1El sinhogarismo se define como un conjunto de diferentes situaciones de exclusión residencial que van desde vivir en la calle hasta la imposibilidad de acceder a una vivienda que, en un contexto sociocultural determinado, se considere digna y adecuada (Daly 1993). Esta forma de conceptualizar el fenómeno se ha visto materializada en la Tipología Europea de Sinhogarismo y Exclusión Residencial (ETHOS), desarrollada por la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con Personas sin Hogar (FEANTSA) y el Observatorio Europeo del Sinhogarismo (EOH) (Edgar y Meert 2005). Basándose en tres dimensiones sobre lo que constituye un hogar (física, social y legal), ETHOS identifica cuatro categorías conceptuales: sin techo (ETHOS 1), sin vivienda (ETHOS 2), vivienda insegura (ETHOS 3) y vivienda inadecuada (ETHOS 4). Estas se concretan en 13 categorías operativas que reflejan diferentes realidades residenciales, como vida en el espacio público, en centros de atención, vivir en condiciones de hacinamiento, entre otras.
2La relevancia de ETHOS no solo radica en su esfuerzo por operativizar el sinhogarismo desde criterios compartidos, sino también en su amplitud. Esta perspectiva permite superar la visión tradicional del sinhogarismo —habitualmente limitada a sus formas más visibles—, redefiniéndolo como un proceso complejo de precariedad residencial. Con ello, esta aproximación resulta clave para tener en cuenta los diversos procesos de cambio social que están transformando el perfil predominante de las personas afectadas, ya que ha estado frecuentemente asociado a hombres de entre 40 y 60 años, con antecedentes de consumo de sustancias y problemas de salud mental. Su situación de vulnerabilidad se agrava por la ruptura de vínculos familiares y sociales, que en algunos casos los lleva a residir en la calle o a depender de la red de recursos asistenciales (Sánchez Moreno y De la Fuente-Roldán 2025).
3En la actualidad, el sinhogarismo es una realidad diversa en la que confluyen trayectorias vitales marcadas por nuevas formas de exclusión residencial y social influidas por el sexo, el origen y, muy especialmente, la edad, que emerge como una dimensión clave en la configuración de uno de los grupos más vulnerables: las personas jóvenes en situación de sinhogarismo y exclusión residencial (PJsSH) (De la Fuente-Roldán y Sánchez-Moreno 2023).
4En el contexto europeo, los jóvenes de entre 18 y 29 años representan entre el 20 % y el 30 % de la población sin hogar (FEANTSA 2017). De hecho, en España, los datos más recientes apuntan a que las personas menores de 30 años son ya el 25,4 % del total de personas en situación de sinhogarismo (INE 2022).
5El sinhogarismo juvenil responde a una combinación de factores personales, culturales, relacionales y estructurales (Sánchez Morales 2010). En el plano individual destacan las adicciones, los problemas de salud física y mental o los sucesos vitales estresantes (Dawson-Rose et al. 2020). Además, es fundamental considerar la pertenencia a grupos especialmente vulnerables, como las personas LGTBIAQ+, así como la existencia de trayectorias marcadas por la institucionalización, particularmente, en el caso de la infancia y la juventud migrante no acompañada (Sales et al. 2023). En este sentido, la situación de las personas jóvenes extuteladas ha sido identificada como un factor de riesgo relevante en los procesos de exclusión residencial (Contreras-Montero y Calvo 2023), ya que estos jóvenes presentan mayor vulnerabilidad psicosocial y dificultades en los procesos de transición a la vida adulta (Calvo y Shaimi 2020).
6En el ámbito cultural, la realidad sin hogar se vincula con la pérdida de las formas tradicionales de solidaridad y con el cambio en los valores sociales que generaban cohesión social (Sánchez Morales 1999). En un contexto dominado por el individualismo y la meritocracia, el sinhogarismo que afecta a las personas jóvenes tiende a percibirse como un fracaso personal, lo que refuerza la estigmatización y dificulta la creación de redes de apoyo que favorezcan la inclusión social.
7Desde una perspectiva relacional, el debilitamiento de los vínculos sociales, los conflictos interpersonales y la transformación de las estructuras familiares actúan como factores de riesgo (Sánchez Morales 2010). En el caso específico de las PJsSH, la ruptura de las relaciones familiares suele ser un elemento clave en el inicio de sus trayectorias de exclusión (De la Fuente-Roldán 2025). En cuanto a las mujeres jóvenes, resulta especialmente relevante la violencia de género que muchas sufren o han sufrido, tanto antes como durante, en su situación de sinhogarismo (Matulič-Domandzič et al. 2019; Matulič-Domandzič et al. 2025). Esta violencia no solo está presente en el ámbito de la pareja o expareja, sino que además atraviesa sus trayectorias de exclusión desde la infancia, siendo la violencia intrafamiliar una realidad también habitual (Guillén et al. 2024). En esta línea, diversos trabajos han señalado que estas trayectorias de violencia y exclusión afectan de manera especialmente intensa a personas jóvenes LGTBIAQ+, en particular a mujeres trans, cuyas experiencias están marcadas por dinámicas específicas de rechazo familiar, discriminación y violencia estructural (Gámez Ramos y Alcázar-Campos 2025).
8Por último, los factores socioestructurales explican el sinhogarismo juvenil en relación con la precariedad laboral y residencial, así como con el impacto de las crisis económicas y sociales recientes, todos ellos factores que han contribuido a intensificar las situaciones de exclusión residencial entre la población joven (Sánchez Morales 2019). En poco más de una década, la juventud en España ha experimentado las consecuencias de dos grandes crisis (la financiera de 2008 y la sanitaria derivada de la pandemia por covid-19) que han deteriorado sus condiciones de vida (Asensio y Serrano 2024). A esta realidad se suman las crisis migratorias, que tienen un papel determinante en la configuración del sinhogarismo juvenil. Como resultado, el 86 % de las personas sin hogar de entre 18 y 29 años que residen en España son de origen extranjero, en su mayoría procedentes de países de África y América Latina (INE 2022).
9Abordar estos aspectos —individuales, culturales, relacionales y estructurales— es fundamental, pues permite priorizar las intervenciones y políticas preventivas para sortear las desigualdades que definen el sinhogarismo juvenil (Sales et al. 2023). Esto no puede lograrse mediante una aproximación investigativa o de intervención pasiva. Se requiere una comprensión del fenómeno, sustentada en metodologías participativas que integren las voces y experiencias de las personas jóvenes afectadas.
10Tradicionalmente, en el ámbito de la intervención social, en especial, en políticas dirigidas a personas afectadas por la exclusión social —como son las PJsSH—, la participación ha estado limitada a etapas finales de los programas, sobre todo, en procesos de evaluación. También ha sido habitual la tendencia a reducir la participación a niveles meramente consultivos, sin implicar una transferencia efectiva de poder (Checkoway et al. 2005). Esta forma restringida de participación refuerza una lógica clientelar en la que las personas usuarias son concebidas como meras receptoras de servicios, más que como ciudadanas con derechos y con saberes válidos derivados de su experiencia.
11Como señala Ramalingam (2013), el uso de este tipo de modelos de tendencia utilitarista tiende a considerar relaciones de causalidad simplistas y lineales, en las que las particularidades de los contextos de intervención suelen difuminarse. Por ello, es esencial avanzar hacia formas de participación que superen la visión institucional predominante —centrada en el conocimiento de profesionales y expertos—. Ello dirige la mirada a reconocer a los grupos de intervención como agentes activos en la identificación de necesidades y soluciones. Como ha subrayado Fraser (2008), esto implica tener en cuenta no solo las necesidades materiales de la ciudadanía excluida, sino también su capacidad de agencia y su legitimidad para participar en la toma de decisiones que afectan sus vidas (Laca y Laca 2022). En esta línea, la propuesta clásica de Arnstein (1969), sobre la escalera de la participación, resulta especialmente útil para distinguir entre formas simbólicas de participación, como la información o la consulta, y formas sustantivas, en las que existe una transferencia real de poder, como la delegación de autoridad o la toma de decisiones conjunta. Este enfoque estima la complejidad de la realidad social y la necesidad de incorporar en la planificación de las intervenciones las particularidades de cada contexto específico de intervención, más allá de replicar modelos, por exitosos que hayan sido previamente. Por tanto, resulta difícil concebir la posibilidad de comprender, y aún más de transformar, un determinado contexto sin contar con la cooperación integral de los distintos actores involucrados en él (Moliní 2012).
12Desde esta perspectiva, la participación de las PJsSH se entiende como la implicación activa de las personas usuarias en el diseño, planificación, coordinación y evaluación de los servicios de atención, lo que conduce a su capacitación y a la mejora de su calidad y su eficacia (Laca y Laca 2022). Esto conlleva una redistribución del poder que permita la inclusión de la ciudadanía excluida de los procesos económicos y políticos (Arnstein 1969). Con ello, movilizar los procesos de participación de las PJsSH constituye una estrategia metodológica, pero también se configura como un principio político y ético fundamental (Pastor Seller 2006). Así, este enfoque no solo fortalece la participación, sino que también promueve la justicia (Fricker 2007), al otorgar valor a los saberes y vivencias de las personas jóvenes que han atravesado situaciones de sinhogarismo. Llegar a esta lógica requiere avanzar hacia modelos de gobernanza inclusiva en los que las personas sean reconocidas como interlocutoras legítimas en el diseño de las políticas públicas y en la toma de decisiones que les afectan.
13En esta línea, el artículo busca analizar las percepciones de las PJsSH respecto a los programas de intervención social, con el propósito de identificar las dimensiones que orienten el diseño de los programas de intervención. Asimismo, se pretende explorar las expectativas que tienen las PJsSH al incorporarse a un programa de intervención social, determinar las limitaciones señaladas por las PJsSH durante su experiencia en programas de intervención social y conocer las dimensiones de intervención y propuestas de mejora que las PJsSH consideran prioritarias para su atención.
14El artículo se estructura en cuatro apartados. En primer lugar, se presenta la metodología empleada, describiendo el diseño de la investigación, la estrategia de recogida y análisis de la información y las características de las personas participantes. A continuación, se exponen los resultados organizados en torno a las expectativas de las personas jóvenes respecto a los programas de intervención, las limitaciones identificadas y las dimensiones y propuestas que creen prioritarias para mejorar la atención. Finalmente, se presentan las conclusiones, en las que se interpretan los principales hallazgos y sus implicaciones para el diseño de programas de intervención social dirigidos a PJsSH.
15Se trata de un estudio transversal, descriptivo y exploratorio, desarrollado mediante una metodología cualitativa implementada a través de la realización de tres grupos de discusión en dos ciudades españolas: Madrid y Oviedo. La técnica usada fue la de los grupos de discusión, por su capacidad para crear un espacio de diálogo colectivo que valide las vivencias, opiniones y preocupaciones de las personas participantes, y permita acceder a las dimensiones simbólicas e ideológicas de su experiencia social (Alonso 1998).
- 1 Los resultados obtenidos tuvieron una influencia directa en el diseño de Futuro&Co. Todos los asp (...)
16Los grupos se incluyeron como una fase inicial del diseño del programa de atención a PJsSH Futuro&Co, con el objetivo de orientarlo hacia las necesidades y aportaciones de las personas a quienes potencialmente se iba a dirigir1. Se trata de algo especialmente relevante en el estudio del sinhogarismo con un enfoque de derechos, pues desde las primeras fases de la investigación e intervención se inicia un proceso participativo que reconozca que la experiencia humana es portadora de saber sociológico (Bertaux 1993).
17Para la dinamización de los grupos de discusión se elaboró un guion temático, el cual contempló una fase inicial de bienvenida y contextualización, en la que se agradeció la colaboración a las personas participantes, se presentó al equipo investigador y el programa, y se explicaron los objetivos del encuentro. A continuación, se abordan de forma flexible y abierta las siguientes temáticas: expectativas iniciales respecto a los programas de intervención, vacíos y limitaciones en la intervención, y dimensiones y propuestas que incluir en los programas de intervención.
18La selección de las PJsSH se llevó a cabo por medio de una estrategia de muestreo intencional, orientada a seleccionar participantes que cumplieran condiciones específicas relacionadas con el objeto de estudio: el sinhogarismo juvenil en el contexto de intervención social. Los criterios de inclusión considerados fueron los siguientes: (i) definición operativa de sinhogarismo —ETHOS 1 (calle y/o albergues nocturnos) y ETHOS 2 (alojamientos temporales para personas sin hogar)—; (ii) vinculación a programas de intervención social en recursos de atención al sinhogarismo; (iii) entre 18 y 29 años de edad; (iv) hombre y/o mujer; (v) español y/o extranjero. En total participaron 21 personas jóvenes (14 hombres y 7 mujeres), de las cuales la mayoría eran de origen extranjero y se encontraban en dispositivos de tipo ETHOS 1 (albergues nocturnos) y ETHOS 2 (alojamientos temporales para personas sin hogar).
19Los grupos de discusión se organizaron de forma homogénea en función del sexo, con el objetivo de favorecer la creación de un espacio seguro para la expresión de experiencias personales, especialmente en el caso de las mujeres. Al mismo tiempo, la selección de la muestra estuvo guiada por la viabilidad operativa de los grupos, garantizando también la factibilidad del trabajo de campo. Así, la elección de Madrid y Oviedo respondió a criterios de accesibilidad y disponibilidad de participantes, ya en estas dos ciudades se logró reunir un número suficiente de personas que cumplieran los requisitos de inclusión y que manifestaron su disposición a participar. Esta circunstancia permitió la conformación final de tres grupos de discusión, cuyas características se resumen en la tabla 1.
Tabla 1. Características de los grupos de discusión
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Grupo
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ID
|
Lugar
|
Sexo
|
Origen
|
Edad
|
ETHOS
|
|
1
|
H1-GD1
|
Madrid
|
H
|
Extranjero
|
20-25
|
2
|
|
1
|
H2-GD1
|
Madrid
|
H
|
Extranjero
|
20-25
|
1
|
|
1
|
H3-GD1
|
Madrid
|
H
|
Extranjero
|
20-25
|
1
|
|
1
|
H4-GD1
|
Madrid
|
H
|
Extranjero
|
20-25
|
2
|
|
1
|
H5-GD1
|
Madrid
|
H
|
Extranjero
|
20-25
|
1
|
|
1
|
H6-GD1
|
Madrid
|
H
|
Extranjero
|
20-25
|
2
|
|
2
|
H1-GD2
|
Oviedo
|
H
|
Extranjero
|
18-29
|
2
|
|
2
|
H2-GD2
|
Oviedo
|
H
|
Español
|
18-29
|
2
|
|
2
|
H3-GD2
|
Oviedo
|
H
|
Extranjero
|
18-29
|
1
|
|
2
|
H4-GD2
|
Oviedo
|
H
|
Extranjero
|
18-29
|
1
|
|
2
|
H5-GD2
|
Oviedo
|
H
|
Español
|
18-29
|
2
|
|
2
|
H6-GD2
|
Oviedo
|
H
|
Español
|
18-29
|
2
|
|
2
|
H7-GD2
|
Oviedo
|
H
|
Español
|
18-29
|
2
|
|
3
|
M1-GD3
|
Madrid
|
F
|
Extranjero
|
18-25
|
1
|
|
3
|
M2-GD3
|
Madrid
|
F
|
Español
|
18-25
|
2
|
|
3
|
M3-GD3
|
Madrid
|
F
|
Español
|
18-25
|
2
|
|
3
|
M4-GD3
|
Madrid
|
F
|
Extranjero
|
18-25
|
2
|
|
3
|
M5-GD3
|
Madrid
|
F
|
Extranjero
|
18-25
|
2
|
|
3
|
M6-GD3
|
Madrid
|
F
|
Español
|
18-25
|
2
|
|
3
|
M7-GD3
|
Madrid
|
F
|
Extranjero
|
18-25
|
1
|
|
3
|
M8-GD3
|
Madrid
|
F
|
Extranjero
|
18-25
|
1
|
Fuente: elaboración propia a partir del desarrollo y análisis de los grupos de discusión.
20Las personas participantes fueron captadas en distintos recursos de atención a personas sin hogar gestionados por las entidades involucradas en el diseño de Futuro&Co. Esta captación fue llevada a cabo por el personal técnico de las entidades participantes. Los grupos de discusión se realizaron en abril de 2022 y fueron conducidos por dos miembros del equipo de investigación; uno moderador, encargado de dinamizar y guiar el desarrollo de las sesiones, mientras que el otro asumió un rol de observación y apoyo, registrando aspectos no verbales y facilitando el adecuado desarrollo del grupo. Todos los grupos de discusión fueron grabados en formatos de audio y video, y luego transcritos, asegurando el anonimato y la confidencialidad, así como la máxima literalidad del lenguaje verbal y no verbal.
21Los grupos de discusión fueron revisados mediante un análisis temático (Braun y Clarke 2006), llevado a cabo con el software Atlas.ti 24. Se identificaron tres categorías de análisis: (i) expectativas, (ii) limitaciones y (iii) dimensiones y propuestas. A partir de estas tres categorías se encontraron otras subcategorías que, en su conjunto, guían y organizan la exposición de los resultados obtenidos (véase cuadro 1).
Cuadro 1. Categorías y subcategorías del análisis temático
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Categorías
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Subcategorías
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Definición
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|
Expectativas
|
Miedo/incertidumbre
Necesidades básicas
Estabilidad
Independencia
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¿Qué esperan las PJsSH de los programas en los que están/van a estar?
|
|
Limitaciones
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Falta de libertad, autonomía e independencia
Incomprensión y despersonalización
Discriminación y racismo
Tipo de convivencia
Temporalidad y dinámica
Relaciones sociales y apoyo social
Copagos
Alimentación
Diversidad cultural
Perspectiva de género
Acceso a tecnología
Asistencia legal/administrativa
|
¿Qué limitaciones observan las PJsSH de los programas en los que participan/han participado?
|
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Dimensiones y propuestas
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Prestaciones sociales y ayudas económicas
Empleo y formación para el empleo
Administrativa
Judicial/legal
Relaciones sociales y apoyo social
Ocio y tiempo libre
Adicciones
Brecha digital
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¿Qué dimensiones deben abordarse desde los programas de intervención? ¿Qué propuestas hacen las PJsSH para la mejora de los programas de atención?
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Fuente: elaboración propia.
22En relación con las expectativas que las PJsSH tienen de los programas de atención en los que participan o van a participar, el miedo y la incertidumbre aparecen como elementos recurrentes. En muchos casos, se trata de personas que llevan poco tiempo institucionalizadas y cuyas trayectorias no han estado vinculadas a los servicios sociales u otros dispositivos de atención, especialmente en el ámbito del sinhogarismo. Por ejemplo, una participante extranjera en Madrid mencionaba: “Mis expectativas… la verdad que las superaron porque nunca había estado en un sitio así. Entonces, iba con un poco de miedo porque no sabía qué me iba a encontrar” (M1-GD3). Por su parte, un participante español en Oviedo decía: “Yo, en mi caso, nunca he tenido la necesidad de servicios sociales. Pero una vez que desde el hospital te derivan a servicios sociales, no sabes muy bien las opciones que tienes. A eso me refiero” (H7-GD2). Esto apunta a la necesidad de proporcionar, desde el inicio, información clara y directa sobre el funcionamiento de los recursos, sus dinámicas, su forma de convivencia, así como cualquier otro aspecto que influya en la vida y participación de las PJsSH.
23Por otro lado, las expectativas de las personas participantes se relacionan con aspectos materiales, mediante la satisfacción de las necesidades básicas. Cuando se les preguntó acerca de qué esperaban recibir, la respuesta solía ser: “Un espacio en el cual vivir y ver cubiertas mis necesidades básicas” (H5-GD2, español, Oviedo); “Pues igual que ha dicho ella. Yo, como cualquier extranjera, he llegado la primera vez a España, sin familia, sin papeles y sin nada. No puedo trabajar y no puedo hacer nada, necesito un sitio donde vivir. Ellos ofrecen estas cosas y todo bien” (M4-GD3, extranjera, Madrid); y “Sinceramente, muchos de nosotros sin ellos estaríamos muy jodidos. Entonces, tienes casa, tienes comida, tienes… te ayudan con los papeles, tampoco puedes pedir un coche” (H6-GD2, español, Oviedo).
24Además, las personas participantes esperan lograr estabilidad cuando acceden a los programas de atención. Es decir, se apunta a la necesidad de que los programas sirvan para dar continuidad a sus vidas, al permitir reconstruir o iniciar sus proyectos vitales desde un marco residencial estable:
Yo, en ese momento, buscaba ese lugar. Buscaba más que todo estabilidad. Como estaba nueva en España no se me permitía trabajar. Se me hacía difícil conseguir dónde vivir y la verdad que cumplieron las expectativas. (M7-GD3, extranjera, Madrid)
Pues poder tener una vivienda, un techo. Estos sitios están para eso, para tener de momento allí y encontrar… estar estable y luego que te puedas permitir un techo por tu cuenta, para eso te tienen que ayudar. (H5-GD2, español, Oviedo)
25Se trata, según las narrativas de los y las participantes, de una reconstrucción que debe dirigir a la autonomía, pues otra de las cuestiones esperadas por las PJsSH tiene que ver con el logro de la independencia. Así, una participante extranjera en Madrid expresaba: “No sé. O sea, yo tenía muchos problemas con mis padres y eso. Yo lo que quería era vivir fuera de mi casa, así que ese era mi principal tema” (M2-GD3). Mientras que un participante español en Oviedo mencionaba:
Lo que siento yo es que soy como un parásito en estos sitios, porque me mantienen todo y tal. Yo en mi mente me veo siempre como que no hago nada por mí mismo y no sé, cada día eso me merma. Me gustaría tener un trabajo pequeño como un éxito y un pequeño inicio de independencia. (H5-GD2)
26También se recogen aspectos que, desde la perspectiva de las personas participantes, es necesario mejorar de los proyectos de atención. La primera y más repetida limitación tiene que ver con la falta de libertad y autonomía:
Una cosa que preguntan… ¿dónde vas? Ellos saben si trabajas, la hora de estudiar, etc. Te sientes como un poco… No estás libre. Yo quiero ver a mi novio y no hace falta que te diga que voy a ver a mi novio, por ejemplo. (M4-GD3, extranjera, Madrid)
Llegó un momento que dije, ¿me merece la pena en ir un piso compartido que esa figura no va a estar y no voy a tener las restricciones que tengo ahora? Es decir, las normas […]. (H2-GD2, extranjero, Madrid)
27Estos discursos varían en función del tipo de recursos sociales, manifestándose diferentes grados de independencia. Pese a ello, apuntan a una judicialización de los distintos aspectos de la vida de las personas participantes. Por ejemplo, dos participantes extranjeras en Madrid expresaban:
Yo era muy floja. Yo me busqué el colegio sola, pero el centro de estudios se comunicó con el centro donde yo vivía y ya me tenían como un poco amenazada: “Fulanita lleva diez días sin venir”, y luego me pusieron un poco de orden: “Si tienes tres faltas más y te vas de la casa”. Lo vi un poco fuerte, no son la Policía. (M7-GD3)
Yo me refería a que tienes que justificar como tal, si vas a salir o no puedes irte tanto tiempo, o no puedes subir a gente… Bueno, no es tu piso particular. Pero no puedes subir a gente al piso y tienes que hacer tal […]. (M1-GD3)
28De esto se deriva otra de las dificultades manifestadas por las PJsSH: la falta de compren- sión y despersonalización que, en algunos casos, sienten que se tiene de sus comportamientos y experiencias:
Yo no digo que estén encima de ti, pero sí es verdad que te podrían facilitar al principio eso. A mí hasta que no pasaron unos cuantos meses que empezaron a ver que no les contaba nada. Entonces, yo en su momento pasé de bajones bastante heavy de querer estar todo el día en la habitación, no querer salir de la habitación porque no quería estar con nadie. Y cuando te dicen, por ejemplo, es por no sé qué, o sea que es por intentar llamar la atención, pues… (H1-GD2, extranjero, Oviedo)
29Además, aparecen dificultades vinculadas a aspectos discriminatorios y racistas. Este tipo de discursos se hacen especialmente presentes en determinados procesos, como los migratorios. Así lo expresaron dos participantes extranjeros en Madrid: “Lo voy a decir delante de todos, existe bastante racismo, en jueces de aquí, no solo poco, bastante racismo existe. Ellos mienten que aquí no hay, eso es mentira” (H4-GD1); y “claro, yo lo he sentido. Hasta cuando yo entré en la oficina de la fiscalía aquí en Madrid y me dice ‘tu documento no es válido aquí’. Lo juro por Dios es lo que me dijo la persona que estaba en la oficina, eso es racismo” (H1-GD1).
30En los grupos de discusión se mencionan otras limitaciones vinculadas a la temporalidad y dinámica de los dispositivos de alojamiento. Es decir, las personas participantes plantean la necesidad de diseñar recursos de alojamiento estables en los que las personas puedan permanecer el tiempo necesario para lograr su autonomía. Por ejemplo, dos participantes extranjeros en Madrid mencionaban:
Te dan un tiempo y luego te dicen, “búscate la vida”. Que eso se pueda mejorar. Nos puede conseguir un piso hasta que empezamos a trabajar y podamos alquilar nuestro propio piso. Eso es muy importante que se pueda mejorar. (H3-GD1)
Todavía no tienes papeles, no tienes un trabajo y no puedes pagar tus vicios pequeños. No te pueden decir el día de mañana que te vayas. No tienes un duro para comprar una Coca-Cola, ¿cómo te van a decir que te vas a la calle? (H4-GD1)
31En esta línea, también se destacan otras limitaciones derivadas del tipo de convivencia, que apuntan a las dificultades que impone compartir un espacio con personas no elegidas. Así lo planteaban dos participantes extranjeros en Madrid:
Aquí tenemos suerte que cada uno tiene su habitación. Es que la convivencia con gente en la misma habitación es más difícil. Pero aquí cada uno cierra su puerta y hace lo que quiere. (M4-GD3)
El tema que ahora está en los albergues, hay adultos y tú no vas a entender muy bien. A veces pasan problemas. Con el tema que estás en la habitación con dos personas o tres personas, a veces pasan problemas. A veces no te dejan dormir. (H2-GD1, extranjero, Madrid)
32La vivencia de la institucionalización varía en función de si las PJsSH comparten habitación o si cuentan con una habitación de uso privado. Esto señala uno de los grandes retos de la intervención en sinhogarismo: lograr la independencia y privacidad sin que ello derive en un mayor aislamiento social. Este aspecto resulta fundamental y conecta con otra de las limitaciones mencionadas por las personas participantes: las dificultades que existen en los programas para crear nuevas relaciones sociales y fuentes de apoyo social. Por ejemplo, un participante español en Madrid y otro extranjero en Oviedo decían lo siguiente: “En el albergue es muy complicado hacer relaciones. Para salir a las nueve y regresar a las cuatro y no puedes salir más [...] Eso es muy difícil” (H5-GD1); y “a mí en mi casa me dejarían salir salvo por el problema de que avise con antelación. Pero eso es algo que yo tendría en cuenta. Hay veces que acaba la semana y el viernes o tal empiezas a hacer planes” (H2-GD2).
33Este planteamiento de falta de redes de apoyo que dificulta los procesos de reincorporación social conecta con otra de las limitaciones que las personas participantes definen como una barrera para su bienestar: las dificultades para mantener los cambios y avances logrados, una vez que salen de los lugares de atención:
El tiempo que he estado dentro estaba bien. O sea, no la liaba, no hacía nada, pero es que luego, por ejemplo, me daban el alta de los centros y ya pues volvía a ser como antes […]. Pero lo que es en el centro no he cambiado. O sea, es como que lo hacía bien para salir de allí y ya está. Luego salía y volvía a lo mismo. (M2-GD3, extranjera, Madrid)
34Igualmente, se manifiesta que los alojamientos institucionalizan a las personas —es decir, las personas pasan a depender de las normas y el funcionamiento de la institución—, y que, aunque atienden las necesidades básicas al proporcionar un espacio en el cual vivir, no constituyen un hogar. Una participante extranjera en Madrid decía:
Por ejemplo, para mí también es importante cómo se ve tu casa. O sea, cómo se vería dónde vives. Como comentábamos, que existen rejas que se cierran a las ocho. Pensar que somos jóvenes, tampoco tener una pantalla plana y un cine, el gimnasio estaría bien, pero… (M7-GD3)
35Por otro lado, en los grupos de discusión también se mencionan limitaciones vinculadas a la existencia de copagos ante situaciones económicas precarias e inestables y a las dificultades planteadas para poder acceder a las TIC:
Es verdad que te dan ayuda, pero en el momento en el que trabajas tienes que pagar una cuota y eso no lo entiendo […]. Si empiezas a pagar no puedes ahorrar nada y… sigues aquí. (M1-GD3, extranjera, Madrid)
Yo, por ejemplo, que las clases las tengo online, una mejor conexión de internet. En nuestro caso […], no está preparada la casa en la que estamos para eso, al menos por wifi, no está preparada para eso. (H7-GD2, español, Oviedo)
36Además, se mencionan las limitaciones que aparecen desde el punto de vista administrativo y legal que, como se verá a continuación, conforman una de las dimensiones más relevantes que las PJsSH —principalmente de origen extranjero— plantean que debe ser atendida desde los programas de intervención:
Se ha pasado el periodo que tenía que presentar mis papeles y he luchado un mes para que me busquen un abogado [...]. Se han terminado mis tres años y tenía todo listo y no he encontrado a alguien que me presente la extranjería […]. Eso es lo que digo. A veces dejan las cosas importantes… (M4-GD3, extranjera, Madrid)
37En esta línea, se recogen limitaciones con relación a la adaptación de los recursos y dispositivos de atención a las necesidades específicas de cada persona o grupo. Estas cuestiones aparecen especialmente mencionadas en los discursos de las personas de origen extranjero, sobre todo en lo que respecta a la alimentación y a la creación de espacios que permitan el desarrollo de la identidad religiosa y cultural: “Yo diría que hay bastante gente de diferentes religiones, de diferentes culturas y no venimos del mismo sitio. O sea que, si vas a poner algo para comer, tienes que dar a los musulmanes lo que tienen que comer, por ejemplo” (H4-GD1, extranjero, Madrid).
38Por su parte, las mujeres jóvenes también hacen referencia a las limitaciones de muchos recursos para incorporar cuestiones de género y, en particular, para atender sus necesidades específicas en aspectos como la higiene o la creación de espacios seguros para evitar las distintas formas de violencia que atraviesan sus trayectorias:
Pues que te venga la regla y no tener nada… imagina. Qué percal, ¿no? Eso ha sido un problema muchas veces y si encima estás rodeada de tíos pues… peor. Es que eso es un tema. Yo vengo huyendo de mi pareja y me meto en un sitio que… que no. Que no estoy yo tranquila. (M3-GD3, española, Madrid)
39Los grupos de discusión también permiten identificar dimensiones que, según las personas afectadas, deberían ser incorporadas en los programas de atención. Estas dimensiones se recogen de manera sintetizada en el cuadro 2.
Cuadro 2. Dimensiones y propuestas derivadas de los grupos de discusión
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Dimensión
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Propuesta
|
Aspectos transversales
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Prestaciones sociales y ayudas económicas
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Acompañamiento y agilidad
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Acompañamiento emocional
Participación
Motivación
Personalización
Diversidad cultural y de género
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Empleo y formación para el empleo
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Personalización
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Administrativa
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Especialización y mayor acompañamiento
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Jurídica
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Especialización
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Relaciones sociales y apoyo social
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Potenciarlo e incorporar
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Ocio
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Actividades deportivas y culturales
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Salud mental
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Mayor acompañamiento y especialización
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Adicciones
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Incorporar su tratamiento
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Brecha digital
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Mejor acceso y dispositivos adecuados en los recursos
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Fuente: elaboración propia.
40Una de las cuestiones más repetidas es la que tiene que ver con las prestaciones sociales y ayudas económicas. En este sentido, las PJsSH reclaman un mayor acompañamiento en su solicitud, la creación de ayudas propias dentro de los programas, así como el desarrollo de procesos más ágiles en cuanto a su concesión. Por ejemplo, dos participantes extranjeros en Madrid mencionaban: “Debe existir una paga cada mes o cada semana para que tú puedas pagar para comer” (H3-GD1); y “no solamente comer, también tus cosas necesarias” (H4-GD1). Asimismo, un español en Oviedo expresaba:
Hace poco recurrimos porque me lo habían denegado en febrero. Igualmente, desde donde se hace todo esto me dijeron que ahora mismo estaban dando las de febrero del año pasado. O sea, realmente es una ayuda con la que no cuento porque probablemente ya esté trabajando. (H5-GD2)
41Por otra parte, una dimensión esencial que se debe tener en cuenta en los programas de atención al sinhogarismo juvenil es lo relativo al empleo, a ayudas para mantenerlo y a la formación para el empleo. Al respecto, las PJsSH manifiestan la necesidad de diseñar propuestas formativo-laborales innovadoras, de manera personalizada y adaptada a la realidad de cada persona, así como del mercado de trabajo al que se van a incorporar. Por ejemplo:
Yo la formación que he visto es como un poco más relacionada con sectores de trabajo, camarera y tal y… pues si hay un chico que no le gusta estudiar y no quiere ir a clase, pues un curso relacionado con algo que le guste más. (M1-GD3, extranjera, Madrid)
Si es un empleo de un mes hoy u otro mañana, estás en la misma situación. (H7-GD2, español, Oviedo)
A mí me gustaría regularizar los papeles y eso. Eso está en proceso. También hacer una formación, hacer unos cursos. No esos cursos de dos semanas o dos meses, sin prácticas. Esos no sirven […]. A mí me gustaría tener una formación profesional. Algo que sirva, que te pueda garantizar un mañana para trabajar y tener un buen curro y mejorar tu forma de vida. (H6-GD1, extranjero, Madrid)
En el hogar donde estuve hicimos muchos cursos. Fueron cursos de tiempo libre, jardinería, reflexoterapia, teatro, cosas que nos ayudaban a tener una buena convivencia, a tener un diploma de algo. Pero yo creo si se trata de personas jóvenes sería más cuestión de formarnos con cosas útiles de verdad […]. Aprender inglés, francés, otros idiomas que, a futuro, cuando crezcamos más, nos quede eso. (M7-GD3, extranjera, Madrid)
Para ayudar a alguien en su futuro, hay que ayudar en lo que él quiere, la formación que él quiere. Aunque le cueste tres años, pero si él quiere y lo quiere trabajar… Hay que ayudarle a que elija dentro de lo que quiere. (H4-GD1, extranjero Madrid)
42Además, y en relación con lo anterior, las PJsSH destacan la importancia de otra dimensión: la administrativa, específicamente vinculada a la regularización de la situación de las personas jóvenes que han atravesado por procesos migratorios:
Si ellos pudieran hacer algo, no como si tuviéramos permiso de residencia, pero que haga un papel la Comunidad de Madrid, que podemos trabajar durante seis meses o tres meses o algo así. Eso sí se puede mejorar y es mejor para todos. (H1-GD1, extranjero, Madrid)
Yo he estado en un centro y todo el que entra allí es sin papeles. No entra un español a este recurso. Todos los que están allí necesitan sus papeles. En la casa de ahora todos son extranjeros, la única española es ella. Todos luchando por eso. (M4-GD3, extranjera, Madrid)
Si tenemos permiso de trabajo, podemos trabajar y vamos a hacer muchas cosas. Para cualquier sitio que vas a trabajar te piden currículo y además tienes que tener papeles. (H2-GD1, extranjero, Madrid)
Sin documentación no puedes estudiar, ni FP [formación profesional], ni nada, solo estudiar castellano. Pero cuando consigues el NIE [número de identidad de extranjero] puedes mejorar, estudiar la FP, la ESO [educación secundaria obligatoria], sacar un curso para poder trabajar. Sin NIE nada. (H3-GD2, extranjero, Oviedo)
43La propuesta que hacen las personas participantes, con relación a la dimensión administrativa, apunta a la necesidad de tener un mayor acompañamiento y que sea especializado. También cuando se presentan otras dificultades judiciales, más allá de lo relativo a la extranjería, pues no se cuenta con acompañamiento:
Dar más ayuda judicial lo veo normal. Más abogados que ayuden, de esos voluntarios que se glorifican de ayudar a la gente para quedar bien. Estoy segura de que hay un montón de peña que dicen, “estoy ayudando a…”. Buscar gente de esa. (M3-GD3, española, Madrid)
Para que te asesoren para los juicios penales o para los papeles, “tienes que ir aquí, tengo enchufe de este y tal”. Y luego si quieren hacerse una foto, que se la haga, por si quieren quedar bien. Pero más ayudas. Nosotros solo tenemos un abogado para todos y es de extranjería. (M4-GD3, extranjera, Madrid)
44En todo caso, las PJsSH insisten en la necesidad de especializar los servicios de acompañamiento jurídico y administrativo: “Más abogados. Como por secciones, extranjería, penal…” (M3-GD3, española, Madrid); y “yo he ido a un abogado público, lo he buscado y es lo que he hecho yo. Al final lo he hecho sola” (M4-GD3, extranjera, Madrid).
45El empleo, la formación y las cuestiones administrativas y jurídicas adquieren una relevancia fundamental para las personas participantes. No obstante, mencionan la importancia de las relaciones sociales, que deben constituir una dimensión explícita de los programas de atención mediante la incorporación del apoyo social. Como señalaba uno de los participantes extranjeros en Oviedo, la base es “primero, poder integrarnos en la ciudad” (H1-GD2). Esta afirmación destaca la importancia de concebir el hogar no solo como un espacio físico, sino como el punto de partida para la inclusión social. En este sentido, otro participante aseguraba:
Él quiere decir que él quiere estar con su propio hogar. Si está en su propio hogar va a estar cómodo, va a poder pensar y, si piensa, va a poder ir a sus estudios, al trabajo, para ir poco a poco, conseguir muchas cosas, amigos y… no sé, pues estar con personas. (H2-GD1, extranjero, Madrid)
46Las personas participantes también destacan la importancia de que los programas de intervención fomenten las relaciones con sus familias y amistades. A este respecto, destaca la importancia de las relaciones de pares que se establecen en el marco de la convivencia:
En mi caso, yo tengo un compañero de habitación con el que me llevo a las mil maravillas. Entonces, llega un momento en que cuando estás 24 horas conviviendo con ciertas personas, con unos más y otros menos, pero al final no puedes evitar crear un vínculo […]. Yo creo que es necesario incluso porque al fin al cabo se convierten en hermanos. (H2-GD2, español, Oviedo)
47En esta misma línea, los y las profesionales que acompañan los programas actúan como apoyos técnicos y como figuras afectivas y de confianza:
La verdad es que a mí fue como, por así decirlo, como mi segunda familia. A mí me ayudaron a saber lo que era tener un cariño, tener alguien que se preocupe por ti, que te puedan ayudar de forma psicológica y que te tomes tu tiempo. Hacer actividades, a salir, a explorar, a saber muchas cosas de la vida que antes igual no sabías. Entonces, ha sido como una segunda familia. El cariño que existe allí, te ayudan a seguir mejorando. (M5-GD3, extranjera, Madrid)
48Las cuestiones relacionales, a menudo, son relevantes por las funciones que cumple el apoyo social. Se hace referencia a la existencia de alguien con quien poder hablar y compartir preocupaciones mediante demostraciones de cariño y respeto que contribuyen a la creación de un sentimiento de bienestar afectivo. Por ello, desde el punto de vista de los programas dirigidos a la atención de las PJsSH, el acompañamiento emocional es un importante aspecto que se debe tener en cuenta: “Gracias a ellos hoy tenemos una esperanza de futuro. Que existen cosas, sí, todo tiene sus posibles mejoras, pero lo que te apoyan en lo emocional, si no fuera por ellos estaríamos más jodidos o no estaríamos aquí” (H2-GD2, español, Oviedo).
49Los grupos de discusión muestran que el apoyo social desempeña una importante función material e instrumental. Además de cubrir las necesidades básicas mediante ayudas destinadas a la satisfacción de las necesidades básicas, los programas de atención también ofrecen recursos para favorecer la integración, como el aprendizaje del idioma, la formación y el acceso a cursos. Las personas participantes destacan que estos programas les proporcionan apoyo integral, incluyendo compañía, alimentos, estudios y oportunidades de capacitación para mejorar su autonomía e inclusión social. Como señalaba una de los participantes extranjeras en Madrid: “solamente buscaba un hogar, un techo dónde vivir. Y la verdad que me ayudaron con muchas cosas, con compañía, con estudios, cursos, alimentos, con todo” (M7-GD3).
50La creación de vínculos sociales se relaciona con otra forma de las funciones del apoyo social. Como lo planteaba un participante español en Oviedo: “[si] tienes información, tienes poder de decisión” (H7-GD2). Los programas tienen la capacidad de influir positivamente en las personas participantes en los ámbitos administrativo, judicial, laboral y formativo, dimensiones consideradas indispensables:
En mi caso, nunca he tenido la necesidad de servicios sociales. Pero una vez que desde el hospital te derivan a servicios sociales, no sabes muy bien las opciones que tienes. A eso me refiero […]. Lo mismo que decía, “a dónde puedes acudir”, o qué papeles necesitas o… (H7-GD2, español, Oviedo)
51Otra de las dimensiones mencionadas es el ocio. Los resultados muestran que, en el caso de las PJsSH, las cuestiones vinculadas al disfrute del ocio y tiempo libre deben constituir una dimensión propia de la intervención, siendo necesario reenfocarla y dotarla de una mayor autonomía: “El sábado sales por la noche. Entonces, muchas veces, si no lo dices con tres o cuatro días de antelación, no puedes salir. Muchas veces te quedas sin poder hacer nada el fin de semana porque la gente planea a final de semana” (H2-GD2, español, Oviedo).
52En este sentido, las cuestiones de carácter inmaterial vinculadas al ocio y su definición como una forma más de participación social adquieren una relevancia fundamental. De hecho, las personas participantes apuntan la necesidad de incorporar formas de ocio vinculadas tanto a la cultura como al cuidado de la salud, a través del deporte y la actividad física. Además, en sus narrativas, el ocio es concebido como una estrategia de afrontamiento de los estresores cotidianos: “Creo que si agarramos un poco de todo lo que hemos dicho, por ejemplo, los deportes, los estudios, las salidas al cine, eso me encantó. Y, más que todo, o sea, es crear una buena convivencia” (M7-GD3, extranjera, Madrid); y “no puedes ser todo ocio, pero tienes que tener tus momentos de desconexión porque si no te peta la cabeza” (H5-GD2, español, Oviedo).
53Respecto al último discurso, para las PJsSH la atención a la salud mental desempeña también un papel importante. De hecho, consideran que debe ser una dimensión más de la intervención, siendo atendida de manera explícita y especializada:
Yo creo que se atiende, pero hay momentos que no se hace de la mejor forma. Eso es importante. Hay casos que por lo que sea, a lo mejor las personas que están viviendo allí no lo saben transmitir. Preocupaciones y esas cosas. Pero yo creo que es importante, sobre todo a la hora de… no digo que no se atienda, pero cuando se atienda hacerlo de una forma adecuada. (H5-GD2, español, Oviedo)
54En relación con las cuestiones de salud mental, las personas participantes también manifiestan la necesidad de incorporar la atención a las adicciones: “La mayoría de la gente del centro están todos fumando y se drogan, si pueden ayudarlos para salir de estas cosas es mejor. Tiene que estar un psicólogo que ayude a estos chicos… Eso es muy importante” (M4-GD3, extranjera, Madrid).
55Por otro lado, en los grupos de discusión se hacen propuestas relacionadas con la brecha digital, señalándose la necesidad de mejorar la forma de conexión desde los dispositivos, que faciliten tanto la búsqueda de empleo como los procesos formativos:
En la vivienda donde estamos nosotros, tú no vas haciendo unos cursos y le pedimos porque queríamos estudiar por internet. Le pedimos si nos podían ayudar a meter wifi en la casa, y eso nos lo denegaron […]. (H6-GD1, extranjero, Madrid)
Yo no pido un ordenador de gaming de 30 gigabytes de RAM. Pero yo es que, por ejemplo, tuve que pedir un ordenador al instituto, porque el ordenador que tenemos allí para todos es de 2 gigabytes de RAM y tiene un procesador que no tira. (H2-GD2, español, Oviedo)
56Además de estas dimensiones, el análisis ha permitido identificar una serie de elementos transversales que deben ser considerados en el diseño de los programas de atención al sinhogarismo juvenil. Entre ellos se destacan el acompañamiento emocional, la participación, la motivación, la personalización de los itinerarios y la incorporación de la diversidad cultural y de género.
57Respecto al acompañamiento emocional, vinculado de manera directa a la dimensión de relaciones sociales antes referida, las PJsSH señalan la necesidad de percibir que hay personas que se preocupan por lo que les pasa, en las que pueden confiar y de las cuales es posible recibir apoyo: “En cambio, si ves que… lo que decían aquí, que preguntan por ti y… O sea, que digan qué tal estás, pues llega un momento que dices, al final tengo eso que busco, es figura paterna que necesito” (H2-GD2, español, Oviedo).
58La participación hace referencia a que los programas deben contar, desde el inicio, con la voz de las personas participantes. El protagonismo que adquieren las personas involucradas en este enfoque es fundamental para su empoderamiento y fortalecimiento con base en el uso y disfrute de sus derechos. Así, por ejemplo, vinculado a la dificultad de construir “hogar” desde los programas residenciales, las PJsSH hacen referencia a su participación en la puesta en marcha de estos, desde el propio diseño del alojamiento en sí:
Algo bonito, bien pintado. Y, sin embargo, puede ser que la casa esté mal, pero entre todos los que vivan ahí pintarlo entre todos, decorarlo cada uno, “tú decoras el salón”, que cada quien le ponga un toque a ese hogar. Quizás no se queda para siempre, pero se sienta en su casa en el tiempo que esté allí. (M7-GD3, extranjera, Madrid)
59La motivación aparece como una poderosa herramienta que apunta a la resiliencia de las y los jóvenes afectados por el sinhogarismo. En los términos recogidos por las personas participantes:
Por ejemplo, también como que crearnos el hábito y la motivación de… luchar por lo que queramos, “búscate un trabajo de camarera, búscate un trabajo en McDonald”: Si te gustan los animales, puedes ser veterinaria. Si te gusta médico, pues enfermería. Buscar algo que como que nos motive a crecer […]. (M5-GD3, extranjera, Madrid)
Yo motivación a seguir adelante, a que seamos mujeres y hombres emprendedores. Apoyos porque cuando vivimos en lugares así, lo que más necesitamos es apoyo, comprensión, como decía la compañera anteriormente […]. Y más que todo motivarnos a aspirar a más. (H5-GD2, español, Oviedo)
60Con respecto a la personalización de los itinerarios, las PJsSH hacen referencia a que los programas de intervención deben considerar tanto el momento vital en el que las personas jóvenes se encuentran como, sobre todo, las necesidades específicas de cada persona, potenciando sus capacidades y habilidades:
Investigadora: ¿Por qué crees que no se producían cambios en el centro?
M2-GD3 (española, Madrid): Yo creo que no es por el centro en sí, es porque no era mi tiempo de madurar. Cuando he ido creciendo pues…
M7-GD3 (extranjera, Madrid): En el centro intentan como que hacer cosas para todos. Pero también tienen que pensar un poco en la necesidad de cada una. No todas buscamos lo mismo. […]. También centrarse y darle la oportunidad en lo que cada una de verdad necesita o le apetezca.
Quizás en el aspecto que cada uno tenemos nuestra edad y nuestras necesidades. Una persona de 18 años no tiene la misma necesidad que una de 40, en relación a nutrientes, por ejemplo. No podemos cada uno pedir un menú personalizado pero existen opciones más saludables. (H7-GD2, español, Oviedo)
61Por último, los resultados ponen de manifiesto la necesidad de incorporar la perspectiva de la diversidad, prestando especial atención a las dimensiones de género y cultura. En este sentido, la incorporación de enfoques respetuosos con la diversidad se configura como un elemento clave para mejorar la adecuación y la calidad de la intervención.
62Este artículo tenía como objetivo analizar las percepciones de PJsSH respecto a los programas de intervención social con el propósito de identificar sus expectativas, las limitaciones percibidas y las propuestas que se deben desarrollar y tener en cuenta en la atención al sinhogarismo. A nivel general, los discursos apuntan a la importancia de considerar las vivencias y experiencias de aquellas personas que se encuentran afectadas por el aislamiento, la falta de redes sociales y de figuras de referencia que les acompañen en un momento vital fundamental: la transición a la vida adulta. Durante este proceso de transición, se revelan una serie de elementos que son fundamentales para permitir a las PJsSH continuar sus proyectos vitales.
63En primer lugar, las expectativas de las PJsSH se centran en tres grandes ejes: la satisfacción de necesidades básicas, la búsqueda de estabilidad y la aspiración a la autonomía. Estas expectativas reflejan una visión del hogar no solo como un espacio físico, sino también como un entorno de seguridad, desarrollo y pertenencia (O’Shaughnessy y Greenwood 2021). En este sentido, las personas participantes esperan que los programas de atención proporcionen techo y comida, y oportunidades de inclusión social, educativa y laboral. Además, se destaca que las expectativas también están marcadas por la incertidumbre y el miedo ante programas e instituciones desconocidas, lo que subraya la importancia de garantizar procesos de acogida claros y bien informados (Nichols y Malenfant 2022).
64En segundo lugar, los relatos recolectados apuntan a que estas expectativas contrastan con las limitaciones estructurales y operativas de los programas y dispositivos de atención. Al respecto, uno de los hallazgos más significativos es la tensión existente entre la necesidad de apoyo y la percepción de control o falta de libertad. Además, se evidencia que la judicialización de la vida cotidiana, la despersonalización del trato y la falta de comprensión de las trayectorias individuales generan sentimientos de frustración y desconexión que provocan un progresivo alejamiento de la participación real (Jordi 2018). Por otro lado, se constata que la convivencia forzada, la falta de privacidad, la escasa flexibilidad en las normas de los recursos, los copagos o la brecha digital también emergen como factores que dificultan la construcción de un hogar y el desarrollo de relaciones sociales significativas.
65Además, se identifican barreras específicas para las personas migrantes (racismo institucional y dificultades administrativas y legales) y para las mujeres (desigualdad y violencia), lo que agrava las situaciones de vulnerabilidad. Esto sugiere la necesidad de poner en marcha procesos de atención específicos y especializados que incorporen la interseccionalidad inherente a este fenómeno social (Assiego 2020).
66En tercer lugar, las PJsSH identifican una serie de dimensiones que se deben considerar y desarrollar en los programas de atención al sinhogarismo juvenil. Entre estas dimensiones, las principales son: prestaciones sociales y ayudas económicas, formación y empleo, apoyo jurídico y administrativo, salud mental y adicciones, ocio y tiempo libre, acceso a las tecnologías y relaciones sociales y apoyo social. Estas dimensiones deben articularse en torno a principios transversales como la personalización, la motivación, la participación efectiva de las y los jóvenes en el diseño de sus propios itinerarios, y la diversidad cultural y de género.
67Las cuestiones relativas al apoyo social son especialmente relevantes para la atención del sinhogarismo juvenil. En este sentido, las personas participantes destacan el impacto positivo que pueden tener los programas de intervención social en sus vínculos y relaciones sociales, siempre que incorporen el apoyo social como una dimensión estructural de la intervención en tres niveles: el comunitario, el de redes sociales y el de las relaciones íntimas (Barrón 2006). Desde el punto de vista comunitario y de redes sociales, el apoyo social se vincula con el sentido de pertenencia e integración en la sociedad, expresado a través de los contactos cotidianos (relaciones laborales, vecinales o de amistad) (García Fuster 2000). Por su parte, el nivel de las relaciones íntimas incluiría las relaciones con la familia y las amistades cercanas. Dicho de otra forma, las relaciones de las personas participantes con sus figuras de referencia. Así, las PJsSH insisten en la necesidad de que el apoyo social sea una dimensión más de los programas de atención, incorporando sus funciones emocional, informacional e instrumental (Barrón 1996).
68Las cuestiones revisadas ponen en una primera línea de atención las necesidades básicas, pero también el acompañamiento emocional, social, administrativo, judicial, laboral y formativo. Esto permite concluir que el sinhogarismo en general, y el que afecta a las personas jóvenes en particular, es un fenómeno que va más allá de la vivienda (De la Fuente-Roldán et al. 2022).
69En definitiva, este trabajo contribuye a visibilizar la importancia de las PJsSH en el diseño de los programas de atención y, con ello, en las políticas sociales que les afectan. Lejos de ser sujetos pasivos, estas personas son portadoras de saberes que cuestionan y redefinen las lógicas tradicionales de la intervención social. En este sentido, las vivencias y experiencias asociadas al sinhogarismo juvenil no pueden ser reducidas a meras variables cuantificables, sino que deben abrirse, mediante la narración, a un análisis que permita orientar diferentes formas de responder a este fenómeno. Desde esta perspectiva, avanzar hacia modelos de intervención inclusivos y participativos exige algo más que un cambio metodológico: requiere una profunda reconfiguración de las relaciones de poder y de los paradigmas que sustentan la intervención social. Solo a través de un compromiso ético y político con la equidad, la participación y los derechos humanos se podrá contribuir de manera efectiva a la erradicación del sinhogarismo juvenil.