debilidades y contribuciones al desarrollo del estudio. La recopilación de registros históricos para esta obra fue enorme, lo que supone una minuciosa labor. Las fuentes judiciales comprenden más de mil causas tramitadas en tribunales civiles, penales, seculares y eclesiásticos. También se incluyen extractos de las sentencias publicadas en La Gaceta de los Tribunales y en la Revista de Derecho y Jurisprudencia. Estos registros contienen testimonios de los participantes en los litigios y las pruebas que se exhibieron en la resolución de los procesos. A estas se agregan fuentes notariales, que abarcan unos cuatrocientos testamentos, utilizados para elaborar redes de parentescos, reconocimientos de parientes ilegítimos y la legación de bienes. Por último, los libros de ingresos de la Casa de Huérfanos, elaborados por las Hermanas de la Providencia. En estos volúmenes eran consignados los detalles de los infantes que ingresaban a la institución, como la edad, el bautismo, el nombre asignado y el desenlace de su estadía en el establecimiento.

13Este libro representa una investigación que ofrece nuevos marcos analíticos para el estudio de la historia de la infancia, plantea interrogantes sugerentes y analiza las fuentes documentales desde una perspectiva innovadora. Sin duda, se trata de una valiosa contribución a la historiografía nacional ya que, a partir de la temática de la niñez, aborda cuestiones fundamentales como la construcción de las desigualdades sociales, la conformación del sistema judicial y los significados culturales asociados a la familia. Las interpretaciones agudas de Milanich ingresan a los cimientos de la historia de Chile y son importantes para comprender los distintos escenarios que conformaron las discriminaciones sociales a lo largo del tiempo. Aunque han transcurrido algunos años desde la publicación de Children of Fate (Duke University Press, 2009), la reciente edición de este libro en español incorpora una revisión del texto original y confirma la vigencia de las premisas centrales de la obra, las cuales continúan generando reflexiones y debates profundos en la actualidad.

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Notes

1 Pinto P. N. [Pablo Pérez], El huérfano: Historia verdadera contada por un expósito de la Casa de Maternidad de Santiago. Curicó, El Industrial, 1897.

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Pour citer cet article

Référence électronique

Pablo Chávez Zúñiga, « Nara Milanich, Hijos del azar. Infancia, clase y Estado en Chile, 1850-1930 », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne], Comptes rendus et essais historiographiques, mis en ligne le 15 octobre 2025, consulté le 13 octobre 2026. URL : http://journals.openedition.org/nuevomundo/102912 ; DOI : https://doi.org/10.4000/1511q

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