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2012

María Elisa Velázquez, (coord.), Debates históricos contemporáneos : africanos y afrodescendientes en México y Centroamérica, México, Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Institut de Recherche pour le Développement, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011, 296 p., Colección Africanía, 7

Sandra Nancy Luna García

Texte intégral

  • 1  Los títulos de los tres volúmenes son: I) Política e identidad. Afrodescendientes en México y Amér (...)
  • 2  Los artículos son parte de una selección de ponencias presentadas en el congreso “Diáspora, nación (...)

1Debates históricos contemporáneos : africanos y afrodescendientes en México y Centroamérica completa la serie de cuatro libros que fueron elaborados a partir del interés y la preocupación por tener un mayor entendimiento de las experiencias y realidades de los grupos africanos y afrodescendientes.1 Este volumen fue coordinado por María Elisa Velázquez, investigadora que ha realizado una variedad de estudios dedicados particularmente a las mujeres africanas y sus descendientes en la ciudad de México. En este libro se han reunido a especialistas de diferentes disciplinas y de diversas nacionalidades. 2 El interés de cada uno de los autores es dar cuenta de los debates y las problemáticas que existen en torno a la presencia, participación y actuación de los africanos y afrodescendientes, así como de los aportes y las contribuciones –aún negadas- de estos grupos en las diversas realidades de México y Centroamérica.

2El libro está dividido en tres secciones : el comercio y las redes de comunicación, las categorías y denominaciones que se utilizaron para identificar a los grupos de origen africano y por último, el tema de las comunidades domésticas y la vida cotidiana. Cada uno de los artículos sustenta sus argumentos en fuentes documentales de archivo tales como : censos, padrones, registros matrimoniales y de bautizos, cartas de liberación y contratos de compra-venta de esclavos, además de que contienen una extensa bibliografía que se compone principalmente de obras norteamericanas, salvo para los artículos que centran su atención en analizar estudios de caso o bien de regiones particulares -como los textos de Carlos Fallas, Cristina Masferrer, María Elisa Velázquez y María Guevara, estudios ubicados en la ciudad de México, Irapuato y Costa Rica-.

3Sin duda alguna, el libro es una muestra del intercambio y de los diálogos que se han estado generando entre los estudiosos mexicanos, centroamericanos, europeos y norteamericanos. Sin embargo, queda abierto el señalamiento que la propia coordinadora ha destacado en diferentes ocasiones y es acerca del escaso intercambio de ideas, de conocimientos y de comunicación entre los estudiosos de estos temas.

4En la primera sección Lovejoy, Landers y Wheat dan cuenta de las redes comerciales y sociales que se conformaron a partir del comercio de esclavos en tres continentes : África, América y Europa. Así como de la movilidad territorial de algunos africanos y afrodescendientes que por distintas circunstancias e intereses se trasladaron de una región a otra adquiriendo diversos conocimientos, entre ellos la lengua. Los artículos muestran las relaciones y las construcciones que se formaron a partir del intercambio que se dio entre comerciantes, tratantes y compradores e incluso entre los propios esclavos. Este hecho refleja los complejos tejidos que se establecieron entre los grupos sociales.

5El artículo de Paul Lovejoy, analiza la importancia de la esclavitud en África, profundiza en el predominio y la expansión que ésta tuvo en el interior de la parte occidental del continente africano. Para explicar y entender el tema de la esclavitud, Lovejoy considera que existen tres factores básicos : la migración trasatlántica de africanos, el comercio a través del Sahara y el comercio interno de África Occidental. Al desarrollar cada uno de estos puntos, el autor ofrece elementos que permiten comprender la importancia de la trata de africanos y la esclavitud que se dio al interior del continente. En este sentido, el autor deja claro que la esclavitud en África ha existido a lo largo de la historia y señala que ésta persiste hasta nuestros días, es fundamental que se reconozca que la esclavitud no ha sido abolida, pero que debe serlo. A este respecto, Lovejoy destaca la necesidad de centrar la atención en la historia africana lo que posibilitara una mayor comprensión de las relaciones que se entablaron en este continente y aquellos lugares que fueron y son receptores de su población.

6Por otra parte, Jane Landers aborda la movilidad espacial, las actividades que realizaron algunos africanos y afrodescendientes en el Circuncaribe y las redes de comunicación, económicas y sociales que se establecieron entre ellos. El artículo señala que estos grupos participaron como exploradores, conquistadores y defensores del territorio español, puntualiza sobre los conocimientos que adquirieron durante los traslados –forzados o no- así como el papel que desempeñaron estos grupos en la conformación de las milicias, los privilegios que obtuvieron y las posteriores consecuencias que esto les trajo, destaca también su participación como piratas y corsarios. Llama la atención que el estudio abarca un amplio periodo de tres siglos y medio y al no establecer un tiempo preciso se pierde la profundidad del análisis. De igual forma, vale la pena señalar que a lo largo del texto se recurre a la denominación de “negros” lo que remarca la complejidad que existe en el uso y denominación a la hora de referirse a los grupos de origen africano.

7La primera sección cierra con el texto de David Wheat quien ofrece un novedoso artículo acerca de las rutas y los vínculos que se formaron a través del comercio de esclavos de los principales puertos de la trata trasatlántica como fueron Luanda -en Angola-, Veracruz, Cartagena y otros puertos del Caribe. El análisis se centra en el siglo XVII, donde al autor a través de la figura de Garcia Mendes de Castelo Branco muestra el papel que desempeñaron algunos afrodescendientes que colaboraron con los tratantes de esclavos. Dicho personaje, además de haber participado en la conquista de Angola, fue traficante y ayudó en la captura y comercialización de esclavos africanos.

8En este sentido, se aportan elementos que permiten comprender la estructura de la trata de esclavos y el funcionamiento del contrabando dentro de la trata, así como la relación y los vínculos que se dieron entre Veracruz y Jamaica. El estudio presentado da pie para futuras investigaciones al dejar abiertas cuestiones como qué fue lo que paso con aquellos africanos que debían llegar a Veracruz y que en el transcurso del camino fueron desembarcados en otros lugares, cuántos llegaron a otros puertos y cuántos más fueron reexportados a otros sitios como la Habana o Jamaica.

9En la segunda parte de la obra dedicada al estudio de las categorías y denominaciones participan Carroll, Gundmundson y Vinson III, historiadores que analizan el uso y la aplicación de algunos términos que hacen referencia al grupo en cuestión. Los artículos concentran su atención en la discusión de las clasificaciones y la creación de categorías tanto en México como en Centroamérica.

  • 3  Diversos estudios han demostrado la complejidad que existe al tratar de definir a la sociedad novo (...)

10El primer artículo corresponde a Patrick J. Carroll quien discute los términos de raza y clase, así como los criterios empleados en la construcción de la identidad para determinar la organización social de la Nueva España, sugiere que existieron tres sistemas sociales, los cuales fueron definidos por la “raza”, es decir, por el color de la piel.3 El modelo propuesto por el autor no corresponde a la realidad novohispana, si se considera que las relaciones, los intercambios y las convivencias que se entablaron entre los novohispanos se modificaron al responder a diversos factores como la región, el tiempo e incluso al orden que se generó entre los propios grupos sociales. En este sentido, la visión “racial” que presenta el autor no favorece ni ayuda a entender la situación de los afrodescendientes en el México virreinal. No obstante, resultan interesantes sus planteamientos respecto a la veracidad de las fuentes documentales que denotan la presencia de los afrodescendientes y el análisis que se debe hacer de las mismas.

11El segundo artículo corresponde a Lowell Gudmundson, quien ha dedicado sus investigaciones al estudio de las poblaciones de origen africano en Centroamérica. Lowell enuncia la problemática que existe en torno al uso de categorías, advierte que se debe hacer un redescubrimiento de las voces olvidadas, que es necesario buscar nuevos significados y prestar más atención en el estudio de las fuentes “tradicionales” –particularmente de los siglos XIX y XX-, reconsiderando la aplicación de términos “raciales” al tener presente las diferencias territoriales, lingüísticas, sociales y culturales, así como qué significa lo “negro” o “afro” y quiénes han sido y son de dicha categoría.

12El tercer y último apartado de esta sección está a cargo del historiador estadounidense Ben Vinson III. En su artículo Vinson indaga en algunos de los aspectos de la vida de dos grupos de origen africano : los “moriscos” y los “lobos”. Para dar cuenta de ellos se basa en los registros matrimoniales de la Nueva España. En un primer momento, explica las denominaciones, los significados y los cambios que se dieron en el uso de estas categorías sobre todo en el siglo XVIII. Si bien, resulta interesante la información que el autor presenta al señalar quiénes eran y cómo se identificaban éstos grupos sociales, se considera necesario señalar que los valores de categorización de la sociedad fueron inestables, por ello al reducir el análisis de la sociedad novohispana en términos de “castas” es decir, aludiendo en primer lugar al color de la piel no refleja las experiencias de los afrodescendientes si se considera que hace alusión a un sistema rígido, el cual no operaba en el siglo XVIII.

13En este sentido, es importante preguntarse si contribuye o no el análisis de las categorías jurídicas y sociales en el estudio de la sociedad novohispana, aún más por qué analizar a los diversos grupos sociales en términos del color de la piel o los rasgos físicos y no en los aportes y contribuciones que hicieron, sobre todo si se considera la complejidad y la confusión con la que se enfrentaron los propios habitantes de la época, incluso entre ellos no existía un consenso para definir a sus contemporáneos.

14En suma, los artículos dedicados a confrontar la problemática de las denominaciones con las que se hace alusión a los grupos de origen africano muestran la complejidad del empleo y uso de términos clasificadores. Si bien, hacen señalamientos que ayudan a tener una mejor comprensión del mundo del cual formó parte este sector de la población, dejan abierto el debate en el uso y aplicación de las categorías concernientes a los afrodescendiente. En mi opinión, si bien se tienen que reconocer las diferencias y similitudes de cada uno de los grupos que conformaron la sociedad novohispana, más que para fragmentar la historia social es necesario destacar el hecho de que todos los sectores fueron forjadores y formadores de su propia sociedad.

15La tercera y última parte del libro está conformada por cuatro artículos dedicados a las comunidades domésticas y a la vida cotidiana. El marco histórico en el que se inscriben las investigaciones corresponde en tres de los casos a la Nueva España y el otro a Costa Rica. En conjunto los textos enriquecen la amplia producción historiográfica que existe en función de los africanos y sus descendientes.

16En el primer artículo Carlos Fallas analiza la estructura y composición de las familias afrodescendientes en dos regiones de Costa Rica : Cartago y Villanueva en las últimas tres décadas del siglo XVIII. El autor, se ve inmerso también en la problemática de los conceptos, al presentar a la sociedad costarricense en términos sociorraciales lo que lo lleva a tener problemas en el manejo de las clasificaciones y denominaciones de los afrodescendientes, ya que él mismo señala que las categorías fueron inestables debido a que el elemento racial fue solo uno de los tantos que se utilizaron en la determinación del grupo al que se pertenecía. Sin entrar más en esta discusión -dado que en párrafos anteriores se tocó el tema-, cabe señalar que el texto brinda elementos que permiten realizar comparaciones de las experiencias y realidades vividas en distintas regiones del continente americano, como fue el caso de Centroamérica y México.

  • 4  En el texto se hace hincapié en la necesidad de ahondar en las cuestiones relativas a los niños y (...)

17Por otra parte, el estudio de Cristina Masferrer da cuenta de uno de los grupos más descuidados en la historiografía sobre los africanos y sus descendientes, es el caso de los niños y las niñas esclavos, tomando como fuente de análisis las actas de bautizo.4 Dicho estudio se ubica en la ciudad de México durante la primera mitad del siglo XVII, en él se destacan algunas de las actividades laborales que desempeñó este grupo, las formas en las que los amos obtenían beneficios a través del trabajo de los niños, la conservación de los lazos familiares y los estrechos vínculos sociales y afectivos que se formaron entre los niños esclavos y sus padrinos destacando no sólo los ámbitos que compartían, como el laboral, si no que aun más, se creó una identidad de grupo a través de estas relaciones. No obstante la importancia de este señalamiento, la autora no profundiza en el análisis ni otorga una conclusión al respecto.

18El libro concluye con los artículos de María Elisa Velázquez y María Guevara Sanguines. En el primer texto se exponen reflexiones en torno a la esclavitud en Europa, África y Mesoamérica, se pone atención en mostrar las diferencias y similitudes que existieron entre las mujeres africanas, indígenas y afrodescendientes en condición de esclavas. La autora menciona tanto las experiencias como la convivencia que se dio entre ellas y los demás grupos sociales además de algunas de las estrategias a las que recurrieron para adquirir su libertad y conseguir mejores condiciones de vida. En el texto se deja claro que la esclavitud de las mujeres de origen africano tuvo mayor incidencia si se considera que los hijos de madres esclavas automáticamente adquirían esta condición, lo que permitió por muchos años la continuación de esta práctica de sometimiento. Ahora bien, el estudio de María Elisa permite comparar los usos y costumbres, así como las realidades de las mujeres novohispanas en diversos periodos y bajo distintos contextos. Aunque -como señala la propia autora- faltan estudios que den luz acerca de las condiciones de las esclavas indígenas.

19Por último se encuentra el trabajo de María Guevara Sanguines. La autora centra su estudio en la dinámica social que se desarrolló entre los propietarios de esclavos y los esclavos como propiedad, en la jurisdicción de la congregación de Irapuato durante las primeras tres décadas del siglo XVIII. Explica los mecanismos que los esclavos utilizaron para comprar su libertad y de las diversas formas para obtenerla, en particular las relaciones afectivas y los conflictos que se dieron entre amo y esclavos, para esto recurre al análisis de casos particulares que le permiten señalar que en la congregación de Irapuato se dio una intensa relación entre los diferentes grupos sociales lo que se vio reflejado en la conformación de las familias mestizas. Esto puede aplicarse a otros marcos y espacios históricos.

20Resta decir que el libro Debates Históricos Contemporáneos ofrece información, enfoques y perspectivas novedosas acerca de los africanos y los afrodescendientes. El estudio de estos grupos como sujetos históricos permite entender las dinámicas sociales que se generaron en distintos periodos y contextos de las realidades africanas, mexicanas y centroamericanas. Me interesa remarcar que es necesario tener presente que estos grupos formaron parte de una sociedad en continua transformación, constituida y conformada por grupos diversos que difícilmente podía caracterizarse. En este sentido, el libro aquí reseñado no sólo contribuye a despejar interrogantes antes bien abre nuevos caminos por explorar.

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Notes

1  Los títulos de los tres volúmenes son: I) Política e identidad. Afrodescendientes en México y América Latina; II) Mestizaje, diferencia y Nación. Lo “negro” en América Central y el Caribe y el III) De la Libertad a la abolición: africanos y afrodescendientes en Iberoamérica. Los cuales forman parte de la colección de Africanía, publicados por el Instituto de Nacional de Antropología e Historia, el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, el Institut de Recherche pour le Développement y la Universidad Nacional Autónoma de México.

2  Los artículos son parte de una selección de ponencias presentadas en el congreso “Diáspora, nación y diferencia. Poblaciones de origen africano en México y Centroamérica “que tuvo lugar en Veracruz, en el 2008.

3  Diversos estudios han demostrado la complejidad que existe al tratar de definir a la sociedad novohispana a partir del color, véase las investigaciones de María Elisa Velázquez, Mujeres de origen africano en la capital novohispana, siglos XVII-XVIII, México, PUEG-UNAM/INAH. 2006, Norma Palma Castillo, Cholula, sociedad mestiza en una ciudad Indias, México, UAM/Iztapalapa, 2001, Pilar Gonzalbo, Familia y Orden Colonial, México, COLMEX, 1998, por citar sólo algunos.

4  En el texto se hace hincapié en la necesidad de ahondar en las cuestiones relativas a los niños y los jóvenes de origen africano –esclavos y libres-, destacando las actividades en las que éstos se insertaron, las relaciones que establecieron, en sí el papel que este sector desempeñó a lo largo de la época novohispana. A este respecto véase, por ejemplo, la tesis de Sandra Nancy Luna García, “Los trabajadores libres de origen africano en gremios y obrajes de la ciudad de México, siglo XVIII”, tesis de maestría, México, Instituto Mora, 2010.

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Pour citer cet article

Référence électronique

Sandra Nancy Luna García, « María Elisa Velázquez, (coord.), Debates históricos contemporáneos : africanos y afrodescendientes en México y Centroamérica, México, Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Institut de Recherche pour le Développement, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011, 296 p., Colección Africanía, 7 », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne], Comptes rendus et essais historiographiques, mis en ligne le 11 juillet 2012, consulté le 10 octobre 2026. URL : http://journals.openedition.org/nuevomundo/63371 ; DOI : https://doi.org/10.4000/nuevomundo.63371

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