1Si bien la relación entre «migración» y «privilegio» choca con el sentido común en algunos aspectos, también perturba las ciencias sociales. Popularizada por el texto pionero de Sheila Croucher en 2012, la noción de «migraciones privilegiadas» ha revolucionado los estudios migratorios, en su mayoría todavía concentrados en formas precarias de movilidad. El concepto de «privilegio» migratorio se concibe en principio a partir de las movilidades Norte-Sur (Fabbiano et al., 2019): evidencia la manera en que las asimetrías poscoloniales de poder entre Estados nación se reflejan en asimetrías de movilidad. La clasificación de los pasaportes según el número de países a los que dan acceso sin visado (Henley Passport Index) es un ejemplo emblemático de la manera en que la nacionalidad determina directamente las desigualdades en materia de movilidad.
- 1 Para un panorama general de la diversidad de temas y perfiles migratorios que se abordan a través d (...)
2La configuración de las migraciones privilegiadas como objeto incluye—sin limitarse a ellas—las estancias habitualmente catalogadas con los términos «movilidad» (Faist, 2013), «expatriación» (Kunz, 2019), o «lifestyle» (Benson, 2013)1, incorporando al núcleo de los estudios migratorios nuevas encarnaciones de la figura de la o el migrante (Bredeloup, 2016; Peraldi y Terrazzoni, 2016). En sociología y en ciencia política, el interés creciente por la mundialización de las élites también ha nutrido las reflexiones sobre la constitución de un «capital internacional» por medio de la circulación al interior de instituciones y de empresas globalizadas (Wagner, 2007; Siméant, 2015). Tal como se utiliza en la literatura, la noción de privilegio remite a movilidades más frecuentes y menos elitistas, algunas veces catalogadas como «middling transnationalism» (Conradson y Latham, 2005). Por lo tanto, las migraciones privilegiadas abarcan una cierta heterogeneidad, especialmente porque algunas se hibridan en torno a prácticas de viaje que combinan estudio, trabajo y ocio (Le Bigot, 2017). Por último, las migraciones privilegiadas no solo abarcan las migraciones internacionales en un sentido estricto, implicando el cruce de una frontera estatal, sino también las movilidades entre las antiguas «metrópolis» imperiales y sus territorios de ultramar (Cosquer et al., 2022).
3Aunque la imbricación de las posiciones de clase y de la nacionalidad induce una gran variedad de experiencias migratorias privilegiadas, múltiples relaciones de poder se suman a este primer nivel de disparidad. Las migraciones privilegiadas estudiadas en este dosier tratan sobre movimientos de personas a quienes se les facilita el cruce de fronteras dada su posición dominante ante una o varias relaciones de poder, ya sea con respecto a la nacionalidad o la clase social—algunas veces el pertenecer a un grupo profesional específico—o con respecto a la raza, el género o la sexualidad. La consideración progresiva de esta pluralidad de relaciones sociales permite ver desde una nueva perspectiva el lugar que ocupaban originalmente la nacionalidad y la posesión de un pasaporte poderoso en el análisis del privilegio migratorio. Sin minimizar el peso de estos últimos, las contribuciones presentadas en este dosier examinan posiciones migratorias convenientes que forman parte de una gran pluralidad de orientaciones geográficas, intercontinentales o entre países cercanos, hacia la antigua metrópoli o hacia el Este postsocialista, más allá de la única dirección Norte-Sur.
4¿Qué tiene que ver esta pluralidad de relaciones sociales con la noción misma de privilegio en migración? ¿Cómo hace o deshace el privilegio durante los largos periodos migratorios? Este dosier analiza las múltiples relaciones de poder que se gestan en el contexto de las migraciones privilegiadas. Se trata de estudiar los recursos que las hacen posibles, los beneficios que generan, la movilidad social que traen consigo, las dominaciones que consolidan o reconfiguran. Este objetivo está vinculado a la importancia que se les atribuye a los contextos de donde las personas parten y donde llegan a establecerse para pensar la configuración de las posiciones dominantes. Esto implica, en primer lugar, comprender lo que las posiciones sociales de partida permiten, es decir, las ventajas que constituyen en relación con la migración. También supone abordar la manera en que la migración moldea a su vez las posiciones de clase y las asignaciones de género y/o raza en función de los contextos locales. La migración relaciona un contexto de partida con un contexto de establecimiento en el que las posiciones socioprofesionales ocupadas por las personas migrantes no son siempre idénticas y tampoco necesariamente replicables. La estrecha relación entre migración y movilidad social (Bidet, 2018) exige cuestionar la fragilidad del privilegio cuando el desplazamiento transnacional se refleja en un descenso profesional (Vallot, 2020). El estudio empírico de las migraciones privilegiadas revela también la dinámica de las relaciones de género, vinculada a la contextualización local de regímenes de género, en particular en lo concerniente a la intensidad de la asignación a la esfera doméstica (Cosquer, 2020). Abordando seriamente el imperativo de «transnacionalismo» en el análisis de las posiciones raciales (Alloul, 2020), el dosier le apunta también a la comprensión del carácter plástico y contextual de las relaciones de raza.
5Este dosier da cuenta, por un lado, de las posiciones dominantes caracterizadas por el cúmulo de recursos, las ventajas y los beneficios de la migración. Por otro lado, aborda las experiencias migratorias más ambivalentes en las que las relaciones de poder se entremezclan con el ejercicio de la dominación y la experiencia de la minorización. El primer artículo de Clio Chaveneau analiza las relaciones subjetivas del privilegio de movilidad de los «internacionales» en los territorios palestinos ocupados, principalmente en Cisjordania, y explora los diferentes usos prácticos de esta desigualdad. A continuación, Stéphanie Guyon se apoya en una encuesta realizada a magistradas y magistrados metropolitanos establecidos en territorios de ultramar y muestra cómo esta experiencia de migración hace más notoria una condición blanca disimulada por su carácter mayoritario en Francia hexagonal. Al interesarse en el caso específico de Mayotte, Clémentine Lehuger analiza los modos de constitución y de mantenimiento de un círculo exclusivo privilegiado en la migración ultramarina de agentes de la educación nacional. Sofia Aouani, por su parte, sigue las trayectorias de dos mujeres provenientes de clases sociales superiores argelina y marroquí, explorando el trabajo continuo de la reproducción social y la diversidad de usos de la migración hacia Francia. Después, Marine Duc estudia las trayectorias de mujeres groenlandesas que van a estudiar a Dinamarca, interesándose más precisamente en las mujeres en parejas mixtas con un compañero danés, y describe cómo esta movilidad permite la adquisición de un conjunto heteróclito de recursos que participan en la recomposición de la posición social de estas migrantes. El dosier concluye con el estudio de Laure Sizaire que trata sobre las parejas heterosexuales mixtas en los países postsoviéticos, constituidas por un hombre francés y una mujer local, interesándose en particular en lo que esta migración genera en la conyugalidad y en las masculinidades.
6Al poner en diálogo estudios sobre una diversidad de contextos locales, de trayectorias geográficas y de posiciones sociales, este dosier cuestiona las posiciones dominantes en migración, tomando distancia tanto de la literatura sobre las migraciones elitistas como sobre el «middling transnationalism». De este modo, las contribuciones abordan lo que el cruce de las relaciones sociales y su dimensión procesual hacen a la noción misma de privilegio en migración, a partir de casos empíricos variados. En primer lugar, constatan que la forma de las movilidades y las condiciones de la migración son estrechamente dependientes de las posiciones sociales del lugar de partida, en particular del pasaporte (Chaveneau) y de la posición de clase (Aouani), al igual que del origen metropolitano en el caso de movilidades entre Francia hexagonal y los territorios de ultramar (Guyon, Lehuger). Estas contribuciones cuestionan también la manera en que el género hace y deshace las posiciones convenientes en la migración privilegiada (Aouani, Duc), incluyendo el estudio de las masculinidades en migración (Sizaire). Al mostrar cómo estas relaciones sociales se combinan o se cruzan, se refuerzan o entran en tensión, estas contribuciones prolongan la tradición analítica de estudio de las «contradicciones estatutarias» (Hughes, 1945), dotándose de herramientas analíticas específicas de la interseccionalidad (Crenshaw, 1989): aunque se hayan forjado inicialmente con el objetivo de estudiar situaciones de acumulación de impedimentos, posteriormente se han trasladado al análisis de posiciones hegemónicas o más ambiguas, a la vez dominadas y dominantes. Esta atención a las incongruencias de las relaciones de poder permite enriquecer el análisis de la dominación (Pease, 2010), en particular al resistir a su reificación y a su esencialización.
7Además, estos artículos rompen con una aprehensión estática del privilegio—como atributo social—para reinscribirlo en dinámicas procesuales de reproducción social o de desvalorización. Al documentar la duración prolongada de las trayectorias migratorias, los artículos se interesan en las prácticas y en las estrategias que los sustentan (Aouani, Duc). De este modo, el artículo de Sofia Aouani muestra cómo la socialización anticipada a los desplazamientos hacia la antigua metrópoli constituye un legado familiar cuya rentabilidad es incierta y reversible para las mujeres que migran indefinidamente. El dosier también pone de relieve la dimensión subjetiva de las posiciones sociales en migración, concretamente en cuanto a lo que estas pueden tener de convenientes. El privilegio, a menudo minimizado para defenderse mejor (Ferber, 2012), suscita la pregunta por la percepción de las relaciones sociales al igual que por su materialidad. Clio Chaveneau describe cómo el privilegio del pasaporte, para las y los extranjeros en Cisjordania ocupada, se ve implicado en múltiples estrategias: estos «internacionales» negocian de diferentes maneras su apropiación, siempre le sacan provecho, pero algunas veces intentan restringirlo, mientras que la profunda desigualdad que cristaliza es fuente de tensiones con la población palestina. De manera similar, Stéphanie Guyon explora la dimensión subjetiva de la migración de los magistrados y magistradas hacia los territorios de ultramar y muestra que entablan diferentes maneras de negociar su posición social, entre la relativización de los privilegios, la aspiración a la igualdad y la demonstración del anclaje local. Finalmente, Clémentine Lehuger revela la manera en que las y los profesores «metro» destinados a Mayotte se distinguen en sus relatos de las figuras repulsivas del «colono» y el «cazarrecompensas».
8El dosier también esclarece cómo la migración reconfigura las posiciones sociales de muchas maneras, incluidas las relaciones de raza y género. Sofia Aouani destaca la ambivalencia de una movilidad de Argelia y Marruecos hacia Francia que se apoya en un capital social transnacional pero que expone a discriminaciones raciales. Las contribuciones de Stéphanie Guyon y Clémentine Lehuger muestran cómo las movilidades entre una (antigua) metrópolis y territorios postcoloniales participan en la construcción de una condición blanca estrechamente asociada a la pertenencia metropolitana. Esta condición a veces se superpone a una encarnación del Estado (Guyon) y se materializa en sociabilidades en gran parte segregadas (Lehuger). Este vínculo entre movilidades al núcleo de un espacio postimperial y de producción de fronteras raciales también se entiende a partir de la movilidad de retorno: Marine Duc muestra que la migración hacia Dinamarca tiene a «emblanquecer» a los estudiantes groenlandeses en su regreso a Groenlandia. Describe la manera en que esta racialización se entrecruza con las relaciones de género, estudiando el caso del matrimonio mixto que difumina las fronteras raciales. Asimismo, Laura Sizaire lleva a cabo una exploración del espacio conyugal como escenario donde se negocian las posiciones de género en migración, pero donde las posiciones de género moldean también los efectos de la migración. Su contribución muestra que la migración de los hombres que estudia conduce a una movilidad de género, en el sentido en que se trata del desplazamiento de un régimen de género a otro. Finalmente, Sofia Aouani muestra cómo la emigración precipitada y la sedentarización que viven sus entrevistadas se explican en gran parte por coerciones ligadas al género. De esta manera, estas contribuciones renuevan los enfoques tradicionales del díptico movilidad social/movilidad espacial. Anticipan que la movilidad social no se limita a la movilidad socioprofesional sino que también incluye una movilidad en las relaciones sociales de género y de raza.
9Este dosier contribuye al estudio de las migraciones privilegiadas de dos maneras principales. En primer lugar, los textos que reúne muestran que las posiciones convenientes en la migración privilegiada siempre se moldean, se refuerzan, o se complejizan por relaciones sociales plurales. En este sentido, que el privilegio en migración se entienda más fácilmente en términos de la posesión de un pasaporte occidental o por la pertenencia a clases altas no quiere decir que esté menos determinado por relaciones sociales de raza y de género. Este dosier muestra además que la dimensión de clase no aborda completamente la cuestión de los efectos de las migraciones en las posiciones sociales: aunque la movilidad social en migración se ha descrito en gran parte en términos de movilidad de clase, este dosier también explora la manera en que las movilidades geográficas actúan tanto en las posiciones de género como en las posiciones raciales. Precisamente porque las migraciones conducen a efectos de retorno y reconfiguran las posiciones de clase, las asignaciones raciales y los posicionamientos en los regímenes de género, el esclarecimiento de múltiples espacios—pero también de prolongada duración—en los que se negocian y se renegocian las posiciones sociales en migración demuestran el carácter procesual e interaccional de este privilegio. En otros términos, este dosier ayuda a deshacer la representación estática del privilegio en migración: si bien puede tratarse de la posesión de un pasaporte, no se trata tanto de un atributo, sino más bien de un ejercicio, una práctica, una forma de distinguirse, una estrategia de dominación. En términos más generales, este dosier contribuye a los estudios migratorios mostrando que la comprensión de las relaciones de dominación que estructuran el (no) acceso al mundo requiere también el análisis de los movimientos menos obstaculizados.